30 de junio de 2003

Cuba: Los líderes deben gozar de excelso prestigio y méritos pundonorosos.


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
30 de junio de 2003.

Es saludable, no-solo al paladar, diferenciar entre lo que es amargo y lo salado. Sin embargo, existen algunos mortales que anhelan la fama y los elogios, aunque sus argumentos estén faltos de juicio y calidad para convencer. He aquí lo "maravilloso" del no conocer y no aplicar el entendimiento, como lo es también la ausencia de templanza. Entre estos se encuentran los que desde fuera de Cuba claman una solución militar al problema cubano. ¿Cuántos de estos individuos viven o tienen familiares en la isla? ¿Cuántos de ellos sufrirían las secuelas negativas de una guerra?

Amo la naturaleza humana, pero estoy convencido de que hay hierbas malas y buenas; y es útil destruir las primeras y regar amorosamente las segundas. No obstante, hay que comprender esta realidad, y tener la mente limpia para conocer a los honestos que son capaces de vindicar su espíritu con el solo objetivo de romper las cadenas que le oprimen, para finalmente dejar de sufrir.

No ha mucho, conocíamos la existencia del "Proyecto Varela", también de otras iniciativas como las de Cambio Cubano. Hace pocas semanas, se realizo una campaña para un "Referendo" en el seno del "exilio". Hoy, para mi asombro, aparece un llamado "Congreso Nacional Cubano", que se proclama ser un aparato de carácter representativo, de corte parlamentario, y presidencia colegiada, de amplia presencia ciudadana; en la que participan, en calidad de representantes, más de 300 delegados de la Florida, así como un número similar en representación de las otras áreas que conforman al "exilio" cubano.

¿A quiénes representan? ¿Quién les ha dado carácter parlamentario y colegiado? ¿De que presencia ciudadana hablan? ¿Acaso un grupo de personas de la Florida representa al pueblo cubano de la isla y a la generalidad del "exilio" desparramados por el mundo?

Por más de cuarenta años, no se aprende la lección, de que la mayoría de los cubanos anhelan cambios que mejoren la situación crítica en que se debate el país. Empero no quieren saber nada que ponga en peligro los aspectos positivos adquiridos, como los de la educación, la salud y el racial - la población afrocubana (negros y mulatos): entre el 33 y 60 por ciento -. Tampoco quieren pasar por las complicaciones sociales, políticas y económicas de algunos países "democráticos", de Ibero América, y del bloque ex-comunista de Europa del Este. Qué decir, de unos cuantos representantes del "exilio", que derraman, sobre la Patria, la desvergüenza y el deshonor. Para este humilde ser humano, un líder debe gozar de excelso prestigio y mérito decoroso, más allá de la filiación política, económica o social.

Es que se olvida, con asiduidad, la esencia de que lo mucho o lo poco que se hace en cada minuto de la existencia tiene una razón de ser, en esa extraordinaria y natural propiedad humana de mirar al futuro, preparándose a confrontar y seguir el curso de los tiempos que en definitiva actualiza la vida.

No es mentira de que hay una profunda batalla de ideas, promovidas por el gobierno de la isla - el "exilio" no se queda atrás -; gusten o no, están sustentadas en hechos conocidos por aquellas personas que saben prestar oídos y analizar. Quién puede negar la desgracia que implicaría una guerra o el neoliberalismo en Cuba. Qué decir, de algunos opositores, que sin tener el poder sobre el pueblo cubano, ya han dejado ver su violencia y corrupción política-económica.

Empero... la presente estructuración de la sociedad cubana, en la isla y fuera de ella, no será nunca lo que previeron como nación nuestros abuelos, tampoco el anticipo de lo que necesitan nuestros nietos. Para que exista una "democracia" se hace necesario de que la sociedad cubana tenga una activa participación en la política, con ética y coherencia. ¿El pueblo cubano y sus "líderes" - adentro y fuera de la isla - están preparados para el cambio?

No es posible una transformación pacífica hacia la democracia, mientras no tenga unidad la oposición, no solo en el "exilio", también en la isla. Unidad que inspire al pueblo, con proyectos que no pongan en peligro su dignidad. Los últimos acontecimientos en Cuba, y ahora con un "Congreso Embaucador", los eventos dejan mucho que desear. Aunque, es justo "aceptar" de que soñar no cuesta nada; gracias, "al bolsillo" de algunos cubanos del "exilio", y los "honrados patrocinadores" de siempre.

