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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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9 de mayo de 2011

Cuba: Perfeccionando - Por: Martha Beatriz Roque Cabello

Cuba: Perfeccionando

Por: Martha Beatriz Roque Cabello
Martha Beatriz Roque Cabello

Una de las situaciones sociales más difíciles que tiene el país es la de la vivienda. Las personas se han tenido que adaptar a que tres generaciones vivan juntas, pero esos son los que menos problemas tienen, hay muchos que ni siquiera consiguen obtener un techo donde cobijar a su familia. Han pasado varios ciclones por el país –adicionales al arrasador de 1959- que han dejado numerosas familias sin casa y no ha habido reposición para ellas.

Una modalidad que se convierte en penosa, socialmente, son los albergues. Hay personas que han sido llevadas allí provisionalmente y esta temporalidad ha durado por más de 20 años, al extremo de que en algunos casos el lugar que ocupan está en estado ruinoso al igual que la vivienda de donde los sacaron. Incluso en La Habana han convertido las llamadas “posadas” en lugares de residencia.

Algunas personas en estado de desespero se introducen ilegalmente en casas vacías y también en locales, de los que son desalojados de forma atropellada, a lo que el gobierno llama eufemísticamente “extracciones”, claro no se puede contradecir lo dicho por Fidel Castro en la “Historia me Absolverá”, aunque el término parezca virtual.

Los activistas de derechos humanos, a lo largo de todo el país, han tenido conocimiento de varios casos, en que incluso, la policía utiliza la violencia para sacar las familias que se encuentran ilegales, comprendidos los niños. Habría que decir, que en estos momentos los agentes del orden de forma general, son abusivos con la población, tienen la mano y los pies demasiados largos y el gobierno no hace nada por evitarlo, al contrario los estimula. Cualquier queja que presente un ciudadano en la Fiscalía Militar no procederá, siempre el agente tiene la razón.

Y no hay que contar lo que han hecho a los disidentes, los ejemplos sobran, las pruebas también. Ahí están las palizas que recibió el fallecido Orlando Zapata Tamayo, que dejaron señales en su cuerpo aún muerto; todavía caliente el cadáver de Juan Wilfredo Soto García, que sobrevivió solo 3 días a la violencia que utilizaron con él cuando lo detuvieron en el Parque Vidal de Santa Clara.

Han sido blanco de golpizas las Damas de Blanco, arrastradas y vapuleadas una y otra vez; los opositores de la Coalición Central, presidida por Idania Yanes Contreras; Sara Marta Fonseca Quevedo, Jorge Luis García Pérez “Antúnez”; por citar a algunos, y recientemente el preso político del Grupo de los 75, Ángel Moya, junto con su esposa.

Pero esto no es lo único que hace indebidamente la policía, los dueños de “Paladares” y Cafeterías se quejan de que ingieren alimentos en sus pequeños negocios y se van sin pagar.

Es un momento de desesperación evidente. Pero sin lugar a dudas muy peligroso y en la medida que se acerque el verano lo será más, ya que el calor a veces es fuente de enfado y furia, también lo son las necesidades de todo tipo, en particular las alimentarias y la escasez de dinero que se vislumbra.

Sin embargo muchos de estos problemas se solucionarían con un simple cambio en la política gubernamental. Algunos por ejemplo en el caso de la vivienda esperan que se permita la compra-venta, otros son más escépticos, sobre todo después de haber visto las comparecencias en la 6ta Comisión del recién finalizado Congreso, en la que se hablaba de suavizar y modificar los métodos de las permutas.

Si hubiera un cambio hacia la democracia y nos ubicáramos en cualquiera de los 168 municipios actuales del país, la eliminación de las casas que son usadas como oficinas beneficiaría a un número considerable de pobladores. Por ejemplo no habría que tener locales (en estos momentos se usan viviendas y en particular las mejores de los pueblos y ciudades) para: el Partico Comunista, la Unión de Jóvenes Comunistas, los Pioneros, la Federación de Mujeres Cubanas, los Comité de Defensa de la Revolución, la Asociación de Combatientes, los Sindicatos, etc.; sin contar la cantidad de Delegaciones en esas instancias de organismos y empresas improductivas; además de oficinas de trámites burocráticos sin razón de ser como las llamadas OFICODAS (para controlar las libretas de racionamiento).

Estarían de más las casas de visitas de numerosos sectores; los refugios, que consumieron una enorme cantidad de medios de construcción y fuerza de trabajo y que algunos están en garajes y sótanos de viviendas; las direcciones integrales de supervisión y control del Consejo de la Administración a los diferentes niveles, y un largo etc. etc. etc.

Claro, en las cabeceras de provincia y en la capital del país el sobrante de viviendas sería mayor, ya que se duplica en unas el nivel provincial y municipal; y en la otra se triplica, porque incluye también el nivel nacional.

¡Qué alivio tendría la población con solo borrar de un planazo toda esa burocracia improductiva, que está ubicada en los mejores lugares y ocupando un espacio innecesario!

Después de que han pasado 20 días del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y no se perciben las modificaciones de las que se ha hablado, muchos piensan que no hay dudas que están perfeccionando el socialismo, pero para hacerlo peor.
Foto: Internet

20 de agosto de 2010

'Cuba en la Encrucijada' - Por: Roberto Rodríguez Tejera


'Cuba en la Encrucijada'

Diario Las Américas

Por los últimos 52 años los cubanos hemos insistido, más allá de toda lógica, en que algún día Cuba será libre e independiente. El momento puede que esté llegando. Depende ahora de nosotros asegurarnos de que los que sacrifican la libertad de los pueblos en nombre de una paz y una estabilidad artificial no triunfen una vez más. Estaremos los cubanos a la altura de las circunstancias? Espero que sí. El fin de los Castro se acerca: eso no esta en discusión. Estamos a punto de ver la derrota de un sistema que colapsa por el peso de los fracasos, los años y la intransigencia, y el cansancio y la desidia. Sin embargo, la desinformación del régimen, y la activa colaboración de los que debieran ser aliados y dolientes, nos impiden ver lo cercano de la victoria, que por demás, viene disfrazada para que no la podamos reconocer.

