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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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15 de noviembre de 2011

¿Hacia una nueva crisis del petróleo? - Por: Germán Gorraiz López


¿Hacia una nueva crisis del petróleo?

Por: Germán Gorraiz López

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la crisis económica será global y vinculante.

7 de septiembre de 2011

'Ni un día más' - Por: Federico Mayor Zaragoza

'Ni un día más'

Por: Federico Mayor Zaragoza
Fundación Cultura de Paz

La deriva de Occidente acosado por los mercados debe terminar sin dilación.
En la primera  página de “El País” del 3.09.11 se anuncia que “el fantasma de la recaída de US y UE desmorona de nuevo la confianza de los mercados” en los Estados que, para resguardarla, les  obliga  como en el caso español, a introducir cambios urgentes en

1 de septiembre de 2011

Desarme y actualización de las estrategias de Defensa - Por: Federico Mayor Zaragoza

Desarme y actualización de las estrategias de Defensa

Por: Federico Mayor Zaragoza
Fundación Cultura de Paz

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA.
Director General de la UNESCO
(1987-1999)
¡Bravo!, por fin, el Ministerio de Defensa español reacciona y se pone a la altura de las exigencias de una gobernación democrática: "No debimos adquirir sistemas que no vamos a usar, con dinero que no

16 de agosto de 2011

Wallerstein: 'Se vienen años de incertidumbre y caos mundial'. - Por: Sally Burch

Wallerstein: 'Se vienen años de incertidumbre y caos mundial' (Entrevista)

Por: Sally Burch
Sally Burch

El destacado académico de las ciencias sociales, Immanuel Wallerstein, es uno de los más connotados exponentes del pensamiento crítico contemporáneo y durante su reciente visita a Ecuador, ALAI conversó con él sobre la actual crisis de deuda que golpea duramente a Estados Unidos y sus consecuencias para los países emergentes y América Latina.
El investigador principal de la Universidad de Yale considera que el dólar ha entrado en un proceso grave e irreversible de pérdida de valor como moneda de reserva mundial, subrayando que era “el último poder serio que mantenía Estados Unidos”.
Wallerstein piensa que las diferentes medidas de emergencia que se están implementando en su país simplemente están retrasando la banca rota mundial. “Los daños son hechos concretos, la situación de los Estados Unidos es grave y no es recuperable”, recalca.
Estima que el desenlace ocurrirá dentro dos o tres años, con resultados caóticos para el sistema mundial porque “no habrá una moneda de reserva internacional” y tampoco existen condiciones para que otra moneda pueda ocupar ese rol. Entonces con el fin del dólar como reserva mundial “van a existir cinco, seis o siete monedas importantes, una situación caótica porque habrá fluctuaciones enormes continuas”.
“Ni los gobiernos ni las firmas transnacionales, ni los mega-bancos, ni los individuos sabrán qué hacer. Una incertidumbre enorme paralizará el mundo, especialmente a los inversionistas”, advierte el académico estadounidense.
Mientras esto ocurre en un nivel macro de la economía norteamericana, paralelamente también en un plano más local se vienen produciendo serios problemas económicos. “Comunidades urbanas pequeñas están entrando a la bancarrota y por ejemplo no pueden pagar las jubilaciones”, indica el científico social.
El investigador considera que en su país la clase media es la más afectada porque de un día a otro las familias pierden posición y los trabajadores que perdieron su empleo no pueden hallar otro puesto, especialmente las personas entre 40 y 60 años, llegando incluso a perder sus casas. Es una situación que actualmente no tiene solución y no se observa posibilidad de encontrar una válvula de escape.
Immanuel Wallerstein
Además, Wallerstein señala que “la situación en Estados Unidos va a empeorar porque se va a eliminar la posibilidad que el gobierno sostenga gastos necesarios en este momento, creándose una situación peor que la actual. La fantasía del Tea Party está llevando a Estados Unidos y por consecuencia a todo el mundo en dirección de un crash”.
Teniendo en cuenta estas consideraciones el pronóstico del teórico norteamericano, para los próximos años, es bastante pesimista. “Yo veo guerras civiles en múltiples países del norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

China y países emergentes

Ante la crisis de Estados Unidos y Europa los países emergentes por el momento parecen vivir bien, sin embargo, desde el punto de vista de Wallerstein, esconden una falsa realidad porque todos estamos en una misma canasta.
Teniendo en cuenta que China es el principal tenedor de bonos norteamericanos, ese país afronta una disyuntiva muy delicada. Wallerstein considera que si por un lado “deja de comprar bonos de Estados Unidos va a perder la oportunidad de colocar productos chinos en ese mercado, un problema muy serio para la China. Al mismo tiempo, cuando el dólar pierda su posición relativa a las otras monedas sus bonos no van a valer mucho”.
Entonces, China se está arriesgando a perder enormemente tanto si se retira o si continúa en el mercado de bonos norteamericanos. Frente a esta situación considera que “lo más probable es que la China se vaya retirando poco a poco”. Justamente el problema está en determinar cuando es el momento perfecto para detener las inversiones, lo cual es imposible de señalar porque si lo supiéramos seríamos todos ricos, agrega el investigador.
Además de este serio problema que afronta China, explica que el país asiático atraviesa por una situación muy frágil desde el punto de vista de su economía interna, “porque los bancos chinos están en la misma situación que los bancos norteamericanos de hace dos o tres años”. Asimismo, la inflación limita posibilidades a China y a otros países emergentes como, por ejemplo, a Brasil.
En este contexto considera que los países emergentes, y en el caso de Suramérica la Unasur, deberán hallar los mecanismos de un “proteccionismo a corto plazo a fin de minimizar los daños que serán para todo el mundo. No habrá países que escaparán de los daños pero serán más grandes para algunos que para otros”.
Preguntado sobre la construcción de una nueva arquitectura financiera regional, con iniciativas como el Banco del Sur o de una moneda regional como el Sucre, el académico valoró positivamente esas posibilidades para los pueblos de América del Sur. “La creación eventual de una moneda verdadera común será un elemento de fuerza económica en esta situación”. En ese sentido citó como ejemplo que a pesar de las dificultades en Europa con el euro, la decisión de salvaguardar la moneda común “va a permitirles una posición política importante”.
Finalmente, como un mensaje para América Latina invitó a continuar con la reflexión sobre la necesidad de garantizar alimentos suficientes para su pueblo, agua para su pueblo, energía para su pueblo, como cuestiones mínimas y esenciales que deben hacer todos los gobiernos del Sur. [Fuente: Alain-amlatina]
Foto: Internet

9 de agosto de 2011

¿Indignados con los “indignados”? - Por Federico Mayor Zaragoza

¿Indignados con los “indignados”?

Por Federico Mayor Zaragoza
Federico Mayor Zaragoza
 
Al contrario, agradecidos y esperanzados con los “indignados” serenos, positivos, que proponen, que expresan sus puntos de vista libremente.
Indignados violentos, no. Nunca.
 
Indignados, pacíficos, sí. Ya era hora. “La paz es el camino”, dijo Ghandi. Y ahora, por primera vez, el camino puede recorrerse sin necesidad de contar con el permiso de los “encumbrados”.
 
