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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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4 de julio de 2010

Derecho y respeto a las diferencias de argumentos - Por Pablo Felipe Pérez Goyry




Derecho y respeto a las diferencias de argumentos

Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Analista Sociopolítico Independiente

Amigos y detractores.

Los que me conocen, saben que no soy un fanático en mis ideales y soy justo en mis apreciaciones.

Por estos motivos, no puedo mantenerme en silencio cómplice, ante las calumnias y atropellos lanzadas sin el menor decoro contra Sergio Esteban Vélez, columnista del diario 'El Mundo', de Medellín.

El único pecado del que pudiera ser responsable este excelso colombiano, es el de desenmascarar a Silvio Rodríguez, al que no se le discute su cosecha musical, sino su incondicional apoyo y vocería del régimen dictatorial castro comunista que impera desde hace 51 años en el archipiélago cubano.

No hay que escandalizarse por una opinión, que hasta motivo a la Ministra de Cultura pronunciarse ante la supuesta intolerancia de un grupo que sólo apoya argumentos con pruebas irrefutables...
       
Sergio Esteban, tiene los mismos derechos a expresar con entera libertad sus puntos de vista y se le deben respetar. No es justo demeritar los argumentos de Sergio, por aquellos que defienden la utopía del socialismo del siglo XXI y apoyan a Silvio con irrespeto, desconocimiento o auto ignorancia, que hacen ojos ciegos y oídos sordos sobre la realidad cubana.

Bueno sería, que con la misma vehemencia que se defiende a Silvio por su calidad como artista, se hiciera lo propio con los miles de cubanos que han muerto en el estrecho de la Florida devorados por el mar para huir de la isla cárcel, los que por década han sufrido en carne propia las envestidas de la policía política del régimen, a los que ayer y hoy han estado sumergidos en las mazmorras cubanas por pensar diferente.

A los que critican a Sergio Esteban y los que apoyamos sus argumentos, comedidamente los invito investigar y conocer la lucha pacífica de las Damas de Blanco, por qué murió en la cárcel el prisionero político Orlando Zapata, la persecución sistemática a los periodistas independientes y disidentes, la huelga de hambre que mantiene Guillermo Fariñas.

Más allá de las diferencias pido respeto a los argumentos de Sergio y este servidor, el mismo respeto que piden los que defienden a Silvio y la dictadura castro comunista. Namasté.

No al Concierto en Medellín del vocero del dictador Castro: http://bit.ly/9PFuTa

Juicio sin juicio: http://bit.ly/9tzfS2



Blog Sergio Esteban Vélez: http://www.sergioestebanvelez.com

FB de Sergio Esteban Vélez: http://bit.ly/d8CflU

Fotografía 1: Silvio y el dictador Fidel Castro
Fotografía 2: Sergio Esteban Vélez
Fotografía 3: Pablo Felipe Pérez Goyry

Fotografías: Pablo Felipe e Internet

¿Cambiamos el nombre del Grupo en Facebook?


¿Cambiamos el nombre del Grupo en Facebook?



 Hermanos: 

En este mes de trabajo, nuestro grupo ha logrado triunfos muy significativos que deben llenarnos de entusiasmo para seguir trabajando: 

1) Algunos de los principales líderes cívicos, culturales y políticos de Colombia se pronunciaron a favor de nuestra causa. 

2) Se registraron más de 70 publicaciones en prensa y en sitios Web, de Colombia y de América Latina, acerca de nuestra protesta. 

3) Impedimos que la presentación de Silvio Rodríguez en Medellín se convirtiera en un evento propagandista a favor del dictador asesino: Silvio no se atrevió a cantar sus canciones de contenido político, dijo muy pocas palabras al público asistente y no dio declaraciones a la prensa (para no enfrentarse a las preguntas de nuestros periodistas amigos, que estaban preparados para “bombardearlo” con interrogaciones acerca de la situación de los derechos humanos en la Isla y de asuntos pertinentes a Colombia, como su opinión acerca de las Farc). De modo que en Colombia no pudo cumplir su cometido de siempre: propagar la “semilla” de la tiranía. 

Pero nada de esto se habría logrado sin el respaldo de cada uno de los miembros de este grupo. Me sobrecoge releer los mensajes de apoyo y solidaridad que he recibido de ustedes, mis hermanos en la causa de la libertad y de la democracia. El sólo hecho de que ya seamos más de 1.300 activistas inscritos en el grupo es un éxito inmenso. 
 
El mundo está algo acostumbrado a escuchar las protestas de los cubanos en el exilio en contra de la tiranía de la que han sido víctimas, pero este experimento nuestro de centenares de colombianos y tantos no cubanos haciéndonos sentir contra la dictadura de Castro y contra sus crímenes de lesa humanidad es prácticamente inédito. Talvez, esta será la clave para que nuestro grito vehemente tenga la debida resonancia en el plano internacional. 

