Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

1 de julio de 2001

Las campanas siempre doblan por Ernest Hemingway

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Las campanas siempre doblan por Ernest Hemingway

Por: Pablo Felipe Pérez Goyry.

Nadie como él ejerció mayor influencia sobre los escritores de su propia generación, "la generación perdida", de entre dos guerras mundiales. Se considera "el Byron norteamericano" porque, a semejanza del súbdito inglés, se rebeló contra las tradiciones establecidas. Desecho lo abstracto y el falso romanticismo. Buscó para reemplazar los valores convencionales que le habían inculcado las exaltaciones primitivas y simples de los cuadriláteros de boxeo, de los estadios deportivos, de las plazas de toros, el mundo brutal y la guerra.

En un barrio de Chicago, nació el día 21 de julio de 1898. Su padre era médico y en 1928 se suicida al conocer que tenía una dolencia incurable. Quería que su hijo fuera médico, como él. Era su madre muy aficionada a las cuestiones relacionadas con el arte, y deseaba que su hijo fuera músico. Para lograrlo sometía por largar horas a su hijo a practicas intensas de violonchelo. Quizá esta obstinación de la madre y las penitencias a que lo reducían, llevaron a su hijo meditar constantemente, desarrollando su talento de escritor. El nombre de este joven: Ernest Hemingway.

Huye de su casa a los quince años, pero regresa posteriormente para continuar estudiando. Sus sobresalientes destrezas y condiciones como jugador de fútbol y boxeador alcanzan popularidad en el colegio. Después, de concluir sus estudios de humanística comienza a trabajar por algunos meses como reportero en el diario "Kansas City Star". Trabajo que formará su perfección como reportero y escritor al futuro.

Fue un apasionado de las aventuras, algo que marcara su vida y obra. En los inicios de la Primera Guerra Mundial (1914), Ernest Hemingway marcha a Europa como voluntario en el servicio de ambulancias. Esto ocurre mucho antes de que los Estados Unidos de América se involucraran en el conflicto. Un tiempo después, se une a los famosos "Arditi" italianos, y es herido en sus filas. Desde entonces lo acompañara una placa de plata incrustada en su cuerpo. Pero no todo fue dolor para Ernest... Por su audacia recibirá la "Croce di Guerra" y la "Medaglia dArgento al valore Militare".

Cuando termina la guerra, al firmarse el Armisticio, regresa a los Estados Unidos de América. La estancia en el país que lo vio nacer es muy fugaz. Esto no entorpece que Hemingway retorne al periodismo como corresponsal del diario "Toronto Star" y contraer nupcias con Hadley Richardson. Más tarde, la cadena de periódicos de Hearst y el periódico para el cual trabaja lo designan corresponsal en Europa. Esto destruirá su matrimonio.

Ya en el 'Viejo continente', junto a "inmigrantes" norteamericanos, es asiduo asistente a las tertulias intelectuales de la llamada "generación perdida", que se realizaban en casa de la escritora vanguardista estadounidense Gertrude Stein. Casa que frecuentaban: los pintores Pablo Ruiz Picasso y Henry Matisse. Los escritores Francis Scott Fitzgeral, Sherwood Anderson y Ezra Pound, entre otros vanguardistas. Ocasiones que aprovechaba Hemingway para leer, a Gertrude, todo lo que él escribía. Ernest sería su alumno, también ella será madrina de su primer hijo, John Hadley y de su primer libro.

Al año siguiente escribe "En nuestro tiempo", un homenaje a una raza perdida. En 1926, escribe "Torrentes de Primavera". También, ese año presenta la novela "Cuando nazca el sol", donde con realismo nos sumerge en el mundo de frustraciones que viven unos jóvenes parisinos en la posguerra.

En 1927, publica una compilación de cuentos con el título "Hombres Sin Mujeres". En el libro encontramos "Los Indómitos", que relata la vida del torero Manuel García, quien en la decadencia de su carrera trata de encontrar una nueva posibilidad de torear. Con ayuda de su amigo Zurito logra la faena, pero como en las anteriores, regresa una vez más al hospital.

