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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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21 de septiembre de 2011

Una iniciativa extraordinaria - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Una iniciativa extraordinaria

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com



Muchas veces, los medellinenses desconocemos la realidad de las zonas rurales de nuestro departamento.  Y una de las cosas que ignoramos es la explosión de adicción al

14 de septiembre de 2011

El Dalai Lama y las religiones tras el 9/11 - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

El Dalai Lama y las religiones tras el 9/11

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

Con motivo del décimo aniversario de la tragedia del 11 de Septiembre, la semana pasada, se celebró en Montreal la II Conferencia Mundial sobre las Religiones del Mundo. En dicho evento, algunos de los más prestigiosos estudiosos del tema de las religiones dialogaron acerca del

7 de septiembre de 2011

De Jorge Edwards y Colombia - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

De Jorge Edwards y Colombia

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
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El chileno Jorge Edwards, ese representante cimero del “Boom Latinoamericano” y ganador del Premio Cervantes (1999), acaba de cumplir ochenta años de edad.
Y los cumple en París, a donde el presidente Piñera lo ha enviado como

31 de agosto de 2011

Héctor Gómez Gallego - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Héctor Gómez Gallego

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

Personas como Héctor Gómez Gallego se encuentran pocas a través de la vida. Y cuando uno, después de algún tiempo de gozar de su amistad, se va dando cuenta de que ese amigo tiene valores poco comunes, no sólo por su índole humana, sino también por sus

24 de agosto de 2011

El filósofo de la oposición constructiva - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

El filósofo de la oposición constructiva

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

Desde ya, en el mundo francófono (donde resido), los intelectuales están celebrando los ochenta años que dentro de poco cumplirá Paul Virilio, el mundialmente connotado filósofo, escritor, urbanista y teórico cultural y de las nuevas tecnologías.
Movido por lo mucho que se está hablando sobre Virilio con motivo de este aniversario, he aprovechado esta semana de descanso estival para leer una obra clave a la hora de abordar su pensamiento: “Cibermundo ¿Una política suicida?”. Este rico texto, que bien puede resumir el complejo conceptual de Virilio, es un trabajo a través del cual este célebre pensador se atreve a denunciar los peligros de la revolución cibernética y hace un llamado al ahondamiento en un tema de tan singular importancia en nuestros días.
Sergio Esteban Vélez Peláez
En la obra, que es guiada por las preguntas del entrevistador Philippe Petit, Virilio nos da a conocer sus impresiones y temores acerca de la era de la informática, la revolución de los transportes, la ciudad, el mundo, los avances tecnológicos, la guerra, el progreso...
Virilio aborda temas como la velocidad como fenómeno físico y social, la velocidad y el poder, la era industrial y la era electrónica, los procesos de la tecnología y los vislumbres próximos de la misma, el arte y su hermenéutica, la publicidad, el avance de los medios, la democratización de la virtualidad, la guerra como campo de percepción, los inventos y los accidentes que, a la vez, estos traen (no hay adquisición sin pérdida).  Habla de la tiranía de la tecnociencia y de sus peligros.  De que estamos ante algo mayor a la bomba atómica: la bomba informática, la bomba de la información totalitaria, surgida de un complejo militar-industrial.  Habla de la falacia que sería la democratización del conocimiento y la tecnología, que seguirían siendo elitistas. Más allá de esto, teme que la cibernética se convierta en una amenaza para la democracia.  
Hace énfasis (lo ha hecho a lo largo de su carrera) en el tema de la velocidad.  La aborda desde distintos ángulos; desde el de los transportes, el de las transmisiones, en los cuales ella es decisiva para los procesos de comunicación y de desarrollo.  La velocidad y sus consecuencias sociopolíticas.    La velocidad que va hacia la omnisciencia, la ubicuidad, la instantaneidad.  La velocidad y la riqueza. Velocidad y clases sociales.  La velocidad y la guerra.  La velocidad y el poder, el control “La velocidad es el poder mismo”.  Todo esto, en un recorrido bastante aislado y somero, a través de acontecimientos importantes en la historia.  Para él, la velocidad cambia la visión del mundo.
Su discurso está sumamente influenciado por los principios de la estética y no puede evitar referirse a los grandes cambios artísticos, en parangón con los tecnológicos.  Habla de la pintura y la fotografía, del cine y su exégesis; de los puntillistas, impresionistas, cubistas...  Se pregunta por el futuro que tendrán las artes y cuestiona si están próximas a su fin, lo mismo que el libro impreso.
Cuando habla de que cada invención trae al mundo su correlativo accidente, indaga acerca de cuál será el accidente que nos traerá el dominio universal de la Internet, y presume que llegue hasta el punto de un accidente integral, total, que afecte a todo el mundo al mismo tiempo, algo sin precedentes en la historia.  Ahora, gracias a estos avances, estamos ya no en un tiempo local, sino muy próximos a un verdadero tiempo mundial, tiempo único, lo cual, aparte de traer consecuencias positivas, también trae algunas negativas:
la tecnología está reduciendo a la humanidad a la uniformidad. 
En fin, como Virilio ha sostenido, “una idea se combate sólo con otra idea”. Sólo la crítica puede hacer progresar la cultura técnica.  “Sin libertad de criticar, no hay elogio halagador” (Beaumarchais).  Son algunas frases que sintetizarían el afán de oposición constructiva de este pensador, en pos de que las cosas salgan mejor para el ser humano y no para un accidente general para la totalidad del mundo.  Y por esta concepción de protesta, su obra ha sido altamente cuestionada y debatida.  Ojalá ahora, en la celebración de sus ochenta años, el mundo hispano comience a aprovechar mejor la obra de este creador mayor.