Porque, dado el éxito que hemos tenido, nuestro grupo no puede desaparecer tras el concierto de Rodríguez: tenemos que aprovechar la fuerza con que hemos surgido, para seguir izando nuestro clamor por la libertad y por la democracia y enfocar nuestro esfuerzo a hacer un seguimiento acucioso a las violaciones a los derechos humanos que sistemáticamente comete el gobierno de Castro. 

Con algunos otros integrantes de esta colectividad, hemos pensado en cambiar el nombre del grupo, pues, ya pasado el concierto de Silvio, no sería adecuado continuar con el mismo nominativo: http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634 

Queremos, por tanto, consultar con ustedes si están de acuerdo con este cambio. Por lo demás, los invitamos a que nos escriban para compartir con nosotros sus propuestas de nuevos nombres. Ya hay dos en la competición: “Unión Colombiana por la Libertad de Cuba” y “Fraternidad Latinoamericana de Solidaridad con Cuba”. Todas sus propuestas son bienvenidas, en pos de que podamos escoger un nombre que resuma debidamente los objetivos de este nuevo movimiento. 

Por favor, pásennos sus propuestas: http://www.facebook.com/group.php?gid=115737498469634 

Nos despedimos, enviando a cada uno de ustedes un saludo sincero de fraternidad y de gratitud,

Creador del Grupo


Coordinador del Grupo


23 de junio de 2010

Cantando claro contra el cantante - Por Sergio Esteban Vélez


Cantando claro contra el cantante

Por Sergio Esteban Vélez
El Mundo, 23 de junio de 2010

En esta oportunidad, mal haría en hablar de otros sujetos, cuando tantas personas están esperando que me pronuncie acerca de la protesta que inicié hace tres semanas, desde estas mismas páginas, acerca del concierto de Silvio Rodríguez en Medellín.  Es imprescindible que responda a las informaciones contrarias que han surgido.  Veamos:

- El periódico El Colombiano realizó un sondeo virtual con la siguiente pregunta: “¿Está de acuerdo o en desacuerdo con el concierto de Silvio Rodríguez en la apertura del III  Congreso Iberoamericano de Cultura que se hará en Medellín?”.  De las 3.481 personas que votaron, 3.019, un 86.73% se declararon en desacuerdo con la presentación de Rodríguez.

- Ese mismo diario publicó, en su sección cultural, el artículo “Qué cosa fuera Silvio sin polémica”.  Antes de la publicación, el autor de la nota nos había manifestado por escrito su rechazo a nuestra protesta.  Dicho periodista plagó con opiniones personales un texto informativo: como si fuera una columna de opinión.

El periodista dejó en evidencia su parcialidad y su mala intención, al alterar unas declaraciones escritas por el columnista de EL MUNDO Jaime Jaramillo Panesso.  En el artículo, transcribió fragmentos de una carta que el doctor Jaramillo envió al director de EL MUNDO, por la cual este protesta por el concierto en mención.  Uno de los apartes de la misiva dice que: “Silvio Rodríguez ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”.

Pues bien, el periodista manipuló lo escrito por el doctor Jaramillo y lo hizo aparecer como si tan respetado columnista estuviera contra nosotros.  Debajo de una fotografía del doctor Jaime, publicó: “Silvio Rodríguez no ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”. ¡Exactamente lo contrario!

- El movimiento One Million of Voices Against Farc se solidarizó con nuestra protesta y reprodujo, para sus más de 450.000 miembros, una de mis pasadas columnas sobre el tema. En esta, hago énfasis en cómo el concierto en cuestión constituye una ofensa a las víctimas de las Farc, grupo terrorista que fuera financiado y entrenado, durante decenios, por el gobierno dictatorial de Cuba, del cual Silvio Rodríguez ha sido partícipe, como senador (durante 15 años)  y como embajador y vocero ante el mundo.

- Algunas agencias latinoamericanas de noticias informaron de la creación en Facebook del grupo “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”, que ya cuenta con más de 1.100 activistas inscritos.

- Algunos dirigentes del Polo Democrático Alternativo no tardaron en hacerse sentir a través de mensajes insultantes.  El más significativo me lo envió el periodista y escritor Antonio Morales, director del periódico Polo (órgano oficial de ese partido político, que dejó de imprimirse hace unos meses).  En su correo, Morales, al mejor estilo de Castro dirigiendo los fusilamientos en el Paredón, me dice: “Vete a la mierda gusanito fascista”.

- Se unió a nuestra causa la Asociación de Ex Presos Políticos de Cuba, organizadora de la protesta que se llevó a cabo en Nueva York, hace dos semanas, contra el concierto de Silvio Rodríguez en esa ciudad. Tal manifestación ocupó titulares de muchos diarios importantes del mundo.   También nos acompañan las organizaciones de activistas que liderarán, hoy, miércoles, las manifestaciones contra el concierto de Silvio Rodríguez en Orlando.