Narra con excelente maestría la guerra de 1914 (en un sector del conflicto) en la obra "Adiós a las Armas" (1929). Esta será una de sus novelas más famosa. Prueba de ello es su traducción a todos los idiomas. Además, es llevada con éxito al cine. Es la historia del teniente Frederic Henry, un oficial de una ambulancia norteamericana en el frente de guerra italiano, las campañas en que participó y su amor por la enfermera inglesa Cathérine Berkley. Asimismo, el trágico final después que ambos viajan a Suiza. "Adiós a las Armas", tiene un íntimo espíritu humano, más allá de las crueldades que impone el conflicto mundial. Nos muestra la guerra y la barbarie que no ofrece ninguna garantía a la humanidad, y que el amor será un refugio divino para los protagonistas.

A las puertas de una nueva guerra, Hemingway decide alejarse de la influencia de Gertrudis Stein y del circulo que la rodeaba en París, para buscar su propio futuro y sin saber que sería el líder de la generación que nació en el marco de las dos guerras. Cuenta en su libro "Muerte en la Tarde" (1932) sus intentos como escritor: "Me esforzaba para aprender el arte de escribir comenzando por las cosas simples; y una de las cosas más simples y fundamentales de todas, es la muerte violenta". Para investigar esta realidad, viaja a España con el objetivo principal de vivir e instruirse en las "fiestas de la muerte", que se glorificaban en plazas de toros de Castilla y Andalucía.

Un auténtico tratado, para los fanáticos de la tauromaquia y de España, es su libro "Muerte en la Tarde" que se publica en 1932. Al comentar las razones para abordar el sanguinario deporte español, Hemingway dijo: "Pensé que quizá sería bueno que hubiera un libro sobre tauromaquia escrito en inglés, y que un libro sobre un tema tan inmoral podría tener su importancia". La visión personal y técnica demostradas con excelencia en este libro, tenían el sustento de la experiencia de haber presenciado -Hemingway- más del mil quinientas estocadas mortales hechas a toros y del entrenamiento para supieran morir en el ruedo. Excelsos toreros como Juan Belmonte, Joselito y Gallo están presentes en esta obra, donde lo romántico y el esplendor de una época se impone.

Al estallar la Guerra Civil Española (1936), Hemingway se enrola voluntariamente para combatir con los Republicanos. También lo hicieron otros intelectuales como el periodista cubano Pablo de la Torriente Brau. Escribe "La Quinta Columna" (1938) y hace una compilación de los cuentos aparecidos en anteriores obras bajo el título de "Las Primeras Noventa Historias" (1938). Todo este bregar creador lo realiza mientras visita el frente de batalla y sobrevive a su tediosa convivencia en el Hotel Florida de Madrid. En su momento, Hemingway explica en su prólogo el drama que se recoge en la obra "La Quinta Columna" y los motivos que impidieron la representación en su oportunidad: "El empresario murió mientras seleccionaba al elenco y su sucesor se vio envuelto en dificultades financieras." Finalmente, la obra se representa en Nueva York en 1940, cuando ya se había "terminado" la tragedia bélica española. "La Quinta Columna", hace alusión a la declaración de los rebeldes españoles, sobre que ellos: "tenían cuatro columnas que avanzaban sobre Madrid y una quinta columna de simpatizantes dentro de la ciudad, para atacar a sus defensores desde la retaguardia". También de su experiencia en España, escribe la obra "Tierra Española".

Su décimo libro, "Tener o No Tener", se publica en 1938. Tiene como escenario lo típico "americano". La trama se desarrolla entre Cayo Hueso (Key West) y la isla de Cuba. Hemingway centra la narración en la vida y aventuras de Harry Morgan. Hombre de pocos modales civilizados pero audaz y dueño de una embarcación que eventualmente arrienda a pescadores. Pero su principal interés es el contrabando. Junto a las vivencias de Morgan, se va mostrando la vida en Key West. Para muchos seguidores de su obra, Ernest Hemingway logra acreditar su indiscutible madurez espiritual como escritor. Porque describe al protagonista en su implacable y solitaria lucha con la vida, y crea a uno de sus personajes más recios y consistentes.

