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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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20 de agosto de 2007

Cuba: Pocas respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
20 de agosto de 2007.


Por estos días, en un canal de televisión, un joven norteamericano disertaba sobre sus puntos de vista, después de haber recorrido más de 80 países. A pesar de su corta edad, había tenido el privilegio de acariciar y experimentar las inagotables maravillas de otras civilizaciones y ambientes. Entre estos países estaba Cuba. Confieso, de mis ojos, diligentes y osados, se despabilaron junto a todos los sentidos, para no perder detalles sobre lo que el adolescente diría sobre la isla.

Empero, mi curiosidad se “vino a tierra” al conocer los apartes de su itinerario por el archipiélago, porque lacónicamente sólo describió el encantador descanso turístico y la música, de las mujeres y el mojito, del café, el habano y la comida típica. Si bien esto arrastró el sentimiento y la memoria personal a las más de cuatro décadas de vida en la tierra amada que me vio nacer, mi alma enlutó. A causa de que no platico sobre la otra realidad cubana.

Si..., existe esa Cuba seductora, y la otra disímil que no se ve en detalle mientras se viaja con un guía turístico en un ómnibus con aire acondicionado, butacas reclinables y ventanillas estupendas. Hablo de la otra Cuba, donde los ciudadanos están aislados del mundo y sometidos a las ordenanzas y mañas de una paranoica dictadura izquierdista que no respeta las libertades de los cubanos. Es la Cuba que desconocen muchos turistas y que es manosea a su antojo por Fidel Castro, y su séquito, desde que llegó al poder en 1959.

Sería yo un irresponsable, si dejara entre renglones, el no comentarle al paciente lector de que el régimen político-social-económico, que por más de cuarenta años impera en Cuba, es un ensayo autoritario con detractores, y también románticos incondicionales. Para los últimos, a diferencia de otros países de América Latina y África, en Cuba no existe: la indigencia, la desvergüenza política y la falta de oportunidades para la subsistencia. También, es la apreciación, en este sentido, de las Naciones Unidas: Cuba tiene excelentes programas de salud preventiva y educación, y disfruta de una distribución equitativa de la riqueza.

Sin embargo, para los denunciantes, como yo, estas bondades del régimen están condicionadas al secuestro de la libertad de los cubanos. Libertad arrebatada por una dictadura que tiene a los nacionales hundidos en la ruina económica, física y espiritual. Se dice de la causa fundamental es la desaparición del despotismo marxista de Europa del Este, que cobijaba a la isla.

Las verdades de unos o mentiras de otros, no pueden esconder de en el archipiélago la generalidad de los cubanos, en su día a día, se ven encerrados en un circulo vicioso para sobrevivir: largas colas, comercios vacíos, raciones esqueléticas, rebusque ―legal o no― en el mercado negro, crisis permanente en el trasporte público. Es un caos que sepulta la esperanza, que está viciado por el “ir tirando”.

Soy del criterio, del comunismo en Cuba ha durado, entre otras cosas, gracias al “embargo económico” impuesto por Estados Unidos de América. Embargo que por décadas a sido una bufonada utilizada por el régimen para consolidarse en el poder y como embrollo político de los gobiernos estadounidenses. Pudiera argumentarse de que el levantamiento de las sanciones no es un procedimiento para poner fin a la dictadura, o como dicen muchos, si sería “probablemente el único acto que acabaría con las aflicciones económicas de Cuba, paradójicamente también traería consigo la caída del gobierno, puesto que desaparecería su chivo expiatorio, Estados Unidos”. El debate continúa y, entretanto el régimen eterniza su insolencia y atropellos.

Actualmente, numerosas oficinas de turismo, a precios favorables, ofertan viajes al archipiélago: para descansar en confortable hoteles, disfrutar del inconfundible sol caribeño, la arquitectura colonial, los cócteles, habanos, ron y diversión. Y no puede negarse de, en los últimos años, el turismo internacional ha crecido.

Por otro lado, muchos turistas, salvo excepciones, no saben o tienen ojos ciegos y oídos sordos, para reconocer de Fidel Castro, “guía espiritual y político de la Revolución Cubana”, más cadáver que vivo, insiste en la exhortación a “renovar los bríos y las aventuras violentas” para continuar con el extemporáneo movimiento revolucionario, denominado “socialismo del Siglo XXI”, y que encabeza Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

La dictadura castrista ha sobrevivido a muchos embates y adaptado sus intereses a las circunstancias, especialmente después de 1989, cuando se inicia el desmoronamiento del bloque comunista europeo. Un ejemplo es la manipulada “apertura al capital extranjero” que está bajo riguroso control del régimen.

En este momento, los cubanos que residen en la isla siguen atormentados por la subsistencia diaria, que cada día es más difícil. Juntamente, sólo los turistas y extranjeros pueden tener acceso al comercio y recursos del mundo globalizado.

Con todo, para algunos turistas, el hábito de los cubanos de dar tiempo al tiempo indefinidamente, es lo que les da nuevos ánimos para hacer colas para el camello (vehículo de carga pesada, convertido en autobús, para inhumano transporte masivo de personas) y hasta para el pan de cada día. Algunos dicen de quizá, estas costumbres, los condicionan a no pensar en sublevarse contra Castro. Otros, de es como si los cubanos tuvieran esperanza resignada y esperan sentados a que simplemente acontezca algo que mude de aires el país y su historia.

Ciertamente, muchos de los visitantes extranjeros desconocen los peligros que los demócratas isleños tienen enfrenar, en el cotidiano batallar, y de son reprimidos y marginados, por solo exigir respeto para sus libertades naturales. Ignoran de mujeres son acosadas, como las “Damas de Blanco”; de son encarcelados, periodistas independientes y activistas de derechos humanos; de hay centenares de presos de conciencia en las cárceles fidelistas; de hasta existe, para los que hacen frente al régimen, el riesgo de ser fusilado.

Bien hace la organización no gubernamental “Solidaridad Española con Cuba”, quien acertadamente distribuye gratuitamente una “Guía Turística y Solidaria de Cuba”, para el viajero no solo tenga la posibilidad de deleitarse con los atributos naturales e idiosincrasia de los nacionales, sino, a un tiempo pueda saber al dedillo y de buena tinta quiénes son las victimas de las arbitrariedades de la policía política y las brigadas de acción rápida.

Las preguntas que todos debemos hacernos, y también los románticos incondicionales del régimen, es de: ¿Por cuánto tiempo Cuba será comunista? ¿Llegará la libertad y democracia después de la muerte de Fidel Castro? ¿Hasta cuándo los demócratas de América Latina, deben seguir indiferentes ante los desmanes de la dictadura castro-comunista? ¿Por qué el Parlamento Europeo y la Organización de Estados Americanos no son más enérgicos en sus denuncias y acciones contra la dictadura? Sé, de son pocas las respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas. He aquí la complejidad del problema cubano.

Respetando el punto de vista de los que no comparten la mía. En mi opinión, con benevolencia, una transición pacífica en Cuba, solo será posible cuando las condiciones impersonales y sicológicas sean coherentes con una oposición fusionada-dinámica, que tenga una estrategia común nacional. Y un último razonamiento, la solución de este dilema está en manos de la nación cubana, y en principio de los que viven en la isla, con la sincera colaboración de los que están en el exilio.
Por todas estas razones, a los cubanos que están en la Patria amada, que sufren las carencias y/o sistemáticas agresiones de la dictadura, lleguen las voces solidarias y el apoyo incondicionalmente de los demócratas decentes. Y desde estas cuartillas, escritas por este compatriota, reciban abrazos fraternales con los mejores pensamientos. ¡Namaste!

16 de agosto de 2007

Cuba: La Patria esta en peligro y la tragedia puede evitarse


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
16 de agosto de 2007.

En las últimas cinco décadas, de manera inevitable, se ha podido palpar el exacerbado espíritu nacionalista de los cubanos. Empero, para tener un acercamiento a estas manifestaciones, dentro y fuera de Cuba, es imprescindible conocer qué es nación. Desde el punto de vista etimológico, resulta del latín naceré (nacer), que desde la época medieval se designa a gentes llegadas de otros lugares en el seno de una comunidad, que bien se adecua al de los exiliados cubanos. A esto se suma el de patria, que es el lugar de procedencia de estas gentes y que en definitiva es la tierra de sus padres. Es decir, patria (de pater, padre) y país (de pagus, tierra, campo).

Sin embargo, también prefiero el concepto que da el Diccionario de la Real Academia Española. En el caso de nación (Del lat. natío, -ónis) de es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno y/o conjunto de personas de un mismo origen... que generalmente hablan el mismo idioma. Patria (Del lat. patría) de es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Y País (Del francés pays) de es nación, región, provincia o territorio. Con todo, no es mi intención abrumar al lector y, mucho menos yo lidiar ahora con aspectos etimológicos o conceptuales relacionados con nuestro idioma, aunque en esencia sea justificado para este escrito.

Así las cosas, podemos comprender el drama de la nación cubana, que en su pater y pagus, y en el seno de otras sociedades, trata de prevalezca su auténtica naceré. Sin embargo, esta realidad histórica-social tiene su origen, después de 1959, más evidente y específico por los eventos y particularidades económicas, ideológico-culturales y sociales. Acontecimientos, que arrastrarían a los cubanos, comandados por Fidel Castro, a un supuesto esquema institucional “republicano-socialista”, que en esencia fue y es una: democracia-fidelista dictatorial de corte stalinista. Sucesos que, de paso, fragmentaría la nación, el país.

Por cerca de medio siglo, lo que parecía un atractivo y prometedor gobierno progresista, resultó ser un sistema autoritario que ha limitado la libertad individual y colectiva, y sin el menor pudor, ha ultrajado los principios republicanos.

Es decir, desde la llegada al poder de Fidel Castro, se implanto un régimen político-económico-social que ha dado privilegios incondicionales al Estado, monopolizado por la cúpula castrista, que a destruido la economía, desunido las familias y ha desperdigado por el planeta a más de millones de cubanos.

Al presente, la dictadura a olvidado de que las raíces auténticas de la nacionalidad cubana, están abonadas por la sangre y vidas honestas de los patriotas intachables y pensadores rectos, que valerosamente salvaguardaron los ideales patrimoniales del país, y que son la razón de ser de la patria. De esta estirpe están hechos los cubanos honestos, que hoy luchan en Cuba y fuera del suelo patrio para cese el avasallamiento y vuelva la libertad.

Censurables y alarmantes, vergonzosa y anárquica, salvaje e irresponsable, son epítetos insignificantes para calificar a la cúpula castrista. Caciquismo que tiene, a los cubanos que residen en el archipiélago y especialmente a los hombres y mujeres que se oponen pacíficamente al régimen, sumergidos en: prohibiciones monstruosas, miseria galopante, persecuciones deshonestas, tribulaciones fosilizadas, asesinato de la dignidad humana, indiferencia por las penurias y sueños de los jóvenes.

Sé de son numeroso los que aún sueñan, en América Latina, con la utopía de la “Revolución Cubana”, la dictadura del proletariado, el centralismo comunista, las consignas, la igualdad de clases y las grandes vallas del culto a la personalidad. Ignoran la historia reciente de Europa del Este. También, “ingenuamente” no quieren reconocer de en Cuba fracaso el socialismo-fidelista, y que el presente del país es tremebundo. La decadencia y pudrimiento de Castro y el régimen, es una verdad a gritos, continúan estrujando el país y ofendiendo a la patria. Sólo “apasionados antiimperialista”, que son alcahuetes y cómplices de la dictadura, pretenden hacer creer de son invenciones o ilusiones visuales de sus detractores y que la culpa de todo la tiene Estados Unidos de América y el ”embargo económico”.

A más de un año de las complicaciones de salud, y más allá de las profecías de algunos analistas, Fidel Castro se “recupera”. Y desde su obligado recogimiento, a salido a la palestra, ahora como editorialista del periódico Granma, apéndice ideológico del Partido Comunista de Cuba. Esta “novedad”, deja a las claras de que Castro continúa dirigiendo el país y con ello trata de evitar, a como de lugar, cualquier asomo de transformaciones en el archipiélago.

