Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

29 de julio de 2008

De la libertad y democracia en Colombia

Escrito por Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente Alternativo
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano

Las sociedades son diferenciadas y cada estrato social disfruta de particularidades psicológicas especiales y personalidad propias. Quizá, por esta razón, y con incuestionable sabiduría, sé cree que uno de los rasgos que caracterizan al hábito social, es el de aceptar acríticamente la ideología, el orden existente y las normas-valores dogmáticos.
Esta particular psicología ―de los individuos y la sociedad―, se manifiesta en ocasiones agachando la cabeza y acomodándose a la influencia del conjunto, y a las opiniones de la mayoría. Tomando en cuenta estos argumentos, es precisamente esta psicología individual y colectiva la que propicia el fortalecimiento centrista del Estado, para este pueda manipular a las masas o por el contrario, como en Colombia, sean utilizadas por las guerrillas marxistas FARC y el ELN, y los grupos paramilitares.
Sin lugar a dudas, en Colombia, se hace necesario el fortalecimiento de las normas e instituciones democráticas, para se respete la libertad y garantice con responsabilidad la organización del Estado. Los colombianos sufren la ausencia de un congruente equilibrio socio-económico-político, que impida la rapacería en el país. Es decir, el Estado tiene la obligación de establecer las adecuadas normas e instituciones jurídicas, para salvaguardar la libertad mediante la fiscalización del quehacer de la política, economía y sociedad, incluyendo la aplicación de la constitución y las leyes. Durante más de medio siglo, estas premisas se han ultrajado.
Tengo la percepción de que una parte de la sociedad colombiana se ha acostumbrado a una realidad donde la impotencia y el terror son los que determinan la conducta y las decisiones, y de los que tienen el poder son los que se imponen cada día.
Durante décadas, los colombianos han soportado, lo he visto, la incapacidad de los gobiernos para derrotar a los grupos al margen de la ley. Para algunos analistas, los insuficientes recursos son un factor decisivo. Otros, dicen que se debe a la corrupción política y la desacertada organización de las Fuerzas Armadas. Para los más escépticos, es la psicología individual y colectiva del colombiano, sumado a la frustración y el deterioro del carácter, que limitan la lucha contra el narcotráfico, la corrupción, las guerrillas, los paramilitares y la delincuencia común.
No comparto totalmente el argumento de la incapacidad psicológica de los colombianos ―para procesar un punto de vista propio y, de no tener capacidad de discernir y tomar decisiones de manera autónoma― para luchar contra una realidad que les tiene secuestrada la libertad. Prefiero adherirme a la tesis de que esta psicología está trastornada por la ausencia de libertad y, el no adecuado mejoramiento estructural de la educación y la cultura cívico-política, como herramientas que permitan vivificar la personalidad de los colombianos, para pueda ser creativo, tenga discernimiento por cuenta propia. La libertad es un derecho y no debe ponerse en peligro.
Las guerrillas comunistas de las FARC y del ELN, dicen de van ha tomar el poder y anuncian que es dable. Lo que no deja de ser una utopía, pues, es incuestionable el fracaso de su narco lucha, que han sumergido en la desesperanza e indefensión a la generalidad de ciudadano, y convertido a Colombia en un país empobrecido y despojado de sus libertades. No hay dudas de serán derrotadas porque están desacreditadas, desmoralizadas, y les ocurrirá lo mismo que las guerrillas en Venezuela, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Ecuador, El Salvador, Guatemala.
En Colombia la pobreza es alarmante, que es el caldo de cultivo para se incremente las actividades al margen de la ley, y se desparramen por el territorio nacional. En tanto, por décadas, vemos a un Estado devorado hasta los tuétanos por la corrupción e infectado por la parapolítica y el narcotráfico. Las perspectivas de un mejoramiento de la situación conflictiva que vive el país, no son muy halagadoras.
Así las cosas, entre muchas, para los colombianos puedan gozar de paz y libertad, es imprescindible, estructurar una buena educación y cultura política, pues, estas permiten el desarrollo de la personalidad en los seres humanos, como complemento de esta libertad y cultura, que son unidad modular de la cultura cívica (civismo), y que tiene como virtud el disciplinar las relaciones entre los ciudadanos, los grupos políticos, las instituciones gubernamentales nacionales y global. Está en las manos de los colombianos, cuando tengan una percepción diferente y asuman sus responsabilidades, cambiar este sombrío panorama.
Empero, se hace necesario líderes creíbles y honestos que den prioridad a la tarea de fortalecer la libertad y democracia, y enfrente con bravura a las fuerzas que están al margen de la ley. De igual manera, vigorizar los programas educativos e ilustrar a la sociedad, para pueda saber al dedillo como defender la libertad.
A todas luces, para prospere la libertad y democracia, es medular las oportunidades, la educación y cultura política honesta, pues, estas incentivan el desarrollo de la personalidad, como apéndice de la autonomía y conocimiento, que son elementos del pundonor, y que tiene como atributo el salvaguardar la convivencia coherente y fraternal entre todos los colombianos.
En Colombia, no tendrá sentido hablar de paz y reconciliación, a no ser que los nacionales reaccionen y busquen alternativas para abrir la puerta que permitan dar solución a determinados problemas críticos:

· desplazamiento forzado y pobreza endémica,
· pobreza eterna y desempleo arraigado,
· corrupción divinizada y complicidad desvergonzado,
· exclusión ignominioso y marginación execrable,
· desesperanza de la juventud y débil identidad nacional,
· baja calidad y cobertura de la educación,
· inseguridad en la seguridad social,
· atropellamiento de las libertades y el asesinato de la democracia.
· violencia desenfrenada e impunidad escandalosa,
· odios enquistados y conflictos geopolíticos,
· desequilibrios regionales y economía subterránea,
· desconocimiento, deterioro y desaprovechamiento de los recursos naturales,
· atraso científico y tecnológico,
· prejuicios históricos e indiferencia de los dirigentes políticos, gamonales y caciques.

Más allá de las imperfecciones, no hay que borrar de la memoria, la excelsitud del ser humano está en su discernimiento y benevolencia, que deben ser la base ética de toda acción personal y social. Los colombianos no carecen de estas esenciales particularidades.
Con respeto, por todas estas razones, yo opino que en Colombia el futuro de la libertad, democracia y paz, no es una utopía. Eso sí, será posible cuando los colombianos acojan, con responsabilidad, un sistema universal de derechos, otorguen interés a la equidad y competitividad para la realización integral del ser humano, y, cuando el Estado y los ciudadanos, sin paños tibios, acepten con civismo ser juzgados por las mismas normas éticas. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

Ciudad de la Eterna Primavera, 5 de agosto de 2007.
©Derechos Reservados: Pablo Felipe Pérez Goyry.

27 de julio de 2008

Democracia no es libertinaje morboso y desgobierno gorrón

Por PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY
Analista y Periodista Independiente Alternativo

