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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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15 de marzo de 2010

Colombia: ¿Quién ganó en las elecciones del 14 de marzo?

¿Quién ganó en las elecciones del 14 de mayo? ¿Quién perdió? ¿Quién fue la sorpresa? LaSillaVacia.com analiza los resultados de la votación legislativa.

Por Por Redacción, LaSillaVacia.com,
15/03/2010

1. El uribismo ganó

La coalición uribista aumentó sus mayorías en el Congreso. Hace cuatro años, los aliados del Presidente Uribe lograron 50 curules, pero este domingo eligieron 59 senadores.

Algunos dicen que el Partido de La U perdió, pues de las 31 curules que tenía, incluidos tránsfugas, quedó con 29. Pero esta cuenta es engañosa. En 2006, eligió 20 curules. Las 31 curules sólo las tuvo cuando los parapolíticos se fueron y fueron reemplazados por personas con menos de 10 mil votos, a los que se les adicionaron los tránsfugas, aquellos congresistas que se cambiaron de partido durante los dos meses que lo permitió la reforma política. Pero en esta elección, esas curules falsas, como no estaban respaldadas por votos reales, se esfumaron. Gracias al nuevo aporte de votos de los tránsfugas, el partido equilibró esta pérdida. Y al final de cuentas, entre 2006 y 2010, la coalición aumentó de 20 a 30 curules.

Los conservadores, con tránsfugas, tenían 23 curules y ahora tienen 22. La parapolítica les quito más de cinco senadores e igual subieron. Otro punto para los uribistas, a los que en esta contienda se les suma el PIN (que une a lo que hace cuatro años se conoció como Colombia Viva, Colombia Democrática y Convergencia Ciudadana). Menos partidos uribistas, pero una representación más jugosa.

2. El PIN: la larga vida de la mafiopolítica

A pesar de que hay 67 congresistas investigados, llamados a juicio o condenados por parapolítica (ver artículo), lograron heredar sus votos. El PIN tendrá 8 o de pronto, 9, curules. El hijo de la polémica empresaria del chance, Enilse López, alias 'la Gata', sacó más de 70 mil votos. Pero lo superó Juan Carlos Rizzeto, contratista de la gobernación del Valle, y quien contó con el apoyo de Carlos Erney Abadía, el papá del gobernador y el dueño de este clan narcopolítico (ver artículo). Son menos que las 12 curules en el Senado que tenían Colombia Democrática (3), Convergencia Ciudadana (7), Colombia Viva (2) pero se convertiría en la cuarta fuerza del Congreso junto con Cambio Radical.

El PIN se vuelve un actor importante con miras a las presidenciales. Como dice el analista Álvaro Forero, "el PIN se vuelve una manzana envenenada" y será interesante ver si Juan Manuel Santos la muerde o no. La fortaleza del PIN refleja que el poder emergente de Colombia, ligado en parte al narcotráfico, ha logrado consolidar un espacio en la sociedad colombiana pues es imposible que hayan comprado un millón de votos. Esta fuerza podría introducir una nueva dinámica a la campaña, entre 'el eje del bien' y el 'eje del mal'.

Los candidatos al Senado de nuestro tarjetón cuestionado, sacaron casi un millón y medio de votos, y entra casi el 60 por ciento de ellos al Senado.

3. Los Verdes, la nueva esperanza

La consulta Verde podría llegar a millón y medio. Superaría la votación de la consulta liberal que sacó un millón de votos, triplicaría la consulta del Polo y sería más o menos la mitad de la consulta conservadora. Una votación impresionante dado que tienen una maquinaria muy pequeña representada por algunos candidatos del viejo partido Opción Centro; esta votación es mayoritariamente voto de opinión.

En principio, entran al Senado cuatro candidatos, probablemente cinco: Gilma Jiménez es la mayor votación, el ex gobernador de Boyacá Jorge Eduardo Londoño y Félix José Valera y John Sudarsky están adentro. Y a la Cámara, entrarían por lo menos dos: Alfonso Prada y Angela María Robledo.

