5 de julio de 2010

¡Dios salvaguarde a Colombia! - Por Pablo Felipe Pérez Goyry


¡Dios salvaguarde a Colombia!



Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Semana.com

En los últimos tiempos he observado con indiscutible hastío el atropello desmedido de algunos medios de comunicación, nacionales e internacionales, al informar y opinar sobre temas colombianos relacionados con la violencia, los secuestros, la corrupción, etc.

Hay periodistas que morbosamente sacan buen provecho personal con el espectáculo noticioso; aplicando embrollos y desinformación, y ataviándose hipócritamente con el banderín de la libertad de expresión. Sin embargo, olvidan, en puntuales sucesos, la ética periodística, y el discernimiento como integrantes activos de la sociedad. Es decir, abarrotan o autocensuran su deber de informar para esclarecer, educar y escudriñar en los problemas para contribuir con soluciones para salvaguardar la convivencia y seguridad ciudadana, y la imagen del país.

Causa pesadumbre como se desangra la patria, en medio de mezquinas disputas callejeras, el conflicto armado, el narcotráfico, la corrupción de los funcionarios públicos, el desplazamiento forzado, los falsos positivos, la impunidad... Y a todo esto se suma el rebusque de audiencia o lectores de algunos medios de comunicación. Al final, solamente está perdiendo Colombia, porque continúa sumergida en el martirio e incertidumbre.

Cada día son numerosas las noticias desemperezadoras, en medio de acciones que buscan encontrar solución a los graves problemas económicos, de empleo, seguridad, etc., enquistados en la nación. No es un secreto de aumentan las cifras sobre la violación a los Derechos Humanos; la desvergüenza de los gorrones ‘paladines’ de la democracia que con su protagonismo violentan las arcas del Estado; el irrespeto al bienestar y la armonía de los colombianos; la acción execrable de los grupos armados ilegales y el narcotráfico.

¿Hasta cuándo debemos los colombianos consentir se violen con impunidad los más elementales derechos de la sociedad? ¿Por cuánto tiempo tendrán que desplazarse de sus tierras los campesinos, que representan más del 35 por ciento de la población colombiana? ¿Hasta cuándo se debe ignorar el clamorear por el respeto de sus derechos de las minorías? ¿Hasta cuándo hay que permitir la ausencia de solución a los problemas de fondo y que están a la vista? ¿Por cuánto tiempo se debe postergar una paz pundonorosa y duradera?

En pocas semanas, un nuevo gobierno conducirá, para bien o mal, el destino de Colombia. Tengo la percepción de que el nuevo presidente, Juan Manuel Santos, repetirá receta y menú al estilo del saliente Álvaro Uribe Vélez, algo que no sería muy alentador para el país, pues, sería más de lo mismo.

Definitivamente, hasta la fecha, son pocos los que con benevolencia han valorado la verdadera dimensión de los problemas que entristecen a la patria, y sus secuelas a corto, mediano y largo plazo. No quiero ser pesimista, pero aún no se vislumbra la luz al final del largo camino que debe recorrerse para alcanzar un profundo concepto de nacionalidad -que está relegada por la costumbre regionalista que tanto daño hace- como antesala de la paz que tanto necesitan los colombianos. ¡Dios salvaguarde a Colombia!
Fotografía: Internet

Contextus Libertad de Palabra y Opinión

La principal enfermedad de Colombia...


La principal enfermedad de Colombia...




'La principal enfermedad del país es el pesimismo mental. Pareciera que todos creyéramos que nada cambia, y se debe aceptar trágicamente la realidad'.

Juan Luis Londoño, 1959-2003, 
Ministro de Protección Social de Colombia, 
muerto en un acidente aéreo.





Fotografía: Internet 

4 de julio de 2010

Derecho y respeto a las diferencias de argumentos - Por Pablo Felipe Pérez Goyry




Derecho y respeto a las diferencias de argumentos

Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Analista Sociopolítico Independiente

Amigos y detractores.

Los que me conocen, saben que no soy un fanático en mis ideales y soy justo en mis apreciaciones.

Por estos motivos, no puedo mantenerme en silencio cómplice, ante las calumnias y atropellos lanzadas sin el menor decoro contra Sergio Esteban Vélez, columnista del diario 'El Mundo', de Medellín.

El único pecado del que pudiera ser responsable este excelso colombiano, es el de desenmascarar a Silvio Rodríguez, al que no se le discute su cosecha musical, sino su incondicional apoyo y vocería del régimen dictatorial castro comunista que impera desde hace 51 años en el archipiélago cubano.