Coincido con el consagrado adalid liberal Carlos Alberto Montaner, de los cubanos que residen en Cuba, acarician la idea de cambios pero juntamente le temen. En mi opinión, para encarar una eventual transición, se debe estar conciente de es ineludible enfrentar este dilema peligroso.

Para los cubanos podamos aspirar a una libertad duradera y una república floreciente, que permita el respeto de los derechos individuales y de propiedad, los dirigentes de las colectividades disidentes en la isla, también en el exilio, tienen la responsabilidad histórica de manejar con discernimiento y creatividad los avatares futuros.

Hoy día, son muchos los nacionales que buscan en las costumbres y pasado auténtico salvaguardar su origen y regresar a su país para cobijarse en los brazos amorosos de la patria. Retorno que solo será dable si se alcanza una transición democrática que sustituya al régimen dictatorial, y se restablezca las libertades propias de un Estado de Derecho.

Inmensa es la responsabilidad y el reto ―antes, durante y después de la transición― porque el legado que dejara la dictadura será calamitoso, y se deberá rehacer la república.

La Patria está en peligro y la tragedia puede evitarse, pero... está en manos de los cubanos y demócratas decente, más allá de los intereses particulares e ideales políticos. De no hacerlo, seremos testigos del anarquismo y la desesperanza, y del cataclismo de una nación. Así que, ya es tiempo de concertar esfuerzos, con anticipación, para crear esquemas programáticos que faciliten diseñar una hoja de ruta, como itinerario para una transición.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

8 de agosto de 2007

Del autoritarismo


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.


Hoy día existe el Autoritarismo? La historia ha demostrado que defiende su permanencia en la fe sin ojos y sumisión irracional de las personas que, incondicionalmente, lo protegen y legitiman, echándose a los pies de: una persona, institución o grupo social.

Han atiborrado la evolución humana, singulares casos de autoritarismo, en cabeza de individuos que tienen como soporte y fuente de autoridad, regimenes socio-económicos-políticos basado en el poder ilimitado: que patrocina la manipulación y violencia. Un dogma que se preocupa por la dominación, como único o supremo origen de la sabiduría o la ética.

El Autoritarismo (del lat. auctoritatem) es radical y sectario, que en ocasiones se disfraza de nacionalismo o patriotería. Se fundamenta en cuatro mecanismos: culto a la personalidad, el monopolio ideológico, el control de todos los medios de poder, seducción y policiales. De la misma manera utiliza ofrecimientos antojadizos, tergiversando los hechos para conseguir objetivos turbios.

Un excelso sistema político democrático, considera necesario el equilibrio de poderes, y tiene como vocación de es esencial un pacto entre los ciudadanos ─genuina fuente del derecho, del poder y del Estado─ según el cual a los derechos le corresponden simétricas obligaciones civiles y estatales. De la sociedad debe tener acceso a la educación y cultura política, para pueda entender que el bienestar y progreso están amalgamados a la equidad y autoorganización, benevolencia y amplitud de libertades. Son obligaciones y deberes que facilitan la satisfacción de las necesidades vitales de los seres humanos, en materia de: empleo, medicina, educación y seguridad social.

Imprescindible, en los tiempos que corren, es evitar y condenar todas las formas o manifestaciones que promuevan el Autoritarismo, así como a sus consanguíneos: dictadura, absolutismo, tiranía, despotismo, autocracia, inmovilismo, etcétera. Puntos obligados de referencia son la difunta Unión Soviética; los regímenes desmantelados del Bloque Comunista de Europa del Este; el nacionalsocialismo de Hitler; las arbitrariedades de: Francisco Franco y Miguel Primo de Rivera (España); Fulgencio Batista Zaldívar (Cuba); José Gaspar Rodríguez de Francia y Alfredo Stroessner (Paraguay); Kim Il Sung (Corea del Norte); Francisco Macías Nguema (Guinea Ecuatorial); Cesáreo Guillermo y Rafael L. Trujillo (Rep. Dominicana); Porfirio Díaz, Victoriano Huerta y Antonio López de Santa Anna (México); Benito Mussolini (Italia); Getúlio Vargas (Brasil); Antonio de Oliveira y Marcelo Caetanao (Portugal); Jean-Claude Duvalier (Haití); Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez (Venezuela); Jean Jacques Dessalines (Francia); Agustín Pedro Justo y Juan Manuel de Rosas (Argentina); Ioánnis Metazas (Grecia); Anastasio Somoza (Nicaragua); y Augusto Pinochet Ugarte (Chile). Todos fenómenos incompatibles con la democracia.

Ahora el Autoritarismo está presente en: Corea del Norte (Kim Jong), Venezuela (Hugo Chávez Frías), y Cuba (Fidel Castro Ruz); de igual manera en algunos países de Oriente y África.

Estoy persuadido de es trascendental impedir, pacíficamente, que el Autoritarismo se extienda y consolide por el mundo. Más que un deber, es un compromiso honesto luchar para exterminarlo y, sustituirlo por la autentica democracia y modernización de la sociedad.

Como el lector tiene libertad de palabra, opinión y pensamiento, creo conveniente afirmar que mi punto de vista, está alimentado de propia y autentica experiencia, y es evidente de quien escribe deja en claro su posición: ideológica, filosófica, política, ética y religiosa. Esto puede ser censurable, ya que sé de no hay crítica neutral. Empero los ideales, sentimientos y enfoques deben ser respetados. Por lo dicho, invito a la reflexión, porque usted, también tiene la palabra... ¡Namaste!

5 de agosto de 2007

De la libertad y democracia en Colombia


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.

Las sociedades son diferenciadas y cada estrato social disfruta de particularidades psicológicas especiales y personalidad propias. Quizá, por esta razón, y con incuestionable sabiduría, sé cree que uno de los rasgos que caracterizan al hábito social, es el de aceptar acríticamente la ideología, el orden existente y las normas-valores dogmáticos.

Esta particular psicología ―de los individuos y la sociedad―, se manifiesta en ocasiones agachando la cabeza y acomodándose a la influencia del conjunto, y a las opiniones de la mayoría. Tomando en cuenta estos argumentos, es precisamente esta psicología individual y colectiva la que propicia el fortalecimiento centrista del Estado, para este pueda manipular a las masas o por el contrario, como en Colombia, sean utilizadas por las guerrillas marxistas FARC y el ELN, y los grupos paramilitares.

Sin lugar a dudas, en Colombia, se hace necesario el fortalecimiento de las normas e instituciones democráticas, para se respete la libertad y garantice con responsabilidad la organización del Estado. Los colombianos sufren la ausencia de un congruente equilibrio socio-económico-político, que impida la rapacería en el país. Es decir, el Estado tiene la obligación de establecer las adecuadas normas e instituciones jurídicas, para salvaguardar la libertad mediante la fiscalización del quehacer de la política, economía y sociedad, incluyendo la aplicación de la constitución y las leyes. Durante más de medio siglo, estas premisas se han ultrajado.

Tengo la percepción de que una parte de la sociedad colombiana se ha acostumbrado a una realidad donde la impotencia y el terror son los que determinan la conducta y las decisiones, y de los que tienen el poder son los que se imponen cada día.

Durante décadas, los colombianos han soportado, lo he visto, la incapacidad de los gobiernos para derrotar a los grupos al margen de la ley. Para algunos analistas, los insuficientes recursos son un factor decisivo. Otros, dicen que se debe a la corrupción política y la desacertada organización de las Fuerzas Armadas. Para los más escépticos, es la psicología individual y colectiva del colombiano, sumado a la frustración y el deterioro del carácter, que limitan la lucha contra el narcotráfico, la corrupción, las guerrillas, los paramilitares y la delincuencia común.

No comparto totalmente el argumento de la incapacidad psicológica de los colombianos ―para procesar un punto de vista propio y, de no tener capacidad de discernir y tomar decisiones de manera autónoma― para luchar contra una realidad que les tiene secuestrada la libertad. Prefiero adherirme a la tesis de que esta psicología está trastornada por la ausencia de libertad y, el no adecuado mejoramiento estructural de la educación y la cultura cívico-política, como herramientas que permitan vivificar la personalidad de los colombianos, para pueda ser creativo, tenga discernimiento por cuenta propia. La libertad es un derecho y no debe ponerse en peligro.

Las guerrillas comunistas de las FARC y del ELN, dicen de van ha tomar el poder y anuncian que es dable. Lo que no deja de ser una utopía, pues, es incuestionable el fracaso de su narco lucha, que han sumergido en la desesperanza e indefensión a la generalidad de ciudadano, y convertido a Colombia en un país empobrecido y despojado de sus libertades. No hay dudas de serán derrotadas porque están desacreditadas, desmoralizadas, y les ocurrirá lo mismo que las guerrillas en Venezuela, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Ecuador, El Salvador, Guatemala.

En Colombia la pobreza es alarmante, que es el caldo de cultivo para se incremente las actividades al margen de la ley, y se desparramen por el territorio nacional. En tanto, por décadas, vemos a un Estado devorado hasta los tuétanos por la corrupción e infectado por la parapolítica y el narcotráfico. Las perspectivas de un mejoramiento de la situación conflictiva que vive el país, no son muy halagadoras.

Así las cosas, entre muchas, para los colombianos puedan gozar de paz y libertad, es imprescindible, estructurar una buena educación y cultura política, pues, estas permiten el desarrollo de la personalidad en los seres humanos, como complemento de esta libertad y cultura, que son unidad modular de la cultura cívica (civismo), y que tiene como virtud el disciplinar las relaciones entre los ciudadanos, los grupos políticos, las instituciones gubernamentales nacionales y global. Está en las manos de los colombianos, cuando tengan una percepción diferente y asuman sus responsabilidades, cambiar este sombrío panorama.

Empero, se hace necesario líderes creíbles y honestos que den prioridad a la tarea de fortalecer la libertad y democracia, y enfrente con bravura a las fuerzas que están al margen de la ley. De igual manera, vigorizar los programas educativos e ilustrar a la sociedad, para pueda saber al dedillo como defender la libertad.

A todas luces, para prospere la libertad y democracia, es medular las oportunidades, la educación y cultura política honesta, pues, estas incentivan el desarrollo de la personalidad, como apéndice de la autonomía y conocimiento, que son elementos del pundonor, y que tiene como atributo el salvaguardar la convivencia coherente y fraternal entre todos los colombianos.

En Colombia, no tendrá sentido hablar de paz y reconciliación, a no ser que los nacionales reaccionen y busquen alternativas para abrir la puerta que permitan dar solución a determinados problemas críticos:

· desplazamiento forzado y pobreza endémica,

· pobreza eterna y desempleo arraigado,

· corrupción divinizada y complicidad desvergonzado,

· exclusión ignominioso y marginación execrable,

· desesperanza de la juventud y débil identidad nacional,

· baja calidad y cobertura de la educación,

· inseguridad en la seguridad social,

· atropellamiento de las libertades y el asesinato de la democracia.

· violencia desenfrenada e impunidad escandalosa,

· odios enquistados y conflictos geopolíticos,

· desequilibrios regionales y economía subterránea,

· desconocimiento, deterioro y desaprovechamiento de los recursos naturales,

· atraso científico y tecnológico,

· prejuicios históricos e indiferencia de los dirigentes políticos, gamonales y caciques.


Más allá de las imperfecciones, no hay que borrar de la memoria, la excelsitud del ser humano está en su discernimiento y benevolencia, que deben ser la base ética de toda acción personal y social. Los colombianos no carecen de estas esenciales particularidades.

Con respeto, por todas estas razones, yo opino que en Colombia el futuro de la libertad, democracia y paz, no es una utopía. Eso sí, será posible cuando los colombianos acojan, con responsabilidad, un sistema universal de derechos, otorguen interés a la equidad y competitividad para la realización integral del ser humano, y, cuando el Estado y los ciudadanos, sin paños tibios, acepten con civismo ser juzgados por las mismas normas éticas.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

20 de julio de 2007

De la libertad


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
20 de julio de 2007.

