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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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17 de septiembre de 2007

Cuba: Oposición numantina y Consenso nacional


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
17 de septiembre de 2007.


LA COMIDA CUBANA, tiene como particularidad expresa, el predominio maravilloso de la ascendiente cultura hispánica y africana. Aunque es menos sofisticada, porque sus olores son naturales y campestre. Empero, esta especial comida hace demasiado tiempo que está ausente de la cotidianidad del pueblo cubano. Si señor, aunque pudiera parecer una exageración anticastrista, es una realidad incuestionable.

Lo embrollado del asunto está en que, a pesar de ser la tierra cubana de cierta fertilidad, los isleños no pueden alimentarse adecuadamente, como Dios manda. La generalidad de las verduras y frutas se exportan como trueque por un “puñado de dólares”. No es un secreto de que la exigüidad de alimentos tiene su florecimiento desde los comienzos de la revolución, y agravó en la década de los noventa.

El progresivo detrimento de la alimentación, de los cubanos, se produce porque los mejores productos del país o importados están reservados para los extranjeros y hoteles. Causa ira ver los bufés del desayuno, que suelen tener frutas, crepes, cruasanes y huevos con tocineta; por las noches el turista tiene la posibilidad de saborear diversidad de carnes, ensaladas, etcétera. Para atraer visitantes y potenciales huéspedes, estas comidas se incluyen en los precios de la llamada “pensión americana” o “todo incluido”. Es evidente de los extranjeros, y los cubanos que visitan la isla cárcel, no están expuestos a las privaciones en las que está sumergido el cubano de a pié.

Los hoteles del sector turístico sirven comida internacional. En los restaurantes, se prepara la comida criolla, como los moros y cristianos (arroz y frijoles negros), y el congrí (arroz con alubias), acompañados con yuca, malanga, plátanos tostones o fufú. El pescado, langosta, pollo, cerdo asado, bistec, picadillo, o el guiso de carne y verduras, están a la carta. También, es parte de este ofrecimiento los gloriosos y densos helados Coppelia. Y el ron, que tiene su origen en el llamado "mata diablos" o "ron bullón", es la bebida nacional. Se bebe en cóctel o solo. Los cócteles más populares son el Cuba libre (una ironía), el Mojito (ron, azúcar, zumo de lima, hojas de menta, y agua con gas) y el Daiquiri (ron, azúcar, zumo de lima y maraschino mezclado con hielo picado), descrito por Hemingway, en su novela Islas en el Golfo, como “esquiar glaciar abajo con nieve en polvo”. Para beberlo sólo o con hielo, se debe escoger un ron añejo. Este, no es el de los barrios, un ron áspero y sin arrugas, cuyo contenido de alcohol puede ser tan alto que simplemente con un trago bastará para marearse.

Esta es la Cuba del guarapo y el granizado, que junto a la cerveza Bucanero, Hatuey, y Cristal, es la protección perfecta para el calor caribeño. Donde el café-arveja es fuerte, con buena cantidad de azúcar y, el rebusque de las “jineteras” que por “un manojo de dólares” hacen meretricio con los extranjeros.

En la Cuba del dictador Fidel Castro y su “Revolución cubana”, la Constitución consagra de los cubanos tienen libre acceso a todos los lugares públicos. A pesar de esto, mientras los turistas se deleitan el paladar con suculentos bufés, disfrutan de excelentes playas, tiene prioridad en las colas (filas) de restaurantes y almacenes, a los cubanos se les impone el “apartheid criollo”, pues, les está prohibido visitar las mejores playas y hoteles del archipiélago, los mejores restaurantes y clubes nocturnos. Es evidente de los extranjeros, en cualquier caso, no están expuestos a las privaciones de los isleños. Ese cubano que está encadenado a un atroz racionamiento de alimentos, que espera interminables horas para acceder al transporte público y que en las “cantinas de los barrios” le ofrecen un ron inclemente, cuyo sabor no es muy agradable al paladar y su contenido de alcohol en un trago será suficiente para perforar un estómago.

Salvo excepciones, los extranjeros no conocen las carencias de los cubanos, especialmente los que ciegamente creen en el “espectro” de la revolución y no aceptan de en la sociedad cubana está enquistado el desbarajuste económico e incoherencia de la dirección oficial, el florecimiento del estraperlo y el soborno, el quebrantamiento de la “constitucionalidad” y corrupción de los funcionarios.

Castro parloteo, hasta el agotamiento, que su revolución desaprobaba el turismo por ser emblema de la prostitución y el juego, una manifestación del capitalismo decadente. Hoy día, sus principios ideológicos se “fueron al infierno”, porque su obsesión es buscar desesperadamente dólares y dar mayor atención a los extranjeros que a sus propios conciudadanos.

Hay que sumar, a todo lo dicho, de hace años la dictadura ha prohibido a los cubanos utilizar el derecho de criticar, especialmente a los Periodistas Independientes; porque el régimen no quiere dar oídos y mucho menos reformar su revolución. Los cubanos no pueden disentir de las actuaciones del “gobierno”, y mucho menos de lo que diga “el comandante en jefe”. Por estas razones, se han generado masivas emigraciones de ciudadanos, con ayuda del “Programa Alas por al Libertad” (entre 1965-1971), el “Puente Mariel-Cayo Hueso” (1980), y los Balseros (1994). También, de exista una “oposición numantina” (en Cuba y el exilio) que trata de encontrar una vía apropiada que permita un autentico “consenso nacional”.

Mi punto de vista al respecto, de es saludable para el cuerpo, el espíritu y toda la nación el reflexionar sobre lo que acontece en el archipiélago y una cercana transición, donde no se deje de hacer una “oposición numantina” y no descansar en la búsqueda de un “consenso y reconciliación nacional”.

La Unidad por la Libertad es posible, y los últimos eventos y llamamientos desde el archipiélago son una prueba reina. Ejemplos de valentía: la creación del “Consejo de Relatores de Derechos Humanos”, el sistemático quehacer de las heroicas “Damas de Blanco”, el meritorio trabajo de información y denuncia de los “Periodistas Independientes”, la titánica firmeza de los “Presos de Conciencia y Políticos”, la magnífica presencia en la isla y el exilio del periódico “La Primavera de Cuba” y la revista “Misceláneas de Cuba”, y la excelente idea de las “Bibliotecas Independientes”. Llegue a todos, la voz solidaria y un abrazo fraternal desde el alma.

A propósito, para finalizar, dejo respetuosamente en manos del leedor y de los opositores anticastrista, el siguiente razonamiento: ¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: ‘Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar’. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. [San. Lucas 14, 25-33]. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

12 de septiembre de 2007

Cuba: La oposición anticastrista, ejemplo de coraje y decencia


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
12 de septiembre de 2007.


DICEN LOS CLÁSICOS DE LA ERUDICIÓN EUROPEA, del contrato social es la liga, coalición o unión entre los ciudadanos, como alternativa organizacional y excelente principio del derecho, el poder y del Estado. En los sistemas democráticos, el contrato social es un derecho natural de los ciudadanos, que está estrechamente amalgamado a las responsabilidades civiles. Quiere decir, que el contrato social debe ser un suplemento coherente y equilibrado de poderes del mismo sistema político.

Estas ideas las retoco el filósofo J.J. Rosseau, quien argumenta de era esencial el contrato social para garantizar la seguridad y el orden, no solo del Estado, sino también para proteger los derechos de todos los ciudadanos. Por último, se puede considerar que el contrato social es un “entendimiento” entre diversos actores sociales y políticos, con el objetivo de evitar formas de conflictos violentos.

Juntamente a este contrato social, encontramos la oposición [del lat. opositio: acción de oponer y oponerse.]. Este ejercicio civilista, es la antítesis, de los criterios y concepciones políticas propias, a la política y conceptos dominantes. Es la resistencia que presenta opciones noviolentas a la política oficial.

Luego contrato social y oposición pacífica, son complementos valiosos en una nación que se respete así misma. Hoy día, el tema es ardoroso en el contexto socio-político-económico cubano. Nación ultrajada por el marxismo-fidelista, con su anacrónico experimento ideológico y gubernamental, caracterizado por el brutal avasallamiento contra los que no dudan en hacerle frente al régimen.

No es un arcano, de Castro ha utilizado sus endemoniados instrumentos propagandísticos y represivos para sistemáticamente descalificar y encerrar en las cárceles a los opositores. No hay dudas de que la dictadura violenta y restringe las libertades individuales y universales.

El “cacique mayor”, cada día más cadáver, es la encarnación autocrática del “Estado-gobierno-partido” y como tal, a “sangre y fuego”, estigmatiza toda organización política o de la sociedad civil que no agache la cabeza y acepte el dogma oficial. Es decir, “llamar las cosas por su nombre, alejados de la complacencia y los aplausos al dictamen oficial” es un delito que puede ser sancionado con pena de muerte. De esta manera, por más de cuarenta años, a la oposición cubana se le ha negado su derecho a la libre expresión contra un “gobierno” omnipotente y omnipresente.

Actualmente, la oposición política y de la sociedad civil, no descansa y hace frente pacíficamente a cada avalancha represiva. Oposición, quizás más hoy que ayer, tiene renovados bríos, no renuncia a sus derechos y busca caminos que conduzcan a la anhelada transición no violenta, para concertar un nuevo contrato social.

Para aspirar tener éxitos en la reconstrucción política, social y económica de la nueva República, todos los cubanos, con humildad, debemos ayudar en la investigación, compilación e intercambio de conceptos que permitan escudriñar los resultados y evolución de las transiciones en América Latina y Europa. Esto se debe hacer no sólo para conocimiento de la academia, sino para llevarlo a lenguaje público y mostrarlo a la nación cubana para sepa qué hacer en el proceso de transición y en lo humanamente posible evitar errores que lamentar.

Un nuevo amanecer está cerca. Dentro y fuera del archipiélago, la oposición democrática cubana, ha demostrado que no ha muerto, antes busca vigorizarse mediante la unidad política. Las fuerzas opositoras se están organizando y fortaleciendo, más allá de las diferencias, y desean unificar compromiso y responsabilidades, de cara a reconstruir el país.

A todas luces, la oposición anticastrista está dando pasos seguros y preparándose con sabiduría para una transición pacífica. Un gesto alentador, sumado a otros, es el “Llamamiento por la Unidad Liberal de la República de Cuba, así como la “Proclama de la Unidad Liberal” que se diera a conocer el pasado 5 de septiembre, en La Habana, Cuba.

Y como “... los hombres no pueden crear por sí solos nuevas fuerzas, sino unir y dirigir las que ya existen, sólo les queda un medio para conservarse, y consiste en formar por agregación una suma de fuerzas capaces de vencer la resistencia, poner en movimiento estas fuerzas por medio de un solo móvil y hacerlas obrar de acuerdo”. Enhorabuena, el “Llamamiento...” y la Proclama...”, y ojalá se pueda condensar una coalición de unidad nacional, con un inteligente “proyecto patriótico, liberal y político”.

¿Será posible de los Periodistas Independientes Cubanos, a la vez de informar y denunciar, concertáramos la posibilidad de unirnos? En lo personal, me entusiasma la idea; y tengo la percepción, entre otras, de serviría como ayuda estratégica, organizaría la reciprocidad periodística y nuestra labor, hoy contra la dictadura y mañana insertados a los medios de comunicación, en un mundo globalizado. Respetuosamente, dejo abierta la invitación para estudiemos iniciativas enfocadas hacia la unidad y fundar una: “Asociación, Liga, Confederación, o... de Periodistas Independientes Cubanos”.

Volviendo al asunto, en mi opinión y por todas las razones comentadas, la historia no dudará en atesorar amorosamente los admirables ejemplos de coraje y decencia, de numerosos hombres y mujeres, de la oposición cubana, que son auténticos héroes defendedores de la libertad y democracia. Tiene usted la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

10 de septiembre de 2007

Cuba: Transición con voluntad y compromiso


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
10 de septiembre de 2007.


