27 de septiembre de 2007

De la Cuarta República (Final)


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
27 de septiembre de 2007.


ESCRIBEN, LOS INVESTIGADORES, de que en los años cincuenta, los cubanos de clase media eran los más ricos de América Central y del Sur. Sin embargo, principalmente en las zonas rurales, más de una cuarta parte de los cubanos vivía en condiciones de exagerada pobreza, sin electricidad y agua potable, ni educación y atención médica.

No es delito mostrarse de acuerdo, que desde los años treinta, La Habana tenía “una reputación como capital de autentica república bananera”. También, hasta antes de 1959, “los ciudadanos de Estados Unidos iban a Cuba a emborracharse y en busca de los placeres de la carne, con lo cual se gano el mote de “Las Vegas del Caribe” y “el prostíbulo de América”. A esto se sumaba la existencia de numerosos clubes, casinos y burdeles. La presencia del crimen organizado, al parecer, llenaba las cuentas bancarias de Batista y políticos con millones de dólares. Una cuota de agradecimiento por permitir que sus actividades se desenvolvieran sin entorpecimientos.

En 1959, la “república bananera” recibiría el triunfo revolucionario. Una esperanza traicionada por Fidel Castro y sus más cercanos cómplices. Esta verdad, es ya historia y se conocen sus secuelas:

· Enfrentamiento y fin de las relaciones con Estados Unidos;

· Embargo económico;

· Pacto de colaboración con el bloque comunista mundial;

· Metamorfosis del nacionalismo al marxismo-fidelismo;

· Con un enfoque stalinista-comunistas: cambios al sistema político, económico y social.

· Internacionalismo proletario.

· Invasión de Bahía de Cochinos.

· Crisis de los misiles; etcétera.

Llegado a este punto, y más allá de las diferencias, estoy de acuerdo con el doctor Marcelino Miyares 1, quien afirma 2:

a) “Los cubanos no participaron en el tratado de Paris firmado por los EE.UU. y España, que pone fin a la guerra de independencia, después de 30 años de lucha, en la manigua. Sencillamente nos dejaron fuera”.

b) “La primera república, con su constitución de 1902, estuvo mediatizada por la llamada Enmienda Platt, una ley del congreso de los Estados Unidos”.

c) “La segunda república comenzó con la constituyente de 1940, y en la que hay una participación plural de todos los cubanos. Por primera vez, en la historia de Cuba, el partido comunista cubano participó en el proceso político. Poco duro la participación, porque el golpe de estado de 1952 dosifica la participación plural, dejando fuera a los elementos más progresistas de la sociedad: estudiantes, trabajadores, intelectuales y algunos empresarios”.

d) “La tercera republica se inicia con el triunfo de la insurrección armada, en 1959, y culmina con la constitución del 1976, que produce una división de la familia cubana generando una diáspora de millones de cubanos. Nos han dejado fuera a dos millones de cubanos en la diáspora, y dentro de Cuba se han quedado los que no pueden aceptar la ausencia de un estado de derecho y el imperio de un estado autoritario, personalista y avasallador”.

e) “En ninguna de las tres republicas anteriores (1902, 1940, 1959) los cubanos tuvieron verdadera participación”.

¿Cuál sería la característica de la IV República de Cuba?

Preocupa lo que pudiera acontecer en Cuba, sin Fidel Castro. La academia y políticos, analistas y la oposición anticastrista no llegan a un entendimiento, en relación con este asunto. Lo que es indiscutible, de Castro está más cadáver que vivo, y que es inevitable la llegada de cambios cuando muera.

Es una interrogante que genera otras con fecundos arcanos. Sin embargo, como el tema es extenso y no quiero agobiar al leedor, a lo platicado adiciono estos propios comentarios:

1) La Patria necesita de todos sus hijos, en Cuba y la diáspora, y los exhorta a tengan como prioridad la reconciliación de la nación.

2) Es inevitables la transición, y los cubanos debemos estar preparados para con sabiduría dar la cara esta contingencia.

3) La experiencia de los aciertos y fracasos de las anteriores repúblicas deben ser tenidas en cuenta para no repetir la historia.

4) Con sus excepciones, en cerca de medio siglo, los cubanos han demostrado con su trabajo y creatividad estar capacitados para reformar el país y restablecer la democracia, que tenga entre sus prioridades una “orientación humanista” y salvaguarde:

- el pluralismo,

- la libertad,

- el respeto a los derechos humanos,

- la justicia social,

- el Estado de derecho,

- el principio de subsidiariedad,

- y desarrollo económico.


5) En el seno de la oposición anticastrista hay propuestas de para una nueva Constitución, excelente sería de todos los cubanos las revisemos, y las enriqueciéramos para entregarlas a una Constituyente.

6) Es impostergable accionar mecanismos que faciliten un sincero diálogo nacional, para una “coalición política-civilista”, donde participen todas las fuerzas políticas y de la sociedad civil.

7) Anticipada preparación, no sólo de los líderes sino a la sociedad en general, en el archipiélago y el exilio, para encarar los retos que traerían los cambios económicos y políticos.

8) Los cubanos, dentro y fuera de Cuba ―sin intervención externa―, con ayuda de su extraordinario espíritu creativo y conocimiento político, son los que deben discernir con libertad el sistema de gobierno que desea: Presidencial o Parlamentario.

9) ¿En Cuba, un sistema de gobierno parlamentario será mejor que el presidencial?

10) En la IV República, el Estado democrático, tendrá la obligación constitucional de aceptar:

· La división de los poderes (legislativo, ejecutivo, judicial, de control, etc.);

· El sistema pluripartidista.

· De exista libertad de expresión.

· Del Estado sea laico y separado de cualquier manifestación religiosa.

· El sufragio universal, por voto secreto y directo, ejerciéndose control público sobre el escrutinio.


No es bueno olvidar de que la democracia política, social y económica, es optimista de sus atributos y tiene como virtud esencial la libertad e intervención de toda la sociedad en el gobierno. Es decir, el Estado tiene como única fuente de poder al pueblo, que asegura con ayuda de elecciones libres la representación de sus órganos administrativos y el control público de la gestión estatal.

Debo finalizar... Sólo aspiro, como liberal y demócrata, a que esta exposición sea un modesto y útil aporte para el activo, valiente y civilizado debate, que coadyuve a una pacífica transición en Cuba. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE! [Fin]


Referencias:

Miyares, Marcelino, Ph D. en ciencias políticas, Northwestern University, Evanston (Chicago). Autor de “Modelos de Participación Política de los Hispano-Americanos en los EE.UU”. Arno Press, The New York Times, 1976.

Miyares, Marcelino. "Modelos para un futuro en democracia en Cuba". Presentación en el Seminario de la Internacional Demócrata Cristiana, en Roma, 29 de octubre de 2004.