31 de octubre de 2008

¡Oh Cuba, cuántas fechorías se cometen en tu nombre!

Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Con su herencia y memoria histórica, los seres humanos, como parte de la sociedad, van a estructurar la psicología, el talante y esencia de una Nación. Los hechos históricos, vistos detenidamente, han revelado que las sociedades se resisten a digerir transformaciones profundas y traumáticas. No tener en cuenta estas realidades, impiden comprender el “problema cubano” y por qué no hay una solución.
La sociedad, convenientemente organizada, representa un papel determinante en los destinos de los “pueblos”, sin olvidar que la manipulación del inconsciente de la generalidad abarrota las acciones conscientes. Un ejemplo, es el caso de Cuba y el contextus en que triunfa la “revolución cubana”, que sistemáticamente a utilizado el inconsciente del pueblo, como magnífico instrumento para eternizarse en el poder. Precisamente, en pocas semanas, la dictadura castro-comunista y sus adeptos celebran el quincuagésimo aniversario del “triunfo revolucionario”.
¿Por qué la dictadura a perdurado? ¿Cuáles son los motivos que no permiten poner fin a esta pesadilla? Es posible llegar a “respuestas”, si analizamos el asunto desde la naturaleza de los seres humanos y su manera de actuar, como individuo y parte del conjunto de una Nación. Empero, para sin ataduras transitar por el laberinto de las pasiones e ideas, es indispensable dejar de lado la obstinación de los dogmas, teorías y censuras irracionales..., ya que, no es posible penetrar y buscar respuestas decentes en los arcanos de la sociedad, si no se renuncia a los prejuicios.

¿Por qué la dictadura a perdurado?

El temperamento de una Nación, es intransigente en ocasiones, cuando se exacerba el inconsciente con eslóganes de “grandes reformas”, que desde el punto de vista teórico son estupendas y en la práctica son funestas. Un excelso profesor, al referirse a las reformas en el seno de una sociedad, lo resume de la siguiente manera: “Estas sólo serían útiles cuando fuera posible cambiar instantáneamente el alma de las naciones y solamente el tiempo posee poder semejante” (Le Bon, Gustavo).
Al penetrar en el intríngulis de la sociedad, con recto discernimiento, lo primero que encontramos es que la “razón teórica” no se corresponde con la “razón práctica”. Si tenemos en cuenta, en el caso de la “revolución”, examinado en el tiempo, los acontecimientos, y, la actitud de los incondicionales y opositores, sus acciones han tenido “valor absoluto”, sin embargo, es evidente que en la práctica el “valor es relativo”. De ahí, que el examen de los cambios socio-políticos-económicos ocurridos en Cuba y su particularidad, no deben ser aislados de la naturaleza del pueblo y el ambiente en que se producen.
En consecuencia, se puede inferir que los cubanos conviven con un régimen comunista, que no es símbolo de democracia y libertad. No obstante, la generalidad del pueblo “acepta el valor absoluto de la dictadura del proletariado” sin tener en cuenta que en la práctica tiene un “valor relativo”. Es decir, que la dictadura de “caciques criollos”, es una minoría gobernante. Por eso, no es absurdo afirmar que la dictadura castro–comunista, sólo favorece los intereses particulares de la clase gobernante, y que incitado por el miedo a perder el poder y los privilegios restringe las libertades del pueblo, con ayuda de una execrable maquinaria de opresión.

¿Cuáles son los motivos qué no permiten poner fin a la pesadilla?

Indudablemente que, con la esperanza de un mejor país y despojarse del ultraje del tirano Fulgencio Batista y sus matarifes, se enquistó en el inconsciente, del pueblo cubano, apoyar a los “rebeldes”. Y aprovechando sin miramientos esta desesperación de la Nación, Fidel Castro y sus seguidores, el 1 de enero de 1959, principian la traición a la confianza y sueños de la sociedad cubana.
Por todas estas razones, vale la pena aspirar saber: ¿Cuáles son los motivos qué no permiten poner fin a la pesadilla? Pero..., no es posible encontrar respuestas, a menos que, se hable con sinceridad de los errores cometidos..., por los opositores dentro y fuera del archipiélago. Pues, tristemente, algunos cubanos han preferido, por décadas, los favores y alabanzas para estar contentos consigo mismo. Enterrando las esperanzas de una Nación, que sólo será libre cuando todos tengan la posibilidad de tener acceso al progreso espiritual y material.
Por décadas, la historia es la misma y no tengo duda de que sistemáticamente cubanos pancistas han privilegiado sus interésese sin el menor pudor, con la venia de Washington, aceptando órdenes que afectan a los cubanos que residen en el archipiélago, y en los últimos tiempos a los del exilio.
Los gobiernos estadounidenses y la dictadura han dividido la Nación, y la oposición interna y externa no cuenta con estrategias que lleven a la unificación de ideas objetivas, enfocadas para que en Cuba exista libertad y democracia.
A todas luces, lo qué no permite poner fin a la pesadilla castro-comunista, es porque algunos opositores han cometido errores y continúa por los mismos caminos trillados, algo que utiliza eficientemente la dictadura. La historia se repite, y la prueba reina es que se realizaran elecciones en EE.UU., en los primeros días de noviembre, y no faltan los oportunistas y las especulaciones sobre que puede hacer el nuevo presidente con relación a Cuba. Algunos cubanos y cubano-americanos apoyan a McCain, porque si gana arreciará el embargo y es “probable” una invasión militar al archipiélago. Otros, depositan las esperanzas en Barack Obama, porque quiere acercamientos con La Habana, sin condiciones previas, y que esto traería el cambio anhelado para los cubanos. ¡Oh Cuba, cuántas fechorías se cometen en tu nombre!

¿Cómo derrotar a la dictadura castro-comunista?

Platicaba al inicio de estas cuartillas, que para el lector comprendiera lo que escribiría, sin ataduras debía transitar por el laberinto de las pasiones e ideas, y que era indispensable dejar de lado la obstinación de los dogmas, teorías y censuras irracionales..., ya que no es posible penetrar y buscar respuestas decentes en los arcanos de la sociedad, si no se renuncia a los prejuicios. Es por estas razones, y como no tengo gabelas que me impidan llegar a conclusiones que pueden chocar con intereses diferentes al objetivo de este escrito, pongo manos a la obra para finalizar.
Empero, antes de concluir, quiero respetuosamente compartir un breve análisis que hace Pedro Corzo Eves, escritor y periodista, que bien puede ilustrar al paciente lector, y auxiliarlo para reflexione sobre los argumentos explayados en estas cuartillas. Dice Corzo que: “Un número considerable de ciudadanos creados por el experimento social castrista, no tiene Patria y es sin duda el espécimen más peligroso para la sociedad futura de la Isla” (...) “Estos individuos están en el país y en el exterior, con el gobierno o fingiendo hacer oposición que les provea una legitimidad a futuro. A estos individuos el ensayo les ha agotado el sentimiento de Nación y en unos terceros el fin de la utopía y privilegios les ha causado una epidemia de apostasía tan febril, que han cambiado el Kremlin por la Casa Blanca sin cargo de conciencia de ninguna especie” (...) “Por todo lo anterior la herencia totalitaria en el aspecto económico es la quiebra del país, pero en el moral, en el espiritual, es la destrucción casi completa de nuestros fundamentos como Nación”. (Corzo Eves, Pedro. “Cuba: Perfiles del poder”, págs. 187-207, Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, Ediciones Memorias, Miami, EE.UU., 2007).

