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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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16 de julio de 2008

A la raíz

"A la raíz"

José Martí

Los pueblos, como los hombres, no se curan del mal que les roe el hueso con menjurjes de última hora, ni con parches que les muden el color de la piel. A la sangre hay que ir, para que se cure la llaga. No hay que estar al remedio de un instante, que pasa con él, y deja viva y más sedienta la enfermedad. O se mete la mano en lo verdadero, y se le quema al hueso el mal, o es la cura impotente, que apenas remienda el dolor de un día, y luego deja suelta la desesperación. No ha de irse mirando como vengan a las consecuencias del problema, y fiar la vida, como un eunuco, al vaivén del azar: hombre es el que le sale al frente al problema, y no deja que otros le ganen el suelo en que ha de vivir y la libertad de que ha de aprovechar. Hombre es quien estudia las raíces de las cosas. Lo otro es rebaño, que se pasa la vida pastando ricamente y balándoles a las novias, y a la hora del viento sale perdido por la polvareda, con el sombrero de alas pulidas al cogote y los puños galanes a los tobillos, y mueren revueltos en la tempestad. Lo otro es como el hospicio de la vida, que van perennemente por el mundo con chichonera y andadores. Se busca el origen del mal: y se va derecho a él, con la fuerza del hombre capaz de morir por el hombre. Los egoístas no saben de esa luz, ni reconocen en los demás el fuego que falta en ellos, ni en la virtud ajena sienten más que ira, porque descubre su timidez y avergüenza su comodidad. Los egoístas, frente a su vaso de vino y panal, se burlan, como de gente loca o de poco más o menos, como de atrevidos que les vienen a revolver el vaso, de los que, en aquel instante tal vez, se juran a la redención de su alma ruin, al pie de un héroe que muere, a pocos pasos del panal y el vino, de las heridas que recibió por defender la patria. Esto es así: unos mueren, mueren en suprema agonía, por dar vergüenza al olvidadizo y casa propia a esos mendigos más o menos dorados, y otros, mirándose el oro, se ríen de los que mueren por ellos. ¡Es cosa, si no fuera por la piedad, de ensartarlos en un asador, y llevarlos, abanicándose el rostro indiferente, a ver morir, de rodillas, al héroe de oro puro e imperecedero, que expira, resplandeciente de honra, por dar casa segura y mejilla limpia a los que se mofan de él, a los que compadrean y parten el licor y la mesa, con sus matadores, a los que se esconden la mano en el bolsillo, cuando pasa el hambre de su patria, y riegan de ella, entre zetas y jotas, el oro del placer! Hay que ir adelante, para bien de los egoístas, a la luz del muerto. Hay que conquistar suelo propio y seguro.

De nuestras esperanzas, de nuestros métodos, de nuestros compromisos, de nuestros propósitos, de eso, como del plan de las batallas, se habla después de haberlas dado. De la penuria de las casas, del trastorno en que pone a mucho hogar nuestro la crisis del Norte, de eso se habla, en decoro fraternal, de mano a mano. De lo que ha de hablarse es de la necesidad de reemplazar con la vida propia en la patria libre esta existencia que dentro y fuera de Cuba llevamos los cubanos, y que, afuera a lo menos, sólo a pujo de virtud extrema y poco fácil puede irse salvando de la dureza y avaricia que de una generación a otra, en la soledad del país extraño, mudan un pueblo de mártires sublimes en una perdigonada de ganapanes indiferentes. De lo que se ha de hablar es de la ineficacia e inestabilidad del esfuerzo por la vida en la tierra extranjera, y de la urgencia de tener país nuestro antes de que el hábito de la existencia meramente material en pueblos ajenos, prive al carácter criollo de las dotes de desinterés y hermandad con el hombre que hacen firme y amable la vida.

Si a la isla se mira, el dejarla ir, bajo el gobierno que la acaba, entre quiebras y suicidios, entre robos y cohechos, entre gabelas y solicitudes, entre saludos y temblores, podrá parecer empleo propio de la vida, y cómodo espectáculo, a quien no sienta afligido su corazón por cuanto afee o envilezca a los que nacieron en el suelo donde abrió los ojos a los deberes y luz de la humanidad. Cuanto reduce al hombre, reduce a quien sea hombre. Y llega a los calcañales la amargura, y es náusea el universo, cuando vemos podrido en vida a un compatriota nuestro, cuando vemos, hombre por hombre, en peligro de podredumbre a nuestra patria. ¡Aunque no ha de haber temor, que las entrañas de nuestra tierra saben de esto más de lo que se puede decir, y no es privilegio de los cubanos expatriados, sino poder de los cubanos todos, e ímpetu más vehemente que el de sus enemigos, este rubor de la sangre sana del país por todos los que en él se olvidan y se humillan! Es la tierra en quiebra la que se levanta; la tierra en que las ciudades se van cayendo una tras otra, como las hileras de barajas. Es la ofensa reprimida, y el bochorno ambiente, de que ya la tierra se ahoga. Faltaba el cauce al decoro impaciente del país; faltaba el empuje; faltaba la bandera; faltaba la fe necesaria en la previsión y fin conocido de la revolución: eso faltaba, y nosotros lo dimos. Ahora, vamos a paso de gloria a la república. ¡Y a lo que estorbe, se le ase del cuello, como a un gato culpable, y se le pone a un lado!

Y si vemos afuera, y en lo de afuera a este Norte a donde por fantasmagoría e imprudencia vinimos a vivir, y por el engaño de tomar a los pueblos por sus palabras, y a las realidades de una nación por lo que cuentan de ella sus sermones de domingo y sus libros de lectura; si vemos nuestra vida en este país erizado y ansioso, que al choque primero de sus intereses, como que no tiene más liga que ellos, enseña sin vergüenza sus grietas profundas, —triste país donde no se calman u olvidan, en el tesoro de los dolores comunes y en el abrazo de las largas raíces, las luchas descarnadas de los apetitos satisfechos con los que se quieren satisfacer, o de los intereses que ponen el privilegio de su localidad por sobre el equilibrio de la nación a cuya sombra nacieron, y el bien de una suma mayor de hombres; si nos vemos, después de un cuarto de siglo de fatiga, estéril o inadecuada al fruto escaso de ella, no veremos de una parte más que los hogares donde la virtud doméstica lucha penosa, entre los hijos sin patria, contra la sordidez y animalidad ambientes, contra el mayor de todos los peligros para el hombre, que es el empleo total de la vida en el culto ciego y exclusivo de sí mismo; y de otra parte se ve cuán insegura, como nación fundada sobre lo que el humano tiene de más débil, es la tierra, para los miopes sólo deslumbrante, donde tras de tres siglos de democracia se puede, de un vaivén de la ley, caer en pedir que el gobierno tome ya a hombros la vida de las muchedumbres pobres; donde la suma de egoísmos alocados por el gozo del triunfo o el pavor de la miseria, crea, en vez de pueblo de trenza firme, un amasijo de entes sin sostén, que dividen, y huyen, en cuanto no los aprieta la comunidad del beneficio; donde se han trasladado, sin la entrañable comunión del suelo que los suaviza, todos los problemas de odio del viejo continente humano. ¿Y a esta agitada jauría, de ricos contra pobres, de cristianos contra judíos, de blancos contra negros, de campesinos contra comerciantes, de occidentales y sudistas contra los del Este, de hombres voraces y destituidos contra todo lo que se niegue a su hambre, y a su sed, a este horno de iras, a estas fauces afiladas, a este cráter que ya humea, vendremos ya a traer, virgen y llena de frutos, la tierra de nuestro corazón? Ni nuestro carácter ni nuestra vida están seguros en la tierra extranjera. El hogar se afea o deshace: y la tierra debajo de los pies se vuelve fuego, o humo. ¡Allá, en el bullicio y tropiezos del acomodo, nacerá por un fin un pueblo de mucha tierra nueva, donde la cultura previa y vigilante no permita el imperio de la injusticia; donde el clima amigo tiene deleite y remedio para el hombre, siempre allí generoso, en los instantes mismos en que más padece de la ambición y plétora de la ciudad; donde nos aguarda, en vez de la tibieza que afuera nos paralice y desfigure, la santa ansiedad y útil empleo del hombre interesado en el bien humano!

Cada cubano que cae, cae sobre nuestro corazón. La tierra propia es lo que nos hace falta. Con ella ¿qué hambre y qué sed? Con el gusto de hacerla buena y mejor, ¿qué pena que no se atenúe y cure? Porque no la tenemos, padecemos. Lo que nos espanta es que no la tenemos. Si la tuviésemos, ¿nos espantaríamos así? ¿Quién, en la tierra propia, despertará con esta tristeza, con este miedo, con la zozobra de limosnero con que despertamos aquí? A la raíz va el hombre verdadero. Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo. Ni hombre, quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres.
Patria, Nueva York, 26 de agosto de 1893. Reproducido en Obras completas. Volumen II. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963. 377-80

15 de julio de 2008

Contextus y/o Contexto

Contexto. (Del lat. contextus). m. Entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento considerados. 2. Entorno físico o de situación, ya sea político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el cual se considera un hecho. 3. p. us. Orden de composición o tejido de un discurso, de una narración, etc. 4. desus. Enredo, maraña o unión de cosas que se enlazan y entretejen. (Diccionario de la Lengua / Real Academia Española)

Contextus / Columna de Análisis y Opinión Escrita por Pablo Felipe Pérez Goyry. Analista y Periodista Independiente Alternativo Cubano. Miembro del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano. Contextus es Periodismo Independiente Alternativo con Autonomía de Pensamiento, Palabra y Opinión; para Promover los Objetivos del Milenio / 1999-2015, la Libertad, Paz y Democracia con una Cultura de Paz y un Nuevo Contrato Global Social, Cultural, Ético y Medio Ambiental.

29 de junio de 2008

InjerenCIA : Invasión silenciosa, años 60


Esta serie de documentales para televisión revela los Planes y Operaciones secretas de los gobiernos estadounidenses en América Latina durante los útlimos cincuenta años.

Cada capítulo, es el resultado de un trabajo de investigación donde agentes de inteligencia, testigos claves y un cúmulo de evidencias documentadas le quitan la máscara al mundo de la conspiración, el terrorismo y la intervención dirigido por la Agencia Central de Inteligencia.

Historias que se remontan a cinco décadas pero que siguen atentando hoy contra la paz de los pueblos. Historias que desenmascaran los tentáculos de una Invasión Silenciosa.

Nota del Documental: Los derechos de exhibición se encuentran totalmente liberados para medios Comunitarios, organizaciones populares, políticas y sociales sin fines de lucro.

Considerando la importancia de internet para democratizar el acceso a la información y dado el caracter educativo y el valor de rescate de la memoria de la lucha de los pueblos latinoamericanos, los capítulos de la Serie Injerencia son libres para su exhibición y distribución sin fines de lucro a través de la WEB.


InjerenCIA: la invasión silenciosa, años 70

Esta Serie Documental cuenta la "otra historia" de las relaciones de los gobiernos estadounidenses con la América Latina. La historia que no es "oficial" para Washington ni "conveniente" para muchos gobiernos del hemisferio.

Por muchos años se hizo creer que la Agencia no habìa actuado en Venezuela como lo hizo en otros paises del continente, pero su historial esta saliendo a la luz revelando una cadena de intervenciones que se remontan hasta la mitad del siglo pasado.