"Cada momento histórico tiene un candidato que simboliza la necesidad", explica el analista Héctor Riveros, que les está ayudando a los Verdes. "Mockus podría simbolizar la reacción al relajamiento moral, a la parapolítica, a las chuzadas, al voten antes de irse a la cárcel, al le pego en la jeta, marica".

Se defina o no la campaña alrededor del tema de la moralidad política, Mockus arranca mañana con un impulso que no tenía. Personas que pensaban antes que votar por él era perder el voto lo pensarán dos veces. El Verde le arrebató al Polo su sector más progresista y Mockus se convierte en una alternativa real para quienes quieren un rumbo realmente distinto para el país fundado en otro tipo de valores.

4. El Polo se achicó

El Polo pasa de 11 curules a siete, de pronto ocho. Pero sucedieron cosas interesantes, hubo una reconfiguración de tendencias en las que aquellas que respaldan la candidatura de Gustavo Petro de manera más clara son mayoritarias. Ganaron curules Gloria Flórez, la ganadora del Parlamento Andino; Mauricio Ospina, en el Valle; Camilo Romero, en Pasto; Jorge Guevara, que representa a los maestros y quien adicionalmente derrotó a Jaime Dussán; y Juan Carlos Avellaneda, quien también ha respaldado a Petro.

De los que se habían opuesto a la candidatura de Petro, alcanzaron curul solo Iván Moreno, el hermano del alcalde de Bogotá, Jorge Enrique Robledo y Alexander López. Con López y Mauricio Ospina -ambos del Valle- la región suroccidente adquiere mayor peso dentro del Polo. Esto, paradójicamente, podría beneficiar la candidatura de Juan Manuel Santos, dadas las cercanías de su fórmula vicepresidencial Angelino Garzón con el sur del país.

5. La Registraduría revivió el fantasma del fraude electoral

La Registraduría se rajó. Desde el diseño de los tarjetones hasta la logística del escrutinio. La página de la Registraduría de acceso al público se cayó bastante temprano y nunca volvió a funcionar. Luego, el sitio destinado a periodistas se ha bloqueado varias veces. Ha pasado hasta media hora sin actualización de boletines. La Registraduría le echó la culpa a la empresa de telecomunicaciones Une, que estaba a cargo de la transmisión.

A la medianoche, La Silla Vacía estuvo en las mesas de escrutinio de Corferias y habían bultos llenos de votos en el piso, y un funcionario de la Procuraduría nos dijo que las "arcas no habían sido suficientes, que estaban viejas, que no cerraban, que la logística había sido un desastre". Y que los sobres empezaron a llegar entre las 9.30 p.m. y las 12 p.m., demasiado tarde para lo normal. A las 12.30 p.m., el funcionario de la Procuraduría aún no sabía qué iba a pasar con esos bultos de votos y que seguramente pasarían la noche en Corferias. ¿También se quedarían los testigos?

6. La solidaridad con los ex secuestrados no se tradujo en votos

La solidaridad de los seis millones de colombianos que marcharon en contra del secuestro en 2008 no se tradujo en votos para los ex secuestrados. De los seis candidatos que representaban el rechazo al secuestro, sólo Jorge Eduardo Gechem, de la U, obtendrá una curul. Y de pronto, Sigifredo López alcanza a entrar. Pero Clara Rojas, que tanta compasión inspiró entre los colombianos por su drama y por todo el episodio relacionado con su hijo Emanuel, no alcanzó los cinco mil votos. Lo mismo el profesor Moncayo, que no alcanzó los seis mil votos.
7. Derrotada la abstención
A pesar de las dificultades planteadas por los cinco tarjetones, sin fotos y con números, la votación fue masiva. Casi 13 millones de personas salieron a votar, una votación histórica. En 2006, se lograron un poco más de 10'769.408 votos y en 2002, 10'130.399. A pesar de las dificultades de los tarjetones, alrededor del 10 por ciento de los votos fueron nulos, lo cual es ligeramente inferior a los nulos del año pasado.

