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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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28 de junio de 2011

Aprendiendo a (sobre)vivir sin Hugo - Por: Aram Aharonian

Aprendiendo a (sobre)vivir sin Hugo
Por: Aram Aharonian (*)

Los venezolanos están tratando de aprender a sobrevivir sin la presencia del presidente Hugo Chávez. Lo extrañan todos: los bolivarianos y la oposición, por igual. Porque la política en Venezuela ha girado en los últimos trece años alrededor de su figura. Mientras, Chávez sigue en Cuba, tras someterse a una cirugía por un absceso pélvico y sin que se conozca públicamente un diagnóstico preciso.

Aram Aharonian
En el cuadro de las interrogantes cotidianas están quién sucederá al líder si su enfermedad se prolonga (¿el vicepresidente Elías Jaua?), la confirmación del acto de constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños pautado para el 5 de julio en Caracas y el cronograma de las elecciones del año próximo para renovar los mandatos presidencial y de gobernadores.
Los opositores ven su razón de existir en función de lo que diga, decrete, opine, expropie, cante, declame o relate Chávez. Todas sus vicisitudes son, sin duda, culpa e´Chávez. Aquellos que se mostraron dispuestos a llegar al magnicidio del “mico”, exigieron ahora su pronto retorno.
Por el otro lado, todas las esperanzas de la masa chavista están depositadas en el líder y, lamentablemente, no hay nadie con la suficiente credibilidad y carisma que pueda llegar con un mensaje calmador. Nunca tantos venezolanos se vieron tan desamparados, más perdidos, con un enorme signo de interrogación en sus frentes.
Y en las últimas dos semanas, a raíz de la ausencia del mandatario, las cadenas de mensajes, rumores, chismes y cuentos más inverosímiles han circulado por carreteras formales de informaciones y por caminos verdes informales, que van desde la radio-bemba al twitter.
Los opositores se mueren por salir de él, por los votos o como sea, pero basta que falte unos días en sus tradicionales arengas para que lo extrañen. Hace años que la pauta informativa y política la marca Chávez y la oposición se manifiesta sobre sus acciones y sus dichos, como si ésta fuera la única razón de su existencia. No hay planes alternativos, propuestas o un nuevo proyecto de país.
El canciller venezolano Nicolás Maduro, dijo que el presidente Hugo Chávez está “al mando” de su gobierno y que está peleando por su vida, en referencia al estado de salud, lo que en muchas partes fue interpretado como que padeciera una enfermedad terminal. "La batalla que está dando el presidente Chávez por su salud tiene que ser la batalla de todos, la batalla por la vida, por el futuro inmediato de nuestra Patria. Esto es lo que podemos transmitirle a nuestros compatriotas", indicó Maduro.
Y debió salir el vicepresidente Elías Jaua a aclarar: “Anda la derecha nacional e internacional enloquecida, frotándose las manos (...) incluso hablando de la muerte del Presidente. Andan como en el 11 de abril de 2002. Nosotros les recordamos desde aquí que todo 11 tiene un 13 de abril y que hay Chávez para rato”.
El silencio de los inocentes
En los últimos dos meses, una serie de controversias atravesaron las filas bolivarianas. Una de las que aún no han cicatrizado y ha enfrentado a voces críticas de la intelectualidad venezolana y latinoamericana de izquierda con tintes de descalificación y censura desde los estratos de poder bolivariano, fue la deportación del colombiano Joaquín Pérez Becerra, director de la agencia Anncol, y la detención en el estado Barinas del comandante Julián Conrado, miembro del Estado Mayor de las FARC. Incluso, algunos apologistas de las entregas prefirieron confundir solidaridad internacional con injerencia en asuntos internos.
El sociólogo Javier Biardeau, al defender las voces críticas, señala que esto sucede con el caso mencionado, pero además con millones casos que traducen la descomposición de la revolución bolivariana, su retrogradación. “Sin voces críticas, no habrá ni una 3R ni un millón de R (recatificación). Basta dar un pequeño paso: Rectificar…”
El chavista Colectivo de Trabajadores en Revolución-CTR señala que quienes dan la batalla por el socialismo a la tecnoburocracia y al capital están condenados a pagar el silencio de los inocentes por no dejarse “ser cooptados, dirigidos o “apadrinados” por sectores de la cúpula del partido y/o el Gobierno, que es casi lo mismo. La idea es ocultar a toda costa las fallas, irregularidades, traiciones que día a día comete esta nueva casta de privilegiados y pequeño-burgueses, contra los lineamientos de la revolución bolivariana, contra el Presidente Chávez, contra el pueblo chavista”.
Más adelante, los trabajadores definen que “ellos son el oficialismo, nosotros el chavismo, ellos son los privilegiados, nosotros los excluidos, ellos ejercen el poder utilizando el sicariato moral y psicológico; nosotros construyendo y fortaleciendo nuestras organizaciones en la batalla diaria entre el capital y el trabajo, con acciones diarias y movilización. El silencio de los inocentes es el estigma a que se nos somete, cuando no hay espacios de debate, discusión y construcción colectiva, o simplemente de resolución de conflictos”.
Añade que funciona entonces, con órdenes estrictas de invisibilizar, no sacar al aire, publicar o entrevistar en los medios del Estado, a quienes defienden los derechos de los trabajadores, el proceso revolucionario: “no les conviene, porque somos críticos, somos una amenaza para la tecnoburocracia y sus privilegios pequeño burgueses”
Indica que el silencio de los inocentes funciona “como sicariato moral, como terrorismo psicólogico, y chantaje para callar a los que luchan, para silenciar a los que denuncian corrupción y mala gestión, para acabar a los que crecemos ética y moralmente, porque somos coherentes con lo que decimos y hacemos”.
Wikileaks deshoja a la oposición
Esta vez fue la revista colombiana Semana, como antes lo fuera el diario español El País, que había filtrado un cable revelado por Wikileaks en el que dejaba muy mal parado al presidente del mayor partido de oposición, Acción Democrática, Henry Ramos Allup. Esta vez el cable señala que el diputado Ismael García, del partido Podemos, y otros dos dirigentes (Juan José Molina y Ricardo Gutiérrez) se reunieron con el embajador Patrick Duddy para pedir financiamiento a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED) u otros fondos del gobierno estadounidense.
“Este es el momento de empezar”, le dijo el diputado Ismael García al embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, cuando éste le comentó en septiembre de 2009 que Washington no intervenía en los asuntos de Venezuela. En aquel tiempo Podemos, con seis diputados, era la única tolda de oposición en la Asamblea Nacional. Se había separado del chavismo en 2007. García justificaba su petición de dinero –incluso para poner una radioemisora o una televisora- por los posibles riesgos que enfrentaban los intereses estadounidenses con la presencia de Cuba e Irán en el país.
En Venezuela nadie duda de la veracidad del hecho, pero lo que extraña que el mismo se filtra cuando la Mesa de Unidad Democrática que intenta arropar a la oposición, debate sus candidaturas internas y trata de deslastrarse de personajes que puedan impedir una solución unitaria.
Como no duda de otro cable filtrado por Wikileaks que sostiene que el papa Juan Pablo II ordenó a los sacerdotes de Venezuela que se abstuvieran de participar en los esfuerzos para derrocar a Chávez hace casi 10 años, pero la jerarquía eclesiástica venezolana lo desafió, con el estímulo de la administración del entonces presidente George W. Bush.
Cables del Departamento de Estado indican que funcionarios de la Iglesia en el Vaticano informaron a diplomáticos estadounidenses sobre las preocupaciones del Papa, pero reconocieron que los obispos católicos del país iban posiblemente a ignorar las órdenes, ya que, como se demostró luego, estaban involucrados en el golpe de Estado y el sabotaje petrolero.
Dentro de la oposición se sigue buscando candidato unitario –de cara a las elecciones internas de febrero próximo- pero también se señala que no basta con criticar al gobierno. Para llegar al poder, además, la oposición debe presentar un proyecto político-económico alternativo al actual, porque jugar a esperar el suicidio político del gobierno da pie al elector a pensar, al parecer, con razón, que la oposición nada alternativo tiene que ofrecer.
Dentro de la dirigencia de la oposición se está generando el consenso de no apurar los pasos: si Chávez no se puede reintegrar parcial o totalmente, terminará el mandato el vicepresidente. El temor de los dirigentes es que de no ser Chávez el candidato en 2012, se evapore toda posibilidad de unidad dentro de los que se oponen al mandatario.