En una verdadera “democracia” la generalidad del pueblo no debe estar a merced de los patrioteros y las fuerzas financieras usureras. Como están muchos países gobernados por dictaduras monárquicas o presidenciales. Una autentica democracia debe implementar un correcto empleo de los sistemas educativos y de salud, además de entrenar de manera no obligatoria a todo el pueblo para reconozca los correctos valores con un punto de vista más justo, que permita la unidad cooperadora encaminada hacia un fin reconocido por la totalidad.
Es evidente de hay corrupción en Cuba, pero no comparable con las inmoralidades de algunos políticos de América Latina. No es posible ocultar de hay presos políticos en Cuba, quintacolumnistas y conspiradores de todo tipo; como los hay en otros países del mundo. Los DD.HH. en Cuba se violan sistemáticamente, que es "el pan de cada día" en muchos países según válidos testimonios presentados ante la ONU, Amnistía Internacional, la Asociación Contra la Tortura, el TAT y otras prestigiosas instituciones.
Cuba no es el único país donde existe machismo, prostitución, etcétera, que son normas de convivencia para algunos sectores de la sociedad. No solo en Cuba hay racismo, porque desde que el mundo se creó impera. Únicamente en Cuba no hay plena libertad de expresión, si tenemos en cuenta de vivimos en un mundo unipolar radicalizado, donde los medios de información están en manos poderosas que dictan las normas de “estas conmigo o en contra”. ¿Acaso en el mundo no hay estos males?
Sé que al abordar estos temas, el avispero se revuelve, y no son pocos los que defienden a “capa y espada” sus puntos de vista con ilustradas razones. Y no estamos en contra de este contexto, que es precisamente lo que exhorta a finalmente deba existir un dialogo nacional, con relación al futuro de la Nación Cubana. Es en definitiva el asunto que trata estas cuartillas.
Como dato a tener en cuenta, actualmente todas las organizaciones opositoras cubanas tienen sus propios proyectos. Son numerosos los conceptos sobre cómo debe de hacerse una “transición en Cuba”. Hay defensores, belicosos y radicales, de creen está garantizado el futuro de la isla con una intervención directa de EE.UU., que elimine físicamente de la vida política a agónico Castro. Otros como Oswaldo J. Payá Sardiñas, del Movimiento Cristiano Liberación, enfocan sus esfuerzos en un llamado “Diálogo Nacional y Programa Transitorio”, que es un complemento del “Proyecto Varela”. Un excelente programa transitorio, que serviría como una hoja de ruta coherente para pueda realizarse una Consulta Popular en un Diálogo Nacional y lograr un programa de consenso. Por otro lado, el doctor Roberto Simeón, del Partido Social-Revolucionario Democrático de Cuba, promueve él dialogo entre cubanos y trata de conseguir la unanimidad necesaria para la reconciliación nacional, y se pueda discutir el “Ante-proyecto de Constitución”, que se consideraría en una Asamblea Nacional Constituyente soberana. Este “Ante-proyecto” para una nueva Constitución, aspira perfeccionar el socialismo y entre otras cosas aceptar toda legitimidad del estado, cualquiera que sea su característica, ha de ser expresada en una Constitución acordada por una Asamblea Nacional Constituyente Soberana. Los liberales buscan unir esfuerzos para un proyecto unificado que facilite una transición coherente.
Si bien me inclino por un sistema político parlamentario por los fracasos presidencialistas en América Latina, en honor a la verdad todas las propuestas son válidas. Porque tienen como premisa la realidad en el archipiélago y que solo es posible defender los intereses de los cubanos si no hay retorno a un “plattismo”.
Soy defendedor de en el futuro exista un gobierno participativo popular en Cuba; que rectifique el derrotero histórico, defienda los intereses del pueblo y la soberanía nacional contra perversas intromisiones foráneas que impongan a los cubanos una transición “plattinizada”. No debe aceptarse un presidente como Estrada Palma, Machado, Batista o Castro, y el “retorno al primitivo caciquismo criollo con garras ensangrentadas. Tampoco consentir en Cuba lo que pretende hacer en Venezuela el presidente Hugo Chávez. Los cubanos deben aprender que los acontecimientos en Iraq son un buen ejemplo de “transición democrática” malintencionada.
Es válida la salvaguardia de los Derechos Universales, que es el anhelo de libertad de cualquier ser humano y una aspiración natural de aquellos cubanos que velan por los destinos de su tierra natal. Pero los primeros pasos para realizar reformas se deben enfocar en el diálogo, para activar los mecanismos de una Asamblea Constituyente, que sólo será dable con el consentimiento de los cubanos, y la mayoría está en la isla. Eso sí, no faltaran los conflictos, demoras, cansancios y enigmas a descifrar en un proceso de transición. Es el costo simbólico de la virtud humana para su propia determinación y juicio, como causa de sus actos.
Una de los arcanos está en la insistencia de aquellos que reclaman cambios "democráticos" en la isla. Será como la que existe en Haití y Bolivia. Quizá la turbulencia política de Pakistán o Iraq. Así comienzan las dudas. ¿Acaso las personas más iluminadas no la han sentido en carne propia? Con todo ¿quién no la ha experimentado alguna vez? Y es que la duda forma parte de los obstáculos que todo ser humano debe enfrentar con valentía y de manera individual; que va a afectar a la totalidad. La duda es una cuota imprescindible para obligarnos a reflexionar y sacar conclusiones antes de decidir. Aún así, como no somos perfectos podemos correr el riesgo de equivocarnos.
La imperfección en las acciones de los seres humanos está asida a las costumbres y en la práctica no son ideales. Por este motivo las personas y los pueblos están condicionados a perseverantemente reorientar y rectificar cada paso cuando transitan por la vida, para de esta manera vigorizar el alma. Todos los cubanos necesitamos rectificar, como condición indispensable para dialogar con respeto. Pues, rectificar es el primer síntoma del sendero que conduce a la sabiduría, y esto facilita que el alma quede libre para rendir libre culto a la persuasión decorosa.
Sé de hay hendiduras profundas y antagonismos entre las diferentes corrientes ideológicas curtidas por la traumática historia y la polémica evolución política del país. Respetables son las ideas que se proclaman a través de los diversos grupos opositores que no dejan de tener buenas intenciones y propósitos encaminados a la reconciliación nacional, en algunos casos con marcada benevolencia.
Empero, Democracia no es libertinaje morboso y desgobierno gorrón. Quiere decir, que la nueva ciencia política y de gobierno en Cuba debe ser diferente, ajustada a los nuevos tiempos. Para nazca “una democracia participativa y protagónica” reforzada por la liberalidad, el pundonor, las rectas relaciones humanas y la espiritualidad.
Frente a las adversidades, triunfan los sanos ideales cuando prevalecen la voluntad, virtud, perseverancia, talento, y sabiduría. Ya que, la regla de oro es la de asumir con madurez que: “No se puede guiar a un pueblo contra el alma que la mueve, o sin ella. No está lejano el día en que el pensar nacional se moverá en esta dirección.
Los cubanos honestos deben buscar erudición en la historia y con la luz del discernimiento respuestas para postrados en acto de modestia e inspirados por la irradiación divina de la experiencia construir el futuro de la nación. Es deber de los cubanos el reflexionar como nación y aprender que es esencial diferenciar entre la razón y el impulso, la lógica y las emociones, y hacer un adecuado uso de ellas. Empero... ¿El pueblo cubano está preparado para un cambio político? ¿Marcha rumbo a una transición democrática no-violenta? ¿Cuál será el actual desarrollo y potencial desenlace de los acontecimientos, al interior de Cuba? Preguntas difíciles de responder. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

Ciudad de la Eterna Primavera, 01 de abril de 2008.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.

25 de julio de 2008

Democracia, la legítima forma para un gobierno racional

Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.

Nadie se atreve a vaticinar, pronosticar, profetizar o adivinar de si está cercano el día en que se generen cambios estructurales en la sociedad cubana. Sin embargo, Castro sigue ahí, detrás del trono en la dirección de la cúpula marxistafidelista. Expresamente, dan fe de estas aseveraciones las últimas declaraciones de Fidel, la farsa electoral del 20 de enero y la pasividad expectante de la oposición patriótica.
Por cerca de medio siglo y de manera temeraria se ha engañado y obligado con presiones psicológicas, coacciones, la explotación de las elementales necesidades y los irracionales temores para hacer creer con expectativas engañosas, a los cubanos dentro y fuera de Cuba, del final de la dictadura es una realidad. Con todo, la dictadura continúa en el poder.
Dicen que la esperanza es una necesidad para dar sentido a la existencia misma, empero, a todas luces, el continuismo de la arcaica dictadura marxistafidelista está en manos de Raúl Castro. Y con la muerte de su hermano Fidel, llegaran tiempos tormentosos y muy delicados para los cubanos que viven en la isla.
Si el caudillo Fidel, en Cuba no permitió la libertad individual y colectiva; la autorealización y autodecisión; equidad e igual de oportunidades; política social sin paternalismo y progreso; pluralismo y descentralización; respeto por el medio ambiente y naturaleza; buen gobierno y democracia. Raúl al frente de la “revolución cubana” no hará significativos cambios hacia la autentica democracia y libertad.
No es un secreto de que existe una pacífica oposición patriótica cubana, periodistas independientes y defensores de los derechos humanos, y que sus activistas han sufrido por décadas un inescrupuloso trato injusto y particular castigo sectario. Con Raúl continuarán sufriendo sus métodos stalinista de intimidación, encarcelación, interrogatorios y juicios lacónico. Métodos célebres, que han sentido en carne propia hombres y mujeres que han sido vilipendiados, reprendidos y finalmente encarcelados en mazmorras infernales después de ser sometidos a juicios sumarísimos con tribunales carentes de garantía procesal, y posteriormente privados de la libertad. Para el régimen, únicamente se trata de un asunto encaminado a salvaguardar la soberanía de Cuba, para la oposición y sociedad civil una sistemática violación a los Derechos Humanos.
Ya en los años noventa se aventuraban algunos a apostar por el derrumbe de la dictadura, como Andrés Oppenheimer en su libro “La hora final de Castro”, que si bien es excelente en sus argumentos y compendio de testimonios, en la práctica no fue acertado en su tesis.
La oposición patriótica debe convencer con acciones noviolentas activas, dentro y fuera de Cuba, y trazar estrategias que faciliten ilustrar a la generalidad de cubanos en la impostergable necesidad del establecimiento de la democracia, como legítima forma para un gobierno racional, un derecho que la dictadura le ha negado a la nación cubana durante 49 años.
Los que disienten del régimen, tienen por delante una tarea titánica, de alto vuelo e imprevisibles peligros para los que residen en el archipiélago. Y sobre todas las cosas, los líderes de la oposición y sociedad civil deben reconocer con franqueza si ¿existen las condiciones organizativas y de apoyo ciudadano para un cambio o transición hacia la democracia en Cuba?
De ahí que me adhiera, a la muy oportuna y con sobradas razones, a lo que afirma con sabiduría un artículo del periódico “La Primavera de Cuba”: “Los hechos, los acontecimientos, las palabras y las cosas adquieren una dimensión más cercana a lo real y más próxima a la búsqueda de la verdad cuando pasan el tamiz de la pluralidad, la diversidad y el análisis dinámico”.
Sé que ahora no faltan los obsesivos que aseguran que el principio del fin de la dictadura ya es un hecho y, que muy pronto retornará la libertad y la democracia al archipiélago cubano. En lo personal no creo en especulaciones oportunistas y razonamientos marrulleros, que sólo entorpecen y embrollan a la opinión pública nacional e internacional, y crea morbosas expectativas sobre una transición hacia la democracia.
Guardar silencio y hacer ojos ciegos a lo que hoy en día acontece en Cuba, es ser cómplice de la dictadura marxistafidelista y de su demencial terrorismo de Estado: como el fusilamiento de tres adolescentes por el delito de intentar huir de la isla cárcel, el encarcelamiento de 75 opositores cubanos en la Primavera Negra o el sistemático acoso paranoico a las Damas de Blanco.
Sobre lo dicho en estas cuartillas y con sincero respeto, mi punto de vista es que los medios de comunicación y las personas honestas deben seguir de cerca los acontecimientos en la isla e iniciar sin demora una pundonorosa cruzada internacional de apoyo a una pacífica transición hacia la democracia y la libertad, para evitar en Cuba bestiales acontecimientos como los eventos de Myanmar y otros países con gobiernos dictatoriales. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

Ciudad de la Eterna Primavera, 5 de febrero de 2008.
©Pablo Felipe Pérez G.