En conclusión, lo que yo creo es que, la dictadura perdura en el tiempo, porque la oposición, dentro y fuera de Cuba, no ha tenido coherencia y unidad en sus concepciones políticas y un plan congruente de reunificación nacional que convenza a la generalidad de cubanos.
Por otro lado, los motivos que no permiten poner fin a esta pesadilla, están estrechamente ligados a que la oposición justifica y no reconoce los errores, que permitan rectificar y buscar alternativas adecuadas para enfrentar las manipulaciones del inconsciente, que eficientemente utilizan sectores de la oposición y el régimen castro-comunista. Incomprensiblemente, la oposición ayuda en estos menesteres a la dictadura: apoyando sanciones económicas a la isla, y las políticas irracionales contra Cuba de gobiernos como el de Bush. Son verdades... duelen, de ahí, que: “Con la ignorancia armonizan bien los errores”.
Los cubanos, con su herencia y memoria histórica, como Nación, han estructurado su psicología, talante y esencia... Y los hechos históricos acaecidos en estos difíciles años de dictadura castro-comunista y exilio político-económico, vistos retrospectivamente y de cara al futuro, dejan ver que muchos cubanos se resisten a aceptar cambios, y, no quieren transformaciones traumáticas con ayuda extranjera o ser dirigidos por una oposición que no tiene el imprescindible poder de convocatoria.
Mi opinión..., para derrotar a la dictadura hace falta que la oposición tenga unidad y creatividad política, teniendo como premisa y esencia que al “problema” deben darle solución los cubanos sin intromisión foránea...
Por último, no tener en cuenta los argumentos expuestos aquí y otros parecidos, dificulta interpretar el sentir del pueblo cubano. Si prevalece el interés individual no puede existir unidad cubana opositora y mucho menos Nación. Ciertamente que, en los casi cincuenta años de dictadura castro-comunista y las acciones de algunos opositores viscerales, hacen que la mayoría de los cubanos no crean en la oposición anticastrista..., y, para los cubanos honestos el escepticismo y animadversión, en cierta manera, son los más sublimes de los sentimientos humanos. Por ahora, negar estas realidades, como argumentos válidos, imposibilitan comprender y discernir con sabiduría. ¡Dios salvaguarde a la Nación cubana!Ω

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blogspot: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

Octubre de 2008.

24 de octubre de 2008

¡Detrás de la fachada!

Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Los acontecimientos, de los últimos meses, me han traído el recuerdo de un excelso programa humorístico: “Detrás de la fachada”. Emisión televisiva que ponía al descubierto los intríngulis de la convivencia en el barrio o en los hogares cubanos. Ahora, que bueno sería contar con el mencionado programa y trasmitirlo dentro y fuera de Cuba, y extrapolarlo a un contextus más amplio y actualizado: los afanes marrulleros que con procacidad vienen practicando algunos sectores de la nación cubana, y la dictadura.
Es evidente, de no hay día en que las noticias sobre asuntos relacionados con enredos y asuntos turbios no estén involucrados cubanos. No exagero y mucho menos pretendo ridiculizar a los cubanos de bien, que son la mayoría.

Es decir, no sería difícil escribir sobre el tema, como el que tiene alarmados a los gobiernos vecinos de Cuba, se trata del tráfico ilegal de emigrantes cubanos. Pues, dice Notimex que el tráfico ilegal de cubanos por México hacia Estados Unidos, deja ganancias de unos 80 millones de dólares anuales, a exiliados cubanos en territorio estadounidense y narcotraficantes mexicanos.
Ya el río repiqueteaba y he aquí las piedras. Se afirma, que en el negocio están involucrados la “Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y los narcotraficantes del Cartel del Golfo y su brazo operativo Los Zetas; Los Amigos de Patricio, y La Comitiva, integrada por cinco grupos entre los que se cuenta el de Sinaloa, uno de los más peligrosos”.

Ilegales cubanos son detenidos en México. Notimex

Según las investigaciones, de las autoridades del país azteca, se estima que al menos tres decenas de cubano-americanos, con residencia en la Florida, forman parte del grupo dedicado desde hace cuatro años a este contrabando. Explican que los cubanos, cuyos “familiares” pagan entre 10 y 15 mil dólares por el viaje ilegal, llegan desde tres lugares: en embarcaciones desde la isla, por tierra desde Belice y Guatemala, o por vía aérea. Además, tienen informes de que algunos cubanos alcanzan a cruzar a territorio estadounidense. Sin embargo, no es mi propósito cuestionar las decisiones de los compatriotas que deciden, a cómo de lugar, salir ilegalmente de Cuba, para buscar un mejor futuro. Empero, censuro a los que hacen su agosto con estas esperanzas: la dictadura castro-comunista saca tajadas, y en el exilio los que hacen engordar sus alforjas con dinero indecente... ¿Quiénes están detrás de esta práctica execrable?
Por otro lado, son sistemáticas las especulaciones empecinadas en querer pronosticar de que Cuba ya no tendrá al octogenario dictador en los primeros meses del 2009; que Obama quiere negociar con Raúl Castro o que MacCain desbaratará al régimen castro-comunista. Asuntos que calienta la cabeza a más de un cubano, y que llena los bolsillos de un selecto grupo de exiliados cubanos. El tema es bien conocido y lo denuncian compatriotas honestos, de cómo en el exilio se lucra con el dolor y las ilusiones de sus coterráneos.
Que decir, de la exigua solidaridad y ayuda humanitaria a los cubanos que residen en el archipiélago, que no tienen las más elementales posibilidades para adquirir alimentos y recursos esenciales para vivir con dignidad; hoy día acrecentados por el paso de los huracanes Gustav e Ike. Eso sí, destacada es la actitud valiente de los cubanos y amigos solidarios que han puesto lo humanitario como tarea a cumplir con altruismo y pundonor, y que por ahora han relegado lo político.