No hay que escandalizarse por una opinión, que hasta motivo a la Ministra de Cultura pronunciarse ante la supuesta intolerancia de un grupo que sólo apoya argumentos con pruebas irrefutables...
       
Sergio Esteban, tiene los mismos derechos a expresar con entera libertad sus puntos de vista y se le deben respetar. No es justo demeritar los argumentos de Sergio, por aquellos que defienden la utopía del socialismo del siglo XXI y apoyan a Silvio con irrespeto, desconocimiento o auto ignorancia, que hacen ojos ciegos y oídos sordos sobre la realidad cubana.

Bueno sería, que con la misma vehemencia que se defiende a Silvio por su calidad como artista, se hiciera lo propio con los miles de cubanos que han muerto en el estrecho de la Florida devorados por el mar para huir de la isla cárcel, los que por década han sufrido en carne propia las envestidas de la policía política del régimen, a los que ayer y hoy han estado sumergidos en las mazmorras cubanas por pensar diferente.

A los que critican a Sergio Esteban y los que apoyamos sus argumentos, comedidamente los invito investigar y conocer la lucha pacífica de las Damas de Blanco, por qué murió en la cárcel el prisionero político Orlando Zapata, la persecución sistemática a los periodistas independientes y disidentes, la huelga de hambre que mantiene Guillermo Fariñas.

Más allá de las diferencias pido respeto a los argumentos de Sergio y este servidor, el mismo respeto que piden los que defienden a Silvio y la dictadura castro comunista. Namasté.

No al Concierto en Medellín del vocero del dictador Castro: http://bit.ly/9PFuTa

Juicio sin juicio: http://bit.ly/9tzfS2



Blog Sergio Esteban Vélez: http://www.sergioestebanvelez.com

FB de Sergio Esteban Vélez: http://bit.ly/d8CflU

Fotografía 1: Silvio y el dictador Fidel Castro
Fotografía 2: Sergio Esteban Vélez
Fotografía 3: Pablo Felipe Pérez Goyry

Fotografías: Pablo Felipe e Internet

¿Cambiamos el nombre del Grupo en Facebook?


¿Cambiamos el nombre del Grupo en Facebook?



 Hermanos: 

En este mes de trabajo, nuestro grupo ha logrado triunfos muy significativos que deben llenarnos de entusiasmo para seguir trabajando: 

1) Algunos de los principales líderes cívicos, culturales y políticos de Colombia se pronunciaron a favor de nuestra causa. 

2) Se registraron más de 70 publicaciones en prensa y en sitios Web, de Colombia y de América Latina, acerca de nuestra protesta. 

3) Impedimos que la presentación de Silvio Rodríguez en Medellín se convirtiera en un evento propagandista a favor del dictador asesino: Silvio no se atrevió a cantar sus canciones de contenido político, dijo muy pocas palabras al público asistente y no dio declaraciones a la prensa (para no enfrentarse a las preguntas de nuestros periodistas amigos, que estaban preparados para “bombardearlo” con interrogaciones acerca de la situación de los derechos humanos en la Isla y de asuntos pertinentes a Colombia, como su opinión acerca de las Farc). De modo que en Colombia no pudo cumplir su cometido de siempre: propagar la “semilla” de la tiranía. 

Pero nada de esto se habría logrado sin el respaldo de cada uno de los miembros de este grupo. Me sobrecoge releer los mensajes de apoyo y solidaridad que he recibido de ustedes, mis hermanos en la causa de la libertad y de la democracia. El sólo hecho de que ya seamos más de 1.300 activistas inscritos en el grupo es un éxito inmenso. 
 
El mundo está algo acostumbrado a escuchar las protestas de los cubanos en el exilio en contra de la tiranía de la que han sido víctimas, pero este experimento nuestro de centenares de colombianos y tantos no cubanos haciéndonos sentir contra la dictadura de Castro y contra sus crímenes de lesa humanidad es prácticamente inédito. Talvez, esta será la clave para que nuestro grito vehemente tenga la debida resonancia en el plano internacional. 

Porque, dado el éxito que hemos tenido, nuestro grupo no puede desaparecer tras el concierto de Rodríguez: tenemos que aprovechar la fuerza con que hemos surgido, para seguir izando nuestro clamor por la libertad y por la democracia y enfocar nuestro esfuerzo a hacer un seguimiento acucioso a las violaciones a los derechos humanos que sistemáticamente comete el gobierno de Castro. 