La situación en Cuba es grave; el turismo no ha generado las divisas esperadas, después del 11-S; que se suma a los resultados nada halagadores de la zafra 2002-2003. También es preocupante la doble moral de muchos "patriotas" en la isla, que amparados en una supuesta lealtad al gobierno delinquen con total impunidad, trafican influencias, y mercancías ilícitas de todo tipo; ya se habla de drogas. Ahora hay otro debate, el papel de los intermediarios en los mercados agropecuarios, y la creación de un "sindicato clandestino". Faltan las consecuencias de las sanciones políticas de la U.E.; y cuál será la actitud futura de EE.UU., que, para bien de Cuba - y disgusto de algunos en el "exilio" -, por ahora tiene otros asuntos de mayor importancia que le perturban el sueño.

Cuba necesita paz y prosperidad, pero se hace necesario dejar de lado la parcialidad. Hacer frente a la realidad, con el alma desnuda ante el pueblo cubano, mostrar y aceptar las dos caras de la moneda. Si el absolutismo de Fidel Castro y la terquedad de la oposición no actúan en consecuencia, todo lo que ambos bandos están haciendo por la Patria es bazofia; porque están sepultando en el ostracismo a la nación y ocultan la verdad. Derramar la sangre del hermano no es trascendental, es más decoroso hacérsela ascender interminablemente al semblante.

Es una verdad los cambios positivos en la China comunista, y la identificación de muchos cubanos con estos. ¿Es un delito aspirar a un cambio de parecida naturaleza en la isla? Empero se debe "anticipar" con sabiduría los resultados de cualquier acto, que este encaminado a las reformas en Cuba, y estar preparados, de alguna manera, a sus consecuencias buenas y malas. Por experiencia conocemos algunas, y por intuición podemos inferir otras; porque querámoslo o no, el caminar histórico de la Patria ha sido de un constante "anticipar", que han llevado de unas ideas a otras y de unos actos que las complementan, que en último análisis es el molde de lo actual; es necesario predecir, como necesidad natural de las exigencias más perentorias de cada cubano. Preciso es dar a cada acto el de la palabra franca, en relación armónica con el pensamiento; como alternativa que permite encontrar solución a cada problema, teniendo como premisa las palabras que las sustentan y la verdad de un juicio razonable.

Porque razonar es discurrir con lógica, dando razones para probar lo que se expone o considera. El razonamiento consta, por lo tanto, de una serie de conceptos, encaminados a demostrar la verdad de lo que se pretende, unidos entre sí mediante el juicio que concuerda con lo pretendido y evidencian su certeza, tanto por lo que la apoyan como por lo que anulan, y que no se opone a las evidencias; haciendo no solo posible dar razón de cuanto hay o sucede, sino develar cualquier incógnita por la simple consideración de los factores conocidos que entran en ella.

Y es que no es posible razonar sin el raciocinio, que es la facultad que da claridad a los términos confusos, compara los juicios que afirman con los que niegan, y establece una relación como consecuencia de lo comparado, permitiendo de ese modo pasar de lo conocido a lo desconocido y develar las incógnitas con sapiencia y series de razonamientos coincidentes, y el afloramiento de las nociones que van a identificar una verdad. Eso sí, cuando la justicia está en duda, la misericordia es lo obligado, principio que también es efectivo para la solución engañosa de la razón que da a los muchos problemas que contra toda razón le toca resolver. Tengo la certeza de que algunos cubanos no razonan y mucho menos tienen la facultad del raciocinio, para encarar los crecientes problemas en la isla y el "exilio".

El futuro de Cuba es sombrío, es esencial predecir, que no es más que anticipar una cosa, no ha capricho, sino basándose en los factores y evidencias de una crisis existencial en la sociedad cubana, que al progresar en sus causas y efectos traerá la realización de lo que se ha presagiado. Todos los cubanos son hermanos, y tienen el sagrado deber de moverse a conmiseración; aceptando el consenso, y asumiendo el reto de las reformas democráticas necesarias; con resolución, valentía, y constancia. No se puede olvidar de que: "Totus hic locus est contemnendus in nobis, non negligendus in nostri" (Cuidado es que debe desdeñarse para uno mismo y no descuidarse para los suyos). Porque la evidencia que mejor corrobora la benevolencia, es el sacrificio voluntario que se hace por el bien del prójimo.