17 de agosto de 2011

La Medellín de don Otto - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

La Medellín de don Otto

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
 info@sergioestebanvelez.com

La semana pasada, felicitábamos al doctor Otto Morales Benítez por su cumpleaños número 91.  Me parece, pues, propicia esta ocasión para recordar una conversación que sostuve con él hace unos meses, en la cual el ilustre ex ministro e ideólogo del Liberalismo recordaba los tiempos de su activa juventud en la capital paisa.
A pesar de ser caldense, don Otto ha tenido siempre una estrechísima relación con Antioquia y muy especialmente con Medellín.  De esta ciudad era oriunda su madre y fue donde él desarrolló sus estudios de Derecho, en la Universidad Pontificia Bolivariana, en los albores del decenio de 1940.
Sergio Esteban Vélez Peláez
En la recién fundada UPB, el joven Otto alternó su ocupación como estudiante con la de profesor de Literatura. 
En la facultad de Derecho, tuvo la suerte de encontrarse con Fernando Gómez Martínez. El influyente doctor Gómez se dio cuenta del brillo intelectual y de la “madera” de Otto y le encargó dirigir el suplemento literario de su periódico, El Colombiano.
En ese suplemento, don Otto hubo de trabajar con escritores de las distintas generaciones de creadores antioqueños y logró sacar adelante una verdadera “revolución”, al lanzar y proyectar un número significativo de autores que se convertirían en personajes de la vida nacional.
En Antioquia había una corriente intelectual sumamente importante que no se veía con mucha claridad en el panorama nacional, porque en Bogotá había (como sigue habiendo) un poco de “indiferencia” a la hora de publicar a los autores de provincia.  El doctor Otto, desde el suplemento literario, se tomó la tarea de “rescatar” esos perfiles y ponerlos a figurar.
Don Otto trabajó junto a periodistas innovadores, como José Mejía Mejía, Juan Roca Lemus (Rubayata, padre de Juan Manuel Roca), Alfonso Londoño Martínez y Jaime Sanín Echeverri.
Además de El Colombiano, de rancia estirpe conservadora, fungían como “centros de pensamiento” periódicos como “La Defensa” (ultraconservador) y los liberales “El Heraldo de Antioquia” (del cual don Otto fue editorialista) y “El Diario”, dirigido por don Emilio Jaramillo (tío político de Gaitán).
En ese momento de cambios sociales de la llamada “República Liberal”, la industria antioqueña era la más destacada del país.  Nuestra región era el motor de la patria.  De esa potencia empresarial de la Antioquia de entonces, don Otto resalta un signo que no se ha destacado suficientemente: la industria democratizó las acciones.  Personas de todas las clases sociales tuvieron la oportunidad de comprar acciones de las grandes compañías antioqueñas. 
Pero, por encima de la reputación industrial de Medellín, don Otto recuerda que también sobresalía el ángulo intelectual de la urbe: además de que había colegios y universidades de excelencia y de que la gente podía fácilmente suscribirse a las mejores revistas culturales del continente,  uno podía encontrarse con novelistas de la talla de Tomás Carrasquilla o el entonces joven Manuel Mejía Vallejo; con poetas de la categoría de León de Greiff o de Abel Farina, o de los entonces promisorios Édgar Poe Restrepo, Hernando Rivera Jaramillo, Jorge Montoya Toro  y Carlos Castro Saavedra.  Si uno preguntaba por grandes músicos, allí estaban Carlos Vieco y Tartarín Moreira.  Y si de artistas hablamos, sobresalían el gran muralista Pedro Nel Gómez y Rodrigo Arenas Betancur (quien realizara un busto de su amigo Otto).
Había también filósofos, como Cayetano Betancur y Abel Naranjo Villegas, y promotores de la divulgación de las nuevas tendencias intelectuales, como Gabriel Fernández Jaramillo y Alfonso Mora Naranjo.
Lástima que el espacio de hoy se nos esté acabando y que no nos alcance para referirnos a las delicias de eso que don Otto llama “el verbo ‘juniniar’”, ni a sus historias de retroalimentación intelectual con sus dos mayores “compinches” de esos tiempos en Medellín: Rodrigo Arenas Betancur y Belisario Betancur. Con ellos, conformó un trío formidable, sobre cuyas anécdotas y trascendencia bien valdría la pena escribir un libro. Hoy, 70 años más tarde, don Otto mantiene su exquisita amistad de diálogo y raciocinio con el expresidente-poeta. 
Gracias a su profunda compenetración con el pueblo antioqueño, don Otto ha escrito una docena de libros sobre nuestros autores. “Yo me he preocupado por devolverle a Antioquia lo que me entregó en sabiduría”, dice don Otto, el más prolífico ensayista colombiano.

9 de agosto de 2011

Ocho y nueve decenios de brillo - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Ocho y nueve decenios de brillo

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

Hoy, domingo siete de agosto, cuando estoy escribiendo esta columna, que saldrá en Medellín el próximo miércoles, se transmitió en Colombia un programa de History Channel sobre El Bogotazo, el dramático 9 de abril de 1948.

Sergio Esteban Vélez Peláez
Entre varios políticos, historiadores y analistas de primera categoría, apareció nadie menos que nuestro amigo, el amigo de todos, el gran escritor e ideólogo liberal Otto Morales Benítez.
Da placer escucharlo y mirar las expresiones de su rostro, lleno de vida y energía. Y sus opiniones contundentes y autorizadas. Y, si uno recuerda el hecho de que, justamente hoy domingo, está cumpliendo 91 años de edad, hay que quedarse sorprendido.
Qué conveniente para Colombia, en esta época de confusión, graves discusiones políticas y jurídicas, trastornos y peligros económicos, poder seguir contando con la visión, la orientación y la voluntad de influir y de hacer de este astuto y sabio observador, que es un conveniente polo a tierra para el país.