"Por quién doblan las campanas" (1940), será una de sus novelas más apreciada. Obra que marca la adultez del escritor. La novela aborda los conflictos durante la guerra civil española. Hemingway, expresó en vísperas de su publicación: "Dicen que cuando uno ha cumplido los cuarenta años debería saber lo suficiente y poseer la pasta necesaria para escribir una buena obra". "Y yo creo que ésta que he escrito ahora la es". El título de la novela lo tomó Hemingway, de una frase del poeta inglés John Dónne que concluye: "La muerte de cualquier hombre me disminuye a mí, porque yo formo parte de la Humanidad. Y, por consiguiente, no envíes a preguntar por quién doblan las campanas. Doblan por ti". De aquí se desprende que se trata de una novela sobre la muerte. Se lleva al cine, con la actuación de Ingrid Bergman y Gary Cooper.

Su amor por África comenzó a finales de los años 20. Los diversos viajes (1933 - 1934) dieron vida a libros, como: "Las nieves del Kilimanjaro" y "La vida corta y feliz de Francis Macomber"; ambas escritas en 1936. En 1935, Ernest Hemingway publicó "Verdes Colinas del África". Es posiblemente la obra que nos presenta aspectos de su verdadera personalidad. El libro revela su admiración por el coraje humano; su desconfianza por las personas que emplean frases altisonantes y su preferencia por los países tórridos.

"Verdes Colinas del África", es una descripción de este continente y de la experiencia que vive junto a su segunda esposa, Pauline Pfeiffer. Esta obra ofrece todo el absorbente mundo de los paisajes africanos, densos, atractivos y difíciles. Como lo son también sus nativos, la variedad "de episodios de caza" y el interés impetuoso de Hemingway en este deporte que expone a las claras la frescura de su experiencia personal. Las acciones descritas en el libro marchan unidas a sus puntos de vista que sobre la literatura y los críticos estadounidenses tenía. Afirmando que en su país: "La crítica destruye los buenos escritores y por exceso de ambición los talentos se marchitan, por los elogios desmedidos, por sus pretensiones de intelectualismo y de superioridad". Apostrofándolos como a "piojos de la literatura", los compara con "gusanos para anzuelo, metidos en una botella, que tratan de derivar conocimientos y alimento de su propio contacto". "En cierta época de sus vidas", prosigue, "los escritores suelen convertirse en líderes. ¿A quiénes conducen? Poco importa. Si no tienen discípulos los inventan. Y es inútil que aquellos escogidos como discípulos, protesten. En este caso se los acusa de deslealtad. Hay otros que ensayan salvar su alma con lo que escriben. No es un medio fácil. Otros, todavía se arruinan por la primera suma de dinero recibida, la primera alabanza, el primer ataque, la primera vez que descubren que no pueden escribir, o bien se asustan e ingresan a asociaciones que piensan en lugar de ellos".

Una nueva aventura amorosa encuentra el escritor en España, cuando conoce a Martha Gellhorn, que era corresponsal de la revista "Collier's". Hemingway leyó sus cuentos, le dio consejos literarios y se enamoró de ella. "Él es romántico por naturaleza y se enamora como un árbol que se derrumba entre la maleza; tiene, también, una vena puritana que le impide ser un Don Juan de cocktail party", escribió su amigo Malcolm Cowley en un artículo publicado en "Life". "Cuando se enamora quiere casarse y permanecer casado y considera el término del matrimonio como una derrota personal".

La vida amorosa de Ernest Hemingway está llena de controversia y deja en claro la independencia del escritor. El 4 de noviembre de 1940 -después de publicado "Por Quien Doblan las campanas"- Pauline Pfeiffer se divorció de él en Key West..., y el 21 de noviembre, Ernest se casó con Martha Gellhorn, en Cheyenne, Wyoming. Ambos viajaron a China como corresponsales de guerra, además, disfrutaron la luna de miel. Cuando regresan a América, viajan a La Habana, Cuba, donde se establecieron.

