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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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5 de junio de 2010

No muy tenso, no muy flojo - Por Lic. Amelia M. Doval



No muy tenso, no muy flojo

Por Lic. Amelia M. Doval  
Miami, Fl - 03.06.2010

Los deportes reunen la filosof'ia de la vida, nada es tan importante como la práctica y la disciplina para lograr grandes propósitos. No temerle al enemigo más allá de lo necesario nos hace entender que con inteligencia podemos descubrir las debilidades y ganar el trofeo que se define como alcanzar las metas.

En la pesca batallar es perder la presa antes de alcanzarla, es luchar contra lo imposible, el pez está en su habitad, no transformará  su condición por el simple motivo de desearlo nosotros. Cambiar su estatus es una opción que no está en su recorrido diario. Cualquier ser humano pensaría que el pez no quiere ser ¨´pescado¨´ porque sabe el destino que tendrá. Los seres humanos nos comportamos de igual manera con más raciocinio. Perder nuestra posición social sin importar el escalón donde estemos representa una contradicción interna, un batallar entre las dos mentes, se reconoce la necesidad del cambio pero se carece de motivación. Prevalece lo analítico y conservador, no hay suficientes  fuerzas para impulsar la acción.

En estos casos sería mejor utilizar la técnica de ceder aparentemente ante la presión dejando que el enemigo o la condición momentánea desaparezca para cuando quede en reposo, confiando en el triunfo avanzar. Este espacio de tiempo pudiera ser interminable pero, un estratega toma paciencia. Así debería ser nuestra batalla en Cuba para contrarrestar la técnica que usa el gobierno, dejar creer al mundo su pasividad y su interés de ceder, cuando se calman las ansias dar pasos agigantados. La confianza puede traer la derrota.

El arma de mayor calibre que debe poseer un pueblo es el conocimiento, solamente con ello entenderá la necesidad de luchar. Comprender la historia significa tener memoria, acumular momentos que son los que crean el camino a la identidad. Los cubanos no son un socialismo ruso malgastado que transitó del feudalismo a una inventiva social-destructiva sin más opción que el fracaso, tampoco un ejército de improvisados ciudadanos a los cuales la patria les tomó por sorpresa. La isla de Cuba es una Nación con voluntad propia, sin experiencia cabal para organizar un país como demandan los tiempos pero, no ceder en la estrategía puede llevar al triunfo.

Escribir sobre los acontecimientos que hacen el recorrer de los años, con toda la fidelidad posible es un deber de quienes acumulan la información. Las nuevas generaciones necesitan del acervo cultural y sociopolítico acumulado para definirse concretamente.

Al pasar de los años, cuando el curso de la vida sea otro, las nuevas generaciones podrán entender a través de los libros que la lucha contada por los juglares de estos tiempos, llamados trovadores,  es tan solo una parte de una batalla librada en el silencio pues la opresión sella los labios, adormece el alma y ata las manos, para lograr oscurecer la conciencia.

Contar la historía desde la visión de los participantes más cercanos le da veracidad, marcando el sello de autenticidad en el mensaje.

La isla de Cuba con una longitud de 1250 Km y más de 11 millones de habitantes podría parecer un volcán en erupción ante los problemas sociales mas no es así. Una económia desgastada a su máxima expresión, con una división interna entre habitantes de diferentes zonas, sumado a un casi inexistente sistema de comunicación, periodistas que apenas pueden servir con la palabra y una televisión al servicio estatal hacen mínima la comprensión por parte del pueblo de la situación existente más allá de sus limites personales.

En un país donde el agua limita las fronteras externas,mientras la incomunicación demarca las internas y el desconocimiento hace lo propio imponiendo las frontera mentales, las demostraciones de inconformidad con el gobierno se hacen casi imperceptibles por la gran mayoría absorta en su vida diaria ante las carencias materiales y alimenticias, no obstante esos movimientos existen y toman fuerza, ejemplos hay.

Antes de 1959, la madre de dos jóvenes cubanos comenzó su denuncia ante el asesinato de sus hijos haciendo una peregrinación que demostraba su luto interno. Josué País y Frank País quedarían en los libros, su madre y las Damas de Negro serían la antesala de una historia.

En los años 80, se desarrolló en Santiago las conocidas ¨Madres seguidoras de Mariana¨´,agrupando a  familiares de los presos políticos pidiendo amnistía, en esta batalla se destacó María Antonia Escobedo.

En el año 2003, ocurre en Cuba la mayor ola represiva a los movimientos pacíficos, destacados por su reconocimiento internacional y su no vinculación con ningún movimiento en EUA, rompiendo con todo lo realizado anteriormente, a raíz del encarcelamiento de los 75 involucrados en la disidencia,surgen las ¨´Damas de Blanco¨´,con Gisella Delgado la esposa de Héctor Palacio, encabezándolo procurando ser muy activa en la lucha hasta el 2006 cuando deja oficialmente de dirigirlo, tras el excarcelamiento de su esposo.

Mirian Leyva, esposa de Oscar Espinosa toma el mando, algunos problemas internos hacen que Laura Pollán comience a dirigir este grupo, dándole un vuelco, aglutinando un mayor grupo de personas, es a partir de este momento que las Damas de Apoyo entran a jugar un papel importante en esta lucha, pues si a las primeras les une el amor filial, la conciencia patria está arraigada en quienes corren riesgos únicamente por considerar este avance ideológico y pacífico un deber primordial.