Los testimonios del Ex Oficial de la CIA Philip Agge, los de quienes se encontraron cara a cara con sus agentes y las pistas que la Agencia no pudo borrar, nos permitieron seguirle el rastro a la CIA en Venezuela durante el periodo comprendido entre 1947 y 1959, descubriendo historias muy semejantes a las que vemos hoy en dia.


Serie Documental "InjerenCIA" La Invasión Silenciosa Capìtulo "Venezuela Años 50" Coproducción, Panafilms, Ministerio de la cultura y la Asociación de Medios Comunitarios 2005.

Mas informacion: http://elproyectomatriz.wordpress.com
Fuente: http://www.injerencia.com/

14 de abril de 2008

Cuba: Éxodos y exilio, la tabla de salvación para los cubanos


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
14 de abril de 2008.

Frente a la costa norte de Cuba, a 130 kilómetros de la península de Hicacos, está incitante Key West. Génesis de inspiración para miles de cubanos que durante cerca de medio siglo han visto en la Florida la tabla de salvación para no sólo huir de la dictadura marxiatfidelista, sino también la posibilidad de alcanzar el “sueño americano”.

Para algunos, una quimera suntuosa que anima la pasión, hace perder la moderación y la calma de la mayoría de los cubanos. La prueba irrebatible, es que a partir 1959 más de un millón de cubanos han dejado atrás las penurias impuestas por la “revolución cubana” y han decidido emigrar o exiliarse en los Estados Unidos de América y otros países.

Entre 1965 y 1971, alrededor de 200.000 cubanos abandonaron el archipiélago en los primeros años después de 1959, y 250.000 “levantaron velas” amparados en el “Programa de Alas por la Libertad”. No es un secreto que en su mayoría los primeros emigrantes o exiliados cubanos eran de la clase acomodada criolla y que tenían mucho que perder bajo el comunismo. Posteriormente, partirán otros isleños de diferentes sectores de la sociedad.

Aunque, este éxodo beneficiará las ambiciones de Fidel Castro y su proyecto revolucionario, puesto que despachaba fuera de la isla a los descontentos y a cualquier persona que pudiera forjar la oposición política, de la misma manera despojaba a Cuba de profesionales y ciudadanos cualificados.

Estas emigraciones o éxodos, no serán los únicos. Quizás el más neurálgico para Castro fue el que se inicia con la entrada en la Embajada del Perú en la Habana, el 1ro de abril de 1980, de miles de cubanos que deseaban salir de Cuba. Más de 10 mil personas en su mayoría adolescentes y jóvenes, en el transcurso de cuarenta y ocho horas, penetraron en la embajada y se acomodaron en los techos, jardines, pasillos y el patio de la sede diplomática.

La historia llega a su fin, cuando durante tres meses más de 125.000 cubanos fueron recogidos en el puerto de Mariel, al Oeste de La Habana, por embarcaciones llegadas de la Florida. Entre los llamados marielitos cruzaron el Estrecho de la Florida unas 25.000 personas que el dictador ordeno liberar de las prisiones. Ante la indudable argucia y mala fe de la dictadura, el éxodo que salía del Mariel fue taponado por James Carter, por aquellos años el Presidente de Estados Unidos.

De esta manera, resultaba evidente que la “revolución cubana” y el “paraíso socialista” tenía espinosas falencias como modelo para los países en vías de desarrollo.

En 1994, Castro consintió premeditadamente la emigración de unos 30.000 balseros, que salieron hacia Florida en pequeñas e improvisadas embarcaciones fabricadas con neumáticos, corcho, madera. Esto obligó a las autoridades estadounidense impedir otra entrada de cubanos en proporciones análogas a las del éxodo del Mariel e indignados al comprobar que la política de emigración de Estados Unidos estaba siendo manipulada a su antojo por Castro, en 1995 el presidente Clinton dio la orden de cancelar la tradicional política del gobierno de Estados Unidos de otorgar asilo político a todo cubano que llegará a sus costas.

La mayoría de los balseros fueron interceptados por los guardacostas estadounidense y trasladados a la base naval de Guantánamo. Con todo, después de permanecer, en los campamentos de Guantánamo, durante un mes en duras condiciones, son aceptados como refugiados y trasladados a Estados Unidos.

Al inicio de estas cuartillas, señalaba que los primeros emigrantes o exiliados cubanos eran los ricos del país, y no los más pobres, lo cual los diferenciaba de la mayoría de otras acostumbradas inmigraciones en la historia de los Estados Unidos.

No hay dudas de que algunos cubanos en el exilio han sufrido la inevitable nostalgia y la resignación de no saber cuando regresaran a la isla. Empero, esto no ha impedido que muchos tengan éxito en sus quehaceres profesionales, como los músicos Arturo Sandoval, Meme Solís, Paquito de Rivera y Celia Cruz. También, escritores y periodistas como Claudia Márquez Linares, Alejandro Armengol, Carlos Alberto Montaner, Alberto Lauro, Zoe Valdez, Raúl Rivero, Pedro Corzo, Manuel Vázquez Portal, Rafael Rojas, Norberto Fuentes, Guillermo Cabrera Infante y Reinaldo Arenas.

O el virtuosismo incomparable del actor, director y productor de cine Andy García; la meritoria labor de los que hacen posible el periódico “La Primavera de Cuba” y la “Revista Misceláneas de Cuba”, que se editan en Suecia; la presencia en el ciberespacio de páginas web diseñadas por cubanos, como “Cuba Democracia y Vida” (Guillermo Milán) y “Contacto Cuba” (Jay Martínez); el prestigioso trabajo del Instituto Nacional de Periodismo Latinoamericano, el Instituto de Estudios Cubanos, y el Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo.

En lo político, es posible que el más conocido sea el caso de Jorge Mas Canosa, un cubano que se dice comenzó lavando platos y de esta manera logro convertirse en millonario y en presidente auto designado en el exilio, como líder de la Fundación Nacional Cubano Americana (CANF), hasta su muerte en 1997.

La CANF, cuestionada por unos y alabada por otros, es célebre por ser el grupo de presión de cubanos estadounidenses más poderoso en Washington, y tiene una influencia sobresaliente en la política de Estados Unidos hacia Cuba.

Asimismo, otros exiliados o emigrantes integran grupos anticastristas muy activos, fundamentalmente en Miami. Como la organización “Hermanos al Rescate”, que consagra sus esfuerzos en ayudar a los refugiados cubanos en alta mar y que en 1996 lanzó propaganda sobre La Habana, desatando una crisis internacional cuando dos de sus aviones acusados de violar el espacio aéreo cubano fueron abatidos por aviones de la fuerza aérea de Castro.

Por las evidencias y propia experiencia personal, coincido con el periodista Jay Martínez, que señala en uno de sus comentarios: “El exilio cubano esta compuesto por cubanos de todas clases. Los que salieron en los sesenta y setenta, los de los ochentas, los noventas y los de ahora del siglo 21”.

En suma, puedo asegurar al paciente lector, que la lista de excelsos cubanos de la diáspora es extensa. Al mismo tiempo, es importante destacar que los cubanos dispersos por el planeta son los principales financista de la economía cubana con las remesas que envían a sus familiares en la isla cárcel.

Por lo demás, a la mayoría de los cubanos que residen fuera de Cuba, definitivamente les preocupa el bienestar de los familiares que están en la isla y los visitan regularmente. Un ejemplo, en este sentido, son las encuestas del gobierno estadounidense, donde se insiste que muchos emigrantes y exiliados cubanos de segunda o tercera generación se ven así mismos más como ciudadanos de Estados Unidos que de Cuba. Algo a tener en cuenta para cuando ocurra una transición hacia la democracia en Cuba.

Durante más de cuarenta años y cercanos al medio siglo, los éxodos y exilios han desparramado por todo el planeta a los insulanos. Empero, la mayoría se han afincado en territorio estadounidense, especialmente en Miami, que es una ciudad que dominan numérica, cultural, económica y políticamente. El corazón cubano de la ciudad está en la zona conocida como la “Pequeña Habana”, donde proliferan los negocios y restaurantes que ofrecen especialidades cubanas, muy al estilo de los años precedentes al 1959.

Hoy día, los gobiernos de Estados Unidos consideran a los cubanos que intentan llegar a sus fronteras como “emigrantes económicos ilegales” y no “refugiados políticos”, y como mantienen un acuerdo migratorio con la dictadura los devuelve a la isla cárcel. Parte de este acuerdo, que hasta el momento se ha respetado, tiene el “compromiso” de conceder visado a 20.000 cubanos al año para puedan emigrar a través de conductos oficiales a territorio estadounidense.

A modo de conclusión, durante todos estos años, miles de cubanos han abandonado la isla cárcel, emigrando ilegalmente en botes y balsas improvisadas, o nadando hasta la base naval de Guantánamo, en el sudeste de la isla. También, centenares de balseros se han ahogado, han muerto de sed y hambre o han sido devorados por tiburones en su intento de llegar a Florida.

Finalmente, tengo la percepción que estos acontecimientos son síntomas de los yerros políticos de la dictadura marxistafidelista y la desesperanza de los cubanos que viven en Cuba, que sumado a otros eventos represivos como la Primavera de Cuba en el 2003, son pruebas irrefutables del fracaso de la “revolución cubana” y su intento de ser un ejemplo socio-económico-político a tener en cuenta por los países de América Latina. ¿Será que únicamente los éxodos y el exilio son la tabla de salvación para los cubanos? Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

7 de abril de 2008

Cuba: ¿Not to be, será el destino de la nación cubana?


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
07 de abril de 2008.


Actualmente, son disímiles las polémicas y enfoques sobre qué es la Democracia. También, no hay un consenso para ponerla en práctica e interpretarla. Democracia, es un término peliagudo y nace de las palabras helena “demos” (pueblo) y “cratos” (autoridad).

Para los politólogos escrupulosos, la democracia tiene como precepto vital, de que las mayorías deben gobernar sobre las minorías, sin desestimar los derechos colectivos y particulares de los ciudadanos. Por sobre todas las cosas se deben salvaguardar los derechos fundamentales de carácter universal de todas las personas.

En una legítima democracia se reconoce al pueblo como indiscutible poder que tiene la responsabilidad de asegurar la votación que elegirá los órganos administrativos nacionales, regionales y locales del Estado-nación. Además, el pueblo establece la justificada vigilancia de la gestión estatal y de los funcionarios públicos. Quiere decir, que el pueblo goza de la privilegiada sabiduría e inconfundible facultad para cohabitar con autoridad sobre sus representantes y el gobierno.

La autonomía y representatividad entre poderes y el respeto de los derechos de las minorías, son principios esenciales de una democracia. Si cualquiera de estos se violenta la “democracia real” pasará a ser una “democracia formal”. Para remediar este conflicto de intereses, surgen diferentes percepciones que se han experimentado en la historia. Conocida es la irónica “democracia representativa” estrujada en Occidente; la “democracia dirigida” cobijada por algunos países asiáticos; y la “democracia directa o indirecta”.

En la República de Cuba, durante más de cuatro décadas, se implantó la llamada “democracia popular”. Término utilizado, sin el menor decoro, por la dictadura de Fidel Castro para emperifollar la ausencia de una “democracia real”. De esta manera, desde 1959, el Estado con su estructura miscelánea está en las manos de Castro y su comparsa. Así las cosas, las consecuencias catastróficas del marxismo-fidelismo tienen a los cubanos que residen en el archipiélago ahogados en la pesadilla de estar esclavizados por un régimen que les niega sus derechos universales y puedan gozar de los principios de libertad y democracia.

