Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

25 de julio de 2005

Civismo moral y conciencia social...


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
26 de julio de 2005.


Es una certeza de las ideas socio-morales están vinculadas a la política, religión, justicia y otras actividades. Estas son parte cardinal del entramado y costumbres tradicionalista de la sociedad. Además, esenciales para el desarrollo de la conciencia social como apéndice, vertical y horizontal, de la estructura generacional de una nación.

Sin embargo, las apreciaciones políticas chocan inexorablemente con las socio-morales, que en más de las veces no son razonables desde el punto de vista humanístico. Cuestiones fundamentales como el racismo, la ética, y la democracia, facilitan la formación de opinión y motivaciones sociales, políticas y económicas, que tiene como culminación práctica el fortalecimiento del interés colectivo o particular de una nación. Que tienen como talón de Aquiles ─moderado o extremista─ la interpretación y aplicación del civismo-moral. Todo esto rediseña sistemáticamente el análisis y aplicación de la ética.

Con todo, hoy día, esta moralidad no es confiable, venga de los gobernantes o de los gobernados. Son muchos los ejemplos recientes en: Ruanda, Pakistán, Bangla Desh, Afganistán, Colombia, Turquía, Irán, Iraq, Cuba, Guatemala. Que decir de los fanáticos musulmanes y sus acciones terroristas del 11-S (Torres Gemelas de Nueva York), 11-M (sistema del ferrocarril de Madrid, España), y más reciente en el Metro de Londres y en un centro turístico de Egipto.

El comportamiento egoísta pone en práctica alianzas política y militares, que utilizan conceptos morales de “la buena guerra” o la “diplomacia persuasiva o preventiva”. Los resultados son bien conocidos en la Alemania nazi, La URSS de Stalin, Bosnia, y Cuba. Son millones las personas que han padecido y padecen políticas de Estado-nación deplorables para la existencia planetaria.

Un comportamiento de falsa moralidad la vemos en la política, interna y externa, de los Estados Unidos de América. Los gobernantes de esta poderosa nación han practicado durante decenios el concepto de la “buena guerra” y la “diplomacia persuasiva o preventiva”, no solo en su propio territorio, también fuera de sus fronteras. País que ha nutrido su poder con la imposición de sus líneas morales, con alianzas temporales o permanentes. Las experiencias, en Viet Nam, Corea, Japón, Somalia, Afganistán, son bien conocidas y sus desenlaces. Es un error pensar que “en política, lo importante no es tener razón, sino que se la den”, aunque sea por la fuerza.

Si bien es repudiable lo dicho, también lo que hoy ocurre en el archipiélago cubano. Un país que se encuentra sumergido en una dictadura de corte stalinista y que encabeza Fidel Castro Ruz. En Cuba, el gobierno defiende una supuesta “democracia participativa” que exacerba la patriotería para reprimir el civismo ciudadano y eternizar la entronización de la corrupción centralizada del Estado-nación. Los Derechos Humanos se mancillan y aplasta el civismo pacífico de los ciudadanos que se opone al régimen. Cientos de ciudadanos están en las cárceles castristas por defender sus derechos civiles de manera pacífica, y sistemáticamente son reprimidos. Pero, “el hombre que no teme a las verdades, nada debe temer a las mentiras” de un dictador. Tengo la percepción de está cerca el fin de la dictadura castrista, y el regreso de la auténtica libertad para la familia cubana.

En un mundo globalizado, donde los países poderosos determinan los destinos de otros países y dominan la gestión de organismos internacionales como las Naciones Unidas, no toman en cuenta la importancia de integrar el civismo a la política de Estado, como indispensable virtud para exista coherencia socio-política-económica y buena convivencia entre todos los ciudadanos del planeta. Esto es válido para aquellos gobernantes que ignoran esta verdad.

El civismo esta envestido de la necesaria moralidad y esta debe estar representado por el Estado-nación, que tiene la responsabilidad de ajustar las leyes y armonizar las normas e instituciones que están relacionadas con las tradiciones e historia de un país; sin relegar el respeto a otros Estados-nación.

Todos tenemos iguales derechos ante la ley, pero en la práctica, no ante los facultados de aplicarla. Por ese motivo, un excelente paso es fortalecer las Naciones Unidas, revisando las funciones de sus diferentes organismos, como es la reestructuración impostergable de su Consejo de Seguridad, dominado por los países más desarrollados, que tienen, de manera vitalicia, el derecho a vetar cualquier decisión que no responda a sus intereses particulares.

