Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

31 de octubre de 2008

¡Oh Cuba, cuántas fechorías se cometen en tu nombre!

Por Pablo Felipe Pérez Goyry*

Con su herencia y memoria histórica, los seres humanos, como parte de la sociedad, van a estructurar la psicología, el talante y esencia de una Nación. Los hechos históricos, vistos detenidamente, han revelado que las sociedades se resisten a digerir transformaciones profundas y traumáticas. No tener en cuenta estas realidades, impiden comprender el “problema cubano” y por qué no hay una solución.
La sociedad, convenientemente organizada, representa un papel determinante en los destinos de los “pueblos”, sin olvidar que la manipulación del inconsciente de la generalidad abarrota las acciones conscientes. Un ejemplo, es el caso de Cuba y el contextus en que triunfa la “revolución cubana”, que sistemáticamente a utilizado el inconsciente del pueblo, como magnífico instrumento para eternizarse en el poder. Precisamente, en pocas semanas, la dictadura castro-comunista y sus adeptos celebran el quincuagésimo aniversario del “triunfo revolucionario”.
¿Por qué la dictadura a perdurado? ¿Cuáles son los motivos que no permiten poner fin a esta pesadilla? Es posible llegar a “respuestas”, si analizamos el asunto desde la naturaleza de los seres humanos y su manera de actuar, como individuo y parte del conjunto de una Nación. Empero, para sin ataduras transitar por el laberinto de las pasiones e ideas, es indispensable dejar de lado la obstinación de los dogmas, teorías y censuras irracionales..., ya que, no es posible penetrar y buscar respuestas decentes en los arcanos de la sociedad, si no se renuncia a los prejuicios.

¿Por qué la dictadura a perdurado?

El temperamento de una Nación, es intransigente en ocasiones, cuando se exacerba el inconsciente con eslóganes de “grandes reformas”, que desde el punto de vista teórico son estupendas y en la práctica son funestas. Un excelso profesor, al referirse a las reformas en el seno de una sociedad, lo resume de la siguiente manera: “Estas sólo serían útiles cuando fuera posible cambiar instantáneamente el alma de las naciones y solamente el tiempo posee poder semejante” (Le Bon, Gustavo).
Al penetrar en el intríngulis de la sociedad, con recto discernimiento, lo primero que encontramos es que la “razón teórica” no se corresponde con la “razón práctica”. Si tenemos en cuenta, en el caso de la “revolución”, examinado en el tiempo, los acontecimientos, y, la actitud de los incondicionales y opositores, sus acciones han tenido “valor absoluto”, sin embargo, es evidente que en la práctica el “valor es relativo”. De ahí, que el examen de los cambios socio-políticos-económicos ocurridos en Cuba y su particularidad, no deben ser aislados de la naturaleza del pueblo y el ambiente en que se producen.
En consecuencia, se puede inferir que los cubanos conviven con un régimen comunista, que no es símbolo de democracia y libertad. No obstante, la generalidad del pueblo “acepta el valor absoluto de la dictadura del proletariado” sin tener en cuenta que en la práctica tiene un “valor relativo”. Es decir, que la dictadura de “caciques criollos”, es una minoría gobernante. Por eso, no es absurdo afirmar que la dictadura castro–comunista, sólo favorece los intereses particulares de la clase gobernante, y que incitado por el miedo a perder el poder y los privilegios restringe las libertades del pueblo, con ayuda de una execrable maquinaria de opresión.

¿Cuáles son los motivos qué no permiten poner fin a la pesadilla?

Indudablemente que, con la esperanza de un mejor país y despojarse del ultraje del tirano Fulgencio Batista y sus matarifes, se enquistó en el inconsciente, del pueblo cubano, apoyar a los “rebeldes”. Y aprovechando sin miramientos esta desesperación de la Nación, Fidel Castro y sus seguidores, el 1 de enero de 1959, principian la traición a la confianza y sueños de la sociedad cubana.
Por todas estas razones, vale la pena aspirar saber: ¿Cuáles son los motivos qué no permiten poner fin a la pesadilla? Pero..., no es posible encontrar respuestas, a menos que, se hable con sinceridad de los errores cometidos..., por los opositores dentro y fuera del archipiélago. Pues, tristemente, algunos cubanos han preferido, por décadas, los favores y alabanzas para estar contentos consigo mismo. Enterrando las esperanzas de una Nación, que sólo será libre cuando todos tengan la posibilidad de tener acceso al progreso espiritual y material.
Por décadas, la historia es la misma y no tengo duda de que sistemáticamente cubanos pancistas han privilegiado sus interésese sin el menor pudor, con la venia de Washington, aceptando órdenes que afectan a los cubanos que residen en el archipiélago, y en los últimos tiempos a los del exilio.
Los gobiernos estadounidenses y la dictadura han dividido la Nación, y la oposición interna y externa no cuenta con estrategias que lleven a la unificación de ideas objetivas, enfocadas para que en Cuba exista libertad y democracia.
A todas luces, lo qué no permite poner fin a la pesadilla castro-comunista, es porque algunos opositores han cometido errores y continúa por los mismos caminos trillados, algo que utiliza eficientemente la dictadura. La historia se repite, y la prueba reina es que se realizaran elecciones en EE.UU., en los primeros días de noviembre, y no faltan los oportunistas y las especulaciones sobre que puede hacer el nuevo presidente con relación a Cuba. Algunos cubanos y cubano-americanos apoyan a McCain, porque si gana arreciará el embargo y es “probable” una invasión militar al archipiélago. Otros, depositan las esperanzas en Barack Obama, porque quiere acercamientos con La Habana, sin condiciones previas, y que esto traería el cambio anhelado para los cubanos. ¡Oh Cuba, cuántas fechorías se cometen en tu nombre!