Se discute con frecuencia de la seguridad colectiva y autodeterminación son banderas de la libertad y la democracia. De manera similar se argumenta sobre la responsabilidad individual, colectiva y del Estado, como talantes fundamentales para evitar el fanatismo e infecundidad de la democracia, cuando no están amalgamados a la libertad. Eternas discrepancias, durante varios siglos, han contribuido a discusiones sempiternas y manifestaciones sobre la libertad, gobernabilidad y democracia. Hoy es permanente la controversia, y en la práctica son diferentes las interpretaciones sobre el tema de la libertad.

Ante este escenario terrenal, tratare de exteriorizar en breves trazos, lo que para mí encarna la libertad, como complemento vital para la convivencia, el buen gobierno y la democracia. Aunque mis palabras no complacieran y no tengan mucha influencia en algunas personas: es mi deber contribuir y no atesorar, lo que creo sobre la importancia y trascendencia de la libertad. De la misma manera, quede aclarado de no me afano en dictar cátedra, pues, soy un aprendiz en estas artes de la argumentación.

Estoy convencido de la libertad, es un don innato y la soberanía excepcional que tenemos los seres humanos, para obrar y no obrar, esto hace de seamos responsables de nuestras acciones. También, asimilamos la libertad como el estado o condición de quien no es esclavo o no está prisionero. Dice, Eberhard Puntsch ―palabras más palabras menos―, de la libertad está sustentada en dos pilares valiosos. El primero, es la emancipación de los seres humanos de toda imposición externa improcedente e indigna. Un segundo, que trata de la emancipación de las personas de la coacción interna profesada por los prejuicios, las servidumbres y los apasionamientos.

Pudiéramos teorizar de en libertad está el ser humano que, sin tener en cuenta los obstáculos que otras personas le injertan en su camino, puede sin forzamiento desenvolverse ilimitadamente. Esta libertad, precisamente, es creíble y acertada si tiene los correctos principios, que están bien forjados y refrendado por el pensamiento liberal.

Si buceamos en la evolución de los seres humanos y en la historia misma, podemos encontrar una definición depurada de la libertad, que es patrimonio de cada persona. Al desapolillar esta memoria histórica, descubrimos en el liberalismo una excelente respuesta, pues, en sus preceptos tiene como ética y cualidad una ilustrada sabiduría ante la realidad y discernimiento para aceptar la libertad de los demás; y de saber que la libertad tiene aplicabilidad. El liberalismo, desde el punto de vista político, enfoca sus esfuerzos para se acrecienten las libertades como alternativa viable de oportunidades individuales y soporte de la sociedad. De manera similar, ha esta libertad de oportunidad individual y social, se ensambla la libertad económica y política.

Para nadie es un secreto, si para los escépticos pasionales, de la existencia de los seres humanos es breve y frágil; que de manera inexorable debe enfrentarse a su imperfección, decadencia y destrucción física. Estamos zambullidos en el universo infinito, y es evidente nuestra pequeñez e impotencia frente al ímpetu de la naturaleza, que no permite ser dominada. De la misma manera, es una realidad que obliga aceptar la temporalidad de nuestra propia existencia. La historia es fiel centinela de estas verdades, a las que debe agregarse la ausencia de refinamiento en los credos y aciertos, saturados de dolorosos errores.

Hoy, transitando el tercer milenio, los seres humanos insisten en repetir los desaciertos históricos y es el pensamiento liberal el que invita para rectifiquemos. Sin olvidar de es utopía pensar en la desaparición de los retos, en todas sus manifestaciones. Creo de es posible un mundo coherente, empero, es preciso fortalecer:

· la libertad individual y colectiva, que posibiliten a todas las personas actuar de forma racional;

· la responsabilidad individual como compromiso indispensable para el bien de la totalidad;

· la autorrealización para pueda la personalidad desarrollar su idoneidad y competitividad, para consientan enfoques y acciones concretas;

· la autodecisión cimentada en el carácter y razón, con ausencia de miedo e indolencia;

· la participación en las decisiones que afecten a la comunidad, para pueda existir benevolencia, buen gobierno y democracia;

· la tolerancia como atributo de urbanidad y reconocimiento de la libertad del otro a ejercer su libre participación y determinación en el seno de la comunidad;

· la equidad e igualdad de oportunidades, para vigorizar la autoestima y la legal competitividad de los atributos individuales en las entrañas de la sociedad;

· la política social que posibilite sin paternalismo enfermizo socorrer a las personas desfavorecidas e ilustrarlos para con autonomía pueda dar la cara ante las contingencias de la vida;

· el pluralismo que acepte la complejidad de: temores e ideas de la felicidad, intereses y opiniones, conocimientos y extravíos, formas de vivir y ganarse la vida, ofertas de bienes y las maneras de aprovecharlos, etcétera;

· el progreso como emblema de la sociedad generosa que acepta la diversidad como forma de vida y trabajo, y que tienen como meta el bien común y los buenos éxitos para seguir desarrollándose;

· la democracia como sistema de derechos de participación política y forma liberal de Estado, que contemple la separación de todos los poderes para no se amordace a las minorías y se niegue la libertad de acción;

· la descentralización como forma de tolerancia, para perfeccionar las decisiones administrativas y corporativas en los niveles subordinados a la administración central;

· el amor por la naturaleza y medio ambiente, por ser patrimonio insustituible de la existencia misma; y la utilización racional de sus bondades, sin dejar de vigilar su renovación para perpetuarlos;

· los mecanismos que faciliten una paz estable, como excelsa alternativa que evite la destrucción del mundo y el exterminio entre los seres humanos.

Teniendo en cuenta lo dicho, los seres humanos debemos vivir con objetividad, y bregar para libremente asegurar los afectos concertados a los interese propios. Salvaguardando, con ética, el respeto al prójimo, que tienen de igual forma sus intereses y afectos. Es la singularidad entre lo individual y general, pero que convive y desarrolla de acuerdo a los acontecimientos. He aquí la sustancia del código liberal, a través de la historia y, que retoña sistemáticamente sin traicionar su esencia.

Resulta evidente de los seres humanos anhelamos vivir en un entorno digno. Empero no puede hablarse de una libertad autentica si no hay independencia económica y política. Y de es una estupidez creer en el buen gobierno y la democracia si no hay salvaguardia de la dignidad humana y libertad; el anarquismo se rechace como un mal mayor; se reconozca la verdad como tesis relativa; el rechazo de la idea mal intencionada de que el fin justifica los medios; admitir que son necesarios los cambios y de es parte de la dinámica social, que está regida por fenómenos e interacciones como son: intereses y poder, egoísmos y confabulaciones, vanidad e influencias, debilidades y conflictos, frustraciones y triunfos, violencia y diálogo, filosofía y utopía, democracia y dictadura, justicia y desigualdad, teoría y experiencia, etcétera. Como señalara al inicio, durante varios siglos, eternos han sido los desacuerdos, que han favorecido las discusiones y expresiones sobre la libertad, el buen gobierno y la democracia.

En un mundo en profunda transformación, hoy es permanente la controversia, y en la práctica son diversos los alegatos sobre la necesidad de libertad con dignidad humana. Soy optimista y defiendo lo que se ha escrito y hablado sobre cual debe ser el concepto autentico de libertad, que da respuestas a las exigencias de la globalización y rechaza la violencia e inhumanidad.

Elogio los ideales liberales, porque he vivido en carne propia, al igual que muchos compatriotas, los atropellos de una dictadura que por más de cuatro décadas a pisoteado la libertad de millones de cubanos. Que decir, de la apocalíptica y tenebrosa crisis que sufre el Estado y la nación colombiana, donde he visto campear la corrupción, la violencia, el narcotráfico, la impunidad y el secuestro de las libertades. Por eso sueño despierto y veo, no solo en Cuba, la adopción de los principios que rigen el buen gobierno y la democracia, que son complementos de la libertad. Sé de este asunto tiene sus arcanos, al materializarlos, pero, en este sentido vale recordar las palabras de Leiniz: somos tanto más libres cuanto más obramos de conformidad con la razón, y estamos tanto más esclavizados cuanto más nos dejamos gobernar por las pasiones.

Mi opinión, es de que la libertad es la independencia de los seres humanos, que se regocija ―individual y colectiva, en las naciones gobernadas congruentemente―, de hacer y decir todo lo que no se oponga a las leyes, ni a las buenas costumbres. Transcribiendo a Kant, es la subordinación de todos los actos voluntarios a los móviles de la razón.

En medio de un escenario atestado de rivalidades y globalización, creo haber dicho lo que creo como distintivo de la libertad, y lo que ella implica en el buen gobierno y la democracia. Es deber adoptar, como propia filosofía de vida, la percepción sincera sobre la libertad que no subyuga al ser humano a tener solamente un punto de vista benévolo, sino que lo involucra en las esenciales aspiraciones ciudadanas. Dice un excelso diplomático de que la paz depende de exista una autentica libertad y democracia, donde los Estados y las personas sean juzgadas por las mismas normas éticas. Esto sólo será posible si hay un interés por un sistema universal de derechos.

Así las cosas, reitero de que aunque mis palabras no fueran aceptadas, por personas que charlatanean y ultrajan sobre lo dicho aquí, saben de no son capaces de al menos intentar reconocer la conveniencia y virtudes del liberalismo. Por eso mi compromiso es compartir y no capitalizar todos estos argumentos sobre la libertad. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

26 de junio de 2007

De la transición, para la libertad y democracia en Cuba.


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
26 de junio de 2007.


Hace pocos días, leía con estupor las cifras de víctimas que han sufrido los crímenes de los paramilitares en Colombia. Más de 42,270 personas se habían inscrito en el registro nacional de la “Unidad de Justicia y Paz”, de la Fiscalía General de la Nación. De ellas, el 90 por ciento son mujeres. La pregunta es, cuántas personas serán las que se registraran el día en que se pueda adelantar un eventual proceso de paz, con las guerrillas terroristas de izquierda, si es que ocurre algún día ese acontecimiento. Sólo en manos de las FARC, están secuestrados, en campos de concentración, cientos de personas, entre ellos un niño de tres años (Emmanuel) y su madre Clara Rojas, tres estadounidenses, y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Uno de los más execrable acontecimiento, es la noticia del asesinato de 11 diputados (18 de junio 2007), que eran rehenes en poder de esta guerrilla, las circunstancias aún no esclarecidas.

A propósito de los secuestros, censurables e inmorales, desde hace varios días, el señor Gustavo Moncayo, padre de Pablo Emilio Moncayo, cabo segundo del Ejercito Nacional, ha emprendido una caminata desde la capital de Nariño hasta Bogotá (más de 700 kilómetros), con el objetivo de exigir a las FARC la inmediata liberación de su hijo y todos los secuestrados, con la ayuda de 500 mil firmas que pretende recoger en su recorrido. ¿Será escuchado Gustavo, y su valiente exigencia?

Así las cosas, Colombia, en su historia, ha registrado conflictos y quebrantamientos de la libertad individual y colectiva, que han cobrado miles de víctimas y desalojos forzados. En los primeros tiempos, la política fanática y oportunista dirigía el caos en el territorio nacional, más reciente el flagelo del narcotráfico y la corrupción política.

Lo más significativo de todo este acontecer, es que Colombia tiene una de las democracias más antiguas del continente, lo que confirma la teoría de la democracia y el liberalismo fomentan entre sí una conexión de nerviosidad, que según el contexto, ambas negocian recíprocamente.