24 de julio de 2008

Ética Pública_Ser Ético_Servir con Convicción

Respeto: Reconocimiento de la diferencia del otro, valorando y aceptando su forma de pensar y actuar.

Confianza: Respuesta y disposición personal a favor de la solidaridad y la satisfacción de las necesidades de la comunidad.

Imparcialidad: Capacidad para decidir con ecuanimidad.

Responsabilidad:
Capacidad para realizar los compromisos adquiridos y para prever, asumir o evitar según sea el caso, sus consecuencias.

Honestidad:
Proceder correctamente, con honradez, respetando lo que le pertenece.

Transparencia: Actuación con claridad y óptima utilización de todos los recursos, generando confianza en la comunidad.

Probidad: Es la integridad en el obrar.

Compromiso: Disposición y respuesta personal a favor de la solidaridad y la satisfacción de las necesidades de la comunidad.

23 de julio de 2008

PREMIO ORTEGA Y GASSET 2008 DE PERIODISMO DIGITAL

Yoani Sánchez, una cubana genuina, licenciada en Filología, que reside en La Habana y teje su cotidianidad sumergida en el acabose de una ciudad dominada por la especulación morbosa alimentada por las carencias y la desesperanza.
Sin embargo, junto a su esposo e hijo, fomenta su sueño de libertad con su pasión por la informática y su labor en el Portal Desde Cuba, donde escribe su Blog Generación Y.
He descargado todos los escritos desde Generación Y, que sin excepción gozan de clase y estilo exquisito, además, de un agudo sentido autóctono y espiritual, que en último análisis es el sentir de los cubanos.
Desde aquí, envió a Yoani felicitaciones por el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital 2008, y por ser reconocida por la prestigiosa revista estadounidense TIME como una de las 100 personalidades más influyentes del planeta. Enhorabuena compatriota.
Saludos cordiales, para usted, esposo e hijo, con un abrazo sincero desde el alma y los mejores pensamientos.
¡Namaste!
Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente Alternativo Cubano.
Blog Contextus: contextuspablofeliperezg.blogspot.com/
Correo electrónico: pablofeliperezg@gmail.com

Nota: Blog Generación Y: http://www.desdecuba.com/generaciony/
Contacto: yoanisanchez@desdecuba.com / yoani.sanchez@gmail.com

PROYECTO CONTEXTUS PAZ GLOBAL (Periodismo Digital)


PROYECTO CONTEXTUS PAZ GLOBAL
(Periodismo Digital)


Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) nace con el objetivo de ser un medio de información interactivo virtual, para contribuir a la reflexión e investigación sobre educación, cultura, religión, derechos humanos, política y acciones enfocados en temas esenciales que faciliten el respeto y la construcción de una cultura de paz, para prevalezca la buena voluntad universal en el contextus nacional e internacional.

Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) defenderá con pundonor la democracia y los derechos humanos, la educación, la cultura y la ética, el desarrollo endógeno y sostenible.

Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) se enfocará en publicar investigaciones, opiniones e historias que realmente describan e ilustren a los ciudadanos para ejerza pacíficamente sus derechos constitucionales y universales, en cualquier parte del mundo. Asimismo, conozcan las estrategias para comedidamente coexistir con las diferencias de ideas e intereses que respaldan las grandes decisiones nacionales e internacionales.

Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) quiere ser ejemplo de buen periodismo. Más que formular juicios absolutistas, buscará respuestas a las inquietudes de la ciudadanía y develar la versión más cercana a la verdad mostrando las dos caras de la moneda.

Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) es autónomo sin fines de lucro, de libre pensamiento, palabra y opinión.

Proyecto Contextus Paz Global (Periodismo Digital) sin pretender simplificar las cosas y agradar a un segmento del gran público. El proyecto busca ayudar a todos los segmentos formadores de opinión para se comprenda los asuntos fundamentales, descubrir y publicar eventos precisos para encontrar sus conexiones y trascendencia.

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·  La Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre de 1999, que en su espíritu resume los principios esenciales de la Carta de las Naciones Unidas, la Constitución de la UNESCO, la Declaración de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Asimismo, el Llamamiento de la Haya para la Paz, de 1999, el Manifiesto 2000 y la Declaración de Delfos sobre los Niños y la Paz de junio 2000.

·   La impostergable necesidad de establecer un Nuevo Contrato Global Social, Ético, Cultural y Medio Ambiente.

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22 de julio de 2008

¿Not to be, será el destino de la nación cubana?


Por PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY
Analista y Periodista Independiente.

