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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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16 de agosto de 2011

CUBA: Brindis por Wendy e Ignacio - Por: Reinaldo Escobar


CUBA: Brindis por Wendy e Ignacio

Por: Reinaldo Escobar

Tuve el enorme privilegio de ser el padrino de la boda de Wendy Iriepa e Ignacio Estrada, la primera en Cuba entre un transexual y un gay. Transcribo aquí el brindis que hicimos:

Quiero brindar por el sol y por la luna. En español, el primero es masculino, la segunda femenina.

Pero en otras lenguas, por ejemplo, en alemán, se dice die Sonne y der Mond, o lo que es igual, completamente al revés que en nuestro idioma, desde el punto de vista de la clasificación de géneros. ¡Allá la gramática con sus estrecheces conceptuales! ¿Quién brilla más aquí en esta pareja? ¿Quién aquí eclipsa al otro? ¿Quién emite, quién refleja? Dos astros, dos personas acaban de enlazar sus destinos. Por oscuras que sean las nubes, siempre serán pasajeras. Brindemos por los novios, o por las novias, como se prefiera,  por la luz propia de cada cual y por todo lo que puedan reflejar.

21 de mayo de 2010

Otro Pepe - Por Yoani Sánchez



Otro Pepe 

Por Yoani Sánchez

Yo tenía 19 y él había muerto cien años antes. En la escuela, nos aterrábamos cuando en los exámenes de gramática ponían a analizar una de sus complejas oraciones. Nos habían repetido tantas veces que José Martí era el “autor intelectual del asalto al cuartel Moncada” que hasta lo imaginábamos de cuerpo presente en aquella madrugada de disparos y muertos. En las vallas políticas, sus sentencias –sacadas de contexto– ataviaban una ciudad sumida en las miserias del Período Especial. Recuerdo que ironizábamos con algunas de ellas, al estilo de “la pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra” que habíamos trasmutado en “la pobreza pasa, la que no pasa es la 174”, en alusión al autobús que conectaba el Vedado con La Víbora.

No faltaron los desinformados que culparon al Apóstol por lo que ocurría y durante los días de apagones y de poquísima comida le propinaban a sus bustos de yeso diversos castigos. La excesiva tergiversación del ideario martiano –readaptado según las conveniencias del poder– hizo que decenas de mis colegas de aula le dieran un portazo definitivo a su obra. Sólo un exiguo grupo de aquellos adolescentes nos mantuvimos leyendo su poesía de amor o sus versos libres, preservando así para nosotros otro Pepe, más humano, más cercano. Estaba yo por ese entonces en el Instituto Pedagógico que –como trampolín– me permitiría pasar a estudiar Filología o Periodismo, dos profesiones que él había ejercido magistralmente. Allí me presentaban a un señor de rostro enérgico al que había que adorar sin rebatir, definido oficialmente como el inspirador de lo que vivíamos.

En los días cercanos al aniversario cien de su muerte se me ocurrió redactar un pequeño editorial para el boletín que hacíamos varios estudiantes. Con el nombre de Letra a Letra, la publicación se armaba con poemas, análisis literarios y una sección dedicada a los gazapos lingüísticos que se escuchaban en los pasillos de la facultad de Español y Literatura. Escribí unas breves y apasionadas líneas donde decía que formábamos parte de “otra generación del centenario” a la que le correspondía salvar a la patria de “otros peligros”. Aquella pequeñísima transgresión de la norma instituida para interpretar al héroe nacional terminó con el cierre del modesto periódico y mi primer encuentro con “los muchachos del aparato”. Sólo ellos estaban capacitados para desentrañar y esgrimir su escritura, parecían querer decirme con aquella soterrada advertencia, pero yo sonreía para mis adentros: ya conocía otro Martí, más indomable, más rebelde.
Fotografía: Generación Y


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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