Se exacerba la tristeza y el enojo, al ver que el archipiélago tiene que importar más del 80% de la comida que consume la población y recibe en subvención la mayor parte del combustible que consume. ¡Deplorables son las condiciones en que se vive en Cuba! A tal punto que el régimen castro-comunista ha tenido que reconocer esta realidad y anunciado que la recuperación será lenta y habrá carencias ciclópeas. A todas luces, el proyecto de la “revolución cubana” es un fracaso y el país está en bancarrota...
El pueblo cubano está sojuzgado a dos frentes de lujuria y corrupción: la dictadura y sectores del exilio. Unos y otros, hipócritamente hablan en público de derechos humanos y patria, y detrás de las fachadas se arropan de avaricia desmedida y disfrutan de opulencia morbosa.
Por todas estas razones, desde estas pudorosas cuartillas hago un respetuoso llamado a la comunidad cubana e internacional, para que, más allá de los ideales políticos..., manden ayuda humanitaria a los que residen en el archipiélago. Como acto de civilidad y buena voluntad...
¡En Cuba hay hambruna y desesperanza! ¡El pueblo cubano necesita ayuda humanitaria! ¡El pueblo cubano tiene hambre mientras otros comen! ¡Dios bendiga al pueblo cubano, y a los que ayudan generosamente!Ω

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blog: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

17 de octubre de 2008

La Crisis de los Misiles de Cuba...


Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Redacto estas cuartillas no para hablar sobre: la independencia de Ruanda y Burundi; de Humberto Eco y su “Obra abierta”, que profundiza en la crítica literaria desde la semiológica y el estructuralismo; “El siglo de las luces”, de Alejo Carpentier o “La muerte de Artemio Cruz”, de Carlos Fuentes, obras que abren la puerta del llamado “boom latinoamericano”; los “Acuerdos de Evian”, que pone fin a la guerra en Argelia; el Lanzamiento del Mariner 2, que transmitirá los primeros datos sobre la superficie de Venus... De ningún modo, es mi propósito hacer divagaciones filosóficas...
Voy ha escribir sobre un hecho que ya es historia, la “Crisis de los Misiles de Cuba”; que puso a todo el planeta al deslinde de una hecatombe nuclear. Además, donde demostraron sensatez y diplomacia los presidentes, Nikita S. Kruschev y John F. Kennedy, estadistas de la época del tinglado de la “Guerra Fría”.

¿La historia de una nación pueda ser transfigurada?

Tengo la percepción de que la verdad se erige como monumento de la historia misma, cuando se manifiesta la muchedumbre frenética que se subordina al aspecto evolutivo individual del ser humano y de las sociedades. No es un secreto que desde el mismo momento del triunfo de los “barbudos”, sectores sociales, políticos y militares hacen lo posible por derrotar el gobierno “marxista-fidelista”. Luego es posible, para bien o mal, que la historia de una nación pueda ser transfigurada, como ocurrió a partir del año 1959, en Cuba... Un ejemplo del comportamiento humano, y político maquillado con quiméricas promesas que encubren el beso de Judas a las esperanzas de una nación.
Es decir, un cambio social traumático tiene secuelas trascendentales, como tras el triunfo de la “revolución cubana”, cuando se radicalizan las posiciones entre los cubanos y, el gobierno estadounidense y Cuba. Las motivaciones son bien sabida, al punto que Estados Unidos, el 3 de enero de 1961, rompe unilateralmente sus relaciones con el gobierno cubano.
A partir de ese momento, Washington inicia una meteórica carrera “diplomática”, con el objetivo de involucrar a los países latinoamericanos e hicieran lo mismo. Estos esfuerzos estadounidenses se materializan en 1963.
Las acciones se acrecientan en las ciudades y zonas montañosas, como el Escambray y la Sierra de los Órganos, y crispan los ánimos en el archipiélago. Uno de los incidentes demostrativos de este enfrentamiento es la “Invasión de Bahía de Cochinos”, abril de 1961, integrada por exiliados cubanos, con el apoyo material y logístico del gobierno de Jonh F. Kennedy. Infortunadamente, fracasa y los sobrevivientes, de la Brigada 2506, se rinden.
La lucha contra el gobierno revolucionario no cesa, antes se incrementa. Numerosos opositores caen en las garras del régimen, son juzgados sumariamente y condenados a prisión o muerte por fusilamiento. Con todo, los alzamientos en las montañas y acciones civiles contra la naciente dictadura castro-comunista se explayan por el archipiélago.
Hoy día coexiste una oposición de naturaleza pacifista, que combate al régimen con ideas y propuestas...

Preludio de la “Crisis de los Misiles”

Para comprender está crisis, es importante admitir que a partir de 1959, Estados Unidos comenzó a prestar apoyo a los exiliados políticos cubanos, tanto acogiéndolos en su territorio como prestándoles ayuda para luchar contra el régimen. Por el contrario, ni corta ni perezosa, la Unión Soviética percibió rápidamente la ventaja que podría suponerle contar con un aliado tan cercano a su enemigo, y empezó a expresar su “solidaridad” con la causa de la “revolución cubana”, ofreciendo ayuda económica y militar a Castro. En 1960 se establecieron relaciones comerciales y se firmó un tratado de cooperación militar entre ambos países. Así que, Cuba se convierte oficialmente en un miembro del bloque comunista, de Europa del Este.
Hacia mediados de 1961, circulan informes donde se asegura que “Cuba se equipaba con armas soviéticas”. Esto lo confirma un informe del Comité Inter-American Peace, donde se apunta que Castro había recibido 100.000.000 dólares en armas de la URSS, y que esto convertía a Cuba en el más poderoso, militarmente, de Latinoamérica.
Estas sospechas se evidencian, cuando Castro hizo una exhibición masiva de artillería, tanques y aviones de guerra rusos, en la ciudad de Cárdenas, evidentemente, con el fin de intimidar a sus enemigos. Por estos días, llegan a puertos cubanos 30 buques y 5000 soldados soviéticos, para sudar la gota gorda en la construcción de bases militares estratégicas.
En el año 1962, la “Guerra fría” campeaba por el planeta y Cuba se sumergía, a toda velocidad, en el seno de ella, al incrementar sus acercamientos con la URSS y sus aliados. Precisamente, estas relaciones animan al gobierno estadounidense a entregar, a los grupos cubanos de oposición, ayuda militar, y acelerar la “guerra diplomática”.
Los primeros resultados de esta ofensiva estadounidense darán sus frutos el 31 de enero de 1962, cuando la Organización de Estados Americanos acuerda separar de la institución a Cuba. Brasil y México se oponen a esta decisión. De esta suerte, se incrementa el aislamiento del “gobierno revolucionario”, y las consecuencias marcarán una mayor enemistad de Cuba con el vecino y, una postura incondicional con el “amigo soviético”.
A los acuerdos adoptados por la OEA y desafiando a EE.UU., Fidel Castro responde convocando una “asamblea general del pueblo” en la Plaza de la Revolución José Martí (antes del triunfo, Plaza Cívica), donde se aprueba la II Declaración de La Habana. El 26 de marzo se constituye el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC); y el 29 se inicia el juicio contra los integrantes de la Brigada 2506. La Asociación de Jóvenes Rebeldes, en su Primer Congreso, acuerda cambiar el nombre de la organización por el de Unión de Jóvenes Comunista (UJC)... Por último, en mayo, la URSS le propone al gobierno cubano instalar en el archipiélago misiles con capacidad para transportar ojivas nucleares.