Por todas estas razones, pareciera que los colombianos ―y otros países y líderes― carecieran de percepción sobre la democracy, y que esta tiene como sustento en su existir de es una manera de ejercer el poder con ayuda de la mayoría de la sociedad. Es decir, Colombia es un país que se desangra, trozado por diferentes actores e intereses, en ocasiones fuera de su juicio y en otras con solapada democracia totalitaria, que han violado sin el menor pudor los derechos de las minorías y restringido, sistemáticamente, sus esperanzas de erigirse en mayoría. A su vez, el liberalismo que es un proyecto que vela por la calidad del poder, de igual manera ha estado sujeta a disímiles prácticas, que durante décadas lo han puesto en entredicho, al no tener posibilidad de madurar y ejercer su autentica presencia, para evitar el libertinaje, la deshonestidad y la violencia en el seno sociopolítico económico del país. Por lo dicho, la democracia y el liberalismo no han logrado ser un equilibrio político en la sociedad colombiana.

Este dilema ha ocurrido en otras naciones. Verdad deplorable y que pone al descubierto de la paz es imprescindible, pues, ella engrandece la genuina independencia y gobernabilidad que deben existir en el seno de la sociedad y los Estados, para las personas sean juzgadas por similares principios éticas. En el caso de Colombia estos valores éticos están en crisis, porque los protagonistas del conflicto no tienen interés de establecer un verdadero sistema universal de derechos. Empero, tengo fe... del pueblo colombiano alcanzara la paz.

Un ejemplo de “democracia totalitaria”, la encontramos en Cuba. Como primer problema no hay independencia de poderes, que son las bases de una autentica democracia. Quiere decir, de no hay garantías de libertad, seguridad ciudadana y autonomía de los nacionales. El dictador, Fidel Castro (genio y figura hasta la sepultura), dirige los destinos de los cubanos y se ha erigido como caudillo de los “movimientos liberadores”, que no deja de ser una característica que dista de una personalidad con deseos de respetar ideas democráticas.

De manera que, Castro, durante años ha nutrido su ego con puntos de vista que alaban las revoluciones, y de él es la esencia misma de la democracia. Está convencido de es un héroe e imprescindible como guía de las revoluciones en el planeta, porque es una manera lucrativa y opción para transformar las naciones, tomar el poder y, echar raíces. Con un discurso populista e ideología comunista, el dictador no tiene ninguna intención ―durante cerca de cinco décadas y, actualmente enfermo terminal― de entregar el poder: por la vía de un referéndum y elecciones democráticas. Dice no lo hace, porque dejaría de ser revolucionario. Empero, no hay mal que dure cien años y cuerpo que lo resista.

Mientras escribo estas cuartillas, sé de la mucha tristeza está asesinando al pueblo cubano, y son inciertas las posibilidades de pueda restablecerse la libertad y democracia en Cuba. Tampoco hay seguridad de en una transición pueda adelantarse una política que facilite la estabilidad en el archipiélago y la región. No puede borrarse de la memoria, de los cubanos tienen una angustiosa historia ―antes y durante la etapa republicana y, más de cuarenta años de dictadura castrista―.

En consecuencia, una transición en Cuba, después de tener una estructura de economía centralizada y planificada, a una economía de mercado no dejara de ser traumática. Es una realidad y tiene fundamento de hoy día, en Cuba, no abundan los líderes con experiencia democrática. Porque los directivos no tienen experiencia de mercados e incentivos; los trabajadores carecen de motivaciones; los funcionarios nunca han experimentado que es la responsabilidad ante una política fiscal. No es errado pensar del atascamiento y hasta la decadencia son casi inevitables.

Hasta hoy, las transiciones en Europa del Este han tenido como inconveniente el tener que cambiar las economías centralizadas y planificadas, a la economía de mercado. Esto ha generado la necesidad de una austeridad desesperar, y los proyectos se han embrollado más por la supresión de todo paliativo. A todo esto se suma la insatisfacción por los costos sociales y económicos de la transición, que ha facilitado de algunos ex comunistas tengan beneficios formidables en Polonia, Eslovenia, Hungría y Rusia. Un ejemplo lo tenemos en las elecciones para el Parlamento ruso de diciembre de 1993, en conjunto, los partidos comunistas y nacionalistas obtuvieron casi el 50% de los votos.

Y como más vale prevenir que tener que lamentar, uno de los problemas e incertidumbre, a tener muy presente en el caso de una transición en Cuba, entre muchas otras, es el tema de la “Restitución de la propiedad”, es decir, devolver las propiedades al dueño anteriores al comunismo. Asunto delicado, pues, hay personas que tiene propiedad confiscada. Por supuesto deben ser atendidas, aunque no sé que tan lejos se puede llegar. Quiere decir, que pudiera haber una restitución a medias para que se retomen esas propiedades en su totalidad, de no se así, el tema resbalaría para caer en un laberinto perturbador. Es esencial, en la transición, analizar las circunstancias y decidir sobre qué tan lejos puede irse en esto. No hay que olvidar que los derechos y principios deberán proclamarse, para puedan los cubanos interpretar adecuadamente el “concepto de propiedad, en qué consiste”. Es una manera de privatizar ágilmente y de revitalizar el país. No hacer las cosas bien y no definir el concepto de propiedades el seno de la sociedad cubana, será un hecho el no-funcionamiento del mercado.

Por estas razones, es menester estudiar, investigar, compendiar las principales ideas, experiencias, resultados y reacciones de otras transiciones ―especialmente en Estonia, considerada la más acertada― y comparar los aciertos y errores. A las puertas de una posible transición en Cuba, no solo las buenas acciones valen más que buenas razones y los líderes deberán estar preparados para presentar al pueblo cubano las bondades de la democracia representativa. Ojala sea con sinceridad y genuino concepto liberal, en una dimensión breve, sincera, sin agitación, ni desenfreno sofisticados. Inevitablemente el sueño de una transición en Cuba, a de enfrentar una apabullante realidad, la de una nación fragmentada y en banca rota. Dice un excelso diplomático de: El futuro de una democracia sería estéril y fanático, entre otras cosas, si las personas y el Estado no asumen el reto con responsabilidad.

Tengo la percepción de está cercano el día en que pueda restablecerse la libertad y democracia en Cuba, con ayuda de una transición. Sin embargo, es importante reconocer que para los cubanos puedan hacer frente a esta verdad, se hace necesario de admitan: la unidad, reconciliación, y respeto por el sistema universal de derechos. Para los cubanos que aspiran a construir una nueva república, deben criticar de manera constructiva y aceptar las cualidades de libertad y las virtudes de la democracia. Es cierto de es posible aspirar a un progreso moral, no a la perfección moral de un país de ángeles. Por esta concepción, en el proceso de transición, más allá de los antagonismos, debe evitarse la intransigencia enfermiza para prevalezca el derecho de exponer sin fanatismo los diferentes puntos de vista.

Sé de lo manifestado en este escrito, propician preguntas, que no sobran y son las más convencionales. Y tal vez sean las más enmarañadas. Empero, guste o no, las contestaciones son complementos de las dudas y esto es inevitable. Es mi opinión, de mientras hay vida, hay esperanza, y estas vivifican las aspiraciones de la nación cubana.

Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

21 de junio de 2007

Del Populismo


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
21 de junio de 2007.


La presencia de nuevas expresiones de este fenómeno ―el populismo― en América Latina, pone de manifiesto de estamos frente a lo que muchos consideran una opción y coyuntura única, para dar pronta solución a los graves problemas socio-económicos-políticos que abarrotan a las sociedades del continente. Este movimiento o corriente social, que tiene sus orígenes en el siglo XIX y XX, persiste hoy día con las más diversas tendencias políticas, que utilizan retóricas trasnochadas y apela a las amplias masas. Uno de sus rasgos son la empecinada creencia en la posibilidad de que es fácil, con ayuda del “pueblo”, dar solución rápida a las dificultades, poniendo en práctica el igualitarismo social y el etnocentrismo (nacionalismo); la xenofobia y la demagogia.

Con ayuda de partidos únicos o un líder, toman el poder instaurando una llamada "democracia directa", como lo hiciera Adolfo Hitler; Benito Mussolini; Stalin (Iósiv Visariónovich Dzhugachvili); Francisco Franco Bahamonde; Fidel Castro Ruz; Hugo Rafael Chávez. Estos individuos sin el menor pudor transformaron, con ayuda del partido y el “pueblo”, los destinos nacionales, y en lugar de la democracia representativa, propiciaron la concentración del poder en manos de un jefe “generoso”, que engañosamente castiga la corrupción y el burocratismo de las instituciones oficiales. De esta manera el populista se entroniza y a medida que se consolida hace la guerra a todo aquello que pueda poner en peligro su conservación y de esta manera desplegar sus objetivos dictatoriales.

Gracias al populismo, los dictadores puede llevar a vías de hecho sus anhelos de poder, utilizando un discurso impetuoso, que inyecta en las masas la fanática ideación de un mundo que se percibe como “real”, y que toma en consideración, desde los restringidos parámetros que tienen como pilar, una configuración histórica. Este credo, al final, más que incluyente suele ser tumultuosa y sectaria frente a toda persona que disienta del dogma impuesto. Dogma que se radicaliza hondamente en el orden moral, religioso, político, económico, etcétera, de un país. En América Latina, ha tenido una inconfundible vigencia bajo ideologías impregnadas de nacionalismo, indigenismo e incluso antiimperialismo; se distingue por los partidos radicales históricos, que ocupan el flanco de centro e izquierda dentro del pensamiento autoritario que considera a los liberales y conservadores como el flanco de derecha. Los radicales de izquierda, centro o derecha disfrazan sus ideales en la defensa de los principios nacionalistas, con un concepto revolucionario. Stalin, lo impuso con el comunismo; Adolfo Hitler, con el nacionalsocialismo; Francisco Franco Bahamonde, con el fascismonacionalcatolicismo; Augusto Pinochet Ugarte, para defender la democracia chilena del fantasma comunista; Hugo Chávez, con el socialismo bolivariano.

Otro ejemplo ilustrativo y un referente incuestionable es la Revolución Cubana que, dirigida por Fidel Castro Ruz, derroca en 1959 al dictador Fulgencio Batista, para establecer un gobierno comunista que, durante cerca de medio siglo, a convertido Cuba en una prisión. Durante este tiempo, ha utilizado enérgicas acciones extralegales que atentan contra los Derechos Humanos, y ha obligado a millones de cubanos abandonar su patria. Hugo Chávez Fría, guía por idéntico camino los destinos del pueblo venezolano, con ayuda del populismo y socialismo bolivariano.

No me gusta predecir, pues, no soy profeta. Sin embargo, opino sin temor de que: las naciones aspiran a un bienestar decente, un orden coherente, libertad con decoro, y anhelan vigorizar la democracia con sabiduría. Por eso, las sociedades encadenadas se rebelan contra los ―“pensadores de inteligencia áspera y razonamiento delirante”―, que la manosean como instrumento político y la atesoran para eternizar el extremismo, la dictadura, el despotismo.

La tranquilidad que puede animarnos a tener fe en el futuro, es de que los sistemas políticos y creencias populistas desaparecen, en la medida que la historia y las nuevas generaciones cambian de perspectiva (personal, económica, social, política, etc.), como ocurrió en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, y los países del bloque comunista de Europa del Este. Esto evidencia que los cambio de punto de vista histórico-generacional, allanan el sendero del ocaso de las pretéritas ideas dictatoriales.

Con la nación cubana, quiero compartir los sueños de libertad y democracia, y sé de cercano está el tiempo de hacerlos realidad, cuando sea derrotada la dictadura de Fidel Castro y su séquito.

Ese día, sin discriminaciones, no debemos borrar de la memoria histórica a aquellos compatriotas que con pundonor y rectitud: murieron en las cárceles o fueron asesinados por la unidad de fusilamiento; a los que en el exilio fallecieron sin ver a la Patria libre; a los que en las mazmorras y calles cubanas sufrieron los rigores de las hordas castrista; y a los que en busca de un mejor futuro están en las entrañas del mar. Para todos ellos, desde el alma, deben ser los mejores pensamientos y oraciones. Y como los cubanos no somos perfectos, es de honestos rectificar los errores cometidos, porque es esencial: para la Patria sea rescatada del desastre y la nación cubana pueda vivir en paz.