(*) Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC)
Foto: Internet

27 de junio de 2011

Letra y forma con aroma de mujer - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Letra y forma con aroma de mujer

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
sergiopoesia@yahoo.com

Hoy quiero referirme a dos poeta colombiana Bella Clara Ventura de excelencia en el universo de las artes y las letras.
Comenzaré con la poeta colombiana Bella Clara Ventura. Es importante y necesario que hablemos de ella en estos días, cuando el jurado del Premio Internacional de Poesía Guadalquivir Cautivo la ha proclamado como ganadora del primer premio en este concurso ibérico. En tal certamen, la talentosa Bella Clara hubo de competir con más de ciento cinco participantes de España, Argentina, México, Colombia, Venezuela, Uruguay, Cuba, Chile, Bolivia, Puerto Rico, Francia, Estados Unidos y Canadá.
Sergio Esteban Vélez Peláez
Dada la acogida internacional de este concurso, sorprende que los medios de nuestra patria no hayan hecho divulgación alguna del hecho de que sea una colombiana quien se haya alzado con el gajo de laurel apetecido.
Y no es este el primer honor que ofrece a Colombia la querida Bella Clara. Su trabajo por la unión internacional de los trabajadores de la poesía ha hecho que el movimiento Poetas del Mundo la nombrara “Embajadora” de esa organización. También fue honrada en Ginebra como Embajadora de la Paz. Como tal, y, por supuesto, como poeta innovadora, ha representado a nuestro país en numerosos congresos internacionales. Su obra, que comprende más de veinte libros publicados (además de los varios filmes que ha dirigido), ha dejado en alto el nombre de Colombia en naciones como Francia, Estados Unidos, Suecia, Brasil, México, Argentina, Chile, Puerto Rico, Ecuador, Uruguay, Cuba y Perú.
Todas nuestras felicitaciones para esta sobresaliente compatriota.

***

La otra artista de la cual nos ocuparemos hoy es . El Festival de Arte Latinoamericano de Montreal (Latinarte) acaba de inaugurar la exposición “Arrêt = la folie”, una selección de la más reciente obra de esta joven y prometedora embajadora de nuestra cultura.
Formada en el prestigioso Collège Marsan, de Montreal, Carrero hace poco fue noticia en el medio de los apasionados por el arte en el Canadá, al ganar el premio“ L’entraide ici comme à l’étranger”, con su trabajo fotográfico de temática social.
Esta semana, Radio Canada International ha presentado a Carrero como una artista polifacética que ha combinado su tarea como fotógrafa con una intensa labor humanitaria. Es socióloga de profesión, con especializaciones en universidades de Chile y de Venezuela.
Además del ejercicio del periodismo gráfico para medios diversos, Carrero ha estado al frente de numerosos proyectos relacionados con temáticas socioculturales y de conservación ambiental. Ha desarrollado, además, un activo voluntariado en el campo de la protección a las mujeres, la prevención del cáncer, la conservación del patrimonio cultural de los pueblos indígenas del Canadá y la sensibilización acerca de las condiciones de vida de las comunidades más pobres de Venezuela, de la mano de instituciones como la Alcaldía de Montreal, Amnistía Internacional y el Club Rotario.
Ojalá podamos tener pronto en nuestra ciudad una exposición de envergadura que presente ante nuestra comunidad la visión magistral de esta promisoria creadora artística que tantos elogios está mereciendo.

