23 de junio de 2010

Cantando claro contra el cantante - Por Sergio Esteban Vélez


Cantando claro contra el cantante

Por Sergio Esteban Vélez
El Mundo, 23 de junio de 2010

En esta oportunidad, mal haría en hablar de otros sujetos, cuando tantas personas están esperando que me pronuncie acerca de la protesta que inicié hace tres semanas, desde estas mismas páginas, acerca del concierto de Silvio Rodríguez en Medellín.  Es imprescindible que responda a las informaciones contrarias que han surgido.  Veamos:

- El periódico El Colombiano realizó un sondeo virtual con la siguiente pregunta: “¿Está de acuerdo o en desacuerdo con el concierto de Silvio Rodríguez en la apertura del III  Congreso Iberoamericano de Cultura que se hará en Medellín?”.  De las 3.481 personas que votaron, 3.019, un 86.73% se declararon en desacuerdo con la presentación de Rodríguez.

- Ese mismo diario publicó, en su sección cultural, el artículo “Qué cosa fuera Silvio sin polémica”.  Antes de la publicación, el autor de la nota nos había manifestado por escrito su rechazo a nuestra protesta.  Dicho periodista plagó con opiniones personales un texto informativo: como si fuera una columna de opinión.

El periodista dejó en evidencia su parcialidad y su mala intención, al alterar unas declaraciones escritas por el columnista de EL MUNDO Jaime Jaramillo Panesso.  En el artículo, transcribió fragmentos de una carta que el doctor Jaramillo envió al director de EL MUNDO, por la cual este protesta por el concierto en mención.  Uno de los apartes de la misiva dice que: “Silvio Rodríguez ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”.

Pues bien, el periodista manipuló lo escrito por el doctor Jaramillo y lo hizo aparecer como si tan respetado columnista estuviera contra nosotros.  Debajo de una fotografía del doctor Jaime, publicó: “Silvio Rodríguez no ejerce como funcionario político del partido y embajador cultural del régimen”. ¡Exactamente lo contrario!

- El movimiento One Million of Voices Against Farc se solidarizó con nuestra protesta y reprodujo, para sus más de 450.000 miembros, una de mis pasadas columnas sobre el tema. En esta, hago énfasis en cómo el concierto en cuestión constituye una ofensa a las víctimas de las Farc, grupo terrorista que fuera financiado y entrenado, durante decenios, por el gobierno dictatorial de Cuba, del cual Silvio Rodríguez ha sido partícipe, como senador (durante 15 años)  y como embajador y vocero ante el mundo.

- Algunas agencias latinoamericanas de noticias informaron de la creación en Facebook del grupo “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”, que ya cuenta con más de 1.100 activistas inscritos.

- Algunos dirigentes del Polo Democrático Alternativo no tardaron en hacerse sentir a través de mensajes insultantes.  El más significativo me lo envió el periodista y escritor Antonio Morales, director del periódico Polo (órgano oficial de ese partido político, que dejó de imprimirse hace unos meses).  En su correo, Morales, al mejor estilo de Castro dirigiendo los fusilamientos en el Paredón, me dice: “Vete a la mierda gusanito fascista”.

- Se unió a nuestra causa la Asociación de Ex Presos Políticos de Cuba, organizadora de la protesta que se llevó a cabo en Nueva York, hace dos semanas, contra el concierto de Silvio Rodríguez en esa ciudad. Tal manifestación ocupó titulares de muchos diarios importantes del mundo.   También nos acompañan las organizaciones de activistas que liderarán, hoy, miércoles, las manifestaciones contra el concierto de Silvio Rodríguez en Orlando.

- Caracol Radio, a través del programa Hoy por Hoy, quiso hacer un debate entre este columnista y un representante del Congreso Iberoamericano de Cultura, pero no consiguieron que alguien de ese congreso se enfrentara conmigo al aire.

- A través de una entrevista publicada por El Colombiano, nos enteramos de que la ministra de Cultura, Paula Marcela Moreno, fue quien invitó a Silvio Rodríguez a presentarse en Medellín.

Lamento no haber sabido antes que se trataba de una gestión del Ministerio.

Ofrezco excusas a mis lectores por haber centrado mis denuncias contra el Municipio de Medellín y por no haber incluido en ellas a la Ministra de Cultura.  Esto se debió a que, a pesar de que en el sitio web y en la papelería del Congreso Iberoamericano de Cultura se les da la misma importancia a los ministerios de cultura de Colombia y de España y a la Alcaldía de Medellín, como principales patrocinadores del evento, solo la Alcaldía tenía el reciente antecedente de haber pretendido rendirle un megahomenaje al dictador cubano (que incluía, coincidencialmente, un concierto de Silvio Rodríguez).

Ha sido la prensa quien ha divulgado, desde hace más de un mes, que la Alcaldía ha estado al frente de los preparativos y de la presentación y socialización del evento.  Yo, como columnista de opinión, tengo la tarea de opinar y de comentar lo que la prensa informa, no la de sustituir a los periodistas informativos.  Además, tampoco gozo de acceso a los canales oficiales que estos tienen hasta las fuentes primarias.

Pero no porque haya sido la Ministra la responsable de esta invitación deja de ser válido el rechazo de los miles de ciudadanos que han manifestado su desaprobación a este concierto.  Silvio Rodríguez sigue siendo el máximo defensor y el símbolo mundial de una dictadura que ha dejado millones de víctimas y el concierto sigue siendo una ofensa para las mismas.

“Para Colombia es un honor que él venga”, dice la Ministra. ¡Qué desliz imperdonable! 

Por otra parte, tiendo a creer que el señor Presidente de la República, quien se ha interesado siempre por la alta cultura y no es muy ducho en temas de cultura popular, no está al tanto de quién es realmente Silvio Rodríguez y de qué trasfondo hay en cada una de sus presentaciones.  Por lo demás, cuando le preguntaron si el Presidente estaba enterado del concierto de Rodríguez en Medellín, la Ministra no dio respuesta afirmativa y “se fue por las ramas”.

- Una gran parte de los activistas del grupo que se ha creado en torno a este impasse se empeña en lograr que Rodríguez reniegue de los crímenes de la dictadura cubana.  Otro sector ha prometido que dejará a un lado la protesta, si algún periodista logra que Silvio Rodríguez reconozca públicamente que las Farc son terroristas y las invite a dejar la lucha armada.  Dicen que, en caso de que se niegue a condenar a las Farc, todos los medellinenses deberemos castigarlo con nuestra ausencia a su concierto. Enlace El Mundo

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