3 de agosto de 2003

Exhortación


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.

Durante muchos siglos, los consejos han formado parte de la cotidianidad. Para muchas personas estos no tiene trascendencia, pues el mundo cada día esta peor.

No podemos asumir esta aseveración como un comportamiento de todo el género humano. Los consejos son un instrumento que ponen en manos de los menos ducho, aquellos que tienen más ilustración.

Cosa cierta es que por más consejos reciba una persona, este no servirá de nada; si no es recepcionado por su alma. En esencia, todo el éxito dependerá de cada individuo.

Por está razón, uno no debe temer nunca a los retos que impone la vida. Aunque en ocasiones nos sintamos cansados en nuestro peregrinar terrenal, o no encontremos solución a nuestras aspiraciones de manera deseada.

Debemos continuar. Si caemos caigamos es necesario reanudar nuestros pasos. Hay que buscar incansablemente la Luz, ella nos permite aportar ideas brillantes a nuestros hermanos y hermanas, así como a nuestras vidas.

Aún cuando estemos agonizando, continuemos nuestro bregar. Sin olvidar nunca que muchos hombres y mujeres han muerto por causas en apariencia imposibles de realizar; y al

final su causa a triunfado. Ejemplos hay muchos, pensemos en Gandhi, Madre Teresa de Calcuta, Luther King, Mandela, Mahoma, Buddha, Jesús. Una prueba de que debemos estar conscientes de todo lo que aún nos queda por aportar.

¡Hay que alcanzar la meta... ¡Y estar cerca de Dios!

(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).