LOS CUBANOS NO SOMOS LOS ÚNICOS, que hemos conocido de cerca los tentáculos del poder arrogante de una dictadura. Como liberal, soy respetuoso del convencimiento y obediencia irracional de adoradores a la única o suprema fuente de la sabiduría o de la ética, encarnados en la persona de Fidel Castro.

La llamada “revolución cubana”, resultó ser un régimen político antidemocrático basado en el “poder ilimitado” de un hombre. Una dictadura que por cerca de cinco décadas se mantiene en el poder por medio de la manipulación y el terrorismo de Estado. Es evidente y no es saludable olvidar de Castro ha sumergió al país en su fracasado proyecto y experimento marxista-fidelista, que solo ha lleva a la muerte la intimidad y la momificación del pensamiento.

He visto, en los últimos meses, un accionar acertado de los diferentes grupos opositores, algo muy benéfico, si dejan resultados positivos y no mediocres argumentaciones de enorme imposición ideológica y análisis parcializado.

Un sinnúmero de cubanos condena el gobierno marxista-fidelista, porque deshonra los principios de libertad de las personas. Muchos son los que buscan vías pacíficas para democratizar el país.

Cuánta injusticia, cuánto sufrimiento causado a hombres y mujeres ―como Oscar Elías Biscet, Héctor Maseda Gutiérrez, Felix Bonne Carcacéz, Iván Hernández Carrillo, Miguel Valdés Tamayo, Fernando Sánchez López, Oswaldo Yánez, Luís García Vega, Jorge Alberto Liniaro, Gisela Delgado Sablón, Dolia Leal Francisco, Ana Leonor Chamizo, Julia Núñez Pacheco, Alida Viso Bello, Julia Cecilia Delgado González, Clara Lourdes Prieto, y muchos más― que exigen respeto a sus derechos naturales, y son sistemáticamente ultrajados o encerrados en las mazmorras de la isla cárcel.

Los cubanos, en mi opinión, debemos ser leales a los principios de libertad y democracia. Y algo insustituible, en el futuro cercano, será “confiar en la gente y darles la más amplia libertad para emprender, para trabajar y para elegir” a sus representantes y autoridades. Las transiciones son exitosas ―como en Chile y Estonia― y triunfan si los líderes creen en el prójimo. Es una maravillosa oportunidad para reconstruir el país y sus instituciones, con libertad y justicia. Porque “la libertad sin verdadera justicia, facilita se encumbre la desorganización y el caciquismo.

Estoy en favor de la democracia y libertades económicas, políticas y sociales. Soy de los que están persuadidos de que el debate político se debe caracterizar por la pluralidad de las opiniones y los razonamientos. Es la mejor manera de discutir y llegar a un punto conciliador que facilite la reconstrucción de la Patria. No obstante, creo que en esencia el debate tiene muchas más coincidencias de ideas que desacuerdos.

Una “coalición opositora” es impostergable, para enfrentar al enemigo común con acciones concordadas en el archipiélago y el exilio. La no-unidad, en la oposición, la ha aprovechado la dictadura por más de cuarenta años.

En la política, las coaliciones honestas engendran ventajas para cada copartícipe. Eso sí, sobre la base de la responsabilidad y la tolerancia mutua, ya que puede tener graves desventajas si una de los participantes proyecta hegemonía sobre el conjunto. La piedra angular de una coalición política, es el respeto por la autonomía del resto y actuar teniendo en cuenta la coincidencia de intereses.

Empero, no hay que permitir se hagan nudos en la garganta ante los desafíos. Cuando llegue la transición, hace falta de la oposición este fortalecida por una coalición política-social. Un equipo que ejerza un liderazgo, con audacia moral, en el seno de la nación cubana. Los líderes deben tener bien puestas las botas, para llegado el momento liderar una transición con el compromiso y voluntad de hacer bien la obra que coronará el retorno de la libertad y democracia a la Patria.

Así las cosas, más cierto que falso, los cubanos están a las puertas de la libertad. Es indiscutible, en los tiempos por venir, ante transformaciones post castrismo, la faena en procura de la democracia será riesgosa y de escarpados obstáculos. Sobre el asunto, hace mucho tiempo el debate está abierto. ¿La nación cubana está preparada para la transición? ¿Es necesaria la unidad de la oposición, en una coalición política-social? ¿Está cerca la hora? Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

4 de septiembre de 2007

Cuba: El fracaso del modelo económico cubano


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
4 de septiembre de 2007.


HABLAR DEL SOCIALISMO EN CUBA, es platicar de una quimera. Es decir, “socialismo” es para muchos izquierdistas latinoamericanos: aquella economía, como la cubana, que utiliza “mecanismos políticos y no de mercado, y que ha suprimido la propiedad privada en los medios de producción”.

Mucho se ha debatido sobre el tema, durante el siglo XX, después del desplome comunista en Europa Oriental. En lo personal, estoy convencido por experiencia propia, de que el “socialismo trunca” las más elementales esperanzas de un ser humano. Una mirada retrospectiva a los países que han tratado de establecer el socialismo, sería excelente para el razonamiento y conseguir argumentos para el debate.

Sin embargo, es una utopía pensar que este fracaso o ineficacia es el precio a pagar para exista “una mayor igualdad y de un considerable bienestar para los pobres”. Este pensamiento se exacerba a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Época en que los anhelos de libertad, de muchas naciones, y el respaldo a los ideales progresistas que se identificaron con la revolución cubana, llevó a muchas personas ha desviarse del camino liberal y democrático.

El presente escrito, sólo pretende repasar unos apuntes que sirvan para el lector debata civilizadamente y escudriñe argumentos que impidan se repita el desusado socialismo.

Cuando se conceptúa de que el socialismo cubano fracasó, es entre otras razones porque no ha sido dable conseguir los resultados esperados cuando la “revolución” lo estableció en 1961. Es decir, Fidel Castro y sus seguidores pretendían, entre otras cosas: extirpar la pobreza del pueblo y darles una vida sin carencias. La historia a demostrado, que por más de cuatro décadas, el socialismo ha fracasado en alcanzar este humano deseo, porque la mayoría de los nacionales están sumergidos en la miseria.

Después de la Segunda Guerra Mundial, o nueva distribución del mundo entre las potencias de la época, el socialismo tomo nuevos aires y su expansión fue un hecho sin precedentes. Se inicia, especialmente en países del oriente europeo, un sorprendente ascenso del socialismo, con la implementación de procesos políticos, sociales y económicos. Con todo, pese a los esfuerzos, el socialismo demostró su esterilidad económica.

Todas los países que han implementado sistemas socialistas, han dejado al descubierto de que no han sido igualitarias. Solo es suficiente y demostrativo compararlos con aquellos no socialistas, donde con categoría análoga de progreso económico, sus pobres no están en mejor situación. Cuba, el único país que ha entronizado un sistema radical socialista, en América Latina, es un vivo ejemplo de lo dicho, y no falta quien trate de enmascarar lo tangible. La evidencia al respecto, en la isla y otras partes del mundo es plenamente demostrado.

En América Latina, con insistencia se argumenta del contexto económico de muchos países es un caldo de cultivo apropiado para los pobres vean en el sueño socialista la posibilidad de cambio en la región, para reducir su desesperanza. En el caso cubano, pudo comprobarse su anacronismo. Con el triunfo revolucionario y la posterior implementación del sistema socialista, Fidel Castro pretendió hipnotizar a la generalidad de cubanos que anhelaban el fin del estilo patriarcal de los “gobiernos republicanos” y poner fin al caciquismo criollo. Lo que no se comenta, por los izquierdistas, es que en esa época en la mayoría de los países de la región se enfrentaba al “caudillismo y la corrupción”, con sistemas democráticos.

Es verdad de que la Revolución trató de industrializar el archipiélago, prescindiendo de la propiedad privada, copiando el “socialismo soviético”. Como fracasó, porque los resultados no fueron los deseables, intentó “una rápida industrialización para retornar al esfuerzo de lograr un desarrollo azucarero”. Este esfuerzo, estaría enfocado a incentivar los valores morales sugeridos por el Che Guevara. Algo que a todas luces contradecía lo que a moralidad encarnaban el aplicar leyes y acciones “políticas coercitivas”, y evitar a toda costa las “recompensas económicas positivas”.

En este contexto, Fidel Castro ―más muerto que vivo― trata de beneficiarse de los antagonismos políticos, económicos y sociales de algunos países, para lograr objetivos ideológicos. El propósito castrista estaba encaminado a exacerbar el nacionalismo e incentivar el socialismo, como opción para el desarrollo. Porque el Estado, debe ser quien impulse la economía y no el mercado.

A comienzos de la década de los años 70, se salvaguardó el aspaviento relacionado con el perfeccionamiento de la industria azucara. Empero, Castro desecha la idea de Guevara de los estímulos morales y regresa a la recuperación de la economía planificada y centralizada al estilo soviético. Más adelante, ante los sistemáticos yerros, Castro con su cotorreo interminable ―en un experimento por sobrevivir a los cambios en la URSS― llama al pueblo para rectificar el camino recorrido y por recorrer, “fue un intento, que el líder cubano deseaba fuese efímero”.

De acuerdo con estudios, antes del triunfo revolucionario, el 75 por ciento de las exportaciones cubanas iban a los Estados Unidos de América y el 65 por ciento de las importaciones de la isla provenían de este país. Esta dependencia cambia de socio, los dato reflejan de que en 1982, la isla le facturaba a la URSS el 72 por ciento de sus exportaciones y traía el 60 por ciento de sus importaciones de ese país. Cuba fue y es un país dependiente económicamente, del exterior.

La evolución de los acontecimientos en los antiguos países comunistas, tiene en vilo a la dictadura. Las noticias y eventos, post comunismo, enfrenta a los marxistas y los mercantilistas, porque ambos “carecen de economía de mercado”. El temor de Castro es que la realidad y contexto globalizado elimina toda posibilidad de ocultar la realidad cubana e impedir el curso de la historia.

Bendix Reinhard, detalla con maestría de cómo los gobiernos dictatoriales utilizan el partido único: “El partido puede hacer caso omiso no sólo de todos los procedimientos legales por medio de los cuales se invalidan las leyes, sino también de sus propias leyes previamente dictaminadas, y cuando instantáneamente se pueden cambiar las normas, el imperio de la ley se destruye”. Fidel, “silenciando los focos internos y externos de oposición”, ha tratado insistentemente, con ayuda del Partido Comunista, de materializar sus ideales marxistas-fidelistas. Un disparate que ha llevado a la ruina al país, y sometido a los que se oponen a las más humillantes acciones del terrorismo de Estado.

Desplegar más pormenores interrelacionados con la dependencia económica de Cuba, sería prolongar el suplicio del lector, porque antes era el azúcar el primer rubro para recaudar dineros, ahora es el turismo, tabaco sin procesar, incentivo al capital extranjero para financiar empresas conjuntas, “bajo condiciones que, irónicamente, competían con los programas de ‘industrialización por invitación’.

La austeridad impuesta por Castro, tiene como objetivo principal adormecer las miserias en que vive el pueblo cubano. Simultáneamente, la dictadura confía en que la solución al desbarajuste económico, es desarrollando la industria farmacéutica y la turística-empresarial. No hay dudas de que estos intentos para perseverar el experimento socialista y recuperar la economía, con “un socialismo con empresas conjuntas” son muy cercanas al pensamiento de Sir W. Arthur Lewis.

Esta discusión sobre el presente y futuro desarrollo económico cubano, esta estrechamente entretejido con lo social y el sistema político, los tres actores son fundamentales para conseguir un cambio coherente.

Es cierto que la revolución logró éxitos en los servicios de salud y la educación. Pero esto tiene un costo que obliga al régimen desembolsar gran cantidad de dinero, proveniente de las importaciones. Para un país con dependencia externa, era un desafío llamado al fracaso.