Abrazo fraternal desde el Alma, con los mejores pensamientos para que la Paz Prevalezca en la Tierra.

22 de junio de 2003

Cuba: Fidel Castro no es el único culpable.

Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
22 de junio de 2003.

Después del desmoronamiento del bloque "comunista" de Europa del Este, el gobierno cubano continúa obcecado en no tolerar los cambios que extirpen la modorra paternalista y opresiva en la isla; y vitupera la necesidad de reformas en el país, ajustado a la nueva correlación de fuerza global; que impone una metamorfosis de los actos presentes, nutriéndose con la experiencia del pasado, y la percepción del porvenir; para prolifere la ideación, así como la disposición auténtica que permitan se inserte, a Cuba y los cubanos, en el mundo de hoy; teniendo en cuenta de es un país cuya economía depende de las importaciones.

No es benéfico, a mediano y largo plazo, continúe el caciquismo en la isla y el "exilio". Prerrogativa que ni el régimen, ni la oposición se pueden dar; pues, el país está vinculado - directa o indirectamente - a la geopolítica del acontecer general. Para bien o para mal, ante la globalización, es cardinal de que los cubanos busquen con responsabilidad las causas de la ruina y traumatismos que eclipsan la vida nacional. Desafiar el futuro es esencial, y hay que aceptar con humildad de que "nada tan estúpido como vencer; la verdadera gloria está en convencer".

Por más de cuarenta años, los cubanos han sufrido el abarrotamiento de sus restringidas esperanzas, que se han enardecido por las promesas; que al final se han descuajaringado contra un esclerótico gobierno absolutista y la inmoralidad de los llamados "patriotas". Ambos, definitivamente están "incubando" el embrión de una futura anarquía. El pueblo cubano sufre con estoicismo los sistemáticos fracasos económicos y políticos; constantes errores y postergaciones de resultados en lo social, y nuevos ofrecimientos, que solo acrecientan el escepticismo y el desengaño. Fidel Castro no es el único culpable.

Cada día es menos sostenible la situación en Cuba, que deteriora sobremanera la nación y distorsiona los hábitos del coexistir. Quién sabe si la generalidad espera del gobierno o de los "amigos del norte", un milagro quimérico. ¡Imperdonable yerro!

¿Cómo será la inserción de Cuba - en lo económico, político y social - en el orden internacional, después de una transición democrática? Esta y otras interrogantes por el momento no tienen respuesta. Porque no hay un proyecto coherente, en la isla y el "exilio", que tenga una argumentación unificada, y proteja la verdad. Además, facilite comedidamente la defensa e integridad moral de la nación y su soberanía.

Sin perjuicio, hay que salvar a la Patria. En tal sentido, vale la pena meditar sobre lo que con respeto y franqueza expone el doctor Juan Antonio Blanco: " La visión totalitaria del socialismo y el estilo unipersonal de gobierno de Fidel Castro son hoy – mucho más que cualquier posible acción estadounidense contra Cuba - los principales peligros a la seguridad nacional cubana. Sin embargo, es a la clase política cubana, a sus intelectuales y al pueblo en general a los que correspondería - antes que a nadie - ponerle coto definitivo y salvar al país. Es necesario hacerlo antes de que sus erráticas y a menudo unilaterales acciones conduzcan a todos a un desastre de dimensiones desconocidas. Otro futuro mejor todavía es posible y el pueblo cubano lo merece".

¿Cuándo la "Revolución Socialista" - dirigida por Fidel Castro - y los cubanos todos, renunciaran a su enclaustramiento, ostracismo, y adhesión al discurso bizantino? ¿Cuándo asumirá la comunidad cubana, como prioridad, acciones concretas en bien de la Patria?