Con algunos otros integrantes de esta colectividad, hemos pensado en cambiar el nombre del grupo, pues, ya pasado el concierto de Silvio, no sería adecuado continuar con el mismo nominativo: http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634 

Queremos, por tanto, consultar con ustedes si están de acuerdo con este cambio. Por lo demás, los invitamos a que nos escriban para compartir con nosotros sus propuestas de nuevos nombres. Ya hay dos en la competición: “Unión Colombiana por la Libertad de Cuba” y “Fraternidad Latinoamericana de Solidaridad con Cuba”. Todas sus propuestas son bienvenidas, en pos de que podamos escoger un nombre que resuma debidamente los objetivos de este nuevo movimiento. 

Por favor, pásennos sus propuestas: http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634 

Nos despedimos, enviando a cada uno de ustedes un saludo sincero de fraternidad y de gratitud,

Creador del Grupo


Coordinador del Grupo


2 de julio de 2010

Pobres gentes - Autor: León Tolstoi


Pobres gentes
[Cuento. Texto completo]

Autor: León Tolsti

En una choza, Juana, la mujer del pescador, se halla sentada junto a la ventana, remendando una vela vieja. Afuera aúlla el viento y las olas rugen, rompiéndose en la costa... La noche es fría y oscura, y el mar está tempestuoso; pero en la choza de los pescadores el ambiente es templado y acogedor. El suelo de tierra apisonada está cuidadosamente barrido; la estufa sigue encendida todavía; y los cacharros relucen, en el vasar. En la cama, tras de una cortina blanca, duermen cinco niños, arrullados por el bramido del mar agitado. El marido de Juana ha salido por la mañana, en su barca; y no ha vuelto todavía. La mujer oye el rugido de las olas y el aullar del viento, y tiene miedo.

Con un ronco sonido, el viejo reloj de madera ha dado las diez, las once... Juana se sume en reflexiones. Su marido no se preocupa de sí mismo, sale a pescar con frío y tempestad. Ella trabaja desde la mañana a la noche. ¿Y cuál es el resultado?, apenas les llega para comer. Los niños no tienen qué ponerse en los pies: tanto en invierno como en verano, corren descalzos; no les alcanza para comer pan de trigo; y aún tienen que dar gracias a Dios de que no les falte el de centeno. La base de su alimentación es el pescado. "Gracias a Dios, los niños están sanos. No puedo quejarme", piensa Juana; y vuelve a prestar atención a la tempestad. "¿Dónde estará ahora? ¡Dios mío! Protégelo y ten piedad de él", dice, persignándose.

Aún es temprano para acostarse. Juana se pone en pie; se echa un grueso pañuelo por la cabeza, enciende una linterna y sale; quiere ver si ha amainado el mar, si se despeja el cielo, si hay luz en el faro y si aparece la barca de su marido. Pero no se ve nada. El viento le arranca el pañuelo y lanza un objeto contra la puerta de la choza de al lado; Juana recuerda que la víspera había querido visitar a la vecina enferma. "No tiene quien la cuide", piensa, mientras llama a la puerta. Escucha... Nadie contesta.

"A lo mejor le ha pasado algo", piensa Juana; y empuja la puerta, que se abre de par en par. Juana entra.
En la choza reinan el frío y la humedad. Juana alza la linterna para ver dónde está la enferma. Lo primero que aparece ante su vista es la cama, que está frente a la puerta. La vecina yace boca arriba, con la inmovilidad de los muertos. Juana acerca la linterna. Sí, es ella. Tiene la cabeza echada hacia atrás; su rostro lívido muestra la inmovilidad de la muerte. Su pálida mano, sin vida, como si la hubiese extendido para buscar algo, se ha resbalado del colchón de paja, y cuelga en el vacío. Un poco más lejos, al lado de la difunta, dos niños, de caras regordetas y rubios cabellos rizados, duermen en una camita acurrucados y cubiertos con un vestido viejo.

Se ve que la madre, al morir, les ha envuelto las piernecitas en su mantón y les ha echado por encima su vestido. La respiración de los niños es tranquila, uniforme; duermen con un sueño dulce y profundo.

Juana coge la cuna con los niños; y, cubriéndolos con su mantón, se los lleva a su casa. El corazón le late con violencia; ni ella misma sabe por qué hace esto; lo único que le consta es que no puede proceder de otra manera.