Los que nos dicen que la oposición ha sido derrotada por el tiempo, por nuestros pecados y por nuestra incapacidad, o se equivocan, o mienten para salvar los restos del castrismo. Lo que termina, lo que se agota, lo que tiene que morir, es el castrismo. Y tiene que morir para que Cuba viva. A los que nos dicen que la única alternativa que tenemos los cubanos es la reforma del modelo castrista por los mismos que lo implantaron o, en su defecto, la perpetuación del modelo en su expresión más grosera y represiva, tenemos que responderle que, cuando menos, se equivocan; que la victoria está al alcance de la mano y que la derrota no es aceptable, porque aceptarla sería aceptar el fin de un proyecto de nación que se empezó a gestar en el siglo XVIII y que todavía sobrevive a pesar del castrismo. Un proyecto de nación que insiste en que la nacionalidad es fuente de derecho y que lo cubano no lo define un proyecto político en particular.

Los cubanos que pensamos que Cuba no es ni Castro ni la revolución tenemos la obligación de no aceptar nada menos que la rendición incondicional del proyecto castrista. Todo intento de reconciliación y todo proceso de transición política tienen que comenzar por denunciar al castrismo como lo que es: una aberración política que hay que desarraigar de la vida nacional.

Sin ese requisito previo el perdón no es posible, la reconciliación sería una farsa y el futuro una quimera.

Lo que está en juego no es la victoria de un partido político sobre otro. Lo que está en juego es el mismo concepto de Nación, la posibilidad de La República. Aceptar la interpretación castrista de la nación y desde esa perspectiva comenzar la oposición a participar de un proceso de reconciliación nacional sin antes exigir ese exorcismo nacional, sería aceptar la perpetuación del Castrismo como concepto de nación.

Fidel Castro nos impuso un modo de sociedad medieval que tiene que ser desmantelado y, cuanto antes lo hagamos, mejor para todos.

La única negociación posible sería aquella que sirviera para pactar los términos y condiciones del desmantelamiento total del sistema castrista.

No nace este planteamiento de la vana soberbia que ha definido al castrismo en los últimos 50 años, ni tampoco están presentes el revanchismo ni el machismo tan característicos de este proceso y, lamentablemnte, de nuestra cultura. El futuro del país no puede ni debe estar al servicio, ni de una oposición que aspire a excluir totalmente a los que hoy están en el poder, ni tampoco de los que, al lado de los Castro, aspiren a sucederlos excluyendo del futuro de Cuba a otros cubanos.

El peligro para los funcionarios del régimen no viene de una oposición que aspira a una Cuba “con todos y para el bien de todos”. El peligro para ellos viene de las palabras y acciones de los más altos representantes del régimen, especialmente de los más recientes discursos de Raúl Castro y la reaparición de Fidel Castro.

Los funcionarios del régimen no tienen que temer al exilio, la oposición interna, o a los Estados Unidos; por ahora ni siquiera a un pueblo ya cansado y lleno de legítimos reclamos, sino a la ira, la incapacidad y el desprecio por todos los cubanos de los Castro y su equipo de gobierno, anquilosados por los años, el temor y el dogmatismo.

En 1959 Castro nos impuso a los cubanos la peor de las guerras: una guerra civil. Seguimos en guerra los cubanos porque la dictadura nunca ha querido, ni quiere, repito, ni quiere, pactar la paz con la oposición; porque no ha permitido, ni planea permitir, ninguna interpretación de país que no sea la de su proyecto. Como alternativa, nos han dado los paredones de fusilamiento, la cárcel, el destierro, o el convertirnos en no-personas dentro de un país que, por voluntad de un dictador, pasó a ser un feudo suyo y de un grupo de sus seguidores, y no la patria común de todos los cubanos.

Todo se puede pactar, todo se puede negociar entre la oposición y los funcionarios dispuestos a abandonar el régimen, para la formación de un gobierno de transición; todo, menos la supervivencia de un castrismo sin Castro. El gobierno de transición, para que sea creíble, no puede incluir a nadie que no rechace de antemano todo lo que ha representado el castrismo en la vida nacional.

Se acerca el momento en que Cuba, después de 50 años, sea gobernada por un grupo de cubanos cuyo apellido no será Castro. Si fuéramos a sintetizar la misión de ese equipo de gobierno, el gobierno de transición, habría que decir que ha de ser la erradicación del concepto castrista de nación, y la implementación, al mismo tiempo, de la metodología democrática que pueda llevar a Cuba, en poco tiempo, a su transformación en un estado de derecho basado en el ideal que nació en la manigua y creció con Martí, en una República donde “la ley primera… sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Como se ha demostrado en los últimos meses, ni la oposición interna, ni el país en diáspora, podrán ser sometidos por la fuerza, ni asumidos por la mentira y la manipulación. Tratar de ignorarlos sería condenar al fracaso todo intento de transición verdadera. Los funcionarios desencantados del castrismo que no hayan tenido responsabilidad directa en hechos de represión brutal resultan indispensables también a todo proceso de transición que, tal como lo reclama el bienestar de la nación, le cierre el paso al revanchismo y la venganza. Estos tres elementos –oposición interna, exilio y exfuncionarios limpios- están llamados a forjar la alianza que garantice el fin del continuismo, la re-fundación del estado de derecho y la rápida desembocadura en una República democrática, y es esa alianza lo único que puede ofrecer las necesarias garantías de paz para el desarrollo del proceso de transición.