7. Derrotada la abstención

A pesar de las dificultades planteadas por los cinco tarjetones, sin fotos y con números, la votación fue masiva. Casi 13 millones de personas salieron a votar, una votación histórica. En 2006, se lograron un poco más de 10'769.408 votos y en 2002, 10'130.399. A pesar de las dificultades de los tarjetones, alrededor del 10 por ciento de los votos fueron nulos, lo cual es ligeramente inferior a los nulos del año pasado.

8. Germán Vargas se mantuvo, y se purificó

Cambio Radical, pese a todas sus pérdidas, sobrevivió, con menos parapolíticos y después de una crisis que depuró a los infieles y sólo dejó a los verdaderos "vargaslleristas". Sin Germán Vargas como cabeza de lista al Senado, quien en 2006 les puso 223 mil votos y jaló toda la lista, mantuvieron 9 de las 15 curules que obtuvieron en 2006. Pese a la salida de los uribistas pura sangre, como Roy Barreras y Elsa Gladys Cifuentes, y los cristianos, con la Misión Carismática y Claudia Castellanos, Cambio Radical tiene el honor de estarse disputando en voto finish el cuarto lugar, como el partido más votado con el Partido de Integración Nacional (PIN).

Este partido hizo una transmutación, pues en 2006 su apuesta era capitalina. Este domingo ganó gracias a los votos costeños encabezados por el empresario Fuad Char y el presidente del Senado Javier Cáceres. Sin embargo, Germán Varón, la mano derecha de Vargas Lleras, y quien como Presidente de la Cámara fue la piedra en el zapato del referendo, fue elegido nuevamente como representante en Bogotá.

9. Referendo dio y quitó

Los congresistas y candidatos que quisieron ganar votos montándose en la ola del referendo se hicieron su agosto. La única excepción fue Elsa Gladys Cifuentes y el cordobés Musa Besaile. Los dos se pasaron de partido, ella se quemó y él, que obtuvo la votación más alta a la Cámara en 2006 con 72 mil votos, ahora como candidato al Senado sólo sacó 42 mil votos. Entró pero raspando.

Roy Barreras sí hizo moñona. A este ex Cambio Radical, que se pasó al uribismo para poder ser el escudero de la reelección, no sólo le alcanzaron los votos para saltar de Cámara a Senado, sino que fue una de las votaciones más altas de su nuevo partido. Pasó de estar a punto de quemarse en la carrera a la Cámara en 2006 con 16 mil votos, a quedar elegido este domingo como senador con 61 mil. Otros dos tránsfugas insignes ganaron: Plinio Olano, quien pasó de 27 mil a 35 mil votos y Maritza Martínez, quien pese a que su esposo Luis Carlos Torres, ex senador de Cambio Radical renunció para ser investigado por parapolítica, pasó su fortín a la U y logró sostenerlo.

Otros referendistas, no tránsfugas, ganaron: el senador antioqueño Juan Carlos Vélez, quien entró a la U como reemplazo con sólo 24 mil votos y defendió a capa y espada el referendo en el Congreso, ahora sí se ganó su curul con 54 mil votos. Y Juan Lozano, quien después de ser Ministro de Medio Ambiente de Uribe y uno de los grandes defensores del referendo, se consolidó con la más alta votación de opinión del país.

10. Cacique es cacique

Pese al éxito del Partido Verde, que les dio esperanzas a los votantes de opinión en el país, el voto de maquinaria sigue reinando. Dos de los tres primeros puestos en el Partido de La U son grandes caciques. Dilian Francisca Toro, no fue la primera como en el 2006, pero sí la segunda votación del Partido de la U. Sacó 113.254 mil votos. Y le sigue el hijo del viejo David Name Terán, José David.

En el Partido Conservador, la primera votación fue para una mujer, heredera de un cacique. Olga Lucía Suárez Mira, sacó más de 110 mil votos. Siguiendo con los liberales, vuelve y juega. La primera votación es Arleth Casado con 105 mil votos. Así en los primeros tres partidos en la contienda, por lo menos dos de sus tres mayores votaciones son de grandes electores de maquinaria.