“Son muchos los españoles que empiezan a estar indignados con los indignados”, ha declarado Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP. Creo que son muchos más los que empiezan a indignarse con los que, movidos únicamente por su ambición de poder, nunca aportan nada, ni siquiera el hombro cuando lo reclama el bien del conjunto de la sociedad en momentos especialmente críticos.
 
Irán, China, Túnez, Egipto… España… Italia… ahora Israel… está claro que la nueva era de una democracia realmente participativa se está iniciando, de forma irreversible, gracias a la emancipación cívica que representan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Ya en 1994 podía anunciarse y advertirse que el secular tiempo del silencio había concluido.
 
En las urnas nos cuentan. Pero la democracia no consiste en ser contados de vez en cuando sino en ser tenidos en cuenta permanentemente.
 
Desde el primer momento, las reacciones de los “instalados”, de los que piensan más en sí mismos que en el presente y futuro del pueblo, han sido muy refractarias a los “indignados”. Siguen aferrados ora al G7, ora al G8 o al G20… y cada vez la gobernación mundial y regional peor, más arbitraria, mientras que Occidente, por haber pretendido alcanzar la hegemonía total, sigue a la deriva.
 
Está claro que la mayor parte de las promesas que reiteran una y otra vez son inalcanzables sin cambios radicales que las hagan posibles: ¿cómo van a crear empleo si –como ha sucedido en Portugal y el Reino Unido- siguen creyendo que las mejores recetas son todavía las neoliberales? ¿cómo se puede crear empleo si se aceptan como indiscutibles los recortes sociales, la disminución de funcionarios, la  interrupción de obras públicas, la privatización rampante, la deslocalización productiva en países de mano de obra ultrabarata?
 
Hilo a hilo. Hebra a hebra, los ciudadanos conscientes de su capacidad de acción recién adquirida, tejerán una inmensa red de solidaridad en todo el mundo y acelerarán la evolución en términos económicos y sociales. He escrito con frecuencia que la alternativa a la revolución es la evolución. Sépanlo los que “se indignan con los indignados”: están llegando a su fin, por fortuna, las democracias frágiles, con políticos capitidisminuidos ante el “gran dominio”.
 
Esto –con todas las sombras que presentan ocasionalmente las movilizaciones populares- es lo que no se va a tolerar, ahora que pueden expresarse sin cortapisas por el Internet y la telefonía móvil, por los “indignados” que, pacíficamente pero con firmeza, van a proponer en España y en otros muchos lugares progresivamente, democracias genuinas con una representación parlamentaria que sea transparente y activa en favor del bien común… y que sea realmente representativa (¿pueden seguir aceptándose  parlamentarios multi-empleados o, como sucede en las elecciones a Eurodiputados, que la participación sea menor del 20%);  y se pedirá que figuren en los programas electorales el nombramiento de los miembros de los altos tribunales de justicia con demostrada objetividad y calidad profesional, y compromiso adquirido frente al pleno del parlamento tras las “audiencias” necesarias; y que los bancos y  empresas demuestren en un plazo determinado de tiempo que no poseen fondos en paraísos fiscales, ya que de otro modo muchos depositarios y consumidores dejarán de confiar en ellos y de adquirir sus productos…; y que se reduzca la deslocalización industrial, limitando la codicia y pensando en los empleos en los distintos países y, sobre todo, en el medio ambiente…
 
Y así, sucesivamente: agencias de calificación en la Unión Europea, rechazando la especulación y el acoso de los mercados, adoptándose rápidamente un sistema de federación económica; nueva estructura, urgente, de las Naciones Unidas, desplazando definitivamente de la gobernación mundial a los grupos de países ricos (G7, G8) que tantos trastornos han producido; y, una vez se disponga de un Sistema de Naciones Unidas fuerte, iniciación de un proceso de desarme, así como de atención ecológica global…
 
Los “indignados” pueden ser –al romper el silencio que por miedo y sumisión ha situado siempre al pueblo al margen del poder- los que permitan que el siglo XXI sea el siglo de la gente. Lo escribí hace años como deseo. Hoy, aquella ilusión –gracias, Stéphane Hessel- puede ser realidad. Y entonces, los que se indignan con los indignados se quedarán con un palmo de narices (en realidad, ya lo tienen)…
Foto: Internet

