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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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18 de julio de 2011

El mundo al derecho, el mundo del revés - Por: Eduardo Paz Rada


El mundo al derecho, el mundo del revés

Por: Eduardo Paz Rada

Eduardo Paz Rada
El Pachacuti en el mundo andino es el mundo del revés, en transformación, en el sentido de dar vuelta y cambiar un estado de cosas por otro, tomando en cuenta el pasado, la situación presente de crisis y las proyecciones y potencialidades que genera esta situación. Esta referencia permite realizar una mirada crítica a lo que actualmente sucede en el mundo, donde las potencias están mordidas por una enfermedad muy grave y los pueblos del Tercer Mundo se levantan, con ritmos y características diversas, respondiendo a la dominación imperialista y buscando nuevos derroteros históricos.
Los gobernantes y los gerentes de las grandes corporaciones económicas, bancarias y financieras de los centros del poder mundial están preocupados por la crisis que arrasa no solamente a las “cenicientas” de Europa, como Grecia, Portugal e Irlanda, sino que comienza a carcomer las bases económicas y políticas de España, Italia e inclusive las de Francia, Alemania e Inglaterra.
La fragilidad de la Unión Europea se ha evidenciado tanto por el fracaso de la estrategia de trasladar la crisis de los bancos y las entidades financieras a los Estados y a la Unión Europea y éstos a los trabajadores, mediante políticas de reducción de salarios, aumento de horas de trabajo, pérdida de conquistas sociales en jubilación, salud, educación y entretenimiento, como por el inicio y sostenimiento de grandes manifestaciones y protestas sociales, especialmente en Grecia y España, contra el orden de concentración del poder económico y político.
A esto se suma el incremento de la persecución a los extranjeros del Tercer Mundo que, con su trabajo por bajísimos salarios, realizan las tareas rechazadas por los propios trabajadores de esa región y la barbarie de dejar morir a cientos de africanos y árabes que en precarios barcos y naves tratan de llegar a las costas de la “moderna y universal” Europa. La xenofobia tiene representantes políticos que consiguen respaldo electoral e inclusive las tendencias más liberales se acercan a estas posiciones para mantener sus espacios de poder.
A esta situación se agrega ahora la caída de los bonos de prestigio económico y financiero de Estados Unidos, después del intento de salvar a las corporaciones bancarias y especulativas de la crisis que explotó el 2008 con record mundiales de déficit fiscal, y la subida de los niveles de desempleo y restricción a los hispanos y extranjeros. No se puede descartar que los horribles y masivos crímenes de latinoamericanos en el norte de México sean parte de la política estadounidense para evitar la migración hacia su territorio.
En contrapartida, los países y regiones de Tercer Mundo, que aún tienen los niveles más elevados de pobreza, marginalidad, exclusión y discriminación, han conseguido avanzar sostenidamente frente a los desafíos de la crisis y de su propio desarrollo. La potencia económica de China, India, Irán, Turquía, Sudáfrica y Brasil ha tenido una notable influencia en las regiones sobre las que influyen y sobre las cuales ejercen también políticas de subordinación, sin embargo se convierten en fuertes interlocutores de las tradicionales potencias capitalistas e imperialistas.
La coordinación del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en los foros internacionales ha creado una red de influencia y presión impensable hace una década, con proyecciones que están marcando los nuevos ritmos de la geopolítica mundial y de las tendencias de la economía internacional, tomando en cuenta que el proceso de declive de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, significa, por otro lado, el ascenso a la cúspide de potencia económica de China.
Por otra parte, la desesperación europea y estadounidense ante la posibilidad de los desbordes fuera de su esquema de control de los levantamientos árabes contra el orden tradicional y monárquico de sus gobiernos ha impulsado a la OTAN a tomar acciones genocidas frente al gobierno de Moamar Kadafi, considerando no los derechos del pueblo libio o la democracia, sino la importancia de repartirse las reservas petroleras y los multimillonarios depósitos del gobierno de Trípoli en los bancos de Estados Unidos y Europa. En este caso, los gobiernos de China y Rusia, especialmente, por tener derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y no haber actuado, se han convertido en cómplices de la intervención.
Estos movimientos y alteraciones del cuadro de los poderes en el mundo tienen, en el caso de América Latina, su propia dinámica tomando en cuenta que en la primera década del siglo XXI se han producido importantes avances en el proceso de acercamiento e integración de América Latina y el Caribe, en el contexto de procesos políticos antiimperialistas nunca antes producidos en cadena como ahora. Asimismo, la crisis de fines de la década no ha tenido los efectos que tuvieron crisis similares en los siglos XIX y XX.
El principio bolivariano, morazanista, martíano y sanmartiniano de acercar los pueblos, las economías nacionales, el comercio, la política y generar una apertura ha permitido abrir nuevos horizontes a la región frente a los desafíos mundiales. La creación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de las Naciones de Suramérica (UNASUR), así como el proyecto en avance de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), perfilan las potencialidades del cambio en la región y su posicionamiento planetario.
La necesidad de crear un sistema comercial articulado, una moneda y un banco común, una coordinadora de Fuerzas Armadas, la complementación energética y otras acciones de acercamiento, como la defensa común frente a las amenazas europeas y estadounidenses a cualquiera de las naciones de América Latina y el Caribe, caso Malvinas, Canal de Panamá, Cuba, Amazonas, forman parte de un ideario fundamental para ser protagonistas de la historia mundial.
En el caso boliviano se presentan, sin embargo, situaciones contradictorias. Cuando la relación del gobierno de Evo Morales con el pueblo y las organizaciones populares se encontraba en su auge, luego de la guerra del agua de 2000, de la lucha por la tierra de los años 2001 y 2002 y de la guerra del gas de 2003 y después del triunfo electoral de 2005, el proyecto impulsado estaba marcado por la fragmentación nacional, bajo el discurso de la autonomías indígenas y regionales, haciendo el juego a los proyectos separatistas de la oligarquía del oriente.
En los últimos años, cuando la relación de las autoridades con el pueblo se ha debilitado y las fuerzas populares levantan posiciones parciales y sectoriales, el gobierno plantea, contradictoriamente, una propuesta de fortalecer el Estado Nacional, llevar adelante el fortalecimiento de la unidad boliviana, la relación armónica de las regiones y desarrollar una economía articulada que se vincule con la integración latinoamericana, mientras beneficia a las transnacionales como las petroleras REPSOL, TOTAL, PETROBRAS o como las mineras GLENCORE, RIO TINTO, o a los grandes bancos y a los propietarios de tierras nacionales y extranjeros.
Foto: Internet