- Caracol Radio, a través del programa Hoy por Hoy, quiso hacer un debate entre este columnista y un representante del Congreso Iberoamericano de Cultura, pero no consiguieron que alguien de ese congreso se enfrentara conmigo al aire.

- A través de una entrevista publicada por El Colombiano, nos enteramos de que la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, fue quien invitó a Silvio Rodríguez a presentarse en Medellín.

Lamento no haber sabido antes que se trataba de una gestión del Ministerio.

Ofrezco excusas a mis lectores por haber centrado mis denuncias contra el Municipio de Medellín y por no haber incluido en ellas a la Ministra de Cultura.  Esto se debió a que, a pesar de que en el sitio web y en la papelería del Congreso Iberoamericano de Cultura se les da la misma importancia a los ministerios de cultura de Colombia y de España y a la Alcaldía de Medellín, como principales patrocinadores del evento, solo la Alcaldía tenía el reciente antecedente de haber pretendido rendirle un megahomenaje al dictador cubano (que incluía, coincidencialmente, un concierto de Silvio Rodríguez).

Ha sido la prensa quien ha divulgado, desde hace más de un mes, que la Alcaldía ha estado al frente de los preparativos y de la presentación y socialización del evento.  Yo, como columnista de opinión, tengo la tarea de opinar y de comentar lo que la prensa informa, no la de sustituir a los periodistas informativos.  Además, tampoco gozo de acceso a los canales oficiales que estos tienen hasta las fuentes primarias.

Pero no porque haya sido la Ministra la responsable de esta invitación deja de ser válido el rechazo de los miles de ciudadanos que han manifestado su desaprobación a este concierto.  Silvio Rodríguez sigue siendo el máximo defensor y el símbolo mundial de una dictadura que ha dejado millones de víctimas y el concierto sigue siendo una ofensa para las mismas.

“Para Colombia es un honor que él venga”, dice la Ministra. ¡Qué desliz imperdonable! 

Por otra parte, tiendo a creer que el señor Presidente de la República, quien se ha interesado siempre por la alta cultura y no es muy ducho en temas de cultura popular, no está al tanto de quién es realmente Silvio Rodríguez y de qué trasfondo hay en cada una de sus presentaciones.  Por lo demás, cuando le preguntaron si el Presidente estaba enterado del concierto de Rodríguez en Medellín, la Ministra no dio respuesta afirmativa y “se fue por las ramas”.

- Una gran parte de los activistas del grupo que se ha creado en torno a este impasse se empeña en lograr que Rodríguez reniegue de los crímenes de la dictadura cubana.  Otro sector ha prometido que dejará a un lado la protesta, si algún periodista logra que Silvio Rodríguez reconozca públicamente que las Farc son terroristas y las invite a dejar la lucha armada.  Dicen que, en caso de que se niegue a condenar a las Farc, todos los medellinenses deberemos castigarlo con nuestra ausencia a su concierto. Enlace El Mundo

Contextus Libertad de Palabra y Opinión

9 de junio de 2010

Silvio Rodríguez: El embajador de un asesino oficial - Por Sergio Esteban Vélez



Silvio Rodríguez: El embajador de un asesino oficial


Por Sergio Esteban Vélez

“A mi tío lo secuestraron y asesinaron las Farc. Desde entonces, mi abuela no para de llorar y mi abuelo no volvió a sonreír.  Y ahora la Alcaldía de Medellín quiere utilizar el dinero de mis impuestos y de los de mi familia para hacer un acto multimillonario de exaltación al mayor defensor, divulgador y cómplice del dictador que financió y entrenó a los que secuestraron y asesinaron a mi tío y a otros miles de colombianos.   Semejante ofensa a las víctimas, ¿y todos tan indiferentes?”, así dice el mensaje de uno de los cientos de lectores que se han pronunciado acerca de mi pasada columna, “Propagandistas de dictadores”.

Casi todos los comentarios se encuentran en una veintena de páginas de Colombia y de América Latina que han reproducido la columna.  En el solo sitio de Neonadaísmo, ya hay publicados más de 130 comentarios de lectores.

El texto ha despertado también la solidaridad de diversos dirigentes colombianos que me han manifestado su apoyo.  Entre ellos, vale la pena destacar a voces tan autorizadas y respetadas como las de Jaime Jaramillo Panesso, Enoris Restrepo de Martínez, Eduardo Mackenzie, Darío Ruiz Gómez, José Alvear Sanín, María Clara Ospina Hernández, Harold Alvarado Tenorio, Ella Cecilia Escandón, Pablo Felipe Pérez G., Rubén Vélez, Miguel Jaramillo Luján, Víctor Bustamante y Juan David García Vidal.  

