14 de diciembre de 2004

Cuba: Es tiempo de sembrar, porque aún el sendero a transitar es largo e indócil...


Pablo Felipe Pérez Goyry.
15 de diciembre de 2004.

Hace unos días leía, en una nota informativa, de Radio Nederlan, de que la llamada “Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil”, y que está dirigida, por la opositora cubana, Marta Beatriz Roque; han hecho un llamado para realizar un congreso el 20 de mayo de 2005, en La Habana, Cuba. Se espera participen más de 343 agrupaciones contrarias a la tiranía del señor Fidel Castro.

En esta reunión se quiere crear las “bases de una transición política en la isla”. Si el gobierno cubano le facilita el permiso requerido para tales actividades no-gubernamentales.

Al mismo tiempo que analizaba la noticia, me acordaba de algunas consideraciones de un compatriota, que resumía el embrollo de estos grupos en que: “La oposición no ha sabido crear una alternativa al régimen creíble y funcional”.

Si bien es un buen intento, lo de realizar el congreso, no es saludable la escogencia de la fecha, tan identificada con los intereses de EE.UU., y que nuevamente encuentra patrioteros que faciliten su intromisión en los destinos de la Nación Cubana.

Tengo la percepción de no están dadas las condiciones para una reforma, en la estructura política y económica de Cuba. Mucho menos para fomentar un eventual gobierno democrático. Aunque, algunos cubanos miran al Norte y puedan creer que las acciones, del gobierno de George W. Bush, pudieran ser efectivas para acelerar la caída del señor Fidel Castro.

En trabajos anteriores he tratado de llamar la atención de que los cambios que pudieran realizarse en Cuba, nunca podrían estar inspirados en las experiencias políticas, sociales y económicas que facilitaron las transformaciones, en los países de Europa del Este. Mucho menos los desarrollados en China. Tampoco algo que recuerde los gobiernos cubanos antes de tomar el poder la Revolución Cubana. No obstante reconozco grupos opositores cuyos proyectos unidos pudieran dar un resultado a largo plazo. Con todo, no se puede desechar como argumento trascendental: ¿Qué van a hacer los "líderes" de la oposición, ante los problemas del post-comunismo? No es de inteligentes desconocer, de que el problema cubano es sui generis, y como tal debe ser entendido.

Si comparamos las experiencias de la transición, en Europa del Este, con la realidad social cubana, vislumbraremos de que no existe unidad activa en los grupos opositores. Y se puede sentir la pasividad cuando defiende los intereses individuales de cada “grupo político”, relegando los intereses de la totalidad. Una prueba fue el resultado del “Proyecto Varela”. ¿Quiénes reclamaron, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el derecho a ser considerado este proyecto? ¿Acaso no es una evidente falta de aprobación nacional? Está claro que uno de los principales inconvenientes, es de que la mayoría del pueblo cubano, no cree en los voceros de la oposición, porque no persuaden sus argumentaciones.

Para sea eficaz cualquier diligencia, encaminada a crear condiciones para reformas democráticas en Cuba, debe estar organizada de manera racional y desprovista de anarquismo protagónico. Es esencial la prevalecía de cualidades morales, sustentadas en principios renovadores y sin convicción sectaria.

Si bien los reformistas pueden tener, controvertibles, declaraciones de van a estructurar el congreso con un carácter pacífico y no-violento. La tiranía, personificada en el señor Fidel Castro, no va a permitir esfuerzos que estén dirigidos a organizar la oposición a su gobierno.

Para Cuba pueda entrar en el sendero del cambio, hacia una democracia participativa, los opositores deben tener el apoyo de la generalidad del pueblo cubano. Empero, alcanzar un consenso tiene como premisa tratar de aunar criterios que lleven a una futura “Asamblea Nacional Constituyente Soberana”. La benevolencia es la mejor herramienta para sanear y consolidar, y llevar los destinos de Cuba a buen final.

El éxito de este congreso no solo está condicionado por la autorización del régimen. También, por la falta de orden y conciliación, que permita desarrollar un verdadero proyecto nacional. Baste tener en cuenta de que, para los cubanos decentes, el 20 de mayo marco el triste inicio de la “República Mediatizada”, que impidió la genuina emancipación de los cubanos, pues, fue confinada la Nación a las maquinaciones de los gobiernos estadounidenses. ¿Por qué renunciar a una fecha más significativa de las luchas patrias como el 24 de febrero o el 10 de octubre?

Es legitimo el intento de llamar a las fuerzas opositoras para participen en un congreso. Sin embargo, la oposición cubana no debe olvidar de que el principio de la correspondencia está ligado a la propia naturaleza interna de los seres humanos; donde la sabiduría tiene su mayor aliado en el entendimiento, y esta por si misma otorgará a toda la sociedad cubana el ser celosa supervisora de un proyecto de reorientación y recuperación. No solo política, también social y económica.

“Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos de sabiduría”. Es tiempo de sembrar, porque aún el sendero a transitar es largo e indócil; y está incierto el alba que anunciará el momento de recoger las espigas de la libertad.