***

Punto aparte: Pareciera como si los distinguidos directivos de la Academia Brasileña de Letras hubieran perdido la razón, o, al menos, la vergüenza. Hace un par de semanas, esa ilustre institución, que generalmente rinde tributo a los más cimeros autores de lengua portuguesa, enalteció con su máxima condecoración al astro del fútbol Ronaldinho. El futbolista, quien asistió a la ceremonia portando jeans y tenis, fue presentado por los académicos como “Doctor Ronaldinho”.
Al parecer, el hecho de elevar a los profesionales del fútbol a la categoría de eminentes representantes de la lengua y la literatura ya se está convirtiendo en costumbre para la citada academia: en menos de un año, dos entrenadores del Flamengo también han recibido sendas condecoraciones del máximo órgano rector del portugués en Brasil.
Sabiendo cómo es nuestro país, donde tantos futbolistas han recibido la Cruz de Boyacá, no sería raro que dentro de pocos días nos enteráramos de que a los miembros de la Selección Colombia de Fútbol les serán concedidos doctorados honoris causa en Letras... aunque también podrían ser en Física o en Historia...
Foto: Internet

PROYECTO CONTEXTUS GLOBAL

10 de agosto de 2010

Declaración de Principios y el Mecanismo de Cooperación Colombia-Venezuela



Santa Marta, 10 ago (CIG). El siguiente es el texto de la Declaración de Principios y el Mecanismo de Cooperación anunciados este martes por los presidentes de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, y de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, al término de la reunión que celebraron en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta:

Declaración de Principios
 
Los presidentes de la República de Colombia y de la República Bolivariana de Venezuela, reunidos en la ciudad de Santa Marta, Colombia, acordaron relanzar la relación bilateral, restableciendo las relaciones diplomáticas entre los dos países con base en un diálogo transparente, directo, respetuoso y privilegiando la vía diplomática.

Este diálogo se llevará a cabo buscando garantizar la permanencia y estabilidad de la relación bilateral, dando estricto cumplimiento al Derecho Internacional y aplicando los principios de no injerencia en los asuntos internos y de respeto a la soberanía e integridad territorial de los estados.

Los mandatarios también decidieron avanzar en la integración bilateral en beneficio del desarrollo de los dos pueblos y particularmente de las zonas y comunidades fronterizas, donde acordaron impulsar programas conjuntos en materia social y económica.

Acordaron igualmente la creación de cinco comisiones de trabajo así:

Primero: Comisión para el pago de la deuda y reimpulso de las relaciones comerciales.

Segundo: Comisión para trabajar un acuerdo de complementación económica entre ambos países.

Tercero: Comisión para desarrollar un plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera.

Cuarto: Comisión para el desarrollo conjunto de obras de infraestructura.

Quinto: Comisión de seguridad.


A continuación leo el Mecanismo de Cooperación acordado entre los dos mandatarios:

Mecanismo de Cooperación

Los presidentes de la República de Colombia y de la República Bolivariana de Venezuela, reunidos en la ciudad de Santa Marta, Colombia, resolvieron establecer un Mecanismo de Cooperación a nivel de ministros de Relaciones Exteriores para diseñar una estrategia conjunta que aborde las problemáticas de frontera en materia social, económica y de seguridad, que entre otros fines, busque prevenir la presencia o acción de grupos alzados al margen de la ley.

Además, decidieron coordinar las actividades de los dos países con miras a aumentar la presencia de ambos estados en la zona de frontera.

Los mandatarios instruyeron a los cancilleres para que definan los procedimientos concretos necesarios para hacer efectivo el mecanismo. Este mecanismo estará acompañado por la Secretaría General de Unasur.

(Fin)
Fotografía: SIG 

8 de agosto de 2010

¡Le llegó la hora a Colombia! - Discurso del Presidente Juan Manuel Santos Calderón


¡Le llegó la hora a Colombia!
Discurso del Presidente Juan Manuel Santos Calderón


Bogotá, 7 ago (Sistema Informativo del Gobierno-SIG).- El siguiente es el discurso del presidente Juan Manuel Santos Calderón, al asumir como Jefe del Estado en ceremonia realizada en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