Acontecimientos graves, mente serena

Desde el verano de 1962, los servicios secretos estadounidenses y las organizaciones opositoras cubanas en la clandestinidad, especulaban sobre la posibilidad de que los soviéticos estuvieran emplazando misiles en Cuba.
Sin embargo, no se confirmarán estas sospechas hasta el 16 de octubre, tras el estudio de las fotografías tomadas por un avión espía, al sobrevolar Cuba.
En la Casa Blanca el escándalo fue enorme, y EE.UU. activa un comité de crisis, donde no siempre existió unanimidad en las acciones a llevar a cabo. El Secretario de Defensa, Robert McNamara, respaldaba la idea de que EE.UU. debía continuar manteniendo la superioridad en la región; otros advertían que las acciones de los soviéticos eran una abierta violación a la doctrina Monroe, “América para los americanos”, una solapada doctrina, que vetaba la intervención extranjera en el Nuevo Continente. Se argumentaban dos alternativas: una era realizar un bombardeo sin preaviso o la de implantar un bloqueo marítimo a Cuba. Esta última se llamaría posteriormente "cuarentena". Robert Kennedy, insistía en que la primera decisión era estimular "un Pearl Harbor al revés", y respaldaba a su hermano, “porque nunca actuaría como lo había hecho el almirante japonés Tojo”.
Los Miembros de este Comité Nacional de Seguridad eran: Dean Rusk, Secretario de Estado; Robert McNamara, Secretario de Defensa; Doglas Dillon, Secretario del Tesoro; Robert Kennedy, hermano del Presidente y Ministro de Justicia; el vicepresidente Lindón Johnson, el Presidente del Comité de Jefes de Estado Mayor, general Maxwell Taylor, así como varios consejeros del Presidente, diplomáticos y altos funcionarios como el director de la CIA, el Embajador ante las Naciones Unidas Adlai Stevenson y el antiguo Embajador en Moscú, Llewllyn Thompson.
Cuando los servicios de inteligencia estadounidenses corroboran que los misiles soviéticos están en territorio cubano, comienza a activarse la maquinaria bélica que pone al planeta al borde de una guerra nuclear... Los gobierno de Cuba, EE.UU., y la URSS, con sus equipos de asesores militares y diplomáticos realizaban reuniones de día y noche, con intercambio de comunicados exaltados e intransigentes. Entretanto, los buques soviéticos ponen proa rumbo al bloqueo naval estadounidense, impuesto alrededor del archipiélago cubano. Comentan los especialistas que “fueron 13 días de nerviosismo y confusión”.
El 17 de octubre, Adlai Stevenson, embajador estadounidense ante la ONU, aboga por una solución negociada, y propone sea enviado un emisario para dialogar con Kruschev y Castro. Por su parte, Robert McNamara, insiste en que el bloqueo naval es la solución, empero, algunos funcionarios estadounidenses son incrédulos ante la propuesta y creen que los soviéticos pueden bloquear a Berlín occidental.
Para discutir la ayuda al régimen cubano, el 18 de octubre, se reúnen en Washington el presidente Kennedy y el canciller soviético Andrei Gromyko. En un ambiente tenso y desconfianza entre las partes, Gromyko acusa a EE.UU. de molestar a una pequeña nación, y que por ese motivo la URSS ayuda a Cuba para pueda defenderse. Por su parte, Kennedy, no le comenta nada sobre el conocimiento que tiene sobre los misiles, es posible que para ganar tiempo.
Posteriormente, los servicios de inteligencia estadounidense, informan que los misiles podrían estar listos para ser lanzados en sólo 18 horas... Por esta razón, el Departamento de Estado, el 19 de octubre, apresura la búsqueda de un procedimiento para imponer un bloqueo naval, sin el riesgo de violar normas legales. También, le informan al presidente Kennedy que: “Cuba podría lanzar los misiles, ocho horas de que se diera la orden”. Asimismo, “le confirman que hay ojivas nucleares, pero se ignora si ya están instaladas en los misiles”.
Ya el día 21, la estrategia para establecer el bloqueo naval está lista... pero, Kennedy, como medida alternativa ordena preparar un ataque militar; aunque el Comando Aéreo Táctico le informa que un posible ataque aéreo, a pesar de cientos de misiones, sólo alcanzarían a destruir el 90% de los misiles en territorio cubano. Esta noticia enmaraña más la situación, que ya es sumamente delicada, y algunos diarios descubren está realidad. Kennedy les pide a los editores prudencia y que desistan de publicar la noticia, ya que pone en peligro la seguridad nacional.

A grandes males, grandes remedios

En un mensaje a la nación, el día 22 de octubre, Kennedy anuncia el bloqueo naval al archipiélago cubano y advierte que: “...si desde Cuba hay un lanzamiento de misiles hacia cualquier país del Hemisferio Occidental sería considerado como un ataque de la Unión Soviética contra Estados Unidos y demandaría una represalia militar absoluta”.
Castro declara la alerta máxima y se mantiene en sus trece, alegando que Cuba jamás se desarmará mientras el gobierno estadounidense continúe con su política de agresión y enemistad. Kruschev, envía a Kennedy un mensaje oficial donde manifestó que constituyen una seria amenaza a la paz las medidas de Estados Unidos, y ordena a los buques soviéticos continúen su viaje a Cuba.
Estados Unidos ordena iniciar vuelos de reconocimiento a baja altura, sobre territorio cubano y las embarcaciones que se acercan al archipiélago. La URSS pone en alerta máxima al Pacto de Varsovia, y Estados Unidos, por primera vez en su historia, adopta la condición defensiva DEFCON2, el máximo nivel de alerta antes de una guerra total.
Los soviéticos insisten en que el bloqueo naval es un acto premeditado de agresión. No obstante, ante la gravedad de los incidentes y para evitar se desate una guerra, Kruschev propone una cumbre con Kennedy...
El 25 de octubre, después de un ardiente enfrentamiento entre el embajador estadounidense ante la ONU, Adlai Stevenson, con su similar soviético, Valerian Zorin, a quien el primero le exige al segundo dar respuesta a las denuncias sobre el despliegue de misiles en Cuba. La Unión Soviética da un paso adelante, y propone la retirada de misiles estadounidenses en Turquía e Italia, a cambio de los soviéticos en Cuba. El gobierno de Turquía no acepta y Kennedy autoriza que los aviones del Comando Aliado Supremo en Europa, carguen armas nucleares.
Después de los últimos suceso, Kennedy considera que el bloqueo no está logrando su objetivo y analiza la posibilidad de una invasión a territorio cubano, y ordena coordinar un plan para establecer, “en menos que canta un gallo”, un nuevo gobierno en Cuba.
Los contactos entre Kruschev y el presidente estadounidense continuaron a través de canales diplomáticos.
Cuando parecía no tener solución la crisis y el planeta estaba abocado a una guerra nuclear, el 25 de octubre, Kruschev le propone, a Kennedy, que retiraría los misiles si los Estados Unidos se compromete a no invadir a la isla. Kennedy acepta, y a través de la embajada de Brasil en La Habana, le comunica a Castro que “no habrá invasión a Cuba”.
Como Castro “no cree en los vecinos del Norte y mucho menos en sus promesas”, ordena mayor vigilancia y disparar contra cualquier avión enemigo que se atreva violar el espacio aéreo cubano.
A la postre, derriban un avión de reconocimiento, el piloto muere. Con todo, Kennedy ordena no tomar represalias.
Inmediatamente, EE.UU. envía un comunicado al gobierno de la URSS, donde garantiza que no invadirá Cuba, a cambio del inmediato desmantelamiento de las instalaciones de misiles; y que la cuestión de Turquía se discutiera en el futuro. A la espera de una respuesta de los soviéticos, Kennedy no descarta la opción de invadir Cuba.
El 28 de octubre, la respuesta llega en un mensaje radiofónico, Nikita Kruschev anuncia suspender la construcción y el subsiguiente desmantelamiento de las instalaciones de misiles R-12 SS-4 y R-14 SS-5. De esta manera se alivian las tensiones. El presidente Kennedy ordena no continúen los vuelos de reconocimiento sobre Cuba y permite la circulación de los buques soviéticos.
Castro queda estupefacto por la inconsulta decisión soviética y exige que la garantía de no-agresión, no debe ser la única condición para desmantelar los misiles. Entre otros aspectos, pide el levantamiento del embargo económico, suspensión de las agresiones encubiertas y el apoyo a la oposición cubana...