Las Damas de Blanco han sido la cara y el gesto acusador que el régimen ha sostenido contra su voluntad. Provocar el desmoramiento de una imagen pública internacional donde la mujer cubana adquiere gallardía, es el objetivo del gobierno. Incitar al desmoramiento interno es la propuesta más clara, debilitando la muralla de esta acción externa extaría provocando, a su juicio, un enfrentamiento en la política interna de los detractores. Con estas acciones el gobierno eliminaría a su enemigo sin complicar su imagen. Juzgar o cuestionar desde la distancia sería una cobardía, dejarnos vencer es anular la batalla. Si el color es lo importante, la acción es mucho más necesaria. 

Las Damas de Apoyo pueden continuar su camino, porque han probado su disposición. El color no implica, ni disminuye el heroísmo, lo que realmente cuenta es la capacidad de entender que la isla necesita cambios y cualquier brazo es necesario. Sería de gran utilidad a la causa que exista una reconciliación que fortalezca el objetivo pues con ese gesto se estaría abofeteando al rostro de la burla y echaría por tierra la más conocida táctica de tan aberrante gobierno.
Fotografía: Internet.

Los brazos largos - Por Yoani Sánchez




Los brazos largos

Por Yoani Sánchez

Con la blogósfera pasa como con otros fenómenos de nuestra realidad: tratan de dividirnos y separarnos colgando epítetos de “oficialistas” por allá y de “mercenarios” por aquí, sin percatarse de que con eso no pueden evitar el factor común que nos une a todos: las ganas de expresarnos. Sueño con ese momento en que Elaine Díaz pueda venir a dar una clase a la Academia Blogger sin perder por eso su trabajo y que Claudia Cadelo imparta –exonerada de un mitin de repudio– un seminario de Twitter en la Facultad de Periodismo. Me imagino la mesa de discusión que podrían hacer los periodistas independientes junto a aquellos afiliados a medios estatales, si a los primeros les reconocieran su existencia y a los segundos no les costara, un gesto así, el despido laboral.

¿Se imaginan a Esteban Morales, el académico que hace unas semanas escribió un artículo contra la corrupción, debatiendo con Oscar Espinosa Chepe sobre cómo encontrar soluciones a la catástrofe económica cubana? Piensen por un momento en el mismísimo Alfredo Guevara, que dictó una conferencia ante estudiantes universitarios, sentado en un panel de discusión al lado de Rafael Rojas o de Emilio Ichikawa. Voy más allá y pongo a Ricardo Alarcón otra vez frente a frente con el joven Eliécer Ávila para escuchar cuánto ha avanzado –o retrocedido– la situación nacional desde aquel enero de 2008 en que ambos tuvieron un diálogo. Todo eso –ya estoy entrando en el delirio– amenizado con un tema de Pablo Milanés y un montuno interpretado por la cálida voz de Albita Rodríguez.

Me creerán ilusa, pero siento que este trozo de tierra que habitamos no aguanta tantas divisiones. Cuadrículas, cercas, parcelas, fracciones, han terminado por comprometer y marcar un espacio y un tiempo que nos pertenece a todos. No sé qué esperan los otros, pero al menos Yoani Sánchez tiene el café caliente y la mesa servida para entablar esa conversación que debe comenzar por alguna parte.
Fotografía: Generación Y

8 de febrero de 2010

Sin rumbo...

Por Yoani Sánchez
Generación Y

Nos habituamos a las cifras engordadas, al secretismo cuando algo iba mal y a un producto interno bruto que nunca reflejaba el contenido de nuestros bolsillos. Por décadas, los informes económicos tuvieron la capacidad de esconder, tras páginas llenas de números y análisis, la gravedad de los problemas. Entre los licenciados en la ciencia inexacta de las finanzas, hubo algunos que se atrevieron a desenmascarar la falsedad de ciertos números –como Oscar Espinosa Chepe– y fueron penalizados con un “plan pijama” de desempleo y estigmatización.

Esta semana, la lectura del análisis –serio y bien argumentado– publicado por el presbítero Boris Moreno en la revista Palabra Nueva ha aumentado mi nerviosismo sobre el colapso que se nos avecina. Con el sugerente título de “¿Hacia dónde va la barca cubana? Una mirada al entorno económico”, el autor nos alerta de una caída –en picada– del estado material y financiero de la Isla. Palabras que deberían aterrarnos, si no fuera porque los oídos se nos han vuelto un tanto impermeables a las malas noticias, de tanto zambullirnos en las aguas de la improductividad y la escasez.

Concuerdo con el Máster en Ciencias Económicas en que la primera y más importante medida a tomar es “el compromiso formal del gobierno en reconocer la capacidad de opinar de todos los ciudadanos sin que esto implique represalias de ningún tipo. Deberíamos eliminar de nuestros entorno los calificativos que restringen el intercambio de ideas y opiniones”. Después de leer esto, me figuro a mi vecina, contadora retirada, diciendo en voz alta sus criterios sobre la necesidad de permitir la empresa privada sin que esto le granjee un mitin de repudio frente a su puerta. Cuesta trabajo proyectar algo así, ya lo sé, pero acaricio la idea de que algún día –sin el temor a que los acusen de “mercenarios a sueldo de una potencia extranjera”– miles pasarán a hacer sus señalamientos y a plantear soluciones. ¡Qué capital enorme recuperará Cuba!

Aunque las arcas no van a colmarse sólo con propuestas y razonamientos, nuestra experiencia nos señala que el voluntarismo y las exclusiones sólo han contribuido a vaciarlas.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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