10 de agosto de 2003

Voluntad


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.

Cuando se habla de la voluntad, se asocia con la edad y características de cada persona; olvidando en muchas oportunidades que tiene vinculación directa con su proceso evolutivo y el entorno.

En la cotidianidad humana, vamos a encontrar personas con voluntades inseguras, que se contraponen a las voluntades audaces. También descubrimos voluntades con características de total ausencia o disminución de esta.

Generalmente las voluntades pueden ser modificadas por agentes o influjo, no-solo espirituales, también físicas. Las voluntades pueden ser transformadas por elementos internos o externos; provocando que sean débiles y faltas de energía positiva.

Otras causas pueden generar cambios y debilitamiento en las voluntades; llegando a su anulación, como son: la energía y calidad que tenga la influencia eventual o sistemática del sufrimiento sobre la persona. También hay factores externos que afectan: las alteraciones climáticas, el agotamiento en exceso, el debilitamiento fisiológico, la pasión sin control, la pereza mental, etc.

Con lo antes expuesto, creo de que es importante tener presente las deficiencias que se han mencionado. No-solo las personas adultas, también para el adecuado desarrollo integral de los niños.

Controlar y evitar con sabiduría los orígenes que causan daños a la voluntad, permiten tener salud física y espiritual. Es decir, crecimiento integral del ser humano.


(Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando Autor y Fuente).