Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

22 de mayo de 2002

¡La marcha hacia una nueva Cuba es posible...!

Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
22 de mayo de 2002.

EL hombre como ser "racional", desde su creación se jacta de que la vida corpórea es eterna. También ha especulado por siglos de que es el llamado a dominar el mundo. Tal es el caso de algunos líderes de EE.U. y de Fidel Castro.

Colosal error, porque efímeros son el imperio y el mismo individuo; ambos desaparecen materialmente, por una u otra causa.

Después de la presentación del Proyecto Varela, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en La Habana; la visita pedagógica del ex presidente Jimmy Carter a Cuba; las declaraciones de Fidel; el discurso de Bush en Miami; y las respuestas de Ricardo Alarcón; no han hecho despertar la conciencia de los cubanos y traerlos a la realidad. Esa realidad que existe aquí, ahora, y que no creo cambie con facilidad.

Los cubanos, dentro y fuera de la isla, siguen sin ilustrarse de que solo con unidad, sabiduría, y buena voluntad universal, es posible alcanzar metas saludables para el futuro de Cuba. No se puede olvidar que: "El estado de sabiduría no tiene nada que ver con el gobierno de los demás; es un asunto de ordenarse a sí mismo".

Muchos cubanos en el exilio, por múltiples motivos, son incapaces de comunicarse con sus iguales convenientemente. Esto evidencia que por más de cuatro décadas y aún hoy día son incapaces de relacionarse humanamente; relaciones que permitan defender con inteligencia y amor el futuro de la patria.

Esta verdad deplorable se exacerba por, actitudes hoscas e intransigentes, de algunos "cubanos"; que han hecho casi imposible una verdadera interrelación entre los nacionales. Eso sí, lo que desconocen estos "individuos" que avivan la obstinación, no solo han sufrido en carne propia sus libertinajes, sino que también lo han tenido que soportar todos los cubanos, en mayor o menos grado."

Apruebo los cambios políticos dentro de la isla y sé es también el anhelo de sectores moderados del exilio y dentro de Cuba. Pero la "ignorancia" de algunos y la perversidad de otros, no les permite ver la verdad; y olvidan de que solo serán posible las transformaciones en nuestra patria si existe unidad equilibrada de sentido común. Solo con urbanidad y tranquilidad espiritual, será posible lograr la meta por el camino de la noviolencia.

Es de esencial importancia, para el futuro democrático de Cuba, asumir todos el reto; con responsabilidad y desde lo más profundo de nuestra alma. Reflexionemos al futuro, con altruismo y tolerancia, sobre cada propuesta y su trascendencia en el tiempo, no solo positivas, también las negativas. El Proyecto Varela es un primer paso y una excelente opción; por qué no asumirla con amorosa valentía y ayudar a su perfeccionamiento.

Con el decoro que me ha caracterizado siempre y la incuestionable honestidad; invito a todos los cubanos, sin excepción, a ser consecuentes con el futuro del país. Creo es imprescindible borrar, con humildad de nuestras vidas, la extravagancia del utilitarismo, la individualidad, el egoísmo y los resentimientos. Pensemos en las futuras generaciones, como una totalidad nacionalista; como nos enseño José Martí y todos los excelsos patriotas que han colmado nuestra historia.

Valoremos si hemos sido humildes y perseverante en nuestras vidas. Si hemos aprendido a ser espirituales y a otear desde el alma. Si en nuestra existencia hemos profesado con el ejemplo digno de imitar, con nuestra esperanza, fe y creencia. Si actuamos en cada jornada con generosidad y modestia.

Hemos proclamado a los cuatro puntos cardinales la necesidad de libertad y democracia en nuestra tierra; la pregunta obligada es: ¿Somos dueño, en verdad, de nuestros actos en esta cruzada por cambios en Cuba? ¿Lo hemos asumido con sincero compromiso y vehemencia, consagrando amorosamente el corazón y el alma al bien de todos, y no para una minoría arrogante que solo busca arrastrar multitudes a la revancha, para satisfacer sus intereses personales históricos, actuales y futuros?

Es necesaria la renovación y el avance hacia derroteros de progreso, democracia y libertad; sin renunciar, guste o no, a los logros positivos cubanos en la educación y la salud, entre otros.

Hay que meditar cada propuesta y análisis político que se haga; más aún después de los últimos acontecimientos en EE.UU. y Cuba. Hay que convencer con hechos de paz y no beligerancia. Debemos caminar por el sendero que conducirá a la meta deseada por todos los cubanos, pero debemos primero mejorar como personas.