18 de julio de 2011

El mundo al derecho, el mundo del revés - Por: Eduardo Paz Rada


El mundo al derecho, el mundo del revés

Por: Eduardo Paz Rada

Eduardo Paz Rada
El Pachacuti en el mundo andino es el mundo del revés, en transformación, en el sentido de dar vuelta y cambiar un estado de cosas por otro, tomando en cuenta el pasado, la situación presente de crisis y las proyecciones y potencialidades que genera esta situación. Esta referencia permite realizar una mirada crítica a lo que actualmente sucede en el mundo, donde las potencias están mordidas por una enfermedad muy grave y los pueblos del Tercer Mundo se levantan, con ritmos y características diversas, respondiendo a la dominación imperialista y buscando nuevos derroteros históricos.
Los gobernantes y los gerentes de las grandes corporaciones económicas, bancarias y financieras de los centros del poder mundial están preocupados por la crisis que arrasa no solamente a las “cenicientas” de Europa, como Grecia, Portugal e Irlanda, sino que comienza a carcomer las bases económicas y políticas de España, Italia e inclusive las de Francia, Alemania e Inglaterra.
La fragilidad de la Unión Europea se ha evidenciado tanto por el fracaso de la estrategia de trasladar la crisis de los bancos y las entidades financieras a los Estados y a la Unión Europea y éstos a los trabajadores, mediante políticas de reducción de salarios, aumento de horas de trabajo, pérdida de conquistas sociales en jubilación, salud, educación y entretenimiento, como por el inicio y sostenimiento de grandes manifestaciones y protestas sociales, especialmente en Grecia y España, contra el orden de concentración del poder económico y político.
A esto se suma el incremento de la persecución a los extranjeros del Tercer Mundo que, con su trabajo por bajísimos salarios, realizan las tareas rechazadas por los propios trabajadores de esa región y la barbarie de dejar morir a cientos de africanos y árabes que en precarios barcos y naves tratan de llegar a las costas de la “moderna y universal” Europa. La xenofobia tiene representantes políticos que consiguen respaldo electoral e inclusive las tendencias más liberales se acercan a estas posiciones para mantener sus espacios de poder.
A esta situación se agrega ahora la caída de los bonos de prestigio económico y financiero de Estados Unidos, después del intento de salvar a las corporaciones bancarias y especulativas de la crisis que explotó el 2008 con record mundiales de déficit fiscal, y la subida de los niveles de desempleo y restricción a los hispanos y extranjeros. No se puede descartar que los horribles y masivos crímenes de latinoamericanos en el norte de México sean parte de la política estadounidense para evitar la migración hacia su territorio.
En contrapartida, los países y regiones de Tercer Mundo, que aún tienen los niveles más elevados de pobreza, marginalidad, exclusión y discriminación, han conseguido avanzar sostenidamente frente a los desafíos de la crisis y de su propio desarrollo. La potencia económica de China, India, Irán, Turquía, Sudáfrica y Brasil ha tenido una notable influencia en las regiones sobre las que influyen y sobre las cuales ejercen también políticas de subordinación, sin embargo se convierten en fuertes interlocutores de las tradicionales potencias capitalistas e imperialistas.
La coordinación del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en los foros internacionales ha creado una red de influencia y presión impensable hace una década, con proyecciones que están marcando los nuevos ritmos de la geopolítica mundial y de las tendencias de la economía internacional, tomando en cuenta que el proceso de declive de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, significa, por otro lado, el ascenso a la cúspide de potencia económica de China.
Por otra parte, la desesperación europea y estadounidense ante la posibilidad de los desbordes fuera de su esquema de control de los levantamientos árabes contra el orden tradicional y monárquico de sus gobiernos ha impulsado a la OTAN a tomar acciones genocidas frente al gobierno de Moamar Kadafi, considerando no los derechos del pueblo libio o la democracia, sino la importancia de repartirse las reservas petroleras y los multimillonarios depósitos del gobierno de Trípoli en los bancos de Estados Unidos y Europa. En este caso, los gobiernos de China y Rusia, especialmente, por tener derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y no haber actuado, se han convertido en cómplices de la intervención.
Estos movimientos y alteraciones del cuadro de los poderes en el mundo tienen, en el caso de América Latina, su propia dinámica tomando en cuenta que en la primera década del siglo XXI se han producido importantes avances en el proceso de acercamiento e integración de América Latina y el Caribe, en el contexto de procesos políticos antiimperialistas nunca antes producidos en cadena como ahora. Asimismo, la crisis de fines de la década no ha tenido los efectos que tuvieron crisis similares en los siglos XIX y XX.
El principio bolivariano, morazanista, martíano y sanmartiniano de acercar los pueblos, las economías nacionales, el comercio, la política y generar una apertura ha permitido abrir nuevos horizontes a la región frente a los desafíos mundiales. La creación de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Unión de las Naciones de Suramérica (UNASUR), así como el proyecto en avance de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), perfilan las potencialidades del cambio en la región y su posicionamiento planetario.
La necesidad de crear un sistema comercial articulado, una moneda y un banco común, una coordinadora de Fuerzas Armadas, la complementación energética y otras acciones de acercamiento, como la defensa común frente a las amenazas europeas y estadounidenses a cualquiera de las naciones de América Latina y el Caribe, caso Malvinas, Canal de Panamá, Cuba, Amazonas, forman parte de un ideario fundamental para ser protagonistas de la historia mundial.
En el caso boliviano se presentan, sin embargo, situaciones contradictorias. Cuando la relación del gobierno de Evo Morales con el pueblo y las organizaciones populares se encontraba en su auge, luego de la guerra del agua de 2000, de la lucha por la tierra de los años 2001 y 2002 y de la guerra del gas de 2003 y después del triunfo electoral de 2005, el proyecto impulsado estaba marcado por la fragmentación nacional, bajo el discurso de la autonomías indígenas y regionales, haciendo el juego a los proyectos separatistas de la oligarquía del oriente.
En los últimos años, cuando la relación de las autoridades con el pueblo se ha debilitado y las fuerzas populares levantan posiciones parciales y sectoriales, el gobierno plantea, contradictoriamente, una propuesta de fortalecer el Estado Nacional, llevar adelante el fortalecimiento de la unidad boliviana, la relación armónica de las regiones y desarrollar una economía articulada que se vincule con la integración latinoamericana, mientras beneficia a las transnacionales como las petroleras REPSOL, TOTAL, PETROBRAS o como las mineras GLENCORE, RIO TINTO, o a los grandes bancos y a los propietarios de tierras nacionales y extranjeros.
Foto: Internet

15 de julio de 2011

¡Es el trabajo asalariado, estúpido! - Por: Alberto Rabilotta

¡Es el trabajo asalariado, estúpido!

Por: Alberto Rabilotta(*)

Una recaída en la recesión económica está en marcha en el mundo industrializado. Los niveles reales de desempleo en Estados Unidos están por las nubes. No se trata ya de cesantía a corto o mediano plazo, sino del aumento de un desempleo crónico, que supera los dos años y alcanza hasta los cuatro años y que rememora los niveles de desempleo durante la Gran Depresión de los años 30 del siglo 20, y quizás por eso la Oficina de Estadísticas Laborales de Washington ha decidido reincorporar en sus estadísticas a los cesantes que están más de dos años sin empleo (1). En junio pasado la tasa oficial de desempleo en Estados Unidos fue de 9.2 por ciento. La tasa ampliada, llamada U6, estaba por encima del 17 por ciento, y si se utiliza la antigua definición de desempleo del Departamento del Trabajo estadounidense (SGS-Alternate, abandonada en 1994 pero utilizada aún por economistas para calcular la cesantía a corto, mediano y largo plazo) es de 22.8 por ciento de la fuerza laboral del país (2). Y dejaremos de lado el subempleo o empleo a tiempo parcial, que afecta a una creciente proporción de trabajadores y en las estadísticas oficiales es considerado como “empleo” a tiempo completo.
La situación es similar en países europeos no afectados directamente por la “crisis de la deuda”, como Francia o Gran Bretaña, donde las estadísticas oficiales tampoco computan el desempleo a largo plazo, la exclusión definitiva del mercado laboral y el subempleo. Pero la situación laboral es y será mucho peor en los países afectados por la crisis de la deuda y que están siendo obligados a aplicar severos programas de austeridad, como Grecia (16 por ciento de cesantía sin computar el desempleo a largo plazo y la imposibilidad para los jóvenes de incorporarse al mercado laboral) o España (21 por ciento de desempleo oficial), para citar dos casos.
Y el crecimiento anémico de la economía real apunta a que lejos de disminuir la cesantía aumentará en los meses venideros.

Más desempleo, mayores ganancias

El 5 de julio pasado el diario The Wall Street afirmaba que mientras la economía estadounidense está pasando por una de “sus más lentas recuperaciones desde la Gran Recesión”, las grandes empresas están listas para reportar “sólidos ingresos para el segundo trimestre, exponiendo una dicotomía entre el comportamiento de las corporaciones y la salud general de la economía”.
Dicho de otra manera, mientras que los salarios y beneficios laborales constituyen actualmente el 57.5 por ciento de la economía –en baja respecto al 64 por ciento que esta parte representaba hasta mediados de la década pasada, según la agencia AP-, y el desempleo se mantiene o es superior a los niveles de la Gran Recesión del 2008-2009, las grandes empresas están ya en la fase de auge que en la salida de recesiones anteriores manifestaban una fuerte recuperación económica.
A esta presentación de aumentos en las ganancias trimestrales se añade el hecho de que en Estados Unidos las empresas están ‘sentadas” en más de un billón y medio (1 500 000 000 000) de dólares porque –según el economista y Nóbel Paul Krugman (3)- no “ven” una demanda de parte de los consumidores. Mientras tanto los bancos disponen de reservas excedentes por otro 1.5 billón que no están prestando.
El analista Stephen King escribe en The Independent (4) sobre la falta de creación de empleos y el anémico crecimiento (2.0 por ciento) de la economía estadounidense que persiste desde la presidencia de George W. Bush en Estados Unidos, y señala que las empresas que están “sentadas” en ese billón y medio de dólares prefieren ahorrar ese capital en lugar de invertirlo, destacando que cuando deciden invertir prefieren hacerlo en China y Brasil en lugar de su propio país.
En el caso de las “economías avanzadas”, exceptuando el especifico caso alemán, no se trata de una “recuperación económica sin creación de empleos”, como avizoraban algunos economistas para la “salida” de la Gran Recesión del 2008 y 2009, sino de una vigorosa “recuperación de beneficios” de la clase capitalista en medio de un evidente estancamiento económico que amenaza convertirse en una nueva recesión global por la aplicación generalizada de políticas fiscales de austeridad, por el creciente desempleo y subempleo, y la consiguiente baja del consumo.

