16 de julio de 2009

Un ser humano integral


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Contextus

Existen poderosas fuerzas malignas en el interior de los seres humanos, inconscientes y conscientes; que van a tolerar o impedir, que el género humano logre madurez en su interrelación con la totalidad.

Los seres humanos íntegros, tienen la capacidad auténtica para el sacrificio. Su mayor grandeza son sus sentimientos de buena voluntad y altruismo; que es la fuerza poderosa que vence a las fuerzas del mal.

Si actuamos con los atributos del alma, existirían más posibilidades de solución a los conflictos que empobrecen al mundo.

Aceptar, con objetividad y subjetividad, cómo somos y cuál es la realidad de nuestra cotidianidad, espigaríamos como sociedad integral. Así, no hay dudas de que la esencia de la universalidad progresaría.

Mientras la humanidad no comprenda, que la armonía emocional es cardinal para su perfeccionamiento espiritual y corporal; continuara negando su universalidad. Forman parte inseparable de nuestras vidas, las energías y fuerzas que deben ser convertidas en substantividad creadora; para que los seres humanos sean benevolentes en sus conductas. Esto es realizable, si son conscientes de la urgencia de ser integrales. Es decir, cohabitar en armonía y buena voluntad, unidos a la totalidad desde el cerebro y el corazón.

Un ser humano es integral, cuando valora sus derechos con la misma vara que aprecia sus deberes. Así cooperamos con el divino equilibrio planetario y el género humano será más coherente.

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).