Actualmente, son disímiles las polémicas y enfoques sobre qué es la Democracia. También, no hay un consenso para ponerla en práctica e interpretarla. Democracia, es un término peliagudo y nace de las palabras helena “demos” (pueblo) y “cratos” (autoridad).
Para los politólogos escrupulosos, la democracia tiene como precepto vital, de que las mayorías deben gobernar sobre las minorías, sin desestimar los derechos colectivos y particulares de los ciudadanos. Por sobre todas las cosas se deben salvaguardar los derechos fundamentales de carácter universal de todas las personas.
En una legítima democracia se reconoce al pueblo como indiscutible poder que tiene la responsabilidad de asegurar la votación que elegirá los órganos administrativos nacionales, regionales y locales del Estado-nación. Además, el pueblo establece la justificada vigilancia de la gestión estatal y de los funcionarios públicos. Quiere decir, que el pueblo goza de la privilegiada sabiduría e inconfundible facultad para cohabitar con autoridad sobre sus representantes y el gobierno.
La autonomía y representatividad entre poderes y el respeto de los derechos de las minorías, son principios esenciales de una democracia. Si cualquiera de estos se violenta la “democracia real” pasará a ser una “democracia formal”. Para remediar este conflicto de intereses, surgen diferentes percepciones que se han experimentado en la historia. Conocida es la irónica “democracia representativa” estrujada en Occidente; la “democracia dirigida” cobijada por algunos países asiáticos; y la “democracia directa o indirecta”.
En la República de Cuba, durante más de cuatro décadas, se implantó la llamada “democracia popular”. Término utilizado, sin el menor decoro, por la dictadura de Fidel Castro para emperifollar la ausencia de una “democracia real”. De esta manera, desde 1959, el Estado con su estructura miscelánea está en las manos de Castro y su comparsa. Así las cosas, las consecuencias catastróficas del marxismo-fidelismo tienen a los cubanos que residen en el archipiélago ahogados en la pesadilla de estar esclavizados por un régimen que les niega sus derechos universales y puedan gozar de los principios de libertad y democracia.
La “revolución cubana” se ha pervertido con las coacciones impuestas por Castro, que neutraliza sistemáticamente las aspiraciones de opositores y disidentes, utilizando refinados métodos de intimidación y manipula sin escrúpulo la verdad, dizque para salvaguardar los intereses del pueblo y el gobierno. Un ejemplo es que en cada jornada, los métodos de exaltación del espíritu por medio de arengas dañosa con promesas quiméricas y, la demagogia autoritaria que rebosa la desesperanza de los cubanos y descorazona el alma de la nación.
La “República unitaria y democrática cubana” están en manos de una dictadura que elude la obligación de proteger los Derechos Humanos básicos, como la libertad religiosa y de expresión; la aplicación de la ley con escrupulosidad; respetar a las organizaciones sociales, económicas y políticas opositoras, así como la participación activa de estas en la vida del país. Castro es el “Cacique” que controla todos los aspectos de la vida en el archipiélago cubano y es la personalización de la teoría-práctica del oportunismo político con poder ilimitado y con ayuda del Partido Comunista, las organizaciones de masas, la maquinaria de Seguridad del Estado (hermana de la Gestapo hitleriana y la KGB estalinista), la burocracia del Consejo de Ministro y de Estado mantiene el control absoluto para la aplicación radical de su experimento social-económico-político como sí los cubanos fueran ratillas de laboratorio.
Con todo, los adeptos del régimen marxista-fidelista insisten de en Cuba hay un Estado-nación democrático, regido por un sistema de gobierno presidencial que facilita la realización de elecciones. Olvidan los defensores de la dictadura castrista de las elecciones democráticas deben ser legitimas contiendas incluyentes avaladas por el pueblo y que no favorecen la desvergüenza tras la que se enmascara un dictador o partido único político.
Los gobiernos democráticos están sometidos al Estado de Derecho para garantizar la equidad en la aplicación de las leyes, como parte de las obligaciones de un sistema legal acrisolado. Algo que nunca se ha aplicado a las personas fusiladas o los cientos de opositores y disidentes encarcelados en Cuba. Las democracias son el reflejo de las características particulares de la vida política, económica, social y cultural de cada país. Todo ciudadano tiene responsabilidades y derecho de participar en el sistema político-social-económico para salvaguardar sus intereses. Es cierto de en la práctica, las democracias son diferentes y es una utopía pretender sean iguales. Empero, esto tiene como explicación de las democracias se sustentan en principios fundamentales y en ningún caso a prácticas estáticas uniformes. ¡En Cuba no hay democrática!
Al presente, fruto de una disparatada gestión y baja productividad de una economía centralizada, ineficazmente administrada por el Estado, y los avatares de la revolución irreverente, tienen a Cuba hundida en la escasez jeroglífica de bienes de consumo y alimentos (según Óscar Lewis “cultura de la pobreza”)En las calles del archipiélago cubano se propaga el espectro del ayuno forzoso, el incremento del meretricio, la indigencia y un salario promedio mensual que no alcanza los 10 dólares. El pueblo cubano sufre el síndrome del apartheid del turismo, que se resume en: no poder disfrutar las hermosas playas de la isla, los mejores hoteles, clubes nocturnos y restaurantes con apetitosos bufé. Pareciera que para el régimen su prioridad es el bienestar de los extranjeros relegando al olvido al pueblo.
Aunque la dictadura hace esfuerzos para maquillar la realidad, introduciendo reformas del “libre mercado” como táctica castrista para dar tímidas señales de alivios macroeconómicos, la generalidad de cubanos vive en el embrollo de las tiendas desérticas, las dilatadas colas, las famélicas raciones, el comercio negro, el trueque y él rebusque de dólares.
¡No hay democracia en Cuba! La dictadura existe y es parte esencial en la vida y ambiciones atornilladas de la elite marxista-fidelista, presidida por Castro. El “Cacique cubano” continúa pervirtiendo los destinos del país y coacciona a los nacionales con la enérgica ayuda de la red de vigilancia con agentes encubiertos, informantes, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR)Castro y su comitiva se obstinan en controlar el país y obligan al pueblo cubano a ser comunista.
En Cuba está prohibido el pluripartidismo y tener una opinión diferente al gobierno. Además, la tortura psíquica, depresión, neurosis, y desilusión total obliga a un sinnúmero de cubanos salir del país. Los menos afortunados han muerto y están sepultados en la hondura de las aguas del Estrecho de la Florida y el Golfo de México. Otros están en la isla muertos o muertos en vida.
Es incuestionable de Castro es un activo dictador y excelente discípulo de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y es bien conocida su afirmación de que “el fin justifica los medios”. Es decir, utilizar las malas artes de la hipocresía y perversidad con el fin de lograr ganancia lucrativa de un resultado, como una variedad del pragmatismo. Castro aprendió bien la lección y es la encarnación de la teoría-practica del engaño-desengaño y a causa de su prepotencia el pueblo cubano tiene secuestrada su libertad.
Por todas estas razones, es cierto que la urgencia de un compromiso de reconciliación nacional es impostergable y que no es posible alcanzarlo si como obstáculo domina la terquedad del régimen y el discurso de algunos líderes de la oposición. Estas condiciones hacen improbable el desarrollo de una conciencia democrática que facilite un proceso de apertura y reestructuración económica-política-social en Cuba.
Tengo la respetuosa percepción de los cubanos pundonorosos no permitirán que Cuba quede maniatada a la desventura y la indigencia esclavicen el decoro del alma de la nación. El fanatismo y el egoísmo no tienen cabida en el futuro de Cuba con libertad y democracia, porque estará basado en los principios de: independencia, honor, voluntad férrea y equidad. Por último y con el corazón en la mano las preguntas a responder son: ¿Not to be, libertad y democracia será el destino de la nación cubana? Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

Ciudad de la Eterna Primavera, 07 de abril de 2008.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.

21 de julio de 2008

Éxodos y exilio, la tabla de salvación para los cubanos

Por PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY
Analista y Periodista Independiente Cubano
Miembro del Instituto Nacional de Periodistas Latinoamericanos.

Frente a la costa norte de Cuba, a 130 kilómetros de la península de Hicacos, está incitante Key West. Génesis de inspiración para miles de cubanos que durante cerca de medio siglo han visto en la Florida la tabla de salvación para no sólo huir de la dictadura marxiatfidelista, sino también la posibilidad de alcanzar el “sueño americano”.
Para algunos, una quimera suntuosa que anima la pasión, hace perder la moderación y la calma de la mayoría de los cubanos. La prueba irrebatible, es que a partir 1959 más de un millón de cubanos han dejado atrás las penurias impuestas por la “revolución cubana” y han decidido emigrar o exiliarse en los Estados Unidos de América y otros países.
Entre 1965 y 1971, alrededor de 200.000 cubanos abandonaron el archipiélago en los primeros años después de 1959, y 250.000 “levantaron velas” amparados en el “Programa de Alas por la Libertad”. No es un secreto que en su mayoría los primeros emigrantes o exiliados cubanos eran de la clase acomodada criolla y que tenían mucho que perder bajo el comunismo. Posteriormente, partirán otros isleños de diferentes sectores de la sociedad.
Aunque, este éxodo beneficiará las ambiciones de Fidel Castro y su proyecto revolucionario, puesto que despachaba fuera de la isla a los descontentos y a cualquier persona que pudiera forjar la oposición política, de la misma manera despojaba a Cuba de profesionales y ciudadanos cualificados.
Estas emigraciones o éxodos, no serán los únicos. Quizás el más neurálgico para Castro fue el que se inicia con la entrada en la Embajada del Perú en la Habana, el 1ro de abril de 1980, de miles de cubanos que deseaban salir de Cuba. Más de 10 mil personas en su mayoría adolescentes y jóvenes, en el transcurso de cuarenta y ocho horas, penetraron en la embajada y se acomodaron en los techos, jardines, pasillos y el patio de la sede diplomática.
La historia llega a su fin, cuando durante tres meses más de 125.000 cubanos fueron recogidos en el puerto de Mariel, al Oeste de La Habana, por embarcaciones llegadas de la Florida. Entre los llamados marielitos cruzaron el Estrecho de la Florida unas 25.000 personas que el dictador ordeno liberar de las prisiones. Ante la indudable argucia y mala fe de la dictadura, el éxodo que salía del Mariel fue taponado por James Carter, por aquellos años el Presidente de Estados Unidos.
De esta manera, resultaba evidente que la “revolución cubana” y el “paraíso socialista” tenía espinosas falencias como modelo para los países en vías de desarrollo.
En 1994, Castro consintió premeditadamente la emigración de unos 30.000 balseros, que salieron hacia Florida en pequeñas e improvisadas embarcaciones fabricadas con neumáticos, corcho, madera. Esto obligó a las autoridades estadounidense impedir otra entrada de cubanos en proporciones análogas a las del éxodo del Mariel e indignados al comprobar que la política de emigración de Estados Unidos estaba siendo manipulada a su antojo por Castro, en 1995 el presidente Clinton dio la orden de cancelar la tradicional política del gobierno de Estados Unidos de otorgar asilo político a todo cubano que llegará a sus costas.
La mayoría de los balseros fueron interceptados por los guardacostas estadounidense y trasladados a la base naval de Guantánamo. Con todo, después de permanecer, en los campamentos de Guantánamo, durante un mes en duras condiciones, son aceptados como refugiados y trasladados a Estados Unidos.
Al inicio de estas cuartillas, señalaba que los primeros emigrantes o exiliados cubanos eran los ricos del país, y no los más pobres, lo cual los diferenciaba de la mayoría de otras acostumbradas inmigraciones en la historia de los Estados Unidos.
No hay dudas de que algunos cubanos en el exilio han sufrido la inevitable nostalgia y la resignación de no saber cuando regresaran a la isla. Empero, esto no ha impedido que muchos tengan éxito en sus quehaceres profesionales, como los músicos Arturo Sandoval, Meme Solís, Paquito de Rivera y Celia Cruz. También, escritores y periodistas como Claudia Márquez Linares, Alejandro Armengol, Carlos Alberto Montaner, Alberto Lauro, Zoe Valdez, Raúl Rivero, Pedro Corzo, Manuel Vázquez Portal, Rafael Rojas, Norberto Fuentes, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas.
O el virtuosismo incomparable del actor, director y productor de cine Andy García; la meritoria labor de los que hacen posible el periódico “La Primavera de Cuba” y la “Revista Misceláneas de Cuba”, que se editan en Suecia; la presencia en el ciberespacio de páginas web diseñadas por cubanos, como “Cuba Democracia y Vida” (Guillermo Milán) y “Contacto Cuba” (Jay Martínez); el prestigioso trabajo del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano, el Instituto de Estudios Cubanos, y el Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo.
En lo político, es posible que el más conocido sea el caso de Jorge Mas Canosa, un cubano que se dice comenzó lavando platos y de esta manera logro convertirse en millonario y en presidente auto designado en el exilio, como líder de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF), hasta su muerte en 1997.
La CANF, cuestionada por unos y alabada por otros, es célebre por ser el grupo de presión de cubanos estadounidenses más poderoso en Washington, y tiene una influencia sobresaliente en la política de Estados Unidos hacia Cuba.
Asimismo, otros exiliados o emigrantes integran grupos anticastristas muy activos, fundamentalmente en Miami. Como la organización “Hermanos al Rescate”, que consagra sus esfuerzos en ayudar a los refugiados cubanos en alta mar y que en 1996 lanzó propaganda sobre La Habana, desatando una crisis internacional cuando dos de sus aviones acusados de violar el espacio aéreo cubano fueron abatidos por aviones de la fuerza aérea de Castro.
Por las evidencias y propia experiencia personal, coincido con el periodista Jay Martínez, que señala en uno de sus comentarios: “El exilio cubano esta compuesto por cubanos de todas clases. Los que salieron en los sesenta y setenta, los de los ochentas, los noventas y los de ahora del siglo 21”.
En suma, puedo asegurar al paciente lector, que la lista de excelsos cubanos de la diáspora es extensa. Al mismo tiempo, es importante destacar que los cubanos dispersos por el planeta son los principales financista de la economía cubana con las remesas que envían a sus familiares en la isla cárcel.
Por lo demás, a la mayoría de los cubanos que residen fuera de Cuba, definitivamente les preocupa el bienestar de los familiares que están en la isla y los visitan regularmente. Un ejemplo, en este sentido, son las encuestas del gobierno estadounidense, donde se insiste que muchos emigrantes y exiliados cubanos de segunda o tercera generación se ven así mismos más como ciudadanos de Estados Unidos que de Cuba. Algo a tener en cuenta para cuando ocurra una transición hacia la democracia en Cuba.
Durante más de cuarenta años y cercanos al medio siglo, los éxodos y exilios han desparramado por todo el planeta a los insulanos. Empero, la mayoría se han afincado en territorio estadounidense, especialmente en Miami, que es una ciudad que dominan numérica, cultural, económica y políticamente. El corazón cubano de la ciudad está en la zona conocida como la “Pequeña Habana”, donde proliferan los negocios y restaurantes que ofrecen especialidades cubanas, muy al estilo de los años precedentes al 1959.
Hoy día, los gobiernos de Estados Unidos consideran a los cubanos que intentan llegar a sus fronteras como “emigrantes económicos ilegales” y no “refugiados políticos”, y como mantienen un acuerdo migratorio con la dictadura los devuelve a la isla cárcel. Parte de este acuerdo, que hasta el momento se ha respetado, tiene el “compromiso” de conceder visado a 20.000 cubanos al año para puedan emigrar a través de conductos oficiales a territorio estadounidense.
A modo de conclusión, durante todos estos años, miles de cubanos han abandonado la isla cárcel, emigrando ilegalmente en botes y balsas improvisadas, o nadando hasta la base naval de Guantánamo, en el sudeste de la isla. También, centenares de balseros se han ahogado, han muerto de sed y hambre o han sido devorados por tiburones en su intento de llegar a Florida.
Finalmente, tengo la percepción que estos acontecimientos son síntomas de los yerros políticos de la dictadura marxistafidelista y la desesperanza de los cubanos que viven en Cuba, que sumado a otros eventos represivos como la Primavera de Cuba en el 2003, son pruebas irrefutables del fracaso de la “revolución cubana” y su intento de ser un ejemplo socio-económico-político a tener en cuenta por los países de América Latina. ¿Será que únicamente los éxodos y el exilio son la tabla de salvación para los cubanos? Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