Pero el lugar en el cual se ha sentido más el clamor ciudadano en contra del espectáculo de marras es en Facebook, donde, sin muchas esperanzas, creamos el grupo “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”.  Pero, contrario a lo que creía, la reacción de la comunidad ha sido impresionante: en menos de una semana, ya se han inscrito más de 500 activistas que se han unido a esta causa. Unos son intelectuales conocedores de los crímenes del comunismo; otros, cubanos en el exilio, víctimas de la sanguinaria dictadura de los Castro; otros, habitantes de Venezuela oprimidos por el régimen de Chávez (el gran acompañante de Silvio Rodríguez), y otros, muy numerosos, sobrevivientes del terrorismo que las Farc han desarrollado en Colombia gracias al entrenamiento y mecenazgo del régimen cubano, que representa Silvio Rodríguez. 

Como sucede siempre, también se han hecho sentir algunos contradictores, defensores de que en Cuba lo que hay no es una dictadura criminal, sino “una revolución solidaria”, como decían, el año pasado, los señores de la Alcaldía de Medellín y del Museo de Antioquia (ellos, al parecer, a pesar de las protestas de la ciudadanía en relación con el megahomenaje a Fidel Castro que estaban preparando, el cual, en consecuencia, tuvieron que cancelar, se quedaron con la “espinita” y ahora, pocos meses después, se disponen a realizar uno de los actos que estaban incluidos en la dicha celebración del cincuentenario de la dictadura cubana).

Algunos otros, que simplemente ignoran la historia y no se han puesto a pensar en la importancia de la semiótica, me han formulado la pregunta: “¿Qué puede tener de malo que el gobierno invite a Silvio, para que nos cante sus poéticas canciones?”. 
Mi respuesta es la siguiente:

El problema radica en que Rodríguez, aparte de artista, ha sido un político activo, senador de Cuba, devoto defensor y partícipe de las decisiones de la tiranía de los Castro.
Pero, más que un simple diputado comunista, Rodríguez, como cantante, ha querido consolidarse en un símbolo: “la Voz de la Revolución Cubana ante el mundo”, lo cual, en lenguaje claro, quiere decir: “el vocero universal de la dictadura cubana”. 

Y he ahí el problema: porque los símbolos, por inocuos que parezcan, pueden agredir a muchas personas y atraer a muchas otras hacia causas ocultamente criminales.  Así, si el gobierno desembolsa rubros para honrar el liderazgo de Silvio Rodríguez, estaría respaldando y sosteniendo a una dictadura totalitarista y asesina, que tiene como máximo signo de identidad y producto ante el mundo al señor Rodríguez.

Además, como decíamos, no puede ser aceptable que, en un país que ha sido desangrado durante decenios por las Farc, un gobernante organice, con dinero de los contribuyentes, un evento para glorificar a quien es conocido como el embajador incondicional de Fidel Castro, el  eterno mecenas y padrino de ese grupo terrorista.

El tema de la semiología es trascendental en este caso. 

Recuerdo, por ejemplo, que, hace 15 años, el hijo de un ex presidente de Colombia, coleccionista de antigüedades y de armas, adquirió una esvástica nazi de los años 30, pensando sólo en el valor histórico del objeto.  Él no tenía ningún interés político o ideológico.  La ubicó en su apartamento, al fondo de una ventana.  Pero resulta que al frente suyo vivía un judío, quien, cada mañana, lo primero que tenía que ver era la esvástica nazi, el símbolo de los que habían asesinado a su familia y a su pueblo.

El coleccionista no tenía intención de ofender a nadie, pero, sin quererlo, a través de un símbolo, estaba agrediendo a las víctimas de un régimen asesino que tenía la esvástica como estandarte.

Finalmente, por sentencia de altas instancias, el coleccionista hubo de retirar la bandera.

¿Qué diferencia puede haber entre un emblema gráfico del régimen nazi, que agravia a los judíos; y el símbolo mundial de la dictadura castrista, que ofende no solo a los millones de cubanos que han sido torturados, oprimidos o fusilados por esa tiranía, sino también  a las innumerables víctimas de las Farc en Colombia?

Entonces, ¿Por qué el Municipio de Medellín se empeña en traer, con el dinero de las víctimas, al símbolo de los que han masacrado a nuestra gente, cuando hay tantos artistas que no hieren a madres ni a huérfanos?

Quisiera pensar que el dirigente de la Alcaldía que aprobó la propuesta que algunos le habrán pasado sobre este proyecto lo hizo por inocencia crasa, sin saber quién es en verdad el personaje al que aceptó contratar.