***
Otro aniversario que celebramos los amantes de la cultura y el arte colombianos son los 85 años de edad que está cumpliendo el consagrado pintor y escultor colombo-peruano Armando Villegas.
Villegas, el artista más plagiado de Colombia, nació en Pomabamba, Ancash (Perú), en 1926. Realizó estudios de Bellas Artes en la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú y en la Universidad Nacional de Colombia, donde hace un postgrado en Pintura Mural.
Ha sido director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Colombia y profesor de Artes en las universidades Pontificia Javeriana, de los Andes y Nacional de Colombia, en Bogotá. Fundador del Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano, de Santa Marta, Colombia. Ministro Consejero Cultural Ad. Hoc. de la Embajada del Perú en Colombia.
Ganó, en 1958, premio en el XI Salón Nacional Colombiano, y, en 1957, en el Concurso Mural Coltejer, en Medellín.
En ese entonces, ya figuraba, junto a Botero, Obregón, Manzur, Grau y Wiedemann, en la nómina de los nombres mayores de nuestra Pintura.
Ha recibido, entre otras distinciones, la Orden de San Carlos, concedida por el presidente Misael Pastrana Borrero; la Medalla de Honor del Congreso de la República del Perú, la del Congreso de Colombia, la Orden de la Democracia de Colombia y la Gran Cruz de la Orden al Mérito, del Perú.
Su obra se ha mostrado en 45 exposiciones individuales, en París, Nueva York, Madrid, Tokio, Seúl, Ginebra y Basilea (Suiza), Miami, Lima, Caracas, Quito, Ciudad de Panamá, Santo Domingo, San Juan de Puerto Rico, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Manizales, y en ferias y bienales internacionales de Nueva York, Madrid, Osaka, Sao Paulo, México, Miami y Bogotá.
Se han publicado varios libros dedicados a su obra, entre los que resalta el maravilloso que editó hace un par de años Villegas Editores.
Al considerar que, desde los años cincuenta, el maestro Villegas ha enriquecido y llenado de orgullo al arte colombiano, el presidente César Gaviria Trujillo, le otorgó, en 1994, la nacionalidad colombiana.
En una de las entrevistas que el maestro Villegas generosamente me ha concedido, manifestó su preocupación sobre el rumbo que están tomando las nuevas generaciones de artistas: “Ahora se habla mucho de la importancia de la obra conceptual, a partir de los conceptos que, en 1917, emitió Duchamp. Pero hay mucha improvisación en los jóvenes artistas que no hay profundizado en el campo del conocimiento de las Artes y sus técnicas. Los centros de formación de artistas en Colombia parece que se han acabado. En otros tiempos, por ejemplo, las escuelas de Bellas Artes de la Universidad Nacional, de los Andes y algunas otras tenían un valor extraordinario en cuanto a la parte formativa, porque había profesores de alto nivel: una serie de artistas profesionales que éramos activos, estábamos trabajando y experimentando y servíamos como ejemplo de lo que sustentábamos en las clases. Eso se ha acabado.
Ahora, las escuelas de Bellas Artes están enseñando es teoría, lo netamente conceptual, pero no el oficio de construir, crear, manejar texturas, justamente para exaltar el lenguaje que puede tener el artista. Además, hay mucha gente que no tiene sensibilidad ni talento y cree que, con decir que es artista, puede crear cualquier cosa y confundir a los espectadores”.
Todas las congratulaciones al maestro Villegas en este significativo aniversario.[Fuente y foto: Blog personal Sergio Esteban Vélez Peláez: http://www.sergioestebanvelez.com/article-ocho-y-nueve-decenios-de-brillo-82635517.html]

2 de agosto de 2011

!Hay que tomar partido! - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

!Hay que tomar partido!

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

En estos días, cuando ya avanza la dinámica de las campañas a alcaldías, gobernaciones y entes colegiados departamentales y municipales, he estado conversando con numerosos amigos escritores, artistas y trabajadores de la cultura. Y me ha sorprendido negativamente darme cuenta de que muchos de ellos no muestran interés alguno hacia la contienda electoral que se avecina y son tibios e indiferentes a la hora de evaluar los perfiles y realizaciones de los candidatos. Ni siquiera parece que les importara quién será el líder escogido para comandar los destinos de Medellín, especialmente los de los asuntos culturales y educativos, que son aquellos por los cuales debemos velar los defensores de la cultura como herramienta para la paz.
Sergio Esteban Vélez Peláez
La cultura no puede ser indiferente ni ignorante ante la problemática de la ciudad; los gestores culturales debemos sensibilizarnos con nuestra realidad y ser activos participantes en la búsqueda de soluciones para una mejor situación de los habitantes de una urbe tan importante como la nuestra. Es necesario que nos comprometamos con la construcción de la Medellín megalópolis cívica, culta y líder por la que tanto trabajaron nuestros emprendedores ancestros. ¡No seamos reacios a asumir posiciones en cuanto a lo público! ¡Hay que tomar partido! Y la mejor opción que hoy encontramos es la que nos ofrece Aníbal Gaviria Correa.
Los intelectuales y artistas estamos hastiados de politiqueros y corruptos promeseros. Por eso, nos esperanzamos y vislumbramos una luz en la figura de Gaviria Correa. Porque Aníbal no es promesas: es obras, y de su gestión incansable todos somos testigos. Su labor social, cultural y de defensa de la vida y de los derechos humanos ha sido exaltada y reconocida a nivel nacional e internacional y no es gratuito que haya sido elegido como el mejor gobernador de Colombia. Vivimos entonces un período admirable que nos llevaba a sentirnos orgullosos de nuestra administración.
La brillante trayectoria y las ejecutorias de este administrador de empresas especializado en Harvard son prenda de que, bajo su orientación, Medellín volverá a ser el motor de Colombia y recobrará el liderazgo que durante tantos años nos llenó el alma de entusiasmo.
La gente no olvida que durante la gobernación de nuestro personaje se realizaron innumerables obras públicas extraordinarias, se dio vivienda digna a más de 100.000 familias paisas (gracias al programa VIVA) y se gestaron procesos educativos y culturales de altísima importancia, que no mencionamos hoy, por falta de espacio, pero a los cuales nos referiremos con detalle en columnas posteriores. Me permito, sin embargo, recordar rápidamente que, gracias a la visión de Aníbal, no solo se ampliaron muy notoriamente los cupos educativos en todo el Departamento, sino que, para que los niños más pobres de nuestras comunidades tuvieran mejor disposición para el aprendizaje, se estableció la provisión cotidiana de alimentos a más de 250.000 niños antioqueños beneficiarios del Programa de Mejoramiento Alimentario y Nutricional de Antioquia, MANÁ, creado por ese mártir de la paz que fue Guillermo Gaviria Correa y consolidado por su hermano Aníbal, en su sobresaliente período de gobierno. Valga la pena recordar que este programa de las administraciones de “Una Antioquia Nueva” acaba de ser exaltado con uno de los más honrosos premios de la ONU.
Paradójicamente, en nuestro país, en los procesos de desarrollo intervienen muchísimas personas de distintos estamentos y entidades y cuando las obras alcanzan su culminación ya los gestores han cedido su lugar de gobernantes y han pasado a impulsar otras realizaciones, por lo que muchas veces los reconocimientos recaen sobre sus sucesores y se ignora quién fue el verdadero artífice de estas obras y programas.
Es preocupante que a las más altas posiciones del Gobierno Municipal accedan personajes que no conozcan verdaderamente las circunstancias de Medellín y no tengan experiencia en gestión pública. Aníbal Gaviria ha estudiado mejor que nadie las condiciones de nuestro entorno, y su experiencia y la alta categoría de su inclusivo equipo de trabajo nos llevan a estar seguros de que, bajo su guía, Medellín ascenderá hasta la posición internacional a que tiene derecho y que, con su acendrado plan de gobierno, podremos dar debidas soluciones a los problemas sociales que hoy tanto nos angustian. [Fuente y foto: Blog personal Sergio Esteban Vélez Peláez: http://www.sergioestebanvelez.com/article-hay-que-tomar-partido-82634978.html]