¿Por qué las economías capitalistas no crean empleos?

Ya no se puede dudar de los efectos que sobre el empleo produjo la revolución informática y la automatización de la producción, que en las últimas cuatro o cinco décadas permitieron aumentos inimaginables en la “productividad” –la producción de bienes o servicios respecto a la cantidad de mano de obra empleada en ella- y aseguraron la rentabilidad de las empresas transnacionalizadas en sectores cada vez más concentrados y sometidos a una competencia extrema.
La contraparte de esta revolución en el modo de producir fueron los despidos masivos en los centros industriales del capitalismo y, con la liberalización del comercio y las inversiones desde hace poco más de una década, la mudanza también masiva de la producción industrial de artículos de consumo hacia países de Asia, en particular China.
Este proceso para reducir los costos de mano de obra, que al comienzo afectó a la producción industrial de bienes de consumo directo, se ha ido propagando a ramas de la producción de bienes de capital, como las maquinarias y componentes de los mecanismos destinados a la producción.
En los países avanzados, como puede observarse desde hace más de tres décadas en Japón, Alemania, Estados Unidos, Canadá y Francia, entre otros más, la carrera de las empresas por reducir costos laborales para obtener la máxima rentabilidad posible llevó inexorablemente a reemplazar donde fuera posible los trabajadores y los empleados de servicios por la maquinaria e informática de todo tipo imaginable: las sofisticadas excavadoras, grúas, topadoras, los camiones gigantes y demás maquinarias sustituyeron a millones de trabajadores de la construcción, la minería y la explotación forestal, para citar tres casos.
Esto podría extenderse a prácticamente todas las ramas del sector primario, de la minería a la pesca y la agricultura, que tuvieron que adaptarse a la aplicación de métodos industriales generados por esta revolución científico-técnica, lo que explica que para crear un empleo real en esas ramas se requiere de una millonaria inversión en maquinaria y equipos. Y lo mismo sucedió con el sector secundario, las industrias productoras de bienes.
El sector terciario, los servicios, se suponía iba a ser la panacea del empleo que reemplazaría con salarios decentes y empleos estables a los desaparecidos empleos industriales. En efecto, durante las últimas décadas el crecimiento de ese sector fue reemplazando en términos de creación de empleos a los declinantes sectores, como la agricultura, minería y la industria.
Pero en realidad la informática se infiltró en todas las esferas de los servicios -con las computadoras, impresoras, copiadoras y sofisticados sistemas de telecomunicación que multiplicaron la capacidad de trabajo en las oficinas de todo tipo; en los bancos con la recepción y el retiro de dinero a través de “cajeros automáticos” y no de las cajeras o cajeros de carne y hueso; lectura óptica de precios que redujo el número de cajeras en los centros de comercio, por ejemplo- con el consiguiente efecto de reducir el número de puestos y el nivel de los salarios. Y el alto desempleo unido al empobrecimiento de la clase trabajadora hizo que se multiplicaran en la última década los empleos muy mal pagados en los McDonald y Wal-Mart de este mundo.

La retroalimentación de los efectos coyunturales y estructurales

En suma, en los países capitalistas avanzados donde las grandes empresas privadas están “sentadas” en billones de dólares no hay demanda de los consumidores que permita la reactivación de la economía real porque no es posible ni rentable, en términos capitalistas, generar una masa crítica de nuevos empleos con salarios decentes, o aumentar los salarios en términos generales, para elevar el consumo de bienes.
Y como no hay falta de capitales para inversiones en el sector privado se puede dudar de la coherencia de querer aplicar, como proponen muchos respetados economistas, las recetas keynesianas, de que las inversiones públicas sustituyan la ausencia de inversiones de capital del sector privado.
Más aun, las inversiones públicas para la construcción y reparación de las infraestructuras no tienen efecto multiplicador en materia de empleos porque esa rama de la construcción, que hace tiempo ha pasado a manos del sector privado en todo el mundo capitalista, ha hecho todo lo posible para aumentar al máximo el empleo de maquinaria y reducir al mínimo el número de trabajadores empleados. Y a menos que el sector público se involucre en le reactivación de otras ramas y sectores dominados por la inversión privada, asumiendo un papel gestor de la economía como se está viendo el países de Sudamérica, la creación de empleos seguirá siendo un objetivo ilusorio.
A los problemas estructurales del capitalismo avanzado se unen los problemas coyunturales, la deuda pública producto de la socialización de las pérdidas del sector financiero y de los planes de reactivación de la economía durante la pasada Gran Recesión, y el papel dominante que está jugando el capital financiero para apropiarse de una renta en todas las situaciones posibles.
En suma, el capitalismo y el trabajo asalariado son inseparables. El trabajo asalariado permite al capitalista crear la plusvalía y los salarios constituyen el único medio por el cual, a través del consumo, los capitalistas pueden realizar esa plusvalía. No hay capitalismo sin trabajo asalariado, y menos aun puede pensarse en un capitalismo pujante con tasas de desempleo crónico, con un empobrecimiento creciente de todas las clases trabajadoras y los jubilados, y perspectivas nulas de trabajo para los jóvenes como las actuales.
Si los partidos políticos tradicionales “no quieren ver” esta situación, porque están aliados con la oligarquía financiera y los monopolios de los grandes medios de comunicación, como dice el analista Max Keiser (5), los jóvenes y menos jóvenes indignados y por indignarse están empezando a verla muy claramente, como lo expresan sus frases en las recientes manifestaciones en España: "Tu 'Botín', mi crisis"; "Democracia ¿dónde estás?"; "Esta crisis no la pagamos"; "Zapatero, lacayo de los banqueros";"Contra la privatización de los servicios públicos"; "Tejiendo barrios, cambiando el presente"; "Manos arriba esto es un contrato"; "La patronal nos quiere esclavizar"; "¿Izquierda o derecha? Este país está envejecido. Busquemos una alternativa"; "Un banquero se balanceaba sobre la burbuja inmobiliaria..."; "Se vende: Estado del Bienestar": "Pienso, luego me indigno"; "Me gustas cuando votas, porque estás como ausente", "Sin vivienda no hay viviendo", "Se alquila esclavo económico", "Rebeldes sin casa", "Sin miedo habrá futuro", "Más educación, menos corrupción". [La Vèrdiere, Francia] (*) Alberto Rabilotta es periodista argentino.