"¡Gracias a Dios! ¡Gracias Colombia!
Nuestro país es una maravillosa combinación de culturas, de razas, de talentos, de riquezas naturales, que nos hace únicos en el planeta.
Como un reconocimiento a esta diversidad cultural y étnica, esta mañana acudí, con mi familia, al gran templo ceremonial de Seiyua, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Allí nos reunimos con líderes y representantes de los pueblos Kogi, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo, herederos de la milenaria cultura Tayrona.
Ellos nos antecedieron en la posesión de estas tierras, y aún hoy velan desde sus resguardos por el equilibrio que debe regir nuestra nación y nuestra relación con el universo.
En un acto simbólico, pero con trascendental significado, los “mamas” me entregaron un bastón de mando y un collar con cuatro piedras.
Una representa la tierra que debemos cuidar.
Otra representa el agua que es la fuente de la vida.
Otra representa la naturaleza con la que debemos estar en armonía.
La cuarta representa el gobierno, que debe respetar el orden de la naturaleza y la voluntad del Creador.
Tierra, agua, naturaleza y buen gobierno –esos símbolos preciados – harán parte integral de la administración que hoy comenzamos.
El mensaje de nuestros “hermanos mayores”, porque lo son, de los guardianes del equilibrio universal, hoy lo transmito, emocionado, a los más de 45 millones de compatriotas que venimos de esa herencia indígena, del legado de España, del rico aporte africano, y de tantas otras vertientes que han construido lo que somos.
Es el mensaje de la vida, de la armonía, y de la unidad dentro de la diversidad.
Es el mensaje de la Colombia pacífica y sabia que queremos dejar a nuestros hijos.
Haciendo honor a ese mensaje, hoy reitero solemnemente, en esta histórica Plaza de Bolívar, que presidiré un Gobierno que será de Unidad Nacional y que buscará la prosperidad social para todos los colombianos.
Hace doscientos años, en esta misma plaza, un puñado de neogranadinos dio los primeros pasos en nuestro camino hacia la independencia.
Somos la generación del Bicentenario: una generación con sentido del pasado y con vocación de futuro.
Al asumir el cargo de Presidente de la República de Colombia, el más alto honor pero también la mayor responsabilidad que otorga la Patria, siento que nos miran desde la historia nuestros padres Bolívar, Santander, Nariño y todos los hombres y mujeres que lucharon por darnos la Libertad.
Si ellos regresaran, verían con regocijo y con asombro cuánto hemos crecido en este país; cuánto se ha multiplicado; cuánto se ha transformado.
Pero también sentirían desilusión, porque doscientos años después no hemos alcanzado la justicia social ni consolidado la paz, soportes de la verdadera libertad, esa libertad por la que ellos vivieron y murieron.
Si queremos lograr el pleno desarrollo económico y social, tenemos que construir unidad entre nosotros, los herederos de la gesta libertaria.
En el bicentenario de nuestra Independencia es más oportuno que nunca que los colombianos nos decidamos por la unión y no por la confrontación.
Un gobierno de Unidad Nacional, como el que propongo, lo que plantea no es una repartición burocrática sino una gran alianza para consolidar la Colombia que todos soñamos.
El llamado que he hecho a la unidad nacional supone dejar atrás confrontaciones estériles, pendencias desprovistas de contenido, y superar los odios sin sentido entre ciudadanos de una misma Nación.
Implica convocar las mejores inteligencias y las mejores voluntades para construir entre todos un mejor país.
Significa alcanzar un gran acuerdo sobre lo fundamental, como decía Álvaro Gómez Hurtado, ese gran líder asesinado por las fuerzas oscuras que tanto daño le han hecho a nuestra patria y que nosotros estamos empeñados en acabar.
Un acuerdo en torno a la necesidad de tener una democracia vigorosa; una economía estable y próspera; una patria justa en lo económico y lo social; una Nación segura y en paz.
Lo dije el 20 de junio, y lo repito hoy ante mis compatriotas:
¡Soy y seré el Presidente de la Unidad Nacional!
Pero que quede claro: no quiero un país sin partidos ni sin controversias ideológicas.
Colombia necesita partidos sólidos, serios y de vocación permanente, con posiciones diferentes sobre la sociedad y sobre el Estado.
En su célebre discurso en el Teatro Patria, como Presidente electo de Colombia, Alberto Lleras Camargo –quien fuera el primer Secretario General de la OEA– advirtió que “una sociedad civil sin partidos no existe, ni puede operar una democracia sin ellos”.
Tampoco puede operar una democracia verdadera sin una prensa libre –con la cual he estado comprometido toda mi vida–, sin una oposición seria, o sin el equilibrio de los contrapesos del poder.
¡Esa es la democracia que defendemos!
En nuestro tiempo, el concepto de la Libertad tiene su razón de ser y su plena expresión si está ligado a la dimensión de la justicia y a la magnitud del bienestar social.
Por ello propuse a los colombianos durante mi campaña –y ellos me respondieron con una votación tan abrumadora que me enaltece y me compromete– que Colombia tenía que dar el paso hacia la Prosperidad Democrática.
Llegó la hora de que los bienes naturales que nos fueron otorgados con tanta abundancia y que los colombianos hemos multiplicado con ingenio y sabiduría, no sean el privilegio de unos pocos sino que estén al alcance de muchas manos.
De eso se trata en esencia la Prosperidad Democrática.
De una casa digna, de un empleo estable con salario y prestaciones justas, de acceso a la educación y a la salud.
De un bienestar básico, con tranquilidad económica, en cada familia colombiana.
Sólo así, si ningún colombiano se levanta en la mañana con la incertidumbre de su sustento diario, sólo así será posible la existencia de una sociedad con fuerza colectiva, capaz de soñar un futuro común.
Si superamos el desafío de la pobreza, el potencial intelectual y económico de Colombia despegará como una fuerza incontenible.
Por ello reitero hoy, ante la estatua vigilante del Libertador, que a los pobres no los vamos a defraudar.
¡A los pobres no les fallaremos!
Trabajaremos para disminuir la pobreza con la misma intensidad y con el mismo compromiso con que combatimos –y seguiremos combatiendo– el terrorismo y otros enemigos de Colombia.
Hoy hablo a los más de dos millones y medio de compatriotas que están en situación de desempleo, y a sus familias.