Empero, “la vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada” que pueda ser útil al bien de la totalidad, y el civismo-moral al final del sendero encontrará su privilegiado lugar, para exista conciencia social, en los seres humanos. Debemos aprender, de hay que abrir caminos para cambiar nosotros mismos, sí aspiramos erradicar los males que abarrotan el mundo. La tarea es titánica y los obstáculos innumerables, es hora de abrir camino.

24 de junio de 2005

Reflexiones para evitar continúen colapsando las democracias.


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de junio de 2005.

No son pocos los ejemplos de gobiernos ─ilegítimos y legítimos─ donde la astucia, ambición y arribismo, han relegado los intereses de la mayoría, para satisfacer la usura de la oligarquía criolla. Hoy sabemos con claridad cual es la herencia tradicional y consecuencias de estos sistemas socio-políticos.

Generalmente, se responsabiliza de las crisis socio-políticas a la incapacidad e ineficacia del Estado. Sin embargo, tengo la percepción de que los conflictos son el reflejo de la historia de un país. También, las sociedades evolucionan constantemente y las preocupaciones de ayer no son las de hoy.

No es un secreto de que el Estado de derechos en muchos países se encuentra pervertido. Un conocimiento de la particular complejidad económica, social, cultural, político-jurídica, ecológica y militar de una nación, es esencial para exista gobernabilidad. Ignorar esto, será una aventura errónea para quienes censuran: con tesis simplista, negligente superficialidad, y ausencia de un análisis plausible. Esto restringe la escrupulosa justicia que contribuya a una auténtica democracia.

El verdadero gobierno, debe tener autoridad sensibilizada para llevar a cabo programas sociales, económicos y políticos, encaminados a solucionar las múltiples necesidades de la población. Es la manera más acertada para que sus acciones tengan ética e interrelación entre quien gobierna y los gobernados. De esta manera le será posible alcanzar una eficaz estabilidad y orden político.

Un caso digno de analizar es el colombiano. Donde la autoridad gubernamental ha estado, por décadas, sometida a los designios de la anarquía, desorganización, narcotráfico, corrupción administrativa, y ausencia de presencia estatal para encarar los múltiples conflictos que abruman al pueblo. Más de una fuerza perturba la Institucionalidad y la Constitución ─guerrilla, paramilitarismo, y narcotráfico─, que imponen reglas de convivencias mediante el pánico y el terror. Los pronósticos, a mediano y largo plazo, no son halagadores, dada la gravedad de la situación que pudiera precipitar el surgimiento de un gobierno autoritario e inclusive de facto en poco tiempo.

Otro ejemplo es la situación del pueblo cubano. La República de Cuba, a pesar de que el movimiento castrista ─tomó el poder con ayuda de un pensamiento revolucionario el 1 de enero de 1959─ tenía en sus inicios una particularidad popular, pero sin con una doctrina imprecisa, pasa a ser un movimiento comunista de carácter stalinista. Es decir, una dictadura que ejerce el gobierno por medios represivos de diverso tipo. El gobierno cubano no tiene una organización de carácter democrático y su institucionalidad es absolutista, centralizada y regida políticamente por el Partido Comunista de Cuba. Nada más cercano a lo que aplico Hitler en la Alemania nazi, al reprimir las libertades políticas de toda persona o grupo que se opusiera a su manipulación gubernamental.

Los cubanos que residen en el archipiélago, están sometidos a los caprichos vetustos del dictador Fidel Castro, quien dirige personalmente los destinos sociales, políticos, económicos y militares del país. En Cuba, existe un régimen autoritario personalista, que vende la idea de una democracia ficticia, pues, la oposición no tiene acceso al poder y mucho menos de existir. Tampoco derecho a manifestar su opinión sobre asuntos sociales, económicos o políticos que perjudican el país.

Desde todo punto de vista y gracias al apasionamiento de Fidel Castro, hoy por hoy, el régimen esta en indudable banca rota. El colapso del sistema imperante es cada día más cierto. La pregunta obligada es: ¿Cuándo desaparezca Fidel Castro, que pasará en Cuba?