Notas:
Foto: Internet

30 de junio de 2011

La crisis hegemónica y el cambio de régimen internacional - Por: Oscar Ugarteche

La crisis hegemónica y el cambio de régimen internacional

Por: Oscar Ugarteche

Oscar Ugarteche
En el presente trabajo se hará una revisión de los elementos que marcan la crisis de hegemonía estadounidense y la crisis general del capitalismo en curso. Se revisarán los procesos que han afectado a la crisis económica y se intentará revisar la crisis hegemónica stricto senso. La hipótesis es que hay un traslado del poder de las viejas economías del G7 a otro conjunto de economías pero que hay una pugna por el poder de parte de las potencias en decadencia y una falta de toma de iniciativa de parte de las nuevas. Los países del nuevo G7 parecen estar comportándose igual que los viejos en América Latina. Todo indica que estamos en un cambio de tiempos que conlleva un cambio de régimen internacional.

La crisis hegemónica y su desenvolvimiento 2007-2011

Para quienes han reflexionado sobre la crisis, la actual ha demostrado estar mejor reflejada en ondas sinuosas, más cercanas a las ondas sonoras que a las letras. Lo cierto es que en efecto es una crisis de dos velocidades con lo que se demostró que la economía de Estados Unidos ya no cumple con su papel de difusor del crecimiento como entre 1930 y 1990. Se decía de Estados Unidos que si le daba un estornudo, al mundo le daba pulmonía. La verdad es que la pulmonía de Estados Unidos le dio unos estornudos a América del Sur, agripó a la Cuenca del Caribe y tras un breve dolor de cabeza, dejó a Asia intacta. En cambio a las economías más maduras y articuladas entre sí les transmitió la pulmonía en pleno, primero al sistema financiero, luego al productivo, y tras los ajustes, al consumo y al gasto público. Lo que diferencia esta crisis de la del 29 es la deuda pública de las economías ricas, que entonces no tuvo gran relevancia. La crisis de 1929 se llevó a las economías en desarrollo por la misma razón que en 1981: el alza de las tasa de interés y la baja de las materias primas. Este no es el caso ahora.

Aunque antes de la crisis no era evidente que Europa y Japón ya eran naciones ricas altamente endeudas (NRAE) la realidad fue que después del 2007 junto con Estados Unidos comenzaron a sentir los impactos de su alto nivel de endeudamiento privado y público. La dimensión del problema de 2007 en adelante fue menos evidente para Estados Unidos que con una altísima deuda interna por consumo, no se esperaba que entrara en una espiral contractiva marcada. Se pensó que habría un ajuste en las cuentas hipotecarias y se retomaría el camino del crecimiento. Cuatro años más tarde todos anticipan que no habrá crecimiento en ninguna de las economías líderes salvo quizás Alemania. Lo que empezó como un problema de finanzas, como en 1929, se está transformando en un problema mayor de paradigma productivo y de reglas del juego: es decir de paradigma teórico. Aunque este sea un aspecto académico, no debe dejar de remarcarse que los ajustes económicos que el FMI les pide a los europeos son análogos a los que le pedía a América Latina en su tiempo, y en esa medida, su visión teórica del mundo permanece estática aunque lo que causara esta crisis haya sido la teoría donde los mercados desregulados resuelven sus problemas y a menor intervención del Estado mayor crecimiento económico.

Algunos alcances sobre el cambio de régimen internacional

Las instituciones internacionales creadas para el orden mundial de post guerra se han ido convirtiendo lentamente en obsoletas. El régimen internacional construido en torno a la hegemonía estadounidense y la pax americana han llegado a su fin. La privatización de la guerra mostrada antes y la difusión del objeto de la guerra son parte del declive hegemónico. La imposibilidad de imponer sus reglas del juego al mundo y de liderar una salida de la crisis parece estar consolidando aún más la idea del cambio de régimen internacional.

La Organización Mundial del Comercio es la primera institución cuya creación a fines del régimen anterior la hacen ver obsoleta antes de haber despegado. El propio Estados Unidos minó la multilateralidad a su favor para crear sistema bilateral que deslegitiman el multilateralismo de post guerra y abre una competencia singular. El temor neoconservador al multilateralismo de la era Bush es un síntoma del cambio de régimen. Si el nuevo esquema internacional pasa por acuerdos bilaterales en todos los campos, la competencia será en desmedro del hegemón y le abrirá las puertas a los hegemones regionales. En ese sentido, por ejemplo, el uso del dólar como moneda de intercambio posiblemente entre en decadencia junto con los cambios en el sistema monetario internacional que tienden a regionalizarse. De hecho, ante la volatilidad del dólar hay una tendencia al uso de monedas nacionales en el pago del comercio internacional, tanto desde China en su esfera de influencia, como de Brasil en la suya y de Rusia en la suya. La pérdida de la hegemonía estadounidense es evidente y su sostenimiento por la vía militar no parece facilitarle una nueva dinámica económica sino al revés, profundizar el declive tanto económico como de legitimidad política.

Desde la economía política internacional, Ruggie (1982) propone que los regímenes internacionales han sido definidos como instituciones sociales alrededor de las cuales convergen expectativas de actores en un área dada de relaciones internacionales. Los regímenes internacionales dice, son semejantes al lenguaje: podemos pensar en ellos como la parte del "lenguaje de acción estatal" (380). “Las formaciones y transformaciones de regímenes internacionales puede representar una manifestación concreta de la internacionalización de la autoridad política” (380). Y agrega: “En la organización de un orden liberal, se le da su lugar a la racionalidad de mercado. Esto no quiere decir que la autoridad esté ausente de tal orden. Quiere decir que las relaciones de autoridad se construyen de tal modo de darle el alcance máximo a las fuerzas del mercado más que restringirlas” (381). Esto sin embargo no permite comprender las transformaciones de los regímenes internacionales.

Para Ruggie, la estructura de la internacionalización de la autoridad política refleja la fusión del poder con el legítimo propósito social. Es el propósito social lo que diferencia una misma iniciativa desde dos ejes de poder distintos. La forma puede ser la misma pero el contenido distinto. Para comprender el contenido hay que ver cómo se fusionan el poder y el propósito social y cómo le proyecta autoridad política al sistema internacional. “La relación entre los regímenes económicos y las transacciones internacionales es intrínsecamente problemática, porque el ámbito de los regímenes internacionales consisten en el comportamiento de los estados, el uno con respecto del otro y de ambos respecto del mercado, no del mercado en sí mismo.”(383), “Los regímenes económicos internacionales proporcionan un entorno permisivo para la aparición de los tipos de flujos de transacción internacionales concretas que los actores toman como complementario a la fusión particular de poder y propósito social que está incorporado dentro de aquellos regímenes” (383).