Nota de la editora: Nos fuimos a descansar a las 4 AM y todavía no sabíamos varias cosas, incluyendo los resultados de la consulta conservadora, que estaba virtualmente empatada. En unas horas actualizamos.

Proyecto Contextus

6 de septiembre de 2009

Colombia: ¿Y ahora qué sigue?

Semana.com

05.09.09


Con tercer período a la vista, Colombia empieza a recorrer un camino desconocido en su historia política.


Pasó la conciliación y el Congreso aprobó el referendo para un tercer período de Álvaro Uribe. Contrario a lo que muchos vaticinaron -incluida esta revista-, el país se enfrenta a una nueva realidad política. Una realidad ajena a la tradición política de Colombia que durante dos siglos se había diferenciado de la mayoría de los países vecinos latinoamericanos cuyos gobernantes solían quedarse en el poder.


Al ser aprobada la conciliación solamente cambia la fecha del tercer período de Uribe de 2014 a 2010. Técnicamente esto no significa que el referendo esté aprobado. Pero dada la dinámica política que se está viviendo en el país todo indica que llegará el próximo año a la Corte Constitucional para que sea la cúspide de la justicia la que decida si los colombianos pueden elegir a un Uribe III.


Nadie cuestiona la popularidad del Presidente ni los éxitos que ha tenido su gobierno. Pero más allá de las encuestas, crece en diversos sectores de la sociedad la preocupación sobre las consecuencias de que una persona se perpetúe en el poder. No sólo porque se rompe el equilibrio de pesos y contrapesos de la democracia, sino que se cae en el tortuoso camino de los caudillismos por el cual los colombianos no habían transitado hasta ahora.


Con siete años de gobierno, Álvaro Uribe ya es el Presidente que más ha permanecido en el poder en forma ininterrumpida. Los únicos antecedentes comparables de prolongaciones presidenciales más allá de los períodos para los cuales fueron elegidos son Simón Bolívar y Rafael Núñez. Además de los mandatos largos, los tres tienen otras coincidencias: fueron liberales en sus primeros años de políticos y con el tiempo se volvieron conservadores, centralistas y de mano dura.


Independiente de la conveniencia o no de perpetuarse, hay que reconocer que el presidente Uribe lo llevó a cabo dentro de la normatividad jurídica vigente en el país en la actualidad.


Inicialmente trató de que la iniciativa del referendo fuera a sus espaldas sin la participación del gobierno. Esto no fue posible y le tocó recurrir a los vicios tradicionales de la política colombiana para sacarlo en el Congreso. Será la Corte Constitucional la que determine si el número y el calibre de vicios que fueron necesarios para aceitar la la conciliación son suficientemente graves para invalidar el resultado (ver artículo siguiente). Sin duda alguna hay múltiples irregularidades y el debate que se inicia ahora servirá para definir si son pecados veniales o pecados mortales.


El eje del asunto es que el Congreso aprobó el referendo con las tácticas a las que el Ejecutivo siempre ha recurrido en Colombia para pasar cualquier proyecto: clientelismo, un puesto aquí, un puesto acá, una notaría, un contrato. En ese sentido, todo lo que se ha visto no pasaría de ser lo mismo de siempre. Lo que le da una connotación diferente es que la aceitada del Congreso en esta ocasión es para el beneficio de la persona que está en el poder. Una cosa es 'manzanillear' para hacer aprobar una reforma tributaria y otra es hacerlo para cambiar la Constitución y aprobar un tercer período presidencial.


Pero lo verdaderamente delicado no ha sucedido aún. Tendría lugar en la eventualidad de que el gobierno, para sacar a cualquier costo el referendo, decidiera incurrir en prácticas más graves que las de violarse los topes y aceitar la maquinaria. En esta categoría estaría la idea, muy en borrador hasta ahora, de que el gobierno está contemplando introducir un artículo en la ley que reglamenta la reforma política para depurar el censo electoral y bajar así el número de votos que se necesitan para aprobar el referendo.