26 de julio de 2011

Genealogistas vs. Daniel Coronell - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Genealogistas vs. Daniel Coronell

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Sergio Esteban Vélez Peláez
El pasado cinco de julio, en su columna “Pseudología fantástica”, el doctor José Obdulio Gaviria revela una serie de supuestas inconsistencias que el periodista Daniel Coronell habría venido divulgando acerca de sus orígenes personales y familiares. Luego de poner en evidencia que el padre del periodista es un honorable educador de Arauca, y no un poderoso judío, Gaviria comenta: “Daniel, quien llegó a ser presidente de la comunidad judía de Colombia, informaba que su judaísmo era raizal; que su padre y su tío llegaron de Yugoslavia en brazos de los abuelos, perseguidos por la horda nazi; hacía pensar que su ADN no tenía espirales sino estrellas de David”.
Pocos días después, El Tiempo publicó la réplica de Coronell a la mencionada columna. En ella, el columnista corrige a Gaviria, al decir que no fue presidente de la comunidad judía de Colombia, sino presidente de la oficina de relaciones humanas de la Comunidad Judía de Bogotá, y, en cuanto a su linaje, no cede. Asevera: “Sobre el origen judío de mi apellido hay abundantes pruebas”.
Posteriormente, otros líderes de opinión, como el eminente historiador Jorge Orlando Melo, terciaron en la polémica. Pero lo que a nadie le quedó claro fue el punto sobre el origen judío-yugoslavo del apellido Coronell.
Inquieto sobre este tema, lo consulté con mi amigo Luis Álvaro Gallo Martínez, presidente de la Academia Colombiana de Genealogía y autor del libro “Inmigrantes a Colombia”. Resumo sus eruditas consideraciones al respecto:
“Aunque judíos siempre ha habido en Colombia, el gran paquete de ellos llega a nuestro país a finales del siglo XIX, con una serie de judíos sefarditas, muchos de ellos procedentes de islas del Caribe, que entran a nuestro país, principalmente por Barranquilla, y que son apellidos con grafía en español o de fácil pronunciación para nosotros los latinos, como, por ejemplo, Álvarez-Correa, o Peres (con ese), o Salzado, o Moreno, o (un poquito más distintos) Senior, o Cortissoz. Todos ellos radicados en la Costa Atlántica.
Ya en el siglo XX, y en especial después de la segunda década, comienzan a llegar judíos del rito asquenazi, que provienen de países como Polonia, Georgia y Rusia, con grafías un poco enredadas para nosotros. Muchos de los portadores de esos apellidos los castellanizaron para disimular un poco su origen extranjero o hacerlo más entendible.
A los judíos les llama la atención que muchas personas quieran tener apellido judío. Si se refiere a apellidos llegados a finales del siglo XIX o del mismo siglo XX, las inmigraciones a Colombia han sido muy reducidas, relativamente, y sí se puede demostrar su origen. Pero demostrar uno que su apellido es judío por el lado de España (donde los judíos estuvieron durante muchos más años que el pueblo árabe), sería una investigación de más de 15 generaciones, cosa bastante difícil, por la pérdida o falta de documentos que permitan esa continuidad.
En cuanto a la “ll” final en apellidos es relativamente escasa. Es más común en apellidos extranjeros la doble “n” final, como, por ejemplo, Hollmann, pero, según la versión popular, esa doble nn final es precisamente para demostrar que no eran judíos.
En mi base de datos sobre inmigrantes a Colombia, solamente figuran 11 personajes con apellidos que tengan esa terminación, y, curiosamente, a ninguno lo tengo registrado como judío. Los apellidos son estos: Bassill, (libanés) Borell (catalán), Boschell (irlandés), Cantrell, socio de la primera cervecería en Bogotá, Curbill (inglés), Gill (de Jamaica), Gledhill (inglés) y Thelwell (establecido en Lorica por 1928). Debemos anotar adicionalmente que llegaron muchos extranjeros que se radicaron en poblaciones apartadas y de ellos no quedó ningún registro.
Como comentábamos atrás, los judíos asquenazis llegados a Colombia casi todos ellos procedían de Rusia, Polonia o de países que conformaron la Cortina de Hierro. De Yugoslavia, prácticamente no vinieron judíos.
Y por los Llanos Orientales (tierra de la familia de Daniel Coronell) llegaron generalmente italianos (y no judíos)”.
Ahora, lo que a los aficionados a las curiosidades históricas nos gustaría conocer son las pruebas que Daniel Coronell dice tener acerca de sus ancestros judíos y que contradirían al presidente de la Academia Colombiana de Genealogía.

20 de julio de 2011

(Yvonne Nicholls) El hada madrina del periodismo colombiano - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