Algunos, dentro de las filas de los que aspiran a suceder a los hermanos Castro, quizás crean que su supervivencia física y su supervivencia política estarán garantizadas por su habilidad para reprimir a los cubanos en la isla y por su capacidad de negociar con Estados Unidos, o sea, siguiendo, de esa forma, el modelo castrista. Confían en que la oposición será negociada por Washington. Sin embargo, se equivocan los que piensan que el gobierno de los Estados Unidos podrá imponerle a los opositores cubanos, en el exterior, o dentro del país, lealtad, sumisión y cooperación con cualquier intento de gobierno que pretenda suceder a los Castro. El gobierno de la transición deberá ser pactado de antemano e integrado por opositores y exfuncionarios desvinculados de la represión o no cesaremos, en la oposición, en nuestros esfuerzos por lograr para Cuba lo que Cuba y los cubanos se merecen: libertad política, democracia económica, y respeto pleno a la dignidad de todos los cubanos sin importar sus preferencias políticas.

Solamente la participación de la oposición en el gobierno que suceda a los Castro puede garantizar que las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos no se conviertan en una deshonrosa y costosísima capitulación política y económica para la República de Cuba.

Solamente la oposición, como parte del gobierno de transición, puede garantizar la paz social y la esperanza. Sólo la lealtad y apoyo de la oposición al proyecto de país que se quiera construir pueden ayudar a garantizarle a Cuba su soberanía y su independencia. La credibilidad ante el pueblo está en las manos de los opositores. Sin el aporte de la oposición, los cambios económicos serían solamente oportunidades para la desestabilización del gobierno y la pérdida de la paz social. El tiempo se acaba y la crisis es de tal magnitud que ni la represión, ni la voluntad que tiene la oposición para que los cambios se realicen de forma pacífica y pactada, pueden garantizar que el pueblo tenga la paciencia y la tolerancia para continuar esperando. Si la violencia se desata, nadie puede garantizar nada.

Para que Cuba sobreviva la guerra que se inició en 1959, esa guerra tiene que terminar. Llegó el momento de pactar la paz: sin los Castro y sin el castrismo. Entre cubanos.

Ningún cubano deberá ser fusilado, ni encarcelado, ni declarado apátrida, ni traidor, ni agente de gobierno extranjero alguno, ni perseguido jamás, ni obligado a vivir fuera de Cuba, por defender una idea política. Todo esto hay que desterrarlo del futuro de la nación.

Tenemos que pactar una paz basada en la posibilidad de una patria para todos: para la oposición, para los exfuncionarios del régimen, para los negros, para los mestizos y para los blancos, para los exilados políticos y para los inmigrantes económicos, para los creyentes y para los ateos.

Se podrán abrir las cárceles para dejar salir presos politicos, antes se ha hecho. Pero mientras no digamos todos juntos ¡NUNCA MAS!, esas cárceles se pueden volver a llenar. Una meta indispensable tiene que ser la de no más presos políticos; no más presidio político.

Se podrá dejar de perseguir a los cubanos por sus ideas, por practicar una religión en específico, por su raza o por sus preferencias sexuales, pero hasta que la cultura de intolerancia y el carácter dogmático del castrismo no sean condenados por todos, no se comenzarán a erradicar esas taras que el propio castrismo nos quiere legar.

Se podrá insistir en el principio martiano de “dígase cubano y se habrá dicho todo” y seguiremos cultivando una metáfora, imprescindible como meta, pero que no se ajusta a la realidad de ayer, ni a la de hoy.

Es hora de plantearse como parte imprescindible del proyecto nacional la integración de la poblacion negra en los asuntos económicos y políticos. Esto requiere que todos hagamos desde ahora un compromiso serio, concertado y bien financiado en su momento por parte del estado cubano para ayudar a la población negra, tan pronto comience la transición, a despegar económicamente con las mismas oportunidades de éxito que los blancos con familia en el exterior o los que han ocupado trabajos en áreas dólar.

Si queremos paz social, unidad nacional y una transición exitosa después del castrismo, la poblacion negra tiene que ser incorporada desde el primer momento. Esto no admite demora.

Cuba, por su insularidad y geografía, requiere unas fuerzas armadas modernas, profesionales y listas para enfrentar los retos del siglo XXI. Igualmente requiere órganos de seguridad provistos con los instrumentos técnicos y jurídicos necesarios en una sociedad moderna.

Sin embargo, para que esas instituciones puedan obtener el respeto del pueblo y el respaldo de la oposición, el gobierno de transición, una vez establecido, debe ordenar inmediatamente la exclusión de los órganos de seguridad y defensa del país de los represores y de los agentes políticos del estado, así como de los mandos que hayan colaborado con las autoridades políticas en detrimento de esas instituciones.

Nunca más la tortura, el abuso, ni la violación de los derechos humanos deben tener cabida en organismos cuyo objetivo es defender al pueblo, y no reprimirlo.

Es requisito indispensable que se eliminen del Código Penal y de los códigos civiles actualmente vigentes las limitaciones políticas, de reunión, de libre expresión y de acceso a los medios de comunicación, así como cualquier otra limitación que impida echar a andar el proceso de participación de todos los sectores interesados en la transición, además de eliminar inmediatamente el papel rector del Partido Comunista en los asuntos del país. De igual manera, se necesita que el gobierno de transición asuma a los cubanos que vivan en el exterior y a los hijos de estos como parte de la nación, reconociéndoles iguales derechos políticos y legales que a los cubanos que vivan en el territorio nacional. La Nación supera la geografia nacional, y eso es indispensable reconocerlo de inmediato.