Algunos, en el "exilio" y en la isla, tiene avidez de exista democracia en Cuba, pero esperan sea con la ayuda "desinteresada" de los marines estadounidenses. Con su actitud, están demostrando cobardía e incapacidad para resolver - pacíficamente - el problema entre comppatriotas. ¡Los cubanos que han demostrado talante, sin verborrea tienen la respuesta!

Inevitable es la transición hacia la democracia - sin renunciar a los logros, en materia de ciencia, educación y salud -, y todos los compatriotas, sin excepción, tienen el desafío de propiciarlo: con ansias de paz, inspiración creadora, pureza de intención, orden, método, y percepción. Sin olvidar los eventos internacionales con vitalidad y sabiduría. Esto, en último análisis, evitará prevalezcan en Cuba las penas, celos, odios y traiciones. Del mismo modo, los nacionales tienen que sobrellevar las inevitables contrariedades de la transición con intelección acertada, justicia insobornable, dignidad, y autodeterminación. Una transición con dirección y control, concediendo libertades dentro de la disciplina y la ley; construyendo una infraestructura eficaz, que fortalezca la recuperación económica, política y social. Esta debe ser la proyección al futuro; otro enfoque llevaría a Cuba y los cubanos a un nuevo e irreversible fracaso.

Los dirigentes políticos, sindicalistas, humanistas, medios de comunicación (como Radio Martí), etc., - en el "exilio" y Cuba - tienen el deber, ante la historia y el mundo, de terminar con los embaucamientos y embrollos; por su culpa las cosas han ido de mal a peor; y hoy día, el paciente tiene pronóstico crítico. El egoísmo de unos pocos, por más de cuarenta años han arruinado el país, y dejado como secuela un pueblo prisionero de un impúdico sistema que lo afrenta. ¡Hay que admitir las equivocaciones con valor, y rectificar el rumbo con decoro! ¡Sí señor!

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).

15 de junio de 2003

Cuba: ¿Quién dice la verdad sin perversidad y sin falacia?


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
15 de junio de 2003.

SI miramos al futuro y nos deleitamos con la posible belleza de una autentica democracia en Cuba, estamos perfeccionando el alma de la nación; y encarar la realidad con metas definidas, para sin privilegios dialogar decentemente entre cubanos, y enfocar la atención sobre la espléndida e inagotable oportunidad de hacer realidad las aspiraciones de un pueblo.

Parte de estos anhelos están marcados por el martirio; que se amalgama como la hiedra a la soledad; complemento inseparable del sufrimiento y la impotencia. Paradigmas que ensanchan el corazón y purifican el espíritu, aunque se opine lo contrario.

El despotismo no solo es de Fidel Castro, también de muchos de sus detractores; que han hecho promesas, pero es mucho menos lo que se ha realizado en concomitancia a lo ofrecido. Es decir, "del dicho al hecho hay mucho trecho".

Las personas de buena voluntad no aceptan la opresión económica, social y política que abarrota a la familia cubana; y repudian las secuelas generadas en Cuba: por las sanciones de otras naciones, el régimen, y la oposición.

Ante esta certeza, se esfuman las posibilidades de extirpar las pretéritas amarguras, y mucho menos suprimir, de la vida nacional, los propósitos y discursos con ambigüedades, que jamás van a facilitar el razonar de corazón.

Ninguna persona es perfecta, "el que no cojea, renquea"; sin embargo, no son pocos los que ambicionan "administrar" los destinos de Cuba, en un futuro cercano. Pero prestan más vocación a sus afectos personales, que a las necesidades de la Patria. Individuos que carecen de sabiduría y ética; e incapaces de concretar objetivos, quieren llegar al fin menospreciando las leyes de causa y efectos.

En las últimas semanas se han desarrollado eventos de trascendencia, en relación con Cuba. Estas han corroborado y puesto en hesitación la ausencia de pundonor y voluntad, que a la larga pueden obstaculizar ideales benéficos para el futuro del país.

Los quimeristas estiman que no más allá del año 2004, a Castro lo derrotara la oposición interna. Además, aseguran la decrepitud de Fidel, y la progresiva crisis al interior del régimen. Un sector obcecado de la comunidad cubana ha suplicado al presidente Bush ayuda para solucionar el dilema de Cuba. Sin tener en cuenta, de que una intervención directa de EE.UU. es más compleja y peligrosa que en los casos de Irak, Corea del Norte, o la pugna palestino-israelí. Esta verdad la conocen Bush, republicanos, y demócratas. Políticos, artistas, e intelectuales del mundo "democrático", han exigido al gobierno cubano el cese de las represalias contra la oposición pacífica, y una transición hacia un "régimen representativo".