En la actualidad el censo es de 29.400.000 personas y el año entrante podría llegar a 31.000.000. Para aprobar el referendo debe salir a votar al menos el 25 por ciento de ese censo, es decir, entre 7,35 millones y 7,75 millones de personas. Según se ha denunciado el recorte pretendería que sólo se necesiten entre cuatro y cinco millones de votos para aprobar el referendo. Uno, al sacar a los muertos, lo cual es legítimo. Y lo otro, al eliminar del censo a los abstencionistas -que son la inmensa mayoría- lo cual sería una leguleyada con vicios de trampa pues una persona que no vota no deja de existir y por lo tanto hace parte del censo electoral.


Si el gobierno finalmente decide meterse en estos peligrosos terrenos, estaría pasando a irregularidades de una categoría muy diferente a la del clientelismo tradicional que se ha aplicado hasta ahora. Bajar el censo a la brava tendría una connotación no de politiquería sino de abuso de poder.


A pesar de que la dinámica política del referendo va a todo vapor después de salir del Congreso, el proceso que sigue de aquí en adelante tiene unos tiempos difíciles.


El presidente de la Corte Constitucional, Nilson Pinilla, ya ha dicho que ese organismo se demorará unos cinco meses para llegar a un fallo, y el registrador, Carlos Ariel Sánchez, manifestó que tardará entre tres y cuatro meses para convocar al referendo. En el caso de la Corte Constitucional hay que tener en cuenta factores como las recusaciones a magistrados, las demandas a la ley e incluso la vacancia judicial que es obligatoria y dura poco más de 20 días. Y en el caso del Registrador tiene que esperar a que la Corte publique el fallo -no basta con el anuncio- para comenzar con los procesos de contratación para hacer las elecciones. El Registrador no podría aplicar el acelerador porque no puede hacer un solo giro de recursos para un referendo que no ha sido aprobado.


Y los demás? Así las cosas, en teoría, y siguiendo los tiempos expuestos, en el mejor de los casos la gente saldría a votar por el referendo a principios de mayo. Sin embargo, el gobierno aspira a sacarlo antes y buscará empatar el referendo reeleccionista con otros dos referendos bien taquilleros: el del agua y el de la cadena perpetua para los violadores de niños. Si logra hacerlos coincidir para el mismo día, mata tres pájaros de un tiro: se ahorra toneladas de dinero (cerca de 200.000 millones de pesos), estimula a más gente a salir a votar, y ayuda a neutralizar cualquier campaña de oposición que pretenda que la gente se quede en la casa ese día, sobre todo con la tentación de votar el referendo contra los abusadores de niños. .


Y es allí donde el referendo chocaría con el calendario electoral del país. La ley obliga a que los candidatos que aspiren a la Presidencia de la República se inscriban a más tardar el 12 de marzo de 2010 y el Registrador anunció que, para que Uribe pudiera participar de esa inscripción, el referendo tendría que ser votado a más tardar en febrero. Por eso, a primera vista, los tiempos no alcanzan.


Pero eso no quiere decir que el referendo esté sepultado, ni mucho menos. Los hechos recientes en el país han demostrado que la lógica política termina imponiéndose sobre las formas jurídicas. Así las cosas, lo más seguro es que el referendo llegue a la Corte Constitucional.


En cuanto a la Ley de Garantías, que busca asegurar que el Presidente no va a utilizar toda la maquinaria del Estado para hacerse reelegir dejando en franca desventaja a los demás candidatos, la cosa tampoco está fácil. A nueve meses de las elecciones, ni el gobierno, ni el Congreso han promovido una ley de este tenor. Hay quienes creen que podría utilizarse por analogía la ley de garantías anterior. Pero entonces se daría otro conflicto: según esa norma, y en ánimo de ser transparente, el presidente Álvaro Uribe tendría que anunciar antes del 30 de noviembre que piensa estar en la contienda por la Presidencia de 2010. ¿Cómo puede hacerlo sin incurrir en una ilegalidad si se tiene en cuenta que para esa fecha aún no se habrá aprobado en el país la reelección presidencial?