Castro está exigiendo a los cubanos que aguanten y continúen con el quehacer esclavo. Las estrategias de la dictadura, conservan la dependencia cubana a una economía de trueque. El socialismo cubano ya no es un modelo a tener en cuenta.

La situación económica y política en Cuba es deprimente. Como respuesta desesperada, la dictadura insiste en su diseño de austeridad para el cubano de a pie, la utilización de bicicletas para suplir la escasez de transporte motorizado, la utilización de bestias de carga, cierre de fábricas e ingenios azucareros, jornadas de trabajo más cortas, trabajadores de la ciudad trasladados para realizar labores en el campo, etcétera.

Es saludable señalar, de existen personas que tienen el valor de reconocer el fracaso del socialismo. Otros, alegan que estos descalabros socialistas pueden ser provocados por acontecimientos reales específicos y que el “verdadero socialismo, el que sí funcionará, está todavía por venir”. Puede esto ser una prudente tesis. Empero, hay que esperar y el futuro tendrá la última palabra.

Lo cierto, es de que la perestroika de Gorbachov y lo sucedido en Europa Oriental, por ahora y ojala en el futuro de América Latina, serenó los impulsos que abran la puerta a nuevas dictaduras del prototipo castrista. El fracaso del marxismo en todo el mundo, incluyendo a Cuba, es un hecho que no tiene discusión. Está cercano el fin del castrismo y el desplome de la revolución socialista.

De modo que, en un futuro próximo, es inevitable de en Cuba exista libertad, para se elimine todo aquello que de inseguridad al derecho personal a la propiedad privada y la íntegra validez de la libertad de sus “titulares”, legalmente certificada. En caso contrario, aunque se logre una transición no se logrará desarrollar una economía de mercado. Tengo la idea, de que la actual infraestructura turística cubana, es una inversión anticipada; que puede insertarse, sobre la marcha, a la economía de mercado.

Algo si debe estar claro para el amigo lector, “ni la democracia ni el autoritarismo son garantías de éxito”, porque son modalidades para acceder al poder, y no las relacionadas con el gobierno y la organización de éste para cumplir sus responsabilidades constitucionales. No hay que olvidar que las circunstancias y el comportamiento de las masas son un factor determinante en estos asuntos.

La venta o privatización de empresas confiscadas, nacionalizadas o establecidas durante el período marxista-fidelista tomaría tiempo, porque sin regulaciones legales y una Constitución adecuada a la nueva república, sería un imprudentísimo despropósito. Sin embargo, ésta no es la solución al problema financiero y de la introducción a la economía de mercado, sino la parte visible del iceberg.

Así las cosas ―doy la razón a lo que dice Birgitta Ohlsson, Parlamentaria por el Partido Liberal Sueco―, de no acontecer una transición, los cubanos del archipiélago están a las puertas de “un capitalismo sin democracia, donde los ciudadanos no pueden opinar, pensar y creer libremente, al estilo chino o vietnamita”.

Mientras tanto, incluyendo sus particularidades fundamentales, sociales y políticas, ha quedado demostrado que la aplicación de la economía socialista en Cuba, es de mírame y no me toques.
Aunque soñar no cuesta nada, los hay que tienen fe en un socialismo al estilo cubano que de solución a los problemas sociales, políticos y económicos de su país. Olvidan que no hay rosas sin espinas, que a buen entendedor, pocas palabras bastan y que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Quién sabe, si los idealistas amigos de la dictadura despiertan a tiempo de la pesadilla. ¡NAMASTE!

27 de agosto de 2007

Cuba: De la transición y la diversidad racial cubana


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
27 de agosto de 2007.

Sé de estas cuartillas tratarán un tema peliagudo, y que muy pocos tiene la audacia de abordarlo con urbanidad. Antes de continuar, yo, con el sincero respeto al leedor que se aventura echar un vistazo a estas líneas, pido paciencia y disculpas por si el asunto no es de su agrado, pero sólo quiero entienda que es mi intención alertar de peligros que asechan. Luego, con su imparcialidad e indulgencia por los posibles yerros, ya es hora de que exteriorice con libertad mis pensamientos.

Extendido en el Mar Caribe, el archipiélago cubano se ha comparado con un caimán. Es el territorio más extenso de las Antillas. Se calcula de se agranda, de Oeste a Este, mil doscientos cincuenta kilómetros, que es poco más o menos el estado de Filadelfia, en Estados Unidos de América. Cuba tiene unos seis mil kilómetros de litoral marítimo, con unas trescientas playas, las mejores exclusivamente para el turismo extranjero. Además, el territorio está limitado por unas mil doscientas a cuatro mil pequeñas islas, cantidad que pudiera ser superior si se contaran los islotes y cayos.

En este maravilloso archipiélago, convive la generalidad de la nación cubana. Un “pueblo” que está aglutinado alrededor de su dilatado historial saturado de sufrimientos. Sin embargo, no ha renunciado a su estirpe. A pesar de sus desesperanzas, el cubano es sensual y de indiscutible calidez. Es como si perseverara por tener el privilegio de la “alegría de vivir”, a pesar de las privaciones y ausencias que en la actualidad sobrelleva. El bailoteo, la música y el gozo sexual, son propios de su rutina social, que es fuente de inspiración de rimadores y compositores. Otra característica del cubano, es de que tiene la aptitud y actitud de inventar para remediar las necesidades. A esta realidad, hay que sumar el jugar dominó y el diálogo ameno, que al igual que el béisbol podrían definirse como irreemplazables entretenimientos nacionales.

También, Cuba es un país con una prolífera diversidad étnica. Tiene una población negra ―que supera el cincuenta por ciento del total de habitantes― en gran parte descendientes de esclavos traídos de África Occidental o emigrantes de Jamaica y Haití. También están los mulatos, que son descendientes de la unión entre hispánicos y negros. Los blancos que residen en el archipiélago, descienden de europeos, especialmente hispanos. A propósito de blancos, se habla con cierta seguridad, de que la mayoría de los naturales, en el exilio, son blancos.

No son las diferencias del pigmento de la piel, las que incitan escribir estos papeles. Mucho menos de conceptos errados de “igualdad marxista”. Se trata de la manera de comportarse y accionar, de negros, mulatos y blancos en el seno de la sociedad. Precisamente, esta diversidad étnica, encierra en su médula evolutiva, típicos privilegios espirituales y síquicos, que es lo que hace que los cubanos tengan genuina beldad, que es su razón de ser.

Esta excepcional complejidad étnica, en prácticamente toda la historia nacional, se sabe y no es un secreto de los negros y mulatos siempre han recibido un trato degradante e injusto, no sólo como trabajadores, también en ciertas zonas residenciales del país, en las playas y hoteles, porque eran exclusivamente para los blancos. Por eso se argumenta, sea cierto o no, de que la población negra se ha beneficiado con la llegada al poder del dictador Fidel Castro y su proyecto marxista-fidelista. Los defensores de la dictadura, afirman, de la “Revolución Cubana” ha extirpado la discriminación racial. Con todo, en casi medio siglo de despotismo comunista, los negros y mulatos tienen una miserable representación en los cargos gubernamentales y partidistas, así como, en la infraestructura turística y los estratos altos de la sociedad cubana, aunque se pudiera aceptar un restringido consuelo en sus perspectivas de empleo.

Otro problema, a solucionar en una transición, es el papel de la mujer en el seno de la sociedad. Porque ellas, hoy día, no escapan a la deplorable cotidianidad en la isla, las carencias y restricciones de su libertad plena, sino que a pesar de las normas legales vigentes, están sometidas por el machismo que está íntimamente arraigado en el sentimiento masculino.

No menos espinoso es el tema del legendario “guajiro”, con el típico “sombrero de paja y el machete colgado de su cinturón”. El mismo que por generaciones ha arado la tierra con sus disciplinados bueyes, laborado en las plantaciones y cosechado sus cultivos. Quién en su momento fue capaz de enfrentar en la manigua a la metrópoli española.

Y los homosexuales... A esta humana conducta, que respeto, ha sufrirdo en carne propia momentos de angustia y represión en los primeros años de la revolución, porque se les califico de “ser un mal de la sociedad capitalista decadente”. Muchos homosexuales como “Cuco” ―un obeso y prestigioso santero del barrio los Pocitos, en el municipio de Marianao―, junto a miles de compatriotas que disentían del establecimiento, fueron confinados a “campos de concentración” que se conocerían como “Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde tenían que realizar trabajo forzados en la agricultura y aceptar ser “reeducados ideológicamente”. Si bien el concepto de anti-gay aún prevalece en la sociedad cubana, sus efectos son mínimos. La misma dictadura, anulo en 1987 “una ley que prohibía las manifestaciones públicas de la homosexualidad”. Quién no conoce la realidad cubana, pensaría que la dictadura respeta las libertades individuales.

Hoy día, a pesar de los pesares ―negros, mulatos, blancos, homosexuales, santeros, fidelistas, disidentes, hombres, mujeres, niños y niñas―, los cubanos continúan siendo generosos entre ellos mismos y con el que visita el archipiélago, la fraternidad está por sobre todas las cosas. No falta el nacional que sin el menor complejo lleva a su hogar al visitante y comparte lo poco o mucho que tenga de comer o beber, donde no falta el café-chícharo, “colado” con un retazo de tela sobre un colgador metálico de producción artesanal.

El dramaturgo cubano, José Triana, escribió: “Jamás he confundido al gobierno con el pueblo. Hay grandes virtudes que hacen destacar a los cubanos en el concierto de las naciones. Entre ellas, señalaría su paciencia y generosidad sin parangón... Creo que ningún gobierno jamás ha representado a nuestro pueblo. Al contrario, todos los gobiernos se han aprovechado de esa paciencia y esa generosidad”. Y no dijo mentiras. Los cubanos todos, gozan de una prodigiosa dote patriótica y de una excelsa honradez. Esto le facilita ser fiel a la patria, aunque certifiquen o no su gobierno. Antes y después de la transición, hay que impedir a como de lugar gobiernos felones que lucren con ese estoicismo y esa benevolencia.

Los peligros de una transición en Cuba son innumerables. No sólo la economía de mercado, estructurar un buen gobierno y establecer un estado de derecho, serían la solución para los cubanos puedan gozar de una república libre y democrática. Debe ser analizado con lujo de detalles, el asunto social y de convivencia, entre los que están en Cuba y los del exilio; entre negros, mulatos y blancos; entre los que han sido favorecidos por la revolución cubana y los que regresan para recuperar las propiedades que el castrismo les arrebató. Un estudio, con tiempo y antes de los acontecimientos, pudiera evitar un enfrentamiento no solo entre los que apoyan la dictadura y los que disienten, sino también entre representantes étnicos. Es saludable, para todos los cubanos, poner manos a la obra en este sentido.

Sería quimérico y estúpido, creer de la totalidad de cubanos viven en el archipiélago quieren cambiar la dictadura por un sistema donde prevalezca la libertad y democracia. Muchos consideran como buena idea un cambio, pero de continúe el castrismo en el poder. Otros, los más, ven con cierto recelo toda la algarabía del exilio de Miami, y al gobierno de Estados Unidos de América que dice apoyará la reconstrucción del país después de Castro.

Soy de los que están convencidos de que Cuba, “fue colonia de los españoles. Después, como seudo república, colonia de los estadounidenses. Más tarde, colonia de los soviéticos”. Sería un error ciclópeo de los cubanos flirteen con la idea de repetir la historia.

Cuba es multiétnica y no se puede olvidar el inevitable protagonismo de los negros, mulatos y blancos en una eventual transición. De igual manera, es vital buscar un equilibrio de interese sociales-económicos-políticos entre todos los actores que participaran en la transición. Esto no se debe negar y mucho menos ocultar, porque es evidente y existe en un contexto cubano especial y en crisis.