(Yvonne Nicholls) El hada madrina del periodismo colombiano

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

Los periodistas colombianos estamos de fiesta con la noticia de que, hace pocos días, el señor presidente de la República ha exaltado a Yvonne Nicholls con la Cruz de Boyacá, máxima condecoración de nuestra patria, creada por el Libertador, en 1819. El año pasado, ya había sido distinguida, por el presidente Uribe, con la Orden al Mérito Cultural.
Sergio Esteban Vélez Peláez
Como todos sabemos, la emprendedora Yvonne no sólo es un emblema del desarrollo de las relaciones públicas en Colombia, sino que es la fundadora y el alma del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, la quijote que, ostentando todo su “savoir faire”, logró convertirlo en el galardón periodístico más prestigioso del país y que sigue luchando cada año por que este se realice según lo deseado.
La intención de la ejecutiva y visionaria Yvonne, cuando tuvo la iniciativa de crear en Colombia un premio importante de Periodismo, fue no sólo la de incentivar la creación de trabajos periodísticos de excelencia y honrar a los más altos representantes de este noble oficio (tan malagradecido, por tradición), sino también formar un compendio de trabajos que pudieran marcar la pauta a la hora de hacer seguimiento a la historia del periodismo colombiano.
Sin duda alguna, el estímulo que significa el Premio Simón Bolívar ha contribuido notablemente a que nuestro periodismo haya subido de escalafón, a que haya crecido en análisis e independencia y a que cada día se posicione más en el ámbito de los países hispanohablantes.
Desde niño, cuando empecé a publicar mis primeros textos y a leer, a modo de aprendizaje, lo que escribían los periodistas consagrados, he admirado con fascinación a los ganadores de este premio. Como no me alcanza el espacio para referirme a cada uno de ellos, deberé limitarme a mencionar algunos nombres: Gabriel García Márquez, Alberto Lleras Camargo, Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, Álvaro Gómez Hurtado, Germán Arciniegas, Hernando Santos, Guillermo Cano, Otto de Greiff, Yamid Amat, Germán Castro Caycedo, Juan Gossaín, Fernando González Pacheco, Manuel Zapata Olivella, Bernardo Hoyos, María Isabel Rueda, Margarita Vidal, Gloria Valencia de Castaño, Bernardo Hoyos, Enrique Santos Calderón, Plinio Apuleyo Mendoza, Álvaro Castaño Castillo, Fernando Gómez Martínez, Enrique Peñaloza, Daniel Samper Pizano, Darío Arizmendi, Julio Sánchez Cristo, Felipe López Caballero, Alejandro Santos, Rodrigo Lloreda Caicedo, Rodrigo Pardo, Alberto Zalamea, Eduardo Posada Carbó, Juan Lozano, Héctor Abad Faciolince, Felipe Zuleta Lleras, Eduardo Escobar, Óscar Collazos, Claudia Gurisatti, Florence Thomas y Roberto Pombo. Valga la pena recordar que nuestro periódico EL MUNDO, en calidad de empresa periodística, fue honrado con esta distinción en 1983.
Otra lista fulgurante de nombres es la de aquellos que, a lo largo de 36 años, Yvonne ha invitado para pronunciar el discurso central en la ceremonia de proclamación del premio y para entregar el mismo a los ganadores. Entre ellos se encuentran no sólo varios expresidentes de la República, sino también escritores de la categoría del actual Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, de Arturo Uslar Pietri, Manuel Mejía Vallejo, Alvaro Mutis, Miguel Otero Silva, Juan Luis Cebrián, Jon Lee Anderson y Sergio Ramírez.
En un país tan lastimado como Colombia, cuya problemática política y social y cuya crisis de criminalidad azota a la ciudadanía y a los militantes mismos del mundo de los medios (hasta el punto de convertirlos en víctimas personales de dicha criminalidad), la existencia de un premio como este produce alivio, no sólo en el sector del periodismo que sigue las ideas y los eventos políticos, sino también en el de todas las otras áreas de este oficio, como la mía, la cultural.
Por todo esto, no podemos menos que expresarle a Yvonne nuestra consciente gratitud por la institucionalidad de este galardón que apoya y premia a los que estamos dedicados a la profesión periodística, y felicitarla por la alta condecoración que ha recibido, que llena de orgullo y de satisfacción al periodismo colombiano.

6 de julio de 2011

90 años de un hombre del Renacimiento - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

90 años de un hombre del Renacimiento

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Ese baluarte de la cultura antioqueña que es Leonel Estrada está cumpliendo noventa años de edad. Y, para celebrarlo, la Galería Arte Autopista ha inaugurado la exposición “Ejemplar”, con 90 de las más recientes pinturas que el maestro Estrada ha realizado como ejercicio didáctico, en su apostolado por insuflar en los niños la pasión por las artes plásticas y fomentar la creatividad.
Sergio Esteban Vélez Peláez
Inmejorable título el de la exposición, ya que Estrada, a lo largo de su vida, ha demostrado ser un ciudadano, un cristiano, un humanista y un líder ejemplar, y él mismo ha sido un “ejemplar” de eso que los anglosajones llaman un “Renaissance man”, un “hombre del Renacimiento”, cuya erudición y maestría abarcan múltiples áreas del conocimiento.
Para constatarlo, basta repasar someramente la lista de las actividades que han colmado sus días: ha presidido el Museo de Antioquia, el Club de Profesionales de Medellín, la Sociedad de Artistas y Escritores, la Sociedad Antioqueña de Antropología, el Radio Club de Antioquia, la Sociedad Colombiana de Ortodoncia, la Sociedad Odontológica Antioqueña y el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia (de la cual fuera decano de Odontología).
Ha sido fundador de un museo y de una biblioteca.
Sin embargo, su obra maestra, esa con la cual cambió el panorama y el rumbo del arte colombiano, fue la fundación y dirección de las famosas bienales de arte de Medellín, verdadero hito en la historia creativa del país.
Antes de escribir esta columna, consultamos con su hija María Isabel acerca de las facetas de este genio que no todos conocemos. Ella me respondió con un mensaje tan compacto y tan completo, que creo que vale la pena transcribirlo en su totalidad:
“Quiero contarte un poco de su vida:
Su padre Alberto Estrada también era artista: pintor, poeta, escultor y gran fotógrafo. Era oftalmólogo. Desarrolló un telescopio y varios inventos que inclusive patentó. De él heredo papá estas habilidades y ese ánimo de incursionar en muchos campos y de estar creando permanentemente.
Leonel estudio Odontología en la U de A y siempre fue un alumno destacado, tanto que al final de su carrera recibió una beca de Columbia University para especializarse en Ortodoncia. Fue pionero en esta rama en la ciudad y en Colombia.
Vivió en New York y allí tuvo la oportunidad de entrar en contacto con las nuevas tendencias del arte y el surgimiento del arte moderno. Con su mente llena de ideas nuevas, regresa a Colombia, en 1946, deseoso de transmitir no solo su profesión sino una visión del mundo de la cual estábamos lejos en Colombia… Leonel pintaba, hacia escultura, cerámica, escribía poemas y, al mismo tiempo, se dedicaba a promocionar el arte.
Su incursión en el arte comenzó con obras figurativas, pero trabajó también el tachismo, la figuración libre, informalismo, el Soft-art, del que fue uno de los promotores, desarrollo una técnica con piroxilina al fuego.
Fue nombrado secretario de Educación de Antioquia, y una de sus metas fue inculcar la creatividad a través de todos los medios didácticos y especialmente a través del arte para abrir en los niños un mundo diferente…más amplio, lleno de ideas, de colores y de libertad.
Dictó conferencias y trajo muchos conferencistas y muchos artistas para exponer sus obras.
Hizo esculturas. También cerámicas. Sigue siendo pintor a sus 90 años.
Inventó los logografismos, que son palabras lustradas por medio de sus mismas letras.
Ha escrito más de 1000 poemas, y no para de hacerlo, se inspira en la vida diaria, en sus nietos, en todo lo que ve (ganador de un premio internacional de poesía mística).
Ha realizado tres ediciones de su Diccionario del Arte Actual, cada una corregida y aumentada con los diferentes términos que surgen en el arte hoy en día.
Tiene recopilados 4 libros de chistes. Y 5 libros de poemas sin publicar”.
Todos los aplausos y felicitaciones para Leonel Estrada y su poliartística familia. Su exposición, en la Galería Arte Autopista, estará abierta al público hasta el próximo 19 de julio.