No obstante, cualquier análisis de la situación en que se encuentra la gobernabilidad y los sistemas políticos en Latinoamérica, implica sea de condición temporal. Pues la dinámica política es cambiante, a causa de es una situación transitoria, sumergida en un sistemático proceso influenciado por el entorno donde se desarrolla. Dinámica socio-política enmarcada en procesos concretos ─tiempo, espacio y circunstancias─ de difícil predicción en un mundo globalizado donde las diversas corrientes de pensamiento confluyen de manera embrolladora.

Los problemas que enfrenta la sociedad moderna ─en pleno siglo XXI─ no deja de sorprender por su perseverante fragilidad en las relaciones humanas. La mayor parte de los países son subdesarrollados, y su estructura socioeconómica es de carácter hereditario; donde los dirigentes carecen de sensibilidad que les permita realizar un trabajo encaminado a solucionar los profundos problemas políticos, porque los partidos no tienen ideologías definidas. Países que poseen deficiencias sustanciales no solo económicas sino también culturales, religiosos, sociales, etcétera. Esto posibilita sean las estructuras políticas y estatales muy frágiles y dependientes de los sectores más poderosos y conservadores. Con todo, no deja de ser una aspiración de los pueblos y naciones el tener gobiernos que respeten el orden, y solucionen con seriedad y sin embauques sus necesidades.

Por lo expuesto, florece en la practica el pensamiento aristotélico de: “Existe oligarquía cuando son soberanos del régimen quienes tienen propiedades; democracia, por el contrario, cuando los son quienes no poseen grandes propiedades, sino que son pobres”. En Latinoamérica esta es una verdad y es difícil alcanzar las aspiraciones ─quizá utópicas─ de que la democracia, la libertad y el autogobierno puedan ser parte de la cotidianidad de los pueblos. Son necesarias elecciones autenticas y partidos contendientes que respondan a los intereses del pueblo, para pueda establecerse una sincera relación entre Estado-sociedad, con libertad de expresión no-solo del gobierno sino también del pueblo.
El planeta, todo, está sumergido en un caos de proporciones incalculables, en su trascendencia al futuro cercano. Dice Gustave Flaubert: “La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella”. Por eso, redacto estas líneas y obro por la indispensable necesidad de leer, investigar y escribir como esplendorosa cruzada para sensibilizar al lector, con un mundo de abominable desigualdad y buscar soluciones a los problemas socio-económicos-políticos. Empero, es impostergable la presencia de líderes con prestigio popular, ilustrados y conocedores de las implicaciones de quien gobierna. Es hora de eliminar las improvisaciones, para evitar continúen colapsando las democracias.

21 de mayo de 2005

Carta dirigida a la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil.


Colombia, Ciudad de Medellín, 22 de mayo de 2005.

Señora Martha Beatriz Roque Cabello,
Señor René Gómez Manzano,
Señor Félix Bonne Carcassés
Grupo Ejecutivo de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba.

Cordial saludo.

Con júbilo y expectación he visto la repercusión en el contexto internacional, y los acontecimientos, en la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil en Cuba. Gracias al sitio en Internet (cosa prohibida a la mayoría de los cubanos).

Quiero expresarles mi agradecimiento y felicitarlos. Felicitación extensiva a todos los que han hecho posible la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil en Cuba (delegados, observadores, grupos de apoyo, medios de comunicación, etcétera).

Para este humilde cubano que apoyó (firma # 582) la Reunión General de La Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba. La Habana, 20-21 de mayo de 2005, nuestra Asamblea ha sido un éxito.

También, con indignación, conocí la noticia del Gobierno comunista de Cuba permitió la Asamblea, empero expulsó a un senador checo; dos ex senadoras españolas; y a un diputado alemán, que tenían invitación para asistir como observadores. Y detuvo a un periodista italiano y cuatro polacos, que tenían la misión de informar sobre la Asamblea.

Alzo mi voz de rechazo, contra esta actitud represiva y déspota de Fidel Castro y su séquito. La repulsa y denuncia internacional ya está en movimiento.

De igual manera, deseo expresarles la siguiente inquietud. He observado que en Colombia no existe una representación de apoyo a las acciones, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba. De manera respetuosa les comento sírvanse evaluar mi disposición para ayudar en ese empeño acá. De igual manera solicito autorización para colocar un enlace desde mi página personal. Queda, pues, la propuesta y espero vuestros comentarios y orientaciones.