Tiene la palabra amiga, amigo. ¡Namaste!

3 de junio de 2007

LIBERTAD PARA EL NIÑO EMMANUEL, SECUESTRADO POR LAS FARC-EP


Colombia, 3 de junio de 2007.

Secretariado
FARC-EP.
Selvas de Colombia.

La libertad individual es universal y una soberanía de los seres humanos. Es decir, nadie tiene el derecho, por sujeción y sometimiento, de expropiar la libertad de una persona, pues, es una violación desvergonzada de las leyes y buenas costumbres de una sociedad civilizada y democrática. Para este humilde mortal el secuestro siempre será repudiable para los seres humanos que salvaguardamos la buena voluntad universal.

Como ustedes se encuentran al margen de la Ley, de manera enérgica exijo la inmediata libertad del niño Emmanuel (tres años de edad), hijo de la Doctora Clara Rojas, uno y otro secuestrados por ustedes. De igual manera, rechazo la negativa de liberar a la Doctora Ingrid Betancourt, y a todos los secuestrados. Exigencia que extiendo a otros grupos depravados y consanguíneos de las FARC-EP.

Por lo dicho, durante varios años, mantengo activa esta exigencia y enlaces solidarios en mi página personal, y no dejare de clamar por justicia y liberación de los secuestrados.

Señores de las FARC-EP, basta de jugar con los más íntimos y sagrados sentimientos humanos. No olviden de que hoy somos más que ayer los que insistimos en un intercambio humanitario, y mañana seremos muchos más que hoy. Liberen al niño Emmanuel.

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Analista y Periodista Independiente.

1 de marzo de 2007

¡Llamamiento! Solidaridad con los Periodistas Independientes de Cuba


La memoria histórica no olvida y no deja entre renglones de que el 17 de marzo se cumple un aniversario de la “Primavera de Cuba”, donde en su momento, sin ninguna garantía a las defensas, y con inhumanas condenas, un grupo de disidentes, opositores y periodistas independientes fueron condenados y encarcelados por el régimen castrista.

Hoy día, continúa maniatado el “Movimiento de Periodistas Independientes de Cuba”. Agrupación que tiene herido de muerte la “censura y hermetismo” de la dictadura de Fidel Castro que impide a como dé lugar no se conozca las verdades de lo que ocurre en el archipiélago cubano.
Los Periodistas Independientes, mantienen su lucha denunciando las difíciles condiciones en que está sumergido el pueblo cubano y los desmanes ejercido por los incondicionales del Estado totalitario castrista.

Son incontables las violaciones a los derechos fundamentales de Periodistas y Escritores Independientes. También, numerosos los allanamientos, amenazas, registros y decomiso de los utensilios esenciales de un Escritor o Periodista: máquinas de escribir, lápices, bolígrafos, papel, computadoras, libros, documentos, bibliotecas, equipos para hacer fotográfica, grabadoras, etc. Se perpetúa las interrupciones y suspensiones temporales o permanentes del servicio telefónico. Ante esta realidad es evidente la difícil situación en las que desarrollan sus labores los Periodistas Independientes Cubanos, cuyo delito es el de luchar por la libertad de expresión y de prensa.

Ante la gravedad de la situación, como disidente cubano, escritor y periodista independiente, comedidamente hago un llamado a la opinión pública internacional, a los gobernantes, a las organizaciones de DD.HH., a periodistas, escritores y medios de comunicación, para se condene la bárbara persecución contra los escritores y periodistas independientes cubanos que arriesgan su vida por defender la libertad de expresión e información. De la misma manera, para ellos puedan sobrevivir, es impostergable se incremente la ayuda para reciban apoyo logístico y financiero, que les permita continuar con su labor de informar la verdad de lo que ocurre en Cuba. También, se exija la libertad incondicional de los periodistas independientes y presos de conciencia que se encuentran en las mazmorras de la dictadura.

¡De nuestro accionar hoy depende la vida, el presente y futuro de los escritores y periodistas independientes cubanos!

¡Hombres y mujeres de bien de todo el mundo, ustedes tienen la palabra!

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Disidente, Escritor y Periodista Independiente Cubano.

Colombia, 01 de marzo de 2007.

25 de julio de 2006

Lucha por la democracia en América Latina


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
25 de julio de 2006.


No son pocos los ejemplos de gobiernos ilegítimos y legítimos en América Latina, donde la astucia, ambición y arribismo han relegado los intereses de la mayoría. Hoy sabemos con claridad cuáles son las consecuencias de un colapso de la democracia.

Generalmente, se responsabiliza de las crisis sociopolíticas a la incapacidad e ineficacia del Estado. Sin embargo, estas crisis también se derivan de los conflictos que sucedieron a lo largo de la historia de un país. Hay que recordar que las sociedades evolucionan constantemente, y las preocupaciones de ayer se pueden traducir en las de hoy.

No es un secreto que el sistema político en muchos países se encuentra pervertido. El cabal conocimiento de la particular complejidad económica, social, cultural, política, jurídica, ecológica y militar de una nación es esencial para que exista la gobernabilidad. Ignorar estos elementos sería como embarcarse en una aventura fatal, en la cual se restringiría la justicia y la instauración de una auténtica democracia.

El verdadero gobierno debe tener la autoridad para llevar a cabo programas sociales, económicos y políticos, encaminados a solucionar las múltiples necesidades de la población. Es la manera más acertada para que sus acciones repercutan en beneficios hacia los gobernados. De esta manera, le sería posible a la sociedad alcanzar una real estabilidad y un orden político adecuado.

Un caso digno de analizar es el colombiano, donde el Estado se ha visto sometido, por décadas, a los designios de la anarquía, desorganización, narcotráfico, corrupción administrativa, y ausencia de una verdadera determinación para encarar los múltiples conflictos que abruman al pueblo. Más de una fuerza perturba la institucionalidad, llámese guerrilla, paramilitarismo o narcotráfico, los cuales se imponen mediante el pánico y el terror. Los pronósticos, a mediano y largo plazo, no son halagadores, dada la gravedad de la situación, la que pudiera precipitar el surgimiento de un gobierno autoritario en poco tiempo.

Otro ejemplo es la situación del pueblo cubano. En la República de Cuba existe una dictadura que ejerce el gobierno por medios represivos de diverso tipo. El gobierno cubano no tiene una organización de carácter democrático y su institucionalidad es absolutista, centralizada y regida políticamente por un partido único. Nada más cercano a lo que aplicó Hitler en la Alemania nazi, al reprimir las libertades políticas de toda persona o grupo que se opusiera a su manipulación gubernamental.

Los cubanos que residen en el archipiélago están sometidos a los caprichos vetustos del dictador Fidel Castro, quien dirige personalmente los destinos sociales, políticos, económicos y militares del país. En Cuba se vive un régimen autoritario personalista, que vende la idea de una democracia ficticia, pues la oposición no tiene acceso al poder. Tampoco hay el derecho a manifestar la libre opinión sobre los diversos asuntos que interesan al país.

Desde todo punto de vista, y gracias al apasionamiento de Fidel Castro, hoy por hoy, el régimen está en indudable decadencia. El colapso del sistema imperante es cada vez más evidente. La pregunta obligada es: Cuando desaparezca Fidel Castro, ¿qué pasará en Cuba?

Cualquier análisis de la situación en que se encuentran los sistemas políticos en Latinoamérica, implica un estudio de carácter dinámico, pues la política es una cosa cambiante, en especial en un mundo globalizado. Además, debemos recordar que la mayor parte de los países del planeta son subdesarrollados. A esto podemos sumar la falta de sensibilidad de los gobiernos latinoamericanos, lo que les impide realizar un trabajo encaminado a solucionar los profundos problemas políticos, ya que en muchos casos los partidos han sido rebasados por la misma sociedad. En estos países también se experimentan deficiencias sustanciales, no sólo en lo económico, sino incluso en lo cultural, religioso, social, etcétera. Esto provoca que las estructuras políticas y estatales sean muy frágiles y dependientes de los sectores más poderosos y conservadores. Con todo, no deja de ser una aspiración de los pueblos latinoamericanos el aspirar a tener gobiernos que respeten el orden y solucionen con seriedad sus múltiples necesidades.

En Latinoamérica, es aún muy difícil garantizar que las aspiraciones de democracia, libertad y autogobierno puedan ser parte de la vida diaria de los pueblos. Para ello es necesaria la creación de instituciones fuertes y de partidos políticos que respondan verdaderamente a los intereses del pueblo. Sólo así se establecerá una sincera relación entre los gobiernos y la sociedad.
Decía Gustave Flaubert que "la manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella". Mucho han sufrido ya los pueblos. Por eso, es impostergable emprender la lucha que nos lleve a la instauración de verdaderas democracias en América Latina.

25 de julio de 2005

Civismo moral y conciencia social...


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
26 de julio de 2005.


Es una certeza de las ideas socio-morales están vinculadas a la política, religión, justicia y otras actividades. Estas son parte cardinal del entramado y costumbres tradicionalista de la sociedad. Además, esenciales para el desarrollo de la conciencia social como apéndice, vertical y horizontal, de la estructura generacional de una nación.

Sin embargo, las apreciaciones políticas chocan inexorablemente con las socio-morales, que en más de las veces no son razonables desde el punto de vista humanístico. Cuestiones fundamentales como el racismo, la ética, y la democracia, facilitan la formación de opinión y motivaciones sociales, políticas y económicas, que tiene como culminación práctica el fortalecimiento del interés colectivo o particular de una nación. Que tienen como talón de Aquiles ─moderado o extremista─ la interpretación y aplicación del civismo-moral. Todo esto rediseña sistemáticamente el análisis y aplicación de la ética.

Con todo, hoy día, esta moralidad no es confiable, venga de los gobernantes o de los gobernados. Son muchos los ejemplos recientes en: Ruanda, Pakistán, Bangla Desh, Afganistán, Colombia, Turquía, Irán, Iraq, Cuba, Guatemala. Que decir de los fanáticos musulmanes y sus acciones terroristas del 11-S (Torres Gemelas de Nueva York), 11-M (sistema del ferrocarril de Madrid, España), y más reciente en el Metro de Londres y en un centro turístico de Egipto.

El comportamiento egoísta pone en práctica alianzas política y militares, que utilizan conceptos morales de “la buena guerra” o la “diplomacia persuasiva o preventiva”. Los resultados son bien conocidos en la Alemania nazi, La URSS de Stalin, Bosnia, y Cuba. Son millones las personas que han padecido y padecen políticas de Estado-nación deplorables para la existencia planetaria.

Un comportamiento de falsa moralidad la vemos en la política, interna y externa, de los Estados Unidos de América. Los gobernantes de esta poderosa nación han practicado durante decenios el concepto de la “buena guerra” y la “diplomacia persuasiva o preventiva”, no solo en su propio territorio, también fuera de sus fronteras. País que ha nutrido su poder con la imposición de sus líneas morales, con alianzas temporales o permanentes. Las experiencias, en Viet Nam, Corea, Japón, Somalia, Afganistán, son bien conocidas y sus desenlaces. Es un error pensar que “en política, lo importante no es tener razón, sino que se la den”, aunque sea por la fuerza.

Si bien es repudiable lo dicho, también lo que hoy ocurre en el archipiélago cubano. Un país que se encuentra sumergido en una dictadura de corte stalinista y que encabeza Fidel Castro Ruz. En Cuba, el gobierno defiende una supuesta “democracia participativa” que exacerba la patriotería para reprimir el civismo ciudadano y eternizar la entronización de la corrupción centralizada del Estado-nación. Los Derechos Humanos se mancillan y aplasta el civismo pacífico de los ciudadanos que se opone al régimen. Cientos de ciudadanos están en las cárceles castristas por defender sus derechos civiles de manera pacífica, y sistemáticamente son reprimidos. Pero, “el hombre que no teme a las verdades, nada debe temer a las mentiras” de un dictador. Tengo la percepción de está cerca el fin de la dictadura castrista, y el regreso de la auténtica libertad para la familia cubana.

