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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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1 de julio de 2010

Silvio, el intruso - Por: Eduardo Mackenzie


Silvio, el intruso

Periódico El Mundo
Medellín, 29 de junio de 2010

Nunca la música y el canto estuvieron por encima de la moral y del respeto de la vida humana. La música y el canto pueden expresar lo bello y lo sublime. También pueden vehiculizar lo contrario: la opresión y la mentira.
Un cantante, por más popular que sea, puede ser sometido al escrutinio ético de los ciudadanos. Un artista, si acepta servir de bandera a una dictadura, no debe extrañarse de ser rechazado por el público.
Lo que le ocurre en estos días al cantante cubano Silvio Rodríguez, cuya invitación a Medellín despierta tanto rechazo, nos invita a reflexionar. Pues esa visita plantea problemas de fondo.


Silvio Rodríguez no es un cantante como los demás. El es, sobre todo, un vocero del castrismo. Durante cinco años fue diputado nacional en Cuba. El va y viene por muchos países impartiendo el discurso castrista, defendiendo una política indefendible. Peor: es el abanderado, para el medio musical, de un Estado que ha destruido las libertades en la isla y que ha fomentado la violencia en Colombia durante 40 años, que respalda con todo al gobierno venezolano, el mismo que destruye el comercio fronterizo y amenaza a Colombia con enviarle sus tropas, sus blindados y sus bombarderos. ¿Debe ese “maestro” del tinglado castrista ser recibido como un héroe en nuestro país?


Yo no lo creo. La dignidad y la seguridad de Colombia valen más que las ambiciones de un saltimbanqui. A nuestra ministra de la Cultura, Paula Moreno, estas cosas la tienen sin cuidado. Las cacerolas que arrastra Silvio Rodríguez son, para ella, “detalles” sin importancia. Sin embargo, esos “detalles” son todo. Lo que ella llama “cultura” y “música” no son, en el esquema de La Habana, más que aparejos para limpiarle la cara a un régimen moribundo.


Recordemos que en la época de la Unión Soviética, Nikita Khruschev exportaba fusiles y explosivos a las Farc, y al mismo tiempo, para maquillar todo eso, enviaba a Bogotá el poeta de turno Evgueni Evtuchenko para que fuera a decir tonterías en un auditorio de la Universidad Nacional.


Paula Moreno está empeñada en invitar a Silvio Rodríguez al III Congreso iberoamericano de Cultura, y a pagarle esa aventura con dineros del erario público: un millón de euros, nada menos, entre la Nación y Antioquia. En esa historia está metido el gobierno de Zapatero, admirador de Fidel Castro, pues Madrid financia una parte de la operación. La ministra Moreno parece molesta por el hecho de que los antioqueños se pregunten si ese invitado resultará indigesto. En una entrevista a El Mundo ella les dijo: miren para otro lado, pues Silvio Rodríguez viene como sea pues es un gran artista.


La hábil funcionaria utiliza el nombre de Gilberto Gil para cubrir las espaldas de Silvio Rodríguez. Sin embargo, el músico brasileño, ese si uno de los grandes, no es el alcahueta de una dictadura que tiene sangre de colombianos en las manos. El otro sí.


¿Hay una dimensión ideológica-política en la aparición que pretende hacer en Medellín Silvio Rodríguez? Desde luego que sí. Si no la hubiera, el activista cubano no iría. El no va a donde no puede hacer proselitismo. La ministra asegura que su invitado solo irá a cantar y a “discutir de música”. La ministra se muestra ingenua al decir eso. Ella dice que “el sector cultural”, que tiene “tan pocos espacios para discutir”, va a poder esta vez “discutir de música”. ¿Habla ella de Cuba, donde toda discusión es imposible, o de Colombia, donde hay libertad? No creo que al cantante de marras le interese discutir de música. Su negocio es ver cómo utiliza la música para hacer propaganda. El “debate”, pues, será otra cosa. Paula Moreno lo anuncia cuando advierte a los antioqueños que deben “comprender las diferencias y respetarlas”.


¿Tendremos pues que respetar lo que lanza la revista Semana, que en un artículo detestable presenta al cubano como un pacifista y como un modelo para los jóvenes colombianos?. ¿Por eso, el mismo texto insulta a los antioqueños mostrándolos como violentos bebedores de aguardiente?