Apostilla: Recibí con sorpresa y agrado varias comunicaciones de mis lectores intrigados por la ausencia de esta columna en las pasadas semanas. Me halaga y me estimula saber que algunos hayan echado de menos a este columnista. El motivo por el cual no publiqué artículos en el pasado mes y medio es que estaba realizando una pasantía en la Universidad de York, cuya programación era tan intensiva, que me imposibilitaba cumplir con el ritmo de investigación y de trabajo de campo necesario para el buen suceso de las labores de un columnista. De nuevo, muchas gracias.

27 de junio de 2011

Letra y forma con aroma de mujer - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Letra y forma con aroma de mujer

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
sergiopoesia@yahoo.com

Hoy quiero referirme a dos poeta colombiana Bella Clara Ventura de excelencia en el universo de las artes y las letras.
Comenzaré con la poeta colombiana Bella Clara Ventura. Es importante y necesario que hablemos de ella en estos días, cuando el jurado del Premio Internacional de Poesía Guadalquivir Cautivo la ha proclamado como ganadora del primer premio en este concurso ibérico. En tal certamen, la talentosa Bella Clara hubo de competir con más de ciento cinco participantes de España, Argentina, México, Colombia, Venezuela, Uruguay, Cuba, Chile, Bolivia, Puerto Rico, Francia, Estados Unidos y Canadá.
Sergio Esteban Vélez Peláez
Dada la acogida internacional de este concurso, sorprende que los medios de nuestra patria no hayan hecho divulgación alguna del hecho de que sea una colombiana quien se haya alzado con el gajo de laurel apetecido.
Y no es este el primer honor que ofrece a Colombia la querida Bella Clara. Su trabajo por la unión internacional de los trabajadores de la poesía ha hecho que el movimiento Poetas del Mundo la nombrara “Embajadora” de esa organización. También fue honrada en Ginebra como Embajadora de la Paz. Como tal, y, por supuesto, como poeta innovadora, ha representado a nuestro país en numerosos congresos internacionales. Su obra, que comprende más de veinte libros publicados (además de los varios filmes que ha dirigido), ha dejado en alto el nombre de Colombia en naciones como Francia, Estados Unidos, Suecia, Brasil, México, Argentina, Chile, Puerto Rico, Ecuador, Uruguay, Cuba y Perú.
Todas nuestras felicitaciones para esta sobresaliente compatriota.

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La otra artista de la cual nos ocuparemos hoy es . El Festival de Arte Latinoamericano de Montreal (Latinarte) acaba de inaugurar la exposición “Arrêt = la folie”, una selección de la más reciente obra de esta joven y prometedora embajadora de nuestra cultura.
Formada en el prestigioso Collège Marsan, de Montreal, Carrero hace poco fue noticia en el medio de los apasionados por el arte en el Canadá, al ganar el premio“ L’entraide ici comme à l’étranger”, con su trabajo fotográfico de temática social.
Esta semana, Radio Canada International ha presentado a Carrero como una artista polifacética que ha combinado su tarea como fotógrafa con una intensa labor humanitaria. Es socióloga de profesión, con especializaciones en universidades de Chile y de Venezuela.
Además del ejercicio del periodismo gráfico para medios diversos, Carrero ha estado al frente de numerosos proyectos relacionados con temáticas socioculturales y de conservación ambiental. Ha desarrollado, además, un activo voluntariado en el campo de la protección a las mujeres, la prevención del cáncer, la conservación del patrimonio cultural de los pueblos indígenas del Canadá y la sensibilización acerca de las condiciones de vida de las comunidades más pobres de Venezuela, de la mano de instituciones como la Alcaldía de Montreal, Amnistía Internacional y el Club Rotario.
Ojalá podamos tener pronto en nuestra ciudad una exposición de envergadura que presente ante nuestra comunidad la visión magistral de esta promisoria creadora artística que tantos elogios está mereciendo.

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Punto aparte: Pareciera como si los distinguidos directivos de la Academia Brasileña de Letras hubieran perdido la razón, o, al menos, la vergüenza. Hace un par de semanas, esa ilustre institución, que generalmente rinde tributo a los más cimeros autores de lengua portuguesa, enalteció con su máxima condecoración al astro del fútbol Ronaldinho. El futbolista, quien asistió a la ceremonia portando jeans y tenis, fue presentado por los académicos como “Doctor Ronaldinho”.
Al parecer, el hecho de elevar a los profesionales del fútbol a la categoría de eminentes representantes de la lengua y la literatura ya se está convirtiendo en costumbre para la citada academia: en menos de un año, dos entrenadores del Flamengo también han recibido sendas condecoraciones del máximo órgano rector del portugués en Brasil.
Sabiendo cómo es nuestro país, donde tantos futbolistas han recibido la Cruz de Boyacá, no sería raro que dentro de pocos días nos enteráramos de que a los miembros de la Selección Colombia de Fútbol les serán concedidos doctorados honoris causa en Letras... aunque también podrían ser en Física o en Historia...
Foto: Internet

PROYECTO CONTEXTUS GLOBAL

20 de abril de 2011

El País del Sagrado Corazón - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

El País del Sagrado Corazón

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
Sergio Esteban Vélez Peláez

Durante la Guerra de los Mil Días, el entonces obispo de Pasto, Ezequiel Moreno (hoy canonizado) dedicó sus homilías a atacar al Partido Liberal, al cual consideraba “anti-cristiano” y alentó a los fieles católicos a “defender su religión con rémingtons y machetes”.

Durante los 45 años de la “Hegemonía Conservadora”, el Arzobispo de Bogotá tenía una influencia arrolladora y determinante a la hora de “ungir” al candidato del conservatismo, quien, indefectiblemente, sería electo Presidente de la República.

Algunos otros obispos sobresalientes, siempre alineados con el Partido Conservador, azuzaron al pueblo a “aniquilar” a los liberales.

Siguiendo esa línea, el célebre obispo de Santa Rosa de Osos, Miguel Ángel Builes, llegó hasta el extremo de prohibir a sus sacerdotes absolver los pecados de los liberales.