En un mundo globalizado, donde los países poderosos determinan los destinos de otros países y dominan la gestión de organismos internacionales como las Naciones Unidas, no toman en cuenta la importancia de integrar el civismo a la política de Estado, como indispensable virtud para exista coherencia socio-política-económica y buena convivencia entre todos los ciudadanos del planeta. Esto es válido para aquellos gobernantes que ignoran esta verdad.

El civismo esta envestido de la necesaria moralidad y esta debe estar representado por el Estado-nación, que tiene la responsabilidad de ajustar las leyes y armonizar las normas e instituciones que están relacionadas con las tradiciones e historia de un país; sin relegar el respeto a otros Estados-nación.

Todos tenemos iguales derechos ante la ley, pero en la práctica, no ante los facultados de aplicarla. Por ese motivo, un excelente paso es fortalecer las Naciones Unidas, revisando las funciones de sus diferentes organismos, como es la reestructuración impostergable de su Consejo de Seguridad, dominado por los países más desarrollados, que tienen, de manera vitalicia, el derecho a vetar cualquier decisión que no responda a sus intereses particulares.

Empero, “la vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada” que pueda ser útil al bien de la totalidad, y el civismo-moral al final del sendero encontrará su privilegiado lugar, para exista conciencia social, en los seres humanos. Debemos aprender, de hay que abrir caminos para cambiar nosotros mismos, sí aspiramos erradicar los males que abarrotan el mundo. La tarea es titánica y los obstáculos innumerables, es hora de abrir camino.

24 de junio de 2005

Reflexiones para evitar continúen colapsando las democracias.


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de junio de 2005.

No son pocos los ejemplos de gobiernos ─ilegítimos y legítimos─ donde la astucia, ambición y arribismo, han relegado los intereses de la mayoría, para satisfacer la usura de la oligarquía criolla. Hoy sabemos con claridad cual es la herencia tradicional y consecuencias de estos sistemas socio-políticos.

Generalmente, se responsabiliza de las crisis socio-políticas a la incapacidad e ineficacia del Estado. Sin embargo, tengo la percepción de que los conflictos son el reflejo de la historia de un país. También, las sociedades evolucionan constantemente y las preocupaciones de ayer no son las de hoy.

No es un secreto de que el Estado de derechos en muchos países se encuentra pervertido. Un conocimiento de la particular complejidad económica, social, cultural, político-jurídica, ecológica y militar de una nación, es esencial para exista gobernabilidad. Ignorar esto, será una aventura errónea para quienes censuran: con tesis simplista, negligente superficialidad, y ausencia de un análisis plausible. Esto restringe la escrupulosa justicia que contribuya a una auténtica democracia.

El verdadero gobierno, debe tener autoridad sensibilizada para llevar a cabo programas sociales, económicos y políticos, encaminados a solucionar las múltiples necesidades de la población. Es la manera más acertada para que sus acciones tengan ética e interrelación entre quien gobierna y los gobernados. De esta manera le será posible alcanzar una eficaz estabilidad y orden político.

Un caso digno de analizar es el colombiano. Donde la autoridad gubernamental ha estado, por décadas, sometida a los designios de la anarquía, desorganización, narcotráfico, corrupción administrativa, y ausencia de presencia estatal para encarar los múltiples conflictos que abruman al pueblo. Más de una fuerza perturba la Institucionalidad y la Constitución ─guerrilla, paramilitarismo, y narcotráfico─, que imponen reglas de convivencias mediante el pánico y el terror. Los pronósticos, a mediano y largo plazo, no son halagadores, dada la gravedad de la situación que pudiera precipitar el surgimiento de un gobierno autoritario e inclusive de facto en poco tiempo.

Otro ejemplo es la situación del pueblo cubano. La República de Cuba, a pesar de que el movimiento castrista ─tomó el poder con ayuda de un pensamiento revolucionario el 1 de enero de 1959─ tenía en sus inicios una particularidad popular, pero sin con una doctrina imprecisa, pasa a ser un movimiento comunista de carácter stalinista. Es decir, una dictadura que ejerce el gobierno por medios represivos de diverso tipo. El gobierno cubano no tiene una organización de carácter democrático y su institucionalidad es absolutista, centralizada y regida políticamente por el Partido Comunista de Cuba. Nada más cercano a lo que aplico Hitler en la Alemania nazi, al reprimir las libertades políticas de toda persona o grupo que se opusiera a su manipulación gubernamental.

Los cubanos que residen en el archipiélago, están sometidos a los caprichos vetustos del dictador Fidel Castro, quien dirige personalmente los destinos sociales, políticos, económicos y militares del país. En Cuba, existe un régimen autoritario personalista, que vende la idea de una democracia ficticia, pues, la oposición no tiene acceso al poder y mucho menos de existir. Tampoco derecho a manifestar su opinión sobre asuntos sociales, económicos o políticos que perjudican el país.

Desde todo punto de vista y gracias al apasionamiento de Fidel Castro, hoy por hoy, el régimen esta en indudable banca rota. El colapso del sistema imperante es cada día más cierto. La pregunta obligada es: ¿Cuándo desaparezca Fidel Castro, que pasará en Cuba?

No obstante, cualquier análisis de la situación en que se encuentra la gobernabilidad y los sistemas políticos en Latinoamérica, implica sea de condición temporal. Pues la dinámica política es cambiante, a causa de es una situación transitoria, sumergida en un sistemático proceso influenciado por el entorno donde se desarrolla. Dinámica socio-política enmarcada en procesos concretos ─tiempo, espacio y circunstancias─ de difícil predicción en un mundo globalizado donde las diversas corrientes de pensamiento confluyen de manera embrolladora.

Los problemas que enfrenta la sociedad moderna ─en pleno siglo XXI─ no deja de sorprender por su perseverante fragilidad en las relaciones humanas. La mayor parte de los países son subdesarrollados, y su estructura socioeconómica es de carácter hereditario; donde los dirigentes carecen de sensibilidad que les permita realizar un trabajo encaminado a solucionar los profundos problemas políticos, porque los partidos no tienen ideologías definidas. Países que poseen deficiencias sustanciales no solo económicas sino también culturales, religiosos, sociales, etcétera. Esto posibilita sean las estructuras políticas y estatales muy frágiles y dependientes de los sectores más poderosos y conservadores. Con todo, no deja de ser una aspiración de los pueblos y naciones el tener gobiernos que respeten el orden, y solucionen con seriedad y sin embauques sus necesidades.

Por lo expuesto, florece en la practica el pensamiento aristotélico de: “Existe oligarquía cuando son soberanos del régimen quienes tienen propiedades; democracia, por el contrario, cuando los son quienes no poseen grandes propiedades, sino que son pobres”. En Latinoamérica esta es una verdad y es difícil alcanzar las aspiraciones ─quizá utópicas─ de que la democracia, la libertad y el autogobierno puedan ser parte de la cotidianidad de los pueblos. Son necesarias elecciones autenticas y partidos contendientes que respondan a los intereses del pueblo, para pueda establecerse una sincera relación entre Estado-sociedad, con libertad de expresión no-solo del gobierno sino también del pueblo.
El planeta, todo, está sumergido en un caos de proporciones incalculables, en su trascendencia al futuro cercano. Dice Gustave Flaubert: “La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella”. Por eso, redacto estas líneas y obro por la indispensable necesidad de leer, investigar y escribir como esplendorosa cruzada para sensibilizar al lector, con un mundo de abominable desigualdad y buscar soluciones a los problemas socio-económicos-políticos. Empero, es impostergable la presencia de líderes con prestigio popular, ilustrados y conocedores de las implicaciones de quien gobierna. Es hora de eliminar las improvisaciones, para evitar continúen colapsando las democracias.

21 de mayo de 2005

Carta dirigida a la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil.


Colombia, Ciudad de Medellín, 22 de mayo de 2005.

Señora Martha Beatriz Roque Cabello,
Señor René Gómez Manzano,
Señor Félix Bonne Carcassés
Grupo Ejecutivo de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba.

Cordial saludo.

Con júbilo y expectación he visto la repercusión en el contexto internacional, y los acontecimientos, en la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil en Cuba. Gracias al sitio en Internet (cosa prohibida a la mayoría de los cubanos).

Quiero expresarles mi agradecimiento y felicitarlos. Felicitación extensiva a todos los que han hecho posible la Asamblea General para Promover la Sociedad Civil en Cuba (delegados, observadores, grupos de apoyo, medios de comunicación, etcétera).

Para este humilde cubano que apoyó (firma # 582) la Reunión General de La Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba. La Habana, 20-21 de mayo de 2005, nuestra Asamblea ha sido un éxito.

También, con indignación, conocí la noticia del Gobierno comunista de Cuba permitió la Asamblea, empero expulsó a un senador checo; dos ex senadoras españolas; y a un diputado alemán, que tenían invitación para asistir como observadores. Y detuvo a un periodista italiano y cuatro polacos, que tenían la misión de informar sobre la Asamblea.

Alzo mi voz de rechazo, contra esta actitud represiva y déspota de Fidel Castro y su séquito. La repulsa y denuncia internacional ya está en movimiento.

De igual manera, deseo expresarles la siguiente inquietud. He observado que en Colombia no existe una representación de apoyo a las acciones, de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba. De manera respetuosa les comento sírvanse evaluar mi disposición para ayudar en ese empeño acá. De igual manera solicito autorización para colocar un enlace desde mi página personal. Queda, pues, la propuesta y espero vuestros comentarios y orientaciones.

"La Patria Es de Todos".

"Para Cuba ya es hora".

"Vamos a abrir la puerta"

Abrazo fraternal desde el Alma, con los mejores pensamientos. Dios los bendiga siempre.

Pablo Felipe Pérez Goyry.
Apartado Aéreo No. 56381. Medellín. Colombia.

25 de abril de 2005

¿Hay democracia en Cuba?


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de abril de 2005.


Al presente, son disímiles los enfoques y polémicas sobre la Democracia. Del mismo modo, no hay un acuerdo sobre su interpretación y puesta en práctica, en el contexto de un país.

Democracia, es un término espinoso y nace de las palabras helena “demos” (pueblo) y “cratos” (autoridad). Quiere decir, de que el pueblo goza de la privilegiada sabiduría e inconfundible facultad para cohabitar con autoridad sobre sus representantes y el gobierno.

Una autentica democracia, reconoce al pueblo como genuino poder, que tiene la responsabilidad de asegurar la votación que elegirá los órganos administrativos -nacional, regionales y locales- del Estado. Además, el pueblo, establece él legitimo control público de la gestión estatal.

Para los politólogos ortodoxos, la democracia tiene como precepto imprescindible, de que las mayorías deben gobernar sobre las minorías; sin desatender los derechos colectivos e individuales de los ciudadanos. Se deben salvaguardar los derechos fundamentales, de carácter universal, de todos las personas.

La representatividad y autonomía entre poderes, y el comedimiento a las minorías, son cimientos fundamentales de una democracia. Si cualquiera de estos o todos se fractura, la “democracia real” pasará a manos de la “democracia formal”. Para esquivar este conflicto de intereses, disímiles percepciones se han experimentado en la historia. Conocida es la irónica “democracia representativa”, estrujada en Occidente; la “democracia dirigida”, cobijada por algunos países asiáticos; y la “democracia directa o indirecta”.

En la República de Cuba, durante más de cuatro décadas, se adopto la llamada “democracia popular”. Término utilizado, sin el menor decoro, por la dictadura, impuesta, de Fidel Castro (un caudillo caribeño), para hermosear la ausencia de una “democracia real”. De esta manera, desde 1959, el Estado, con su estructura miscelánea, está en las manos de Castro y su séquito. Como consecuencia, catastróficas y estáticas, los cubanos que residen en el archipiélago son ultrajados por un régimen autocrático; que les niega sus derechos universales y gozar de los principios democráticos.