Para lograr la necesaria legitimidad, el gobierno de transición deberá disolver de inmediato la Asamblea Nacional del Poder Popular y convocar a elecciones nacionales para establecer un cuerpo legislativo verdaderamente representativo, independiente y legítimo, eliminando toda restricción en el proceso de postulación y posterior selección de los ganadores. Ese cuerpo legislativo, libremente electo y representativo de todos los ciudadanos, incluyendo a los cubanos en la diáspora, debe de ser la máxima autoridad en los asuntos legislativos del país y, de forma soberana, debe legislar los cambios legales necesarios para garantizar el éxito de la transición.

El futuro se nos hace presente mucho más rápidamente de lo que pensamos. Entender e identificar desde ahora y, si es posible, fortalecer a elementos dentro del régimen que aspiren a superar el castrismo una vez que comience la transición, es indispensable, así como lo es también el aislamiento de pequeños, pero poderosos, grupos de intransigentes que nos quieren imponer el continuismo.

Nos encontramos los cubanos, nuevamente, en una encrucijada muy parecida a la que tuvimos que enfrentar en 1959. Por una parte una dictadura a punto de colapsar y como remedio, en ese momento, como alternativa de futuro, tuvimos que escoger entre el castrismo o el socialismo democrático de las fuerzas progresistas. El resultado Uds. lo conocen, no hace falta abundar.

El error, la imposición, la manipulación, la conspiración, como ustedes quieran llamarle, nos ha costado muy caro: 52 años de dictadura. Quizás, porque el tiempo no está de nuestro lado, un error ahora puede ser fatal para la República. A los que nos quieren imponer un castrismo reformado, confiando en su interpretación del tiempo, o su poder económico, o sus intereses personales o económicos, o simplemente porque se creen derrotados por un régimen que los intimida y manipula aún desde su tumba, tenemos que decirle que el momento de Cuba es ahora. Que el desmonte del castrismo no es negociable, así lo quieran algunos en Washington, en el Vaticano, en Miami o en La Habana.

No es por unos pocos, ni para unos pocos: es para todos y, para siempre, que Cuba, tiene, debe y va a renacer. Y permítanme terminar diciendo, como Agustín Tamargo, y en la mejor tradición del cubano que ni se rinde ni pierde la fe: Cuba primero, Cuba después, y Cuba siempre.

25 de junio de 2010

Cuento pequeño para salvar a un pueblo grande - Por Lic. Amelia M. Doval



Cuento pequeño para salvar a un pueblo grande

Por Lic. Amelia M. Doval
Miami, Fl 

Imaginar es el arte de pensar y proyectar los hechos como ocurrirían en la realidad. El bravío mar que separa las dos Cubas, sirve de colofón para establecer, en calma y sosegadamente, un encuentro entre al menos cuatro cubanos representantes de varias ideas. Tratando de responder y preguntar sobre el futuro de la isla, decidieron establecer un camino para alcanzar un mundo mejor. 

Los cuatro elegidos son un nacido en Cuba después del 59, en contraposición con un nacido antes de esa fecha con tiempo suficiente para haber vivido las dos etapas aunque apoya la dictadura. Sin sus cuestionamientos no podremos entender lo nefasto de un gobierno que se sostiene por el apoyo de su crueldad. 

El exilio tiene sus representantes definidos entre los que salieron hace años cuando la historia no había abiertos los caminos que ahora se vislumbran y otro que hablará por los más recientes, llegados después de haber pasado una parte de su vida tratando de sobrevivir. 

Fantaseando respecto a la cordialidad  los cuatro se saludaron entendiendo que en este encuentro puede quedar definido un concepto sobre el porvenir del país. Como nunca podría faltar un moderador el quinto visitante, imparcial y preocupado por abrir la nombrada puerta de la felicidad, un niño. Un ser indefenso, preparado para asumir la vida,  marcado entre dos variantes; quedarse en la isla sin más expectativas que el sueño de irse o lograr escapar y vivir soñando con volver a su patria. 

La primera pregunta, provoca una reflexión que para algunos es habitual, para otros un dilema. El futuro de Cuba aún a 51 años de gobierno es totalmente incierto, se han presentado planes anuales, quinquenales, proyectos, prespectivas, deseos, se habla de cambios en las estructuras de gobierno, se expulsan ministros, entran otros. Militarizan al país, se firman convenios, se cierran y se abren mercados, se condena al campesino, al intermediario, al productor, al consumidor en fin se habla mucho pero, concretamente no hay solución. La pregunta es, si los campos de Cuba son fértiles, si es una isla que por lógica el mar le puede servir de fuente de alimento, si el clima es favorable. ¿por qué se pasa hambre, por qué el pueblo no tiene sal, azúcar, alimentos básicos, por qué el campesino abandona la tierra?¿por qué, es lo primero, no hay respuestas para tantas preguntas? 

Todos, como cubanos, tienen una valoración diferente desacertada o no pero, el niño sagaz, desprejuiciado y con visión de futuro concluye.

- Con un sistema totalitario, sin propiedad privada, sin interés de producir. Un pueblo explotado, con miopia política, cansado del dia a día, descontento, agotado de un gobierno de mentiras decide sentarse a esperar. Lo más denigrante es reconocer que el gobierno para demostrar su onnipotencia le ha inculcado al pueblo la idea de dependencia total. Le roba la iniciativa, utilizando el miedo, la coacción mental  corporal y como conclusión culpa, vendiendo la imagen de vagancia, a un pueblo que su único delito es estar débil por cargar una culpa ajena-todos se miran con certeza este pequeño sabe pensar. 

El viejo, comunista o partidiario siempre declara  a favor de sus ideas que antes de la revolución había pobres, desalojo, analfabetos y la revolución terminó con ellos.

