19 de julio de 2009

¡Dios salvaguarde al pueblo hondureño!


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Contextus / 20.07.09

En las últimas semanas acontecieron eventos disímiles, en el ámbito internacional. Por ejemplo, las elecciones en Irán y sus efectos; el Virus A (H1N1) como pandemia; la próxima instalación de 5 bases militares estadounidenses en territorio colombiano (después, del cierre de la base de Manta, en Ecuador); y el golpe de Estado en Honduras.

A propósito, del derrocamiento del presidente constitucional Zelaya, causa suspicacia que el embajador estadounidense continúa en Honduras, si tenemos en cuenta las sanciones de la O.E.A. y la Unión Europea. Extraña actitud estadounidense, que no es la misma utilizada en otras oportunidades en el continente.

Estoy consciente y respetuoso de cada país puede tomar decisiones libremente, empero, la actitud del gobierno estadounidense puede tener respuesta fácil, pues, tiene intereses y militares en suelo hondureño. Al mismo tiempo, la pregunta que está sobre la mesa, es cuánto sabía el pentágono y el Dpto. de Estado, sobre los preparativos del golpe, antes, durante y después de la entrevista de Clinton y Zelaya. ¿Será una nueva diplomacia político-militar de la Casa Blanca? ¿A qué están jugando los halcones y fuerzas oscuras estadounidenses? ¿Qué papel ha tenido el Comando Sur en su relación con los militares golpistas?

Mientras redacto estas breves líneas, los golpistas y caciques continúan “controlando el poder”; algunos medios de comunicación, como CNN, silencian la verdad; las negociaciones en Costa Rica fracasaron; el depuesto presidente Zelaya deambula por el continente; y el país más poderoso del hemisferio guarda silencio cómplice con sigilo, es decir, ganar tiempo al igual que los golpistas.

Las cosas no están nada bien en Honduras y debo reconocer que desconozco que puede acontecer en los próximos días, y tengo la percepción de que nadie lo sabe... Con todo, me adhiero al concierto de naciones que reitera el rechazo al golpe de estado liderado por la oligarquía michelletista, militares hondureños...

Entretanto, comedidamente, hago un llamado a la solidaridad con los que poco o nada tiene en Honduras. ¡Dios salvaguarde al pueblo hondureño!