Se ha corrompido la revolución, en la persona de Castro (“líder total en Cuba totalitaria”) que allana sistemáticamente el camino -de opositores y disidentes- para hacer uso de la intimidación y manipular la verdad, diz para defender los intereses del gobierno y el pueblo. Cada jornada, los métodos de exaltación del espíritu (por medio de perorata dañosa, con sus promesas quiméricas y la demagogia autoritaria) abarrotan a los cubanos y descorazona el alma de la nación.

Cuba es una miseria económica y desnudez física. Y tienen mucha culpa los presidentes estadounidenses y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de lo que ocurre hoy en el país. Comenta, Wayne Smith, Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU., en La Habana (1977-1982): “Cuba tiene el mismo efecto en los gobernantes de Estados Unidos que la luna llena solía tener en los hombres locos: pierden el sentido de la razón cuando se les habla de Castro y Cuba”. La memoria atesora muchos eventos en este sentido, como la aventura de Bahía de Cochinos (1961), la Crisis de los mísiles (1962), las actividades conspirativas y terroristas contra Cuba -sabotajes, alzamiento en el Escambray, Ley Torrecelli, Ley Helms-Burton, Programa de Alas por la Libertad, Ley de Ajuste Cubano, etcétera-. (“Un modelo del terrorismo contra los cubanos, que moran en el archipiélago, es Luís Posada Carriles; responsable de la voladura de un avión de Cubana de Aviación en Barbados en 1976 en el cual fallecieron 73 personas, incluyendo muchos de los miembros del equipo de esgrima cubano. Posada es también el confeso autor intelectual de la campaña terrorista de 1997 en contra del sector turístico cubano que mató con bombas a un turista italiano e hirió a 11 personas”). También, les ha faltado estrategia inteligente y unidad persuasiva, a los opositores y disidentes cubanos, yerros que aún hoy se perpetúan. Todas estas prácticas, han consolidado en el poder a Fidel Castro. Sería más prudente poner fin al embargo y a las sanciones que solo afectan al pueblo cubano. Hace falta soluciones que a fin de cuentas si llevasen la democracia a Cuba.

En la modificación del año 2002, de la Constitución de la República, se destaca de que: “Cuba es un estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado por todos y para el bien de todos, como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”. En la práctica la “República unitaria y democrática” (república socialista estalinista, injertada del estaticismo soviético), está en manos de un gobierno que elude la obligación de proteger los Derechos Humanos básicos, como la libertad religiosa y de expresión; la aplicación de la ley con pundonor; respetar a las organizaciones sociales, económicas y políticas, incluyendo las opositoras, así como la participación activa de estas en la vida del país.

Fidel Castro, es el Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministro, Primer Secretario del Partido Comunista (único partido legalizado), y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. En último análisis, es el “Cacique” (personalización de la teoría y práctica del oportunismo político), que tiene el poder ilimitado del régimen, y con ayuda de la arbitrariedad mantiene control sobre la ley, y la aplicación radical de su experimento social y político (como sí los cubanos fueran ratillas de laboratorio). Fidel Castro, con ayuda del Partido Comunista, las organizaciones de masas, la maquinaria de Seguridad del Estado (hermana de la Gestapo hitleriana y la KGB estalinista), la burocracia del Consejo de Ministro y de Estado, controla todos los aspectos de la vida en el archipiélago cubano.

Una sociedad democrática, regida por un sistema de gobierno, presidencial o parlamentario, facilita la realización de elecciones incluyentes; y permite la participación libre e imparcial de todos los ciudadanos, para puedan elegir a sus gobernantes. Las elecciones democráticas deben ser autenticas contiendas avaladas por el pueblo, y no favorecerse la desvergüenza tras la que se enmascare un dictador o un partido político único.

Los gobiernos democráticos, están sometidos al estado de derecho. Esto facilita de se garanticen la igualdad en la aplicación de las leyes, como parte de las obligaciones de un sistema legal acrisolado. No se ha aplicado a las personas fusiladas o los cientos de opositores y disidentes encarcelados en Cuba.

Las democracias deben reflejar las características particulares de la vida política, social y cultural de cada país. Todo ciudadano tiene derechos, también responsabilidades de participar en el sistema político que protege sus derechos y libertades. Es cierto de en la práctica, las democracias son diferentes, y es una utopía pretender sean iguales. Empero, esto tiene como explicación, de las democracias se sustentan en principios fundamentales; y en ningún caso a prácticas estáticas y uniformes. Una sociedad democrática está comprometida con los valores de tolerancia, cooperación y compromiso.

Al presente, fruto de una disparatada gestión y baja productividad, de una centralizada economía, administrada ineficazmente por el Estado, y los avatares de la revolución irreverente, tienen el país hundido en la escasez jeroglífica de bienes de consumo y alimentos (según Óscar Lewis “cultura de la pobreza”). Además, aunque el archipiélago cubano posee tierras fértiles (que podría producir alimentos de manera autosuficiente) la mayoría se monopolizan para plantaciones de la caña de azúcar. Una verdadera democracia, se aleja del centralismo desmedido, en manos del Estado. La descentralización de la economía y política; permite una mejor gestión de los gobiernos regionales y locales.

En las calles del archipiélago cubano, se propaga el espectro del ayuno forzoso, el incremento del meretricio, la indigencia (el salario promedio mensual no alcanza los 10 dólares). El pueblo cubano sufre el síndrome del apartheid del turismo, que se resume en: no poder disfrutar las hermosas playas de la isla, los mejores hoteles y los apetitosos bufé, clubes nocturnos y restaurantes. Tal pareciera que para el régimen su prioridad es el bienestar de los extranjeros y no el pueblo. ¿Not to be, será la única aspiración para los cubanos?

Aunque existen esfuerzos en el archipiélago, para introducir reformas del “libre mercado” (al procedimiento castrista), y hay señales de alivios macroeconómicos, para la generalidad de cubanos la cotidianidad se vive en el embrollo de las tiendas desérticas, las dilatadas colas, las famélicas raciones, el comercio negro, el trueque, él rebusque de dólares. Empero, para Fidel Castro, la benevolencia no existe, cuando de su poder se trata. No acepta llegar a un consentimiento con la oposición que se amalgama a la realidad cubana. Es urgente un compromiso de reconciliación, y este no es posible alcanzarlo si como obstáculo domina la terquedad y el descomedimiento. Estas condiciones hacen improbable el desarrollo de una conciencia democrática que faciliten un proceso de apertura y reestructuración económica, política y social de la sociedad cubana. ¿Not to be, será el destino de la nación cubana?

Durante más de 46 años, el poder es ejercido por Fidel Castro y existe un partido único. No se consiente contrariar las ineptitudes gubernamentales. Amnistía Internacional, considera a Cuba como el país que tiene en las mazmorras el mayor número de presos de conciencia. Destacados políticos e intelectuales del planeta abogan por la democratización de Cuba y la libertad de los presos. A ellos nuestra y gratitud.

¿Hay democracia en Cuba? ¡No! La dictadura existe, y es parte esencial en la vida y ambiciones atornilladas de la elite comunista, presidida por Fidel Castro. El “Cacique cubano” continúa pervirtiendo los destinos del país y coacciona a los nacionales con la enérgica ayuda de la red de vigilancia con agentes encubiertos, informantes, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y las brigadas de respuesta rápida (BRR). Castro insiste en el control integral del país, y obliga al pueblo cubano a ser comunista mientras él viva.

Hace pocas semanas se aprobó una nueva resolución, en la Comisión de Derechos Humanos, donde se ordena verificar la violación sistemática de los DD.HH. en Cuba. Resolución que tiene consistencia y es irrebatible. Ya que, desde el punto de vista ético, jurídico y político, la democracia se extinguió en Cuba. Pues, se ultrajan los Derechos Fundamentales y Libertades Públicas; se pisotean los Bienes esenciales, sociales, corporales y psíquicos secundarios; se profanan los derechos de personalidad; hay prohibiciones para migrar o refugiarse; la intimación que sufren los cubanos es parte de la discriminación en la alimentación, empleo, y desarrollo individual.

En Cuba está prohibido el pluripartidismo y tener una opinión diferente al gobierno. Además, la tortura psíquica, depresión, neurosis, y desilusión total, obliga a un sinnúmero de cubanos salir de Cuba, los menos afortunados han muerto y están sepultados en la hondura de las aguas del Estrecho de la Florida y el Golfo de México. O como Félix Antonio Bonne Carcasses, Carlos Franqui, Reinaldo Arenas, Vladimiro Roca Antunes, Heberto Padilla, Martha Beatriz Roque Cabello, César Leante, Manuel Vázquez Portal, Gustavo Arcos, Héctor Maseda, Miguel Ángel Quevedo, Tania Díaz Castro, Rene de Jesús Gómez Manzano, Raúl Rivero, Carlos Albero Montaner, y otros cubanos que están muertos, vivos muertos o muertos en vida.

Redactó, con sabiduría, en una ocasión, el excelso cubano Guillermo Cabrera Infante (que murió en el ostracismo -como otros cubanos- sin poder regresar a Cuba) al referirse a Fidel Castro: “Todavía es capaz de gritar Socialismo o muerte", en que su versión del socialismo no deja otra opción que la muerte”.
Es incuestionable de que el dictador Fidel Castro es un activo y excelente discípulo de Nicolás Maquiavelo (1469-1527), que aconseja a sus adeptos el empleo de la mala fe cuando sea necesaria para de esta manera se pueda sostener la política de un Estado. Es bien conocida su afirmación de que “el fin justifica los medios”. En último análisis, utilizar las malas artes, hipocresía y perversidad con el fin de lograr ganancia lucrativa de un resultado, como una variedad del pragmatismo. Castro (encarnación de la teoría y practica del engaño y desengaño) aprendió bien la lección, y a causa de su prepotencia el pueblo cubano tiene secuestrada su libertad.

24 de marzo de 2005

¡El antagonismo en Cuba debe remediarlo el pueblo cubano!


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
25 de marzo de 2005.


Pareciera que el problema de Cuba, es un asunto difícil de remediar, por parte de los cubanos. Al menos esa teoría obsesiva la patrocina el gobierno de George W. Bush y algunos anticastristas.

Sin embargo, la supuesta “patata caliente” tendrá solución de cara al futuro cercano, en la medida que se permita a la nación cubana moderar sus antagonismos políticos. Eso sí, desprovisto de ingerencia foránea.

Con la modificación, en el año 2002, de la Constitución de la República, se santifico el fundamento de Estado Socialista y el de República Unitaria y Democrática. En la práctica, los Derechos Humanos que son exclusivos, imprescriptibles, inviolables y esenciales a las personas, están abarrotados por el absolutismo político, en manos de Fidel Castro. ¿De qué República Unitaria y Democrática se está hablando?

En Cuba, el concepto de Derechos Humanos se manipula por el dogma del Estado Socialista. También las Libertades y Derechos de todos los cubanos. Una prueba irrefutable es la discriminación social y política de las personas que se oponen a los excesos de la dictadura castrista y sus instituciones.

El pasado mes de marzo, sé cumplieron dos años de la detención – por parte del gobierno castrista - de 75 opositores y el fusilamiento de tres cubanos que trataban de abandonar la isla con destino a territorio estadounidense. Lo ocurrido durante y después de la llamada “Primavera Negra del 2003”, es una prueba irrebatible de los atropellos de la dictadura. A lo mejor el régimen desconoce de todo ser humano tiene derecho a pensar y obrar como su conciencia le inspire. Acaso el propio Fidel Castro no salvaguarda a “capa y espada” sus ideales. Por qué otros cubanos no lo pueden hacer. ¿Dónde esta el comedimiento a los Derechos Humanos? ¿Cuándo se les permite la libertad de pensamiento, palabra y opinión a los cubanos, que disienten de aspectos políticos que se aplican en la isla?