El joven que aún vive en Cuba responde casi en un grito, -si, supongamos que dices la verdad pero, ¿a qué precio?¿qué nos cuesta esa política?.-interrumpido por quien nació allí pero ahora vive fuera, puede documentarse y comparar las dos realidades.

Disculpen, analicen algo, primero hubo desalojos es cierto ahora también los hay en el campo , en la ciudad solo basta con que el gobierno determine que quiera algo para que se tome el derecho de expropiar bajo sus leyes. Analfabetos hubo, las condiciones socio-económicas y culturales de aquella época lo propiciaban, ahora es una escolarización sin educación sino comprueben en aulas, entrevisten maestros. Antes había clases sociales ahora hay gobernantes dueños del país, el pueblo, sus riquezas, su ganancias y un puñado de cubanos que viven en la ilegalidad para sobrevivir, el resto casi el 95% en la total pobreza. Antes había clínicas, policlínicas, hospitales, médicos. Ahora hay trabajadores de la salud mal pagados, vendidos como mercancia, y vetustas construcciones que sirven de puesto médico. 

Un Señor mayor cuyas  canas guardan la sabiduría y su voz la decisión de encontrar respuestas rápidas para poder disfrutar del triunfo, pide la palabra y sin mirar a nadie pregunta.

-Si usted que se fue, y aquel que aún vive están inconformes ¿por qué no se quedó y luchó?¿por qué no derrocar el gobierno?esa es la única manera.

Es cierto-dicen los dos jóvenes a la vez- sería lo ideal!! ¿Dónde está la lista de voluntarios, dónde están las armas, dónde el dinero necesario para comprar la traición de los más cercanos al gobierno, dónde la voluntad de apoyarnos, dónde está todo lo que se necesita?.

El niño sabiendo que la discusión se puede acalorar y este no es el fin declaró que la reunión era para encontrar un punto en común. - todos tienen la razón desde su visión. A usted que apoya el gobierno le concedo el derecho de dudar porque sería excelente si pensara un poco en lo siguiente. Un gobierno tiene la responsabilidad y el deber de dirigir a su pueblo sobre las bases justas. Un gobierno que se prostituye, abusa de sus ciudadanos, no le confiere identidad, ni futuro. Mostrar la mentira como argumento final. Es ante todo un mal padre de familia pues no sabe dirigir con buenos métodos.  Su sistema es obsoleto, gastado y mal oliente. El pueblo tiene derecho y el deber de expulsarlo aunque para ello necesita la ayuda y el apoyo de quienes pueden o deben unirse, no importa si piensan o no bajo la misma ley- 

Todos están encantados cómo un ser tan pequeño puede razonar con tanta certeza. Esto sólo lo explica la experiencia que da observar desde abajo la grandeza, callar e ir razonando. 

Ahora-dice el niño- para concluir esta primera sesión dejemos algunas preguntas claras que deberíamos hacernos todos- 

¿Por qué la juventud prefiere huir, enajenarse, pensar en otras cosas antes de enfrentar al gobierno? 

¿por qué el pueblo siente el peso del hambre, el desespero y continúa sin gritar, salir a la calle? 

¿por qué permitimos llegar a 50 años de fallido mandato? 

¿por qué el mundo no entiende la lucha del pueblo cubano? 

¿por qué es más fácil criticar que tratar de entender? 

¿por qué el ejército cubano no se siente responsable de defender a su pueblo? 

¿por qué nos hacemos tantas preguntas y tenemos tan pocas respuestas? 

¿por qué llegamos a otras tierras y nos olvidamos del sufrimiento? 

¿por qué siempre nos culpamos, criticamos, valoramos  para no llegar a una conclusión final? 

¿por qué no entendemos que tener partidos, líderes, proyectos es algo necesario? 

¿por qué no practicamos la democracia, el respeto y el sentido de lucha? 

¿por qué aún existen personas que viviendo en la miseria no piensan en el cambio? 

Al final les quiero dar las gracias-dijo el pequeño- porque haber podido reunirnos es una señal de reconocernos, de comenzar a estrechar los lazos entre nosotros. Preguntas hay muchas, respuestas no tantas. Comprender que diferente ubicación geográfica, edades dísimiles,  pensamientos encontrados no nos hace más o menos cubanos. Cubanos somo los que entendemos que el país necesita un cambio.  De pequeños pasos se hace una escalera. 
Fotografía: Internet 

9 de junio de 2010

Silvio Rodríguez: El embajador de un asesino oficial - Por Sergio Esteban Vélez



Silvio Rodríguez: El embajador de un asesino oficial


Por Sergio Esteban Vélez

“A mi tío lo secuestraron y asesinaron las Farc. Desde entonces, mi abuela no para de llorar y mi abuelo no volvió a sonreír.  Y ahora la Alcaldía de Medellín quiere utilizar el dinero de mis impuestos y de los de mi familia para hacer un acto multimillonario de exaltación al mayor defensor, divulgador y cómplice del dictador que financió y entrenó a los que secuestraron y asesinaron a mi tío y a otros miles de colombianos.   Semejante ofensa a las víctimas, ¿y todos tan indiferentes?”, así dice el mensaje de uno de los cientos de lectores que se han pronunciado acerca de mi pasada columna, “Propagandistas de dictadores”.

Casi todos los comentarios se encuentran en una veintena de páginas de Colombia y de América Latina que han reproducido la columna.  En el solo sitio de Neonadaísmo, ya hay publicados más de 130 comentarios de lectores.

El texto ha despertado también la solidaridad de diversos dirigentes colombianos que me han manifestado su apoyo.  Entre ellos, vale la pena destacar a voces tan autorizadas y respetadas como las de Jaime Jaramillo Panesso, Enoris Restrepo de Martínez, Eduardo Mackenzie, Darío Ruiz Gómez, José Alvear Sanín, María Clara Ospina Hernández, Harold Alvarado Tenorio, Ella Cecilia Escandón, Pablo Felipe Pérez G., Rubén Vélez, Miguel Jaramillo Luján, Víctor Bustamante y Juan David García Vidal.  