31 de mayo de 2011

Sudamérica ante la tormenta global - Por: Raúl Zibechi

Sudamérica ante la tormenta global

Por: Raúl Zibechi (*)
Agencia Latinoamericana de Información

La guerra por la sucesión del director del FMI revela lo mucho que ha cambiado el mundo y lo demasiado estancadas que están sus elites, dispuestas a aferrarse a sus privilegios aún a riesgo de colocar al planeta al borde del abismo. Para Sudamérica, es el momento de afianzar la unidad regional o caminar hacia la desintegración.

Raúl Zibechi
El debate en curso sobre la sucesión de Dominique Strauss Khan enseña cómo las potencias del Norte pretenden congelar el mundo de 1944 cuando se firmaron los acuerdos de Bretton Woods y se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En aquel momento, el PIB de Estados Unidos era alrededor del 50% del mundial y en esta década decae por debajo del 20%.

El Norte parece dispuesto a pasar por alto la demanda de los países emergentes. Brasil ha dicho, por boca del ministro de Hacienda Guido Mantega, que el candidato debería ser designado sólo hasta fines de 2012 para “tener un tiempo mayor para madurar la sucesión”. Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Central de China, señaló que el FMI debe “reflejar mejor los cambios en la composición económica mundial y a los mercados emergentes” (Diario del Pueblo, 24 de mayo).

Más allá de los discursos para el gran público, las elites mundiales van cobrando clara conciencia de lo que está en juego, pese a las declaraciones y malabarismos de los políticos. Cuando hablan para “su” público, no ocultan un ápice la realidad. Es el caso de David Wessel, editor de economía de The Wall Street Journal, el diario más cercano a las altas finanzas. Comienza su columna semanal del 19 de mayo con una frase que resume la coyuntura histórica que atravesamos: “Los imperios no acostumbran sucumbir de un día para el otro. Las viejas potencias no abdican de sus regalías. Y las que ascienden no consiguen ejercer el poder ágilmente”.

Wessel señala que la costumbre de que un europeo dirija el FMI y un estadounidense el Banco Mundial, “es una tradición arcaica, si no ilegítima”, consecuencia de que las instituciones globales “aún no se ajustaron al peso de los países emergentes” ya que Europa y Estados Unidos son reacios a aceptar “un mundo que no dominan más”. En su opinión hay dos escenarios posibles por delante. Uno con final feliz, en el cual las grandes economías cooperen mutuamente sin que los países desarrollados traben el ascenso de los países emergentes. Sería lo mejor para el mercado.

El segundo escenario, es una repetición ampliada de lo sucedido en la primera mitad del siglo XX: “Las décadas posteriores a la Primera Guerra Mundial fueron marcadas por la incapacidad de las potencias en decadencia y en ascenso de estabilizar la economía global y crear instituciones funcionales; el resultado fue la Gran Depresión y la Segunda Guerra”.

