22 de septiembre de 2010

¿Perder la esperanza y alegría de vivir? - Por: Pablo Felipe Pérez Goyry

¿Perder la esperanza y alegría de vivir?

Por: Pablo Felipe Pérez Goyry
Editor y Analista Sociopolítico Independiente

A propósito de la actual Asamblea de la ONU, con presencia de los gobernantes de países miembros, este año se cumplen 10 de la plenaria que aprobó los "Objetivos de Desarrollo del Milenio", para abordar los problemas humanitarios más apremiantes. Estos objetivos (8) consisten, entre otros, en reducir -para el 2015- las enfermedades contagiosas, la pobreza y la falta de educación básica a la mitad de sus niveles en 1990.

Foto: AP Foto/Bullit Marquez
Si bien, hay datos alentadores, según el Banco Mundial no es suficiente, particularmente en África. El organismo internacional señala que: “Buena parte de Asia ha cumplido o está a punto de cumplir los objetivos. En China, cuya economía este año superó a la de Japón para convertirse oficialmente en la segunda mayor del mundo, la tasa de los que viven bajo la línea internacional de pobreza cayó del 60,2% en 1990 al 15,9% en 2005, y se proyecta que será del 5% en 2015. La economía de la India creció 8,8% en el segundo trimestre de este año, y no ha registrado éxitos tan espectaculares, pero la ONU dice que está encaminada a reducir su tasa de pobreza del 51% en 1990 al 24% en 2015. América Latina, cuya tasa de pobreza extrema era de 11% en 1990, está bien encaminada a reducirla al 5% en 2015. En cambio, el África subsahariana se quedará corta, puesto que se proyecta una tasa de pobreza del 38%, en 1990, era del 58%”.
Empero, aunque la tasa de pobreza se reduzca al 15% de la población del mundo en desarrollo para el 2015 -como proyecta la ONU-, aun quedarán 920 millones de personas en la hondura de la pobreza extrema.
Dice el refrán: “Sufre callando lo que no puedes remediar hablando”. Es decir, hay que ser mudo, ignaro y ciego para poder vagar a tiento por el mundo. Sin lugar a dudas, existen seres humanos que no hablan por miedo, son ignorantes, se hacen ciegos y cómplices de los que causan mayores males: la codicia y la indiferencia. Realidades de la miseria humana, que abruman a millones de personas que sólo les queda perder silenciosamente la vida porque han perdido la esperanza.
No abra solución a los graves problemas que abarrotan el alma de millones de personas, mientras exista la rapacidad perniciosa y el ocaso de valores morales. A estas alturas del siglo XXI, causa tristeza ver la ausencia de benevolencia y relaciones fraternales que debiera prevalecer en la convivencia humana.
¿Qué queda..., perder la esperanza, renunciar a la alegría de vivir y con ella la muerte del alma misma? He aquí la necesaria reflexión y la búsqueda de respuestas sustentadas en la ética, teniendo como fundamento que cada segundo muere una persona a causa de la pobreza extrema.
Definitivamente, es necesario aspirar a mejores resultados en los "Objetivos de Desarrollo del Milenio", y los líderes mundiales tienen una responsabilidad: alcanzar estos objetivos; sin desperdiciar esfuerzos en utopías que obstaculicen poder enfocar las acciones con sabiduría e intuición, que permita descubrir el porqué de los problemas y encontrar explicaciones que sustenten las propuestas de soluciones para combatir las enfermedades contagiosas, erradicar la pobreza y la falta de educación gratuita básica a la mitad de sus niveles de 1990. Una aspiración de las personas de buena voluntad y que es impostergable. Un sueño que, de materializarse, hará que florezcan la paz, la esperanza y la alegría de vivir para todos los seres humanos. Namasté.
Medellín, 22de septiembre de 2010.