Pero el lugar en el cual se ha sentido más el clamor ciudadano en contra del espectáculo de marras es en Facebook, donde, sin muchas esperanzas, creamos el grupo “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”.  Pero, contrario a lo que creía, la reacción de la comunidad ha sido impresionante: en menos de una semana, ya se han inscrito más de 500 activistas que se han unido a esta causa. Unos son intelectuales conocedores de los crímenes del comunismo; otros, cubanos en el exilio, víctimas de la sanguinaria dictadura de los Castro; otros, habitantes de Venezuela oprimidos por el régimen de Chávez (el gran acompañante de Silvio Rodríguez), y otros, muy numerosos, sobrevivientes del terrorismo que las Farc han desarrollado en Colombia gracias al entrenamiento y mecenazgo del régimen cubano, que representa Silvio Rodríguez. 

Como sucede siempre, también se han hecho sentir algunos contradictores, defensores de que en Cuba lo que hay no es una dictadura criminal, sino “una revolución solidaria”, como decían, el año pasado, los señores de la Alcaldía de Medellín y del Museo de Antioquia (ellos, al parecer, a pesar de las protestas de la ciudadanía en relación con el megahomenaje a Fidel Castro que estaban preparando, el cual, en consecuencia, tuvieron que cancelar, se quedaron con la “espinita” y ahora, pocos meses después, se disponen a realizar uno de los actos que estaban incluidos en la dicha celebración del cincuentenario de la dictadura cubana).

Algunos otros, que simplemente ignoran la historia y no se han puesto a pensar en la importancia de la semiótica, me han formulado la pregunta: “¿Qué puede tener de malo que el gobierno invite a Silvio, para que nos cante sus poéticas canciones?”. 
Mi respuesta es la siguiente:

El problema radica en que Rodríguez, aparte de artista, ha sido un político activo, senador de Cuba, devoto defensor y partícipe de las decisiones de la tiranía de los Castro.
Pero, más que un simple diputado comunista, Rodríguez, como cantante, ha querido consolidarse en un símbolo: “la Voz de la Revolución Cubana ante el mundo”, lo cual, en lenguaje claro, quiere decir: “el vocero universal de la dictadura cubana”. 

Y he ahí el problema: porque los símbolos, por inocuos que parezcan, pueden agredir a muchas personas y atraer a muchas otras hacia causas ocultamente criminales.  Así, si el gobierno desembolsa rubros para honrar el liderazgo de Silvio Rodríguez, estaría respaldando y sosteniendo a una dictadura totalitarista y asesina, que tiene como máximo signo de identidad y producto ante el mundo al señor Rodríguez.

Además, como decíamos, no puede ser aceptable que, en un país que ha sido desangrado durante decenios por las Farc, un gobernante organice, con dinero de los contribuyentes, un evento para glorificar a quien es conocido como el embajador incondicional de Fidel Castro, el  eterno mecenas y padrino de ese grupo terrorista.

El tema de la semiología es trascendental en este caso. 

Recuerdo, por ejemplo, que, hace 15 años, el hijo de un ex presidente de Colombia, coleccionista de antigüedades y de armas, adquirió una esvástica nazi de los años 30, pensando sólo en el valor histórico del objeto.  Él no tenía ningún interés político o ideológico.  La ubicó en su apartamento, al fondo de una ventana.  Pero resulta que al frente suyo vivía un judío, quien, cada mañana, lo primero que tenía que ver era la esvástica nazi, el símbolo de los que habían asesinado a su familia y a su pueblo.

El coleccionista no tenía intención de ofender a nadie, pero, sin quererlo, a través de un símbolo, estaba agrediendo a las víctimas de un régimen asesino que tenía la esvástica como estandarte.

Finalmente, por sentencia de altas instancias, el coleccionista hubo de retirar la bandera.

¿Qué diferencia puede haber entre un emblema gráfico del régimen nazi, que agravia a los judíos; y el símbolo mundial de la dictadura castrista, que ofende no solo a los millones de cubanos que han sido torturados, oprimidos o fusilados por esa tiranía, sino también  a las innumerables víctimas de las Farc en Colombia?

Entonces, ¿Por qué el Municipio de Medellín se empeña en traer, con el dinero de las víctimas, al símbolo de los que han masacrado a nuestra gente, cuando hay tantos artistas que no hieren a madres ni a huérfanos?

Quisiera pensar que el dirigente de la Alcaldía que aprobó la propuesta que algunos le habrán pasado sobre este proyecto lo hizo por inocencia crasa, sin saber quién es en verdad el personaje al que aceptó contratar.


Contactar a Sergio Esteban Vélez: agiraldo@elmundo.com, webmaster@elmundo.com

Artículo Publicada en el Mundo de Medellín, Colombia.
 Fotografía: Internet 

29 de mayo de 2010

La irreverente declaración de clases - Por Lic. Amelia M. Doval


La irreverente declaración de clases


Por Lic. Amelia M. Doval 
dovalamela@yahoo.com 

Cuando la juventud de los años sesenta en Cuba se involucró con el sistema supuestamente socialista, pensaban que el mundo iba a cambiar a su alrededor.  Soñaban con bailar y cantar, al son de la irresponsabilidad. Estaban dándose los primeros pasos de la destrucción total de un país.

Nunca hubo seres humanos más distantes de su realidad que aquellos que hoy ya no son tan jóvenes y sienten el peso de la nostalgia o de la discrimación. Aquella utópica realidad no pasó de ser un sueño de tarde al sonido del agua de lluvía cayendo sobre el zinc, un momento pasajero. El paso de estos cincuenta años los hizo, en su gran mayoría, estar más solos, con más años y envueltos en la pobreza.