"La Patria Es de Todos".

"Para Cuba ya es hora".

"Vamos a abrir la puerta"

Abrazo fraternal desde el Alma, con los mejores pensamientos. Dios los bendiga siempre.

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Apartado Aéreo No. 56381. Medellín. Colombia.

25 de abril de 2005

¿Hay democracia en Cuba?


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de abril de 2005.


Al presente, son disímiles los enfoques y polémicas sobre la Democracia. Del mismo modo, no hay un acuerdo sobre su interpretación y puesta en práctica, en el contexto de un país.

Democracia, es un término espinoso y nace de las palabras helena “demos” (pueblo) y “cratos” (autoridad). Quiere decir, de que el pueblo goza de la privilegiada sabiduría e inconfundible facultad para cohabitar con autoridad sobre sus representantes y el gobierno.

Una autentica democracia, reconoce al pueblo como genuino poder, que tiene la responsabilidad de asegurar la votación que elegirá los órganos administrativos -nacional, regionales y locales- del Estado. Además, el pueblo, establece él legitimo control público de la gestión estatal.

Para los politólogos ortodoxos, la democracia tiene como precepto imprescindible, de que las mayorías deben gobernar sobre las minorías; sin desatender los derechos colectivos e individuales de los ciudadanos. Se deben salvaguardar los derechos fundamentales, de carácter universal, de todos las personas.

La representatividad y autonomía entre poderes, y el comedimiento a las minorías, son cimientos fundamentales de una democracia. Si cualquiera de estos o todos se fractura, la “democracia real” pasará a manos de la “democracia formal”. Para esquivar este conflicto de intereses, disímiles percepciones se han experimentado en la historia. Conocida es la irónica “democracia representativa”, estrujada en Occidente; la “democracia dirigida”, cobijada por algunos países asiáticos; y la “democracia directa o indirecta”.

En la República de Cuba, durante más de cuatro décadas, se adopto la llamada “democracia popular”. Término utilizado, sin el menor decoro, por la dictadura, impuesta, de Fidel Castro (un caudillo caribeño), para hermosear la ausencia de una “democracia real”. De esta manera, desde 1959, el Estado, con su estructura miscelánea, está en las manos de Castro y su séquito. Como consecuencia, catastróficas y estáticas, los cubanos que residen en el archipiélago son ultrajados por un régimen autocrático; que les niega sus derechos universales y gozar de los principios democráticos.

Se ha corrompido la revolución, en la persona de Castro (“líder total en Cuba totalitaria”) que allana sistemáticamente el camino -de opositores y disidentes- para hacer uso de la intimidación y manipular la verdad, diz para defender los intereses del gobierno y el pueblo. Cada jornada, los métodos de exaltación del espíritu (por medio de perorata dañosa, con sus promesas quiméricas y la demagogia autoritaria) abarrotan a los cubanos y descorazona el alma de la nación.

Cuba es una miseria económica y desnudez física. Y tienen mucha culpa los presidentes estadounidenses y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de lo que ocurre hoy en el país. Comenta, Wayne Smith, Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU., en La Habana (1977-1982): “Cuba tiene el mismo efecto en los gobernantes de Estados Unidos que la luna llena solía tener en los hombres locos: pierden el sentido de la razón cuando se les habla de Castro y Cuba”. La memoria atesora muchos eventos en este sentido, como la aventura de Bahía de Cochinos (1961), la Crisis de los mísiles (1962), las actividades conspirativas y terroristas contra Cuba -sabotajes, alzamiento en el Escambray, Ley Torrecelli, Ley Helms-Burton, Programa de Alas por la Libertad, Ley de Ajuste Cubano, etcétera-. (“Un modelo del terrorismo contra los cubanos, que moran en el archipiélago, es Luís Posada Carriles; responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en Barbados en 1976 en el cual fallecieron 73 personas, incluyendo muchos de los miembros del equipo de esgrima cubano. Posada es también el confeso autor intelectual de la campaña terrorista de 1997 en contra del sector turístico cubano que mató con bombas a un turista italiano e hirió a 11 personas”). También, les ha faltado estrategia inteligente y unidad persuasiva, a los opositores y disidentes cubanos, yerros que aún hoy se perpetúan. Todas estas prácticas, han consolidado en el poder a Fidel Castro. Sería más prudente poner fin al embargo y a las sanciones que solo afectan al pueblo cubano. Hace falta soluciones que a fin de cuentas si llevasen la democracia a Cuba.