Contactar a Sergio Esteban Vélez: agiraldo@elmundo.com, webmaster@elmundo.com

Artículo Publicada en el Mundo de Medellín, Colombia.
 Fotografía: Internet 

8 de junio de 2010

Adiós a un grande: Omar Rayo Reyes - Entrevista exclusiva realizada por Sergio Esteban Vélez


Adiós a un grande: Omar Rayo Reyes

 Omar Rayo, Sergio Esteban Vélez y María Helena Uribe de Estrada, en casa de la escritora Olga Elena Mattei

Por Sergio Esteban Vélez
Entevista Exclusiva

S.E.V. ¿Cuáles son las fuentes de su colorido?
 
O. R. Yo solamente tomo los tonos de la naturaleza.  Como soy un hombre tropical, me queda muy fácil.  Tengo mis propias fuentes.  Aquí es puro colorido:  los arreboles, los atardeceres, los arco iris, las frutas, las flores...
 
S.E.V.  Sí.  Para usted siempre han sido muy importantes los colores del arrebol.
 
O. R. Una cosa muy interesante que yo siempre observo es que la gente no sabe de color.  Yo tengo que decirles permanentemente:  “Si quieren saber de Arte, miren los arreboles”.  Pero no ven los arreboles, porque, como es una cosa que está en el entorno, no les importa observarla, creen que no hay valía.  Ahora, que estuve en el hospital, enfermo gravemente, me llamó un gran amigo mío que se llama Juan Lozano Ramírez y me dijo: “Omar, cuando tengas tiempo y te sientas un poco mejor de tu ánimo, salte corriendo de ese hospital y te vas a Roldanillo, te sientas en un taburete de tu abuelo y te pones a observar el arrebol, y verás que te curas inmediatamente”.  Eso es una maravilla y eso puede suceder.
 
S.E.V. ¿Cómo es eso de que “el color es una enfermedad”?
 
O. R. Claro.  Porque vivimos inmersos en el Trópico, y el Trópico es una enfermedad que hace las cosas alucinantes.  Ahí tenemos a García Márquez y los grandes creadores suramericanos o tropicales.  Todos están inmersos en el Trópico y, por ende, en la luz, y por eso todos están locos.  ¡La única forma de crear es estar loco!
 
S.E.V. Explíquenos por qué el color ha sido fundamental para generar sensaciones específicas en su trabajo, como la del movimiento que es visible en muchas de sus creaciones.
 
O. R. Yo creo que el movimiento está en la pintura y en la forma, no en el color.  El color es luz, en cambio las formas se entrelazan y producen el relieve y a través de la luz y la sombra se producen más efectos.  Por ejemplo, ver un arrebol es algo fantástico y yo no le veo mucho relieve a un arrebol, ese relieve está cambiando permanentemente.  A mí, para adquirir el color, me inspiran mucho los arreboles. 
 
S.E.V. ¿Cómo por la sombra y por el color usted ha logrado ese efecto de volumen en sus pinturas, que inflan las cosas y las hacen ver tan reales?
 
O. R. Es solamente mirar la naturaleza, observarla.  Sencillamente, la tomé y la puse en mis obras.  Eso no es descubrir nada nuevo, realmente.  Es muy fácil.  En realidad, pintar es muy fácil.  Ahí no hay ningún truco, ninguna trampa, ningún duende como de circo.
 
S.E.V. Sus primeros intaglios fueron en blanco sobre blanco. ¿Qué lo llevó a agregarles color y qué destacaría del colorido de los mismos y del dispendioso proceso de su aplicación?
 
O. R. Su proceso de aplicación no es tan complicado, es, sencillamente, meterse en el mundo del color, del Trópico.  Para mí el color no es complicado para ejecutarlo.  Al contrario, es muy fácil, y, como es tan fácil, es peligroso.  Es como jugar con una pelota de colores.  Es jugar con la luz, porque el color es todo luz.  A veces, en Roldanillo, el color es tan brillante, que se ven dos sombras en las cosas.
 
S.E.V. ¿Cómo es eso de que los colores tienen vida propia y que, en sus pinturas, son una prolongación de su propio ser?
 
O. R. Esa es una metáfora, un juego de Poesía.  Tú, como buen poeta, sabes que uno en la creación empieza a jugar y a inventar formas, ideas, colores y luces.
 
S.E.V. Explíquenos eso de que, cuando está usted en Nueva York, se siente ciego por la contaminación y por eso pinta en blanco y negro, pero, cuando está en Roldanillo, el calor del trópico hace en su obra explote un torbellino de colorido.
 
O. R.  Así es.  La nostalgia me hace pintar en blanco y negro.  No recuerdo los colores, porque los colores no son para recordarlos: son para verlos.  Es imposible recordarlos todos.  Hay que estar frente a ellos, hay que estar presente y verlos.
 
S.E.V. Usted vive rodeado de poetas. ¿La Poesía ha influenciado en algo el color de sus obras?
 