Cuando alcancemos la meta, serán muchos los retos a enfrentar, pues toca convivir a los de adentro y los de afuera. Alguien ha pensado ¿cómo será esta realidad futura? Estoy convencido que solo los patriotas honestos se han preocupado en dar respuesta a esta verdad. Creo no equivocarme al asegurar que son muchos, yo me incluyo, los que no desean regresar a la "democracia" que existía en Cuba antes del 59 y que dio al traste con una revolución que llevo al poder a Fidel y sus "fieles seguidores"; tampoco vivir como se vive en muchos países latinoamericanos - un ejemplo es Colombia, con una de las democracias más antiguas, en el continente; junto a EE.UU. -, aunque algunos "representantes" del exilio no quieran ni mencionar estas verdades en sus interminables peroratas. Quizá sea este el mayor escollo que hay que eliminar y que de alguna manera impide la unidad de principios. Sería interesante conocer qué piensan estos "voceros" de lo dicho acá.

Enhorabuena para los que piensan en el bien de todos los cubanos; pues transitan por un maravilloso sendero de hermandad y porque aceptan la necesidad de ser mejores los unos con los otros.

Cuba necesita cambios políticos, es verdad; pero debe ser con benevolencia. Mirémonos en el espejo de otras naciones que han emprendido cambios traumáticos y cuales sus consecuencias. Las transformaciones hay que hacerlas con mesura y analizando con madurez las acciones que se realicen; las causas y sus efectos. Por eso la necesidad de una comisión de notables; que tendría la responsabilidad de encontrar el hilo de Ariadna, que permita enriquecer el Proyecto Varela, por
ejemplo, y dar solución al "indescifrable problema cubano".

No podemos desconocer que Cuba es: un país no autosuficiente económicamente; que la nación cubana es parte de la Comunidad de Naciones, y célula fundamental del organismo global llamado Humanidad. Hay que ver con intuición el mundo actual y cómo, luego del cambio, se inserta el país - no tendría otra alternativa - en la "globalización y el neoliberalismo" y depender de la banca internacional, como país subdesarrollado que es. Al mismo tiempo, los cubanos debemos asumir con seriedad el principio de que: "Todos los hombres son mis hermanos y correligionarios; todas las naciones son mi patria; y todas las religiones mi religión". La pregunta ha responder es: ¿La marcha hacia la Nueva Cuba es posible? ¡Apenas comienza el viaje, y hay que tener cordura, fe, voluntad y
valor!

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando autor y fuente).

11 de mayo de 2002

Cuba: Una apología al ‘Proyecto Varela’

Esta Carta puede (y debe) ser reproducida y circulada al Pueblo Cubano, y a toda persona amante de la democracia y el respeto a los Derechos Humanos en el Mundo.


Colombia, Medellín, sábado, mayo 11 de 2002.

Señor
Ricardo Alarcón de Quesada
Presidente Asamblea Nacional del Poder Popular
República de Cuba.


Cordial saludo.

No pretendo hacer un discurso demagógico. Tampoco es mi intención hablar en nombre de Dios, Cristo, Maitreya, Iman Mahdi, Bodesatva o el Mesías; de ningún modo, en nombre del pueblo cubano; porque repudio el protagonismo politiquero. Además, de no considerarme "contrarevolucionario", "mercenario" o "traidor", actúo con autonomía total, sin estar condicionado por ninguna voluntad ajena a la propia y con la convicción de que "la verdad hay que amarla y decirla sin temor ni ira".

Eso sí, desde lo más profundo de mi Alma, anhelo con humildad y espíritu de no-violencia, no viciar mis sentimientos y tenga que purificar mi intuición. Pues tengo la necesidad de expresar mi "Apología al Proyecto Varela"; llamado por muchos "polémico", y por otros como "un atentado contra la seguridad nacional".

La Carta Magna Cubana 1992, rige los destinos del pueblo cubano y obliga a su consecuente análisis sistemático; para la aplicación dialéctica de las Leyes -reflejo respetuoso de la constitución - con relación a los ciudadanos, la sociedad y el Estado. La Constitución 1992 obliga al honesto cumplimiento de sus disposiciones a todos los sectores de la nación, incluyendo al Estado; con una sola aspiración: la independencia y responsabilidad ética para con la república y la constitucionalidad.

Como norma, las constituciones son los pilares esenciales de todo Estado que se respete; y es la guía que debe admitir el imprescindible equilibrio entre: el poder político, la ética y la libertad de un pueblo, de una nación.

Lo político es una necesidad de la libertad, como estabilidad de la democracia. También es la posibilidad de cada persona pueda exponer con claridad, ante la sociedad y el Estado: sus interpretaciones e inquietudes a los más diversos temas, incluyendo propuestas de Referéndum; que es el caso de "Proyecto Varela".