En 1931 (meses después de cuando, por un error estratégico de Monseñor Ismael Perdomo, el conservatismo perdió el poder), Monseñor Builes, furibundo, escribiría en una pastoral: “Que el liberalismo ya no es pecado, se viene diciendo últimamente con grande insistencia. [...] Nada más erróneo, pues lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo”. Según esto, las doctrinas de Galileo, que fueron condenadas como “malas y heréticas” por la Iglesia Católica de su época (hasta el punto de que casi lo queman vivo, lo hicieron retractarse y, aún después de haberlo humillado lo dejaron prisionero de por vida), hoy en día seguirían siendo teorías de herejía y pecado, pues “lo que es esencialmente malo jamás dejará de serlo”.

En esta Semana Santa, el episcopado colombiano se ha unido para que en las multitudinarias celebraciones de cada una de las parroquias del país sean proclamadas prédicas en contra del derecho de los homosexuales a ser padres.

En el país donde vivo, Canadá, la Iglesia Católica gozó hasta hace cincuenta años de gran influencia en las decisiones gubernamentales que se tomaban en la provincia del Quebec, cuya población estaba constituida por una inmensa mayoría francófona (católica, sumida en la miseria y con familias de decenas de hijos) y una minoría anglófona (no católica, de alto nivel económico y con menos hijos).

Retablo Iglesia Notre Dam de Montreal-Canadá

Esta situación comenzó a cambiar en 1960, cuando, gracias a la llamada “Revolución Tranquila”, el pueblo francófono se dio cuenta de que, para lograr una reforma sustancial, tenía que dejar de obedecer al clero, aplicar la planificación familiar (por más que la condenaran los religiosos) y utilizar el derecho al voto para elegir a líderes que impulsaran la educación en las clases más pobres y llevaran a la sociedad hacia la equidad.

Hoy, en el Quebec, los templos están vacíos. Las diócesis han tenido que vender muchos de ellos, porque no tienen dinero para pagar la calefacción. Muchos se han convertido en bibliotecas, teatros ¡y hasta en restaurantes y discotecas! Los obispos perdieron su influencia.

Mientras tanto, el Estado se ha dedicado a exaltar al ser humano en su dignidad de ente “a imagen y semejanza de Dios”, pero con un enfoque muy distinto al de la Iglesia: la libertad de expresión, el libre desarrollo de la personalidad y el castigo a la discriminación por raza o sexo se han convertido en la política que más enorgullece a este país. Los canadienses francófonos se convirtieron en uno de los pueblos mejor educados del mundo y desde hace decenios dejaron de ser pobres. A todas las personas se les garantiza la protección de los derechos fundamentales y un nivel de vida digno. La corrupción administrativa es mínima. En el rarísimo caso de que se presente un homicidio, los medios se ocupan del tema con la seriedad necesaria y le hacen seguimiento durante meses... y, por supuesto, se halla al culpable y este es condenado con todo rigor. Uno puede salir a la calle a cualquier hora, sin temor a ser atracado, secuestrado o asesinado... y, en las ciudades más pequeñas (incluyendo algunos barrios de metrópolis como Montreal), la gente no cierra con llave las casas ni los autos. ¡Ah! y ¡no es raro encontrar en las calles parejas del mismo sexo que pasean, muy normalmente, con sus hijos adoptados!

¿La “Sodoma y Gomorra” Canadá debería seguir el ejemplo de la bendecida y piadosa Colombia?
Foto: Internet

1 de abril de 2011

Reconocimientos merecidos - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

Sergio Esteban y Sonia Osorio

Reconocimientos merecidos

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com

- Esta semana, la cultura colombiana está de luto con la muerte de Sonia Osorio. Nadie ha trabajado nunca como ella por exaltar y divulgar lo más bello de ese tesoro que son las danzas folclóricas de nuestra patria. Qué mujer corajuda y perseverante hemos perdido. En sus últimos años, a pesar de sus problemas de salud y de sus dificultades auditivas, siguió comandando sin pausa su obra maestra, el Ballet de Colombia, orgullo nuestro. Este hijo suyo le mereció innumerables homenajes. Nunca en mi vida, ni siquiera en las casas de los mayores artistas plásticos y escritores de Suramérica, he visto un recinto tan lleno de condecoraciones como la biblioteca del apartamento de Sonia Osorio en Bogotá. Recuerdo que no me alcanzó el tiempo para repasar con mis ojos el conjunto entero de diplomas, medallas y trofeos de todos los países a los que llevó nuestro folclor. Se nos fue una de las más meritorias embajadoras de la cara positiva de Colombia. Su legado seguirá vivo mientras nuestra nación vibre con la danza. Sinceras condolencias a los suyos.
***
- Qué desafortunada la columna “Cuervo sí, otro Caro” (El Espectador), en la cual, hace un par de semanas, Ana María Cano se va lanza en ristre contra don Miguel Antonio Caro y sugiere que el Instituto Caro y Cuervo suprima de su razón social el apellido de este cimero intelectual. Es increíble que una periodista que alguna vez impulsó a escritores colombianos se atreva a plantear que don Miguel Antonio no tiene méritos suficientes para que la cultura colombiana le rinda homenaje.
El simple hecho de que la columnista no esté de acuerdo con el pensamiento de don Miguel Antonio ni con sus realizaciones cuando estuvo en la Presidencia de la República, no le dan derecho para minimizar el valor de la obra literaria y lingüística de este insigne colombiano.
¿Podrá Cano ignorar que Caro, además de poeta de refinada lira, traductor perfeccionista, periodista aguerrido, lúcido ensayista y eminente educador, es todavía considerado como uno de los principales gramáticos de nuestra lengua? Y ni hablar de lo que él representó a la hora de apoyar el fecundo y excelso movimiento literario de su generación en nuestro país.
No puede ser justo que, por el hecho de haber profesado la fe católica y militado en el conservatismo, haya quienes quieran borrarlo de nuestra historia cultural.
***
- Nuestro amigo el escultor paisa Joaquín Restrepo, a quien ya nos hemos dirigido en estas mismas páginas como el más promisorio artista colombiano menor de 30 años de edad, ha sido seleccionado para representar a Colombia, junto al maestro Fernando Botero, en el prestigioso Pabellón Latinoamericano de la Feria Internacional de Arte de Shanghái, que tendrá lugar dentro de tres semanas. En tan reputado evento, se presentará una muestra de la excelente producción escultórica de Restrepo, que ya le ha merecido los más altos elogios de la crítica nacional. En el catálogo acerca de estos trabajos en bronce, sobresale un texto del ex presidente Belisario Betancur, quien consagra a Restrepo como un “maestro ungido por los dioses”. Vale la pena recordar que en un par de subastas realizadas por la Casa Christie’s la obra de Restrepo ha alcanzado valores superiores a los de trabajos de los grandes maestros del arte moderno colombiano. Esperamos que este año finalmente podamos gozar de una exposición de Restrepo en Medellín.
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Me satisfizo muchísimo enterarme de la inclusión de la columnista Elbacé Restrepo en el libro de “Los 20 de Así va Antioquia 2010”, que acaba de lanzarse. Justo y merecido reconocimiento a una mujer sensata e inteligente que, con su estilo familiar, conciso y frentero, ha logrado catapultarse como una de las articulistas más leídas y comentadas de nuestro departamento. Somos muchos los que esperamos con ansias a que sea domingo para leer las reflexiones de Elbacé. En algunas ocasiones, nuestras opiniones divergen, pero la mayoría de las veces comparto sus preocupaciones y me alegro de que ella tenga la valentía necesaria para abordar temáticas importantísimas que han sido inexplicablemente soslayadas por nuestra prensa. Aplausos para ti, querida Elbacé.
Foto: Galería de Sergio Esteban Vélez