Aunque la mayoría aceptaría un cambio pacífico, un arreglo político, es real de existen sectores en el exilio, alejados por décadas de la realidad y con poder económico, que no piensan lo mismo. Una transición en Cuba será delicada y conflictiva, ojala no ensangrentada.

Si bien tengo fe en el talento de los demócratas y sé de la ilustración de eminente líderes cubanos, dentro y fuera de Cuba, no me cansare de expresar mi inquietud por los eventos que a futuro se puedan desarrollar en Cuba, en un proceso de transición. En este momento, mas que nunca, es esencial para mi llevar un mensaje de unidad a la nación cubana, a negros, mulatos y blancos.

Hace algún tiempo, en diciembre de 2004, preguntaba a los lectores si ¿los cubanos estaban preparados para un cambio? Hoy el panorama sigue sin una respuesta convincente. Hipótesis y tesis, sobre la necesidad de una transición, son debatidas en los más heterogéneos escenarios, pocos se refieren a los potenciales conflicto desde el punto de vista étnico.

Como expresara en aquella oportunidad, estamos abocados a problemas que deben ser encarados por los cubanos honestos, con ayuda de la sapiencia y la luz del discernimiento, y al mismo tiempo sepan encontrar estrategias coherentes que eviten el enfrentamiento desmedido y sectario.

El futuro esta saturado de escollos y mezquinos peligros. Empero, estoy convencido de que la democracia en Cuba es posible. Se derribaran los obstáculos, con intuición auténtica. Sé de los cubanos disfrutan de un admirable saber en lo intelectual, excelsa persuasión a través del entendimiento, y capacidad de ideación.

Los cubanos han demostrado poseer voluntad sobrada para vencer los reveses, la impaciencia, los lutos y la añoranza. Por todas estas razones, otras ya mencionadas o por explicar, es deber de todos los cubanos el madurar como nación ―los que sufren las privaciones en el terruño amado, los que fuera de ella están sometidos al ostracismo, los negros, mulatos o blancos― para a los pies de la Patria, puedan en la nueva república tener justicia y libertad.

En mi opinión, es menester dejar lo pretérito y enfocar las energías en el futuro cercano. Empero los cubanos, respetando el color de la piel, debemos aprender a diferenciar entre la sabiduría y el fanatismo, el entendimiento y la emoción, y ser capaces de hacer un correcto uso de ellas. A estos conceptos pacíficos y estupendos me adhiero, para con humildad e inspirados en la historia y la experiencia construir la nueva república.
Por lo dicho y por decir, sólo si nos unimos con preclaro propósito ―para el bien de todas las fuerzas políticas y de la sociedad civil―, será posible un perdurable pacto social nacional que permita legitimar a los líderes honestos en una transición. Precisamente en esto debe sustentarse la rectitud de todos los cubanos, porque es la fortaleza de la Patria. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

20 de agosto de 2007

Cuba: Pocas respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
20 de agosto de 2007.


Por estos días, en un canal de televisión, un joven norteamericano disertaba sobre sus puntos de vista, después de haber recorrido más de 80 países. A pesar de su corta edad, había tenido el privilegio de acariciar y experimentar las inagotables maravillas de otras civilizaciones y ambientes. Entre estos países estaba Cuba. Confieso, de mis ojos, diligentes y osados, se despabilaron junto a todos los sentidos, para no perder detalles sobre lo que el adolescente diría sobre la isla.

Empero, mi curiosidad se “vino a tierra” al conocer los apartes de su itinerario por el archipiélago, porque lacónicamente sólo describió el encantador descanso turístico y la música, de las mujeres y el mojito, del café, el habano y la comida típica. Si bien esto arrastró el sentimiento y la memoria personal a las más de cuatro décadas de vida en la tierra amada que me vio nacer, mi alma enlutó. A causa de que no platico sobre la otra realidad cubana.

Si..., existe esa Cuba seductora, y la otra disímil que no se ve en detalle mientras se viaja con un guía turístico en un ómnibus con aire acondicionado, butacas reclinables y ventanillas estupendas. Hablo de la otra Cuba, donde los ciudadanos están aislados del mundo y sometidos a las ordenanzas y mañas de una paranoica dictadura izquierdista que no respeta las libertades de los cubanos. Es la Cuba que desconocen muchos turistas y que es manosea a su antojo por Fidel Castro, y su séquito, desde que llegó al poder en 1959.

Sería yo un irresponsable, si dejara entre renglones, el no comentarle al paciente lector de que el régimen político-social-económico, que por más de cuarenta años impera en Cuba, es un ensayo autoritario con detractores, y también románticos incondicionales. Para los últimos, a diferencia de otros países de América Latina y África, en Cuba no existe: la indigencia, la desvergüenza política y la falta de oportunidades para la subsistencia. También, es la apreciación, en este sentido, de las Naciones Unidas: Cuba tiene excelentes programas de salud preventiva y educación, y disfruta de una distribución equitativa de la riqueza.

Sin embargo, para los denunciantes, como yo, estas bondades del régimen están condicionadas al secuestro de la libertad de los cubanos. Libertad arrebatada por una dictadura que tiene a los nacionales hundidos en la ruina económica, física y espiritual. Se dice de la causa fundamental es la desaparición del despotismo marxista de Europa del Este, que cobijaba a la isla.

Las verdades de unos o mentiras de otros, no pueden esconder de en el archipiélago la generalidad de los cubanos, en su día a día, se ven encerrados en un circulo vicioso para sobrevivir: largas colas, comercios vacíos, raciones esqueléticas, rebusque ―legal o no― en el mercado negro, crisis permanente en el trasporte público. Es un caos que sepulta la esperanza, que está viciado por el “ir tirando”.

Soy del criterio, del comunismo en Cuba ha durado, entre otras cosas, gracias al “embargo económico” impuesto por Estados Unidos de América. Embargo que por décadas a sido una bufonada utilizada por el régimen para consolidarse en el poder y como embrollo político de los gobiernos estadounidenses. Pudiera argumentarse de que el levantamiento de las sanciones no es un procedimiento para poner fin a la dictadura, o como dicen muchos, si sería “probablemente el único acto que acabaría con las aflicciones económicas de Cuba, paradójicamente también traería consigo la caída del gobierno, puesto que desaparecería su chivo expiatorio, Estados Unidos”. El debate continúa y, entretanto el régimen eterniza su insolencia y atropellos.

Actualmente, numerosas oficinas de turismo, a precios favorables, ofertan viajes al archipiélago: para descansar en confortable hoteles, disfrutar del inconfundible sol caribeño, la arquitectura colonial, los cócteles, habanos, ron y diversión. Y no puede negarse de, en los últimos años, el turismo internacional ha crecido.

Por otro lado, muchos turistas, salvo excepciones, no saben o tienen ojos ciegos y oídos sordos, para reconocer de Fidel Castro, “guía espiritual y político de la Revolución Cubana”, más cadáver que vivo, insiste en la exhortación a “renovar los bríos y las aventuras violentas” para continuar con el extemporáneo movimiento revolucionario, denominado “socialismo del Siglo XXI”, y que encabeza Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

La dictadura castrista ha sobrevivido a muchos embates y adaptado sus intereses a las circunstancias, especialmente después de 1989, cuando se inicia el desmoronamiento del bloque comunista europeo. Un ejemplo es la manipulada “apertura al capital extranjero” que está bajo riguroso control del régimen.

En este momento, los cubanos que residen en la isla siguen atormentados por la subsistencia diaria, que cada día es más difícil. Juntamente, sólo los turistas y extranjeros pueden tener acceso al comercio y recursos del mundo globalizado.

Con todo, para algunos turistas, el hábito de los cubanos de dar tiempo al tiempo indefinidamente, es lo que les da nuevos ánimos para hacer colas para el camello (vehículo de carga pesada, convertido en autobús, para inhumano transporte masivo de personas) y hasta para el pan de cada día. Algunos dicen de quizá, estas costumbres, los condicionan a no pensar en sublevarse contra Castro. Otros, de es como si los cubanos tuvieran esperanza resignada y esperan sentados a que simplemente acontezca algo que mude de aires el país y su historia.

Ciertamente, muchos de los visitantes extranjeros desconocen los peligros que los demócratas isleños tienen enfrenar, en el cotidiano batallar, y de son reprimidos y marginados, por solo exigir respeto para sus libertades naturales. Ignoran de mujeres son acosadas, como las “Damas de Blanco”; de son encarcelados, periodistas independientes y activistas de derechos humanos; de hay centenares de presos de conciencia en las cárceles fidelistas; de hasta existe, para los que hacen frente al régimen, el riesgo de ser fusilado.

Bien hace la organización no gubernamental “Solidaridad Española con Cuba”, quien acertadamente distribuye gratuitamente una “Guía Turística y Solidaria de Cuba”, para el viajero no solo tenga la posibilidad de deleitarse con los atributos naturales e idiosincrasia de los nacionales, sino, a un tiempo pueda saber al dedillo y de buena tinta quiénes son las victimas de las arbitrariedades de la policía política y las brigadas de acción rápida.

Las preguntas que todos debemos hacernos, y también los románticos incondicionales del régimen, es de: ¿Por cuánto tiempo Cuba será comunista? ¿Llegará la libertad y democracia después de la muerte de Fidel Castro? ¿Hasta cuándo los demócratas de América Latina, deben seguir indiferentes ante los desmanes de la dictadura castro-comunista? ¿Por qué el Parlamento Europeo y la Organización de Estados Americanos no son más enérgicos en sus denuncias y acciones contra la dictadura? Sé, de son pocas las respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas. He aquí la complejidad del problema cubano.

Respetando el punto de vista de los que no comparten la mía. En mi opinión, con benevolencia, una transición pacífica en Cuba, solo será posible cuando las condiciones impersonales y sicológicas sean coherentes con una oposición fusionada-dinámica, que tenga una estrategia común nacional. Y un último razonamiento, la solución de este dilema está en manos de la nación cubana, y en principio de los que viven en la isla, con la sincera colaboración de los que están en el exilio.
Por todas estas razones, a los cubanos que están en la Patria amada, que sufren las carencias y/o sistemáticas agresiones de la dictadura, lleguen las voces solidarias y el apoyo incondicionalmente de los demócratas decentes. Y desde estas cuartillas, escritas por este compatriota, reciban abrazos fraternales con los mejores pensamientos. ¡Namaste!

16 de agosto de 2007

Cuba: La Patria esta en peligro y la tragedia puede evitarse


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
16 de agosto de 2007.

En las últimas cinco décadas, de manera inevitable, se ha podido palpar el exacerbado espíritu nacionalista de los cubanos. Empero, para tener un acercamiento a estas manifestaciones, dentro y fuera de Cuba, es imprescindible conocer qué es nación. Desde el punto de vista etimológico, resulta del latín naceré (nacer), que desde la época medieval se designa a gentes llegadas de otros lugares en el seno de una comunidad, que bien se adecua al de los exiliados cubanos. A esto se suma el de patria, que es el lugar de procedencia de estas gentes y que en definitiva es la tierra de sus padres. Es decir, patria (de pater, padre) y país (de pagus, tierra, campo).

Sin embargo, también prefiero el concepto que da el Diccionario de la Real Academia Española. En el caso de nación (Del lat. natío, -ónis) de es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno y/o conjunto de personas de un mismo origen... que generalmente hablan el mismo idioma. Patria (Del lat. patría) de es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Y País (Del francés pays) de es nación, región, provincia o territorio. Con todo, no es mi intención abrumar al lector y, mucho menos yo lidiar ahora con aspectos etimológicos o conceptuales relacionados con nuestro idioma, aunque en esencia sea justificado para este escrito.