Una vez en su choza, instala a los niños dormidos en la cama, junto a los suyos; y echa la cortina. Está pálida e inquieta. Es como si le remordiera la conciencia. "¿Qué me dirá? Como si le dieran pocos desvelos nuestros cinco niños... ¿Es él? No, no... ¿Para qué los habré cogido? Me pegará. Me lo tengo merecido... Ahí viene... ¡No! Menos mal..."

La puerta chirría, como si alguien entrase. Juana se estremece y se pone en pie.

"No. No es nadie. ¡Señor! ¿Por qué habré hecho eso? ¿Cómo lo voy a mirar a la cara ahora?" Y Juana permanece largo rato sentada junto a la cama, sumida en reflexiones.

La lluvia ha cesado; el cielo se ha despejado; pero el viento sigue azotando y el mar ruge, lo mismo que antes.

De pronto, la puerta se abre de par en par. Irrumpe en la choza una ráfaga de frío aire marino; y un hombre, alto y moreno, entra, arrastrando tras de sí unas redes rotas, empapadas de agua.

-¡Ya estoy aquí, Juana! -exclama.

-¡Ah! ¿Eres tú? -replica la mujer; y se interrumpe, sin atreverse a levantar la vista.

-¡Vaya nochecita!

-Es verdad. ¡Qué tiempo tan espantoso! ¿Qué tal se te ha dado la pesca?

-Es horrible, no he pescado nada. Lo único que he sacado en limpio ha sido destrozar las redes. Esto es horrible, horrible... No puedes imaginarte el tiempo que ha hecho. No recuerdo una noche igual en toda mi vida. No hablemos de pescar; doy gracias a Dios por haber podido volver a casa. Y tú, ¿qué has hecho sin mí?

Después de decir esto, el pescador arrastra la redes tras de sí por la habitación; y se sienta junto a la estufa.

-¿Yo? -exclama Juana, palideciendo-. Pues nada de particular. Ha hecho un viento tan fuerte que me daba miedo. Estaba preocupada por ti.

-Sí, sí -masculla el hombre-. Hace un tiempo de mil demonios, pero... ¿qué podemos hacer?

Ambos guardan silencio.

-¿Sabes que nuestra vecina Simona ha muerto?

-¿Qué me dices?

-No sé cuándo; me figuro que ayer. Su muerte ha debido ser triste. Seguramente se le desgarraba el corazón al ver a sus hijos. Tiene dos niños muy pequeños... Uno ni siquiera sabe hablar y el otro empieza a andar a gatas...

Juana calla. El pescador frunce el ceño; su rostro adquiere una expresión seria y preocupada.

-¡Vaya situación! -exclama, rascándose la nuca-. Pero, ¡qué le hemos de hacer! No tenemos más remedio que traerlos aquí. Porque si no, ¿qué van a hacer solos con la difunta? Ya saldremos adelante como sea. Anda, corre a traerlos.

Juana no se mueve.

-¿Qué te pasa? ¿No quieres? ¿Qué te pasa, Juana?

-Están aquí ya -replica la mujer descorriendo la cortina.

FIN
Fotografía: Internet 

Conciencia sin fronteras...




Conciencia sin fronteras...

 Por C. Vázquez

Absolutamente todo lo que vivimos en nuestra realidad cotidiana tiene la característica fundamental de que es transitorio. Esto es aparentemente contradictorio con el impulso presente en todo ser humano de buscar la felicidad absoluta y permanente. Todos anhelamos ese estado de paz, gozo y plenitud. Nuestra vida no es sino una constante carrera a ciegas tras de ese estado. En un vano intento, depositamos nuestras esperanzas en diferentes objetos: La persona ideal con la que compartir nuestra vida, un trabajo o actividad que nos haga sentir "realizados", conseguir prestigio, reconocimiento, riqueza, poder; entregarnos a actividades filantrópicas y altruistas…

Sea como sea, ese estado anhelado nunca llega a lograrse por esas vías. Si en alguna ocasión nos ha parecido que lo hemos alcanzado, más tarde hemos tenido que vivir el doloroso proceso de perderlo. O nunca llegó, o se ha eclipsado como un espejismo.

En algunas personas esta comprobación da paso a un sentimiento de derrota y pesimismo y a la convicción de que ese estado de felicidad anhelado es ilusorio. A partir de ahí, se entregan a una actitud nihilista y una vida gris y rutinaria mientras intentan tapar con subterfugios el vacío interior que se abre en ellos.
Otra respuesta es la de buscar refugio en la religión, pensar que esta vida no es más que "un valle de lágrimas" y esperar resignadamente a la muerte.