En la modificación del año 2002, de la Constitución de la República, se destaca de que: “Cuba es un estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado por todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”. En la práctica la “República unitaria y democrática” (república socialista estalinista, injertada del estaticismo soviético), está en manos de un gobierno que elude la obligación de proteger los Derechos Humanos básicos, como la libertad religiosa y de expresión; la aplicación de la ley con pundonor; respetar a las organizaciones sociales, económicas y políticas, incluyendo las opositoras, así como la participación activa de estas en la vida del país.

Fidel Castro, es el Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministro, Primer Secretario del Partido Comunista (único partido legalizado), y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En último análisis, es el “Cacique” (personalización de la teoría y práctica del oportunismo político), que tiene el poder ilimitado del régimen, y con ayuda de la arbitrariedad mantiene control sobre la ley, y la aplicación radical de su experimento social y político (como sí los cubanos fueran ratillas de laboratorio). Fidel Castro, con ayuda del Partido Comunista, las organizaciones de masas, la maquinaria de Seguridad del Estado (hermana de la Gestapo hitleriana y la KGB estalinista), la burocracia del Consejo de Ministro y de Estado, controla todos los aspectos de la vida en el archipiélago cubano.

Una sociedad democrática, regida por un sistema de gobierno, presidencial o parlamentario, facilita la realización de elecciones incluyentes; y permite la participación libre e imparcial de todos los ciudadanos, para puedan elegir a sus gobernantes. Las elecciones democráticas deben ser autenticas contiendas avaladas por el pueblo, y no favorecerse la desvergüenza tras la que se enmascare un dictador o un partido político único.

Los gobiernos democráticos, están sometidos al estado de derecho. Esto facilita de se garanticen la igualdad en la aplicación de las leyes, como parte de las obligaciones de un sistema legal acrisolado. No se ha aplicado a las personas fusiladas o los cientos de opositores y disidentes encarcelados en Cuba.

Las democracias deben reflejar las características particulares de la vida política, social y cultural de cada país. Todo ciudadano tiene derechos, también responsabilidades de participar en el sistema político que protege sus derechos y libertades. Es cierto de en la práctica, las democracias son diferentes, y es una utopía pretender sean iguales. Empero, esto tiene como explicación, de las democracias se sustentan en principios fundamentales; y en ningún caso a prácticas estáticas y uniformes. Una sociedad democrática está comprometida con los valores de tolerancia, cooperación y compromiso.

Al presente, fruto de una disparatada gestión y baja productividad, de una centralizada economía, administrada ineficazmente por el Estado, y los avatares de la revolución irreverente, tienen el país hundido en la escasez jeroglífica de bienes de consumo y alimentos (según Óscar Lewis “cultura de la pobreza”). Además, aunque el archipiélago cubano posee tierras fértiles (que podría producir alimentos de manera autosuficiente) la mayoría se monopolizan para plantaciones de la caña de azúcar. Una verdadera democracia, se aleja del centralismo desmedido, en manos del Estado. La descentralización de la economía y política; permite una mejor gestión de los gobiernos regionales y locales.

En las calles del archipiélago cubano, se propaga el espectro del ayuno forzoso, el incremento del meretricio, la indigencia (el salario promedio mensual no alcanza los 10 dólares). El pueblo cubano sufre el síndrome del apartheid del turismo, que se resume en: no poder disfrutar las hermosas playas de la isla, los mejores hoteles y los apetitosos bufé, clubes nocturnos y restaurantes. Tal pareciera que para el régimen su prioridad es el bienestar de los extranjeros y no el pueblo. ¿Not to be, será la única aspiración para los cubanos?

Aunque existen esfuerzos en el archipiélago, para introducir reformas del “libre mercado” (al procedimiento castrista), y hay señales de alivios macroeconómicos, para la generalidad de cubanos la cotidianidad se vive en el embrollo de las tiendas desérticas, las dilatadas colas, las famélicas raciones, el comercio negro, el trueque, él rebusque de dólares. Empero, para Fidel Castro, la benevolencia no existe, cuando de su poder se trata. No acepta llegar a un consentimiento con la oposición que se amalgama a la realidad cubana. Es urgente un compromiso de reconciliación, y este no es posible alcanzarlo si como obstáculo domina la terquedad y el descomedimiento. Estas condiciones hacen improbable el desarrollo de una conciencia democrática que faciliten un proceso de apertura y reestructuración económica, política y social de la sociedad cubana. ¿Not to be, será el destino de la nación cubana?