Así las cosas, podemos comprender el drama de la nación cubana, que en su pater y pagus, y en el seno de otras sociedades, trata de prevalezca su auténtica naceré. Sin embargo, esta realidad histórica-social tiene su origen, después de 1959, más evidente y específico por los eventos y particularidades económicas, ideológico-culturales y sociales. Acontecimientos, que arrastrarían a los cubanos, comandados por Fidel Castro, a un supuesto esquema institucional “republicano-socialista”, que en esencia fue y es una: democracia-fidelista dictatorial de corte stalinista. Sucesos que, de paso, fragmentaría la nación, el país.

Por cerca de medio siglo, lo que parecía un atractivo y prometedor gobierno progresista, resultó ser un sistema autoritario que ha limitado la libertad individual y colectiva, y sin el menor pudor, ha ultrajado los principios republicanos.

Es decir, desde la llegada al poder de Fidel Castro, se implanto un régimen político-económico-social que ha dado privilegios incondicionales al Estado, monopolizado por la cúpula castrista, que a destruido la economía, desunido las familias y ha desperdigado por el planeta a más de millones de cubanos.

Al presente, la dictadura a olvidado de que las raíces auténticas de la nacionalidad cubana, están abonadas por la sangre y vidas honestas de los patriotas intachables y pensadores rectos, que valerosamente salvaguardaron los ideales patrimoniales del país, y que son la razón de ser de la patria. De esta estirpe están hechos los cubanos honestos, que hoy luchan en Cuba y fuera del suelo patrio para cese el avasallamiento y vuelva la libertad.

Censurables y alarmantes, vergonzosa y anárquica, salvaje e irresponsable, son epítetos insignificantes para calificar a la cúpula castrista. Caciquismo que tiene, a los cubanos que residen en el archipiélago y especialmente a los hombres y mujeres que se oponen pacíficamente al régimen, sumergidos en: prohibiciones monstruosas, miseria galopante, persecuciones deshonestas, tribulaciones fosilizadas, asesinato de la dignidad humana, indiferencia por las penurias y sueños de los jóvenes.

Sé de son numeroso los que aún sueñan, en América Latina, con la utopía de la “Revolución Cubana”, la dictadura del proletariado, el centralismo comunista, las consignas, la igualdad de clases y las grandes vallas del culto a la personalidad. Ignoran la historia reciente de Europa del Este. También, “ingenuamente” no quieren reconocer de en Cuba fracaso el socialismo-fidelista, y que el presente del país es tremebundo. La decadencia y pudrimiento de Castro y el régimen, es una verdad a gritos, continúan estrujando el país y ofendiendo a la patria. Sólo “apasionados antiimperialista”, que son alcahuetes y cómplices de la dictadura, pretenden hacer creer de son invenciones o ilusiones visuales de sus detractores y que la culpa de todo la tiene Estados Unidos de América y el ”embargo económico”.

A más de un año de las complicaciones de salud, y más allá de las profecías de algunos analistas, Fidel Castro se “recupera”. Y desde su obligado recogimiento, a salido a la palestra, ahora como editorialista del periódico Granma, apéndice ideológico del Partido Comunista de Cuba. Esta “novedad”, deja a las claras de que Castro continúa dirigiendo el país y con ello trata de evitar, a como de lugar, cualquier asomo de transformaciones en el archipiélago.

Coincido con el consagrado adalid liberal Carlos Alberto Montaner, de los cubanos que residen en Cuba, acarician la idea de cambios pero juntamente le temen. En mi opinión, para encarar una eventual transición, se debe estar conciente de es ineludible enfrentar este dilema peligroso.

Para los cubanos podamos aspirar a una libertad duradera y una república floreciente, que permita el respeto de los derechos individuales y de propiedad, los dirigentes de las colectividades disidentes en la isla, también en el exilio, tienen la responsabilidad histórica de manejar con discernimiento y creatividad los avatares futuros.

Hoy día, son muchos los nacionales que buscan en las costumbres y pasado auténtico salvaguardar su origen y regresar a su país para cobijarse en los brazos amorosos de la patria. Retorno que solo será dable si se alcanza una transición democrática que sustituya al régimen dictatorial, y se restablezca las libertades propias de un Estado de Derecho.

Inmensa es la responsabilidad y el reto ―antes, durante y después de la transición― porque el legado que dejara la dictadura será calamitoso, y se deberá rehacer la república.

La Patria está en peligro y la tragedia puede evitarse, pero... está en manos de los cubanos y demócratas decente, más allá de los intereses particulares e ideales políticos. De no hacerlo, seremos testigos del anarquismo y la desesperanza, y del cataclismo de una nación. Así que, ya es tiempo de concertar esfuerzos, con anticipación, para crear esquemas programáticos que faciliten diseñar una hoja de ruta, como itinerario para una transición.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

8 de agosto de 2007

Del autoritarismo


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.


Hoy día existe el Autoritarismo? La historia ha demostrado que defiende su permanencia en la fe sin ojos y sumisión irracional de las personas que, incondicionalmente, lo protegen y legitiman, echándose a los pies de: una persona, institución o grupo social.

Han atiborrado la evolución humana, singulares casos de autoritarismo, en cabeza de individuos que tienen como soporte y fuente de autoridad, regimenes socio-económicos-políticos basado en el poder ilimitado: que patrocina la manipulación y violencia. Un dogma que se preocupa por la dominación, como único o supremo origen de la sabiduría o la ética.

El Autoritarismo (del lat. auctoritatem) es radical y sectario, que en ocasiones se disfraza de nacionalismo o patriotería. Se fundamenta en cuatro mecanismos: culto a la personalidad, el monopolio ideológico, el control de todos los medios de poder, seducción y policiales. De la misma manera utiliza ofrecimientos antojadizos, tergiversando los hechos para conseguir objetivos turbios.

Un excelso sistema político democrático, considera necesario el equilibrio de poderes, y tiene como vocación de es esencial un pacto entre los ciudadanos ─genuina fuente del derecho, del poder y del Estado─ según el cual a los derechos le corresponden simétricas obligaciones civiles y estatales. De la sociedad debe tener acceso a la educación y cultura política, para pueda entender que el bienestar y progreso están amalgamados a la equidad y autoorganización, benevolencia y amplitud de libertades. Son obligaciones y deberes que facilitan la satisfacción de las necesidades vitales de los seres humanos, en materia de: empleo, medicina, educación y seguridad social.

Imprescindible, en los tiempos que corren, es evitar y condenar todas las formas o manifestaciones que promuevan el Autoritarismo, así como a sus consanguíneos: dictadura, absolutismo, tiranía, despotismo, autocracia, inmovilismo, etcétera. Puntos obligados de referencia son la difunta Unión Soviética; los regímenes desmantelados del Bloque Comunista de Europa del Este; el nacionalsocialismo de Hitler; las arbitrariedades de: Francisco Franco y Miguel Primo de Rivera (España); Fulgencio Batista Zaldívar (Cuba); José Gaspar Rodríguez de Francia y Alfredo Stroessner (Paraguay); Kim Il Sung (Corea del Norte); Francisco Macías Nguema (Guinea Ecuatorial); Cesáreo Guillermo y Rafael L. Trujillo (Rep. Dominicana); Porfirio Díaz, Victoriano Huerta y Antonio López de Santa Anna (México); Benito Mussolini (Italia); Getúlio Vargas (Brasil); Antonio de Oliveira y Marcelo Caetanao (Portugal); Jean-Claude Duvalier (Haití); Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez (Venezuela); Jean Jacques Dessalines (Francia); Agustín Pedro Justo y Juan Manuel de Rosas (Argentina); Ioánnis Metazas (Grecia); Anastasio Somoza (Nicaragua); y Augusto Pinochet Ugarte (Chile). Todos fenómenos incompatibles con la democracia.

Ahora el Autoritarismo está presente en: Corea del Norte (Kim Jong), Venezuela (Hugo Chávez Frías), y Cuba (Fidel Castro Ruz); de igual manera en algunos países de Oriente y África.

Estoy persuadido de es trascendental impedir, pacíficamente, que el Autoritarismo se extienda y consolide por el mundo. Más que un deber, es un compromiso honesto luchar para exterminarlo y, sustituirlo por la autentica democracia y modernización de la sociedad.

Como el lector tiene libertad de palabra, opinión y pensamiento, creo conveniente afirmar que mi punto de vista, está alimentado de propia y autentica experiencia, y es evidente de quien escribe deja en claro su posición: ideológica, filosófica, política, ética y religiosa. Esto puede ser censurable, ya que sé de no hay crítica neutral. Empero los ideales, sentimientos y enfoques deben ser respetados. Por lo dicho, invito a la reflexión, porque usted, también tiene la palabra... ¡Namaste!

5 de agosto de 2007

De la libertad y democracia en Colombia


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.

Las sociedades son diferenciadas y cada estrato social disfruta de particularidades psicológicas especiales y personalidad propias. Quizá, por esta razón, y con incuestionable sabiduría, sé cree que uno de los rasgos que caracterizan al hábito social, es el de aceptar acríticamente la ideología, el orden existente y las normas-valores dogmáticos.

Esta particular psicología ―de los individuos y la sociedad―, se manifiesta en ocasiones agachando la cabeza y acomodándose a la influencia del conjunto, y a las opiniones de la mayoría. Tomando en cuenta estos argumentos, es precisamente esta psicología individual y colectiva la que propicia el fortalecimiento centrista del Estado, para este pueda manipular a las masas o por el contrario, como en Colombia, sean utilizadas por las guerrillas marxistas FARC y el ELN, y los grupos paramilitares.

Sin lugar a dudas, en Colombia, se hace necesario el fortalecimiento de las normas e instituciones democráticas, para se respete la libertad y garantice con responsabilidad la organización del Estado. Los colombianos sufren la ausencia de un congruente equilibrio socio-económico-político, que impida la rapacería en el país. Es decir, el Estado tiene la obligación de establecer las adecuadas normas e instituciones jurídicas, para salvaguardar la libertad mediante la fiscalización del quehacer de la política, economía y sociedad, incluyendo la aplicación de la constitución y las leyes. Durante más de medio siglo, estas premisas se han ultrajado.

Tengo la percepción de que una parte de la sociedad colombiana se ha acostumbrado a una realidad donde la impotencia y el terror son los que determinan la conducta y las decisiones, y de los que tienen el poder son los que se imponen cada día.

Durante décadas, los colombianos han soportado, lo he visto, la incapacidad de los gobiernos para derrotar a los grupos al margen de la ley. Para algunos analistas, los insuficientes recursos son un factor decisivo. Otros, dicen que se debe a la corrupción política y la desacertada organización de las Fuerzas Armadas. Para los más escépticos, es la psicología individual y colectiva del colombiano, sumado a la frustración y el deterioro del carácter, que limitan la lucha contra el narcotráfico, la corrupción, las guerrillas, los paramilitares y la delincuencia común.

No comparto totalmente el argumento de la incapacidad psicológica de los colombianos ―para procesar un punto de vista propio y, de no tener capacidad de discernir y tomar decisiones de manera autónoma― para luchar contra una realidad que les tiene secuestrada la libertad. Prefiero adherirme a la tesis de que esta psicología está trastornada por la ausencia de libertad y, el no adecuado mejoramiento estructural de la educación y la cultura cívico-política, como herramientas que permitan vivificar la personalidad de los colombianos, para pueda ser creativo, tenga discernimiento por cuenta propia. La libertad es un derecho y no debe ponerse en peligro.

Las guerrillas comunistas de las FARC y del ELN, dicen de van ha tomar el poder y anuncian que es dable. Lo que no deja de ser una utopía, pues, es incuestionable el fracaso de su narco lucha, que han sumergido en la desesperanza e indefensión a la generalidad de ciudadano, y convertido a Colombia en un país empobrecido y despojado de sus libertades. No hay dudas de serán derrotadas porque están desacreditadas, desmoralizadas, y les ocurrirá lo mismo que las guerrillas en Venezuela, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Ecuador, El Salvador, Guatemala.