Ante una pregunta incisiva de El Mundo sobre el papel de Cuba en la financiación de las Farc, a la ministra se le agrió el genio y terminó diciendo que la opinión pública no debería meterse en esos asuntos. “No creo que la opinión pública deba entrar en análisis externos”, dijo exactamente. Ella se equivoca. En una democracia, la opinión pública discute de todo y pide cuentas de todo. ¿Esa invitación a la autocensura, a no “entrar en análisis” a no denunciar las ideas que defiende Silvio Rodríguez, es lo que la ciudadanía de Medellín debe “comprender” y “respetar”?


Curioso es el mensaje que difunde Paula Moreno. “Si no nos unimos a través de la música ¿con qué nos vamos a unir?”, pregunta ella hablando de Cuba. Extraña perspectiva. ¿Por qué deberíamos unirnos a la dictadura de la isla? Una cosa son las relaciones diplomáticas de Colombia con Cuba. Otra es unirnos a la Habana. ¿Unirnos para qué? Eso de “unirnos” dejémoselo a Hugo Chávez y su siniestro proyecto de Cubazuela. Colombia es una sociedad abierta y no va a dejar de pertenecer al mundo libre.
Fotografía: El MUndo

23 de junio de 2010

Cantando claro contra el cantante - Por Sergio Esteban Vélez


Cantando claro contra el cantante

Por Sergio Esteban Vélez
El Mundo, 23 de junio de 2010

En esta oportunidad, mal haría en hablar de otros sujetos, cuando tantas personas están esperando que me pronuncie acerca de la protesta que inicié hace tres semanas, desde estas mismas páginas, acerca del concierto de Silvio Rodríguez en Medellín.  Es imprescindible que responda a las informaciones contrarias que han surgido.  Veamos:

- El periódico El Colombiano realizó un sondeo virtual con la siguiente pregunta: “¿Está de acuerdo o en desacuerdo con el concierto de Silvio Rodríguez en la apertura del III  Congreso Iberoamericano de Cultura que se hará en Medellín?”.  De las 3.481 personas que votaron, 3.019, un 86.73% se declararon en desacuerdo con la presentación de Rodríguez.

- Ese mismo diario publicó, en su sección cultural, el artículo “Qué cosa fuera Silvio sin polémica”.  Antes de la publicación, el autor de la nota nos había manifestado por escrito su rechazo a nuestra protesta.  Dicho periodista plagó con opiniones personales un texto informativo: como si fuera una columna de opinión.

El periodista dejó en evidencia su parcialidad y su mala intención, al alterar unas declaraciones escritas por el columnista de EL MUNDO Jaime Jaramillo Panesso.  En el artículo, transcribió fragmentos de una carta que el doctor Jaramillo envió al director de EL MUNDO, por la cual este protesta por el concierto en mención.  Uno de los apartes de la misiva dice que: “Silvio Rodríguez ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”.

Pues bien, el periodista manipuló lo escrito por el doctor Jaramillo y lo hizo aparecer como si tan respetado columnista estuviera contra nosotros.  Debajo de una fotografía del doctor Jaime, publicó: “Silvio Rodríguez no ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”. ¡Exactamente lo contrario!

- El movimiento One Million of Voices Against Farc se solidarizó con nuestra protesta y reprodujo, para sus más de 450.000 miembros, una de mis pasadas columnas sobre el tema. En esta, hago énfasis en cómo el concierto en cuestión constituye una ofensa a las víctimas de las Farc, grupo terrorista que fuera financiado y entrenado, durante decenios, por el gobierno dictatorial de Cuba, del cual Silvio Rodríguez ha sido partícipe, como senador (durante 15 años)  y como embajador y vocero ante el mundo.

- Algunas agencias latinoamericanas de noticias informaron de la creación en Facebook del grupo “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”, que ya cuenta con más de 1.100 activistas inscritos.

- Algunos dirigentes del Polo Democrático Alternativo no tardaron en hacerse sentir a través de mensajes insultantes.  El más significativo me lo envió el periodista y escritor Antonio Morales, director del periódico Polo (órgano oficial de ese partido político, que dejó de imprimirse hace unos meses).  En su correo, Morales, al mejor estilo de Castro dirigiendo los fusilamientos en el Paredón, me dice: “Vete a la mierda gusanito fascista”.