¿Cómo derrotar a la dictadura castro-comunista?

Platicaba al inicio de estas cuartillas, que para el lector comprendiera lo que escribiría, sin ataduras debía transitar por el laberinto de las pasiones e ideas, y que era indispensable dejar de lado la obstinación de los dogmas, teorías y censuras irracionales..., ya que no es posible penetrar y buscar respuestas decentes en los arcanos de la sociedad, si no se renuncia a los prejuicios. Es por estas razones, y como no tengo gabelas que me impidan llegar a conclusiones que pueden chocar con intereses diferentes al objetivo de este escrito, pongo manos a la obra para finalizar.
Empero, antes de concluir, quiero respetuosamente compartir un breve análisis que hace Pedro Corzo Eves, escritor y periodista, que bien puede ilustrar al paciente lector, y auxiliarlo para reflexione sobre los argumentos explayados en estas cuartillas. Dice Corzo que: “Un número considerable de ciudadanos creados por el experimento social castrista, no tiene Patria y es sin duda el espécimen más peligroso para la sociedad futura de la Isla” (...) “Estos individuos están en el país y en el exterior, con el gobierno o fingiendo hacer oposición que les provea una legitimidad a futuro. A estos individuos el ensayo les ha agotado el sentimiento de Nación y en unos terceros el fin de la utopía y privilegios les ha causado una epidemia de apostasía tan febril, que han cambiado el Kremlin por la Casa Blanca sin cargo de conciencia de ninguna especie” (...) “Por todo lo anterior la herencia totalitaria en el aspecto económico es la quiebra del país, pero en el moral, en el espiritual, es la destrucción casi completa de nuestros fundamentos como Nación”. (Corzo Eves, Pedro. “Cuba: Perfiles del poder”, págs. 187-207, Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo, Ediciones Memorias, Miami, EE.UU., 2007).

En conclusión, lo que yo creo es que, la dictadura perdura en el tiempo, porque la oposición, dentro y fuera de Cuba, no ha tenido coherencia y unidad en sus concepciones políticas y un plan congruente de reunificación nacional que convenza a la generalidad de cubanos.
Por otro lado, los motivos que no permiten poner fin a esta pesadilla, están estrechamente ligados a que la oposición justifica y no reconoce los errores, que permitan rectificar y buscar alternativas adecuadas para enfrentar las manipulaciones del inconsciente, que eficientemente utilizan sectores de la oposición y el régimen castro-comunista. Incomprensiblemente, la oposición ayuda en estos menesteres a la dictadura: apoyando sanciones económicas a la isla, y las políticas irracionales contra Cuba de gobiernos como el de Bush. Son verdades... duelen, de ahí, que: “Con la ignorancia armonizan bien los errores”.
Los cubanos, con su herencia y memoria histórica, como Nación, han estructurado su psicología, talante y esencia... Y los hechos históricos acaecidos en estos difíciles años de dictadura castro-comunista y exilio político-económico, vistos retrospectivamente y de cara al futuro, dejan ver que muchos cubanos se resisten a aceptar cambios, y, no quieren transformaciones traumáticas con ayuda extranjera o ser dirigidos por una oposición que no tiene el imprescindible poder de convocatoria.
Mi opinión..., para derrotar a la dictadura hace falta que la oposición tenga unidad y creatividad política, teniendo como premisa y esencia que al “problema” deben darle solución los cubanos sin intromisión foránea...
Por último, no tener en cuenta los argumentos expuestos aquí y otros parecidos, dificulta interpretar el sentir del pueblo cubano. Si prevalece el interés individual no puede existir unidad cubana opositora y mucho menos Nación. Ciertamente que, en los casi cincuenta años de dictadura castro-comunista y las acciones de algunos opositores viscerales, hacen que la mayoría de los cubanos no crean en la oposición anticastrista..., y, para los cubanos honestos el escepticismo y animadversión, en cierta manera, son los más sublimes de los sentimientos humanos. Por ahora, negar estas realidades, como argumentos válidos, imposibilitan comprender y discernir con sabiduría. ¡Dios salvaguarde a la Nación cubana!Ω

*Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.
Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano.
Web: http://es.geocities.com/libertadeopinion/
Blogspot: http://contextuspablofeliperezg.blogspot.com/

Octubre de 2008.

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