Mientras no se defina el referendo en las urnas, el panorama electoral continuará en el letargo que lo ha caracterizado durante los últimos meses. Los más afectados por la incertidumbre del proyecto son, por supuesto, los candidatos uribistas. Algunos, como Juan Manuel Santos y Andrés Felipe Arias (Uribito), porque han dicho a los cuatro vientos que si el Presidente aspira a una tercera reelección, saldrán de escena y se dedicarán a apoyar la causa reeleccionista. Otros, como Noemí Sanín, porque tendrán que esperar meses para saber si se pueden presentar ante a la opinión pública como los herederos de Álvaro Uribe.


En el caso del ex ministro Santos su condición política resulta paradójica. Desde que se retiró del Ministerio de Defensa, aparece en las encuestas como el favorito para suceder al Presidente. Por si fuera poco es el líder natural de la U, el partido que muchos prevén va a ser el más sólido electoralmente. Sin embargo sus aspiraciones están en el congelador. No en vano, el lema que vienen promoviendo sus seguidores es "Si no es Uribe, es Juan Manuel". El ex ministro ha estado tan comprometido con el referendo que días antes de la conciliación reunió a varios de los congresistas de su colectividad y los convenció de votarlo favorablemente. Y ha sido consecuente con ello, "Si él no es candidato, yo me lanzo a la Presidencia, este es un pacto que voy a cumplir", dijo el día que renunció al Ministerio.


Al ser aprobada la conciliación, a Andrés Felipe Arias también se le redujo el ajedrez. Al ver viable el referendo, buena parte de los congresistas que estaban con él le pusieron freno de mano a sus líderes locales. Entre Uribe y Uribito, es evidente que las fichas se mueven con el rey y no con el príncipe. Además, Arias enfrenta una encrucijada. Si gana la consulta conservadora, y asume la candidatura oficial de ese partido, lo más seguro es que cuelgue ese honor en el clóset y termine por adherir a la tercera campaña presidencial de su mentor. Y nuevamente los conservadores quedarían sin candidato.


Hasta el momento, Sergio Fajardo ha insistido en que no es ni uribista ni antiuribista y ha logrado cosechar votos de ambas orillas. Su estrategia electoral seguirá caminando al filo de una creciente polarización política. Pero hasta ahora Fajardo está bien parado como candidato independiente. Si Uribe se lanza -y Juan Manuel y Uribito no- Fajardo aparece como el segundo candidato más opcionado. Y si la reelección no pasa, Fajardo también se perfila como un candidato sólido para el sprint final de la presidencial.


Por las toldas de Noemí Sanín la cosa no pinta fácil. La candidata anunció que mantendrá sus aspiraciones independientemente de si Uribe se lanza o no. Sin embargo tiene el síndrome de todo candidato uribista: su aspiración se marchita si el gran jefe entra al ring. No se necesita ser un experto en marketing político para saber que siempre será mucho más fácil vender el producto original. Es indudable que Noemí tiene trayectoria, carisma y popularidad. Pero aterrizó tarde a la contienda y su gran desafío, por ahora, es arrebatarle a Uribito la candidatura del Partido Conservador que él venía cocinando a fuego lento desde comienzos de año.


El único sector que, paradójicamente, tembló menos con la aprobación del referendo en el Congreso fue el de la oposición. A pesar de que el espectro de la candidatura de Uribe opaca toda la política electoral, el Polo democrático y el Partido Liberal fortalecieron su identidad por cuenta del antiuribismo. Sobre todo en las toldas rojas, donde ha avanzado en un proceso de unidad bajo el liderazgo de César Gaviria, vehemente opositor del Presidente. Ambas colectividades tienen claro que, con o sin reelección, tendrán que trabajar duro para competirle al uribismo.


Por lo pronto, la incertidumbre seguirá hasta que Colombia oiga de boca de Uribe su aspiración de quedarse. Mientras tanto, las campañas políticas reacomodan sus fichas, los columnistas se atrincheran para atacar o defender el referendo y los académicos abren un debate sobre cuál es el verdadero papel de las mayorías en una democracia.


Pero en medio de la vorágine de noticias que produce el país y del caldeado ambiente político, el país transita lentamente hacia una creciente polarización entre quienes quieren que Uribe se quede y quienes quieren que se vaya.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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