En Colombia la pobreza es alarmante, que es el caldo de cultivo para se incremente las actividades al margen de la ley, y se desparramen por el territorio nacional. En tanto, por décadas, vemos a un Estado devorado hasta los tuétanos por la corrupción e infectado por la parapolítica y el narcotráfico. Las perspectivas de un mejoramiento de la situación conflictiva que vive el país, no son muy halagadoras.

Así las cosas, entre muchas, para los colombianos puedan gozar de paz y libertad, es imprescindible, estructurar una buena educación y cultura política, pues, estas permiten el desarrollo de la personalidad en los seres humanos, como complemento de esta libertad y cultura, que son unidad modular de la cultura cívica (civismo), y que tiene como virtud el disciplinar las relaciones entre los ciudadanos, los grupos políticos, las instituciones gubernamentales nacionales y global. Está en las manos de los colombianos, cuando tengan una percepción diferente y asuman sus responsabilidades, cambiar este sombrío panorama.

Empero, se hace necesario líderes creíbles y honestos que den prioridad a la tarea de fortalecer la libertad y democracia, y enfrente con bravura a las fuerzas que están al margen de la ley. De igual manera, vigorizar los programas educativos e ilustrar a la sociedad, para pueda saber al dedillo como defender la libertad.

A todas luces, para prospere la libertad y democracia, es medular las oportunidades, la educación y cultura política honesta, pues, estas incentivan el desarrollo de la personalidad, como apéndice de la autonomía y conocimiento, que son elementos del pundonor, y que tiene como atributo el salvaguardar la convivencia coherente y fraternal entre todos los colombianos.

En Colombia, no tendrá sentido hablar de paz y reconciliación, a no ser que los nacionales reaccionen y busquen alternativas para abrir la puerta que permitan dar solución a determinados problemas críticos:

· desplazamiento forzado y pobreza endémica,

· pobreza eterna y desempleo arraigado,

· corrupción divinizada y complicidad desvergonzado,

· exclusión ignominioso y marginación execrable,

· desesperanza de la juventud y débil identidad nacional,

· baja calidad y cobertura de la educación,

· inseguridad en la seguridad social,

· atropellamiento de las libertades y el asesinato de la democracia.

· violencia desenfrenada e impunidad escandalosa,

· odios enquistados y conflictos geopolíticos,

· desequilibrios regionales y economía subterránea,

· desconocimiento, deterioro y desaprovechamiento de los recursos naturales,

· atraso científico y tecnológico,

· prejuicios históricos e indiferencia de los dirigentes políticos, gamonales y caciques.


Más allá de las imperfecciones, no hay que borrar de la memoria, la excelsitud del ser humano está en su discernimiento y benevolencia, que deben ser la base ética de toda acción personal y social. Los colombianos no carecen de estas esenciales particularidades.

Con respeto, por todas estas razones, yo opino que en Colombia el futuro de la libertad, democracia y paz, no es una utopía. Eso sí, será posible cuando los colombianos acojan, con responsabilidad, un sistema universal de derechos, otorguen interés a la equidad y competitividad para la realización integral del ser humano, y, cuando el Estado y los ciudadanos, sin paños tibios, acepten con civismo ser juzgados por las mismas normas éticas.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

20 de julio de 2007

De la libertad


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
20 de julio de 2007.

Se discute con frecuencia de la seguridad colectiva y autodeterminación son banderas de la libertad y la democracia. De manera similar se argumenta sobre la responsabilidad individual, colectiva y del Estado, como talantes fundamentales para evitar el fanatismo e infecundidad de la democracia, cuando no están amalgamados a la libertad. Eternas discrepancias, durante varios siglos, han contribuido a discusiones sempiternas y manifestaciones sobre la libertad, gobernabilidad y democracia. Hoy es permanente la controversia, y en la práctica son diferentes las interpretaciones sobre el tema de la libertad.

Ante este escenario terrenal, tratare de exteriorizar en breves trazos, lo que para mí encarna la libertad, como complemento vital para la convivencia, el buen gobierno y la democracia. Aunque mis palabras no complacieran y no tengan mucha influencia en algunas personas: es mi deber contribuir y no atesorar, lo que creo sobre la importancia y trascendencia de la libertad. De la misma manera, quede aclarado de no me afano en dictar cátedra, pues, soy un aprendiz en estas artes de la argumentación.

Estoy convencido de la libertad, es un don innato y la soberanía excepcional que tenemos los seres humanos, para obrar y no obrar, esto hace de seamos responsables de nuestras acciones. También, asimilamos la libertad como el estado o condición de quien no es esclavo o no está prisionero. Dice, Eberhard Puntsch ―palabras más palabras menos―, de la libertad está sustentada en dos pilares valiosos. El primero, es la emancipación de los seres humanos de toda imposición externa improcedente e indigna. Un segundo, que trata de la emancipación de las personas de la coacción interna profesada por los prejuicios, las servidumbres y los apasionamientos.

Pudiéramos teorizar de en libertad está el ser humano que, sin tener en cuenta los obstáculos que otras personas le injertan en su camino, puede sin forzamiento desenvolverse ilimitadamente. Esta libertad, precisamente, es creíble y acertada si tiene los correctos principios, que están bien forjados y refrendado por el pensamiento liberal.

Si buceamos en la evolución de los seres humanos y en la historia misma, podemos encontrar una definición depurada de la libertad, que es patrimonio de cada persona. Al desapolillar esta memoria histórica, descubrimos en el liberalismo una excelente respuesta, pues, en sus preceptos tiene como ética y cualidad una ilustrada sabiduría ante la realidad y discernimiento para aceptar la libertad de los demás; y de saber que la libertad tiene aplicabilidad. El liberalismo, desde el punto de vista político, enfoca sus esfuerzos para se acrecienten las libertades como alternativa viable de oportunidades individuales y soporte de la sociedad. De manera similar, ha esta libertad de oportunidad individual y social, se ensambla la libertad económica y política.

Para nadie es un secreto, si para los escépticos pasionales, de la existencia de los seres humanos es breve y frágil; que de manera inexorable debe enfrentarse a su imperfección, decadencia y destrucción física. Estamos zambullidos en el universo infinito, y es evidente nuestra pequeñez e impotencia frente al ímpetu de la naturaleza, que no permite ser dominada. De la misma manera, es una realidad que obliga aceptar la temporalidad de nuestra propia existencia. La historia es fiel centinela de estas verdades, a las que debe agregarse la ausencia de refinamiento en los credos y aciertos, saturados de dolorosos errores.

Hoy, transitando el tercer milenio, los seres humanos insisten en repetir los desaciertos históricos y es el pensamiento liberal el que invita para rectifiquemos. Sin olvidar de es utopía pensar en la desaparición de los retos, en todas sus manifestaciones. Creo de es posible un mundo coherente, empero, es preciso fortalecer:

· la libertad individual y colectiva, que posibiliten a todas las personas actuar de forma racional;

· la responsabilidad individual como compromiso indispensable para el bien de la totalidad;

· la autorrealización para pueda la personalidad desarrollar su idoneidad y competitividad, para consientan enfoques y acciones concretas;

· la autodecisión cimentada en el carácter y razón, con ausencia de miedo e indolencia;

· la participación en las decisiones que afecten a la comunidad, para pueda existir benevolencia, buen gobierno y democracia;

· la tolerancia como atributo de urbanidad y reconocimiento de la libertad del otro a ejercer su libre participación y determinación en el seno de la comunidad;

· la equidad e igualdad de oportunidades, para vigorizar la autoestima y la legal competitividad de los atributos individuales en las entrañas de la sociedad;

· la política social que posibilite sin paternalismo enfermizo socorrer a las personas desfavorecidas e ilustrarlos para con autonomía pueda dar la cara ante las contingencias de la vida;

· el pluralismo que acepte la complejidad de: temores e ideas de la felicidad, intereses y opiniones, conocimientos y extravíos, formas de vivir y ganarse la vida, ofertas de bienes y las maneras de aprovecharlos, etcétera;

· el progreso como emblema de la sociedad generosa que acepta la diversidad como forma de vida y trabajo, y que tienen como meta el bien común y los buenos éxitos para seguir desarrollándose;

· la democracia como sistema de derechos de participación política y forma liberal de Estado, que contemple la separación de todos los poderes para no se amordace a las minorías y se niegue la libertad de acción;

· la descentralización como forma de tolerancia, para perfeccionar las decisiones administrativas y corporativas en los niveles subordinados a la administración central;

· el amor por la naturaleza y medio ambiente, por ser patrimonio insustituible de la existencia misma; y la utilización racional de sus bondades, sin dejar de vigilar su renovación para perpetuarlos;

· los mecanismos que faciliten una paz estable, como excelsa alternativa que evite la destrucción del mundo y el exterminio entre los seres humanos.

Teniendo en cuenta lo dicho, los seres humanos debemos vivir con objetividad, y bregar para libremente asegurar los afectos concertados a los interese propios. Salvaguardando, con ética, el respeto al prójimo, que tienen de igual forma sus intereses y afectos. Es la singularidad entre lo individual y general, pero que convive y desarrolla de acuerdo a los acontecimientos. He aquí la sustancia del código liberal, a través de la historia y, que retoña sistemáticamente sin traicionar su esencia.

Resulta evidente de los seres humanos anhelamos vivir en un entorno digno. Empero no puede hablarse de una libertad autentica si no hay independencia económica y política. Y de es una estupidez creer en el buen gobierno y la democracia si no hay salvaguardia de la dignidad humana y libertad; el anarquismo se rechace como un mal mayor; se reconozca la verdad como tesis relativa; el rechazo de la idea mal intencionada de que el fin justifica los medios; admitir que son necesarios los cambios y de es parte de la dinámica social, que está regida por fenómenos e interacciones como son: intereses y poder, egoísmos y confabulaciones, vanidad e influencias, debilidades y conflictos, frustraciones y triunfos, violencia y diálogo, filosofía y utopía, democracia y dictadura, justicia y desigualdad, teoría y experiencia, etcétera. Como señalara al inicio, durante varios siglos, eternos han sido los desacuerdos, que han favorecido las discusiones y expresiones sobre la libertad, el buen gobierno y la democracia.

En un mundo en profunda transformación, hoy es permanente la controversia, y en la práctica son diversos los alegatos sobre la necesidad de libertad con dignidad humana. Soy optimista y defiendo lo que se ha escrito y hablado sobre cual debe ser el concepto autentico de libertad, que da respuestas a las exigencias de la globalización y rechaza la violencia e inhumanidad.

Elogio los ideales liberales, porque he vivido en carne propia, al igual que muchos compatriotas, los atropellos de una dictadura que por más de cuatro décadas a pisoteado la libertad de millones de cubanos. Que decir, de la apocalíptica y tenebrosa crisis que sufre el Estado y la nación colombiana, donde he visto campear la corrupción, la violencia, el narcotráfico, la impunidad y el secuestro de las libertades. Por eso sueño despierto y veo, no solo en Cuba, la adopción de los principios que rigen el buen gobierno y la democracia, que son complementos de la libertad. Sé de este asunto tiene sus arcanos, al materializarlos, pero, en este sentido vale recordar las palabras de Leiniz: somos tanto más libres cuanto más obramos de conformidad con la razón, y estamos tanto más esclavizados cuanto más nos dejamos gobernar por las pasiones.

Mi opinión, es de que la libertad es la independencia de los seres humanos, que se regocija ―individual y colectiva, en las naciones gobernadas congruentemente―, de hacer y decir todo lo que no se oponga a las leyes, ni a las buenas costumbres. Transcribiendo a Kant, es la subordinación de todos los actos voluntarios a los móviles de la razón.