O. R. Mi obra es Poesía, son metáforas visuales.  En vez de escribirlas, las pinto.  Cada cuadro mío es una metáfora visual.
 
S.E.V. ¿Qué grandes coloristas de la Historia considera que han influido en la selección de su estilo y de su colorido?
 
O. R. Es muy difícil.  Yo tomo mi colorido del Trópico, no de los artistas.  Me interesa ver las obras, pero no dejar una influencia de ellas.  Ellos han usado unos colores para determinadas formas, placeres y cosas y, en cambio, yo los tomo para otras cosas. 
 
S.E.V. Háblenos de ese equilibrio magnífico que usted ha encontrado en el blanco y el negro y que ha explorado y desarrollado con una imaginación casi infinita.  Eduardo Serrano dice que eso es lo que más puede destacar dentro del color en su obra.
 
O. R. Allí simplemente juegas con tu imaginación, con tu talento, con tu creatividad, con tu formación estética.   Con los colores es como jugar con un juguete refinado; en cambio, con el blanco y negro, todo lo que tú sabes de estética está planteado ahí.
 
S.E.V. Háblenos de la relación color-textura en los distintos períodos de su obra, especialmente en los intaglios.
 
O. R. Yo poco uso la textura.  En los intaglios sí, porque todo es luz y sombra allí y uso los relieves del papel mismo, pero mi pintura es casi siempre lisa, porque así son el color y la luz.
 
S.E.V.  Hablemos un poco acerca del color en el período surrealista de su obra
 
O. R. Ese período fue muy furtivo.  Mi propósito no era ser un pintor surrealista, para nada.  Sencillamente, yo comencé a pintar esas cosas surrealistas, porque tenía la influencia de Ives Tanguy, el famoso pintor francés, y de algunas cosas de Dalí.  Como leía mucho la Literatura Francesa de esa época, pues me interesó mucho plantear también, a mi manera, las cosas tropicales. Eso se llamó el “bejuquismo” y fue una cosa muy pasajera, uno de mis pasos para llegar a ser un artista.   Así como fui caricaturista también.
 
S.E.V. ¿Se está aportando, hoy en día, algo nuevo, en color, dentro del Arte Colombiano?
 
O. R. En América Latina se da el gran Arte del mundo.  Aquí está todo por hacer.  Yo me pongo a observar y veo que los artistas europeos simplemente se están repitiendo.  El color para ellos, a veces, no es suficiente material.  En cambio, nosotros estamos en el Trópico, que es una manera de ser surrealista.
 
S.E.V. ¿Después de vivir por tanto tiempo fuera, por qué cree que en su colorido se nota esa auténtica vibración latinoamericana?
 
O. R. Es que siempre estoy muy triste de no tener entre manos esa admiración tropical y siempre estoy volviendo a América Latina, al Trópico, porque esa es la pauta mía, mi estilo, mi individualidad, mi carácter.
 
S.E.V. Háblenos de la expresividad en sus colores, de cómo manifiesta a través de la densidad de los mismos toda su emotividad y cosmovisión.
 
O. R. Eso ya es meterme en otros campos, como la Literatura, la Poesía o la Música. Yo, por ejemplo, pintaba con música, pero ahora no pinto con música, porque el valor de los cuadros se enreda en el valor de la música, entonces se me hacía un nudo en la cabeza y yo no podía concretar o terminar una obra.  Ahora pinto en silencio, exclusivamente con el sonido del aletear de las mariposas.
 
S.E.V. El color se presenta de un modo en la naturaleza, pero luego es reinterpretado por el hombre.  Por ejemplo, el rojo, que es la sangre, evoca peligro, y el rojo de un semáforo, que es un símbolo creado por el hombre, simboliza peligro también.  Háblenos de la simbología del color en su obra. 
 
O. R. Ese es un juguete muy bello.  Yo me pongo a jugar con los colores primarios, en primera instancia, cuando estoy haciendo una obra y cuando termino el cuadro, veo que el azul o el amarillo no se acomodan a la creación y, entonces, ellos chillan y me dicen: “Omar, quítame de aquí, aquí quedó muy pesado”.  Entonces, tengo que quitar ese color, ponerlo en otra parte o bajarle el tono.  Ese es un placer y creo que es algo que les pasa a muy pocos artistas en el mundo.
 
S.E.V. Hablemos acerca de esa importancia que tienen en su obra los colores primarios
 
O. R. Justamente, en Medellín, cuando yo daba una charla, explicaba que los colores primarios, que son el rojo, el azul y el amarillo, es como tener una escuela de niños en la casa, todos son traviesos y audaces y malos, no tienen educación todavía y chillan y patalean y hacen teatro.  En cambio, los colores secundarios, o sea el verde, el rosado, el naranja, el violeta... ya están más formados, más educados, entonces esos ya no gritan sino que susurran.
 