23 de marzo de 2011

El tsunami no ahoga la Sinfónica del Japón - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

El tsunami no ahoga la Sinfónica del Japón

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
http://www.sergioestebanvelez.com/

Fernando Botero, Olga Elena Mattei y Sergio Esteban Vélez  
Hoy quisiera compartir con ustedes este diálogo que sostuve este fin de semana con mi colega y amiga la gran poeta Olga Elena Mattei:
-
Hola, Sergio Esteban, ¿cómo estás?

- Qué hay, Olga Elena, ¿cómo estás tú?
- Yo, asfixiada, hundida con lo del tsunami.
- Sí, qué horror, ¿no?
- Llevo cinco días sin poderme despegar de las imágenes de los noticieros de televisión.
- Yo no tengo tiempo para ver televisión.
- Yo tampoco, pero ante una tragedia como esa, es obligatorio, en conciencia, interesarse y enterarse de todo.
- Yo leo en la Internet periódicos de todo el mundo...
- No es lo mismo. Todas las palabras inventadas en cualquier idioma no alcanzan a transmitir lo que una sola de esas imágenes. Una vez, en Italia, lo discutí con Zeffirelli, en una capilla medieval donde estaba filmando. Y también peleé sobre la misma idea con Álvarez Gardeazábal, en Cali.
- Y si te tiene tan conmocionada esta catástrofe, ¿por qué no le escribes un poema?
- Precisamente, eso era lo que te iba a contar: Ayer me sentí con la obligación de hacerlo, pero, después de sacar pluma y papel y quedarme en suspenso, como nunca me había pasado, me di cuenta de que me resultaba imposible...
- ¿Por qué?
- Porque es demasiado: tendría que escribir párrafos y párrafos para describir a medias tanto destrozo, tanta desolación, tanta miseria, tanta muerte y tanto dolor.
- Lo que una imagen logra en un instante...
- Y además me quedaría corta. Sólo para describir los pedazos de escombros de pedazos de hogares, gastaría páginas y no causaría el espanto que produce ver los hechos en los videos.
- Tienes razón.
- Quedé tan estupefacta, que la única frase que pude inventar fue: “reniego de la poesía”. Hace tiempos que vengo pensando que la poesía no sirve para nada. Esto fue el golpe final. Ya me convencí de que ni las palabras, ni las columnas de opinión tienen el efecto deseado y necesario.
- Por el contrario, el arte siempre será el mejor medio para expresar sentimientos y lograr catarsis.
- Sí, algunas veces y algunas otras manifestaciones del arte, como la plástica y el cine.
- Y la música.
- La música, a veces, y dependiendo de lo que se trate.
- Precisamente, hoy te iba a contar del concierto en el que estuve ayer, de la Orquesta Sinfónica NHK, del Japón, bajo la dirección del celebérrimo André Previn y la actuación de Kiri Te Kanawa. Fue increíble.
- ¿La orquesta más antigua e importante del Japón, en esta mismísima semana del tsunami, tocando en Montreal? ¡No lo puedo creer!
- Sí, justamente, lo convirtieron en un acto de duelo y de conmemoración. A pesar de que varios de los miembros de la orquesta perdieron sus casas en el siniestro, el espíritu de disciplina y de compromiso de estos músicos les dio fuerzas para atender con estoicismo la cita programada. Desde antes de que la orquesta hubiese ejecutado una sola nota, el público se puso de pie para ovacionar su esfuerzo, que tanto coraje exigió.
- Sí, en todo el mundo se está hablando de la organización, la disciplina, la resistencia y la serenidad que han exhibido los japoneses. ¿Y qué tocaron?
- Aparte de las Últimas Cuatro Canciones de R. Strauss, en la voz de la diosa Te Kanawa, ejecutaron la quinta sinfonía de Prokofiev y una obra del moderno compositor japonés Takimitsu, esquemática al modo de los paisajes japoneses en tinta y de los haikús. Pero lo más pertinente y conmovedor, tratándose del momento, fue que abrieron dedicando un adagio de Bach (Aria en la Cuerda de Sol) a la memoria de las víctimas, en forma de réquiem.
- ¡Qué fortaleza de espíritu! Sí, ese es uno de los casos en que la música puede hablar tanto como las imágenes.
- Y en esta noche, el duelo era doble, ya que no sólo la patria de la orquesta estaba desgarrada, sino también la de la soprano Te Kanawa, Nueva Zelanda, que también acaba de sufrir un terremoto.
- Debió ser sobrecogedor. ¿Y Previn dijo algo?
- Previn, que sigue dirigiendo (sentado) a sus 82 años, anunció que donaría una parte de sus honorarios para los damnificados. A esto se sumó una colecta que la Cruz Roja hizo durante el intermedio con el mismo fin.
- Si las palabras por una causa tuvieran el efecto o el mismo peso del dinero de las colectas... Pero, bueno, ya resultamos los dos escribiendo en un chat un montón de palabras que forman una columna sobre la angustia que le han producido al mundo las tragedias de los japoneses.
Foto: Blog Sergio Esteban Vélez Peláez.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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