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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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5 de mayo de 2011

¡Tortura, No! ¡Nunca! - Por: Federico Mayor Zaragoza

¡Tortura, No! ¡Nunca!

Por: Federico Mayor Zaragoza

El Artículo 5º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Así de claro. Así de preciso. Es intolerable y éticamente reprobable que no sólo se torture sino que, países que deberían se ejemplo de comportamiento democrático, lo justifiquen y lo describan sin contemplaciones: se consiguió que el reo confesara el lugar donde se hallaba Bin Laden sumergiendo su cabeza más de cien veces en agua (procedimiento llamado de “la bañera”).

Federico Mayor Zaragoza
Desconozco las circunstancias en las que se produjo el asalto a la residencia de Osama Bin Laden, que desembocaron en su muerte en lugar de captura y comparecencia ante los tribunales para ser juzgado por sus atroces delitos, que debería pagar en prisión, ya que la pena capital es moralmente inaceptable y carece de efecto disuasorio alguno. Tampoco entiendo que su cadáver fuera “enmarado” en lugar de enterrado, “para evitar la concurrencia masiva de sus adictos”, porque el mar ocupa el 70% de la superficie de la Tierra: no se podía elegir tumba más grande.

Cuando sepa lo que sucedió exactamente, opinaré.

De momento, es apremiante rechazar con firmeza la tortura, sin cortapisas, porque hay que devolver la autoridad moral a las instituciones internacionales, hay que recuperar la confianza de la gente.

En efecto, ¿qué autoridad moral puede tener una Corte Penal Internacional que se ocupa ahora con gran algarabía de Gadafi, acusado por los mismos que le han estado vendiendo armas y comprando petróleo, cuando ha pasado por alto la invasión de Irak, basada en la mentira, y los hechos deleznables acaecidos en Abu Gharaib, Bagram, Guantánamo…? ¿Y los niños muertos en Gaza? ¿Cómo pretenden liderar el mundo los que embargan las cuentas de los devenidos “dictadores” gracias a la juvenil movilización digital, pero siguen permitiendo que los paraísos fiscales estén abiertos para el lavado del dinero sucio del narcotráfico y de las mafias,  y para la evasión fiscal de los ciudadanos insolidarios?.

No puedo opinar todavía sobre la muerte de Bin Laden, porque quien parcialmente conoce parcialmente juzga. Pero sí que juzgo, con toda la severidad que se merece, la altanera discrecionalidadde quienes practican o autorizan las más abominables prácticas en contra de los Derechos Humanos fundamentales.

Tortura, no. Nunca. Nada lo justifica. Nada. Nadie.
Fotografía: Internet

3 de enero de 2011

Respeto a la propiedad intelectual, con las facilidades debidas a los usuarios - Por Federico Mayor Zaragoza

Respeto a la propiedad intelectual, con las facilidades debidas a los usuarios

Por Federico Mayor Zaragoza
Fundación Cultura de Paz

Federico Mayor Zaragoza - Premio Nobel de la Paz

Sin creadores no habría usuarios. Debe quedar muy claro que es un tema en el que el respeto mutuo es imprescindible. Es preciso abordar estas cuestiones esenciales serenamente, expresando libremente cada uno sus puntos de vista, de tal modo que puedan llevar a un acuerdo, con la adopción de unas pautas que permitan el fomento de la creatividad, para deleite de los que escuchan, leen o ven el resultado de esta facultad distintiva de la especie humana, pilar y asidero espiritual que ahuyenta cualquier fatalismo, cualquier sentimiento de lo inexorable. En la “interacción eficiente” radica, precisamente, el fomento de la desmesura creadora de todo ser humano único. Nunca son todos espectadores o creadores. Todos somos creadores y espectadores a la vez. Todos debemos ser capaces de inventar nuestro propio rumbo, nuestra vida cotidiana, sin aceptar jamás que los sucesos sean ineluctables.

La propia Constitución de la UNESCO, organización intelectual del Sistema de las Naciones Unidas que he tenido el honor de dirigir durante varios años, menciona la propiedad intelectual como un bien común que debe protegerse para poder así, a través de una educación que libera y no somete, “elevar los baluartes de la paz en la mente de los hombres”. Y la Declaración Universal de los Derechos Humanos insiste en garantizar el cuidado extremo que todos debemos prestar a esta facultad exclusiva de la condición humana: pensar, imaginar, innovar, crear!

Es incoherente pagar por tantas cosas -tecnología incluida, en primer lugar- y luego rehusar contribuir, con cantidades relativamente módicas, a la actividad creadora (literaria, poética, musical, pictórica, discográfico, cinematográfico, fotográfico, artística en suma).

Los “derechos de reproducción” o copyright abonan las cantidades estipuladas, que deben ser razonables, a los creadores mientras viven y después, durante tiempos que dependen de la legislación de cada país, a los familiares y allegados, según las disposiciones adoptadas por el creador. A este respecto, propuse como Director General de la UNESCO que cuando una obra llega a ser de “dominio público”, momento en el que ya no produce rédito alguno, debería seguir devengando pequeñísimas cantidades para destinarse, recogidas en un fondo apropiado, a la ayuda y fomento de jóvenes creadores o de aquellos que, por la naturaleza de su obra, necesitan una especial consideración. ¿Se imaginan lo que representaría que cada reproducción de Mozart o de Goya o Cervantes… beneficiara a músicos, pintores o escritores de hoy?