Durante más de 46 años, el poder es ejercido por Fidel Castro y existe un partido único. No se consiente contrariar las ineptitudes gubernamentales. Amnistía Internacional, considera a Cuba como el país que tiene en las mazmorras el mayor número de presos de conciencia. Destacados políticos e intelectuales del planeta abogan por la democratización de Cuba y la libertad de los presos. A ellos nuestra y gratitud.

¿Hay democracia en Cuba? ¡No! La dictadura existe, y es parte esencial en la vida y ambiciones atornilladas de la elite comunista, presidida por Fidel Castro. El “Cacique cubano” continúa pervirtiendo los destinos del país y coacciona a los nacionales con la enérgica ayuda de la red de vigilancia con agentes encubiertos, informantes, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y las brigadas de respuesta rápida (BRR). Castro insiste en el control integral del país, y obliga al pueblo cubano a ser comunista mientras él viva.

Hace pocas semanas se aprobó una nueva resolución, en la Comisión de Derechos Humanos, donde se ordena verificar la violación sistemática de los DD.HH. en Cuba. Resolución que tiene consistencia y es irrebatible. Ya que, desde el punto de vista ético, jurídico y político, la democracia se extinguió en Cuba. Pues, se ultrajan los Derechos Fundamentales y Libertades Públicas; se pisotean los Bienes esenciales, sociales, corporales y psíquicos secundarios; se profanan los derechos de personalidad; hay prohibiciones para migrar o refugiarse; la intimación que sufren los cubanos es parte de la discriminación en la alimentación, empleo, y desarrollo individual.

En Cuba está prohibido el pluripartidismo y tener una opinión diferente al gobierno. Además, la tortura psíquica, depresión, neurosis, y desilusión total, obliga a un sinnúmero de cubanos salir de Cuba, los menos afortunados han muerto y están sepultados en la hondura de las aguas del Estrecho de la Florida y el Golfo de México. O como Félix Antonio Bonne Carcasses, Carlos Franqui, Reinaldo Arenas, Vladimiro Roca Antunes, Heberto Padilla, Martha Beatriz Roque Cabello, César Leante, Manuel Vázquez Portal, Gustavo Arcos, Héctor Maseda, Miguel Ángel Quevedo, Tania Díaz Castro, Rene de Jesús Gómez Manzano, Raúl Rivero, Carlos Albero Montaner, y otros cubanos que están muertos, vivos muertos o muertos en vida.

Redactó, con sabiduría, en una ocasión, el excelso cubano Guillermo Cabrera Infante (que murió en el ostracismo -como otros cubanos- sin poder regresar a Cuba) al referirse a Fidel Castro: “Todavía es capaz de gritar Socialismo o muerte", en que su versión del socialismo no deja otra opción que la muerte”.
Es incuestionable de que el dictador Fidel Castro es un activo y excelente discípulo de Nicolás Maquiavelo (1469-1527), que aconseja a sus adeptos el empleo de la mala fe cuando sea necesaria para de esta manera se pueda sostener la política de un Estado. Es bien conocida su afirmación de que “el fin justifica los medios”. En último análisis, utilizar las malas artes, hipocresía y perversidad con el fin de lograr ganancia lucrativa de un resultado, como una variedad del pragmatismo. Castro (encarnación de la teoría y practica del engaño y desengaño) aprendió bien la lección, y a causa de su prepotencia el pueblo cubano tiene secuestrada su libertad.

24 de marzo de 2005

¡El antagonismo en Cuba debe remediarlo el pueblo cubano!


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de marzo de 2005.


Pareciera que el problema de Cuba, es un asunto difícil de remediar, por parte de los cubanos. Al menos esa teoría obsesiva la patrocina el gobierno de George W. Bush y algunos anticastristas.

Sin embargo, la supuesta “patata caliente” tendrá solución de cara al futuro cercano, en la medida que se permita a la nación cubana moderar sus antagonismos políticos. Eso sí, desprovisto de ingerencia foránea.