A todas luces, el “movimiento “revolucionario cubano” había germinado con el discurso de ser una ideología nacionalista, ante la total dependencia económica, cultural y política del país con respecto a los Estados Unidos. Era, en principio, totalmente ajeno a las tensiones internacionales entre potencias y la política de bloques, “Guerra Fría”, en la que finalmente terminó tomado parte.
La “Crisis de los Misiles de Cuba” (también conocida como “Crisis de Octubre” o “Crisis del Caribe”), comenzó con una foto tomada por un avión espía estadounidense, del territorio cubano, que ponía al descubierto la existencia de silos de misiles, y que posteriormente las investigaciones confirman, al tener información de que los soviéticos habían entregado misiles nucleares de alcance medio, y que otros estaban en camino, transportados por un convoy naval soviético.
Kennedy tuvo la intensión de que si el bloqueo naval no daba resultado, bombardear las bases de misiles e invadir Cuba, para establecer un nuevo gobierno. Empero, pudo más su actitud como estadista preclaro y decide darle la posibilidad a Kruschev de desistir de sus intensiones. Entretanto, seis días estuvo en vilo la humanidad y los barcos soviéticos se acercaban a la flota estadounidense que bloqueaba el acceso a Cuba. El final de estos encontronazos ya es historia.
También, al parecer, la hipótesis a la que adhieren los historiadores, como Henry Kissinger, es que la “Crisis de los Misiles en Cuba” sólo formaba parte de la “Crisis de Berlín”, como una de las últimas apuestas “desesperadas” de Kruschev, para conseguir prontamente lo que no había conseguido luego de 4 años de amenazas y ultimátum.
La negociación y decisión final de Kruschev y Kennedy, cambiaron el curso de la crisis. Aunque, los soviéticos tuvieron que soportar la reacción encolerizada de Castro. Porque el dictador era partidario de no ceder a las presiones de Estados Unidos e incluso si era necesario lanzar un ataque nuclear inicial. Indiscutiblemente, como excelso dictador, Castro, ha sido un líder con vocación por los asuntos militares. Desde 1959, “toma decisiones y no las consulta con la dirección nacional ni con el consejo de ministros. Es así, como no se informó a los jefes de las distintas armas, la instalación de defensas nucleares en territorio cubano”.
En una carta enviada a Kruschev, Castro confiesa que: "honestamente asumimos la idea de que íbamos a desaparecer... nos tocaba hacerles pagar ese precio, pero por lo menos el mundo se libraba del imperialismo si semejante acto tan grave e insalvable como una invasión tuviera que ocurrir, que sólo hubiera conducido a una guerra total... Si el enemigo iba a lanzar ese tipo de ataque en circunstancias como esas, entonces no habría otra alternativa".
Finalmente, los soviéticos desisten de continuar instalando misiles nucleares y desmantelan los ya existentes en el archipiélago, y EE.UU. se comprometió a no invadir Cuba.
Si bien, la “Invasión de Bahía de Cochinos” fue un ultraje y frustración para Kennedy y el exilio cubano, pudo reparar el yerro con el triunfo en la “Crisis de los Misiles”. No obstante, sus detractores opinan que “al presidente estadounidense le faltó ser más agresivo y menos diplomático en ambas circunstancias”. Se dice... que su asesinato en la ciudad de Dallas, fue una venganza de extremistas del exilio cubano, por haber traicionado a los 1500 combatientes de la Brigada 2506, esto no se ha demostrado.
Hoy día, se sabe que si el gobierno estadounidense hubiera llevado a cabo el bombardeo preventivo contra Cuba, los soviéticos de la isla hubieran respondido sin dilación, ya que tenían instrucciones para ello y, además, ya disponían de cabezas nucleares para hacerlo, algo de lo que en su momento no fueron nunca conscientes Kennedy y sus asesores. Sin lugar a dudas, un golpe de suerte para Cuba y todo el planeta...
Mientras redacto estas líneas, ya extensas, viene a mi mente Wayne Smith, Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, de 1977 a 1982, que dijo en una ocasión: “Cuba tiene el mismo efecto en los gobernantes de Estados Unidos que la luna llena solía tener en los hombres lobo: pierden el sentido de la razón cuando se les habla de Castro y Cuba”. Y no se equivoca, en pocas semanas Fidel Castro cumplirá cincuenta años en el poder. ¿Cuánto más durara la dictadura castro-comunista? He ahí el arcano...