La “revolución cubana” se ha pervertido con las coacciones impuestas por Castro, que neutraliza sistemáticamente las aspiraciones de opositores y disidentes, utilizando refinados métodos de intimidación y manipula sin escrúpulo la verdad, dizque para salvaguardar los intereses del pueblo y el gobierno. Un ejemplo es que en cada jornada, los métodos de exaltación del espíritu por medio de arengas dañosa con promesas quiméricas y, la demagogia autoritaria que rebosa la desesperanza de los cubanos y descorazona el alma de la nación.

La “República unitaria y democrática cubana” están en manos de una dictadura que elude la obligación de proteger los Derechos Humanos básicos, como la libertad religiosa y de expresión; la aplicación de la ley con escrupulosidad; respetar a las organizaciones sociales, económicas y políticas opositoras, así como la participación activa de estas en la vida del país. Castro es el “Cacique” que controla todos los aspectos de la vida en el archipiélago cubano y es la personalización de la teoría-práctica del oportunismo político con poder ilimitado y con ayuda del Partido Comunista, las organizaciones de masas, la maquinaria de Seguridad del Estado (hermana de la Gestapo hitleriana y la KGB estalinista), la burocracia del Consejo de Ministro y de Estado mantiene el control absoluto para la aplicación radical de su experimento social-económico-político como sí los cubanos fueran ratillas de laboratorio.

Con todo, los adeptos del régimen marxista-fidelista insisten de en Cuba hay un Estado-nación democrático, regido por un sistema de gobierno presidencial que facilita la realización de elecciones. Olvidan los defensores de la dictadura castrista de las elecciones democráticas deben ser legitimas contiendas incluyentes avaladas por el pueblo y que no favorecen la desvergüenza tras la que se enmascara un dictador o partido único político.

Los gobiernos democráticos están sometidos al Estado de Derecho para garantizar la equidad en la aplicación de las leyes, como parte de las obligaciones de un sistema legal acrisolado. Algo que nunca se ha aplicado a las personas fusiladas o los cientos de opositores y disidentes encarcelados en Cuba. Las democracias son el reflejo de las características particulares de la vida política, económica, social y cultural de cada país. Todo ciudadano tiene responsabilidades y derecho de participar en el sistema político-social-económico para salvaguardar sus intereses. Es cierto de en la práctica, las democracias son diferentes y es una utopía pretender sean iguales. Empero, esto tiene como explicación de las democracias se sustentan en principios fundamentales y en ningún caso a prácticas estáticas uniformes. ¡En Cuba no hay democrática!

Al presente, fruto de una disparatada gestión y baja productividad de una economía centralizada, ineficazmente administrada por el Estado, y los avatares de la revolución irreverente, tienen a Cuba hundida en la escasez jeroglífica de bienes de consumo y alimentos (según Óscar Lewis “cultura de la pobreza”)En las calles del archipiélago cubano se propaga el espectro del ayuno forzoso, el incremento del meretricio, la indigencia y un salario promedio mensual que no alcanza los 10 dólares. El pueblo cubano sufre el síndrome del apartheid del turismo, que se resume en: no poder disfrutar las hermosas playas de la isla, los mejores hoteles, clubes nocturnos y restaurantes con apetitosos bufé. Pareciera que para el régimen su prioridad es el bienestar de los extranjeros relegando al olvido al pueblo.

Aunque la dictadura hace esfuerzos para maquillar la realidad, introduciendo reformas del “libre mercado” como táctica castrista para dar tímidas señales de alivios macroeconómicos, la generalidad de cubanos vive en el embrollo de las tiendas desérticas, las dilatadas colas, las famélicas raciones, el comercio negro, el trueque y él rebusque de dólares.

¡No hay democracia en Cuba! La dictadura existe y es parte esencial en la vida y ambiciones atornilladas de la elite marxista-fidelista, presidida por Castro. El “Cacique cubano” continúa pervirtiendo los destinos del país y coacciona a los nacionales con la enérgica ayuda de la red de vigilancia con agentes encubiertos, informantes, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR)Castro y su comitiva se obstinan en controlar el país y obligan al pueblo cubano a ser comunista.

En Cuba está prohibido el pluripartidismo y tener una opinión diferente al gobierno. Además, la tortura psíquica, depresión, neurosis, y desilusión total obliga a un sinnúmero de cubanos salir del país. Los menos afortunados han muerto y están sepultados en la hondura de las aguas del Estrecho de la Florida y el Golfo de México. Otros están en la isla muertos o muertos en vida.

Es incuestionable de Castro es un activo dictador y excelente discípulo de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y es bien conocida su afirmación de que “el fin justifica los medios”. Es decir, utilizar las malas artes de la hipocresía y perversidad con el fin de lograr ganancia lucrativa de un resultado, como una variedad del pragmatismo. Castro aprendió bien la lección y es la encarnación de la teoría-practica del engaño-desengaño y a causa de su prepotencia el pueblo cubano tiene secuestrada su libertad.

Por todas estas razones, es cierto que la urgencia de un compromiso de reconciliación nacional es impostergable y que no es posible alcanzarlo si como obstáculo domina la terquedad del régimen y el discurso de algunos líderes de la oposición. Estas condiciones hacen improbable el desarrollo de una conciencia democrática que facilite un proceso de apertura y reestructuración económica-política-social en Cuba.

Tengo la respetuosa percepción de los cubanos pundonorosos no permitirán que Cuba quede maniatada a la desventura y la indigencia esclavicen el decoro del alma de la nación. El fanatismo y el egoísmo no tienen cabida en el futuro de Cuba con libertad y democracia, porque estará basado en los principios de: independencia, honor, voluntad férrea y equidad. Por último y con el corazón en la mano las preguntas a responder son: ¿Not to be, libertad y democracia será el destino de la nación cubana? Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

1 de abril de 2008

Cuba: Democracia no es libertinaje morboso y desgobierno gorrón


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
01 de abril de 2008

En una verdadera “democracia” la generalidad del pueblo no debe estar a merced de los patrioteros y las fuerzas financieras usureras. Como están muchos países gobernados por dictaduras monárquicas o presidenciales. Una autentica democracia debe implementar un correcto empleo de los sistemas educativos y de salud, además de entrenar de manera no obligatoria a todo el pueblo para reconozca los correctos valores con un punto de vista más justo, que permita la unidad cooperadora encaminada hacia un fin reconocido por la totalidad.

Es evidente de hay corrupción en Cuba, pero no comparable con las inmoralidades de algunos políticos de América Latina. No es posible ocultar de hay presos políticos en Cuba, quintacolumnistas y conspiradores de todo tipo; como los hay en otros países del mundo. Los DD.HH. en Cuba se violan sistemáticamente, que es "el pan de cada día" en muchos países según válidos testimonios presentados ante la ONU, Amnistía Internacional, la Asociación Contra la Tortura, el TAT y otras prestigiosas instituciones.

Cuba no es el único país donde existe machismo, prostitución, etcétera, que son normas de convivencia para algunos sectores de la sociedad. No solo en Cuba hay racismo, porque desde que el mundo se creó impera. Únicamente en Cuba no hay plena libertad de expresión, si tenemos en cuenta de vivimos en un mundo unipolar radicalizado, donde los medios de información están en manos poderosas que dictan las normas de “estas conmigo o en contra”. ¿Acaso en el mundo no hay estos males?

Sé que al abordar estos temas, el avispero se revuelve, y no son pocos los que defienden a “capa y espada” sus puntos de vista con ilustradas razones. Y no estamos en contra de este contexto, que es precisamente lo que exhorta a finalmente deba existir un dialogo nacional, con relación al futuro de la Nación Cubana. Es en definitiva el asunto que trata estas cuartillas.

Como dato a tener en cuenta, actualmente todas las organizaciones opositoras cubanas tienen sus propios proyectos. Son numerosos los conceptos sobre cómo debe de hacerse una “transición en Cuba”. Hay defensores, belicosos y radicales, de creen está garantizado el futuro de la isla con una intervención directa de EE.UU., que elimine físicamente de la vida política al agónico Castro.

Otros como Oswaldo J. Payá Sardiñas, del Movimiento Cristiano Liberación, enfocan sus esfuerzos en un llamado “Diálogo Nacional y Programa Transitorio”, que es un complemento del “Proyecto Varela”. Un excelente programa transitorio, que serviría como una hoja de ruta coherente para pueda realizarse una Consulta Popular en un Diálogo Nacional y lograr un programa de consenso. Por otro lado, el doctor Roberto Simeón, del Partido Social-Revolucionario Democrático de Cuba, promueve él dialogo entre cubanos y trata de conseguir la unanimidad necesaria para la reconciliación nacional, y se pueda discutir el “Ante-proyecto de Constitución”, que se consideraría en una Asamblea Nacional Constituyente soberana. Este “Ante-proyecto” para una nueva Constitución, aspira perfeccionar el socialismo y entre otras cosas aceptar toda legitimidad del estado, cualquiera que sea su característica, ha de ser expresada en una Constitución acordada por una Asamblea Nacional Constituyente Soberana. Los liberales buscan unir esfuerzos para un proyecto unificado que facilite una transición coherente.

Si bien me inclino por un sistema político parlamentario por los fracasos presidencialistas en América Latina, en honor a la verdad todas las propuestas son válidas. Porque tienen como premisa la realidad en el archipiélago y que solo es posible defender los intereses de los cubanos si no hay retorno a un “plattismo”.

Soy defendedor de en el futuro exista un gobierno participativo popular en Cuba; que rectifique el derrotero histórico, defienda los intereses del pueblo y la soberanía nacional contra perversas intromisiones foráneas que impongan a los cubanos una transición “plattinizada”. No debe aceptarse un presidente como Estrada Palma, Machado, Batista o Castro, y el “retorno al primitivo caciquismo criollo con garras ensangrentadas. Tampoco consentir en Cuba lo que pretende hacer en Venezuela el presidente Hugo Chávez. Los cubanos deben aprender que los acontecimientos en Iraq son un buen ejemplo de “transición democrática” malintencionada.

Es válida la salvaguardia de los Derechos Universales, que es el anhelo de libertad de cualquier ser humano y una aspiración natural de aquellos cubanos que velan por los destinos de su tierra natal. Pero los primeros pasos para realizar reformas se deben enfocar en el diálogo, para activar los mecanismos de una Asamblea Constituyente, que sólo será dable con el consentimiento de los cubanos, y la mayoría está en la isla. Eso sí, no faltaran los conflictos, demoras, cansancios y enigmas a descifrar en un proceso de transición. Es el costo simbólico de la virtud humana para su propia determinación y juicio, como causa de sus actos.

Una de los arcanos está en la insistencia de aquellos que reclaman cambios "democráticos" en la isla. Será como la que existe en Haití y Bolivia. Quizá la turbulencia política de Pakistán o Iraq. Así comienzan las dudas. ¿Acaso las personas más iluminadas no la han sentido en carne propia? Con todo ¿quién no la ha experimentado alguna vez? Y es que la duda forma parte de los obstáculos que todo ser humano debe enfrentar con valentía y de manera individual; que va a afectar a la totalidad. La duda es una cuota imprescindible para obligarnos a reflexionar y sacar conclusiones antes de decidir. Aún así, como no somos perfectos podemos correr el riesgo de equivocarnos.

La imperfección en las acciones de los seres humanos está asida a las costumbres y en la práctica no son ideales. Por este motivo las personas y los pueblos están condicionados a perseverantemente reorientar y rectificar cada paso cuando transitan por la vida, para de esta manera vigorizar el alma. Todos los cubanos necesitamos rectificar, como condición indispensable para dialogar con respeto. Pues, rectificar es el primer síntoma del sendero que conduce a la sabiduría, y esto facilita que el alma quede libre para rendir libre culto a la persuasión decorosa.