Ciudad de la Eterna Primavera, 14 de abril de 2008.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.

20 de julio de 2008

El final del fin de la dictadura marxistafidelista

Por PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY.
Analista y Periodista Independiente Cubano.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.

Son inagotables los pronósticos sobre qué puede acontecer en el futuro cercano con el nombramiento de Raúl Castro como presidente de Cuba. Para los fieles seguidores del castrismo traerá reformas económicas al estilo de la “China comunista”. Para los opositores más optimistas, ya se puede percibir los estertóreos de la dictadura marxistafidelista y una transición libre y democrática.
Hoy día el régimen hace esfuerzos para aplicar cambios que no embrollen la esencia socialista de la revolución. En este sentido, a propósito de cambios, es posible que Raúl haga una apertura social y económica en el archipiélago, y remendar los “errores de la revolución” cuando Fidel exhale el último suspiro. Opino que es irresponsable pronosticar con certeza lo que pudiera ocurrir en el futuro cercano. Esta convicción se sustenta en la discapacidad de Fidel y la entrega de las riendas de la “revolución cubana” a su hermano Raúl desde el año 2007.
No obstante, hay que reconocer que Raúl con su practicidad y estilo personal a voces censura los yerros del gobierno, admite el fracaso del sistema para cubrir las carencias básicas de la población, critica la depravación e ineptitud de algunos funcionarios; reconoce la ruina económica que afronta el archipiélago y que es improrrogable hacer ajustes estructurales. Empero, a las fuerzas opositoras en la isla, Raúl las divide ut regnes.
Es esencial no relegar al olvido de que “las sociedades en general y las democráticas en particular, avanzan en atención a consensos básicos establecidos entre sus ciudadanos. Consentimientos que funcionan como una especie de marco o terreno de juego que todos respetan de manera implícita o explícita y dentro del cual se desarrollan iniciativas desde distintas perspectivas”. De este modo, la libertad está respaldada en dos pilares valiosos. El primero trata de la soberanía de las personas al forzamiento interno profesado por el convencionalismo, la esclavitud y los ideales exacerbados por la causticidad. Un segundo, que es la independencia de los seres humanos de toda coacción externa incoherente e indigna.
Sin ser pesimista, no se vislumbra el final del fin de la dictadura marxistafidelista que avasalla la libertad del alma de la nación cubana. La prueba más contundente de esta afirmación la encontramos en lo acontecido el pasado día 20 de enero cuando en la isla se celebró la “farsa electoral” para elegir a 614 diputados, que el 24 de febrero tuvo la responsabilidad de escoger la cúpula gubernamental, encabezada hoy día por el nuevo presidente Raúl Castro. Obviamente, se cumplieron elecciones formales para un parlamento donde sólo participa un partido, porque la dictadura castro-comunista tiene ilegalizadas a las fuerzas opositoras en todas sus manifestaciones.
Se argumenta con insistencia que existe ostensible repudio al régimen, que el pueblo no está de acuerdo con el “sainete electoral” y que lo demostraría absteniéndose, votando en blanco o anulando boletas. De tal manera, por ahora, no hay certeza clara y manifiesta que se acabará el régimen sempiterno que por cerca de cinco décadas priva al pueblo cubano de su libertad y el derecho a expresarse sin condicionamientos.
Mi punto de vista es que, independientemente de la disgregación y dificultades para comunicarse e interactuar con la población, los líderes de la oposición pacífica y los sectores más disímiles de la sociedad civil cubana no deben postergar un vuelco novedoso e inteligente del discurso contra la dictadura, que persuada sinceramente a la generalidad de cubanos para que participen activamente en la concertación de una autentica “Unidad Nacional Cubana Opositora”, que legitime a todos los cubanos como actores de una estable y coherente transición, sin impertinencia foránea que puedan amputar las aspiraciones de libertad y democracia de los cubanos.
La agonía del régimen es incuestionable y la era del octogenario dictador ya terminó, y la prueba la tenemos en su decisión el pasado 19 de febrero, por los conocidos problemas de salud, de renunciar a ser elegido Presidente y Comandante en Jefe, haciéndose a un lado en la conducción absoluta de la dictadura. Hacia el futuro cercano, tengo la percepción que Fidel no retomará el mando y si ocurriera será simbólicamente, y el “stalinista” Raúl se eternizará como presidente e insistirá en convocar a los incondicionales del régimen a cayapear.
El esfuerzo titánico que realizan sectores de la oposición en el archipiélago es justo reconocerlo, por su entrega a favor del cambio. Como lo hace el Partido Liberal Nacional Cubano, que sistemáticamente con acciones y decisión acredita su lucha a favor de una transición que traiga el bienestar y progreso de la nación. Su proyecto socio-político-económico “sobre la base de objetivos concretos y estrategias viables, que mantengan la gobernabilidad, la reclamación de la libertad inmediata de todos los presos políticos cubanos, y la lucha pacifica para la instauración de un Estado de Derecho”, son un testimonio de que sólo hace falta unidad entre todos los opositores.
Así lo demuestran las crecientes acciones, declaraciones y llamamientos; como la “Propuesta de Salvación Nacional” del doctor Darsi Ferrer, que “es una invitación sincera a todas las personas que se esfuerzan por alcanzar una alternativa de solución para Cuba. Invita “a la negociación como vía posible para alcanzar los cambios que urgen a la sociedad, pues, hasta hora, los reclamos de la oposición cubana han resultado inefectivos por la falta de consenso nacional”.
El pueblo cubano necesita libertad individual y colectiva; autorrealización y autodecisión; equidad e igualdad; pluralismo y participación; democracia y progreso. Estos principios no serán posible alcanzarlos si la oposición y la sociedad civil insisten en reiterar los desaciertos históricos.
Por todas estas razones, estoy de acuerdo con el argumento del excelso escritor, editor y periodista cubano Pedro Corzo: “Gobernar no es lo mismo que estar en la oposición”.
Con morigeración y para finalizar, los líderes de la oposición pacífica y los sectores más disímiles de la sociedad civil cubana deben escudriñar en la propia voluntad popular para conceptuar las respuestas acerca de por qué después de cerca de medio siglo de lucha aún no cuentan con suficiente apoyo del pueblo. Consecuentemente, es perentorio para la oposición buscar las falencias en el discurso y sin dilación rectificarlos. Esto pudiera ser un buen prólogo para con discernimiento pudoroso y liberalidad coherente pueda materializarse la indispensable “Unidad Nacional Cubana Opositora”, que más allá de las convicciones con acertado derrotero guíe fervorosamente a toda la nación por el sendero que finalmente lleve a una transición pacífica hacia la democracia en Cuba.
Infortunadamente, mientras estos eventos ocurren, el pueblo cubano continúa asfixiado por la reducción de los servicios y necesidades más elementales; la alarmante corrupción e ineficiencia de la infraestructura estatal; el menoscabo de las viviendas; la exigencia de impuestos sobre el dólar, que en lo fundamental sólo afecta al que recibe las remesas desde el exterior para mitigar sus carencias; la sistemática exclusión y acosamiento de los que disienten de las políticas gubernamentales; el acrecentamiento de las tarifas eléctricas; etcétera.
¿No se vislumbra el final del fin de la dictadura marxistafidelista? ¿Cuánto se mantendrá en el poder Raúl Castro? ¿Por cuánto tiempo continuará fragmentada la oposición?¿Están los líderes de la oposición listos para gobernar y dirigir los destinos de la nación cubana? ¿Cómo evitar ocurran en Cuba los bestiales acontecimientos como los eventos de Myanmar y otros países con gobiernos dictatoriales?
Para dar contestaciones a estas interrogantes, es saludable no dejar entre renglones lo expresado por el ilustre disidente cubano Manuel Vázquez Portal: “Oposición pacífica no es oposición pasiva, cuando en realidad la oposición pacífica debe ser un desafío como ha acontecido en Birmania”. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