- Se unió a nuestra causa la Asociación de Ex Presos Políticos de Cuba, organizadora de la protesta que se llevó a cabo en Nueva York, hace dos semanas, contra el concierto de Silvio Rodríguez en esa ciudad. Tal manifestación ocupó titulares de muchos diarios importantes del mundo.   También nos acompañan las organizaciones de activistas que liderarán, hoy, miércoles, las manifestaciones contra el concierto de Silvio Rodríguez en Orlando.

- Caracol Radio, a través del programa Hoy por Hoy, quiso hacer un debate entre este columnista y un representante del Congreso Iberoamericano de Cultura, pero no consiguieron que alguien de ese congreso se enfrentara conmigo al aire.

- A través de una entrevista publicada por El Colombiano, nos enteramos de que la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, fue quien invitó a Silvio Rodríguez a presentarse en Medellín.

Lamento no haber sabido antes que se trataba de una gestión del Ministerio.

Ofrezco excusas a mis lectores por haber centrado mis denuncias contra el Municipio de Medellín y por no haber incluido en ellas a la Ministra de Cultura.  Esto se debió a que, a pesar de que en el sitio web y en la papelería del Congreso Iberoamericano de Cultura se les da la misma importancia a los ministerios de cultura de Colombia y de España y a la Alcaldía de Medellín, como principales patrocinadores del evento, solo la Alcaldía tenía el reciente antecedente de haber pretendido rendirle un megahomenaje al dictador cubano (que incluía, coincidencialmente, un concierto de Silvio Rodríguez).

Ha sido la prensa quien ha divulgado, desde hace más de un mes, que la Alcaldía ha estado al frente de los preparativos y de la presentación y socialización del evento.  Yo, como columnista de opinión, tengo la tarea de opinar y de comentar lo que la prensa informa, no la de sustituir a los periodistas informativos.  Además, tampoco gozo de acceso a los canales oficiales que estos tienen hasta las fuentes primarias.

Pero no porque haya sido la Ministra la responsable de esta invitación deja de ser válido el rechazo de los miles de ciudadanos que han manifestado su desaprobación a este concierto.  Silvio Rodríguez sigue siendo el máximo defensor y el símbolo mundial de una dictadura que ha dejado millones de víctimas y el concierto sigue siendo una ofensa para las mismas.

“Para Colombia es un honor que él venga”, dice la Ministra. ¡Qué desliz imperdonable! 

Por otra parte, tiendo a creer que el señor Presidente de la República, quien se ha interesado siempre por la alta cultura y no es muy ducho en temas de cultura popular, no está al tanto de quién es realmente Silvio Rodríguez y de qué trasfondo hay en cada una de sus presentaciones.  Por lo demás, cuando le preguntaron si el Presidente estaba enterado del concierto de Rodríguez en Medellín, la Ministra no dio respuesta afirmativa y “se fue por las ramas”.

- Una gran parte de los activistas del grupo que se ha creado en torno a este impasse se empeña en lograr que Rodríguez reniegue de los crímenes de la dictadura cubana.  Otro sector ha prometido que dejará a un lado la protesta, si algún periodista logra que Silvio Rodríguez reconozca públicamente que las Farc son terroristas y las invite a dejar la lucha armada.  Dicen que, en caso de que se niegue a condenar a las Farc, todos los medellinenses deberemos castigarlo con nuestra ausencia a su concierto. Enlace El Mundo

Contextus Libertad de Palabra y Opinión

5 de junio de 2010

Propagandistas de dictadores - Por Sergio Esteban Vélez



Propagandistas de dictadores

El Mundo, 2 de junio de 2010

Para el próximo primero de julio, está programado un megaconcierto de Silvio Rodríguez en Medellín. Tal presentación, que tendrá lugar en Carabobo, constituirá el acto de apertura del Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura.

El concierto, que será financiado con nuestros impuestos, se dará por invitación especial de la Alcaldía de Medellín y de otros organizadores del importante Congreso en mención.