Existe también una vía más desesperada por la que se intenta acallar ese vacío a través de todo tipo de estímulos intensos para los sentidos.

Sin embargo, es posible que a lo largo de tu vida te hayas ido percatando de que la plenitud, el gozo, la paz, no dependen tanto de lo que nos suceda en el mundo, como de nuestra forma de estar ante las experiencias. Quizás hayas vivido ya como en idénticas circunstancias las reacciones y los estados que las acompañaban fueron diametralmente opuestos. Seguro que recuerdas alguno de esos instantes de "gracia" en los que sin necesidad de ninguna gratificación externa, ha surgido un estado de felicidad absoluta. Incluso puede ser que hayas tenido la experiencia de haber vivido situaciones de extrema dificultad y contemplar con asombro como en medio del sufrimiento se habría en ti un oasis de paz.

Es en esas circunstancias cuando nos damos cuenta de que la fuente de donde mana eso que tanto anhelamos no se haya en parte alguna más que en nuestro interior. Nada de este mundo nos puede dar la felicidad pues la felicidad proviene de nosotros.

Es a partir del reconocimiento de este hecho cuando podemos iniciar el camino para aprender a acceder a ese estado de plenitud, gozo y paz, e ir incluso más allá hasta llegar a descubrir su origen. Entonces habremos iniciado el recorrido hacia nuestra verdadera identidad; hacia nuestro verdadero origen. Habremos iniciado la vía espiritual. 
Fotografía: Internet

Caminar por la vida...



Caminar por la vida...

En un remoto lugar existió una vez un hombre tan pobre que no tenía otro bien más que el tiempo que Dios le había concedido para vivir.

Pero aún así no quería perder lo único que tenía, sino aprovecharlo y hacer de ello algo mucho más grande y valioso de lo que ya era de por sí.

Entonces decidió construir una casa, una casa que pudiera darle cobijo a él y que, a su muerte, pudiera servir para que otra persona tan pobre como él también encontrara cobijo.

Pero como no tenía nada, comenzó a recoger todo lo que se iba encontrando abandonado para, con esos pobres materiales, construir su obra: piedras, maderas, latas, cristales… cosas a las que nadie le encontraba utilidad alguna. Y así, sin prisas pero sin pausa, se puso a construir la obra, su obra, la que daría sentido a su existencia.

Después de muchos años de duro trabajo, un buen día, por fin, consiguió rematar su obra. Pero cuando colocó la última pieza, cayó desvanecido… y murió.

Muchos años más tarde, otra persona acertó a pasar por aquella zona del bosque donde todavía se alzaba la casa que aquel hombre construyó con sus manos y con piezas de muy diversos materiales que había recopilado a lo largo de toda su vida. Y al contemplar su extraño aspecto, se quedó mirándola fijamente, cautivado por las extrañas sensaciones que aquella construcción parecía emitir.

Aquel lugar era la imagen de una vida construida pieza a pieza, paso a paso, golpe a golpe, un lugar que acumulaba la experiencia de toda una existencia, pero no de una vida perdida y malgastada, sino de un tiempo aprovechado para hacer algo útil.

Porque no hay otra razón para existir que construir algo útil con todo lo que nos vamos encontrando y con lo que nos va sucediendo a la largo de nuestro caminar por la vida, algo que pueda sernos útil a nosotros, y también a los que vienen detrás de nosotros.

Pero sobre todo, algo que nos sirva para no presentarnos con las manos vacías cuando hayamos de rendir cuentas ante el Padre de cómo y en qué hemos gastado el tiempo que nos regaló para vivir.

Sentado ante aquella extraña construcción, el viajero pensó que la vida de cada uno de nosotros es como aquella casa, algo que cada uno construye con pedazos de todo lo vivido.
Fotografía: Internet

1 de julio de 2010

MÁS DE 1200 PERSONAS APOYAMOS ¡NO AL CONCIERTO EN MEDELLÍN DEL VOCERO DEL DICTADOR CASTRO!



Estimados Amigos.

Más de 1200 personas estamos ofendidas por el homenaje que la Alcaldía de Medellín quiere hacerle al vocero del dictador asesino que financió y entrenó a las Farc, que han desangrado a Colombia.


Silvio Rodríguez simboliza el apoyo entusiasta a crímenes por motivos ideológicos, a los fusilamientos en el “paredón” a los opositores de la dictadura castrocomunista, a la violación sistemática de los Derechos Humanos, a la persecución contra intelectuales no afiliados a un régimen asesino.