Ciudad de la Eterna Primavera, primavera de 2008.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.

19 de julio de 2008

Objetivos de Desarrollo del Milenio / Solidaridad frente a un mundo dividido (1999 - 2015*)

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre

Meta 1:
- Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a US$1 por día

Meta 2:
- Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padece hambre


Objetivo 2: Lograr enseñanza primaria universal

Meta 3:
- Velar por que, para el año 2015, todos los niños y las niñas del mundo puedan terminar el ciclo completo de enseñanza primaria

Objetivo 3: Promover la equidad de género y la autonomía de la mujer

Meta 4:
- Eliminar las desigualdades de género en la enseñanza primaria y secundaria preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del final de 2015

Objetivo 4:
Reducir la mortalidad infantil

Meta 5:
- Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años

Objetivo 5:
Mejorar la salud materna

Meta 6:
- Reducir la tasa de mortalidad materna en tres cuartas partes entre 1990 y 2015

Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades

Meta 7:
- Detener y comenzar a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/SIDA

Meta 8:
- Detener y comenzar a reducir, para el año 2015, la incidencia del paludismo y otras enfermedades graves

Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente

Meta 9:
-Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y revertir la pérdida de recursos ambientales

Meta 10:
- Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que carecen de acceso sostenible a agua potable y saneamiento básico

Meta 11:
- Mejorar considerablemente, para el año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de los barrios más precarios

Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo

Meta 12:
- Desarrollar aún más un sistema comercial y financiero abierto, basado en normas, previsible y no discriminatorio. Incluye el compromiso de lograr buena gestión de los asuntos públicos, y la reducción de la pobreza, en cada país y en el plano internacional.

Meta 13:
- Atender las necesidades especiales de los países menos adelantados. Incluye: acceso libre de aranceles y cupos para las exportaciones de los países menos adelantados, programa mejorado de alivio de la deuda de los países pobres muy endeudados (PPME) y cancelación de la deuda bilateral oficial, así como AOD más generosa a los países que hayan demostrado determinación a la hora de reducir la pobreza

Meta 14:
- Atender a las necesidades especiales de los países en desarrollo sin litoral y de los pequeños estados insulares en desarrollo (a través del Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños estados insulares en desarrollo y los resultados del vigésimo segundo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General)

Meta 15:
- Encarar de manera general los problemas de la deuda de los países en desarrollo aplicando medidas nacionales e internacionales a fin de garantizar la sostenibilidad de la deuda a largo plazo

Meta 16:
- En cooperación con los países en desarrollo, formular y ejecutar estrategias para proporcionar trabajos dignos y productivos a los jóvenes.

Meta 17:
- En cooperación con los laboratorios farmacéuticos, proporcionar acceso a medicamentos esenciales y a precios asequibles en los países en desarrollo

Meta 18:
- En colaboración con el sector privado, velar por que se puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular las tecnologías de la información y las comunicaciones

* Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y sus respectivas metas provienen de la Declaración del Milenio de la ONU, firmada por 189 países, inclusive 147 Jefes de Estado y de Gobierno, en septiembre de 2000 (http://www.un.org/millennium/declaration/ares552e.htm). Los objetivos y metas están relacionadas entre sí y deben considerarse como un todo. En conjunto, representan una alianza entre los países desarrollados y en desarrollo “para crear un ambiente –tanto en el ámbito nacional como mundial– que propicie el desarrollo y la erradicación de la pobreza”.

18 de julio de 2008

Decágolo del Periodismo

Decálogo del Periodismo
(Juan Luis Cebrián / "El oficio de periodista")

El periodismo contemporáneo mantiene, dentro de las transformaciones que las nuevas tecnologías propician, unos principios básicos que le identifican y que pueden ilustrarse en un difundido decálogo de nueve puntos:

1. La primera obligación del periodismo es la verdad.
2. Su primera lealtad es hacia los ciudadanos.
3. Su esencia es la disciplina de la verificación
4. Sus profesionales deben ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan.
5. Debe servir como un vigilante independiente del poder.
6. Debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso.
7. Ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno.
8. Debe seguir las noticias de forma a la vez exhaustiva y proporcionada.
9. Sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia.



"Es necesario diferenciar: una cosa es ser escépticos, realistas, prudentes. Esto es absolutamente necesario, de otro modo, no se podría hacer periodismo. Algo muy distinto es ser cínicos, una actitud incompatible con la profesión de periodista. El cinismo es una actitud inhumana, que nos aleja automáticamente de nuestro oficio, al menos si uno lo concibe de una forma seria. Naturalmente, aquí estamos hablando sólo del gran periodismo, que es el único del que vale la pena ocuparse, y no de esa forma detestable de interpretarlo que con frecuencia encontramos". (Ryszard Kapuscinski, “Los cínicos no sirven para este oficio”, 2002)

17 de julio de 2008

Nuestra América

"Nuestra América"

José Martí

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades; ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

A los sietemesinos sólo les faltará el valor. Los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses. Porque les falta el valor a ellos, se lo niegan a los demás. No les alcanza al árbol difícil el brazo canijo, el brazo de uñas pintadas y pulsera, el brazo de Madrid o de París, y dicen que no se puede alcanzar el árbol. Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos, que le roen el hueso a la patria que los nutre. Si son parisienses o madrileños, vayan al Prado, de faroles, o vayan a Tortoni, de sorbetes. ¡Estos hijos de carpintero, que se avergüenzan de que su padre sea carpintero! ¡Estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre?, ¿el que se queda con la madre, a curadle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas, con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel? ¡Estos hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y va de menos a más; estos desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios, y va de más a menos! ¡Estos delicados, que son hombres y no quieren hacer el trabajo de hombres! Pues el Washington que les hizo esta tierra ¿ se fue a vivir con los ingleses, a vivir con los ingleses en los años en que los veía venir contra su tierra propia? ¡Estos "increíbles" del honor, que lo arrastran por el suelo extranjero, como los increíbles de la Revolución francesa, danzando y relamiéndose, arrastraban las erres!