Sé de hay hendiduras profundas y antagonismos entre las diferentes corrientes ideológicas curtidas por la traumática historia y la polémica evolución política del país. Respetables son las ideas que se proclaman a través de los diversos grupos opositores que no dejan de tener buenas intenciones y propósitos encaminados a la reconciliación nacional, en algunos casos con marcada benevolencia.

Empero, Democracia no es libertinaje morboso y desgobierno gorrón. Quiere decir, que la nueva ciencia política y de gobierno en Cuba debe ser diferente, ajustada a los nuevos tiempos. Para nazca “una democracia participativa y protagónica” reforzada por la liberalidad, el pundonor, las rectas relaciones humanas y la espiritualidad.

Frente a las adversidades, triunfan los sanos ideales cuando prevalecen la voluntad, virtud, perseverancia, talento, y sabiduría. Ya que, la regla de oro es la de asumir con madurez que: “No se puede guiar a un pueblo contra el alma que la mueve, o sin ella. No está lejano el día en que el pensar nacional se moverá en esta dirección.

Los cubanos honestos deben buscar erudición en la historia y con la luz del discernimiento respuestas para postrados en acto de modestia e inspirados por la irradiación divina de la experiencia construir el futuro de la nación. Es deber de los cubanos el reflexionar como nación y aprender que es esencial diferenciar entre la razón y el impulso, la lógica y las emociones, y hacer un adecuado uso de ellas. Empero... ¿El pueblo cubano está preparado para un cambio político? ¿Marcha rumbo a una transición democrática no-violenta? ¿Cuál será el actual desarrollo y potencial desenlace de los acontecimientos, al interior de Cuba? Preguntas difíciles de responder. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

13 de marzo de 2008

Cuba: El final del fin de la dictadura marxistafidelista


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
13 de marzo de 2008

Son inagotables los pronósticos sobre qué puede acontecer en el futuro cercano con el nombramiento de Raúl Castro como presidente de Cuba. Para los fieles seguidores del castrismo traerá reformas económicas al estilo de la “China comunista”. Para los opositores más optimistas, ya se puede percibir los estertóreos de la dictadura marxistafidelista y una transición libre y democrática.

Hoy día el régimen hace esfuerzos para aplicar cambios que no embrollen la esencia socialista de la revolución. En este sentido, a propósito de cambios, es posible que Raúl haga una apertura social y económica en el archipiélago, y remendar los “errores de la revolución” cuando Fidel exhale el último suspiro. Opino que es irresponsable pronosticar con certeza lo que pudiera ocurrir en el futuro cercano. Esta convicción se sustenta en la discapacidad de Fidel y la entrega de las riendas de la “revolución cubana” a su hermano Raúl desde el año 2007.

No obstante, hay que reconocer que Raúl con su practicidad y estilo personal a voces censura los yerros del gobierno, admite el fracaso del sistema para cubrir las carencias básicas de la población, critica la depravación e ineptitud de algunos funcionarios; reconoce la ruina económica que afronta el archipiélago y que es improrrogable hacer ajustes estructurales. Empero, a las fuerzas opositoras en la isla, Raúl las divide ut regnes.

Es esencial no relegar al olvido de que “las sociedades en general y las democráticas en particular, avanzan en atención a consensos básicos establecidos entre sus ciudadanos. Consentimientos que funcionan como una especie de marco o terreno de juego que todos respetan de manera implícita o explícita y dentro del cual se desarrollan iniciativas desde distintas perspectivas”. De este modo, la libertad está respaldada en dos pilares valiosos. El primero trata de la soberanía de las personas al forzamiento interno profesado por el convencionalismo, la esclavitud y los ideales exacerbados por la causticidad. Un segundo, que es la independencia de los seres humanos de toda coacción externa incoherente e indigna.

Sin ser pesimista, no se vislumbra el final del fin de la dictadura marxistafidelista que avasalla la libertad del alma de la nación cubana. La prueba más contundente de esta afirmación la encontramos en lo acontecido el pasado día 20 de enero cuando en la isla se celebró la “farsa electoral” para elegir a 614 diputados, que el 24 de febrero tuvo la responsabilidad de escoger la cúpula gubernamental, encabezada hoy día por el nuevo presidente Raúl Castro. Obviamente, se cumplieron elecciones formales para un parlamento donde sólo participa un partido, porque la dictadura castro-comunista tiene ilegalizadas a las fuerzas opositoras en todas sus manifestaciones.

Se argumenta con insistencia que existe ostensible repudio al régimen, que el pueblo no está de acuerdo con el “sainete electoral” y que lo demostraría absteniéndose, votando en blanco o anulando boletas. De tal manera, por ahora, no hay certeza clara y manifiesta que se acabará el régimen sempiterno que por cerca de cinco décadas priva al pueblo cubano de su libertad y el derecho a expresarse sin condicionamientos.

Mi punto de vista es que, independientemente de la disgregación y dificultades para comunicarse e interactuar con la población, los líderes de la oposición pacífica y los sectores más disímiles de la sociedad civil cubana no deben postergar un vuelco novedoso e inteligente del discurso contra la dictadura, que persuada sinceramente a la generalidad de cubanos para que participen activamente en la concertación de una autentica “Unidad Nacional Cubana Opositora”, que legitime a todos los cubanos como actores de una estable y coherente transición, sin impertinencia foránea que puedan amputar las aspiraciones de libertad y democracia de los cubanos.

La agonía del régimen es incuestionable y la era del octogenario dictador ya terminó, y la prueba la tenemos en su decisión el pasado 19 de febrero, por los conocidos problemas de salud, de renunciar a ser elegido Presidente y Comandante en Jefe, haciéndose a un lado en la conducción absoluta de la dictadura. Hacia el futuro cercano, tengo la percepción que Fidel no retomará el mando y si ocurriera será simbólicamente, y el “stalinista” Raúl se eternizará como presidente e insistirá en convocar a los incondicionales del régimen a cayapear.

El esfuerzo titánico que realizan sectores de la oposición en el archipiélago es justo reconocerlo, por su entrega a favor del cambio. Como lo hace el Partido Liberal Nacional Cubano, que sistemáticamente con acciones y decisión acredita su lucha a favor de una transición que traiga el bienestar y progreso de la nación. Su proyecto socio-político-económico “sobre la base de objetivos concretos y estrategias viables, que mantengan la gobernabilidad, la reclamación de la libertad inmediata de todos los presos políticos cubanos, y la lucha pacifica para la instauración de un Estado de Derecho”, son un testimonio de que sólo hace falta unidad entre todos los opositores.

Así lo demuestran las crecientes acciones, declaraciones y llamamientos; como la “Propuesta de Salvación Nacional” del doctor Darsi Ferrer, que “es una invitación sincera a todas las personas que se esfuerzan por alcanzar una alternativa de solución para Cuba. Invita “a la negociación como vía posible para alcanzar los cambios que urgen a la sociedad, pues, hasta hora, los reclamos de la oposición cubana han resultado inefectivos por la falta de consenso nacional”.

El pueblo cubano necesita libertad individual y colectiva; autorrealización y autodecisión; equidad e igualdad; pluralismo y participación; democracia y progreso. Estos principios no serán posible alcanzarlos si la oposición y la sociedad civil insisten en reiterar los desaciertos históricos.

Por todas estas razones, estoy de acuerdo con el argumento del excelso escritor, editor y periodista cubano Pedro Corzo: “Gobernar no es lo mismo que estar en la oposición”.

Con morigeración y para finalizar, los líderes de la oposición pacífica y los sectores más disímiles de la sociedad civil cubana deben escudriñar en la propia voluntad popular para conceptuar las respuestas acerca de por qué después de cerca de medio siglo de lucha aún no cuentan con suficiente apoyo del pueblo. Consecuentemente, es perentorio para la oposición buscar las falencias en el discurso y sin dilación rectificarlos. Esto pudiera ser un buen prólogo para con discernimiento pudoroso y liberalidad coherente pueda materializarse la indispensable “Unidad Nacional Cubana Opositora”, que más allá de las convicciones con acertado derrotero guíe fervorosamente a toda la nación por el sendero que finalmente lleve a una transición pacífica hacia la democracia en Cuba.

Infortunadamente, mientras estos eventos ocurren, el pueblo cubano continúa asfixiado por la reducción de los servicios y necesidades más elementales; la alarmante corrupción e ineficiencia de la infraestructura estatal; el menoscabo de las viviendas; la exigencia de impuestos sobre el dólar, que en lo fundamental sólo afecta al que recibe las remesas desde el exterior para mitigar sus carencias; la sistemática exclusión y acosamiento de los que disienten de las políticas gubernamentales; el acrecentamiento de las tarifas eléctricas; etcétera.

¿No se vislumbra el final del fin de la dictadura marxistafidelista? ¿Cuánto se mantendrá en el poder Raúl Castro? ¿Por cuánto tiempo continuará fragmentada la oposición?¿Están los líderes de la oposición listos para gobernar y dirigir los destinos de la nación cubana? ¿Cómo evitar ocurran en Cuba los bestiales acontecimientos como los eventos de Myanmar y otros países con gobiernos dictatoriales?

Para dar contestaciones a estas interrogantes, es saludable no dejar entre renglones lo expresado por el ilustre disidente cubano Manuel Vázquez Portal: “Oposición pacífica no es oposición pasiva, cuando en realidad la oposición pacífica debe ser un desafío como ha acontecido en Birmania”.

Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

5 de febrero de 2008

Cuba: Democracia, la legítima forma para un gobierno racional


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de febrero de 2008.


Nadie se atreve a vaticinar, pronosticar, profetizar o adivinar de si está cercano el día en que se generen cambios estructurales en la sociedad cubana. Sin embargo, Castro sigue ahí, detrás del trono en la dirección de la cúpula marxistafidelista. Expresamente, dan fe de estas aseveraciones las últimas declaraciones de Fidel, la farsa electoral del 20 de enero y la pasividad expectante de la oposición patriótica.

Por cerca de medio siglo y de manera temeraria se ha engañado y obligado con presiones psicológicas, coacciones, la explotación de las elementales necesidades y los irracionales temores para hacer creer con expectativas engañosas, a los cubanos dentro y fuera de Cuba, del final de la dictadura es una realidad. Con todo, la dictadura continúa en el poder.

Dicen que la esperanza es una necesidad para dar sentido a la existencia misma, empero, a todas luces, el continuismo de la arcaica dictadura marxistafidelista está en manos de Raúl Castro. Y con la muerte de su hermano Fidel, llegaran tiempos tormentosos y muy delicados para los cubanos que viven en la isla.

Si el caudillo Fidel, en Cuba no permitió la libertad individual y colectiva; la autorealización y autodecisión; equidad e igual de oportunidades; política social sin paternalismo y progreso; pluralismo y descentralización; respeto por el medio ambiente y naturaleza; buen gobierno y democracia. Raúl al frente de la “revolución cubana” no hará significativos cambios hacia la autentica democracia y libertad.

No es un secreto de que existe una pacífica oposición patriótica cubana, periodistas independientes y defensores de los derechos humanos, y que sus activistas han sufrido por décadas un inescrupuloso trato injusto y particular castigo sectario. Con Raúl continuarán sufriendo sus métodos stalinista de intimidación, encarcelación, interrogatorios y juicios lacónico. Métodos célebres, que han sentido en carne propia hombres y mujeres que han sido vilipendiados, reprendidos y finalmente encarcelados en mazmorras infernales después de ser sometidos a juicios sumarísimos con tribunales carentes de garantía procesal, y posteriormente privados de la libertad. Para el régimen, únicamente se trata de un asunto encaminado a salvaguardar la soberanía de Cuba, para la oposición y sociedad civil una sistemática violación a los Derechos Humanos.

