30 de enero de 2009

Barack Obama y el embargo contra Cuba


Por Pablo Felipe Pérez Goyry*
Analista y Periodista Independiente.

En su momento, Theodor Roosevell, recomendaba el uso de la fuerza y la astucia para conseguir cualquier propósito, es decir, “habla suave, lleva un garrote y... llegarás lejos”. Sin lugar a dudas, durante cincuenta años estos han sido los argumentos utilizados por varias administraciones estadounidenses, y la justificación para consolidarse en el poder la dictadura castro-comunista. Las consecuencias hablan por sí mismos.

Por eso, es evidente que el presidente Barack Obama, tiene retos difíciles que encarar, y entre ellos el tema de Cuba. Parece que tiene buenas intenciones sobre el asunto, aunque tengo la percepción de que no hará nada que obstaculice la vigencia del embargo. Todo indica que levantará las restricciones, a los residentes en territorio estadounidense, para puedan enviar remesas y encomiendas al archipiélago. También, saludables serían futuras acciones que suavicen cincuenta años de enfrentamiento exagerado; una posibilidad que el gobierno de Obama tiene para flexibilizar el otorgamiento de visas que permitan libertad plena para viajar, entre ambos países, familiares, académicos, artistas, científicos, estudiantes... Promesa de su campaña.
No hay que olvidar, que fue el gobierno del presidente George W. Bush el que impuso prohibiciones que limitan a $300 las remesas que los cubano americanos pueden enviar a Cuba cada tres meses, así como permitirles visitar el archipiélago cubano sólo una vez cada tres años, aunque pueden enviar alimentos, medicinas y otros artículos. Asimismo, Bush prohibió las visitas de académicos, artistas, científicos, estudiantes y grupos religiosos. Además, los estadounidenses sin familia en Cuba no pueden visitar territorio cubano.
Por todas estas razones, el embargo y las restricciones son medidas que sólo contenta a sectores radicales del exilio cubano, y, que son execrables y prehistóricas. Como nauseabunda y paleolítica es la dictadura Castro-comunista.
Teniendo en cuenta, que existen sectores republicanos, demócratas y del exilio cubano que se oponen, Obama se apuntaría un sobresaliente “triunfo fácil”, al levantar las restricciones, pues, no tiene que someterse a los intereses ya mencionados en el congreso y senado estadounidense. Indudablemente, más allá de los dogmas, sería una magnífica señal para iniciar una mayor apertura, diálogos y reciprocidades respetuosas ínter ambos gobiernos. También, saludables serían futuras acciones que suavicen cincuenta años de enfrentamiento exagerado; y una posibilidad que el gobierno de Obama tiene para flexibilizar el otorgamiento de visas que permitan libertad plena para viajar, entre ambos países, familiares, académicos, artistas, científicos, estudiantes... Promesas de su campaña.


En mi opinión, lo que yo creo es que: Barack Obama salvaguardará el embargo comercial y crediticio, para obligar al régimen Castro-comunista a "dar pasos firmes hacia la democracia''. Aunque pudiera hacer algunas excepciones como gesto humanitario. Al mismo tiempo, es posible que aparezca alguna acción relacionada con los disidentes y cubanos encarcelados, incluyendo los cinco espías condenados en Estados Unidos.
No dudo de la benevolencia de Barack Obama, y que el gobierno estadounidense puede abrir las puertas encaminadas a dejar libre el camino a iniciativas para Cuba regrese a la Organización de los Estados Americanos (OEA), al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), etcétera. Lo que enviaría una señal de que el gobierno demócrata quiere un acercamiento respetuoso con Cuba y América Latina; con una nueva filosofía divorciada del garrote y la zanahoria. No obstante, las reacciones hay que esperarlas en las próximas semanas, porque al nuevo inquilino de la Casa Blanca y al régimen Castro-comunista hay que “darle tiempo, sin perder el tiento”. Porque “daño causa ser engañado una vez; dos, estupidez es”.
Finalmente, más allá de las palabras y acciones, Washington y La Habana, deben entender que los tiempos son espinosísimos para todo el planeta y que es hora de hablar sin arrogancias y alaridos, sin cachiporras y porrazos. Porque sólo los sentimientos decentes y la defensa del interés general pueden abrir la puerta del diálogo decoroso entre los dos países. Alea iacta est, dixi. ¡Dios salvaguarde a la Nación cubana y la estadounidense!Ω

Fotografía: Agencia AP.

*Pablo Felipe Pérez Goyry. Analista y Periodista. Premio José María Heredia de Periodismo 2008. Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano (INPL). Miembro de la Federación Internacional de Periodistas Digitales (FIPED).
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/