La única novedad de este análisis es el medio en el que fue publicado, que revela que las elites financieras prefieren un “final feliz” y que saben que una nueva hecatombe militar-humanitaria no sería capaz de hacer retroceder la flecha del tiempo. Pero las elites financieras no juegan solas, ni siquiera en los salones del gran poder, donde conviven con políticos y militares, con quienes tienen relaciones estrechas y mutuas interdependencias.

Unos y otros saben que el último pronóstico del Laboratorio Europeo de Anticipación Política, en su boletín mensual del 17 de mayo, no es una previsión de lunáticos sino la advertencia del instituto que acertó con mayor precisión la cadena de sucesos que se vienen dando desde 2007: “Ahora se reúnen todas las condiciones para que el segundo semestre de 2011 sea el teatro de la fusión explosiva de las dos tendencias fundamentales que subyacen en la crisis sistémica global, la desarticulación geopolítica y financiera globales”.

El catalizador de esta “fusión explosiva” es el sistema monetario internacional, “o más bien el caos monetario internacional que se ha agravado aún más desde el desastre que afectó a Japón en febrero”. Por esa razón, la pelea por el poder en el seno del FMI no es ociosa, sino uno de los principales reveladores de lo mucho que está en juego. Es la arquitectura maestra del sistema-mundo, o sea la relación centro-periferia, la que está en cuestión. Se trata de una relación con cinco siglos de antigüedad, anterior incluso al capitalismo y a las revoluciones industriales, que ha hecho posible la hegemonía de Occidente que ahora está virando hacia Asia y hacia el Sur. Desde el punto de vista histórico, es un terremoto mayor aún que una improbable crisis del capitalismo.

Sucede que ese mundo emergente está empezando a marcar la cancha. La alianza BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) exige que si el FMI quiere tener credibilidad y legitimidad debe aceptar una representación más adecuada de los países emergentes, no sólo de los cinco mencionados. “El próximo director no sólo debe ser una persona altamente calificada, con sólido background técnico y capacidad de articulación política, sino comprometido en continuar el proceso de cambios y reforma de la institución para adaptarse a las nuevas realidades de la economía mundial”, señala el comunicado que rechaza una elección en base a la nacionalidad.

Para los países sudamericanos, el momento es propicio para profundizar la unidad pero está a su vez atestado de riesgos. La inauguración del Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa de la UNASUR, el 26 de mayo en Buenos Aires, muestra que el camino de la integración y la unidad política sigue adelante pese a la formación de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) semanas atrás. Es una buena noticia en momentos en que el clan Fujimori puede regresar al poder en Perú, cuando algunos proyectos estratégicos como el Banco del Sur están estancados y otros, como el Gasoducto del Sur, parecen hacer sido archivados.

La crisis en el FMI, como revelador de la profundidad de la crisis sistémica, enseña que los tiempos se aceleran y que el desafío de posicionar la región sudamericana en el escenario global no puede esperar tiempos mejores: se producirá en medio de la tormenta o no será.

(*) Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
 Photo courtesy of GRAIN.

15 de febrero de 2010

Regresaron - XIX Feria Internacional del Libro de La Habana



Por Yoani Sánchez
Generación Y


Estepas, nieve, manzanas y el ruido de un hacha que cortaba la leña en trozos desiguales. De esas imágenes y sonidos ajenos se nutrió nuestra infancia, debido a la excesiva presencia de la Unión Soviética en la Cuba de los años setenta y ochenta. Tiritábamos de frío mirando los dibujos animados checos y búlgaros, mientras afuera el sol del trópico nos recordaba que seguíamos en el Caribe. Algunos supimos decir primero “koniec” que articular el monosílabo “fin”, hasta que un día los osos emigraron, dejándonos sin los filmes de soldados victoriosos y mujiks sonrientes.

Después de 1991, las cuantiosas tiradas de la editorial rusa MIR sólo podían encontrarse en las librerías de segunda mano bajo el manto polvoriento del abandono. Este febrero, sin embargo, la Feria Internacional del Libro ha dedicado su XIX edición al país que durante décadas fue mentor y soporte económico del proceso cubano. Los camaradas que antaño pagaban nuestra azúcar a precios astronómicos -mientras nos vendía su petróleo en una bagatela- han retornado vestidos con traje y corbata. Aterrizaron en la isla que una vez subsidiaron, pero esta vez para comercializar sus obras impresas en brillantes colores y de temáticas ajenas al marxismo.

En la explanada de la Fortaleza de la Cabaña se entrecruzan las largas colas para comprar los nuevos títulos llegados desde el Este. Niños aquí y allá hojean láminas donde aparecen doradas espigas de trigo y gente cubierta con sombreros de enormes orejeras. Pero ya no es lo mismo. La obligada presencia que alguna vez tuvo esa iconografía en nuestras vidas es, para estos pequeñines de hoy, mera curiosidad por lo exótico. En sus mentes infantiles, los abetos no sustituirán a las palmas ni los zorros a las lagartijas; Rusia solo será para ellos una región lejana y diferente.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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