Ni ¿en qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles? De factores tan descompuestos, jamás, en menos tiempo histórico, se han creado naciones tan adelantadas y compactas. Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña. La incapacidad no está en el país naciente, que pide formas que se le acomoden y grandeza útil, sino en los que quieren regir pueblos originales, de composición singular y violenta, con leyes heredadas de cuatro siglos de práctica libre en los Estados Unidos, de diecinueve siglos de monarquía en Francia. Con un decreto de Hamilton no se le para la pechada al potro del llanero. Con una frase de Sieyés no se desestanca la sangre cuajada de la raza india. A lo que es, allí donde se gobierna, hay que atender para gobernar bien; y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país.

Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza. El hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere la susceptibilidad o le perjudica el interés. Por esta conformidad con los elementos naturales desdeñados han subido los tiranos de América al poder; y han caído en cuanto les hicieron traición. Las repúblicas han purgado en las tiranías su incapacidad para conocer los elementos verdaderos del país, derivar de ellos la forma de gobierno y gobernar con ellos. Gobernante, en un pueblo nuevo, quiere decir creador.

En pueblos compuestos de elementos cultos e incultos, los incultos gobernarán, por su hábito de agredir y resolver las dudas con la mano, allí donde los cultos no aprendan el arte del gobierno. La masa inculta es perezosa, y tímida en las cosas de la inteligencia, y quiere que la gobiernen bien; pero si el gobierno le lastima, se lo sacude y gobierna ella. ¿Cómo han de salir de las Universidades los gobernantes, si no hay Universidad en América donde se enseñe lo rudimentario del arte del gobierno, que es el análisis de los elementos peculiares de los pueblos de América? A adivinar salen los jóvenes al mundo, con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen. En la carrera de la política habría de negarse la entrada a los que desconocen los rudimentos de la política. El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive. En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages: porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. Resolver el problema después de conocer sus elementos, es más fácil que resolver el problema sin conocerlos. Viene el hombre natural, indignado y fuerte, y derriba la justicia acumulada de los libros, porque no se la administra en acuerdo con las necesidades patentes del país. Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías. La universidad europea ha de ceder a la universidad americana. La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras Repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras Repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas.

Con los pies en el rosario, la cabeza blanca y el cuerpo pinto de indio y criollo, venimos, denodados, al mundo de las naciones. Con el estandarte de la Virgen salimos a la conquista de la libertad. Un cura, unos cuantos tenientes y una mujer alzan en México la república en hombros de los indios. Un canónigo español, a la sombra de su capa, instruye en la libertad francesa a unos cuantos bachilleres magníficos, que ponen de jefe de Centro América contra España al general de España. Con los hábitos monárquicos, y el Sol por pecho, se echaron a levantar pueblos los venezolanos por el Norte y los argentinos por el Sur. Cuando los dos héroes chocaron, y el continente iba a temblar, uno, que no fue el menos grande, volvió riendas. Y como el heroísmo en la paz es más escaso, porque es menos glorioso que el de la guerra; como al hombre le es más fácil morir con honra que pensar con orden; como gobernar con los sentimientos exaltados y unánimes es más hacedero que dirigir, después de la pelea, los pensamientos diversos, arrogantes, exóticos o ambiciosos; como los poderes arrollados en la arremetida épica zapaban, con la cautela felina de la especie y el peso de lo real, el edificio que había izado, en las comarcas burdas y singulares de nuestra América mestiza, en los pueblos de pierna desnuda y casaca de París, la bandera de los pueblos nutridos de savia gobernante en la práctica continua de la razón y de la libertad; como la constitución jerárquica de las colonias resistía la organización democrática de la República, o las capitales de corbatín dejaban en el zaguán al campo de bota-de-potro, o los redentores bibliógenos no entendieron que la revolución que triunfó con el alma de la tierra, desatada a la voz del salvador, con el alma de la tierra había de gobernar, y no contra ella ni sin ella, entró a padecer América, y padece, de la fatiga de acomodación entre los elementos discordantes y hostiles que heredó de un colonizador despótico y avieso, y las ideas y formas importadas que han venido retardando, por su falta de realidad local, el gobierno lógico. El continente descoyuntado durante tres siglos por un mando que negaba el derecho del hombre al ejercicio de su razón, entró, desatendiendo o desoyendo a los ignorantes que lo habían ayudado a redimirse, en un gobierno que tenía por base la razón; la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de uno sobre la razón campestre de otros. El problema de la independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu.

Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores. El tigre, espantado del fogonazo, vuelve de noche al lugar de la presa. Muere echando llamas por los ojos y con las zarpas al aire. No se le oye venir, sino que viene con zarpas de terciopelo. Guando la presa despierta, tiene al tigre encima. La colonia continuó viviendo en la república; y nuestra América se está salvando de sus grandes yerros—de la soberbia de las ciudades capitales, del triunfo ciego de los campesinos desdeñados, de la importación excesiva de las ideas y fórmulas ajenas, del desdén inicuo e impolítico de la raza aborigen,—por la virtud superior, abonada con sangre necesaria, de la república que lucha contra la colonia. El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina. Morirá, con las zarpas al aire, echando llamas por los ojos.

Pero "estos países se salvarán", como anunció Rivadavia el argentino, el que pecó de finura en tiempos crudos; al machete no le va vaina de seda, ni en el país que se ganó con lanzón se puede echar el lanzón atrás, porque se enoja, y se pone en la puerta del Congreso de Iturbide "a que le hagan emperador al rubio". Estos países se salvarán, porque, con el genio de la moderación que parece imperar, por la armonía serena de la Naturaleza, en el continente de la luz, y por el influjo de la lectura crítica que ha sucedido en Europa a la lectura de tanteo y falansterio en que se empapó la generación anterior, le está naciendo a América, en estos tiempos reales, el hombre real.

Éramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Éramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Éramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza. El genio hubiera estado en hermanar, con la caridad del corazón y con el atrevimiento de los fundadores, la vincha y la toga; en desestancar al indio; en ir haciendo lado al negro suficiente; en ajustar la libertad al cuerpo de los que se alzaron y vencieron por ella. Nos quedó el oidor, y el general, y el letrado, y el prebendado. La juventud angélica, como de los brazos de un pulpo, echaba al Cielo, para caer con gloria estéril, la cabeza coronada de nubes. El pueblo natural, con el empuje del instinto, arrollaba, ciego del triunfo, los bastones de oro. Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, daban la clave del enigma hispanoamericano. Se probó el odio, y los países venían cada año a menos. Cansados del odio inútil, de la resistencia del libro contra la lanza, de la razón contra el cirial, de la ciudad contra el campo, del imperio imposible de las castas urbanas divididas sobre la nación natural, tempestuosa o inerte, se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. "¿Cómo somos?" se preguntan; y unos a otros se van diciendo cómo son. Cuando aparece en Cojímar un problema, no va a buscar la solución a Danzig. Las levitas son todavía de Francia, pero el pensamiento empieza a ser de América. Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino, de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino! Se entiende que las formas de gobierno de un país han de acomodarse a sus elementos naturales; que las ideas absolutas, para no caer por un yerro de forma, han de ponerse en formas relativas; que la libertad, para ser viable, tiene que ser sincera y plena; que si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república. E1 tigre de adentro se entra por la hendija, y el tigre de afuera. El general sujeta en la marcha la caballería al paso de los infantes. O si deja a la zaga a los infantes, le envuelve el enemigo la caballería. Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos! ¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Echar, bullendo y rebotando por las venas, la sangre natural del país! En pie, con los ojos alegres de los trabajadores, se saludan, de un pueblo a otro, los hombres nuevos americanos. Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la Naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de idea. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio.

De todos sus peligros se va salvando América. Sobre algunas repúblicas está durmiendo el pulpo. Otras, por la ley del equilibrio, se echan a pie a la mar, a recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos. Otras, olvidando que Juárez paseaba en un coche de mulas, ponen coche de viento y de cochero a una bomba de jabón; el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero. Otras acendran, con el espíritu épico de la independencia amenazada, el carácter viril. Otras crían, en la guerra rapaz contra el vecino, la soldadesca que puede devorarlas. Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América, que no le viene de sí, sino de la diferencia de orígenes, métodos e intereses entre los dos factores continentales, y es la hora próxima en que se le acerque demandando relaciones íntimas, un pueblo emprendedor y pujante que la desconoce y la desdeña. Y como los pueblos viriles, que se han hecho de sí propios, con la escopeta y la ley, aman, y sólo aman, a los pueblos viriles; como la hora del desenfreno y la ambición, de que acaso se libre, por el predominio de lo más puro de su sangre, la América del Norte, o el que pudieran lanzarla sus masas vengativas y sórdidas, la tradición de conquista y el interés de un caudillo hábil, no está tan cercana aún a los ojos del más espantadizo, que no dé tiempo a la prueba de altivez, continua y discreta, con que se la pudiera encarar y desviarla; como su decoro de república pone a la América del Norte, ante los pueblos atentos del Universo, un freno que no le ha de quitar la provocación pueril o la arrogancia ostentosa, o la discordia parricida de nuestra América, el deber urgente de nuestra América es enseñarse como es, una en alma e intento, vencedora veloz de un pasado sofocante, manchada sólo con sangre de abono que arranca a las manos la pelea con las ruinas, y la de las venas que nos dejaron picadas nuestros dueños. El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la naturaleza, donde resalta, en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva !
(La Revista Ilustrada de Nueva York, 10 de enero de l891)