El modelo realista propone una fuente y dos direcciones de cambio de régimen, que muestra el ascenso o descenso del hegemón y la apertura o cierre. En la visión de Ruggie esto abre varias posibilidades: Más hegemonía con cierre, pérdida de hegemonía con apertura o, lo visto tras la Pax Americana, más hegemonía con apertura. Es necesario tener esto en cuenta para comprender las maneras como en las distintas regiones del mundo se están conformando espacios político-económicos nuevos, que dibujan un horizonte post Pax Americana, con hegemones regionales y una nueva arquitectura del poder internacional reflejo de nuevos flujos de comercio e inversión desde nuevos ejes de poder. Parece existir en los primeros años del siglo XXI una fuerte covarianza entre cambios de ejes de poder y cambios de propósito social. Estos son en parte reflejo de la debilidad del viejo poder plasmado en el “viejo” G7 liderado por Estados Unidos. Los problemas de la depreciación del dólar ante el euro y las monedas latinoamericanas entre el 2002 y 2010, expresan al revés el fortalecimiento de los nuevos ejes de poder y la dinámica del crecimiento económico desde nuevos ejes regionales en medio de la crisis global, reflejan la debilidad de los viejos ejes de poder.

El llamado mundo post Consenso de Washington se refleja en América Latina en una docena de países, en Asia en casi todos, mientras en Europa hay una retractación a su diseño social de post guerra, que se alinea con el diseño del obsoleto Consenso de Washington en desmedro de su proyecto propio, como antes lo hiciera Gran Bretaña. La debilidad hegemónica no quiere decir que los intereses financieros que predominan en la dinámica capitalista contemporánea se han debilitado. Lo que parece es que dichos intereses se han despegado del interés nacional y, al igual que lo militar, se ha vuelto un fin en si mismo, acentuando la debilidad hegemónica.

(*) Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org
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13 de junio de 2011

Sin brújula ni camino - Por: Federico Mayor Zaragoza

Sin brújula ni camino

Por: Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza
¡Vaya año que llevamos! El  corazón deshecho en lágrimas ante tantas tragedias y sufrimiento, y la mente  perpleja al comprobar la incapacidad de los líderes mundiales para reaccionar  ante las catástrofes naturales o provocadas, ante la situación provocada por el  inmenso error de sustituir la justicia social y los asideros éticos por el  mercado... que, en sus últimos estertores, intenta seguir condicionando la  acción política.

Para empezar, el colosal  terremoto y tsunami de Fukushima... y  la "primavera árabe" en Túnez y Egipto... y luego en Libia, armada hasta los  dientes por los mismos que decidieron atacarla -"es cuestión de horas"- en una  operación precipitada en lugar de confiar, al tiempo que se restablecía su  autoridad, a unas Naciones Unidas  unidas como interlocutor único representando a todo el mundo y no sólo a los  G8 o G20, una salida adecuada...; y luego Yemen y Siria, completamente a su  aire, fuera del alcance de los grupos plutocráticos que siguen empeñados en  cumplir cometidos que no les corresponden; y los volcanes en Islandia, Hawaii, y  el Cono Sur de América Latina..., así como losincendios de Arizona, que demuestran que los Estados Unidos siguen  teniendo muchos aparatos para la guerra pero no para hacer frente a las  catástrofes..., y tifones de una fuerza devastadora inusitada; e insólitas  explosiones solares; y más y más muertos de este escándalo permanente que  representa el narcotráfico, especialmente en América Latina, sin que el "gran  hermano" del Norte se avenga, fracasada la acción militar, a la despenalización  y abaratamiento radical del consumo, una vez demostrado que el precio no tiene  ya efecto disuasorio alguno; ...el Escherichia coli del "pepino" que no era  del pepino y pone en evidencia la falta de rigor y de coordinación en  situaciones de alerta sanitaria de la Comunidad Europea; ...los "efectos  colaterales" de aviones sin piloto manejados a distancia que producen más  quebrantos de los que resuelven; ...¿y el medio ambiente?: el "gran dominio"  militar, financiero, energético y mediático se encarga de ocultar la gran  responsabilidad, por sus efectos potencialmente irreversibles, de las  generaciones presentes en su legado de habitabilidad de la Tierra a las  futuras... mientras que el norte europeo sufre ahora las mayores sequías de  muchas décadas cuando en el Sur llueve abundantemente...

Otro acontecimiento a  destacarse, el Movimiento 15-M que, desde la Puerta del Sol, ha extendido su  voz, pacíficamente, firmemente, y ahora ya son muchas las plazas, no sólo de  España, en las que la palabra empieza a prevalecer sobre la fuerza, las  propuestas sobre las protestas... y la sociedad civil podrá, seguramente en muy  pocos meses, desde la gran plaza mundial del ciberespacio, fomentar la  movilización popular que consiga, con millones de adhesiones, iniciar  transformaciones radicales y consolidar la democracia.

Para darnos cuenta de la  auténtica "tormenta" de acontecimientos que los grandes magos del espectáculo y  del entretenimiento intentan apartar de nuestra vista y consideración, anoto  algunas de las noticias del sábado, día 11 de mayo de  2011:

-"El ejército sirio asalta  la ciudad sublevada..."

-"Israel se moviliza -¿hasta  cuándo?- para que la ONU no acepte el Estado palestino..."

-"El jefe del Pentágono  critica la falta de inversión europea en defensa" (¡que sigue siendo la OTAN,  dependiente de los Estados Unidos!)

-"El país más boyante de  Europa es la "rechazada" Turquía...

"Y aquí, en España, como en  Europa, a los pies de las agencias de calificación, al tiempo que, ¡todo vale!,  denostados y denostadores unen sus fuerzas para lograr alcaldías o gobiernos  autonómicos, ascienden al poder quienes pronto, con toda probabilidad deberán  dejarlo por decisión judicial; los que decían ser independientes demuestran no  serlo; los que van a gobernar allí donde no lo hacían prometen hacer lo  contrario de los que han hecho allí donde ya gobernaban...

Sin brújula ni  camino.

-"Crearemos empleo".  ¿Cómo?

-"Urge poner fin a la  hipócrita ambigüedad occidental sobre el régimen de Bashar al-Asad". ¿Cómo?

Es necesario, en  consecuencia, contemplar serenamente, pero con apremio, la situación mundial y  urgir que se adopten con rapidez las medidas oportunas, sabiendo que no se puede salir airoso  localmente de situaciones que afectan al conjunto de la humanidad.

Lo primero que hoy debería  hacer (los Estados Unidos de Norteamérica, la Unión Europea, la Comunidad de  Estados de América Latina y El Caribe, la Organización de la Unidad Africana, la  Liga Árabe, la Federación Rusa, los países del Este, especialmente China, la  India y Japón...) es convocar una Asamblea General Extraordinaria y  Constituyente de las Naciones Unidas que, para poner orden en el caos originado  y mantenido por los "globalizadores" y grupos plutocráticos, disponga, junto a  un 50% de representantes de Estados, otro 50% de instituciones de la sociedad  civil, así como de tres Consejos de Seguridad: para conflictos y catástrofes;  para cuestiones socioeconómicas; y para cuestiones de salud y medioambientales.  Todos ellos -Asamblea y Consejos- con voto ponderado pero con la participación y  representación que le proporcionen la autoridad moral y funcional que en estos  momentos es imprescindible.