Con la modificación, en el año 2002, de la Constitución de la República, se santifico el fundamento de Estado Socialista y el de República Unitaria y Democrática. En la práctica, los Derechos Humanos que son exclusivos, imprescriptibles, inviolables y esenciales a las personas, están abarrotados por el absolutismo político, en manos de Fidel Castro. ¿De qué República Unitaria y Democrática se está hablando?

En Cuba, el concepto de Derechos Humanos se manipula por el dogma del Estado Socialista. También las Libertades y Derechos de todos los cubanos. Una prueba irrefutable es la discriminación social y política de las personas que se oponen a los excesos de la dictadura castrista y sus instituciones.

El pasado mes de marzo, sé cumplieron dos años de la detención – por parte del gobierno castrista - de 75 opositores y el fusilamiento de tres cubanos que trataban de abandonar la isla con destino a territorio estadounidense. Lo ocurrido durante y después de la llamada “Primavera Negra del 2003”, es una prueba irrebatible de los atropellos de la dictadura. A lo mejor el régimen desconoce de todo ser humano tiene derecho a pensar y obrar como su conciencia le inspire. Acaso el propio Fidel Castro no salvaguarda a “capa y espada” sus ideales. Por qué otros cubanos no lo pueden hacer. ¿Dónde esta el comedimiento a los Derechos Humanos? ¿Cuándo se les permite la libertad de pensamiento, palabra y opinión a los cubanos, que disienten de aspectos políticos que se aplican en la isla?

La libertad individual y colectiva es un derecho que permite a los seres humanos actuar como deseen, con íntegra capacidad para su autodeterminación. En Cuba, la libertad individual y colectiva se restringe, y en no pocos eventos afrentosas y reprochables. Por estas realidades, muchos cubanos abandonan la Patria, desde el mismo triunfo revolucionario de 1959. De acuerdo con datos del gobierno castrista, los éxodos masivos más emblemáticos ocurrieron entre 1959 y 1971 (450 mil personas), en la década de 1980 (125 mil personas), y el verano de 1994 (30 mil personas).

Es verdad de que más de una iniciativa de Estados Unidos, enfocada a solucionar el problema cubano, no buscan la reconciliación y el diálogo entre los nacionales, sino a la pugna para justificar el bloqueo contra la isla. Como las maniobras realizadas en la Comisión de Derechos Humanos, encaminadas a recrudecer las medidas contra Fidel Castro, y se aprobara una resolución para Cuba.

Lo que ocultan las personas que apoyan las acciones de EE.UU., es de que las medidas y acciones como las Leyes Torricelli, y la Helms-Burton, afectan al pueblo cubano que reside en la isla y no al régimen. Medidas y acciones que en opinión del ex presidente Jimmy Carter han sido el “peor error” de gobiernos estadounidenses y que le otorga a Fidel Castro “un pretexto no merecido para justificar sus fallos económicos y políticos”. Algo similar aplicó la Unión Europea (U.E.) al romper relaciones con el gobierno cubano en el año 2003.

Aunque la U.E. al presente ha aliviado las sanciones diplomáticas contra Cuba, gracias a las gestiones del gobierno español. Ya que se busca una apertura de las relaciones y del diálogo entre la Unión Europea y las autoridades cubanas. Con todo, la recomendación del Consejo es clara e insiste en la necesidad de intensificar el contacto con la oposición o disidencia democrática de la isla. Sin lugar a dudas, la mesa está servida.

El gobierno de Cuba ha insistido en su negativa a colaborar, con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, dice que el régimen de Fidel Castro no cooperará con la representante del Alto Comisionado para Cuba, la jurista francesa Christine Chanet, a quien La Habana ha negado sistemáticamente autorización para desembarcar en la isla.

¿A qué le teme el gobierno de La Habana? Es un ejemplo de cobardía el no permitir se conozca de en Cuba no se han alcanzado cambios apreciables relacionados con el tenaz acosamiento de los disidentes, defensores de derechos humanos y periodistas independientes. De en Cuba la violación a las libertades públicas es inescrupulosa, especialmente contra la libertad de expresión, y el derecho a la participación política. No es un secreto de que los medios de comunicación están en manos del gobierno, lo que impide la libertad de pensamiento, palabra y opinión, y de esta manera se ultraja la pluralidad que debe existir en una autentica democracia.

