25 de noviembre de 2007

Cuba: La República, patrimonio de los cubanos...


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de noviembre de 2007.


CIERTAMENTE, antes del triunfo revolucionario, Cuba estaba gobernada ―como resultado de un golpe de Estado, el 10 de marzo de 1952― por una corrupta tiranía comandada por Fulgencio Batista. Fue una dictadura que cometió numerosos asesinatos que cobró la vida de miles de cubanos. Esto, de alguna manera, da respuesta a por qué se justificó que la sociedad civil cubana se rebelara contra el establecimiento batistiano y sus excesos. Batista huyó, y Fidel Castro Ruz con las fuerzas rebeldes tomaron por asalto el país. El comandante llegó... y se quedó. ¿Hasta cuándo?

Castro, pasado y presente

Para muchos, principalmente los incondicionales de la dictadura fidelista, Batista había convertido la isla en un burdel y antro de la mafia estadounidense. Verdades o mentiras, lo cierto es que, en el orden económico, Cuba gozaba de un desarrollo que la colocaba en el “lugar 22 entre 122 naciones” y el per cápita de los cubanos era similar al de algunos ciudadanos de países desarrollados. Después de tomar el poder, Fidel Castro, la historia ya es parte del pasado y presente:

· La hostilidad y oposición de los gobiernos estadounidenses a las transformaciones revolucionarias, obliga a Castro acelerar su alianza con la URSS y las fuerzas comunistas del planeta. No hay que olvidar que esto ocurre en pleno apogeo de la “Guerra Fría”.

· El embargo estadounidense, durante más de cuatro décadas a sido aplicado a Cuba, como represalia a las “confiscaciones sin compensación” de las propiedades de ciudadanos estadounidenses, evaluadas en unos mil ochocientos millones de dólares de la época. Embargo de carácter político, para derrocar a Castro, que substancialmente, prohíbe a las empresas estadounidenses hacer negocios comerciales con el gobierno cubano; a sus ciudadanos viajar y gastar dinero en Cuba; prohibición para las embarcaciones de tocar puertos estadounidenses durante seis meses si han estado en puerto cubano.

· El embargo no se levanta, porque influyentes ciudadanos cubanos y cubano-estadounidenses no lo quieren, y por ser sus votos concluyentes en las elecciones de republicanos y demócratas, ellos prefieren prolongar el embargo a sacrificar votos. Es un juego político vigente desde la época de Eisenhower, y que a más de uno le ha dado excelentes frutos económicos y a Fidel Castro lo ha consolidado en el poder.

· El embargo no es la causa del fracaso del marxismo-fidelismo. La verdad del fracaso del socialismo en Cuba, es el hundimiento de las “estrategias socialistas de la economía planificada”; maquillada con la ayuda sistemática e incondicional de la URSS. Si bien son cierto los “logros en materia educativa y sanitaria”, en lo económico y social es cada vez más alarmante la realidad.

· Los verdugos marxistas-fidelistas, continúan acaparando el poder político y económico. En el momento actual, los cubanos están obligados a “morderse la lengua”. La censura grosera atropella a los que trabajan por la nueva República, las más de las veces con restringidos recursos materiales y logísticos.

· Es evidente, que el despotismo fidelista, ha privilegiado el desprecio por los demócratas cubanos. Castigo que está enfocado a silenciar y restringir las libertades mediante ejecuciones, arrestos, palizas, interrogatorios, intimidaciones, exclusiones de centros laborales y estudio.

· Hoy en día, continúan los arrestos, el trato sádico y humillante, los registros y rapacería de medios y materiales, los procesos judiciales y amenazas a los demócratas cubanos, a los que disienten y denuncian las sistemáticas violaciones de las libertades por parte de la dictadura.
Hay que evitar se continúe manipulando por los castristas la realidad actual en el país y la eventual muerte de Fidel Castro. Hay que impedir se vigorice una dictadura militar capitaneada por el albacea Raúl Castro.

Convocatoria a participar

¿Cómo irrigar nueva vida y esperanzas a la nación diezmada y al país en ruinas, como antesala del post fidelismo?