Ya en los años noventa se aventuraban algunos a apostar por el derrumbe de la dictadura, como Andrés Oppenheimer en su libro “La hora final de Castro”, que si bien es excelente en sus argumentos y compendio de testimonios, en la práctica no fue acertado en su tesis.

La oposición patriótica debe convencer con acciones noviolentas activas, dentro y fuera de Cuba, y trazar estrategias que faciliten ilustrar a la generalidad de cubanos en la impostergable necesidad del establecimiento de la democracia, como legítima forma para un gobierno racional, un derecho que la dictadura le ha negado a la nación cubana durante 49 años.

Los que disienten del régimen, tienen por delante una tarea titánica, de alto vuelo e imprevisibles peligros para los que residen en el archipiélago. Y sobre todas las cosas, los líderes de la oposición y sociedad civil deben reconocer con franqueza si ¿existen las condiciones organizativas y de apoyo ciudadano para un cambio o transición hacia la democracia en Cuba?

De ahí que me adhiera, a la muy oportuna y con sobradas razones, a lo que afirma con sabiduría un artículo del periódico “La Primavera de Cuba”: “Los hechos, los acontecimientos, las palabras y las cosas adquieren una dimensión más cercana a lo real y más próxima a la búsqueda de la verdad cuando pasan el tamiz de la pluralidad, la diversidad y el análisis dinámico”.

Sé que ahora no faltan los obsesivos que aseguran que el principio del fin de la dictadura ya es un hecho y, que muy pronto retornará la libertad y la democracia al archipiélago cubano. En lo personal no creo en especulaciones oportunistas y razonamientos marrulleros, que sólo entorpecen y embrollan a la opinión pública nacional e internacional, y crea morbosas expectativas sobre una transición hacia la democracia.

Guardar silencio y hacer ojos ciegos a lo que hoy en día acontece en Cuba, es ser cómplice de la dictadura marxistafidelista y de su demencial terrorismo de Estado: como el fusilamiento de tres adolescentes por el delito de intentar huir de la isla cárcel, el encarcelamiento de 75 opositores cubanos en la Primavera Negra o el sistemático acoso paranoico a las Damas de Blanco.
Sobre lo dicho en estas cuartillas y con sincero respeto, mi punto de vista es que los medios de comunicación y las personas honestas deben seguir de cerca los acontecimientos en la isla e iniciar sin demora una pundonorosa cruzada internacional de apoyo a una pacífica transición hacia la democracia y la libertad, para evitar en Cuba bestiales acontecimientos como los eventos de Myanmar y otros países con gobiernos dictatoriales. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

30 de enero de 2008

Cuba: Es imprescindible una coalición cubana de unidad cívica y política


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
30 de enero de 2008.


LA TOLERANCIA (del latín tolerantĭa) es el atributo pudoroso que expresa una actitud atenta y respetuosa de una persona, grupo, institución o sociedad, con respecto a los intereses, creencias, opiniones, hábitos y conducta ajenos. Se manifiesta en la aspiración de llegar por medio de la persuasión y las negociaciones a la fraternidad mutua, y a la avenencia cuando las opiniones e intereses son divergentes. Ejemplos en este sentido lo vemos en la doctrina moral y política desarrollada por Mahatma Gandhi, Martín Luter King, Nelson Mandela y Aung San Suu Kyi.

Actualmente, en un mundo globalizado, la tolerancia se ha convertido en una necesidad y condición para la convivencia de todos los seres humanos. Más allá de las diferencias, la tolerancia es una instrumento vital que permite realizar el diálogo para proteger las diferentes culturas, corrientes políticas y la libertad de cada persona en la sociedad.

Innegablemente, existe una pacífica oposición patriótica cubana. Empero, dejaría de ser pasiva cuando logre alcanzar ser una “Coalición de Unidad Cívica y Política”, que facilite una masiva desobediencia civil para hacer frente a la dictadura marxistafidelista y puedan los cubanos aspirar a una transición noviolenta hacia la democracia. Al presente, no se vislumbra nada en este sentido. Eso sí, la dictadura crea las condiciones para el continuismo.

Es esencial que las fuerzas opositoras asuman con responsabilidad y respeto la tolerancia, como fundamento de la democracia moderna, para asegura el pluralismo religioso, ideológico y político, que es la garantía de las minorías frente a las mayorías para afianzar la aplicación efectiva de los derechos humanos universales.

Noble y digna de magnificar es la oposición patriótica cubana y que es clave para una transición hacia la democracia. Sin embargo, conviene tener en cuenta que el éxito está en buscar adeptos y no luchar como ermitaño. Una “Coalición de Unidad Cívica y Política” es imprescindible para dialogar y expresar un discurso de tolerancia y unidad. Una coalición donde tengan cabida el compartir la diversidad de talentos y la persuasión, el agotamientos y las críticas, los aplausos y la solidaridad.

El pueblo cubano es de excelente conciencia despabilada que está con anhelos y espera se les guíe con metas trascendentales, y los líderes de la oposición patriótica son los responsables de guiar a la nación para con libertad construya una sociedad tolerante, más justa y más humana.

Por ahora son posibles algunos cambios por parte de la cúpula castrista encabezada por Raúl, juntamente con la evidente desaparición física de Fidel Castro. Con todo, coincido con los analistas que opinan de las acciones de la dictadura solo son especulaciones y falsa expectativa.

No es decoroso estar de acuerdo con aquellos que lucran con las esperanzas de un pueblo. Porque no es decente aceptar se utilicen los fines y medios con el propósito de desfigurar la realidad. Eso me entristece, porque tengo la percepción de se acercan tiempos muy difíciles para los cubanos que están en la isla cárcel. Importante es no olvidar que el caos es la cantidad de desorden o comportamiento no predecible de un sistema dado. Un sistema caótico es impredecible a largo plazo, de modo que mínimas modificaciones en la exactitud del valor inicial divergen hacia cualquier lugar de su estado de reposo. A buen entendedor pocas palabras.

Es deber de los líderes de la oposición patriótica reconocer sus errores y relegar al olvido los prejuicios. Así, será más creíble el quehacer de los hombres y mujeres honestos que desde las cárceles y el periodismo independiente, los partidos políticos y la sociedad civil enfrentan con dignidad a la dictadura marxistafidelista que deshonra y afrenta a la patria. Más aún, si se divorcian de aquellos individuos que utilizan el problema cubano como modus vivendi.

Comedidamente, sobre lo dicho en estas cuartillas, mi punto de vista es que los líderes honestos de la oposición patriótica deben enfocar sus esfuerzos para crear una “Coalición Cubana de Unidad Cívica y Política”, que fusionada trace coherentes estrategias con metas claras, concretas, aterrizadas, poderosas, que nunca se aleje del ahora y el pueblo que en el archipiélago cubano sufre las consecuencias calamitosas provocadas por una dictadura morbosa y del acomodamiento de compatriotas sin decoro. Es impostergable planear razonablemente el futuro, sin renunciar a la tolerancia, que es el fuego que aviva la lumbre de la fe y la esperanza de toda una nación. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

28 de enero de 2008

¿Qué acontecerá en Cuba, cuando muera el dictador Fidel Castro?


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
28 de enero de 2008.


Días más o días menos, hace año y medio que Fidel Castro cedió “temporalmente” el poder del gobierno cubano a su hermano Raúl. Desde el inicio de esta situación, se han desparramado las más diversas predicciones acerca del futuro de Cuba cuando deje este mundo el dictador.

El pronóstico que más fuerza a tenido sobre lo que presuntamente sucederá, afirma que Raúl está a favor de reformas económicas significativas y que seguirá el modelo de la “China comunista”. Empero, los sucesos políticos futuros no pueden predecirse con certeza. Esto es indiscutible en casos donde es potencial que tenga lugar un cambio de gobierno.

Hace pocos días, el avispero se volvió a agitar, por las declaraciones de Fidel en un editorial publicado por la prensa oficial y que corren el velo de su experiencia cuando hace año y medio cayó enfermo.

Explica el dictador que pensó que moriría. “Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio (de 2006), pensé que sería el final”.

También, comentó el octogenario gobernante en su editorial, dedicado al presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, que “mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto, y yo dictaba los arreglos pertinentes”, y que “cuatro días después de caer enfermo emitió una proclama en la que cedió el poder a su hermano Raúl de forma provisional”. Dijo Castro que: “pensé que iba a morir”.

Con todo, es evidente que por ahora Fidel ha dejado el poder, aunque algunos cubanos en la isla aseguren que reasumirá las funciones que en estos tiempos asume Raúl. En lo personal soy escéptico con esta afirmación, aunque la dictadura por largo tiempo nos tiene acostumbrados a las sorpresas.

Entre tanto, Raúl y los incondicionales del régimen intentarán salvaguardar el estatus quo y a como de lugar someter a los que se opongan al gobierno.

Es un gravísimo error que los opositores anticastrista ignoren que hoy día la mayoría de los cubanos que residen en la isla reconocen el liderato de Fidel y elogian su resistencia, dureza, resolución, paciencia y tenacidad en sus actuaciones a lo largo de cerca de cinco décadas.

No es un secreto que hay cubanos decepcionados con las promesas de la “revolución cubana”. Sin embargo, no es un secreto, que estos sumados a los opositores no son justamente numerosos como para garantizar el éxito de cualquier acción contra la dictadura marxistafidelista.

Castro y sus cortesanos siguen en el poder..., y aunque agoniza no pareciera que ha llegado la hora final de su existencia. Y las fuerzas opositoras, no se ponen de acuerdo para encontrar un consenso para organizar una coalición de “Unidad Nacional Cubana Opositora”, para enfrentar la dictadura.

Definitivamente, sé que algunos compatriotas no estarán de acuerdo con lo dicho en estas cuartillas. Créanme que sabré comprender sus posiciones.

Igualmente, espero que respetuosamente reflexionen acerca de mi punto de vista, que es la de un demócrata que con liberalidad, por razones personales y filosóficas, no puede dejar de ser rigurosamente sincero y persistente en descubrir la esencia de la verdad como razón de ser de la justicia y el pundonor. Por todas estas razones, me parece incongruente que sólo quede la opción de esperar.

Así que, amablemente dejo al lector para benévolamente pueda sacar sus particulares conclusiones luego de encontrar respuestas a: ¿Llegó la fase terminal de la dictadura castrista? ¿Estamos asistiendo al momento agónico del marxismofidelismo? ¿Están los líderes de la oposición listos para gobernar y dirigir los destinos de la nación cubana? ¿Qué acontecerá en Cuba, cuando muera el dictador Fidel Castro? Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

23 de enero de 2008

Del Terrorismo de Estado en Cuba


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
23 de enero de 2008.


EL USO SISTEMÁTICO DEL TERRORISMO DE ESTADO por parte de un gobierno, tienen como fin el imponer a la población cooperación activa y acatamiento. Los instrumentos más utilizados, entre otros, son la coacción y las represalias.

Frecuentemente se considera al Terrorismo de Estado como un asesinato a los derechos universales de los seres humanos.

Dicen los entendidos que es difícil de identificar porque los conceptos tienen una definición y entendimiento según la época, el contexto histórico y socio-político-económico, las características culturales y geográficas.