Cuando dije en mi campaña que el mío sería el gobierno del Trabajo, Trabajo y más Trabajo, ¡no eran palabras vanas!
Nuestra meta es bajar el desempleo a un dígito, así como apoyar el emprendimiento para que surjan más empresas rentables, más empresas generadoras de trabajo.
Con la creación del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral; con políticas de choque para la generación inmediata de trabajo; con leyes como la de Primer Empleo –una propuesta del Partido Liberal para dar incentivos a quienes contraten a los jóvenes que ingresan al mercado laboral–, y con el tren de nuestra economía avanzando a toda marcha, cumpliremos nuestra promesa.
Y en esto quiero ser enfático: la prioridad, la obsesión de mi Gobierno, será la generación de prosperidad social a través de la creación de trabajo.
Me comprometo con los que nada tienen y con los que se han cansado de esperar.
Todos nuestros esfuerzos, todos nuestros desvelos, hasta el último minuto de cada día, irán destinados a combatir la pobreza y el desempleo, ¡que no tienen por qué ser condiciones eternas para los colombianos!
Hablo también a los niños y jóvenes de Colombia:
Nuestro empeño será proporcionarles a todos –sin excepción, y desde la primera infancia– una nutrición y una educación de calidad en todas sus etapas, que les permita crecer como seres humanos integrales.
Queremos que cada estudiante tenga acceso a un computador personal y una formación bilingüe.
Pondremos en práctica un amplio programa de becas-crédito para que la falta de recursos deje de ser razón para que los bachilleres no ingresen a la educación técnica o universitaria.
Impulsaremos la integración y la colaboración de las universidades con las empresas para que se imparta una educación pertinente que contribuya al desarrollo y al empleo.
Reformaremos el sistema general de regalías para que –entre otras cosas– el diez por ciento de ellas se destinen en todo el país a la ciencia y la tecnología.
¡Todo con el fin de que ustedes, niños y jóvenes de Colombia, sean protagonistas activos en la sociedad global del siglo XXI!
A nuestros niños les debemos también la obligación de velar, con responsabilidad, por la preservación de nuestro medio ambiente y por el futuro de nuestro planeta.
Somos una de las naciones con mayor diversidad biológica del mundo, y con mayor riqueza hídrica, y estamos llamados a conservarlas para bien nuestro y de la humanidad.
Crearemos el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, y la Agencia Nacional de Aguas, para garantizar una mayor protección del agua y de nuestros recursos naturales.
Como dijo un sabio naturalista, “el mundo no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos”.
Por eso trabajaremos por el medio ambiente, para pagar esa deuda impostergable a las nuevas generaciones.
A las familias de Colombia; a las que lidian cada día con los problemas de salud, con los pagos de arriendos o hipotecas, con los desafíos de la vida cotidiana, quiero enviarles un mensaje de esperanza:
Trabajaremos para que tengan una salud de calidad, por su derecho a una vivienda digna, para que puedan caminar por sus calles sin temer por su seguridad.
El gobierno del presidente Uribe realizó un gran esfuerzo para aumentar la cobertura de salud, pero aún nos falta mucho por hacer.
Adelantaremos una reforma de fondo que –partiendo de la creación del nuevo Ministerio de Salud– haga énfasis en la prevención, unifique el Plan Obligatorio de Salud para todos los regímenes, y promueva el buen gobierno en el sector.
Otra prioridad de mi gobierno será hacer posible el sueño de cada colombiano de tener una vivienda digna para su familia.
Nos fijamos la meta de duplicar los subsidios y de construir al menos un millón de viviendas nuevas el próximo cuatrienio; viviendas dignas que respeten la condición humana de sus habitantes.
Desde el nuevo Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano articularemos las políticas para que todos los colombianos puedan decir que salen de su trabajo – ¡porque tienen trabajo! – y que van para su casa.
Y que cuando digan “su casa”, ¡es porque es propia!
Vamos a meterle el hombro a nuestras ciudades, para mejorar su seguridad y su movilidad, y para cerrar las brechas sociales y de oportunidades entre sus habitantes.
Pondremos en marcha una estrategia integral de seguridad ciudadana para que los centros urbanos sean espacios sociales, de convivencia, donde los niños, las mujeres, los ancianos, puedan jugar, caminar y vivir tranquilos, ¡sin temor ni zozobra!
Y quiero que me escuchen en los campos –en las montañas, en las llanuras, las selvas, en las costas de nuestra tierra– los campesinos de Colombia.
Vamos a defender al campesino colombiano, vamos a convertirlo en empresario, a apoyarlo con tecnología y créditos, para hacer de cada campesino un próspero Juan Valdez.
Porque ese campesino es la persona capaz de alimentar a Colombia y de ayudar a sustentar a un mundo ávido de alimentos.
Colombia puede ser una despensa productiva para el planeta, y trabajaremos con empeño para que así sea.
También vamos a trabajar para que los campesinos sean dueños de las tierras más productivas de Colombia y para que las exploten.
Los fenómenos del narcotráfico, del terrorismo, de la violencia, que ha sufrido nuestro país, hicieron que buena parte de las mejores tierras terminaran en manos de agentes de la violencia.
¡Eso lo vamos a reversar!
Presentaremos al Congreso un proyecto de Ley de Tierras, y aceleraremos los mecanismos de extinción de dominio, para que las tierras que el Estado les ha incautado a los criminales, y las que les vamos a incautar, regresen a las manos campesinas, a los que de verdad las trabajan con vocación y con sudor.
Con campos más seguros, promoveremos el retorno a sus parcelas –como ya se viene cumpliendo, con acompañamiento integral del Estado– de los desplazados y de las víctimas de la violencia.
Ante todo, los vamos a capacitar y los vamos a apoyar para que recuperen su vida productiva, en sus tierras de origen o donde se encuentren hoy en día.
Por supuesto, para lograr todos estos avances sociales, se requiere de una economía sana y próspera.
La economía de nuestro país tiene que crecer cada vez más, porque las expectativas y necesidades de nuestro pueblo crecen igualmente cada día.
Juntos, gobierno y sector privado, empresarios y trabajadores, vamos a impulsar las cinco locomotoras que harán despegar nuestra economía, con un destino cierto: el de la paz y la prosperidad; el de la paz y la creación de empleo.