Con el mayor respeto, opino que sería bueno que los intelectuales y periodistas independientes, los representantes de la sociedad civil, líderes políticos y religiosos, lanzaran una convocatoria que, de manera participativa, permita analizar y llevar a vías de hecho una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana” que fortalezca la lucha pacífica contra la dictadura.

Esta convocatoria sería un puente útil para organizar con sabiduría el quehacer práctico de la oposición contra el régimen. Un primer paso en este sentido, pudiera ser el documento “Unidad por la Libertad, Mensaje al Pueblo de Cuba y a los Pueblos del Mundo”, que fuera rubricado el pasado 15 de abril de 2007, en La Habana, por el movimiento cívico democrático, Martha Beatriz Roque, Julia Cecilia Delgado, Guillermo Fariñas, Oscar Espinosa Chepe, Elizardo Sánchez, Vladimiro Roca, etcétera. Es una adelantada demostración de fortaleza, madures y, unidad de todos los cubanos que aspiran disfrutar de la libertad y democracia.

Experiencias de otras transiciones son el mejor ejemplo y una excelente lección para todos los representantes políticos y sociales cubanos.

La unidad nacional cubana

Una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana” facilitaría dar respuesta a la generalidad de ciudadanos y permitiría sopesar las posibles vías para alcanzar un sistema republicano en Cuba. Coalición que pudiera sortear errores que lamentar en el futuro. Ésta, deberá demostrar a la ciudadanía y al mundo que es una concertación socio-política transparente y austera, que su lucha es limpia y se preocupa por el futuro de toda la nación, y que como oposición a la dictadura su objetivo esencial es reconstruir el país, restablecer las libertades y la democracia.

De modo que, dar autenticidad y legitimidad a una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana”, siguiendo el ejemplo y prestigios de los fundadores de la Patria, facilitaría encarar con responsabilidad, razonamiento y prudencia los retos de una transición. Algo que será inevitable. La nación cubana debe estar preparada para este proceso.

Derechos y responsabilidades

Los que hemos tenido la experiencia de conocer de cerca la libertad y la democracia, tenemos la misión histórica de colaborar en la ilustración de los ciudadanos que residen en la isla, creando iniciativas para conozcan sus derechos y responsabilidades, ante una eventual transición. Para sepan que:

a) Debe existir debate sincero y comprometido por el bien de toda la nación.

b) Deben unificarse los puntos de vista basándose en el saber y los valores.

c) Debe asumirse una actitud responsable ante los demás, que facilite la aceptación de las creencias del otro y evitar el juego de intereses mezquinos que perjudiquen el bien común y la estabilidad nacional.

d) Se debe luchar para evitar la opresión e injusticia a los ciudadanos más vulnerables.

e) Debe avizorarse un futuro competente, de la República, en el concierto de Naciones.

f) Los Tres Poderes del Estado, siempre ajustado a la Constitución y las Leyes, tendrán una agenda prioritaria, para actuar con responsabilidad y justa honradez, para consolidar la democracia y el respeto de las libertades.

Autodeterminación e independencia

Eso sí, es responsabilidad de los cubanos dar el pecho a la transición y los cambios como nación independiente y soberana, sin intervenciones extranjeras, salvo la solidaridad respetuosa con los cubanos que residen en el archipiélago y los sumergidos en el exilio, juntamente, con la sincera unidad de los líderes políticos y la sociedad civil.

En una “Coalición Socio-Política de Unidad Nacional Cubana”, se demostrará una adhesión visible por el bien común, para que con la participación de todos se remedie las adversidades de hoy.

Por todas estas razones, es menester preservar la confianza y las ilusiones de la nación, pues, inyecta vigor al compromiso de continuar sudando la gota gorda para que en el país cese la dictadura.

La República, es un patrimonio de los cubanos, donde todos tienen legítimos derechos a rehacer la Patria, para sea soberana, prospera, y los nacionales convivan con liberalidad. Tiene la palabra amiga, amigo. ¡NAMASTE!