No, no sería justo seguir pagando por el continente y no hacerlo por el contenido. La trasparencia por parte de todos es esencial para llegar rápidamente a una solución. Y discernir muy bien entre los intereses de los creadores y de la llamada “industria cultural”, que puede ir mucho más allá de lo adecuado a la actividad intelectual que se trata de respetar.

Conviene poner de manifiesto deficiencias y abusos en el uso de la red informática, sin que prime la tecnología sobre el talento. Los internautas son actores muy importantes hoy pero lo serán todavía más en el futuro: por eso es urgente que desde ahora se aborden con buen tino todos los aspectos del complejo mundo de la comunicación. Ninguna libertad debe coartarse.

Creadores, usuarios, operadores… hablando, alrededor de una mesa. Hablando se entiende la gente. Que todos reciban garantías en las cuestiones que les conciernen, con representaciones y arbitrajes bien establecidos, para que vean sus derechos respetados y haya muchísimos usuarios que fomenten en los demás y en ellos mismos su actividad creadora.

Francia ha puesto en marcha un órgano administrativo, la “Alta Autoridad de Difusión de Obras y Protección de Derechos en Internet” (HADOPI), para regular las “descargas”. Todo parece indicar que sería mejor hallar fórmulas menos “burocráticas”, que permitan la rápida movilización de los oportunos mecanismos de arbitraje y, en su caso, de la justicia.

Para resolver temas realmente relevantes, no valen hostigamientos ni actitudes de fuerza. La ofuscación no es buena consejera. En realidad, esta forma de reaccionar no sirve en caso alguno.

Promovamos todos la creatividad. Es la esperanza común, especialmente en tiempos de tantas brumas y turbulencias.
Foto: Internet

23 de diciembre de 2010

¡Indígnese usted! - Por Federico Mayor Zaragoza

¡Indígnese usted!

Por Federico Mayor Zaragoza
Fundación Cultura de Paz

Stéphane Hessel acaba de publicar un librito -excelente idea para la difusión de mensajes de gran calado- en el que nos invita a no resignarnos, a indignarnos.

Ya lo ven: la colección está dedicada a "los que caminan a contraviento", nombre que se dió a los Omahas, pueblo indio de Norteamérica cercano a los Sioux.

Stéphane Hessel, a los 93 años, en su "última etapa", reclama, volviendo a sus raíces, un compromiso público de resistencia, de defender la dignidad humana en todo momento, de no ser testigos impasibles y adormecidos.

"Necesitamos, hoy más que nunca, los principios y valores que nos guiaron y debemos velar juntos para que nuestra sociedad no abdique de los mismos". Y menciona el tratamiento a los inmigrantes, los logros de la seguridad social, el inmenso peligro de unos medios de comunicación en manos de los más acaudados...

Y sigue: es imprescindible "la instauración de una verdadera democracia social y económica, en la que los intereses particulares se subordinen al interés general”... y se asegure la “libertad de prensa, su labor de independencia en relación al Estado, los poderes económicos y las influencias extranjeras"...

Si hay una persona con autoridad moral para hacer estas reflexiones y ser escuchado es Stéphane Hessel, el único co-redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que vive, lúcido, que nos llama, por el apremio de los años y las circunstancias actuales, a la "insurrección pacífica". ¿Fue él quizás quien en el 2º párrafo del preámbulo de la Declaración Universal escribió que los seres humanos pueden verse "compelidos" a la rebelión?"

"La indiferencia, advierte, es la peor de las actitudes". Debemos reaccionar.

Liberado a última hora de los campos de concentración de Duchenwald y Dora, Hessel nos da la lección suprema de su imparcialidad cuando confiesa que su "principal indignación la constituyen hoy Palestina, la Banda de Gaza, Cisjordania... donde el ejército israelí ha actuado de manera absolutamente condenable: 1.400 muertos del lado palestino frente a 50 heridos del israelí... Que los judíos perpetren crímenes de guerra es inadmisible", concluye.

Y añade: "Estoy convencido de que el porvenir pertenece a la no-violencia, a la conciliación entre culturas distintas".

“A quienes construirán el siglo XXI les digo con gran afecto: crear y resistir. Resistir es crear".

Al acabar de leer estos mensajes tan oportunos, he pensado en la sabiduría de mi madre, que me aconsejaba descansar lo justo y dormir lo imprescindible para aprovechar el misterio de la vida, cuando a finales de los años 40 (tenía yo 16) me recomendaba: "Si quieres ser feliz, no aceptes nunca lo que consideres inaceptable".

Sí: ¡indignémonos!

"No tengamos tanta paciencia", decía José Saramago.

Gracias, Stéphane Hessel: ojalá viva todavía cuando se inicie la insumisión pacífica que preconiza.

Aunque, esté donde esté entonces, sentirá la brisa de nuestra gratitud.
Foto: Internet


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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