Comedidamente, solicitamos tomen carta en el asunto y se haga un pronunciamiento sobre el tema.

Asimismo, los invitamos apoyar esta causa pundonorosa.

¡ADHIERETE Y CORRE LA VOZ!
 


¡NO AL CONCIERTO EN MEDELLÍN DEL VOCERO DEL DICTADOR CASTRO!
http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634&ref=mf


También puedes enviar mensajes a:


CONSEJO DE MEDELLÍN
Cll. 44 # 52-165 Ed. Concejo.
Medellín, Colombia. Centro Administrativo la Alpujarra
Teléfono: (4) 384 68 68 - 01 8000- 942010
Fax: (4) 262 97 74
http://www.concejodemedellin.gov.co/concejo/concejo/index.php?sub_cat=0


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ASAMBLEA DEPARTAMENTAL DE ANTIOQUIA
Calle 42 No. 52-186
Medellín - Antioquia
Colombia
Teléfono: 383 9632
Fax: 383 9639
http://asambleadeantioquia.gov.co/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1


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ALCALDÍA DE MEDELLÍN
Calle 44 N 52 – 165
Centro Administrativo la Alpujarra
Palacio Municipal.
Línea Única de Atención a la Ciudadanía: 44 44 144
Línea Gratuita Nacional 01 8000 411 144
http://www.medellin.gov.co/irj/portal/ciudadanos/contactenos


¡NO AL CONCIERTO EN MEDELLÍN DEL VOCERO DEL DICTADOR CASTRO!
http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634&ref=mf


Silvio Rodríguez: El embajador de un asesino oficial - Por Sergio Esteban Vélez
http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/2010/06/silvio-rodriguez-el-embajador-de-un.html


Abrazo y afectos.



Pablo Felipe Pérez Goyry
Editor y Analista Sociopolítico Independiente
 
Contextus Libertad de Palabra y Opinión

Así nos gobiernan algunos políticos, Abre los ojos - Por George Carlin



Así nos gobiernan algunos políticos, Abre los ojos 

Así nos gobiernan algunos políticos... Abre los ojos... Por favor, divulga este video y reflexiona, en especial hazlo antes de votar la Segunda Vuelta Presidencial el 20 de junio de 2010...





Video 

Conferencia de George Carlin
 
Fotografía: Internet

¿Qué comen las personas en el mundo? - Autor: Peter Menzel


¿Que comen las personas en el mundo?
 Autor: Peter Menzel
 


















Biographical and Bibliographical Information

Peter Menzel & Faith D’Aluisio

     Peter Menzel is a freelance photojournalist known for his coverage of international feature stories on science and the environment. His award-winning photographs have been published in GEO, Stern, Le Figaro, Der Speigel, Paris Match, Focus, Muy Interesante, El Pais, National Geographic, Smithsonian, the New York Times Magazine, and Time. He has received a number of World Press and Picture of the Year awards.
     Faith D’Aluisio is a former award-winning television news producer. She is the editor and lead writer for the book-publishing imprint Material World Books.
     The couple lives in the United States in Napa, California. They have four sons: Josh, Jack, Adam and Evan.
     In 1994 Peter Menzel created the bestselling book Material World, A Global Family Portrait, (Sierra Club Books). This epic work of photojournalism focused on the material possessions and daily lives of average families around the world. Material World and has been excerpted worldwide and is translated into Japanese and German.
     This was followed by Menzel and D’Aluisio’s first collaboration, Women in the Material World (Sierra Club Books, 1996). This book explored the lives of women around the world, and builts upon the documentary work of Material World: A Global Family Portrait to which D’Aluisio contributed. In 1996 Women in the Material World was named one of the year’s Ten Best Books for the Teenaged by the New York Public Library.
     In 1998 the team published Man Eating Bugs: the Art and Science of Eating Insects, a worldwide look at the human consumption of insects. This critically acclaimed book, a Material World Book imprint distributed by Ten Speed Press, won the 1999 James Beard Award for Reference and Writings on Food.
     Menzel and D’Aluisio authored a fourth photographic book about robots and their creators, called Robo sapiens: Evolution of a New Species, (The MIT Press, 2000). The initial robot photo reportage for Stern Magazine in Germany that led to the book Robo sapiens, was awarded first place for science photography by the World Press Photo 2000 in Amsterdam.
     Menzel and D’Aluisio’s latest book—released in November 2005—is another around-the-world exploration of average daily life in 24 countries—this time focusing on food. Hungry Planet: What the World Eats, details each family’s weekly food purchases and average daily life. The centerpiece of each chapter is a portrait of the entire family surrounded by a week’s worth of groceries accompanied by interviews and detailed grocery lists. The book received the coveted James Beard Best Book Award in 2006 and was awarded Book of the Year from the Harry Chapin World Hunger Media Foundation.
     Menzel and D’Aluisio are now working on another world-wide nutrition book to be completed in 2009.
 Más información y fotografías: Peter Menzel


Algunas estratégias mentales...