Para finalizar, la “Crisis de los Misiles de Cuba” y la “Guerra Fría”, no parecen haber quedado en el olvido. Por estos días, la noticia es que: Rusia “coquetea” en América Latina, especialmente con Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela. La pregunta... ¿Qué quiere Rusia en América Latina?
El debate se inicia cuando el ministro de defensa venezolano señala que la cooperación militar con Rusia es “cada día más productiva” y los ayuda a prepararse ante posibles “amenazas...”. “Estados Unidos, no puede mortificarse; ellos también decidieron reactivar la IV Flota (en el golfo de México)”. El valor del armamento comprado, por el gobierno venezolano a los rusos, es de 4.000 millones de dólares: Aviones de combate, helicópteros Mi-17 y casi 100.000 fusiles de asalto.
En Cuba, hace unos días, el canciller Pérez Roque, afirmó que promisoriamente: “se produjo un relanzamiento” de las relaciones con Rusia. Posiblemente, el gobierno castro-comunista, valora sobremanera esta reactivación de las relaciones con los rusos, pues: es una potencia nuclear; es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU; y un aliado que está contra el bloqueo.
Nicaragua, ve con buenos ojos la posibilidad de acuerdos sobre estructura energética, un puerto de aguas profundas en el Caribe y un eventual canal interoceánico. Dice Daniel Ortega al referirse al gobierno estadounidense, que: “piensan que porque se desintegró la Unión Soviética ahora pueden hacer pedazos a Rusia”. “¡Que equivocados están!”.
Y Bolivia, la cenicienta de Suramérica, sueña con progresar en acuerdos con los rusos, que le permitan acceder a créditos: para un programa de defensa nacional y comerciales.
La preocupación continúa, mientras navega rumbo a Venezuela el gigantesco crucero ruso ‘Piotr Veliki’ (Pedro el Grande), “con el propósito de adelantar ejercicios militares conjuntos en el Atlántico, en los próximos meses”. No quedan dudas, la alianza militar entre estos dos países es una realidad inquietante.
Mi modesta opinión es que, los rusos están tratando de instalar en Cuba u otro país latinoamericano, por su proximidad a territorio estadounidense, una base militar desde donde poder decirle a Washington “cuidado conmigo”. Hoy, no es un secreto que Rusia se opone a que Estados Unidos establezca un escudo de defensa antimisiles en Polonia y la República Checa, para resguardar de posibles agresiones, por parte de Irán y Corea del Norte.
No tengo la menor duda, que es una prueba de fuerza, para demostrar que Rusia “no a perdido su poder militar e influye en el hemisferio o patio trasero de Norteamérica”. El Kremlin ya tiene una avanzada militar en territorio venezolano, se trata de dos bombarderos rusos Tu-160, considerados los aviones de guerra “más grandes y sofisticados del mundo”. Que decir, de las maniobras militares en el Atlántico...
Empero, no hay que olvidar y es propicio anotar que la política es una práctica sutil que se amalgama al discernimiento, teoría y experiencia. La política, es quien amamanta la diplomacia, que a final de cuentas hace parte de la historia y el tiempo. Contente o no, el tiempo y la historia se encargan de aseverar y esclarecer conceptos y hechos. La diplomacia, exige cuidarse del fingimiento y los acuerdos que ocultan la traición. De ahí que, es menester juzgar con justicia y paciencia. Así, directa o indirectamente, la política, la diplomacia, la historia y el tiempo, inciden en el quehacer de los seres humanos.
La mesa está servida para una eventual puja entre las dos potencias, y no dudo que estemos presenciando el preámbulo de una “Guerra Fría del Siglo XXI. Obviamente, el diálogo de las dos superpotencias es imprescindible y debe ser permanente por las vías diplomáticas. Los líderes de estas dos potencias deben discernir con sabiduría y no olvidar los episodios de octubre de 1962, “La Crisis de los Misiles de Cuba”.
Para finalizar, es mi deber precisar que breve ensayo solo pretende documentar brevemente los acontecimientos de la “Crisis de los Misiles”, como honesto aporte para quienes gustan de la historia y quieren ganar en experiencia, y aplicar lo aprendido en la construcción de un mundo donde la sabiduría sea la razón de ser de los líderes y de todos los seres humanos. Por eso, para el lector pueda ampliar sobre la: “Guerra Fría”, “Revolución cubana” y “Crisis del Caribe”, respetuosamente sugiero consultar la bibliografía recomendada. Por ahora, queda no perder de vista la evolución de los próximos acontecimientos... ¡Dios salvaguarde a todo el planeta!

Bibliografía

- Attali, Jacques. Milenio, Editorial Seix Barral, S.A. Barcelona, 1991.
- Arias King, Fredo, La experiencia de Europa del Este, Fund. Cadal: Fundación Ponéis y CEON, Buenos Aires, 2005.
- Corzo, Pedro. Cronología de la lucha contra el totalitarismo 1959-2006, Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo. Ediciones Memorias. Miami. 2007.
- Jonson, Lyndon B. Memorias de un presidente, Dopesa. Barcelona, 1971.
- Kennedy, John F. Trece días, Plaza y Janés, Barcelona, 1971.
- Kissinger, Henry. La diplomacia, Fondo de Cultura Económica. México, D.F., 1995.
- Montaigne, Michel Eyquem de, Ensayos Completos. Editorial Iberia, S.A., Barcelona, 1968.
- Neustadt, Richard – May Ernest, Los usos de la historia en la toma de decisiones, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Ares 1986.
- Oppenheimer, Andrés. La hora final de Castro, Javier Vergara Editor S.A., 1992.
- Richard Nixon. La verdadera guerra, Planeta, Barcelona, 1980.

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blog: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

Octubre de 2008.

8 de octubre de 2008

Camarioca, el mayor éxodo masivo de cubanos...

Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Los actos humanos están sometidos, para bien o mal, por lo que llamamos “nuestros actos inconscientes”, cuyo gigantismo es ilimitado en comparación con lo que se denomina razón. Dicen que la razón es algo de recién develamiento, y, que esencialmente su imperfección la hace insondable para poder correr la cortina en que se cimientan las leyes de lo inconsciente que la rigen. Es decir, la inconsciencia obra, posiblemente, como fuerza enigmática y la razón queda subordinada a ella.
De ahí que, pueda pensarse, que los éxodos cubanos son actos desesperados del inconsciente que meten en cintura la razón histórica. Verdad o falsedad, es innegable que más de un millón de cubanos han abandonado el archipiélago y cientos han muerto, para dejar atrás las penurias endémicas que existen dilatadamente en la tierra que los vio nacer. Los éxodos masivos más humillantes para la dictadura castro-comunista ocurrieron en 1959-1962; 1965-1974; 1980; 1994...
Precisamente, por estos días se cumplen más de cuatro décadas del éxodo desde Camarioca, que se inició el 7 de octubre de 1965. Centenares de embarcaciones, de cubanos residentes en EE.UU., llegan a Cuba para recoger a sus familiares. Célebre por ser el éxodo de la “pequeña burguesía cubana” y el impacto que tuvo en la opinión pública. Por ser peligrosa la travesía, en el Estrecho de la Florida, los gobiernos de Cuba y Washington, acuerdan establecer un puente aéreo, que se denominará “Vuelos de la Libertad”, vigente hasta 1974. Más de 250,000 cubanos emigraron a territorio estadounidense por esta vía. Se considera como el mayor éxodo masivo de cubanos en la historia.
Además, en 1966, para favorecer a los exiliados y emigrantes, entra en vigencia la “Ley de Ajuste Cubano”, que les abre las puertas a los isleños para adquirir la residencia permanente en Estados Unidos. Esta Ley está en vigor y los cubanos tienen derecho a solicitar la residencia tras un año y un día de su llegada, un privilegio no aplicable para otras personas que llegan a territorio estadounidense.
Más tarde, acaecen nuevas emigraciones masivas: Marielitos (1980) y Balseros (1994)... Dos éxodos, en contextus parecidos a los anteriores, que por un lado profundizan el descalabro de la dictadura castro-comunista y de otro causa dolor en el seno de las familias cubana. Dolor familiar, como aconteció en la de este humilde mortal, cuando mi padre decide emigrar a EE.UU.; luego de una penosa enfermedad fallece en la ciudad de Tampa, lo que cercena la posibilidad de lograr la reunificación de la familia. Hoy en día, quién sabe si la experiencia se repita conmigo...
Para algunos analistas, me incluyo, los éxodos migratorios son como válvulas de escape manipulados por ambos gobiernos, y sectores económicos-políticos a ambos lados del Estrecho de la Florida. Obviamente, han sido salidas perfectamente aprovechadas por los estadounidenses, para no perder el valioso apoyo de los cubanos y cubanos-americanos, y por la dictadura... como cortinas de humo para ocultar las innumerables dificultades del país y el fracaso de la “revolución cubana”, como sistema económico y político, y las dudas en lo social...