Con el campo, la infraestructura, la vivienda, la minería y la innovación pondremos en marcha el tren del progreso y la prosperidad, para que jalone los vagones de la industria, del comercio y los servicios, que son los mayores generadores de empleo.
Para superar un rezago de décadas, seremos contundentes en la planeación y ejecución de las grandes obras de infraestructura que necesita el país, y exigiremos pulcritud y cumplimiento en su contratación y desarrollo.
Manejaremos las finanzas públicas con responsabilidad fiscal y con responsabilidad monetaria, no sólo para el presente, sino pensando en las futuras generaciones.
Siguiendo una adecuada regla fiscal, vamos a ahorrar los recursos de tiempos de bonanza para poder manejar con solvencia los tiempos de crisis.
Y quiero que escuchen los inversionistas de nuestro país y del mundo:
Aquí en Colombia siempre encontrarán confianza y tierra amiga.
Soy un convencido de la necesidad de la inversión para generar desarrollo y empleo, y por eso mi administración –siguiendo los lineamientos de confianza inversionista del gobierno del presidente Uribe– será amigable hacia la inversión, con reglas claras y estables.
Hablo ahora a las regiones y a las minorías de nuestro país.
En nuestro gobierno avanzaremos hacia una descentralización efectiva, que respete la autonomía regional y la diversidad que enriquece nuestra Nación.
Presentaremos al Congreso la reforma al régimen de regalías y crearemos, doctor (Armando) Benedetti (Presidente del Congreso) el Fondo de Compensación Regional para cerrar la brecha de desarrollo entre las regiones de la periferia y el centro del país.
Un gran reto del nuevo Congreso será la aprobación, por fin, de la Ley de Ordenamiento Territorial que impulse la descentralización y desarrolle los derechos de las minorías étnicas consagradas en la Carta del 91.
Las regiones que estableció la Constitución para promover el desarrollo económico y social, van a ser una realidad.
En medio de la voluntad y el tesón de más de 45 millones de buenos colombianos, subsiste, sin embargo, una ínfima minoría que persiste en el terrorismo y el narcotráfico, en obstruir nuestro camino hacia la prosperidad.
A todas las organizaciones legales las defenderemos y a las ilegales las seguiremos combatiendo sin tregua ni cuartel.
No descansaremos hasta que impere plenamente el Estado de derecho en todos y cada uno de los corregimientos de nuestra patria.
Con la consolidación de la seguridad democrática hemos avanzado en esta dirección como nunca antes, pero falta camino por recorrer.
Llegar a este final seguirá siendo prioridad, y desde ya le pido a la nueva cúpula de nuestras Fuerzas Armadas que continúe dando resultados y produciendo avances contundentes.
Al mismo tiempo quiero reiterar lo que he dicho en el pasado: La puerta del diálogo no está cerrada con llave.
Yo aspiro, durante mi gobierno, a sembrar las bases de una verdadera reconciliación entre los colombianos.
De un desarme real de los espíritus, construido sobre cimientos perdurables que no alimenten falsas esperanzas, que no permitan más engaños y que no conduzcan a nuevas frustraciones en un país que, desde lo más profundo de su alma ensangrentada, lo que más desea es la paz.
Tenemos que asimilar la lección del pasado y aprender de los errores cometidos en esta brega por superar una confrontación que hace demasiado tiempo nos desgarra.
Es cierto que quienes no aprenden de la historia están condenados a repetirla.
Pero el pueblo colombiano ha asimilado muy a fondo la suya.
Y por eso expresa, todos los días y en todas las formas, su rechazo a quienes persisten en una violencia insensata y fratricida.
A los grupos armados ilegales que invocan razones políticas y hoy hablan otra vez de diálogo y negociación, les digo que mi gobierno estará abierto a cualquier conversación que busque la erradicación de la violencia, y la construcción de una sociedad más próspera, equitativa y justa.
Eso sí –insisto– sobre premisas inalterables: la renuncia a las armas, al secuestro, al narcotráfico, a la extorsión, a la intimidación.
No es la exigencia caprichosa de un gobernante de turno.
¡Es el clamor de una Nación!
Pero mientras no liberen a los secuestrados, mientras sigan cometiendo actos terroristas, mientras no devuelvan a los niños reclutados a la fuerza, mientras sigan minando y contaminando los campos colombianos, seguiremos enfrentando a todos los violentos, sin excepción, con todo lo que esté a nuestro alcance.
¡Y ustedes, los que me escuchan, saben que somos eficaces!
Lo he dicho, y lo repito:
Es posible tener una Colombia en paz, una Colombia sin guerrilla, ¡y lo vamos a demostrar!
Por la razón o por la fuerza.
Sea el momento –en esta plaza que vio nacer nuestra libertad– para hacer un homenaje, el más justo de todos, a nuestras Fuerzas Armadas.
Mi saludo de gratitud a nuestros soldados, infantes de marina y policías que ahora mismo, hoy ¡ahora mismo!, arriesgan sus vidas por proteger las de todos los colombianos, así quienes me antecedieron y sucedieron en el Ministerio de Defensa.
¡Gloria y honor a las Fuerzas Armadas de Colombia!
Como su comandante supremo, trabajaré con las Fuerzas Armadas, y por las Fuerzas Armadas, para acabar de consolidar la seguridad y la tranquilidad en todo el territorio nacional.
Quiero rendir también un tributo especial, un homenaje desde el fondo de mi corazón, a un hombre que brillará en la historia como aquel que devolvió a los colombianos la esperanza en el mañana y la posibilidad de recorrer sin miedo nuestro hermoso país: el presidente Álvaro Uribe Vélez.
Las próximas generaciones de colombianos mirarán hacia atrás y descubrirán, con admiración, que fue el liderazgo del presidente Uribe, un colombiano genial e irrepetible, el que sentó las bases del país próspero y en paz que vivirán.
Recordarán también que a su lado, como soporte de su afecto y de su hogar, estuvo una mujer excepcional, ejemplo de lucidez, de sencillez y calidad humana, que trabajó con dedicación y discreción por las causas más justas: doña Lina Moreno de Uribe.
¡Gracias, gracias, mil veces gracias, presidente Uribe, a usted y su familia, por dejarnos un país donde es posible hablar de progreso, de prosperidad, donde es posible hablar de futuro y es posible hablar de paz!
Hoy recibo ese legado con humildad y respeto, y proclamo que lucharé por consolidar y acrecentar su inmensa obra de gobierno.