Algunas estratégias mentales...

Piensa siempre, de forma positiva.

Cada vez que un pensamiento negativo viene a tu cabeza, cámbialo por otro!

Para eso, es preciso mucha disciplina mental.

No la adquirirás del día para la noche. Así como un “atleta”, debes entrenarte mucho...

No te quejes. Cuando reclamas, tal cual un imán, atraes hacia tí toda la carga negativa de tus propias palabras.

La mayoría de las cosas que andan mal, comenzaron a materializarse cuando nos lamentamos.

No dejes que interferencias externas se acumulen a tu vida diaria.

Líbrate de rumores, comentarios maliciosos y gente deprimida. Eso es contagioso...

Sé intuitivo!

Sintoniza con gente positiva y de alto astral.

No te enojes con facilidad y no des importancia a pequeñas cosas. Cuando nos irritamos, envenenamos nuestro cuerpo y nuestra mente.

Procura convivir con serenidad y cuando tengas ganas de explotar, cuenta hasta diez.

Vive el presente.

El ansioso vive en el futuro.

El rencoroso, vive en el pasado.

Aprovecha aquí y ahora. Nada se repite, todo pasa. Haz que tu día valga la pena...

No pierdas tiempo en lamentaciones y preocupaciones, pues sólo traen enfermedad.

Mentalidad positiva!

Tú puedes!

El agua purifica. Siempre que puedas anda a la playa, a un río o cascada.

En casa, cuando estés, bajo la ducha, con los ojos cerrados, imagina que tu cansancio físico y mental y toda la carga negativa está siendo eliminada agua abajo.

Camina descalzo cuando puedas, en tierra de preferencia. En casa, masajea tus pies con una crema después de un largo día de trabajo. Remójalos en agua tibia. Agrega un poco de sal para aliviar.

Mantente en contacto con la naturaleza; ten en casa una maceta de plantas por lo menos. Cuídala con cariño.

El amor que dedicamos a las plantas y animales calma al ser humano y funciona como relajante natural...

Escucha música que te haga cantar y bailar.

Sea cual sea tu estilo preferido, la vibración de una canción tiene el poder de hacernos sentir vivos , aflorando nuestra emoción y abriendo nuestro canal con alegría.

No dejes que la “saudade” te abrume, que la rutina te atrape, que el miedo te impida intentarlo...

Libérate!!! Siempre que puedas líbrate de la rutina y toma el camino, aunque sea por un día.

Conoce nuevos lugares y nuevas personas.

Vive la Vida !!!!

Gasta más horas realizando que soñando...

Haciendo que planeando...

Viviendo que esperando, porque... a pesar que quien casi muere esté vivo, quien casi vive ya murió.

El miedo nos aparta de las derrotas....pero también de las victorias !!!!!!

Fotografía: Internet 

Libertad de Palabra y Opinión

Silvio, el intruso - Por: Eduardo Mackenzie


Silvio, el intruso

Periódico El Mundo
Medellín, 29 de junio de 2010

Nunca la música y el canto estuvieron por encima de la moral y del respeto de la vida humana. La música y el canto pueden expresar lo bello y lo sublime. También pueden vehiculizar lo contrario: la opresión y la mentira.
Un cantante, por más popular que sea, puede ser sometido al escrutinio ético de los ciudadanos. Un artista, si acepta servir de bandera a una dictadura, no debe extrañarse de ser rechazado por el público.
Lo que le ocurre en estos días al cantante cubano Silvio Rodríguez, cuya invitación a Medellín despierta tanto rechazo, nos invita a reflexionar. Pues esa visita plantea problemas de fondo.