Culpar de los errores cometidos a esta generación o cualquier otra es volver a equivocarnos, dañar el alma de lo que fuimos o seremos. Las culpas, irresponsabilidades y egoísmos  han sido pagadas en la vida miserable que se ha llevado durante todos estos años.

Ese gobierno que juega a exportar personal de la salud como productos, tiene los hospitales detruidos, sus médicos de guardia pasan hambre. Los enfermos dudan ante la necesidad de una operación pues los salones están poblados de estafilococos (estafilococo dorado uno de los más grave y más común),el riesgo de contraer el VIH está en un común examen de sangre.

Cada año incrementa el número de escuelas  destruidas, maestros desertores, alumnos que no aprovechan al máximo su capacidad, padres disgustados, concluyendo en una sociedad dañada en su futuro. La vejez, una enfermedad casi terminal, no un estatus social, no son años vividos sino años por vivir en desamparo total, forzados a trabajar. Un retiro alto equivalente a toda una vida de trabajo puede estar sobre los 300 pesos cubanos (en el cambio son 12.50 cuc), para un matrimonio se sumaría el retiro de la esposa, unos 200 pesos cubanos (8.33 cuc), un total de 20.83 cuc. Un dilema metafísico tratar de entender como se puede vivir con $500 pesos, cuando se tienen que pagar por un refrigerador que te obligaron a comprar (60 pesos mensuales),medicinas,luz, agua, transporte, comida, ropa, a un elevado precio pues todo debe ser adquirido por mercados dudosos o con elevados valores. También podríamos medir en CUC, esa moneda ficticia que cuesta imaginar su verdadero valor, porque con ella se compra la ideología, la tranquilidad y el silencio de un pueblo. La vida se hace dificil cuando calculamos 2 cuc diario por habitantes, imaginar cómo vivir con 1 es imposible. Hay matrimonios que tienen que enfrentar la vida con 300 pesos mensuales y su deuda del refrigerador, un leimotiv cubano que suma la obligatoriedad a la carencia pública. Esta es una vejez desprotegida, desamparada, agobiada, una muerte prematura de los sueños y los deseos.

Aquella supuesta sociedad que iba romper con los esquemas y a crear al hombre nuevo, ha provocado un total desbalance en los valores sociales, la educación característica en un pueblo donde estudiar era un compromiso personal y un deber social ha dejado de tener importancia. La cultura es un renglón exportable por lo que va perdiendo identidad para adquirir valor mercantil.

Una ¨´revolución de ideas¨´, eslogan utilizado durante años, quedó pisoteado por las palabras sofocantes que definian la frase, no como la dijeron sino como la han ejecutado. Cincuenta años después las clases sociales se marcan con fuerza porque son más que una posición social.

En un país de extremo calor tener un aire acondicionado es símbolo de jerarquía, es la marca de un sueño reparador, un descanso total. Menos cruces en la ¨´libreta de alimentos¨´ en la hoja que corresponde al pan de cada día es una manera de mostrar que se tiene dinero porque se puede consumir aquel que el estado vende a 10 pesos cubanos. El pelo de las mujeres definen la posición del esposo, son el termómetro adquisitivo de la familia. Un perro, ese animal fiel que nos cuida, también se encarga de mostrar el valor social y económico del dueño. Son mensajes al portador, información subliminal que ataca con imágenes desmedidas al propio creador, el régimen. 

Un gobierno de ideas falsas y  acciones ficticias ha creado un condicionamiento social que manipula a su antojo. Un mercado de irrespetuosa ilegalidad se afana en devolver al pueblo lo que siempre le perteneció por derecho propio y le han arrebatado con brutalidad. Legitimizar el hurto al gobierno es uno de los eslabones del intercambio, no justifica la escasez, porque las ineficiencias económicas han provocado el delito pero, siempre será la carta de triunfo que sirva de escape a una situación peligrosa, aunque nunca alcanzaraán las altas cifras de las malversaciones, robo en mayor cuantía engendrado por  los baluartes del gobierno, columnas que soportan el peso, cuyo precio es la posibilidad de una inmunidad temporal que les permite acumular la suficiente fortuna para, en ocasiones, invertir en el exterior a través de sus hijos, pagando con dinero del pueblo cubano, los años necesarios para que éstos se radiquen en el exterior, compren casas, avalen sus estudios, vivan con la tranquilidad que un buen padre daría a sus vástagos. Con estas acciones garantizan la inversión de los bienes robados, libran a sus hijos de la responsabilidad de sus pecados fabricando una puerta de escape para un futuro dudoso. El pueblo cubano no es vago, no es ladrón, no es irrespetuoso, es un pueblo cansado, desposeido, le han arrebatado la energía que les permitía pensar, luchar. Esta casta de ¨´ilustres mandatarios¨´ han aprendido a vivir en el silencio y sobre estas bases están preparando la retirada. Son los grandes resultados de una sociedad que se creó sobre las endebles bases de la criminalidad, sin fundamentos económicos, ni amor patrio. El pueblo no es culpable de su propio abandono, los causantes tienen nombre, ejércitos y afectos, ellos son los que sostinen los pilares sobre los que va sentado el poder. Cuba es una sociedad clasista, el país subdivide en diversos niveles, no de estratos sociales, ni compromisos políticos sino de riesgo ante el delito.  
Fotografía: Internet 

4 de abril de 2010

Liberación


Liberación

Generación Y

Esta no es la crónica de una mujer que logra escaparse del esposo abusador ni la historia del adolescente que se les escurre a unos padres autoritarios. El título refiere a otro proceso de emancipación, a ese permiso –engorroso y feudal– que deben pedir los doctores, enfermeras y farmacéuticos para viajar fuera de esta Isla. Bajo el significativo nombre de “liberación”, existe un procedimiento obligatorio que los trabajadores de Salud Pública deben cumplimentar ya sea para una salida temporal o definitiva. En el expediente del posible viajero se incluye si éste posee casa o auto propios, pues el Estado los confiscará si no vuelve antes de los 11 meses. El trámite pasa por numerosos niveles de autorización que pueden demorar un año o una década. Muchos nunca reciben respuesta.