Su estancia en la paradisíaca isla se ve interrumpida por el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Trabaja como corresponsal durante la guerra, pero enemigo de ser simplemente un observador participa en memorables batallas como la ocurrida en la selva de Hürtgen, muy cerca a la frontera alemana. Batalla que duró dieciocho días y en la que murió casi la totalidad del 22° Regimiento. Hemingway, permaneció hasta el término de la batalla junto al regimiento y compartió, dice Malcolm Cowley: "todos sus peligros y penalidades, excepto la privación del alcohol. Para impedir esta desventura final, llevaba consigo dos ‘cantinas’ en el cinturón Gott-mit-uns, que le había quitado a un alemán muerto. Una estaba llena de Ginebra y la otra de Vermouth, y de ambas extraía potentes Martinis". Participa en el desembarco de Normandía. Su estancia en Londres lo involucra en otro romance. Conoce a la corresponsal de la revista "Times" Mary Welsh. Por su cabello rubio ella se parecía a María, la joven de "Por Quién Doblan las Campanas".

Cuando termina la guerra, Hemingway regresa a La Habana, y se divorcia de Martha Gellhorn para contraer matrimonio con Mary Welsh. Después viaja con Mary a Italia y allí escribe "Más allá del Río y Bajo los Arboles". Una novela de amor y de muerte que se desarrolla en Venecia. El héroe es Richard Cantwell, un coronel de ejército norteamericano que a los 51 años y mientras aguarda de un momento a otro la muerte vive su último episodio de amor con una joven condesa italiana. La acción transcurre durante tres días, en los cuales el veterano militar vive intensamente junto a su condesa y bebe Martinis para pasar el sabor de las tabletas que toma para sus dolores cardiacos y recuerda sus experiencias en ambas Guerras. Al final, según sus presentimientos, muere. Muchos aspectos, de este personaje son autobiográficos. Hemingway escribió gran parte de esta novela en un hospital, donde igual que su héroe aguardaba la muerte después de haber sido de alguna manera desahuciado debido a una infección, en uno de los ojos, producida por un trozo de metralla. Regresa después de restablecido a su ciudad predilecta, La Habana.

Ernest Hemingway, era de excelente estado físico y en correspondencia a esto casi siempre era evidente en la descripción de sus héroes: alto, de espaldas anchas, bien parecido, mentón firme, ojos nobles pero escrutadores y la postura de un boxeador consciente de su fuerza. Siempre odió los círculos literarios. De sus aficiones -s corridas de toros, la pesca y el boxeo- se cuentan numerosas anécdotas. En cierta ocasión, por ejemplo, participó en una corrida de toros, de la cual tuvieron que sacarlo sus amigos con una costilla rota. En otra oportunidad, mientras presenciaba un pugilato en la sala Wagram de París, se irritó de tal manera, por los golpes de mala ley que uno de los contendores le aplicaba a su contrincante, que saltó al cuadrilátero y dejó tendido en el suelo al campeón. Respecto a su afición a la pesca, por sus hazañas, lo eligen Vicepresidente de los "Salt Watei Anglers", y en su honor se denominó "Neomerinthe bemingwayi" a cierta variedad de merluza. Decía Cowley: "Hemingway tiene cicatrices desde la punta de su cabeza, hasta la planta de su pie derecho. Podría decirse que la historia de su vida está grabada en su cuerpo".

Hemingway, fue un escritor esmerado y de ahí su talento. Todas sus obras las escribió varias veces y retocadas una y otra vez, con supresión de todo lo innecesario, hasta lograr esa clase que ha pasado a ser historia y muchos han tratado de imitar. Un estilo obtenido a base de una minuciosa selección y omisión, en cada uno de sus escritos. Dejó entrever los rasgos característicos de su estilo: oraciones simples, descripciones precisas y diálogos enigmáticos. A juicio de algunos analistas, ha sido uno de los mejores escritores de la literatura universal. Al morir, sus obras se consideran clásicos en lengua inglesa. "Nosotros formamos parte de un equipo; en el que no se piden ni conceden favores", le dijo una vez a un colega. "Ningún escritor que valga algo es un escritor nacional o un escritor de Nueva Inglaterra o del Renacimiento o un escritor brasileño. Todo escritor que algo vale es simplemente un escritor. Él nuestro es un equipo en el cual es difícil jugar... Y uno es capaz de hacerlo o no".