En medio de un escenario atestado de rivalidades y globalización, creo haber dicho lo que creo como distintivo de la libertad, y lo que ella implica en el buen gobierno y la democracia. Es deber adoptar, como propia filosofía de vida, la percepción sincera sobre la libertad que no subyuga al ser humano a tener solamente un punto de vista benévolo, sino que lo involucra en las esenciales aspiraciones ciudadanas. Dice un excelso diplomático de que la paz depende de exista una autentica libertad y democracia, donde los Estados y las personas sean juzgadas por las mismas normas éticas. Esto sólo será posible si hay un interés por un sistema universal de derechos.

Así las cosas, reitero de que aunque mis palabras no fueran aceptadas, por personas que charlatanean y ultrajan sobre lo dicho aquí, saben de no son capaces de al menos intentar reconocer la conveniencia y virtudes del liberalismo. Por eso mi compromiso es compartir y no capitalizar todos estos argumentos sobre la libertad. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

26 de junio de 2007

De la transición, para la libertad y democracia en Cuba.


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
26 de junio de 2007.


Hace pocos días, leía con estupor las cifras de víctimas que han sufrido los crímenes de los paramilitares en Colombia. Más de 42,270 personas se habían inscrito en el registro nacional de la “Unidad de Justicia y Paz”, de la Fiscalía General de la Nación. De ellas, el 90 por ciento son mujeres. La pregunta es, cuántas personas serán las que se registraran el día en que se pueda adelantar un eventual proceso de paz, con las guerrillas terroristas de izquierda, si es que ocurre algún día ese acontecimiento. Sólo en manos de las FARC, están secuestrados, en campos de concentración, cientos de personas, entre ellos un niño de tres años (Emmanuel) y su madre Clara Rojas, tres estadounidenses, y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Uno de los más execrable acontecimiento, es la noticia del asesinato de 11 diputados (18 de junio 2007), que eran rehenes en poder de esta guerrilla, las circunstancias aún no esclarecidas.

A propósito de los secuestros, censurables e inmorales, desde hace varios días, el señor Gustavo Moncayo, padre de Pablo Emilio Moncayo, cabo segundo del Ejercito Nacional, ha emprendido una caminata desde la capital de Nariño hasta Bogotá (más de 700 kilómetros), con el objetivo de exigir a las FARC la inmediata liberación de su hijo y todos los secuestrados, con la ayuda de 500 mil firmas que pretende recoger en su recorrido. ¿Será escuchado Gustavo, y su valiente exigencia?

Así las cosas, Colombia, en su historia, ha registrado conflictos y quebrantamientos de la libertad individual y colectiva, que han cobrado miles de víctimas y desalojos forzados. En los primeros tiempos, la política fanática y oportunista dirigía el caos en el territorio nacional, más reciente el flagelo del narcotráfico y la corrupción política.

Lo más significativo de todo este acontecer, es que Colombia tiene una de las democracias más antiguas del continente, lo que confirma la teoría de la democracia y el liberalismo fomentan entre sí una conexión de nerviosidad, que según el contexto, ambas negocian recíprocamente.

Por todas estas razones, pareciera que los colombianos ―y otros países y líderes― carecieran de percepción sobre la democracy, y que esta tiene como sustento en su existir de es una manera de ejercer el poder con ayuda de la mayoría de la sociedad. Es decir, Colombia es un país que se desangra, trozado por diferentes actores e intereses, en ocasiones fuera de su juicio y en otras con solapada democracia totalitaria, que han violado sin el menor pudor los derechos de las minorías y restringido, sistemáticamente, sus esperanzas de erigirse en mayoría. A su vez, el liberalismo que es un proyecto que vela por la calidad del poder, de igual manera ha estado sujeta a disímiles prácticas, que durante décadas lo han puesto en entredicho, al no tener posibilidad de madurar y ejercer su autentica presencia, para evitar el libertinaje, la deshonestidad y la violencia en el seno sociopolítico económico del país. Por lo dicho, la democracia y el liberalismo no han logrado ser un equilibrio político en la sociedad colombiana.

Este dilema ha ocurrido en otras naciones. Verdad deplorable y que pone al descubierto de la paz es imprescindible, pues, ella engrandece la genuina independencia y gobernabilidad que deben existir en el seno de la sociedad y los Estados, para las personas sean juzgadas por similares principios éticas. En el caso de Colombia estos valores éticos están en crisis, porque los protagonistas del conflicto no tienen interés de establecer un verdadero sistema universal de derechos. Empero, tengo fe... del pueblo colombiano alcanzara la paz.

Un ejemplo de “democracia totalitaria”, la encontramos en Cuba. Como primer problema no hay independencia de poderes, que son las bases de una autentica democracia. Quiere decir, de no hay garantías de libertad, seguridad ciudadana y autonomía de los nacionales. El dictador, Fidel Castro (genio y figura hasta la sepultura), dirige los destinos de los cubanos y se ha erigido como caudillo de los “movimientos liberadores”, que no deja de ser una característica que dista de una personalidad con deseos de respetar ideas democráticas.

De manera que, Castro, durante años ha nutrido su ego con puntos de vista que alaban las revoluciones, y de él es la esencia misma de la democracia. Está convencido de es un héroe e imprescindible como guía de las revoluciones en el planeta, porque es una manera lucrativa y opción para transformar las naciones, tomar el poder y, echar raíces. Con un discurso populista e ideología comunista, el dictador no tiene ninguna intención ―durante cerca de cinco décadas y, actualmente enfermo terminal― de entregar el poder: por la vía de un referéndum y elecciones democráticas. Dice no lo hace, porque dejaría de ser revolucionario. Empero, no hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista.

Mientras escribo estas cuartillas, sé de la mucha tristeza está asesinando al pueblo cubano, y son inciertas las posibilidades de pueda restablecerse la libertad y democracia en Cuba. Tampoco hay seguridad de en una transición pueda adelantarse una política que facilite la estabilidad en el archipiélago y la región. No puede borrarse de la memoria, de los cubanos tienen una angustiosa historia ―antes y durante la etapa republicana y, más de cuarenta años de dictadura castrista―.

En consecuencia, una transición en Cuba, después de tener una estructura de economía centralizada y planificada, a una economía de mercado no dejara de ser traumática. Es una realidad y tiene fundamento de hoy día, en Cuba, no abundan los líderes con experiencia democrática. Porque los directivos no tienen experiencia de mercados e incentivos; los trabajadores carecen de motivaciones; los funcionarios nunca han experimentado que es la responsabilidad ante una política fiscal. No es errado pensar del atascamiento y hasta la decadencia son casi inevitables.

Hasta hoy, las transiciones en Europa del Este han tenido como inconveniente el tener que cambiar las economías centralizadas y planificadas, a la economía de mercado. Esto ha generado la necesidad de una austeridad desesperar, y los proyectos se han embrollado más por la supresión de todo paliativo. A todo esto se suma la insatisfacción por los costos sociales y económicos de la transición, que ha facilitado de algunos ex comunistas tengan beneficios formidables en Polonia, Eslovenia, Hungría y Rusia. Un ejemplo lo tenemos en las elecciones para el Parlamento ruso de diciembre de 1993, en conjunto, los partidos comunistas y nacionalistas obtuvieron casi el 50% de los votos.

Y como más vale prevenir que tener que lamentar, uno de los problemas e incertidumbre, a tener muy presente en el caso de una transición en Cuba, entre muchas otras, es el tema de la “Restitución de la propiedad”, es decir, devolver las propiedades al dueño anteriores al comunismo. Asunto delicado, pues, hay personas que tiene propiedad confiscada. Por supuesto deben ser atendidas, aunque no sé que tan lejos se puede llegar. Quiere decir, que pudiera haber una restitución a medias para que se retomen esas propiedades en su totalidad, de no se así, el tema resbalaría para caer en un laberinto perturbador. Es esencial, en la transición, analizar las circunstancias y decidir sobre qué tan lejos puede irse en esto. No hay que olvidar que los derechos y principios deberán proclamarse, para puedan los cubanos interpretar adecuadamente el “concepto de propiedad, en qué consiste”. Es una manera de privatizar ágilmente y de revitalizar el país. No hacer las cosas bien y no definir el concepto de propiedades el seno de la sociedad cubana, será un hecho el no-funcionamiento del mercado.

Por estas razones, es menester estudiar, investigar, compendiar las principales ideas, experiencias, resultados y reacciones de otras transiciones ―especialmente en Estonia, considerada la más acertada― y comparar los aciertos y errores. A las puertas de una posible transición en Cuba, no solo las buenas acciones valen más que buenas razones y los líderes deberán estar preparados para presentar al pueblo cubano las bondades de la democracia representativa. Ojala sea con sinceridad y genuino concepto liberal, en una dimensión breve, sincera, sin agitación, ni desenfreno sofisticados. Inevitablemente el sueño de una transición en Cuba, a de enfrentar una apabullante realidad, la de una nación fragmentada y en banca rota. Dice un excelso diplomático de: El futuro de una democracia sería estéril y fanático, entre otras cosas, si las personas y el Estado no asumen el reto con responsabilidad.

Tengo la percepción de está cercano el día en que pueda restablecerse la libertad y democracia en Cuba, con ayuda de una transición. Sin embargo, es importante reconocer que para los cubanos puedan hacer frente a esta verdad, se hace necesario de admitan: la unidad, reconciliación, y respeto por el sistema universal de derechos. Para los cubanos que aspiran a construir una nueva república, deben criticar de manera constructiva y aceptar las cualidades de libertad y las virtudes de la democracia. Es cierto de es posible aspirar a un progreso moral, no a la perfección moral de un país de ángeles. Por esta concepción, en el proceso de transición, más allá de los antagonismos, debe evitarse la intransigencia enfermiza para prevalezca el derecho de exponer sin fanatismo los diferentes puntos de vista.

Sé de lo manifestado en este escrito, propician preguntas, que no sobran y son las más convencionales. Y tal vez sean las más enmarañadas. Empero, guste o no, las contestaciones son complementos de las dudas y esto es inevitable. Es mi opinión, de mientras hay vida, hay esperanza, y estas vivifican las aspiraciones de la nación cubana.

Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

21 de junio de 2007

Del Populismo


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
21 de junio de 2007.


La presencia de nuevas expresiones de este fenómeno ―el populismo― en América Latina, pone de manifiesto de estamos frente a lo que muchos consideran una opción y coyuntura única, para dar pronta solución a los graves problemas socio-económicos-políticos que abarrotan a las sociedades del continente. Este movimiento o corriente social, que tiene sus orígenes en el siglo XIX y XX, persiste hoy día con las más diversas tendencias políticas, que utilizan retóricas trasnochadas y apela a las amplias masas. Uno de sus rasgos son la empecinada creencia en la posibilidad de que es fácil, con ayuda del “pueblo”, dar solución rápida a las dificultades, poniendo en práctica el igualitarismo social y el etnocentrismo (nacionalismo); la xenofobia y la demagogia.

Con ayuda de partidos únicos o un líder, toman el poder instaurando una llamada "democracia directa", como lo hiciera Adolfo Hitler; Benito Mussolini; Stalin (Iósiv Visariónovich Dzhugachvili); Francisco Franco Bahamonde; Fidel Castro Ruz; Hugo Rafael Chávez. Estos individuos sin el menor pudor transformaron, con ayuda del partido y el “pueblo”, los destinos nacionales, y en lugar de la democracia representativa, propiciaron la concentración del poder en manos de un jefe “generoso”, que engañosamente castiga la corrupción y el burocratismo de las instituciones oficiales. De esta manera el populista se entroniza y a medida que se consolida hace la guerra a todo aquello que pueda poner en peligro su conservación y de esta manera desplegar sus objetivos dictatoriales.