Por otro lado. EE.UU. sufrió una derrota - como patrocinador - de un proyecto presentado por Canadá, Chile y Uruguay, en el último Consejo Permanente hemisférico celebrado en Washington; que discutía la situación y acciones relacionadas con los Derechos Humanos en la isla. Dicho proyecto se voto en contra por 16 países, y la abstención de uno. Algo muy parecido ocurrió en la Comisión de Derechos Humanos, en Ginebra.

Más reciente, según Powell: "Estados Unidos de América espera con interés trabajar con los miembros de la O.E.A., para encontrar maneras de apresurar la inevitable transición democrática en Cuba". Una vez más, el que empuja no se da de golpes.

Lo expuesto hasta aquí, es verdad. Empero son evidentes los esfuerzos desesperados de Andrés Nazario, desde Alpha 66. También el siniestro complot - coordinado por la CIA, el Pentágono y Otto Reich; y la ayuda indispensable de cubanos como José Basulto, de Hermanos al Rescate - para provocar, el pasado 20 de mayo, un incidente con la fuerza aérea de Castro, en el Estrecho de la Florida.

Verdades son los testimonios de Odilia Collazo Valdés, presidenta del Partido Pro Derechos Humanos de Cuba y otros opositores, que resultaron ser agentes de la Seguridad del Estado. Testimonios, entrevistas y documentos que estarán disponibles próximamente en un libro titulado "Los Disidentes"; que ponen al descubierto el dudoso proceder de algunos representantes de la oposición, en Cuba y el exilio.

Decía Pablo Alfonso, columnista del Nuevo Herald, de que: "Todavía quedan algunos tontos - cada día menos -, que se alimentan de promesas, consignas y mitos"; y asegura existe un fortalecimiento de la oposición. ¿Esto puede ser verdad?

El incremento de la inversión extranjera en Cuba se ha incrementado hasta 20 veces en las últimas décadas, según informes del gobierno cubano. ¿Es una verdad? No es acaso verdad la marcha masiva por las calles de La Habana y frente a la embajada de España; como protesta por las sanciones políticas de la Unión Europea; encabezada por el gobierno español; y que se suma a las económicas de EE.UU..

No deja de ser verdad las intervenciones militares estadounidenses en Cuba - en la "república" que algunos coterráneos echan de menos - y sus respectivos interventores: John Brook (1898 - 1899); Leonard Wood (1899 - 1902); William Taft (1906); Charles A. Magoon (1906 - 1909); cuál será el próximo (... -...). A propósito, un espécimen de la "nueva era" está de chunga en Iraq.

Es que las verdades mortifican, y en este caso los hechos dejan al descubierto la doble moral y terquedad, de algunos opositores, gobiernos, y el régimen. La tasa se desborda cuando escuchamos a Powell decir: "Si algo nos ha enseñado nuestra experiencia en el cuarto siglo transcurrido, en este hemisferio y en todo el mundo, es que las dictaduras no resisten la fuerza de la libertad". A buen entendedor pocos ejemplos y palabras bastan.

Hay que defender la verdad. "Al pan, pan, y al vino, vino"; cuando se enfrenta el atropello usurero de "líderes poderosos". Porque en último análisis, se impone el decoro de hombres y mujeres que no utilizan la retórica como ignominioso instrumento para manipular y entusiasmar a una multitud o comunidad estúpida. ¿Es que la generalidad de cubanos está carente de educación y de respeto hacia el prójimo? ¿Los cubanos y el mundo están faltos de inteligencia y dignidad?

Estoy persuadido de que la sensatez, discernimiento, benevolencia, y pundonor, son indispensable para tomar decisiones coherentes, para puedan ser inspiradas por la Luz divina. Decisiones hechas realidad en todas las maravillosas obras humanas concebidas con el alma. Que es la gratificación cuando se transforma en cordialidad la indulgencia.