S.E.V. ¿Cree que el suyo es un color sin época, más allá de los lenguajes cromáticos ya establecidos?
 
O. R. Eso sí es cierto.  Los poetas y los pintores estamos muy adelante.  Yo vengo haciendo color y no he cambiado en el color.  La evolución dentro del color no la siento, no la veo, quizás porque está muy cerca de mí.  Siempre que me propongo un problema estético, lo soluciono a través del color, y ahí es cuando me doy cuenta de que soy un colorista. 
 
S.E.V. ¿Qué grado de importancia le daría al color en su obra?
 
O. R. El color es el alma, es luz y si no hay luz, no hay nada, ni siquiera sombra.  El negro, que también es muy bonito, es cuando la falta de luz se acumula. 
 
S.E.V. Muchos ven en su color y en  su obra misma remembranzas del preciosismo artesanal de la orfebrería y urdimbre de las tribus autóctonas colombianas. ¿Ha sido su intención rendir homenaje a nuestro arte artesanal?
 
O. R. No, no me ha interesado realmente.  Los admiro, eso sí, y los elogio y siempre que llego a un país donde hay artesanía u obra precolombina, inmediatamente voy al museo donde están expuestas, para rendirles pleitesía.  Pero no tengo referencia de ellos.  La Geometría es solamente una.  Quizás he bebido también en sus fuentes, pero mi geometría no se parece en nada a ellos, ni siquiera a la de los grandes creadores geométricos.  Yo tengo mi propio sentido, mi propio estilo.
 
S.E.V. ¿Cuál período exaltaría por su mayor aporte al color el Arte?
 
O. R. Yo creo que nuestra época es en la que mayor color se ha visto, en la Historia de la Plástica, es nuestro tiempo. 
 
S.E.V. Grandes coloristas de Colombia
 
O. R. Ramírez Villamizar siempre fue un gran colorista.   Villegas es un gran colorista.  Dentro de la Pintura Geométrica, no encuentro un gran colorista.  El color de Negret no me interesa, ni me seduce, para nada.

Omar Rayo Reyes nació en Roldanillo, Valle, en 1928.   Estudió Dibujo por correspondencia, en la Academia Zier, de Buenos Aires y,  años más tarde, en 1959, en México, gracias a una beca que le concedió la OEA.

De su famosa obra se realizaron exposiciones individuales en Roldanillo, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Manizales, Bucaramanga, Popayán y Pereira y en el Exterior, en París, Nueva York, Tokio, Pekín, Washington, Barcelona, Buenos Aires,  Chicago, México DF., Miami, Cincinatti, Norman (Oklahoma), Virginia, Filadelfia, Pennsylvania, Maine, Lexington (Kentucky), Sao Paulo, Rio de Janeiro, Brasilia, Santiago de Chile, Caracas, Maracaibo, Lima, Arequipa, Cuzco, Montevideo, Ciudad de Guatemala, Panamá, La Paz, Quito, Guayaquil, Monterrey, Guadalajara, Xalapa (Veracruz, México), San Juan de Puerto Rico,  y en bienales y muestras colectivas en París, Nueva York, Londres, Tokio, Venecia, México, Boston, Hollywood, Baltimore, Stanford, Filadelfia, Washington, Madrid, Barcelona, Roma, Berna, Nápoles, Santiago de Chile, Nagoya, Ginebra, Liubliana (Eslovenia), Mayagüez (Puerto Rico), Pescia (Italia) Quito, Knoxville (Tennessee), Manchester (New Hampsbire), San Marcos (California), Long Beach (California),  Honolulu (Hawaii), Cracovia (Polonia), Osaka (Japón), Frochen (Alemania), La Habana y en muchas otras ciudades de Noruega, Nueva Zelanda, Hungría, Alemania, Costa Rica, Francia...  En total, más de 200 exposiciones.

En 1958 obtuvo premio en Dibujo, en el XI Salón de Artistas Colombianos y en 1970, el primer premio, en el XXI Salón de Artistas Colombianos.  En 1971, obtuvo el “Premio Internacional”, en la gran Bienal de Sao Paulo.  También ganó premios en la Segunda Bienal Interamericana de México, la I Bienal de Quito, la de San Juan de Puerto Rico y en el Museo de Arte de Filadelfia.

Recibiô innumerables distinciones y condecoraciones y se han publicado varios libros dedicados a su obra.   Su obra está presente en numerosas colecciones sobresalientes y en más de ochenta museos, en todo el mundo.

En 1981, se inauguró el Museo Rayo, en Roldanillo, que consta de ocho edificios iguales de forma octogonal y nueve metros de altura, que ocupan un área de 1.500 metros cuadrados.  Desde allí, se ha consagrado a promocionar las diversas manifestaciones artísticas y literarias en Colombia. 

Omar Rayo falleciô hoy, 7 de junio de 2010, dîa de luto para el Arte Colombiano.