Hemingway, en su prolifera actividad literaria escribió otros libros, como: "En este mundo" (1924), "Fiesta" (1926), "Ganancias de nada" (1933), "El verano peligroso" (1960) y "París era una fiesta" (1964). Después de su muerte se publicaron: "Enviado especial" (1967), "Islas en la corriente" (1970) y "El jardín del Edén" (1986).

Es innegable de que Hemingway era amigo de la justicia, las mujeres, la bohemia, los toros y el mar. Precisamente, sobre la vida en el mar, trata la novela "El viejo y el mar", publicada en 1952. En ella, se narra la lucha de un anciano con un gran pez. Novela que se agrupa dentro de las más relevantes de la literatura norteamericana y que está llena de sentido épico, que refleja la sencillez y la poderosa fuerza expresiva de la oratoria y estilo del escritor.

Dentro de un orden real, constituido por la historia lineal de Santiago (el personaje central) y otro simbólico con el sentido de la vida, el autor construye un todo realista. Al final, lo que pudiera aparentar una derrota es una gran historia. Una obra que constituyó un homenaje a los pescadores de Cojimar, un pueblo costero cercano a La Habana y fue un elemento clave para que en 1954 le otorgaran el Premio Nóbel de Literatura. También, por esta obra recibe el Premio Pulitzer en 1953.

Decide abandonar su finca al Este de La Habana, después del triunfo revolucionario que dirige Fidel Castro. Nunca más vuelve a la isla. Regresa a Estados Unidos, y se radica en la ciudad de Ketchun, Idaho. Donde vive sus últimos días.

A mediados de los años 50, una severa depresión de carácter paranoico empezó a aturdir su mente. Obligándolo a hospitalizarse para recibir tratamiento en más de una oportunidad. Un domingo de julio de 1961, con la memoria algo turbada, se quitó la vida, igual que lo hiciera su padre. Las investigaciones indican que apoyó los dos cañones de la escopeta Boss en su cabeza y tiró simultáneamente de los dos gatillos. La atrocidad producida por los disparos, nunca facilitó saber si había encañonado la frente o a la boca.

Ernest Hemingway vivió una vida llena de controversias, pero no se puede negar que es uno de los escritores más polifacéticos del siglo XX. Con su muerte termino de modelar una leyenda que se había iniciado varios decenios antes cuando huyó de su hogar paterno, a los 15 años, para trabajar como periodista empírico -pues nunca recibió título de periodismo- en Kansas City. Su paso por una compañía de ambulancias, en la Primera Guerra Mundial, por la Guerra Civil española, África, por el París liberado de 1944, esculpió para siempre la historia de un hombre verdadero. Que aportó con sus obras una manera que cambio la forma de escribir en inglés y quedó definitivamente sellado al romper el alba del domingo 2 de julio de 1961, pocos días antes de su cumpleaños número sesenta y dos.

A la posteridad corresponde juzgar y calificar su influencia en su generación, la actual y en las futuras por su elaborado estilo de escribir directo, sencillo y expresivo. Es y será uno de los escritores que difícilmente pueda borrarse de la historia de las letras. Digan, lo que digan, de algo si estoy seguro, y conste no es fanatismo, cada fecha en que se conmemore un aniversario de su nacimiento o muerte, las campanas siempre doblan por Ernest Hemingway. Porque su legado será siempre sempiterno.

La Obra de Ernest Hemingway

Primera Época
Tres Cuentos y Diez Poemas (1923)
En nuestro tiempo (1924)
Torrentes de primavera (1926)
Cuando nazca el sol (1926)
Fiesta (1926)
Hombres sin mujeres (1927)
Adiós a las Armas (1929)
Muerte en la tarde (1932)
Ganancias de nada (1933)

Segunda Época
Las verdes colinas de África (1935)
La vida corta y feliz de Francis Macomber (1936)
Las nieves del Kilimanjaro (1936)
Tener o no tener (1937)
La quinta columna (1938)
Por quién doblan las campanas (1940)
El viejo y el mar (1952)
El verano peligroso (1960)

Postmorten
París era una fiesta (19964)
Enviado especial (1967)
Islas en la corriente (1970)
El jardín del Edén (1986)

Medellín, abril de 2011.
Proyecto Contextus

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