16 de julio de 2008

A la raíz

"A la raíz"

José Martí

Los pueblos, como los hombres, no se curan del mal que les roe el hueso con menjurjes de última hora, ni con parches que les muden el color de la piel. A la sangre hay que ir, para que se cure la llaga. No hay que estar al remedio de un instante, que pasa con él, y deja viva y más sedienta la enfermedad. O se mete la mano en lo verdadero, y se le quema al hueso el mal, o es la cura impotente, que apenas remienda el dolor de un día, y luego deja suelta la desesperación. No ha de irse mirando como vengan a las consecuencias del problema, y fiar la vida, como un eunuco, al vaivén del azar: hombre es el que le sale al frente al problema, y no deja que otros le ganen el suelo en que ha de vivir y la libertad de que ha de aprovechar. Hombre es quien estudia las raíces de las cosas. Lo otro es rebaño, que se pasa la vida pastando ricamente y balándoles a las novias, y a la hora del viento sale perdido por la polvareda, con el sombrero de alas pulidas al cogote y los puños galanes a los tobillos, y mueren revueltos en la tempestad. Lo otro es como el hospicio de la vida, que van perennemente por el mundo con chichonera y andadores. Se busca el origen del mal: y se va derecho a él, con la fuerza del hombre capaz de morir por el hombre. Los egoístas no saben de esa luz, ni reconocen en los demás el fuego que falta en ellos, ni en la virtud ajena sienten más que ira, porque descubre su timidez y avergüenza su comodidad. Los egoístas, frente a su vaso de vino y panal, se burlan, como de gente loca o de poco más o menos, como de atrevidos que les vienen a revolver el vaso, de los que, en aquel instante tal vez, se juran a la redención de su alma ruin, al pie de un héroe que muere, a pocos pasos del panal y el vino, de las heridas que recibió por defender la patria. Esto es así: unos mueren, mueren en suprema agonía, por dar vergüenza al olvidadizo y casa propia a esos mendigos más o menos dorados, y otros, mirándose el oro, se ríen de los que mueren por ellos. ¡Es cosa, si no fuera por la piedad, de ensartarlos en un asador, y llevarlos, abanicándose el rostro indiferente, a ver morir, de rodillas, al héroe de oro puro e imperecedero, que expira, resplandeciente de honra, por dar casa segura y mejilla limpia a los que se mofan de él, a los que compadrean y parten el licor y la mesa, con sus matadores, a los que se esconden la mano en el bolsillo, cuando pasa el hambre de su patria, y riegan de ella, entre zetas y jotas, el oro del placer! Hay que ir adelante, para bien de los egoístas, a la luz del muerto. Hay que conquistar suelo propio y seguro.

De nuestras esperanzas, de nuestros métodos, de nuestros compromisos, de nuestros propósitos, de eso, como del plan de las batallas, se habla después de haberlas dado. De la penuria de las casas, del trastorno en que pone a mucho hogar nuestro la crisis del Norte, de eso se habla, en decoro fraternal, de mano a mano. De lo que ha de hablarse es de la necesidad de reemplazar con la vida propia en la patria libre esta existencia que dentro y fuera de Cuba llevamos los cubanos, y que, afuera a lo menos, sólo a pujo de virtud extrema y poco fácil puede irse salvando de la dureza y avaricia que de una generación a otra, en la soledad del país extraño, mudan un pueblo de mártires sublimes en una perdigonada de ganapanes indiferentes. De lo que se ha de hablar es de la ineficacia e inestabilidad del esfuerzo por la vida en la tierra extranjera, y de la urgencia de tener país nuestro antes de que el hábito de la existencia meramente material en pueblos ajenos, prive al carácter criollo de las dotes de desinterés y hermandad con el hombre que hacen firme y amable la vida.

Si a la isla se mira, el dejarla ir, bajo el gobierno que la acaba, entre quiebras y suicidios, entre robos y cohechos, entre gabelas y solicitudes, entre saludos y temblores, podrá parecer empleo propio de la vida, y cómodo espectáculo, a quien no sienta afligido su corazón por cuanto afee o envilezca a los que nacieron en el suelo donde abrió los ojos a los deberes y luz de la humanidad. Cuanto reduce al hombre, reduce a quien sea hombre. Y llega a los calcañales la amargura, y es náusea el universo, cuando vemos podrido en vida a un compatriota nuestro, cuando vemos, hombre por hombre, en peligro de podredumbre a nuestra patria. ¡Aunque no ha de haber temor, que las entrañas de nuestra tierra saben de esto más de lo que se puede decir, y no es privilegio de los cubanos expatriados, sino poder de los cubanos todos, e ímpetu más vehemente que el de sus enemigos, este rubor de la sangre sana del país por todos los que en él se olvidan y se humillan! Es la tierra en quiebra la que se levanta; la tierra en que las ciudades se van cayendo una tras otra, como las hileras de barajas. Es la ofensa reprimida, y el bochorno ambiente, de que ya la tierra se ahoga. Faltaba el cauce al decoro impaciente del país; faltaba el empuje; faltaba la bandera; faltaba la fe necesaria en la previsión y fin conocido de la revolución: eso faltaba, y nosotros lo dimos. Ahora, vamos a paso de gloria a la república. ¡Y a lo que estorbe, se le ase del cuello, como a un gato culpable, y se le pone a un lado!

Y si vemos afuera, y en lo de afuera a este Norte a donde por fantasmagoría e imprudencia vinimos a vivir, y por el engaño de tomar a los pueblos por sus palabras, y a las realidades de una nación por lo que cuentan de ella sus sermones de domingo y sus libros de lectura; si vemos nuestra vida en este país erizado y ansioso, que al choque primero de sus intereses, como que no tiene más liga que ellos, enseña sin vergüenza sus grietas profundas, —triste país donde no se calman u olvidan, en el tesoro de los dolores comunes y en el abrazo de las largas raíces, las luchas descarnadas de los apetitos satisfechos con los que se quieren satisfacer, o de los intereses que ponen el privilegio de su localidad por sobre el equilibrio de la nación a cuya sombra nacieron, y el bien de una suma mayor de hombres; si nos vemos, después de un cuarto de siglo de fatiga, estéril o inadecuada al fruto escaso de ella, no veremos de una parte más que los hogares donde la virtud doméstica lucha penosa, entre los hijos sin patria, contra la sordidez y animalidad ambientes, contra el mayor de todos los peligros para el hombre, que es el empleo total de la vida en el culto ciego y exclusivo de sí mismo; y de otra parte se ve cuán insegura, como nación fundada sobre lo que el humano tiene de más débil, es la tierra, para los miopes sólo deslumbrante, donde tras de tres siglos de democracia se puede, de un vaivén de la ley, caer en pedir que el gobierno tome ya a hombros la vida de las muchedumbres pobres; donde la suma de egoísmos alocados por el gozo del triunfo o el pavor de la miseria, crea, en vez de pueblo de trenza firme, un amasijo de entes sin sostén, que dividen, y huyen, en cuanto no los aprieta la comunidad del beneficio; donde se han trasladado, sin la entrañable comunión del suelo que los suaviza, todos los problemas de odio del viejo continente humano. ¿Y a esta agitada jauría, de ricos contra pobres, de cristianos contra judíos, de blancos contra negros, de campesinos contra comerciantes, de occidentales y sudistas contra los del Este, de hombres voraces y destituidos contra todo lo que se niegue a su hambre, y a su sed, a este horno de iras, a estas fauces afiladas, a este cráter que ya humea, vendremos ya a traer, virgen y llena de frutos, la tierra de nuestro corazón? Ni nuestro carácter ni nuestra vida están seguros en la tierra extranjera. El hogar se afea o deshace: y la tierra debajo de los pies se vuelve fuego, o humo. ¡Allá, en el bullicio y tropiezos del acomodo, nacerá por un fin un pueblo de mucha tierra nueva, donde la cultura previa y vigilante no permita el imperio de la injusticia; donde el clima amigo tiene deleite y remedio para el hombre, siempre allí generoso, en los instantes mismos en que más padece de la ambición y plétora de la ciudad; donde nos aguarda, en vez de la tibieza que afuera nos paralice y desfigure, la santa ansiedad y útil empleo del hombre interesado en el bien humano!

Cada cubano que cae, cae sobre nuestro corazón. La tierra propia es lo que nos hace falta. Con ella ¿qué hambre y qué sed? Con el gusto de hacerla buena y mejor, ¿qué pena que no se atenúe y cure? Porque no la tenemos, padecemos. Lo que nos espanta es que no la tenemos. Si la tuviésemos, ¿nos espantaríamos así? ¿Quién, en la tierra propia, despertará con esta tristeza, con este miedo, con la zozobra de limosnero con que despertamos aquí? A la raíz va el hombre verdadero. Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo. Ni hombre, quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres.
Patria, Nueva York, 26 de agosto de 1893. Reproducido en Obras completas. Volumen II. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963. 377-80

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