Históricamente, es evidente que el Terrorismo de Estado presenta sus credenciales cuando un gobierno echa mano de los medios violentos y los aplica severamente contra los ciudadanos, con ayuda de la policía, fuerzas armadas, servicios secretos, seguidores, etcétera.

De esta manera, el gobierno que representa al Estado, incurre en una exacerbación ilegítima de la intimidación, que es impropia en los procedimientos legales establecidos.

Tipos de Terrorismo de Estado

En vista de que son unos cuantos los prototipos de Terrorismo de Estado, a los que pudiera recurrir para invadir estas cuartillas, es inevitable, ocuparse de algunos de ellos, para poder argumentar el asunto que encabeza ésta exposición. Tengo la esperanza de no incomodar al leedor y que pueda conseguir llegar a un buen final.

El primer caso de Terrorismo de Estado, o el más conocido por la academia, es el de un régimen constitucional y parlamentario que recurrió a mecanismos ilegales para imponer a los ciudadanos los criterios absolutistas del gobernante. Fue el llamado “Reinado del Terror Francés”, y estaba encabezado por Maximilien de Robespierre en el otoño de 1793.

Empero, las técnicas más depuradas de Terrorismo de Estado, se utilizaron en el siglo XX, bajo gobiernos excesivamente autoritarios ―fascistas y comunistas―, regímenes dictatoriales como el de Benito Mussolini en Italia, Adolf Hitler en Alemania, Stalin en la Unión Soviética, Francisco Franco en España, y Than Shew en Myanmar (Birmania). En Estados Unidos de América, la creación del “Comité de Actividades Antinorteamericanas (1940-1950)”, permitió al senador Joseph Raymond McCarthy, articular una modalidad de Terrorismo de Estado a finales de la década del 40, conocida como “Caza de Brujas”.

Dictaduras y Terrorismo

También, América Latina ha sufrido por gobernantes que han utilizado el Terrorismo de Estado, como Anastasio Somoza en Nicaragua, Alfredo Stroessner en Paraguay, Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, Augusto Pinochet en Chile y Fulgencio Batista en Cuba. A este último dictador, lo derrocó un movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz.

A propósito de Castro, este ha dirigido de manera sectaria y despótica el país. Por cerca de medio siglo atesora siniestros instrumentos represivos y propagandísticos. Además, la dictadura castrista ha utilizado frenéticos y refinados métodos de Terrorismo de Estado, asimilados de la “brutal academia stalinista”.

El “cacique mayor”, Castro, cada día más cadáver, continúa personificando al Estado-gobierno-partido. Pero su personal Terrorismo de Estado no ha podido silenciar a los hombres y mujeres de la oposición política y de la sociedad civil, que heroicamente enfrentan de forma pacífica cada andanada perversa de la dictadura. Resulta evidente que actualmente, más que en el pasado, la oposición anticastrista tiene indestructibles bríos, no renuncia a sus derechos y oportunamente encontrará la senda de la transición noviolenta, para concertar un nuevo contrato social y democrático con plena libertad.

Las secuelas del Terrorismo de Estado castrista están enraizadas en la memoria histórica de la nación y en los miles de cubanos que han sufrido en carne propia los vilipendios y arbitrariedades del régimen; que se ha caracterizado por una obsesiva e irracional violencia que restringe las libertades individuales y universales, impone una monolítica ideología marxista-fidelista, exige un sometimiento ilimitado al régimen, ha institucionalizado una adecuada estructura coercitiva policial y un eficaz aparato de policía secreta y de colaboradores; los medios de comunicación están monopolizados por el castrismo; se ha destruido del concepto de familia; los opositores y disidentes son sistemáticamente aislados, exiliados, encarcelados, torturados, asesinados física y mentalmente.

Por todas estas razones, sería interminable hablar sobre pormenores de la pesadilla que vive la nación cubana, en especial los compatriotas disidentes y opositores que viven en el archipiélago. Y como a todas luces, describir los excesos de la dictadura sería aterrador y enfermaría el espíritu, prefiero ser justo y no prolongar la impotencia del lector ante esta realidad.

Complicidades ilustres

También, desafortunadamente, es verdad de existe connivencia de gobiernos y demócratas sobre la violación de los derechos humanos que comete la dictadura — como Rodrigo Zapatero en España— los cuales hacen ojos ciegos en América Latina, y algunos ilustres miembros del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

Llegado a este punto, al “idealista” que sueña con la utopía de la “dictadura del proletariado”, el centralismo marxista-fidelista, el culto a la personalidad, la supuesta igualdad de clases, que no existe Terrorismo de Estado en Cuba y que no quiere ver el ocaso de un régimen dictatorial, con respeto quiero invitarlo, para que junto con el cubano de a pie conozca de cerca la realidad de lo que acontece en el archipiélago cubano. Al final de la experiencia la pregunta que debe responder es: ¿Aceptaría vivir en Cuba o prefiere instaurar en su país de origen un sistema similar al castrista?

Pese a todo, siempre he expresado y sostengo que: soy defendedor de causas sociales y políticas nobles. Empero no creo en mefistofélicos defensores que lucran con los anhelos de fraternidad y buena voluntad universal del género humano. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable hay que descubrir su esencia de verdad.

Por lo dicho, y porque sé de las arbitrariedades y tentáculo castrista, defiendo los ideales de una transición pacifica en Cuba, que restablezca la libertad y democracia.

De modo que, no titubeo en creer en los opositores y disidentes cubanos, y de existen personas en el planeta que saben que es necesario el cambio, para salvaguardar el respeto por:

· Los Derechos Humanos.

· La Constitucionalidad.

· El Estado de Derecho.

· La Educación y Cultura, como bases de una sociedad libre y responsable.

· La Globalización y Desarrollo racional.

· La Equidad, para la honesta Competitividad.

· El Comercio libre e inteligente.

· La Cooperación y Solidaridad, como dinámicas del progreso y bienestar.


Para concluir, mientras desde el alma escribo estas cuartillas, y teniendo en cuenta de no sé cuando se darán a conocer por razones editoriales, he creído prudente pedir disculpas al lector por aquellos eventos que pudieran hacer pretérito lo dicho aquí.
Sin embargo, de ser así es porque la libertad y democracia son una realidad en Cuba y la nación goza de un nuevo y prospero futuro.

En mi opinión, el tiempo es imparable, las épocas cambian, lo escrito permanece en la recordación, la historia dirá la última palabra y con la fuerza del razonamiento se correrá el velo sobre la verdad de los avatares de la nación cubana. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

25 de noviembre de 2007

Cuba: La República, patrimonio de los cubanos...


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de noviembre de 2007.


CIERTAMENTE, antes del triunfo revolucionario, Cuba estaba gobernada ―como resultado de un golpe de Estado, el 10 de marzo de 1952― por una corrupta tiranía comandada por Fulgencio Batista. Fue una dictadura que cometió numerosos asesinatos que cobró la vida de miles de cubanos. Esto, de alguna manera, da respuesta a por qué se justificó que la sociedad civil cubana se rebelara contra el establecimiento batistiano y sus excesos. Batista huyó, y Fidel Castro Ruz con las fuerzas rebeldes tomaron por asalto el país. El comandante llegó... y se quedó. ¿Hasta cuándo?

Castro, pasado y presente

Para muchos, principalmente los incondicionales de la dictadura fidelista, Batista había convertido la isla en un burdel y antro de la mafia estadounidense. Verdades o mentiras, lo cierto es que, en el orden económico, Cuba gozaba de un desarrollo que la colocaba en el “lugar 22 entre 122 naciones” y el per cápita de los cubanos era similar al de algunos ciudadanos de países desarrollados. Después de tomar el poder, Fidel Castro, la historia ya es parte del pasado y presente:

· La hostilidad y oposición de los gobiernos estadounidenses a las transformaciones revolucionarias, obliga a Castro acelerar su alianza con la URSS y las fuerzas comunistas del planeta. No hay que olvidar que esto ocurre en pleno apogeo de la “Guerra Fría”.

· El embargo estadounidense, durante más de cuatro décadas a sido aplicado a Cuba, como represalia a las “confiscaciones sin compensación” de las propiedades de ciudadanos estadounidenses, evaluadas en unos mil ochocientos millones de dólares de la época. Embargo de carácter político, para derrocar a Castro, que substancialmente, prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios comerciales con el gobierno cubano; a sus ciudadanos viajar y gastar dinero en Cuba; prohibición para las embarcaciones de tocar puertos estadounidenses durante seis meses si han estado en puerto cubano.

· El embargo no se levanta, porque influyentes ciudadanos cubanos y cubano-estadounidenses no lo quieren, y por ser sus votos concluyentes en las elecciones de republicanos y demócratas, ellos prefieren prolongar el embargo a sacrificar votos. Es un juego político vigente desde la época de Eisenhower, y que a más de uno le ha dado excelentes frutos económicos y a Fidel Castro lo ha consolidado en el poder.

· El embargo no es la causa del fracaso del marxismo-fidelismo. La verdad del fracaso del socialismo en Cuba, es el hundimiento de las “estrategias socialistas de la economía planificada”; maquillada con la ayuda sistemática e incondicional de la URSS. Si bien son cierto los “logros en materia educativa y sanitaria”, en lo económico y social es cada vez más alarmante la realidad.

· Los verdugos marxistas-fidelistas, continúan acaparando el poder político y económico. En el momento actual, los cubanos están obligados a “morderse la lengua”. La censura grosera atropella a los que trabajan por la nueva República, las más de las veces con restringidos recursos materiales y logísticos.

· Es evidente, que el despotismo fidelista, ha privilegiado el desprecio por los demócratas cubanos. Castigo que está enfocado a silenciar y restringir las libertades mediante ejecuciones, arrestos, palizas, interrogatorios, intimidaciones, exclusiones de centros laborales y estudio.

· Hoy en día, continúan los arrestos, el trato sádico y humillante, los registros y rapacería de medios y materiales, los procesos judiciales y amenazas a los demócratas cubanos, a los que disienten y denuncian las sistemáticas violaciones de las libertades por parte de la dictadura.
Hay que evitar se continúe manipulando por los castristas la realidad actual en el país y la eventual muerte de Fidel Castro. Hay que impedir se vigorice una dictadura militar capitaneada por el albacea Raúl Castro.

Convocatoria a participar

¿Cómo irrigar nueva vida y esperanzas a la nación diezmada y al país en ruinas, como antesala del post fidelismo?

Con el mayor respeto, opino que sería bueno que los intelectuales y periodistas independientes, los representantes de la sociedad civil, líderes políticos y religiosos, lanzaran una convocatoria que, de manera participativa, permita analizar y llevar a vías de hecho una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana” que fortalezca la lucha pacífica contra la dictadura.

Esta convocatoria sería un puente útil para organizar con sabiduría el quehacer práctico de la oposición contra el régimen. Un primer paso en este sentido, pudiera ser el documento “Unidad por la Libertad, Mensaje al Pueblo de Cuba y a los Pueblos del Mundo”, que fuera rubricado el pasado 15 de abril de 2007, en La Habana, por el movimiento cívico democrático, Martha Beatriz Roque, Julia Cecilia Delgado, Guillermo Fariñas, Oscar Espinosa Chepe, Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca, etcétera. Es una adelantada demostración de fortaleza, madures y, unidad de todos los cubanos que aspiran disfrutar de la libertad y democracia.

Experiencias de otras transiciones son el mejor ejemplo y una excelente lección para todos los representantes políticos y sociales cubanos.