Gracias al populismo, los dictadores puede llevar a vías de hecho sus anhelos de poder, utilizando un discurso impetuoso, que inyecta en las masas la fanática ideación de un mundo que se percibe como “real”, y que toma en consideración, desde los restringidos parámetros que tienen como pilar, una configuración histórica. Este credo, al final, más que incluyente suele ser tumultuosa y sectaria frente a toda persona que disienta del dogma impuesto. Dogma que se radicaliza hondamente en el orden moral, religioso, político, económico, etcétera, de un país. En América Latina, ha tenido una inconfundible vigencia bajo ideologías impregnadas de nacionalismo, indigenismo e incluso antiimperialismo; se distingue por los partidos radicales históricos, que ocupan el flanco de centro e izquierda dentro del pensamiento autoritario que considera a los liberales y conservadores como el flanco de derecha. Los radicales de izquierda, centro o derecha disfrazan sus ideales en la defensa de los principios nacionalistas, con un concepto revolucionario. Stalin, lo impuso con el comunismo; Adolfo Hitler, con el nacionalsocialismo; Francisco Franco Bahamonde, con el fascismonacionalcatolicismo; Augusto Pinochet Ugarte, para defender la democracia chilena del fantasma comunista; Hugo Chávez, con el socialismo bolivariano.

Otro ejemplo ilustrativo y un referente incuestionable es la Revolución Cubana que, dirigida por Fidel Castro Ruz, derroca en 1959 al dictador Fulgencio Batista, para establecer un gobierno comunista que, durante cerca de medio siglo, a convertido Cuba en una prisión. Durante este tiempo, ha utilizado enérgicas acciones extralegales que atentan contra los Derechos Humanos, y ha obligado a millones de cubanos abandonar su patria. Hugo Chávez Fría, guía por idéntico camino los destinos del pueblo venezolano, con ayuda del populismo y socialismo bolivariano.

No me gusta predecir, pues, no soy profeta. Sin embargo, opino sin temor de que: las naciones aspiran a un bienestar decente, un orden coherente, libertad con decoro, y anhelan vigorizar la democracia con sabiduría. Por eso, las sociedades encadenadas se rebelan contra los ―“pensadores de inteligencia áspera y razonamiento delirante”―, que la manosean como instrumento político y la atesoran para eternizar el extremismo, la dictadura, el despotismo.

La tranquilidad que puede animarnos a tener fe en el futuro, es de que los sistemas políticos y creencias populistas desaparecen, en la medida que la historia y las nuevas generaciones cambian de perspectiva (personal, económica, social, política, etc.), como ocurrió en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, y los países del bloque comunista de Europa del Este. Esto evidencia que los cambio de punto de vista histórico-generacional, allanan el sendero del ocaso de las pretéritas ideas dictatoriales.

Con la nación cubana, quiero compartir los sueños de libertad y democracia, y sé de cercano está el tiempo de hacerlos realidad, cuando sea derrotada la dictadura de Fidel Castro y su séquito.

Ese día, sin discriminaciones, no debemos borrar de la memoria histórica a aquellos compatriotas que con pundonor y rectitud: murieron en las cárceles o fueron asesinados por la unidad de fusilamiento; a los que en el exilio fallecieron sin ver a la Patria libre; a los que en las mazmorras y calles cubanas sufrieron los rigores de las hordas castrista; y a los que en busca de un mejor futuro están en las entrañas del mar. Para todos ellos, desde el alma, deben ser los mejores pensamientos y oraciones. Y como los cubanos no somos perfectos, es de honestos rectificar los errores cometidos, porque es esencial: para la Patria sea rescatada del desastre y la nación cubana pueda vivir en paz.

Tiene la palabra amiga, amigo. ¡Namaste!

3 de junio de 2007

LIBERTAD PARA EL NIÑO EMMANUEL, SECUESTRADO POR LAS FARC-EP


Colombia, 3 de junio de 2007.

Secretariado
FARC-EP.
Selvas de Colombia.

La libertad individual es universal y una soberanía de los seres humanos. Es decir, nadie tiene el derecho, por sujeción y sometimiento, de expropiar la libertad de una persona, pues, es una violación desvergonzada de las leyes y buenas costumbres de una sociedad civilizada y democrática. Para este humilde mortal el secuestro siempre será repudiable para los seres humanos que salvaguardamos la buena voluntad universal.

Como ustedes se encuentran al margen de la Ley, de manera enérgica exijo la inmediata libertad del niño Emmanuel (tres años de edad), hijo de la Doctora Clara Rojas, uno y otro secuestrados por ustedes. De igual manera, rechazo la negativa de liberar a la Doctora Ingrid Betancourt, y a todos los secuestrados. Exigencia que extiendo a otros grupos depravados y consanguíneos de las FARC-EP.

Por lo dicho, durante varios años, mantengo activa esta exigencia y enlaces solidarios en mi página personal, y no dejare de clamar por justicia y liberación de los secuestrados.

Señores de las FARC-EP, basta de jugar con los más íntimos y sagrados sentimientos humanos. No olviden de que hoy somos más que ayer los que insistimos en un intercambio humanitario, y mañana seremos muchos más que hoy. Liberen al niño Emmanuel.

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.

1 de marzo de 2007

¡Llamamiento! Solidaridad con los Periodistas Independientes de Cuba


La memoria histórica no olvida y no deja entre renglones de que el 17 de marzo se cumple un aniversario de la “Primavera de Cuba”, donde en su momento, sin ninguna garantía a las defensas, y con inhumanas condenas, un grupo de disidentes, opositores y periodistas independientes fueron condenados y encarcelados por el régimen castrista.

Hoy día, continúa maniatado el “Movimiento de Periodistas Independientes de Cuba”. Agrupación que tiene herido de muerte la “censura y hermetismo” de la dictadura de Fidel Castro que impide a como dé lugar no se conozca las verdades de lo que ocurre en el archipiélago cubano.
Los Periodistas Independientes, mantienen su lucha denunciando las difíciles condiciones en que está sumergido el pueblo cubano y los desmanes ejercido por los incondicionales del Estado totalitario castrista.

Son incontables las violaciones a los derechos fundamentales de Periodistas y Escritores Independientes. También, numerosos los allanamientos, amenazas, registros y decomiso de los utensilios esenciales de un Escritor o Periodista: máquinas de escribir, lápices, bolígrafos, papel, computadoras, libros, documentos, bibliotecas, equipos para hacer fotográfica, grabadoras, etc. Se perpetúa las interrupciones y suspensiones temporales o permanentes del servicio telefónico. Ante esta realidad es evidente la difícil situación en las que desarrollan sus labores los Periodistas Independientes Cubanos, cuyo delito es el de luchar por la libertad de expresión y de prensa.

Ante la gravedad de la situación, como disidente cubano, escritor y periodista independiente, comedidamente hago un llamado a la opinión pública internacional, a los gobernantes, a las organizaciones de DD.HH., a periodistas, escritores y medios de comunicación, para se condene la bárbara persecución contra los escritores y periodistas independientes cubanos que arriesgan su vida por defender la libertad de expresión e información. De la misma manera, para ellos puedan sobrevivir, es impostergable se incremente la ayuda para reciban apoyo logístico y financiero, que les permita continuar con su labor de informar la verdad de lo que ocurre en Cuba. También, se exija la libertad incondicional de los periodistas independientes y presos de conciencia que se encuentran en las mazmorras de la dictadura.

¡De nuestro accionar hoy depende la vida, el presente y futuro de los escritores y periodistas independientes cubanos!

¡Hombres y mujeres de bien de todo el mundo, ustedes tienen la palabra!

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Disidente, Escritor y Periodista Independiente Cubano.

Colombia, 01 de marzo de 2007.

25 de julio de 2006

Lucha por la democracia en América Latina


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
25 de julio de 2006.


No son pocos los ejemplos de gobiernos ilegítimos y legítimos en América Latina, donde la astucia, ambición y arribismo han relegado los intereses de la mayoría. Hoy sabemos con claridad cuáles son las consecuencias de un colapso de la democracia.

Generalmente, se responsabiliza de las crisis sociopolíticas a la incapacidad e ineficacia del Estado. Sin embargo, estas crisis también se derivan de los conflictos que sucedieron a lo largo de la historia de un país. Hay que recordar que las sociedades evolucionan constantemente, y las preocupaciones de ayer se pueden traducir en las de hoy.

No es un secreto que el sistema político en muchos países se encuentra pervertido. El cabal conocimiento de la particular complejidad económica, social, cultural, política, jurídica, ecológica y militar de una nación es esencial para que exista la gobernabilidad. Ignorar estos elementos sería como embarcarse en una aventura fatal, en la cual se restringiría la justicia y la instauración de una auténtica democracia.

El verdadero gobierno debe tener la autoridad para llevar a cabo programas sociales, económicos y políticos, encaminados a solucionar las múltiples necesidades de la población. Es la manera más acertada para que sus acciones repercutan en beneficios hacia los gobernados. De esta manera, le sería posible a la sociedad alcanzar una real estabilidad y un orden político adecuado.

Un caso digno de analizar es el colombiano, donde el Estado se ha visto sometido, por décadas, a los designios de la anarquía, desorganización, narcotráfico, corrupción administrativa, y ausencia de una verdadera determinación para encarar los múltiples conflictos que abruman al pueblo. Más de una fuerza perturba la institucionalidad, llámese guerrilla, paramilitarismo o narcotráfico, los cuales se imponen mediante el pánico y el terror. Los pronósticos, a mediano y largo plazo, no son halagadores, dada la gravedad de la situación, la que pudiera precipitar el surgimiento de un gobierno autoritario en poco tiempo.

Otro ejemplo es la situación del pueblo cubano. En la República de Cuba existe una dictadura que ejerce el gobierno por medios represivos de diverso tipo. El gobierno cubano no tiene una organización de carácter democrático y su institucionalidad es absolutista, centralizada y regida políticamente por un partido único. Nada más cercano a lo que aplicó Hitler en la Alemania nazi, al reprimir las libertades políticas de toda persona o grupo que se opusiera a su manipulación gubernamental.

Los cubanos que residen en el archipiélago están sometidos a los caprichos vetustos del dictador Fidel Castro, quien dirige personalmente los destinos sociales, políticos, económicos y militares del país. En Cuba se vive un régimen autoritario personalista, que vende la idea de una democracia ficticia, pues la oposición no tiene acceso al poder. Tampoco hay el derecho a manifestar la libre opinión sobre los diversos asuntos que interesan al país.

Desde todo punto de vista, y gracias al apasionamiento de Fidel Castro, hoy por hoy, el régimen está en indudable decadencia. El colapso del sistema imperante es cada vez más evidente. La pregunta obligada es: Cuando desaparezca Fidel Castro, ¿qué pasará en Cuba?

Cualquier análisis de la situación en que se encuentran los sistemas políticos en Latinoamérica, implica un estudio de carácter dinámico, pues la política es una cosa cambiante, en especial en un mundo globalizado. Además, debemos recordar que la mayor parte de los países del planeta son subdesarrollados. A esto podemos sumar la falta de sensibilidad de los gobiernos latinoamericanos, lo que les impide realizar un trabajo encaminado a solucionar los profundos problemas políticos, ya que en muchos casos los partidos han sido rebasados por la misma sociedad. En estos países también se experimentan deficiencias sustanciales, no sólo en lo económico, sino incluso en lo cultural, religioso, social, etcétera. Esto provoca que las estructuras políticas y estatales sean muy frágiles y dependientes de los sectores más poderosos y conservadores. Con todo, no deja de ser una aspiración de los pueblos latinoamericanos el aspirar a tener gobiernos que respeten el orden y solucionen con seriedad sus múltiples necesidades.

En Latinoamérica, es aún muy difícil garantizar que las aspiraciones de democracia, libertad y autogobierno puedan ser parte de la vida diaria de los pueblos. Para ello es necesaria la creación de instituciones fuertes y de partidos políticos que respondan verdaderamente a los intereses del pueblo. Sólo así se establecerá una sincera relación entre los gobiernos y la sociedad.
Decía Gustave Flaubert que "la manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella". Mucho han sufrido ya los pueblos. Por eso, es impostergable emprender la lucha que nos lleve a la instauración de verdaderas democracias en América Latina.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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