25 de noviembre de 2009

Colombia: ¿Un conflicto empantanado?


Hernando Salazar
BBC Mundo, Colombia
25 de noviembre de 2009

Un informe divulgado en Bogotá asegura que el conflicto armado colombiano está estancado y que las guerrillas de izquierda y los paramilitares de derecha han resurgido, tras siete años de la política de seguridad democrática puesta en marcha por el presidente Álvaro Uribe.

"Pareciera que la política de seguridad democrática ha llegado a un techo en términos de resultados militares. De ahí en adelante sólo existirían dos alternativas, o bien profundizamos en la guerra o bien se escoge otro camino como una salida por vía negociada", dice el analista Ariel Fernando Ávila, del Observatorio del Conflicto de la Corporación Nuevo Arco Iris.

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En diálogo con BBC Mundo, Mauricio Romero, director del Observatorio del Conflicto, calcula que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, tienen hoy unos 8.500 hombres en armas; que el Ejército de Liberación Nacional, ELN, suma unos 2.200 y que las fuerzas paramilitares tienen otros 11.000 efectivos.

"Desde comienzos del 2008 las acciones unilaterales por año de los llamados grupos neoparamilitares han sido mayores que las realizadas por las FARC", subraya Romero.

Por su parte, Claudia López, otra de las autoras del informe, señala que "luego de haberle dado golpes certerísimos a la guerrilla, muchos colombianos se anticiparon a proclamar la muerte de las FARC, sin haberla conseguido".

López le advierte a BBC Mundo que las FARC "están saliendo del repliegue, han sido capaces de sobrevivir a los golpes, de reorganizarse y están volviendo a registrar capacidad operativa armada".

"Hace mucho tiempo que las FARC no eran capaces de hacer movilizaciones de hasta 200 hombres, como la que hicieron hace poco en el Cauca, en el sur del país. Eso es gravísimo", añade López.

"Lectura políticamente interesada"

Pero las conclusiones de Nuevo Arco Iris no son compartidas por otros expertos, como Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia.

Según Rangel, Nuevo Arco Iris tiene una lectura "políticamente interesada" de lo que está ocurriendo en Colombia.

"No es posible que ellos consideren un campo minado como una acción ofensiva de la guerrilla, cuando es algo típicamente defensivo. Si el ejército o la policía no estuvieran tras la guerrilla, los campos minados no estallarían", indica.

Lo preocupante, sin embargo, es que la Vicepresidencia de Colombia admite que ha crecido el número de miembros de las fuerzas militares afectados por minas antipersonales.

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Rangel admite que se haya elevado el número de acciones guerrilleras, pero aclara que que no son de "gran envergadura", como las que había hace unos años.

Nuevo Arco Iris sugiere que el gobierno colombiano piense en otras salidas, diferentes a la militar, para superar el conflicto armado.

Mauricio Romero, el director de Observatorio del Conflicto, considera que el gobierno se equivocó cuando enfocó la política de seguridad democrática "sólo en las FARC".

"La política ha sido limitada frente a la guerrilla, por la capacidad de adaptación que han demostrado y limitada frente a los grupos neoparamilitares, porque ahora hay nuevas presencias en las ciudades", añade Romero.

Rangel, en cambio, critica la metodología usada por Nuevo Arco Iris, que asegura que se basó en estadísticas oficiales.

"Cuando ellos (los de Nuevo Arco Iris) hablan de paramilitarismo, involucran a todo tipo de extorsionistas y ladrones de autos. Eso no es riguroso, ni serio, ni corresponde a la realidad", subraya.

El director de Seguridad y Democracia repite lo que ha dicho el gobierno de Álvaro Uribe en los últimos años, que "los paramilitares desaparecieron en Colombia".

"Ya no hay grupos civiles armados combatiendo a la guerrilla, ahora hay bandas armadas al servicio de los narcotraficante, que muchas veces están aliadas con la guerrilla", sostiene.

Claudia López, por su parte, señala que aunque ya no son los 35.000 paramilitares que había en 2002, estos siguen siendo una fuerza cuyo poder no se puede despreciar, porque además "tienen mucho dinero".

Y advierte que los grupos armados ilegales interferirán en el proceso electoral que se avecina, cuando se elegirán 268 miembros del Congreso, así como presidente y vicepresidente de la república.