La libertad individual y colectiva es un derecho que permite a los seres humanos actuar como deseen, con íntegra capacidad para su autodeterminación. En Cuba, la libertad individual y colectiva se restringe, y en no pocos eventos afrentosas y reprochables. Por estas realidades, muchos cubanos abandonan la Patria, desde el mismo triunfo revolucionario de 1959. De acuerdo con datos del gobierno castrista, los éxodos masivos más emblemáticos ocurrieron entre 1959 y 1971 (450 mil personas), en la década de 1980 (125 mil personas), y el verano de 1994 (30 mil personas).

Es verdad de que más de una iniciativa de Estados Unidos, enfocada a solucionar el problema cubano, no buscan la reconciliación y el diálogo entre los nacionales, sino a la pugna para justificar el bloqueo contra la isla. Como las maniobras realizadas en la Comisión de Derechos Humanos, encaminadas a recrudecer las medidas contra Fidel Castro, y se aprobara una resolución para Cuba.

Lo que ocultan las personas que apoyan las acciones de EE.UU., es de que las medidas y acciones como las Leyes Torricelli, y la Helms-Burton, afectan al pueblo cubano que reside en la isla y no al régimen. Medidas y acciones que en opinión del ex presidente Jimmy Carter han sido el “peor error” de gobiernos estadounidenses y que le otorga a Fidel Castro “un pretexto no merecido para justificar sus fallos económicos y políticos”. Algo similar aplicó la Unión Europea (U.E.) al romper relaciones con el gobierno cubano en el año 2003.

Aunque la U.E. al presente ha aliviado las sanciones diplomáticas contra Cuba, gracias a las gestiones del gobierno español. Ya que se busca una apertura de las relaciones y del diálogo entre la Unión Europea y las autoridades cubanas. Con todo, la recomendación del Consejo es clara e insiste en la necesidad de intensificar el contacto con la oposición o disidencia democrática de la isla. Sin lugar a dudas, la mesa está servida.

El gobierno de Cuba ha insistido en su negativa a colaborar, con la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, dice que el régimen de Fidel Castro no cooperará con la representante del Alto Comisionado para Cuba, la jurista francesa Christine Chanet, a quien La Habana ha negado sistemáticamente autorización para desembarcar en la isla.

¿A qué le teme el gobierno de La Habana? Es un ejemplo de cobardía el no permitir se conozca de en Cuba no se han alcanzado cambios apreciables relacionados con el tenaz acosamiento de los disidentes, defensores de derechos humanos y periodistas independientes. De en Cuba la violación a las libertades públicas es inescrupulosa, especialmente contra la libertad de expresión, y el derecho a la participación política. No es un secreto de que los medios de comunicación están en manos del gobierno, lo que impide la libertad de pensamiento, palabra y opinión, y de esta manera se ultraja la pluralidad que debe existir en una autentica democracia.

Se debe rechazar la actitud intransigente del gobierno de Cuba, que está plasmada en un documento titulado Cuba y los Derechos Humanos, que presentó a la Comisión en Ginebra el presidente del parlamento de cubano, Ricardo Alarcón, donde se dice que el gobierno castrista no permitirá la formación de organizaciones, partidos, ni “periódicos o cadenas de televisión financiados por Estados Unidos para defender entre nosotros sus políticas de bloqueo”. El documento dice también que no habrá “impunidad” para “los mercenarios” al servicio de Estados Unidos, como la dictadura de Castro se refiere a la disidencia política interna.

Si bien hay cubanos pro estadounidenses y otros con estrechos vínculos con la CIA, no son la generalidad del pueblo, tampoco de los opositores o disidentes.

Es una obligación del gobierno cubano el establecer un mayor respeto de los derechos fundamentales y decretar una pacífica transición democrática, satisfactoria para todos los cubanos, incluyendo a los que se oponen a su sistema político.

No hay dudas debe dialogarse para encontrar una salida política a la situación de Derechos Humanos, que se quebrantan en Cuba.

Si bien las transformaciones, en educación y salud, realizadas en Cuba son positivas, no la son la depravación y prerrogativas de la cúpula gobernante y su séquito. He aquí lo que se cuestiona de la realidad cubana. Se critica y fustiga con insistencia la descomposición del régimen, de un dictador y sus caciques.

Los cubanos honestos exigen un gesto de apertura democrática, por parte del régimen; y que esta permita la definitiva liberación de todos los presos de conciencia que aún permanecen en las mazmorras, bajo la constante ruindad de sus guardianes castristas.

Aunque el gobierno cubano dio la libertad condicional a 14 opositores, el clamor internacional exige sean liberados todos. El tiempo ha demostrado que las sanciones que se impusieron, por parte de la Unión Europea, y que ahora se han suavizado, no ha conseguido los objetivos. Sin embargo, es importante perseverar.

Según estadísticas del gobierno de La Habana, fuera de Cuba viven casi un millón y medio de cubanos, de los cuales un millón 300 mil residen en Estados Unidos, y, de éstos, 800 mil en el estado de la Florida. El resto se ha establecido en México, Venezuela, Rusia, Colombia, Puerto Rico y España. Aunque minoría, con relación a la población que reside en la isla, es vital no se desacrediten sus derechos como ciudadanos cubanos, y como tal tengan voz y voto en los destinos de la nación.

En Cuba se perpetúa el control de los procesos electorales. Continúa la censura de la información. El poder absolutista y tiránico se ejerce sin el menor pudor, recurriendo a la represión y el encarcelamiento de los disidentes y opositores políticos. Estos y otros factores, internos y externos, facilitan el temor y la dilación de una transición política.

¡El antagonismo en Cuba debe remediarlo el pueblo cubano! Empero, hay un jeroglífico político difícil de descifrar en su trascendencia. No obstante, los cubanos poseen certeza en su talante y en la reconstrucción de la nación. No se puede negar de existen pasos positivos y personas honestas, que desafían las intimidaciones y colaboran desinteresadamente para se pueda alcanzar una autentica reconciliación entre los cubanos.

Cierto es que en nombre del Socialismo se somete a todo un pueblo a penurias y sacrificios. Pero, es perverso no tomar en cuenta los programas y experiencias que en materia de justicia social se han implementado en Cuba. Como es indecente no repudiar ha los que en defensa de la libertad han estrangulando, por más de cuarenta años, la justicia honesta. Algún día la historia recogerá estas verdades como la epopeya fanática de una dictadura y la utopía de una República Unitaria y Democrática.

La ineficaz y rígida organización del gobierno y la prepotencia tiránica, mantienen su coacción sobre el pueblo cubano. Por más de cuatro décadas, Fidel Castro, ha justificado su actitud de aislamiento político, para combatir las esquizofrénicas agresiones de los gobiernos estadounidenses, y el criminal bloqueo contra Cuba. Sin lugar a dudas, el avasallamiento inclemente se amalgama a la ausencia de democracia. Independientemente de los resultados en Ginebra, creo en la sabiduría del pueblo cubano, y sé sabrá reconciliarse, e inmediatamente erigirá una emancipada República Socialdemócrata.

14 de diciembre de 2004

Cuba: Es tiempo de sembrar, porque aún el sendero a transitar es largo e indócil...


Pablo Felipe Pérez Goyry.
15 de diciembre de 2004.

Hace unos días leía, en una nota informativa, de Radio Nederlan, de que la llamada “Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil”, y que está dirigida, por la opositora cubana, Marta Beatriz Roque; han hecho un llamado para realizar un congreso el 20 de mayo de 2005, en La Habana, Cuba. Se espera participen más de 343 agrupaciones contrarias a la tiranía del señor Fidel Castro.

En esta reunión se quiere crear las “bases de una transición política en la isla”. Si el gobierno cubano le facilita el permiso requerido para tales actividades no-gubernamentales.

Al mismo tiempo que analizaba la noticia, me acordaba de algunas consideraciones de un compatriota, que resumía el embrollo de estos grupos en que: “La oposición no ha sabido crear una alternativa al régimen creíble y funcional”.

Si bien es un buen intento, lo de realizar el congreso, no es saludable la escogencia de la fecha, tan identificada con los intereses de EE.UU., y que nuevamente encuentra patrioteros que faciliten su intromisión en los destinos de la Nación Cubana.

Tengo la percepción de no están dadas las condiciones para una reforma, en la estructura política y económica de Cuba. Mucho menos para fomentar un eventual gobierno democrático. Aunque, algunos cubanos miran al Norte y puedan creer que las acciones, del gobierno de George W. Bush, pudieran ser efectivas para acelerar la caída del señor Fidel Castro.

En trabajos anteriores he tratado de llamar la atención de que los cambios que pudieran realizarse en Cuba, nunca podrían estar inspirados en las experiencias políticas, sociales y económicas que facilitaron las transformaciones, en los países de Europa del Este. Mucho menos los desarrollados en China. Tampoco algo que recuerde los gobiernos cubanos antes de tomar el poder la Revolución Cubana. No obstante reconozco grupos opositores cuyos proyectos unidos pudieran dar un resultado a largo plazo. Con todo, no se puede desechar como argumento trascendental: ¿Qué van a hacer los "líderes" de la oposición, ante los problemas del post-comunismo? No es de inteligentes desconocer, de que el problema cubano es sui generis, y como tal debe ser entendido.

Si comparamos las experiencias de la transición, en Europa del Este, con la realidad social cubana, vislumbraremos de que no existe unidad activa en los grupos opositores. Y se puede sentir la pasividad cuando defiende los intereses individuales de cada “grupo político”, relegando los intereses de la totalidad. Una prueba fue el resultado del “Proyecto Varela”. ¿Quiénes reclamaron, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, el derecho a ser considerado este proyecto? ¿Acaso no es una evidente falta de aprobación nacional? Está claro que uno de los principales inconvenientes, es de que la mayoría del pueblo cubano, no cree en los voceros de la oposición, porque no persuaden sus argumentaciones.

Para sea eficaz cualquier diligencia, encaminada a crear condiciones para reformas democráticas en Cuba, debe estar organizada de manera racional y desprovista de anarquismo protagónico. Es esencial la prevalecía de cualidades morales, sustentadas en principios renovadores y sin convicción sectaria.

Si bien los reformistas pueden tener, controvertibles, declaraciones de van a estructurar el congreso con un carácter pacífico y no-violento. La tiranía, personificada en el señor Fidel Castro, no va a permitir esfuerzos que estén dirigidos a organizar la oposición a su gobierno.

Para Cuba pueda entrar en el sendero del cambio, hacia una democracia participativa, los opositores deben tener el apoyo de la generalidad del pueblo cubano. Empero, alcanzar un consenso tiene como premisa tratar de aunar criterios que lleven a una futura “Asamblea Nacional Constituyente Soberana”. La benevolencia es la mejor herramienta para sanear y consolidar, y llevar los destinos de Cuba a buen final.

El éxito de este congreso no solo está condicionado por la autorización del régimen. También, por la falta de orden y conciliación, que permita desarrollar un verdadero proyecto nacional. Baste tener en cuenta de que, para los cubanos decentes, el 20 de mayo marco el triste inicio de la “República Mediatizada”, que impidió la genuina emancipación de los cubanos, pues, fue confinada la Nación a las maquinaciones de los gobiernos estadounidenses. ¿Por qué renunciar a una fecha más significativa de las luchas patrias como el 24 de febrero o el 10 de octubre?

Es legitimo el intento de llamar a las fuerzas opositoras para participen en un congreso. Sin embargo, la oposición cubana no debe olvidar de que el principio de la correspondencia está ligado a la propia naturaleza interna de los seres humanos; donde la sabiduría tiene su mayor aliado en el entendimiento, y esta por si misma otorgará a toda la sociedad cubana el ser celosa supervisora de un proyecto de reorientación y recuperación. No solo política, también social y económica.

“Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos de sabiduría”. Es tiempo de sembrar, porque aún el sendero a transitar es largo e indócil; y está incierto el alba que anunciará el momento de recoger las espigas de la libertad.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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