19 de mayo de 2011

“La marea virtual” y las próximas elecciones. Ciudadanos “libres y responsables” - Por: Federico Mayor Zaragoza

“La marea virtual” y las próximas elecciones. Ciudadanos “libres y responsables”

Por: Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza
Así es como la Constitución de la UNESCO, en su artículo primero,  define a los seres humanos educados. Liberados del miedo, de la superstición, de  la ignorancia y de la altanería, y responsables, conocedores de la realidad,  para actuar solidariamente con las generaciones presentes y las venideras, para  no dejarse embaucar ni distraer, para comportarse en virtud de las propias  reflexiones. Para ser –debo insistir en ello- ciudadanos y no súbditos, actores  y no espectadores.

Pues bien: desde hace años hemos venido insistiendo en la  importancia, para la consolidación de la democracia, de la participación  ciudadana, de tal manera que, además de ser contados en los comicios  electorales, en las urnas, seamos tenidos en cuenta por los gobernantes, ya que  en esto consiste, precisamente, la genuina democracia: tener en cuenta  constantemente a los ciudadanos y no sólo contarlos por los votos emitidos cada  x años.  Votar, votar, desde luego, para cumplir con un  deber cívico esencial y procurar que los parlamentos y gobiernos reflejen  fielmente la voluntad de los ciudadanos, sin imposiciones partidistas. Pero,  sobre todo, ir construyendo la “nueva ciudadanía”, la que opina constantemente a  través del ciberespacio, la que, por fin, puede expresarse sin cortapisas,  abiertamente.

Hacía años que se veía venir, pero todos los avisos han sido, como  ocurre normalmente, desoídos. El impacto de la participación virtual hubiera  debido alertar a los políticos y orientar a la sociedad civil, que vivía el  amanecer del poder ciudadano. Demasiado preocupados por el acoso del mercado los  primeros, y los segundos distraídos en demasía por el inmenso poder mediático,  no se han dado cuenta del nuevo mundo virtual en el que nos hallamos hasta que  la marea llega a sus puertas.

Se ha llamado “primavera árabe”  o “revuelta democrática árabe” a lo que, en  realidad, era el principio de una “primavera” mundial, de un nuevo comienzo, que debe ser pacífico,  que debe procurar que la voz ciudadana se escuche a escala municipal, regional,  nacional, mundial. Escucharles, entenderles, atenderles…

Las instituciones  democráticas genuinas –todo poder emana del pueblo- deben alegrarse de esta  nueva capacidadde participación, de tal  forma que la vida parlamentaria, la palabra, sea el gran fundamento del otro  mundo posible en el que soñábamos… y que ahora está convirtiéndose en  realidad.

Así mismo, a nivel planetario unas Naciones Unidas refundadas, con  amplia participación popular (“Nosotros, los pueblos…”) y unos Consejos de  Seguridad que extiendan sus atribuciones al ámbito medioambiental y económico,  de tal forma que cumplamos el compromiso supremo intergeneracional, dejando un  legado apropiado a nuestros descendientes.

Marea virtual… “ciudadanos libres y responsables”… evolución serena pero firme mediante  acciones concretas y apremiantes –eliminación de los grupos plutocráticos (G8,  G20…), regulación de los flujos financieros y cancelación inmediata de los  paraísos fiscales; restablecimiento de la acción política solvente, evitando la  prevalencia y acoso de los mercados; justicia social….-. Todo ello permitirá en  breve plazo superar la crisis sistémica que estamos enfrentando, de tal modo que  –vale la pena repetirlo- no se trate tan sólo de una época de cambio sino de un  cambio de época.
Foto: Internet