No retrocederemos ni un paso en el sendero recorrido y, tal como lo prometí en mi campaña, avanzaremos desde la seguridad democrática hacia la Prosperidad Democrática.
Porque si este país, en estos dos siglos, ha alcanzado tantos logros de desarrollo en medio del asedio de los violentos, ¡ya verá el mundo de lo que somos capaces los colombianos cuando consolidemos la paz!
Como en todas las naciones y sociedades, existe en Colombia otro sector tan ambicioso como despiadado que asecha y ataca desde las sombras.
Se trata del flagelo de la corrupción.
Por eso, así como a los jefes terroristas los convertimos en objetivos de alto valor para localizarlos y neutralizarlos, vamos a perseguir y combatir a los corruptos que se roban los recursos de los colombianos.
Combatiremos con igual decisión la corrupción oficial o la privada, y la relación de vasos comunicantes entre ambas.
Para ser más eficaces en este esfuerzo, presentaremos al Congreso un estatuto integral de lucha contra la corrupción, que consolide, coordine y fortalezca la acción preventiva y punitiva del Estado contra los corruptos.
También nos proponemos adherir a la Convención Anti-Soborno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –una asociación de países comprometidos con la responsabilidad económica y las buenas prácticas, a la que aspiramos ingresar– como un paso trascendental en nuestro compromiso contra la corrupción.
Y que quede muy claro: Si alguien en su interior abriga la oscura intención de lucrarse con los bienes públicos, le advierto desde ahora que no trate de hacer parte del gobierno que hoy comienza.
He dicho que aplicaré en mi administración los postulados del buen gobierno, y así lo haré.
Los principios de eficiencia, eficacia, de transparencia, de rendición de cuentas van a presidir las actuaciones del Gobierno Nacional.
¡Vamos a gobernar en una urna de cristal!
Ser servidor público será sinónimo de compromiso con el bien general, una tarea que convoque a los mejores ciudadanos, y a los más éticos, a trabajar por su país.
Habrá pudor en el manejo de lo público, porque esa es una condición esencial del buen gobierno.
Como demócrata integral, creo y defenderé siempre la independencia de la Justicia en Colombia, condición esencial de la separación de poderes, que es el alma de la democracia moderna.
Por eso hoy reitero mi invitación a las Altas Cortes para que trabajemos en completa armonía, buscando una justicia pronta y eficaz para todos los colombianos, y combatiendo la impunidad, que es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.
El próximo lunes me reuniré con los magistrados para cimentar esta relación armónica, fundamental para el buen desarrollo del Estado.
Restableceremos el Ministerio de Justicia como un Ministerio de Justicia y de los Derechos que articule una política de Estado para fortalecer la justicia y proteger los derechos fundamentales.
Será un ministerio que no sólo tendrá interlocución con el Poder Judicial sino que liderará la estrategia jurídica del Estado, preservará la coherencia legislativa y velará por la formación de los abogados.
Un ministerio, más que respetuoso, garante de la independencia judicial.
Concertaremos con las Cortes, y luego impulsaremos en el Congreso, una reforma a la Justicia que afirme la fe de los colombianos en su sistema judicial, que nos brinde seguridad jurídica, y que complemente el acento que puso la Carta del 91 en la justicia y los derechos.
Como lo ha dicho quien fuera mi profesor en dos oportunidades, el premio nobel Amartya Sen, una reforma moderna de justicia implica enfrentar desde la política la injusticia diaria de la vida real.
Colombia está llamada a jugar un papel muy relevante en los nuevos espacios globales, y aspiramos asumir –después de 40 años de estar a la defensiva– el liderazgo que nos corresponde en los escenarios internacionales.
Hay que saberse globalizar y no sólo dejarse globalizar.
Para ello pondremos en marcha una política exterior moderna que mire hacia el futuro, con contingentes de diplomáticos que multipliquen la presencia de Colombia en los organismos multilaterales y profundicen las relaciones bilaterales.
El respeto, la cooperación y la diplomacia serán los ejes de nuestras relaciones internacionales.
Queremos vivir en paz con todos nuestros vecinos.
Los respetaremos para que nos respeten.
Entendemos que sobre las diferencias ideológicas se impone el destino compartido de hermanos de historia y de sangre; que nos unen propósitos comunes para trabajar por nuestra gente y por nuestra región.
Y no debería ser necesario decirlo, pero a veces hay que subrayar lo sobreentendido:
Así como no reconozco enemigos en la política nacional, tampoco lo hago en ningún gobierno extranjero.
La palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos o con cualquier nación del planeta.
Quien diga que quiere la guerra se ve que no ha tenido nunca la responsabilidad de enviar soldados a una guerra de verdad.
Yo he tenido esa responsabilidad; yo he enviado a nuestros soldados, infantes de marina y policías a combatir el terrorismo; yo he consolado a sus viudas y a sus huérfanos, y sé lo doloroso que es esto.
Por eso quiero ser muy claro en este punto tan delicado.
Porque, antes que soldado, he sido diplomático.
Me enorgullece haber sido el arquitecto, en la década de los noventa, como Ministro de Comercio Exterior, de la integración con Venezuela, con Ecuador y con muchos otros países del mundo; una integración que generó cientos de miles de empleos que trajeron prosperidad y bienestar a nuestros pueblos
Uno de mis propósitos fundamentales como Presidente será reconstruir las relaciones con Venezuela y Ecuador, restablecer la confianza, y privilegiar la diplomacia y la prudencia.
Les agradezco a tantas personas de buenísima voluntad que se han ofrecido a mediar en la situación con Venezuela, pero debo decir honestamente que, dadas las circunstancias y mi forma de ser, prefiero el diálogo franco y directo.
Y ojalá sea lo más pronto posible.
Eso sí: un diálogo dentro de un marco de respeto mutuo, de cooperación recíproca, de firmeza contra la criminalidad, y de comunicación sincera y abierta.
Las buenas relaciones nos benefician a todos, porque cuando los gobiernos disputan son los pueblos los que sufren.
Cada país de nuestra región tiene grandes fortalezas, pero si trabajamos juntos ¡podemos ser una gran potencia!