La unidad nacional cubana

Una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana” facilitaría dar respuesta a la generalidad de ciudadanos y permitiría sopesar las posibles vías para alcanzar un sistema republicano en Cuba. Coalición que pudiera sortear errores que lamentar en el futuro. Ésta, deberá demostrar a la ciudadanía y al mundo que es una concertación socio-política transparente y austera, que su lucha es limpia y se preocupa por el futuro de toda la nación, y que como oposición a la dictadura su objetivo esencial es reconstruir el país, restablecer las libertades y la democracia.

De modo que, dar autenticidad y legitimidad a una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana”, siguiendo el ejemplo y prestigios de los fundadores de la Patria, facilitaría encarar con responsabilidad, razonamiento y prudencia los retos de una transición. Algo que será inevitable. La nación cubana debe estar preparada para este proceso.

Derechos y responsabilidades

Los que hemos tenido la experiencia de conocer de cerca la libertad y la democracia, tenemos la misión histórica de colaborar en la ilustración de los ciudadanos que residen en la isla, creando iniciativas para conozcan sus derechos y responsabilidades, ante una eventual transición. Para sepan que:

a) Debe existir debate sincero y comprometido por el bien de toda la nación.

b) Deben unificarse los puntos de vista basándose en el saber y los valores.

c) Debe asumirse una actitud responsable ante los demás, que facilite la aceptación de las creencias del otro y evitar el juego de intereses mezquinos que perjudiquen el bien común y la estabilidad nacional.

d) Se debe luchar para evitar la opresión e injusticia a los ciudadanos más vulnerables.

e) Debe avizorarse un futuro competente, de la República, en el concierto de Naciones.

f) Los Tres Poderes del Estado, siempre ajustado a la Constitución y las Leyes, tendrán una agenda prioritaria, para actuar con responsabilidad y justa honradez, para consolidar la democracia y el respeto de las libertades.

Autodeterminación e independencia

Eso sí, es responsabilidad de los cubanos dar el pecho a la transición y los cambios como nación independiente y soberana, sin intervenciones extranjeras, salvo la solidaridad respetuosa con los cubanos que residen en el archipiélago y los sumergidos en el exilio, juntamente, con la sincera unidad de los líderes políticos y la sociedad civil.

En una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana”, se demostrará una adhesión visible por el bien común, para que con la participación de todos se remedie las adversidades de hoy.

Por todas estas razones, es menester preservar la confianza y las ilusiones de la nación, pues, inyecta vigor al compromiso de continuar sudando la gota gorda para que en el país cese la dictadura.

La República, es un patrimonio de los cubanos, donde todos tienen legítimos derechos a rehacer la Patria, para sea soberana, prospera, y los nacionales convivan con liberalidad. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!

11 de noviembre de 2007

Historia de Cuba: Contribuciones para el debate honesto [12]


Guerra de Independencia (1895 – 1898)


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.

A todas luces, Arsenio Martínez Campos renuncia por las sistemáticas derrotas que facilitan que en sólo tres meses el Ejercito Libertador Cubano invada la isla de Oriente a Occidente y “burle a 182 mil soldados españoles bajo el mando de 42 generales”. A Campos lo reemplaza el general Valeriano Weyler, célebre por sus monstruosidades en la provincia de Oriente, en la primera guerra.

Cuando en el combate de Peralejo Antonio Maceo derrota a Martínez Campos, en su momento el peninsular dijo que era peliagudo vencer a los mambíes en “la manigua y el llano”. Sólo quedaba una alternativa, desencadenar “una guerra a muerte”, que implicaba “reconcentrar las familias, en campos y poblaciones”. Es decir, en campos de concentración. Eso recomendó Campos a Weyler y éste lo puso en práctica desde julio de 1895. También, la aplica a partir del 21 de octubre de 1896 en Pinar del Río, provincia donde Antonio Maceo libra brillantes combates casi todo el año. Esta medida represiva se utiliza en otras poblaciones. El saldo de esta atroz práctica fue de unas 400 mil muertes por enfermedades y hambre, la mayoría niños, mujeres y ancianos, ya que, los hombres se incorporaban al Ejercito Libertador.

Así las cosas, si en 1895 se habla de encarnizados enfrentamientos en la manigua, entre 1896 y 1897 serán más sangrientas en las ciudades y en el campo. Juntamente, a finales de noviembre España ordena mediante un Decreto real, establecer un régimen autonómico en Cuba y Puerto Rico. Empero, no existe la intención en los cubanos de repetir la historia del Zanjón.

Con todo, Weyler no pudo someter a los cubanos y mucho menos vencer a las fuerzas insurrectas. En agosto de 1897 lo releva del cargo el general Ramón Blanco, un experto en convencimiento para olvidar el pasado y que sustituye a Martínez Campo después del Pacto del Zanjón.

La guerra por la Independencia cubana (1895-1898) fue sangrienta en la generalidad de los combates y novedosa en las estrategias militares utilizadas por el Ejercito Libertador. Se argumenta con certeza que la campaña en el oriente fue la esencia que aseguró la marcha triunfal de la invasión. Basta revisar las crónicas de la época que dan fe de la manera en que se cruza la trocha de Júcaro a Morón, las maniobras de contramarcha y ofensiva en Altagracia, El Mulato, La Larga y San Jerónimo, sin relegar al olvido Mal Tiempo, Palo Seco y Las Guásimas. En el caso del combate de Mal Tiempo, se considera como el más sangriento y el de “mayor repercusión moral para los mambíes” por su heroísmo. Estos hechos y otros explican de por qué Máximo Gómez y Antonio Maceo son excelsos generales y, cómo sus iniciativas y sus mambíes lograran hazañas militares heroicas en la marcha extraordinaria de la invasión relámpago, y la manera en que derrotaron a las tropas de la Metrópoli.

Las cifras demuestran que en los primeros meses de 1898 los españoles estaban prácticamente derrotados y el balance era desalentador: 13 mil muertos por la fiebre amarilla, 2 mil muertos en combate, 40 mil muertos a causa de otras enfermedades y 10 mil heridos. A Weyler lo releva el general Blanco que es otro “pacificador”. Éste ni corto ni perezoso y ante la imposibilidad de derrotar al Ejercito Libertador, con la ayuda de un grupo de cubanos fieles a la Corona, del Partido Autonomista, forma un “gobierno cubano” y el 1 de enero de 1898 toma posesión un “Consejo de Secretarios” y en marzos se celebraron elecciones para instalar un parlamento insular.

La farsa sale adelante y el parlamento queda constituido por cinco secretarios autonomista y dos restantes quedan en poder del Partido Reformista español. Este maquiavélico complot político fracasa, porque no se conseguirá fijar el fin de la guerra y la independencia de Cuba, y provoca peligrosos disturbios en La Habana. Para “proteger los intereses norteamericanos” el gobierno de Estados Unidos de América envía al puerto de la capital cubana en “visita de cortesía” el 25 de enero de 1898 al acorazado Maine, mientras lo hace al puerto de Nueva York el acorazado español Vizcaya. Empero, en la bahía habanera el 15 de febrero una explosión hace “saltar en pedazos” el Maine y mueren 260 marineros estadounidenses. Éste incidente será la antesala de la Guerra Hispano-estadounidense.

Guerra Hispano-estadounidense (1898)

La opinión publica estadounidense había sido manipulada por largo tiempo por una campaña de desinformación sobre lo que acontecía en la isla y cuando ocurre la explosión del Maine ya estaban creadas las condiciones para lanzar la ofensiva contra los españoles. Estados Unidos, que hasta a la sazón mira con el rabillo del ojo el espectáculo con aparentando indiferencia, interviene “con el armamento más moderno de la época en favor de los insurrectos” y en abril de 1898 se inicia la guerra Hispano-estadounidense.

Con la “misteriosa” explosión del acorazado Maine que se encontraba atracado en el puerto capitalino y en la que pierden la vida 260 marineros estadounidenses se inicia esta escaramuza bélica. Aunque este evento es el argumento para intervenir en la isla, no se puede olvidar que gobierno norteamericano había criticado los métodos empleados por el general Weyler. Así las cosas, la “espera para tomar los frutos maduros” había llegado y el Senado con 42 votos a favor y 35 en contra decide hacer la guerra contra España para “la liberación de Cuba, altruista y moralmente”.

El 1 de mayo de 1898, en poco tiempo, la flota española se rinde en el puerto de Manila a la escuadra del Pacífico y los norteamericanos ocupan Filipinas. En Santiago de Cuba, en la bahía del mismo nombre, el 15 de julio la flota española se rinde a la escuadra estadounidense del Atlántico. Sin combatir los norteamericanos ocupan Puerto Rico.

Para alcanzar la independencia del dominio español, los cubanos sufrieron la “Guerra Grande” que tuvo lugar entre 1868 y 1878, la “Guerra Chiquita” que no llego a feliz término y La Guerra de 1895-1898, que desembocó en la Guerra Hispano-estadounidense en 1898, y donde los norteamericanos arrebatan a los mambíes la tan anhelada independencia de España y que tanta sangre y sacrificios costara a los cubanos.

La Guerra Hispano-estadounidense fue una reyerta oportunista y, un “vagabundeo naval y filibusterismo militar” morboso. Las consecuencias están en la memoria histórica de la nación cubana, al menos para los que no sufren de amnesia.

El 25 de octubre de 1898 se firma el Tratado de París, que pone fin a la guerra y en el que España renuncia a su soberanía sobre Cuba, Filipinas, Puerto Rico y las islas Guam. Cuba pasa a control de Estados Unidos de América y un gobierno militar estadounidense la administra hasta el 20 de mayo de 1902, cuando se establece de manera formal la República de Cuba bajo la presidencia de Tomás Estrada Palma, “quien administra la nación como si fuera un pequeño pueblo de área rural” y señalaba que “Cuba tenía República, pero no tenía ciudadanos”.

La Constitución cubana de 1901 incorporó las consideraciones “sugeridas” por los estadounidenses y recogidas en la Enmienda Platt, que establecía condiciones no negociables para los Estados Unidos de América pudiera intervenir militarmente en Cuba cuando así lo considerara conveniente, así como la instalación de una base naval en la Bahía de Guantánamo y un control celoso sobre la política exterior de la isla.

Las consecuencias de la Guerra Hispano-estadounidense son bien conocidas y marcaran el futuro de la joven República y la historia de Cuba, que será escabrosa y de vacilaciones políticas que desemboca en la llamada “revolución cubana” que aún prevalece.

No es bueno olvidar la historia patria y los conceptos de que la democracia política, social y económica, es optimista de sus atributos y tiene como virtud esencial la libertad e intervención de toda la sociedad en el gobierno. Es decir, el Estado tiene como única fuente de poder al pueblo, que asegura con ayuda de elecciones libres la representación de sus órganos administrativos y el control público de la gestión estatal.

Mi opinión personal es que hoy día la nación cubana está sumergida en el debate político-social-económico de los nuevos anexionistas, los reformistas marxista-fidelistas y los independentista-nacionalistas del siglo XXI. Una buena razón para reflexionar y anticipar las consecuencias de la evidente falta de unidad que en este momento existe en el seno de la oposición anticastrista y que ponen en peligro una inminente transición en Cuba que desemboque en la definitiva libertad y democracia que el pueblo cubano demanda.

Sé de los cubanos son sencillos y apasionados, de ahí que, es importante no olvidar que será poco lo que se haga para la nación adquiera absoluta ilustración y sabiduría, y que estas despabilen la comprensión para escrutar los arcanos de la existencia misma y, se amalgame a la libertad, disciplina, solidaridad, responsabilidad, lealtad y justicia con excelente razonamiento.