Rafael Rojas, en un excelso ensayo para El Nuevo Herald, explica que: “El éxodo cubano tras la llegada de Fidel Castro al poder, alberga cuatro grandes oleadas migratorias, cada una caracterizada por una composición social diferente, con respecto a clase social, raza, educación, género, composición familiar y valores; diferencias que fueron resultado de las cambiantes fases de la revolución cubana. La comunidad cubana en el Estados Unidos de hoy está compuesta por distintas ‘cosechas migratorias’ —inmigrantes que vivieron diferentes procesos sociales de madurez, a veces incapaces de comprenderse entre sí—”.
Por estos argumentos y la experiencia personal, estoy persuadido de que es una certeza pensar que los éxodos cubanos son actos extremos para alcanzar la esperanza, que someten a la razón evidente. Es realidad irrefutable y no-falacia, porque más de un millón de cubanos han dejado el archipiélago y cientos están sepultados en el mar, para dejar atrás la pobreza que cohabita en Cuba.
Tal vez, una respuesta sea lo dicho por Gregorio Marañón: “La multitud en todas las épocas de la historia ha sido arrastrada por los gestos más que por las ideas”. En suma, la complejidad entre razón e inconsciencia, puede generar alguna respuesta sobre el comportamiento y de como enfrentar el antagonismo que atormenta a los cubanos.
Es difícil llegar a una conclusión que contente a algunos lectores. No obstante, mi percepción referente a los misterios de la razón e inconsciencia, es que son una respuesta a por qué aún hoy no se ha podido dar solución y, mucho menos visualizar el cómo y cuándo poner fin al engendro perverso que es la dictadura castro-comunista... De ahí que, haga bien a todos citar la sabiduría del maestro Ortega y Gasset: “Solo cabe progresar cuando se piensa en grande, solo es posible avanzar cuando se mira lejos”. A todas luces, en esta cita se arropa la contestación de cómo la nación cubana debe comprometerse a encarar el futuro con intuición, que es sabiduría y entendimiento, para restablecer en Cuba: la genuina libertad e independencia, libertad de pensamiento-palabra-opinión, libertad de toda carencia y libertad de toda opresión... Pues: “Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos los sean. / Hebert Spencer”.
Finalmente, al preclaro leedor invito hacer un alto en el camino y dedique un minuto de silencio con una plegaria, por las almas de todos los cubanos desaparecidos en el Estrecho de la Florida... ¡Dios salvaguarde a la Nación Cubana!

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blog: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

Octubre de 2008.


1 de octubre de 2008

Crímenes sin castigo

Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Cuando las reformas violentan la existencia misma de una nación, siempre tiene consecuencias imprevisibles, pues, está condicionada al contextus en que se aplican y la particularidad natural de los seres humanos. Es decir, los sentimientos, ideales y costumbres, son los que gobiernan las acciones de las personas y estas se reflejan apasionadamente como una manifestación irracional, cuando está manipulada la muchedumbre que apoya el radicalismo. Luego, es un error separar los fenómenos sociales de la voluntad y deseos de una nación. Se afirma, que aunque estos fenómenos pueden tener un valor absoluto, en los eventos son relativos. Porque los cambios están sujetos a como evolucione el caos.
Sin embargo, no es intensión discutir aspectos académicos que pudieran aburrir al lector y traicionar el luto que impulsa redactar estas líneas. Luto, por los crímenes del régimen castro-comunista y que están impunes. Aflicción, por los miles de cubanos, y algunos foráneos, asesinados por los pelotones de fusilamiento o sufrido tortura en prisiones de la isla cárcel.
El triunfo de la “revolución cubana”, desde sus inicios, es un ejemplo de fenómeno social radical y de la conducta extremista de líderes y las personas. Durante casi, cincuenta años, el despropósito entre grupos de cubanos, partidarios y opositores, sólo han desangrado el país y, desencadenado el crimen y la impunidad. Porque para algunos cubanos, el fin mefistofélico justifica el medio.
Por aquellos días, los ánimos estaban exacerbados y la lucha entre revolucionarios y contrarios hacia que el ambiente fuera irrespirable y las emociones incontroladas se desperdigaran por el archipiélago y radicalizara las posiciones políticas. La palabra “paredón” era símbolo de venganza e intransigencia contra todo el que no simpatizara con los linimientos y cambios revolucionarios. La diferencia de los métodos de enfrentamiento dependerá del lado en que se estuviera.
Quizá, el hecho que me ha quitado el habla, de esta etapa de la historia, sin minimizar otros, es lo ocurrido, entre el 8 y 12 de octubre de 1960, en la zona central de Cuba. Me refiero a la captura, junto a otros alzados en armas, después de un enfrentamiento con milicias comunista, de Porfirio Remberto “El Negro” Ramírez Ruiz, capitán del ejercito rebelde y Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de Las Villas, FEU. Para ellos, a partir de ese momento comenzará a articularse una satánica maniobra por parte del alto gobierno, que presiona al tribunal revolucionario, que tenía la responsabilidad de juzgar los delitos contra la seguridad del estado.