Por eso creemos firmemente en la unidad y la confraternidad latinoamericana, que son el legado de nuestros Libertadores y el imperativo de nuestros tiempos.
Bien lo ha dicho el gran escritor mexicano, y mi buen amigo, Carlos Fuentes: “Los Estados democráticos en América Latina están desafiados a hacer algo que hasta ahora sólo se esperaba de las revoluciones: alcanzar el desarrollo económico junto con la democracia y la justicia social”.
Esta unidad latinoamericana también debe expresarse en solidaridad.
La semana pasada, al concluir una gira por doce países de Europa y América, tuve la oportunidad de visitar Haití, y de reunirme con muchos haitianos y con el propio presidente Préval.
Debo decir, con el corazón adolorido, que la angustiosa realidad que constaté supera la imaginación.
Latinoamérica y el mundo tenemos que hacer mucho más.
La gran ayuda anunciada no ha llegado o, por lo menos, no se ve.
No podemos, apreciados colegas, ¡no podemos avanzar tranquilos hacia el futuro dejando atrás la inmensa tragedia del pueblo haitiano!
En este día central de nuestra democracia, quiero hacer, ante el país y el mundo, una expresa declaración de principios.
El respeto a la vida es un mandato sagrado.
El respeto a la libertad e integridad de las personas es una obligación ineludible de todo Estado que se llame democrático.
La defensa de los derechos humanos, ¡óigase bien!, será un compromiso firme e indeclinable de mi gobierno, y así lo reitero hoy ante mis conciudadanos, ante los honorables miembros del Congreso y ante la comunidad internacional.
No lo hacemos por presiones o imposiciones externas. No, lo hacemos porque nos nace de la más profunda convicción democrática, ética y humana.
Colombianos:
Los invito a que compartamos la construcción de un nuevo amanecer.
En este nuevo amanecer tenemos la oportunidad histórica para transformar a Colombia y asumir un positivo protagonismo en el escenario internacional.
En este nuevo amanecer vamos a desarrollar las potencialidades de nuestra gente, de nuestra tierra, de nuestras regiones, para conquistar las oportunidades globales de los próximos 50 años.
En este nuevo amanecer lograremos que Colombia, en menos de una década, sea reconocida internacionalmente por su altísima calidad de capital humano, por su equidad social, una capacidad económica, empresarial y tecnológica de talla mundial.
En este nuevo amanecer empresarios, científicos, estudiantes, artistas, deportistas y ciudadanos del común se convertirán en símbolos de superación, excelencia, profesionalismo e innovación.
En este nuevo amanecer nuestro país se destacará en los temas más importantes para la humanidad, como son el uso sostenible de la biodiversidad, las energías limpias, la seguridad alimentaria, el desarrollo tecnológico y las mismas industrias creativas.
No será fácil, y seamos conscientes, no será fácil, pero podemos lograrlo si trabajamos juntos, alcanzando consensos nacionales y empujando todos en una misma dirección, la dirección de la paz y la prosperidad.
Es hora de exigirnos más como sociedad, de exigirnos más como país.
Tenemos que ir mucho más lejos de lo que hemos llegado; tenemos que pensar en grande; tener metas audaces, con visión, con ambición.
Desde el Gobierno nacional, con el vicepresidente Angelino Garzón –un formidable líder social y defensor de los derechos humanos–; y con un equipo de lujo, capacitado y dispuesto a servirle al país con probidad y profesionalismo, vamos a poner todo de nuestra parte para que ese nuevo amanecer sea una realidad.
Ahora que estamos listos para dar el gran salto a la prosperidad democrática, el nuevo Congreso de la República tiene una responsabilidad histórica con Colombia, y estoy seguro de que no será inferior a las expectativas.
A las fuerzas que han manifestado su adhesión a nuestro gobierno de Unidad Nacional les pido un trabajo serio y consistente.
A quienes quieran asumir la oposición les comunico mi absoluto respeto y todas las garantías, porque su control político y su veeduría son necesarios para el fortalecimiento de nuestra democracia.
Como representantes de los intereses supremos de nuestra nación tenemos que dar ejemplo de trabajo y honradez, ¡un ejemplo de buen gobierno!
La clase política es vista con desconfianza por buena parte de las sociedades de Colombia y del mundo.
Está en nuestras manos demostrar que la realidad es diferente.
Les pido a Dios Todopoderoso, al pueblo colombiano, a la comunidad internacional, que me acompañen y me ayuden para sacar adelante la gran misión y responsabilidad que asumo en este año del bicentenario de nuestra Independencia.
Quiero agradecer desde ahora, en este día inolvidable de nuestras vidas, a mi esposa María Clemencia y a mis hijos Martín, María Antonia y Esteban, porque sé que serán mi fuerza y mi refugio en los días difíciles de gobierno, y sé que entenderán y acompañarán mis desvelos, y el tiempo que destinaremos al servicio de la patria.
El 7 de agosto de 1938 el presidente Eduardo Santos terminó su discurso de posesión con la siguiente declaración:
“Cualquier sacrificio que me espera en la vía que hoy empiezo a recorrer, lo recibiré con alegría, si puedo en cambio llevar a los hogares colombianos un poco más de bienestar, un poco más de justicia y el don divino de la paz”.
Setenta y dos años después, firmo con gusto, con entusiasmo este destino para mí y para mi patria.
Porque pasan los años, pasan los presidentes; tan grande como efímero es el poder, pero Colombia siempre prevalecerá.
Quiero contribuir con trabajo, con amor, con respeto, con pulcritud, con humildad y compasión, para que esta Colombia grande, alegre y valiente pueda llegar a ser algún día una nación que, además de justa, además de próspera, sea completamente feliz.
Muchos países en la historia han superado duras etapas de violencia, de subdesarrollo, de conflicto, y hoy son ejemplo de progreso y justicia social.
Colombianos: ¡ahora es nuestro turno!
Ahora nos toca a nosotros.
El mañana está llamando a la puerta, y entre todos vamos a abrirla para recorrer la senda de la prosperidad.
Porque llegó la hora de la verdad.
Llegó la hora de asumir nuestro destino.
Llegó la hora de enterrar los odios.
Llegó la hora de sembrar concordia.
Llegó la hora de edificar –unidos, como debe ser – un país que nos llene de orgullo, un país digno para nuestros hijos.
Compatriotas:
¡Le llegó la hora a Colombia!
Fotografía: SIG



Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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