Se debe rechazar la actitud intransigente del gobierno de Cuba, que está plasmada en un documento titulado Cuba y los Derechos Humanos, que presentó a la Comisión en Ginebra el presidente del parlamento de cubano, Ricardo Alarcón, donde se dice que el gobierno castrista no permitirá la formación de organizaciones, partidos, ni “periódicos o cadenas de televisión financiados por Estados Unidos para defender entre nosotros sus políticas de bloqueo”. El documento dice también que no habrá “impunidad” para “los mercenarios” al servicio de Estados Unidos, como la dictadura de Castro se refiere a la disidencia política interna.

Si bien hay cubanos pro estadounidenses y otros con estrechos vínculos con la CIA, no son la generalidad del pueblo, tampoco de los opositores o disidentes.

Es una obligación del gobierno cubano el establecer un mayor respeto de los derechos fundamentales y decretar una pacífica transición democrática, satisfactoria para todos los cubanos, incluyendo a los que se oponen a su sistema político.

No hay dudas debe dialogarse para encontrar una salida política a la situación de Derechos Humanos, que se quebrantan en Cuba.

Si bien las transformaciones, en educación y salud, realizadas en Cuba son positivas, no la son la depravación y prerrogativas de la cúpula gobernante y su séquito. He aquí lo que se cuestiona de la realidad cubana. Se critica y fustiga con insistencia la descomposición del régimen, de un dictador y sus caciques.

Los cubanos honestos exigen un gesto de apertura democrática, por parte del régimen; y que esta permita la definitiva liberación de todos los presos de conciencia que aún permanecen en las mazmorras, bajo la constante ruindad de sus guardianes castristas.

Aunque el gobierno cubano dio la libertad condicional a 14 opositores, el clamor internacional exige sean liberados todos. El tiempo ha demostrado que las sanciones que se impusieron, por parte de la Unión Europea, y que ahora se han suavizado, no ha conseguido los objetivos. Sin embargo, es importante perseverar.

Según estadísticas del gobierno de La Habana, fuera de Cuba viven casi un millón y medio de cubanos, de los cuales un millón 300 mil residen en Estados Unidos, y, de éstos, 800 mil en el estado de la Florida. El resto se ha establecido en México, Venezuela, Rusia, Colombia, Puerto Rico y España. Aunque minoría, con relación a la población que reside en la isla, es vital no se desacrediten sus derechos como ciudadanos cubanos, y como tal tengan voz y voto en los destinos de la nación.

En Cuba se perpetúa el control de los procesos electorales. Continúa la censura de la información. El poder absolutista y tiránico se ejerce sin el menor pudor, recurriendo a la represión y el encarcelamiento de los disidentes y opositores políticos. Estos y otros factores, internos y externos, facilitan el temor y la dilación de una transición política.

¡El antagonismo en Cuba debe remediarlo el pueblo cubano! Empero, hay un jeroglífico político difícil de descifrar en su trascendencia. No obstante, los cubanos poseen certeza en su talante y en la reconstrucción de la nación. No se puede negar de existen pasos positivos y personas honestas, que desafían las intimidaciones y colaboran desinteresadamente para se pueda alcanzar una autentica reconciliación entre los cubanos.

Cierto es que en nombre del Socialismo se somete a todo un pueblo a penurias y sacrificios. Pero, es perverso no tomar en cuenta los programas y experiencias que en materia de justicia social se han implementado en Cuba. Como es indecente no repudiar ha los que en defensa de la libertad han estrangulando, por más de cuarenta años, la justicia honesta. Algún día la historia recogerá estas verdades como la epopeya fanática de una dictadura y la utopía de una República Unitaria y Democrática.

La ineficaz y rígida organización del gobierno y la prepotencia tiránica, mantienen su coacción sobre el pueblo cubano. Por más de cuatro décadas, Fidel Castro, ha justificado su actitud de aislamiento político, para combatir las esquizofrénicas agresiones de los gobiernos estadounidenses, y el criminal bloqueo contra Cuba. Sin lugar a dudas, el avasallamiento inclemente se amalgama a la ausencia de democracia. Independientemente de los resultados en Ginebra, creo en la sabiduría del pueblo cubano, y sé sabrá reconciliarse, e inmediatamente erigirá una emancipada República Socialdemócrata.

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