Porfirio Remberto Ramírez Ruiz, nació el tres de marzo de 1933, en Santa Clara, provincia de Las Villas. Creció en le seno de una familia campesina, propietaria de dos fincas ganaderas. Cuenta, su hermano Rodolfo, que Porfirio era alegre, afable y cordial, empero, discreto y serio. Aunque colaboraba en las labores del campo, no dejaba el estudio, porque “nunca dejo de pensar en superarse en la vida”. De grado en grado, cursar la enseñanza elemental, superior, y estudia en la Escuela de Comercio, donde llegó a laboral como profesor.
Las personas que conocieron al “El Negro”, como le llamaban afectuosamente, dicen que era buen jugador de béisbol, tenía excelsa moderación, talentoso, benevolente y reflexivo ante las injusticias. Por estas virtudes, Porfirio censura el golpe de Estado que protagoniza Fulgencio Batista y Zaldivar, el 10 de marzo de 1952.
A finales de la década del cincuenta, 1958, el profesor de la Escuela de Comercio y estudiante de la Universidad, se incorpora a las fuerzas rebeldes del Segundo Frente Nacional del Escambray, bajo las ordenes del comandante Eloy Gutiérrez Menoyo. Ya “con el grado de capitán, junto a otras fuerzas insurgentes, participa en la toma de Santa Clara”, batalla que marcará el principio del fin de la dictadura de Batista.
Lejos estaban de imaginar los cubanos, salvo pocos visionarios, que el poder en manos de Fidel, en pocos días se convertiría en un calvario para los nacionales.
Porfirio era uno de estos visionarios. Y a pocos meses del triunfo revolucionario, al igual que cercanos compañeros de lucha, comprenden que los sectores comunistas se están apropiando del poder, a lo que en su momento el capitán, estudiante, y líder dijo a su amigo Carlos Marcelo: “Marcelo, los comunistas no pueden coger el poder, esto es de nosotros los demócratas y si hay que volver a luchar no debemos pensarlo dos veces”.
Prontamente, la desilusión colma a los cubanos, al ver amordazada la libertad de expresión, la prensa, el surgimiento del sectarismo, la persecución y chivatazo, y el riesgo de ser fusilado por ser señalado de conspirar contra la revolución.
Cansado de los enfrentamientos, “en el campo de las ideas”, la reacción de Porfirio “El Negro” Ramírez fue la misma de muchos cubanos de bien, arriesgar todo para salvar a Cuba, de los tentáculos de la dictadura Castro-comunista.
Poco a poco, se organiza el alzamiento, se consolida la conspiración en el Macizo de Guamuhya. El 23 de agosto de 1960, el levantamiento ya es un hecho.
La ofensiva gubernamental no se hizo esperar. El acoso tenaz de miles de milicianos, miembros del ejercito rebelde y de la seguridad del estado, los sistemáticos enfrentamientos, cercos y peines, hizo más difícil la estabilidad de las fuerzas insurgentes a la que se sumaría la falta de alimentos, municiones y armas. Era evidente que el objetivo de la incipiente dictadura era la captura o muerte de los alzados.
Porfirio era consciente de los peligros y la difícil situación en la que estaban, empero, “en ellos prevalecía la dignidad y convicciones”. Finalmente, se impuso el poderío de las fuerzas gubernamentales, y el 8 de octubre de 1960, cae prisionero junto a otros guerrilleros.
No los ejecutan in situ, los llevan a Topes de Collantes, “un hospital convertido en prisión por el régimen”. Posteriormente, los trasladan a Santa Clara, ante el tribunal revolucionario que los juzgara, en las instalaciones del regimiento Leoncio Vidal.
El juicio se desarrolla durante dos días, entre el 11 y el 12 de octubre, pero, la sentencia estaba dictada desde La Habana, dicen algunos que por el Che, otros que por el propio Fidel. El objetivo es desprestigiar a los alzados, entre ellas dos mujeres. Los carniceros del tribunal y la fiscalía actuaron sin el menor pudor y dilación, los condenan con ofensas y escarnio, maldad y odio, calumnias y acusaciones de traición.
En horas de la noche, del 12 de octubre, en la finca La Campana, Escambray, Las Villas, fusilan a los jefes guerrilleros: el capitán del ejercito rebelde y Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria de Las Villas, FEU, Porfirio Remberto “El Negro” Ramírez Ruiz; el capitán del ejercito rebelde Silesio Walsh Ríos; el comandante del ejercito rebelde Plinio Prieto Ruíz; José A. Palomino Colón y Ángel Rodríguez del Sol. Empero, Porfirio y sus compañeros de lucha, no serían los únicos mártires. Cientos de cubanos han muerto frente a los pelotones de fusilamiento, y miles se alzaron contra el régimen en los años 60s.

Los laberintos de los hechos sociales son imposibles abarcarlos en pocas cuartillas, como si las consecuencias e influencias se amalgamaran al misterio del destino o la providencia divina. Puede pensarse que lo ocurrido el 12 de octubre: era una represalia, por el aumento de los opositores y alzados. También, por el primer desembarco marítimo contra el régimen fidelista, el día 5, que acontece por la región de Baracoa. Tal vez, por la fuga de 15 presos políticos, de la prisión del Castillo del Morro, en La Habana; una fuga espectacular y con ayuda de organizaciones clandestinas, el día 13, los reos salen ilegalmente de Cuba.
En mi modesta opinión, algo si es cierto, el gobierno manipuló la verdad de lo que había ocurrido en el Escambray, y las acciones de los participantes en el alzamiento del 23 de agosto de 1960, para justificar los fusilamientos y encarcelamientos. A todas luces, una estrategia coercitiva para todo el que intentara seguir el ejemplo de aquellos que se oponían o desafiaran a la “revolución”.
Para concluir, lo expresado aquí es un sincero homenaje a la memoria de los que el 12 de octubre de 1960 sacrificaron la vida, y a los que sufrieron prisión. Un crimen cometido hace 48 años y que hoy sigue sin castigo. También, un homenaje extensivo a todos los cubanos que han muerto en las cárceles. Asimismo, a los que hoy luchan y a los que lucharon para que Cuba sea libre de las garras de la dictadura Castro-comunismo, como los jóvenes: “Juan Becerra Rodríguez, muerto en combate el día 24 de marzo de 1963; Calixto Alberto Valdés, fusilado el 17 de septiembre de 1963; Tony Chao, herido durante un enfrentamiento con la Seguridad del Estado y fusilado en La Cabaña, aunque había quedado inválido como consecuencias de las heridas”—. Tengo fe en el tiempo, porque con el regresará la justicia y libertad a Cuba.
Por último, los hechos que entristecen el alma y animaron escribir estas líneas, han ocurrido sistemáticamente durante cerca de cincuenta años, y no sería posible conocerlos y mucho menos reseñarlos, como lo hago ahora, sin la excelsa labor que realizan los doctores Pedro Corzo y Enrique Ruano, las Directivas, Asesores e Historiadores del Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, ha ellos llegue un fervoroso reconocimiento.

Bibliografía consultada:
>Cronología de la lucha contra el totalitarismo 1959-2006. Autor Pedro Corzo
>Mártires del 12 de octubre de 1960. La Campana. Escambray. Las Villas.
>Web del Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo. http://www.cubamemorial.net/

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blog: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

Octubre de 2008.