Silvio Rodríguez no es un cantante como los demás. El es, sobre todo, un vocero del castrismo. Durante cinco años fue diputado nacional en Cuba. El va y viene por muchos países impartiendo el discurso castrista, defendiendo una política indefendible. Peor: es el abanderado, para el medio musical, de un Estado que ha destruido las libertades en la isla y que ha fomentado la violencia en Colombia durante 40 años, que respalda con todo al gobierno venezolano, el mismo que destruye el comercio fronterizo y amenaza a Colombia con enviarle sus tropas, sus blindados y sus bombarderos. ¿Debe ese “maestro” del tinglado castrista ser recibido como un héroe en nuestro país?


Yo no lo creo. La dignidad y la seguridad de Colombia valen más que las ambiciones de un saltimbanqui. A nuestra ministra de la Cultura, Paula Moreno, estas cosas la tienen sin cuidado. Las cacerolas que arrastra Silvio Rodríguez son, para ella, “detalles” sin importancia. Sin embargo, esos “detalles” son todo. Lo que ella llama “cultura” y “música” no son, en el esquema de La Habana, más que aparejos para limpiarle la cara a un régimen moribundo.


Recordemos que en la época de la Unión Soviética, Nikita Khruschev exportaba fusiles y explosivos a las Farc, y al mismo tiempo, para maquillar todo eso, enviaba a Bogotá el poeta de turno Evgueni Evtuchenko para que fuera a decir tonterías en un auditorio de la Universidad Nacional.


Paula Moreno está empeñada en invitar a Silvio Rodríguez al III Congreso iberoamericano de Cultura, y a pagarle esa aventura con dineros del erario público: un millón de euros, nada menos, entre la Nación y Antioquia. En esa historia está metido el gobierno de Zapatero, admirador de Fidel Castro, pues Madrid financia una parte de la operación. La ministra Moreno parece molesta por el hecho de que los antioqueños se pregunten si ese invitado resultará indigesto. En una entrevista a El Mundo ella les dijo: miren para otro lado, pues Silvio Rodríguez viene como sea pues es un gran artista.


La hábil funcionaria utiliza el nombre de Gilberto Gil para cubrir las espaldas de Silvio Rodríguez. Sin embargo, el músico brasileño, ese si uno de los grandes, no es el alcahueta de una dictadura que tiene sangre de colombianos en las manos. El otro sí.


¿Hay una dimensión ideológica-política en la aparición que pretende hacer en Medellín Silvio Rodríguez? Desde luego que sí. Si no la hubiera, el activista cubano no iría. El no va a donde no puede hacer proselitismo. La ministra asegura que su invitado solo irá a cantar y a “discutir de música”. La ministra se muestra ingenua al decir eso. Ella dice que “el sector cultural”, que tiene “tan pocos espacios para discutir”, va a poder esta vez “discutir de música”. ¿Habla ella de Cuba, donde toda discusión es imposible, o de Colombia, donde hay libertad? No creo que al cantante de marras le interese discutir de música. Su negocio es ver cómo utiliza la música para hacer propaganda. El “debate”, pues, será otra cosa. Paula Moreno lo anuncia cuando advierte a los antioqueños que deben “comprender las diferencias y respetarlas”.


¿Tendremos pues que respetar lo que lanza la revista Semana, que en un artículo detestable presenta al cubano como un pacifista y como un modelo para los jóvenes colombianos?. ¿Por eso, el mismo texto insulta a los antioqueños mostrándolos como violentos bebedores de aguardiente?


Ante una pregunta incisiva de El Mundo sobre el papel de Cuba en la financiación de las Farc, a la ministra se le agrió el genio y terminó diciendo que la opinión pública no debería meterse en esos asuntos. “No creo que la opinión pública deba entrar en análisis externos”, dijo exactamente. Ella se equivoca. En una democracia, la opinión pública discute de todo y pide cuentas de todo. ¿Esa invitación a la autocensura, a no “entrar en análisis” a no denunciar las ideas que defiende Silvio Rodríguez, es lo que la ciudadanía de Medellín debe “comprender” y “respetar”?


Curioso es el mensaje que difunde Paula Moreno. “Si no nos unimos a través de la música ¿con qué nos vamos a unir?”, pregunta ella hablando de Cuba. Extraña perspectiva. ¿Por qué deberíamos unirnos a la dictadura de la isla? Una cosa son las relaciones diplomáticas de Colombia con Cuba. Otra es unirnos a la Habana. ¿Unirnos para qué? Eso de “unirnos” dejémoselo a Hugo Chávez y su siniestro proyecto de Cubazuela. Colombia es una sociedad abierta y no va a dejar de pertenecer al mundo libre.
Fotografía: El MUndo

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