De otro modo, unos  continuarán clamando contra las dictaduras que les oprimen y otros contra la  dictadura de los mercados... pero, sin brújula ni camino, nada cambiará: unos  cuantos seguirán mandando (los "grandes poderes"), el mundo se seguirá  "agrietando", moral y físicamente, porque se invierten 4.000 millones de dólares  al día en armas y gastos militares cuando, en un genocidio invisible,  intolerable, insostenible, mueren de hambre más de 60.000 personas... No me  cansaré de repetirlo.

Es tiempo de acción. No  podemos seguir sin brújula ni camino.

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10 de junio de 2011

"Cuando las barbas de tu vecino..." - Por: Federico Mayor Zaragoza

"Cuando las barbas de tu vecino..."

Por: Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza
La prensa ha anunciado, inmediatamente después de la derrota del Presidente del Gobierno José Sócrates en el país vecino, que "la derecha de Portugal endurecerá el plan de ajuste"... Privatización, recortes adicionales, más desempleo, a los pies de las agencias de calificación... porque los "mercados", con la eurozona y especialmente con los PIGS, no descansarán hasta que todo esté en manos de los grandes consorcios financieros internacionales, incluidos China y los países productores de petróleo.
Se ha hablado mucho de "creación de empleo"... pero ¿cómo?. No se sabe. De momento lo que anuncian todos -en el país vecino y en horizonte español- es más obediencia a los especuladores, los sobrevivientes del "naufragio" de los globalizadores, que fueron rescatados por el G-20 y ahora acosan permanentemente a los inocentes "rescatadores".
Grecia ha sido obligada a privatizar hasta límites insospechados, ¡incluyendo la proposición de venta de algunas islas del Egeo! ¿De qué le ha servido? Los mercados siguen sin confiar en la Unión Europea, y atacan sin compasión el flanco socialista.
Mientras las empresas de algunos países, con una notoria deslocalización productiva, muestran considerables beneficios, los gobiernos se ven sometidos a recortes y más recortes. Algunos países pueden hacer billetes, mientras en la eurozona hacemos el ridículo. Bruselas pone más deberes a los PIGS. El Presidente Obama y la Canciller Merkel consideran urgente actuar en favor de la estabilidad económica de Europa. Pero todo ello sin hablar de desarme, ni de la autonomía de la seguridad europea, ni de refundar el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que cumplan fielmente las misiones para las que fueron creados en el año 1944.
¿Y el medio ambiente? ¿Y la lucha contra el hambre y la pobreza? ¿Y la urgente recomposición de unas Naciones Unidas unidas y fuertes que sustituyeran de una vez a los grupos plutocráticos, cuya incapacidad ya ha sido suficientemente demostrada?.
De eso nada. Nada de nada.
Donde hay capitán no manda marinero. Y el capitán es hoy el mercado y las impresentables agencias de calificación...
De los PIGS ya sólo queda España indemne. Pero, si no espabilamos pronto, también aquí ganarán los del "mercado". Las últimas actuaciones de alarma infundada en Castilla La Mancha (cuando la situación es realmente catastrófica donde ya gobernaban) y declaraciones irresponsables sobre la solvencia española, inmediatamente orquestadas por Moody's, el Financial Times y el Wall Street Journal, advierten claramente de lo que sucederá en España si también aquí la justicia social se sustituye, al fin y al cabo, por el mercado. 
Hay que reaccionar. Ahora, antes de que, inexorablemente, "pongamos las nuestras a remojar"...
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31 de mayo de 2011

Sudamérica ante la tormenta global - Por: Raúl Zibechi

Sudamérica ante la tormenta global

Por: Raúl Zibechi (*)
Agencia Latinoamericana de Información

La guerra por la sucesión del director del FMI revela lo mucho que ha cambiado el mundo y lo demasiado estancadas que están sus elites, dispuestas a aferrarse a sus privilegios aún a riesgo de colocar al planeta al borde del abismo. Para Sudamérica, es el momento de afianzar la unidad regional o caminar hacia la desintegración.

Raúl Zibechi
El debate en curso sobre la sucesión de Dominique Strauss Khan enseña cómo las potencias del Norte pretenden congelar el mundo de 1944 cuando se firmaron los acuerdos de Bretton Woods y se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). En aquel momento, el PIB de Estados Unidos era alrededor del 50% del mundial y en esta década decae por debajo del 20%.

El Norte parece dispuesto a pasar por alto la demanda de los países emergentes. Brasil ha dicho, por boca del ministro de Hacienda Guido Mantega, que el candidato debería ser designado sólo hasta fines de 2012 para “tener un tiempo mayor para madurar la sucesión”. Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Central de China, señaló que el FMI debe “reflejar mejor los cambios en la composición económica mundial y a los mercados emergentes” (Diario del Pueblo, 24 de mayo).

Más allá de los discursos para el gran público, las elites mundiales van cobrando clara conciencia de lo que está en juego, pese a las declaraciones y malabarismos de los políticos. Cuando hablan para “su” público, no ocultan un ápice la realidad. Es el caso de David Wessel, editor de economía de The Wall Street Journal, el diario más cercano a las altas finanzas. Comienza su columna semanal del 19 de mayo con una frase que resume la coyuntura histórica que atravesamos: “Los imperios no acostumbran sucumbir de un día para el otro. Las viejas potencias no abdican de sus regalías. Y las que ascienden no consiguen ejercer el poder ágilmente”.

Wessel señala que la costumbre de que un europeo dirija el FMI y un estadounidense el Banco Mundial, “es una tradición arcaica, si no ilegítima”, consecuencia de que las instituciones globales “aún no se ajustaron al peso de los países emergentes” ya que Europa y Estados Unidos son reacios a aceptar “un mundo que no dominan más”. En su opinión hay dos escenarios posibles por delante. Uno con final feliz, en el cual las grandes economías cooperen mutuamente sin que los países desarrollados traben el ascenso de los países emergentes. Sería lo mejor para el mercado.

El segundo escenario, es una repetición ampliada de lo sucedido en la primera mitad del siglo XX: “Las décadas posteriores a la Primera Guerra Mundial fueron marcadas por la incapacidad de las potencias en decadencia y en ascenso de estabilizar la economía global y crear instituciones funcionales; el resultado fue la Gran Depresión y la Segunda Guerra”.

La única novedad de este análisis es el medio en el que fue publicado, que revela que las elites financieras prefieren un “final feliz” y que saben que una nueva hecatombe militar-humanitaria no sería capaz de hacer retroceder la flecha del tiempo. Pero las elites financieras no juegan solas, ni siquiera en los salones del gran poder, donde conviven con políticos y militares, con quienes tienen relaciones estrechas y mutuas interdependencias.

Unos y otros saben que el último pronóstico del Laboratorio Europeo de Anticipación Política, en su boletín mensual del 17 de mayo, no es una previsión de lunáticos sino la advertencia del instituto que acertó con mayor precisión la cadena de sucesos que se vienen dando desde 2007: “Ahora se reúnen todas las condiciones para que el segundo semestre de 2011 sea el teatro de la fusión explosiva de las dos tendencias fundamentales que subyacen en la crisis sistémica global, la desarticulación geopolítica y financiera globales”.