¡Sin verdad no hay justicia! Por este motivo amo la voz del pueblo que necesita ser redimido, y que siempre dirá la última palabra; ya que es la voz del cielo. Es importante meditar sobre el origen y consecuencias, de la paja en el ojo ajeno, e indagar con espíritu crítico la viga en el propio. Para honrar la verdad como esencia de la propia emancipación, y encontrar respuesta, en Cuba y el exilio, sobre... ¿Quién dice la verdad sin perversidad y sin falacia?

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).

8 de junio de 2003

Cuba: ¡Redimir la Patria es posible!


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
08 de junio de 2003.

"LA Iglesia no tiene la misión de ser partido de oposición que lamentablemente no existe en Cuba. Yo quisiera que hubiera uno, dos o tres partidos con pensamiento distinto, pero no los hay".

De esta manera diáfana y sugerente, para considerar, se manifestó hace pocos días el cardenal Jaime Ortega y Alamino, arzobispo de La Habana; durante una conferencia - sobre el futuro de la Iglesia - en la parroquia San Juan de Letrán, de la capital cubana.

El prelado, salvaguardado en la razón de ser de la Iglesia, ha dejado bien definido que defenderá los derechos de la institución y no relegará en modo alguno su principal servicio para los cubanos según las reglas y prácticas apostólicas. Argumentos, para encarar con sabiduría la conminación y pretensión de algunos opositores, de asuma la Iglesia partido frente al absolutismo imperante en la isla.

Todo mi ser coincide con está admirable posición, si tenemos en cuenta de que existen más de 360 organizaciones no gubernamentales de oposición, entre las que se conocen Agencias de Prensa; Asociaciones; Coaliciones; Movimientos; Confederaciones; Alianzas; Corrientes; Sindicatos; Uniones, etc. Prueba indiscutible de la ausencia de unidad política, aunque quién sabe algunas coincidan en el fin.

La Iglesia bien pudiera ser intermediaria en una probable concertación y conciliación - ejemplos hay en otros países -; pero está consciente y consciente de la insuficiente unidad en la oposición, y el vacío de líderes convincentes, y coherentes preceptos éticos y sensibles. En último análisis, sentido común.

Por más de cuarenta años se ha desaprovechado la conveniencia de dialogar entre nacionales, y especialmente el escuchar con sapiencia las verdades. Actualmente, es una certeza la máxima política enunciada por Maquiavelo: "Divide ut regnes"; que es la cotidianidad de algunos disidentes, opositores o defensores de los derechos humanos. El principal pecado: la arrogancia, vestida de protagonismo, perniciosos en la transformación de los seres humanos, para domine las "pasiones" y su intelecto.

Escéptica está la generalidad de cubanos, en le día a día, de sea realizable una transición hacia la democracia, pues, se ha edificado en el corazón un altar, olvidando no hacer del corazón un sanctasanctórum. Porque se ha hecho oposición, al absolutismo castrista, con ad ostentationem. También, realizado escaramuzas, con la complicidad de las bajas pasiones y la obsesión. Los "poderosos" del exilio rechazan cualquier criterio sanamente igual, superior o discordante, que pongan en peligro sus intereses especulativos. La prueba más reciente "Cuba Refe 2003", un antijurídico y desatinado refendum.

Una mediación imparcial de la Iglesia, permitiría - a opositores y oficialismo - un diálogo con prudencia y comedimiento. Un Proyecto Varela, el magnífico trabajo de Cambio Cubano, pudieran ser alternativas que ayuden a sustentar la soberanía de Cuba. Pero... hace falta concertación.

Se ha demostrado que en el proceso evolutivo, de los seres humanos, es inevitable el antagonismo, bajo el principio de causa-acción-reacción-efecto. No obstante, la lucha se debe subordinar a las rectas relaciones humanas, con un enfoque honesto e integrador; y total desapego a las experiencias dominadas por la miopía e "ignorancia", que obstaculizan el acercamiento. ¿Es posible la unidad del pueblo cubano - como nación -, para una transición democrática? ¡Sí! En el momento que la oposición tenga la capacidad de prestar atención, discernir con franqueza, y el corazón sé conmueva, más allá de la aspiración del beneficio personal.