Debo finalizar... Sólo aspiro, como liberal y demócrata, a que esta exposición sea una modesta y útil contribución para el debate honesto, y un aporte de elementos esenciales de la historia (1492 - 1898) para el activo, valiente y civilizado diálogo que facilite la derrota de la dictadura marxista-fidelista y coadyuve a una pacífica transición en Cuba. Ojalá no acontezca lo mismo que en 1878, 1898 y 1959. Tiene la palabra amiga, amigo...


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¡NAMASTE! [Fin de HISTORIA DE CUBA: CONTRIBUCIONES PARA EL DEBATE HONESTO]


Ciudad de la Eterna Primavera, invierno de 2007.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.

10 de noviembre de 2007

Historia de Cuba: Contribuciones para el debate honesto [11]


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.


Guerra de Independencia (1895 – 1898)


No hay dudas de que la Guerra de los Diez Años, conocida como Guerra Grande, fortaleció la identidad y talante de la nación cubana. La Protesta de Baraguá fue un reflejo de la honestidad y el espíritu independentista de la generalidad de cubanos, un sentimiento que perdura hasta el día de hoy.

Si bien las victoriosas insurrecciones no fueron suficientes para alcanzar el triunfo, se logra el establecimiento de algunas reformas políticas, las que no apagan el descontento con el gobierno peninsular. Esta insatisfacción aumenta y el 24 de febrero de 1895, con el Grito de Baire, se revive el movimiento independentista y el inicio de la Guerra del 95, bajo la dirección del patriota José Martí y del general Máximo Gómez.

Considerado como el apóstol de la independencia de Cuba, Martí (filósofo político, periodista, poeta y activista militar) en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y organiza esta guerra, que tendrá mayor coherencia, un partido político revolucionario y el pensamiento martiano. Se dice que son precursores de éste pensamiento y proyecto visionario de José Martí: José Agustín Caballero, Félix Varela, José Francisco Lemus.

Aunque fracasa el plan de La Fernandina, que Martí prepara celosamente, lejos de desalentar a los patriotas los convence de que había llegado el momento y el 29 de enero de 1895 se firma la orden de alzamiento para el 24 de febrero.

A finales del mes, unos dos mil 500 manbíes combatían en la provincia de Oriente, mientras esperan a los grandes jefes militares como Antonio Maceo y Máximo Gómez, que en abril arribaron por diferentes puntos de Baracoa. Por la costa de Duaba, llegó Antonio Maceo con 22 hombres y algunos veteranos como José Maceo. Gómez y Martí, lo hacen por Playitas de Cajobabo, con dos dominicanos y dos veteranos de la Guerra del 68.

Antonio Maceo, se une a las fuerzas insurrectas en Mayarí, y anuncia, el 21 de abril, a todos los jefes del Ejercito Libertador, que asume el mando y da la orden de “fuese ahorcado cualquier emisario de paz sin independencia”.

En el ingenio La Mejorana, el 5 de mayo, se produce la reunión de Maceo, Gómez y Martí. En el combate de Dos Ríos, 14 días después del encuentro, se produce la muerte de José Martí, alma de la revolución y el más iluminado de todos los cubanos.

No obstante, la muerte de Martí, la guerra se extenderá por todo el país, bajo la dirección del general Máximo Gómez, Calixto García y Antonio Maceo.

Arsenio Martínez Campos desembarca en Guantánamo con 50 mil hombres y armamento moderno y con ayuda naval refuerza las guarniciones de esa ciudad, Manzanillo, Bayamo, Holguín y Santiago de Cuba. Maceo que se había quedado en la región oriental logra sobresalientes victorias en esta contienda “combinando todo tipo de lucha” en Guantánamo, Las Tunas, Nipe y Manzanillo, y obliga a los españoles replegarse. Gómez, retoma el camino hacia el Camagüey para exacerbar el espíritu patrio de la región y desarrolla la llamada “campaña circular”, que se fundamenta en una estrategia para multiplicar el desgaste del enemigo.

En la contienda oriental son trascendentales las victorias de Jobito (13 de mayo), Peralejo (13 de julio) y Sao del Indio (finales de agosto). Estas derrotas peninsulares dejaron como balance la muerte del brigadier Santocildes y el teniente coronel Joaquín Bosch. Las perdidas en hombres y materiales son grandes en cantidad y número. Se puede asegurar que es aquí donde comienza el punto de quiebre de la guerra a favor de los cubanos por los sistemáticos fracasos de los peninsulares y la ausencia de recuperación moral y material ante las arremetidas de los mambíes.

Cuando se confirmó la llegada a la isla de Gómez y Maceo, los villareños comienzan las acciones en abril. Otros, cumpliendo órdenes del Generalísimo lo hicieron en julio. Desde el 30 de octubre, Gómez operaría en Las Villas, tras cruzar la Trocha de Júcaro a Morón, burlando la vigilancia de los españoles.

El 25 de julio, en Punta Caney, en el Sur de Santi Spíritus, desembarcan ―con los pertrechos que Martí pudo recuperar de la Fernandina― los generales Carlos Roloff y Serafín Sánchez, y se incorporan a las filas independentistas en suelo villareño. También, está en las filas mambíes el general oriental José María Rodríguez, que Gómez designa para esté al frente del Camagüey. Por estas fechas, Las Villas y Camagüey habían organizado las condiciones para en esos territorios tuviera éxito la invasión. En septiembre, la Asamblea y Constitución de Jimaguayú sienta las bases imprescindibles para impedir una clonación de lo acontecido en Guáimaro durante la “Guerra Grande”.

Los dos principales objetivos estratégicos de esta guerra serán: la guerra se extienda por todo el país y destruir las principales fuentes de riqueza para el sostenimiento del colonialismo peninsular. Esto se hace realidad en pocas semanas, porque “la tea mambís recorrió toda la isla”.

Las fuerzas peninsulares permanecían a la defensiva después de las derrotas en la provincia de Oriente. La campaña de Gómez “había resucitado la lucha en la región central y dado organización, disciplina y belicosidad a los camagüeyanos”, y había generalizado los alzamientos de Las Villas. Para los españoles, práctica y psicológicamente, era imposible contener la “caballería invasora” que evitaba los combates directos. Ejemplos de esta realidad son dos combates de irrisoria importancia en Lavado y Guaramanao, en la región oriental.

Durante toda la guerra, el ejercito español será un buen proveedor de armamentos, medicinas, y alimentos. Así ocurrirá en los primeros meses con la derrota del jefe peninsular Santocildes en Jucaibana, los enfrentamientos en El Guanábano, El Caney y Ramón de las Yaguas. Los pertrechos prácticamente arrebatados a los peninsulares sirvieron para dotar a las tropas insurrectas.

El Capitán General de Cuba, Martínez Campos, trató infructuosamente de limitar la insurrección en el Oriente, pero la prontitud del plan mambis hace risible las intenciones de este jefe español, experimentado militar de la anterior contienda y cuya fama viene de haber derrotado al último ejército carlista en la península ibérica.

Maceo partió el 22 de octubre de 1895 con una columna de 3 mil hombres, para encontrarse con Gómez. Esto acontece el 24 de noviembre, a las 4 de la tarde, en El Laurel, en territorio de Las Villas. Horas antes los invasores cruzaron sin novedad la célebre “Trocha de Júcaro a Morón”, mientras hacían como que lo llevarían a cabo por un punto, cruzaron por otro cerca de Ciego de Ávila.

El Generalísimo había anticipado la llegada de Maceo y la columna invasora, aumentando su tropa con algunos insurrectos y crea nuevas partidas en la región. Empero, lo más significativo de la labor de Gómez es que en su avance deja avivado el volcán de la revolución designando jefes a los que delega territorio en los que se comprometían golpear y distraer a los peninsulares. Martínez Campos, en Las Villas, decide interceptar el avance, pero, no logra su propósito. Desde Iguará, sobre el río Jatibonico, hasta la sangrienta batalla de “Mal Tiempo”, los cubanos guerrearon día y noche contra nueve mil enemigos.

Más de 4 mil peninsulares ataca la columna el 11 de diciembre y “según Gómez anota en su diario, convence a Maceo de no conviene resistir sino hostigar a los peninsulares de noche y emboscarlos de día”. Con esta estrategia se logra neutralizar la ofensiva de los españoles y ocasionarles muchas bajas.

El día 15, Gómez con 400 de sus mejores hombres “cargaron al machete durante apenas 15 minutos contra 600 españoles, 200 de los cuales resultaron muertos y el resto heridos. Además, allí ocuparon 150 fusiles Máuser, 60 Remintong, seis cajas de municiones, caballos y mulos, equipos y hasta el botiquín y la bandera. Los cubanos, tuvieron cuatro muertos y 40 heridos”.

Más tarde, después de la victoria del Ejercito Libertador en “Mal Tiempo”, en la región de Cienfuegos, las columnas invasoras irrumpen a todo galope en la región de Matanzas, y donde se libran “los estratégicos combates de Coliseo y Calimete, los días 23 y 29 de diciembre”, contra tropas dirigidas por Martínez Campos. Estos combates pasan a la historia militar como de excelente creatividad, en el primero, los insurrectos simularon que se replegaban hacia el este y el jefe español lo presumió embarcando sus tropas para atajar supuesta retirada y es aquí donde ocurre el “lazo de la invasión”.

Este descalabro de las fuerzas peninsulares hace de sea imposible detener la invasión y abre las puertas para miles de insurrectos puedan “cabalgar más de 16 horas diarias a través de las fértiles llanuras sureñas de la región Habana-Matanzas donde las bestias eran fáciles de reponer”.

Los destacamentos invasores “tea en mano persuadieron a los hacendados” a pagar impuestos a la “República en Armas”. La producción azucarera descendió un 80 por ciento, por la destrucción de ingenios y plantaciones cañeras, privando a España de su más importante fuente de ingresos.

El 1 de enero de 1896, los invasores acampan cerca de la población de Nueva Paz, en la provincia de La Habana. Posteriormente, en días sucesivos, ocupan Güira, Melena del Sur, Güira de Melena, Alquizar, Ceiba del Agua y Vereda Nueva. Una nueva manipulación de sus verdaderas intenciones ocurre cerca de la costa norte cuando insinúan que van a atacar a la capital y cerca de Hoyo Colorado el Ejercito Libertador “se divide en dos fuertes columnas, cada una de 2 mil hombres”. La maniobra estratégica consistió en que Máximo Gómez hace una contramarcha en La Habana para interceptar y distraer a los peninsulares, en tanto que el lugarteniente general Antonio Maceo encaminaba la invasión a Pinar del Río, donde sobre la marcha toma el poblado de Cabaña, San Diego de Núñez, Bahía Honda y las Pozas. Maceo, desde la cordillera pinareña dirige la tropa hacia el centro de la provincia y cruza cerca de la ciudad de Pinar del Río, tiene un combate en Las Taironas, para luego tomar Guane. El 22 de enero de 1896 la columna gira al norte para tomar sin dificultad Mantua, el pueblo más occidental de Cuba.

Por estas fechas, todo el país estaba en guerra y los mambíes habían alcanzado un indiscutible triunfo militar y político. ¡NAMASTE! [Continúa en HISTORIA DE CUBA: CONTRIBUCIONES PARA EL DEBATE HONESTO (12)]

Ciudad de la Eterna Primavera, invierno de 2007.
©Pablo Felipe Pérez Goyry.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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