El catalizador de esta “fusión explosiva” es el sistema monetario internacional, “o más bien el caos monetario internacional que se ha agravado aún más desde el desastre que afectó a Japón en febrero”. Por esa razón, la pelea por el poder en el seno del FMI no es ociosa, sino uno de los principales reveladores de lo mucho que está en juego. Es la arquitectura maestra del sistema-mundo, o sea la relación centro-periferia, la que está en cuestión. Se trata de una relación con cinco siglos de antigüedad, anterior incluso al capitalismo y a las revoluciones industriales, que ha hecho posible la hegemonía de Occidente que ahora está virando hacia Asia y hacia el Sur. Desde el punto de vista histórico, es un terremoto mayor aún que una improbable crisis del capitalismo.

Sucede que ese mundo emergente está empezando a marcar la cancha. La alianza BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) exige que si el FMI quiere tener credibilidad y legitimidad debe aceptar una representación más adecuada de los países emergentes, no sólo de los cinco mencionados. “El próximo director no sólo debe ser una persona altamente calificada, con sólido background técnico y capacidad de articulación política, sino comprometido en continuar el proceso de cambios y reforma de la institución para adaptarse a las nuevas realidades de la economía mundial”, señala el comunicado que rechaza una elección en base a la nacionalidad.

Para los países sudamericanos, el momento es propicio para profundizar la unidad pero está a su vez atestado de riesgos. La inauguración del Centro de Estudios Estratégicos de la Defensa de la UNASUR, el 26 de mayo en Buenos Aires, muestra que el camino de la integración y la unidad política sigue adelante pese a la formación de la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) semanas atrás. Es una buena noticia en momentos en que el clan Fujimori puede regresar al poder en Perú, cuando algunos proyectos estratégicos como el Banco del Sur están estancados y otros, como el Gasoducto del Sur, parecen hacer sido archivados.

La crisis en el FMI, como revelador de la profundidad de la crisis sistémica, enseña que los tiempos se aceleran y que el desafío de posicionar la región sudamericana en el escenario global no puede esperar tiempos mejores: se producirá en medio de la tormenta o no será.

(*) Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
 Photo courtesy of GRAIN.

26 de mayo de 2011

China y EE.UU.: Choque de titanes - Marco A. Gandásegui, hijo


China y EE.UU.: Choque de titanes
Marco A. Gandásegui, hijo*

Los analistas de Wall Street están especulando con lo que ellos creen percibir como un giro importante en la estructura de empleo de la República Popular de China. Señalan que la masa trabajadora que se incorpora constantemente al mercado está disminuyendo rápidamente y que pronto China no contará con trabajadores baratos capaces de generar ganancias para los inversionistas capitalistas.

Políticamente, Washington está festejando la noticia. Desde la perspectiva económica, sin embargo, Nueva York está de duelo.

La capital política norteamericana celebra los cambios percibidos ya que significaría que China tendría que comenzar a negociar en términos más favorables con EEUU. Por el lado económico, sin embargo, les preocupa a los inversionistas norteamericanos el debilitamiento del único mercado donde creían tener ganancias seguras.

La crisis económica de 2008, que afectó sobre todo a EEUU, tuvo dos interpretaciones en el mundo político financiero y académico. Para los financistas y sus ideólogos, la crisis significó una reducción significativa en la acumulación descontrolada de riquezas. En su ceguera aún están convencidos que pueden inyectarle a las instituciones financieras flujos suficientes para permitirles ser nuevamente competitivas. La realidad les ha enseñado que la estrategia no funcionó aunque todavía tienen propagandistas sueltos promoviendo esa solución.

La segunda interpretación de la crisis tuvo como eje lo que los analistas consideran el colapso de la “economía real” que ha cerrado centros de producción y ha lanzado al desempleo a decenas de millones de trabajadores. El problema no es recuperar los flujos financieros, sino en establecer patrones productivos capaces de generar una nueva dinámica que aumente el empleo y, sobre todo, la tasa de ganancia.

Alemania y Francia, en menor medida, apostaron a esta estrategia. Como resultado sus economías reaccionaron mejor que las otras. El caso de China es emblemático ya que fue capaz de recuperarse rápidamente del colapso financiero. El crecimiento de la economía china logró incluso mantener a flote las economías de América del Sur que se convirtieron en proveedores de materias primas para el salto industrial que experimenta el gigante asiático.

La perdida de hegemonía de EEUU se ha agudizado dentro de sus propias fronteras. Los estados federales experimentan un giro político hacia la extrema derecha creando una nueva legislación orientada a expropiar a los trabajadores de sus derechos y beneficios sociales. La excusa que se utilizó en cada uno de estos casos era que las arcas estatales se estaban vaciando y había que eliminar de los presupuestos las conquistas laborables que se remontaban a más de medio siglo.

Mientras que el segmento más rico de EEUU tiende a aumentar sus ingresos, producto de las leyes que lo beneficia, las capas medias y los trabajadores pierden sus empleos, sus beneficios sociales y jubilaciones así como sus viviendas. En los estados del sur de EEUU, donde no existe una historia de conquistas sociales, la política de “desposesión” de la extrema derecha se dirigió a los trabajadores inmigrantes que ocupaban los empleos menos remunerados pero que reciben beneficios sociales. La táctica es continuar explotando a los trabajadores extranjeros, pero eliminando sus beneficios sociales.

La estructura social norteamericana, heredada del siglo XX, pareciera estar tomando nueva forma con motivo de la crisis de hegemonía. La tradicional estratificación social – con una clase media muy fuerte - atravesada por un elemento de desequilibrio étnico y una creciente presencia laboral de la mujer, está cambiando aceleradamente.

La nueva pirámide social que emerge de la crisis de hegemonía no se parece a la estructura social prevaleciente en EEUU durante la segunda mitad del siglo XX. La crisis de hegemonía no sólo representa un reto para la clase social tradicionalmente dominante, también es un reto para una clase obrera que ha sido arrinconada. La clase capitalista quiere regresar a las tasas de ganancia del siglo pasado. A su vez, los trabajadores añoran la estabilidad de sus empleos.

Los capitalistas seguirán buscando -en cualquier parte del mundo- las condiciones para generar ganancias. El capital puede moverse con rapidez y reconstruirse políticamente, con relativa facilidad, en cualquier parte del mundo. China y algunos países con economías emergentes cuentan con reservas importantes de fuerza de trabajo. Los capitalistas apuestan que los flujos financieros dirigidos a esos países se convierten rápidamente en capitales y ganancias.

Si el mercado excepcional de China con su fuerza de trabajo rebosante tiende a cerrarse – como dicen los especialistas de Wall Street – la situación para el capitalismo mundial sólo puede empeorar. ¿Qué prefiere el establishment norteamericano, ganar la guerra ideológica y acabar con la rica veta china o incrementar sus ganancias capitalistas y ver prosperar a China?
(*) Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena.
(Texto tomado de: http://marcoagandasegui11.blogspot.com/2011/05/china-y-eeuu-choque-de-titanes.html )
Foto: Internet


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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