Mario atendía a los pacientes en una consulta especializada y comenzó a ser mirado como un desertor cuando anunció el deseo de reunificarse con su familia al otro lado del mar. De inmediato lo castigaron a ocupar una plaza de médico general en un cuerpo de guardia bien alejado de su casa. Le recordaban cada día que aquel título que colgaba de una pared de su sala se lo había dado esa Revolución que ahora él traicionaba. Tragando en seco soporto cinco años de coser puñaladas e indagar por ese salvoconducto –para abandonar el país– que el ministro de su ramo aún no le había firmado. “Tenemos muchos casos, no damos abasto” le repetía la secretaria y su esposa exiliada rompía a llorar por la línea telefónica, cuando él se lo contaba. Sus hijos, mientras tanto, crecían sin padre en algún lugar distante.

En medio de la impotencia, Mario llegó a reprocharle a su mamá el haberlo aupado a estudiar medicina. “Por qué no me advertiste”, le gritó una tarde en que ya no pudo más con aquella bata blanca que se había convertido en su grillete. Para cuando le permitieron abordar el avión, un círculo de calvicie se delineaba en el centro de su cabeza y un tic nervioso se había apoderado de sus manos. A quien le dieron la bienvenida en un aeropuerto lejano, no fue al emprendedor ortopédico de años atrás, sino a alguien decidido a separarse de los hospitales. El angustioso proceso de “liberación” le había quitado los deseos de arreglar una rodilla o corregir un tobillo; no dejaba de pensar que aquella profesión lo había separado de su familia.
Fotografía: Masa Bengue
Proyecto Contextus

11 de septiembre de 2009

Cuba: “600.000 personas" en concierto de Juanes en La Habana...

Fernando Ravsberg

BBC Mundo, La Habana

11.09.09


El cantante colombiano Juanes y el Instituto Cubano de la Música dieron detalles del concierto que se realizará en la Plaza de La Revolución de La Habana el próximo domingo 20 de septiembre.


Los participantes serán, por Cuba, Amaury Pérez, Carlos Varela, Van Van, Orichas, X Alfonso y Silvio Rodríguez. Danny Rivera y Olga Tañón de Puerto Rico; Luis Eduardo Aute, Miguel Bosé y Víctor Manuel de España; Cucú Diamante y Yerbabuena, cubano-venezolano; Jovanotti de Italia; el ecuatoriano Juan Fernando Velazco y el propio Juanes.


El escenario se levantará en el mismo sitio donde se ubicó al Papa Juan Pablo II para la misa que ofició durante su visita de enero de 1998.


Se calcula que asistirán al concierto alrededor de 600.000 personas, en su gran mayoría jóvenes, muchos de los cuales ya están preparándose para ese día. Incluso se espera que vengan personas desde las provincias más cercanas a La Habana.


Nada de política


Uno de los acuerdos asumidos por las partes es "que el concierto no tendrá mensajes políticos de ninguna índole", a pesar de los cual piden "que los artistas y el público vistan prendas de color blanco como símbolo de paz".


Para garantizar aun más el caracter "apolítico" del evento se acordó que no hubiera presentadores y que "los artistas locales y extranjeros se limitarán a cantar sus canciones más conocidas", de modo que no pueda haber temas sorpresa.


Al parecer ambas partes se preocuparon de que no exista el más mínimo matiz político, que dé la razón a quienes cuestionaron la iniciativa desde el principio. Se trata fundamentalmente de los exiliados cubanos de Miami.


Los organizadores -Juanes en particular- han sido duramente atacados por estos grupos anticastristas, que ven el concierto como un evento de apoyo a la Revolución Cubana. La reacción fue desde manifestaciones hasta amenazas de muerte.


Lo pagan los artistas


En el comunicado se informa además que "un total de 128 personas entre artistas, músicos, técnicos y manejadores viajarán a La Habana para la realización de este concierto". Agregan que "ningún artista está cobrando honorarios por su presentación".


Mientras que "el sistema de sonido, pantallas LED y otros elementos de producción serán enviados temporalmente desde los Estados Unidos a la Habana y no existen patrocinadores de ninguna clase para este evento".


Los otros gastos de producción correrán por cuenta de algunos de los artistas que están participando en el concierto y el propio Juanes declaró que costará alrededor de US$300.000, una buena parte de los cuales saldrán de su propio bolsillo.


El segundo concierto "Paz sin fronteras" tendrá una enorme cobertura de prensa, hasta el momento se han acreditado alrededor de 160 periodistas de todo el mundo. Además varios canales de televisión y sitios de internet transmitirán en directo.


De todas formas la Televisión Cubana transmitirá el concierto en vivo y "la señal puede ser utilizada libremente en cualquier país y por cualquier canal de televisión, sitio de internet o estación de radio que lo haya solicitado.


Varios de los artistas participantes expresan en el documento su criterio. Silvio Rodriguez sostuvo que "es un claro gesto por la paz, por eso me sumo a él como cubano". Mientras el español Miguel Bosé se limitó a responder que "voy a Cuba porque quiero".


Juanes dijo que espera que el concierto sirva para "el mejor entendimiento en las relaciones entre todos los cubanos". Mientras Olga Tañón afirmó que "solo el tiempo podrá pasar juicio sobre nuestra aportación a esta situación histórica".


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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