5 de junio de 2010

Propagandistas de dictadores - Por Sergio Esteban Vélez



Propagandistas de dictadores

El Mundo, 2 de junio de 2010

Para el próximo primero de julio, está programado un megaconcierto de Silvio Rodríguez en Medellín. Tal presentación, que tendrá lugar en Carabobo, constituirá el acto de apertura del Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura.

El concierto, que será financiado con nuestros impuestos, se dará por invitación especial de la Alcaldía de Medellín y de otros organizadores del importante Congreso en mención.

Es posible que con este absurdo estén tratando de desagraviar a Castro, después de que, a raíz de las denuncias que presentamos este columnista y algunos colegas, la prensa y la dirigencia cultural ejercieron la presión oportuna que produjo la cancelación del gran homenaje “50 años de una Revolución Solidaria”, a través del cual el Municipio y algunas ONG planeaban convertir a Medellín, durante seis meses, en santuario de culto a la dictadura cubana. Como corroboración de lo anterior, recuérdese que uno de los actos centrales del evento que logramos vetar era, precisamente, un concierto de Silvio Rodríguez.

Silvio Rodríguez simboliza el apoyo entusiasta a crímenes por motivos ideológicos, a los fusilamientos en el “paredón”, a la coacción de las libertades individuales, a la persecución contra intelectuales y artistas no afiliados a un régimen asesino.

A pesar de que él, como cantante, ha trascendido las fronteras internacionales, no por eso puede olvidarse que, como militante castrista, durante decenios, ha sido el más activo embajador de la más larga y cruel de las dictaduras de América.

Reconocido como “la voz de la Revolución Cubana ante el mundo”, la gran mayoría de sus actividades han estado encaminadas a la expansión, “a través del arte”, del “germen” de la atroz tiranía de esa isla.

Y Rodríguez no sólo ha demostrado su bajeza al ser abanderado del totalitarismo de los Castro, sino que también ha exaltado con fascinación los “logros” del comunismo internacional, ese que en la sola Rusia estalinista mató a más 50 millones de personas, nueve veces más víctimas que las que dejó el holocausto a los judíos.

Y, como podía esperarse, también es cercano al “Comandante” Chávez. Respecto de la confianza que se tienen, Rodríguez, en su blog personal, comenta: “Recuerdo que el propio Chávez cierta vez anunció que él y yo formábamos el dúo Silvio y Hugo (Hugo y Silvio para mí)”.  (Ver video del dueto).

Pero, además del trabajo musical como herramienta propagandística del comunismo extremo, Rodríguez ha buscado también impulsar la Revolución a través de una participación directa en los gajes de la política. Su última actuación en este campo fue, entre el 2003 y el 2008, como diputado nacional (equivalente a senador) de Cuba. Desde esa posición, no hizo ningún esfuerzo por contribuir a la liberación de los numerosos presos de conciencia ni de los homosexuales torturados en cárceles cubanas. Tampoco alzó su voz para defender la libertad de prensa o la de asociación, ni abogó por que en las librerías pudieran adquirirse libros de todas las tendencias ideológicas o por que los cubanos pudieran navegar libremente (por la Internet y por el Caribe).

Pero su pasividad frente a todo lo relacionado con la protección de los derechos humanos ha contrastado con su fiereza y energía para apoyar a la dictadura, ante las numerosas denuncias de gravedad que a diario se presentan contra ella. Rodríguez se ha consolidado como uno de los mayores justificadores de cuantos atropellos y delitos realicen los sátrapas cubanos.

Su más reciente polémica la sostuvo hace dos meses con el eminente analista político Carlos Alberto Montaner. Cuando este lo increpó abiertamente por su ciega devoción al tirano asesino, Rodríguez respondió con una letanía de alabanzas al régimen de terror de Castro, según informa El País, de Madrid.

En esta ocasión, cuando planea ensalzarse a Rodríguez en Medellín, tampoco nos podemos quedar de brazos cruzados. Los millones de antioqueños demócratas que rechazamos la dictadura de Castro, las transgresiones de Chávez y el terrorismo de las Farc, debemos unirnos para evitar la realización de tal espectáculo.

Los que conocemos la macabra historia de cómo la “gloriosa” Revolución Cubana auspició durante años a los forajidos de las Farc, que han desangrado a nuestra patria, tenemos el deber moral de protestar y de oponernos, por todos los medios pertinentes, para impedir que en nuestra ciudad, con los recursos públicos, se rinda tributo a “la Voz de la Revolución”.

Hago un llamado a mis colegas columnistas y a todos los valerosos líderes cívicos de la ciudad para que, unidos, hagamos prevalecer la dignidad de nuestro pueblo y el repudio que deben merecernos los vasallos de los peores enemigos de Colombia. (Enlace original El Mundo)


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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