16 de diciembre de 2003

¿Cuál es el futuro de Cuba? [Parte 2 de 2]

Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
16 de diciembre de 2003.

Es una realidad de que hacen falta cambios en Cuba. Pero deben ser reformas que no lleven a vivir, a los niños, por debajo del nivel de pobreza, inhalar pega de zapatos y prostituirse para espantar el hambre, o tengan que enfrentar la muerte a causa de la no-atención oportuna de enfermedades de fácil tratamiento. De igual manera el pueblo cubano rechaza la "democracia" que permite la incapacidad de la OEA para rechazar los dictámenes de Washington, con relación al hemisferio occidental. También repudia al que ignora la universalidad de la Declaración Universal, los Derechos Humanos, y, el legítimo papel de las Naciones Unidas. Además, condena el concepto del "relativismo cultural" de los pueblos subdesarrollados, que por razones bien conocidas no pueden tener los estándares de los

países desarrollados. El cubano digno, no aceptan los consejos de la White House, pues, en la práctica los gobiernos de turno postergan la aplicación sincera de apartados de la Declaración Universal, que tienen relación con los derechos sociales y económicos; descuida, ignora y viola sistemáticamente gran parte de la declaración; sin desestimar su conocida vinculación - adentro y fuera de sus fronteras - con el asesinato, terror, narcotráfico, torturas, y otras arbitrariedades.

Si democracia es de Cuba y los cubanos tengan una infraestructura que permita el sostenimiento de los progresos educativos, científicos, y sociales, con una disciplina socialista libertaria, dirigida legalmente. Si democracia es desarrollar y sostener un auténtico proyecto cubano para exista una voluntad de diálogo respetuoso que haga valer el derecho a ser escuchado con total independencia, sin entrometimientos de advenedizos, y con ausencia de odios y miedos. Si democracia es No presenciar el contraste de la penuria y desesperanza de los que poco o nada tienen con la opulencia de aquellos que tienen en demasía; entre los que sufren y los que gozan demasiado. Si todo esto es democracia, es hora de preguntar, a los voceros del "exilio" cubano y a al gobierno estadounidense: ¿Es este el futuro que desean para Cuba?

De no ser así, y estoy persuadido de ello, es por qué la aristocracia y el séquito obediente del "exilio" tienen previsto hacer sugerencias de formas que permitan acelerar la destitución del presidente Fidel Castro, con ayuda de EE.UU. - sin descartar el asesinato o captura -, a espaldas de lo que quiere la generalidad de cubanos. ¡Digan la verdad!, y no sigan viviendo del cuento. Para las personas honestas no es un secreto de lo que se quiere es rapiñar en Cuba, lo mismo que EE.UU. han hecho en otros países, como en "México, y casi lo logran con Brasil y Argentina". En lo personal, con todo el comedimiento que merece el pueblo estadounidense, nunca he creído en los gobiernos de EE.UU., mucho menos en las promesas, pues, sus conductas no se corresponden con los pensamientos de hombres honorables como George Washington y Abraham Lincoln.

Cuba ha demostrado que no se pondrá de rodillas, porque se lo pida un grupo de compatriotas que están apoyados por el "amigo del norte". Si Fidel Castro está en el poder, y según dicen no se le quiere en Cuba, los cubanos de la isla - 11 millones - lo hubieran expulsado, como hiciera en su momento, con los dictadores Gerardo Machado, en 1933; y Fulgencio Batista y Zaldivar, en 1959. Sin embargo, es otra la realidad, un grupo de patrioteros corruptos que buscan protagonismo y de serviles que están dispuestos a poner sus espaldas para los que quieren escalar y tomar el poder, y hacer como la mayoría de los gobiernos "democráticos" que existen en América Latina, donde los pobres no puedan tener acceso a la educación gratuita, y reciban un deficiente servicio de salud, etcétera. Esto lo saben los cubanos de a pie.

Se critica la ortodoxia del gobierno de Fidel Castro. ¿Acaso no es ortodoxia la del "exilio" cubano y la del gobierno estadounidense, con relación a Cuba? "La ortodoxia es la tumba de la inteligencia cualquiera sea la ortodoxia. A este respecto, la ortodoxia del radical no es mejor que la del reaccionario". Señores del "exilio", es bueno se preocupen por el futuro de Cuba, pero es más saludable tener en cuenta de que los finales pueden ser peligrosos, complejos y confusos. Olvidar de que "donde quiera que haya algo de dinero, hasta allí llegarán las garras voraces... y exprimirán la salud, educación, cultura, médicos, jubilados, lo que sea".

¿Cuál es el futuro de Cuba? Por el momento, EE.UU. no tiene entre sus prioridades invadir a Cuba, porque teme a la evidente posibilidad de una resistencia armada. Esto implica que su intención, con ayuda de sus amigos cubanos y cubanos- estadounidenses, es la de "liberal" al país, con la expulsión, captura, o muerte, de Fidel Castro; y cuando las condiciones internas en la isla le permitan ocuparla sin costo alguno. Estamos, pues, ante la conocida esperanza de la "fruta madura", utilizada en le pasado por EE.UU. contra Cuba.

Tengo la humilde percepción de los cubanos honrados no permitirán jamás que el pueblo de Cuba quede maniatado a la miseria que hoy se extiende por toda América Latina, y el poder de las enfermedades y la pobreza esclavicen el decoro y el alma de los cubanos. El fanatismo y el egoísmo no tienen cabida en la Cuba del futuro, porque estará basada en los principios de: independencia, honor, voluntad férrea y equidad; sin casta privilegiada.

La suerte hace tiempo está echada y del insidioso los menos. Sé que unos cuantos cubanos y cubanos-estadounidenses me censuran, porque siempre digo las verdades por su nombre, y repudie la injusticia, los atropellos y coacciones que ha cometido EE.UU. contra el pueblo cubano - adentro y fuera de Cuba - a partir de 1898, cuándo arrebataron a los cubanos su independencia, ganada en la manigua, a los españoles. Empero... también sé son evidencias las que siempre atormentan con remordimientos la conciencia de los impúdicos. En último análisis, hay que ensalzar la sabiduría, decoro, talante y estoicismo de los cubanos que viven en Cuba, ellos son los que por justo derecho deben decidir que hacer o admitir que se haga, en su Patria y con su soberanía. [Final Parte 2 de 2].