26 de julio de 2009

Fortalece y Honra el Espíritu


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Contextus

LA vida es lo más hermosos que existe. Pero... estas bellezas se ven cotidianamente empañados por el egoísmo, la separatividad y el materialismo en las cosas superfluas; fruto de la sociedad consumista.

El mayor error de los seres humanos es el fijarse metas sin una valoración realista. Muchas personas tienen la filosofía de satisfacer a otras que pueden, de alguna manera, favorecer sus intereses personales; renunciando a los principios éticos y morales en muchas ocasiones.

Otro aspecto negativo, en nuestro caminar por la vida, es perder el tiempo abarrotando nuestro cerebro con vivencias del pasado. Estos pensamientos al futuro no tienen solución sino somos capaces de crecer. Perder el tiempo es imperdonable, porque solo profundiza la manera imprudente y superficial de ver la vida. Además, es síntoma de ausencia total de madurez. De vital importancia es pensar que perder el tiempo no permite engrandecer el espíritu.

Valioso es tener por seguro que la solución a nuestros problemas, solamente cada uno de nosotros tiene la solución. Pero... para ello primero es necesario conocernos nosotros mismo primero, desde lo más intrincado de nuestro ser. No con solo experimentar las oportunidades, positivas o negativas, en la vida; como un día cada vez, nos proporcionará vivir las jornadas con sabiduría. Hay que actuar con prudencia y aferrarnos con perseverancia en los pasos que cada día damos; sin constancia no tendrá sentido vivir.

Ante las adversidades no debemos rendirnos, tampoco sentarnos en la orilla del sendero que debemos recorrer en nuestro desarrollo personal. Ningún proyecto en la vida es irrealizable hasta que por pereza o cobardía dejamos de intentar concluirlo.

Si somos ciegos ante estas verdades, no podemos disfrutar del amor y el sol amoroso que brota de muchas almas; de hombres y mujeres de buena voluntad. Es ignorar que toda la existencia

está unida por un maravilloso hilo celestial que es nuestra obligación atesorar; por ser un hilo de unicidad muy quebradizo.

Los riesgos son una necesidad. Es asumiendo los desafíos como podemos interpretar las infinitas facultades que poseemos; que en ocasiones algunos descubrimos en parte, pero la mayoría ignora.

Para mí, la vida no es una carrera. La vida es una corta y sorprendente peregrinación que debemos disfrutar en cada instante, pero sin excesos. Si "apresuramos" la vida; estamos desconociendo, con toda seguridad, hacia donde nos encaminamos. No por más trotar, se llega más puntual a lo que tanto anhelamos.

Estoy de acuerdo en no descuidar nuestras aspiraciones. Si renunciamos, la vida sería un caminar sin propósito y con esto profanamos la fe.

Cada día hay que estar alerta, de aquello que pueda entorpecer la entrega de amor; a todo lo que rodea nuestras vidas. Siempre debemos admitir con sinceridad que no somos perfectos, que la experiencia y tenacidad hacen la "perfección". Entregar amor, pienso, es la única vía que honra y fortalece nuestra alma.

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).