Solo es posible un establecimiento gubernativo sólido y púdico, cuando el poder político, acata su obligación, como parte del Estado; y su proceder se subordina a la Constitución; y tiene la honorable aptitud del diálogo con toda la sociedad y otras naciones, teniendo en cuenta que "el odio canijo ladra y no obra", así como "la sinceridad es el final y comienzo de todas las cosas; sin sinceridad no habrá nada". De esta manera el Estado da cumpliendo, al respeto de las garantías y de los derechos de todos los ciudadanos; sin tener en cuenta posiciones políticas, económicas o religiosas. Porque "el odio nunca es vencido por el odio, sino por el amor".

Coincidirá usted, aunque no necesariamente, que cada ciudadano cubano, y me incluyo, está en capacidad, mientras se demuestre lo contrario, de: asumir la responsabilidad de sus actos y la defensa de las ideas que nacen de su Alma. El Estado y toda la sociedad no pueden pretender jamás forzar a creer en lo que consideran es la verdad concluyente. Ese Estado y esa sociedad, no tienen otra alternativa que enfrentar, con erudición, la verdad antagónica. Creo es decente y esencial. También creo es hora de sustituir las ideas absolutistas por las liberales. Principios estos que tienen su raíz en la Revolución Francesa y en las mismas tradiciones históricas de la nación cubana.

La felicidad de unos jamás debe implicar la infelicidad de otros. Pero para alcanzar este propósito con benevolencia no debe acorralarse la vida con un ánima utilitaria; también hay que ojearla desde el Alma misma, con amor y hermandad. Desechando los resentimientos, los egoísmos, se debe mirar la invitación expresada en el "Proyecto Varela". "El respeto, la ayuda y el apoyo mutuo; la confianza y la honestidad, la responsabilidad mutua. Sobre el Principio de que con estas acciones no se dañe a nadie ni material, ni psíquicamente; ni a los individuos ni a la sociedad. Amarse de persona a persona, es tal vez la prueba más difícil que nos esta encomendada, la última y máxima prueba".

Cada día de nuestras vidas, clamamos por que exista tolerancia, benevolencia y fraternidad. Soy un defensor del diálogo y de la no-violencia; porque creo en el hombre como género, porque creo desde el Alma en: " Que todos los hombres son mis hermanos y correligionario; todas las naciones son mi patria; y todas las religiones son mi religión". ¿Usted no?

Dadas las circunstancias, no muy convencido estoy, espero estar equivocado, de tenga imparcial trámite la consideración del "Proyecto Varela", en la Asamblea Nacional del Poder Popular". Y eso es lo que más debe preocuparnos a todos los cubanos, dentro y fuera de Cuba, sin excepción. Aunque confío en la alta dosis de audacia, sabiduría, talento, conocimiento e imaginación de muchos miembros del parlamento cubano y usted no es la excepción.

Sé asumo, al futuro cercano, muchos riesgos al redactar y enviar esta carta a la Asamblea Nacional, a través de su persona (hablo de los extremistas que no faltan en estos casos). Pero lo hago con responsabilidad y sentido de colaboración; como alternativa de posible solución: a los problemas actuales y futuros de la nación; que no son pocos. Siento la necesidad de encarar una realidad y evitar tener que mentir por miedo; porque la falsedad es el carácter de todos los temores; el miedo a por sí mismo, al prójimo, al establecimiento, a la existencia y sus circunstancias. Sin olvidar jamás que "mil temores no pueden destruir la esperanza".

De tal manera que llegado a este punto, solicito de manera comedida a usted y a la Asamblea Nacional del Poder Popular: Hacer pública por los medios establecidos de la propuesta contenida en el "Proyecto Varela", así como la respuesta del Parlamento a la misma; sustentada dicha petitoria en los derechos consagrados en nuestra Constitución 1992 (Cap. II, Art.28, 29a; Cap.VI, Art. 41,42; Cap. X, Art. 75a,b,c,t,u,v,w; Art. 81; entre otros) Confío en su experiencia diplomática y parlamentaria; y quiera Dios no sufra yo una frustración. El diálogo nacional es necesario, porque "peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera", sin tener que renunciar a los principios.

Practico y amo la buena voluntad universal, la piedad de Buda, la fraternidad del Islam, el sacrificio de Cristo y la sabiduría de los Vedas; por esa causa, si es para bien de la Patria y todos los cubanos, hago formal autorización para se conozca el contenido de esta carta.

Esperando vuestra respuesta, anticipo mi agradecimiento por su amabilidad y paciencia.

Dios lo bendiga a usted y al pueblo cubano.

Fraternalmente.

(Aparece firma del autor)

Pablo Felipe Pérez G.
Ciudadano Cubano, Residente en el Exterior...


Copia: Señor Oswaldo Payá Sardiñas.
Movimiento Cristiano de Liberación.

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando autor y fuente)

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