En este punto es cardinal saber que, salvo excepciones, la oposición esta carente de honesta identidad entre discurso y propósitos, pues se antepone lo personal y se descuida sistemáticamente el contexto en que viven la mayoría de los nacionales, en Cuba y el exilio. Nunca la unidad de propósitos debe perjudicar lo sustancial y probo del universo cubano. Ya que la convivencia y los poderes "legales" no podrán, de ningún modo, justificar los argumentos peyorativos de la descalificación y las actitudes permisivas, en concomitancia con la "obsecuencia" de los gorrones. Si se aspira construir una democracia en Cuba, es vital tener voluntad, con mente abierta al discernimiento, la circunspección, y el afecto; siempre presentes en el apostolado del Padre Varela.

Ahora no faltara una nueva equivocación, de algunos opositores, sobre las declaraciones del cardenal Jaime Ortega. Unos lo acusaran de que es un colaborador del régimen y cómplice de Fidel Castro; otros lo calificaran de marxista-leninista; y quién sabe hasta lo incriminen para sea anatematizado por el Vaticano.

Empero, hay que tener fe de estos reclamos se silencien; porque auténticos cubanos saben hay necesidad de servir al país con pundonor; motivados en primer lugar por la conmiseración, luego el convencimiento de la esencialidad y el indispensable amor. Aspectos que educan el alma nacional; con su rica experiencia del perdonar y el crecimiento espiritual; legítima consagración, urbanidad, y constante reorientación ante las circunstancias y la vida misma.

Es pertinente reflexionen los disidentes, opositores, y defensores de derechos humanos, y no coaccionar a la Iglesia cubana para hacer política. Más talentoso es el pensar cómo pudiera la institución - de manera neutral - ser arbitro, en posibles diálogos entre todas las orientaciones políticas, sociales y religiosas; para finalmente hacer frente al gobierno de la isla, con una estrategia fusionada.

Estoy convencido de lo benéfico y la percepción que tiene la Iglesia, también de su comprensible posición. Hay que respetar la rectitud del cardenal Jaime Ortega y Alamino, porque es para los cubanos una mano amiga, pródiga de indulgencia. Compatriota de pura cepa y excelso representante de la fe cristiana. Además, firme protector de la misión pastoral de la Iglesia, para el pueblo cubano esté más cerca de la Esencia divina y prevalezca la Paz en Cuba.

¡Redimir la Patria es posible! En la medida de que los cubanos - sin parcialidad - sean sensatos, a la par de ideas creadoras y planes dirigidos al bien común; ausentes de contumacia. Es decir, encauzar la energía física y espiritual desde el corazón, para enaltecer las acciones altruistas y de buena voluntad, con decoroso propósito parabién de la concordia nacional.

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).

4 de junio de 2003

Armonía


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.

SI nuestras acciones cotidianas son positivas, es posible vivir en armonía con toda la humanidad. Pero hay que irradiar, desde el alma amor coherente, en nuestras relaciones con la totalidad. Esta emanación, racional y amorosa, fructificará como beneficio corporal y espiritual, para vuestra fortaleza y seguridad.

Si quieres fraternidad en la coexistencia:

Realiza con seriedad y responsabilidad no solo tu trabajo, también valora el de tus compañeros.

Contagia, sin ninguna restricción, de alegría a los demás.

Cuando estés solo o con otras personas. En tus pensamientos, en las palabras que expreses, con el cuerpo y el alma, en todos tus actos en la vida, se sincero y limpio.

Práctica el desprendimiento y la cordialidad, con las personas que te rodean. No lastimes al prójimo.

Si eres fiel con vuestra familia, amigos y creencias; estarás ayudando a la unidad y entereza de esa fidelidad.

Debes buscar en vuestra alma la benevolencia, pero sin dejar de reconocer la de los demás.

Ser recto y aceptar coherentemente las reglas y leyes, deben formar parte de vuestra cotidianidad. Es una necesidad para el crecimiento.

Una actitud sincera y genuina, debe estar acompañada siempre de altruismo. Para que se fortalezca la fe entre todos.

Lo expuesto, es una invitación a la reflexión. Exteriorizar los principios del respeto, desde el alma, permite tener una vida agradable junto al prójimo. Es la alternativa para exista fe y paz; también equilibrio con la totalidad.

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).