Es posible que con este absurdo estén tratando de desagraviar a Castro, después de que, a raíz de las denuncias que presentamos este columnista y algunos colegas, la prensa y la dirigencia cultural ejercieron la presión oportuna que produjo la cancelación del gran homenaje “50 años de una Revolución Solidaria”, a través del cual el Municipio y algunas ONG planeaban convertir a Medellín, durante seis meses, en santuario de culto a la dictadura cubana. Como corroboración de lo anterior, recuérdese que uno de los actos centrales del evento que logramos vetar era, precisamente, un concierto de Silvio Rodríguez.

Silvio Rodríguez simboliza el apoyo entusiasta a crímenes por motivos ideológicos, a los fusilamientos en el “paredón”, a la coacción de las libertades individuales, a la persecución contra intelectuales y artistas no afiliados a un régimen asesino.

A pesar de que él, como cantante, ha trascendido las fronteras internacionales, no por eso puede olvidarse que, como militante castrista, durante decenios, ha sido el más activo embajador de la más larga y cruel de las dictaduras de América.

Reconocido como “la voz de la Revolución Cubana ante el mundo”, la gran mayoría de sus actividades han estado encaminadas a la expansión, “a través del arte”, del “germen” de la atroz tiranía de esa isla.

Y Rodríguez no sólo ha demostrado su bajeza al ser abanderado del totalitarismo de los Castro, sino que también ha exaltado con fascinación los “logros” del comunismo internacional, ese que en la sola Rusia estalinista mató a más 50 millones de personas, nueve veces más víctimas que las que dejó el holocausto a los judíos.

Y, como podía esperarse, también es cercano al “Comandante” Chávez. Respecto de la confianza que se tienen, Rodríguez, en su blog personal, comenta: “Recuerdo que el propio Chávez cierta vez anunció que él y yo formábamos el dúo Silvio y Hugo (Hugo y Silvio para mí)”.  (Ver video del dueto).

Pero, además del trabajo musical como herramienta propagandística del comunismo extremo, Rodríguez ha buscado también impulsar la Revolución a través de una participación directa en los gajes de la política. Su última actuación en este campo fue, entre el 2003 y el 2008, como diputado nacional (equivalente a senador) de Cuba. Desde esa posición, no hizo ningún esfuerzo por contribuir a la liberación de los numerosos presos de conciencia ni de los homosexuales torturados en cárceles cubanas. Tampoco alzó su voz para defender la libertad de prensa o la de asociación, ni abogó por que en las librerías pudieran adquirirse libros de todas las tendencias ideológicas o por que los cubanos pudieran navegar libremente (por la Internet y por el Caribe).

Pero su pasividad frente a todo lo relacionado con la protección de los derechos humanos ha contrastado con su fiereza y energía para apoyar a la dictadura, ante las numerosas denuncias de gravedad que a diario se presentan contra ella. Rodríguez se ha consolidado como uno de los mayores justificadores de cuantos atropellos y delitos realicen los sátrapas cubanos.

Su más reciente polémica la sostuvo hace dos meses con el eminente analista político Carlos Alberto Montaner. Cuando este lo increpó abiertamente por su ciega devoción al tirano asesino, Rodríguez respondió con una letanía de alabanzas al régimen de terror de Castro, según informa El País, de Madrid.

En esta ocasión, cuando planea ensalzarse a Rodríguez en Medellín, tampoco nos podemos quedar de brazos cruzados. Los millones de antioqueños demócratas que rechazamos la dictadura de Castro, las transgresiones de Chávez y el terrorismo de las Farc, debemos unirnos para evitar la realización de tal espectáculo.

Los que conocemos la macabra historia de cómo la “gloriosa” Revolución Cubana auspició durante años a los forajidos de las Farc, que han desangrado a nuestra patria, tenemos el deber moral de protestar y de oponernos, por todos los medios pertinentes, para impedir que en nuestra ciudad, con los recursos públicos, se rinda tributo a “la Voz de la Revolución”.

Hago un llamado a mis colegas columnistas y a todos los valerosos líderes cívicos de la ciudad para que, unidos, hagamos prevalecer la dignidad de nuestro pueblo y el repudio que deben merecernos los vasallos de los peores enemigos de Colombia. (Enlace original El Mundo)


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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