27 de noviembre de 2009

Lula: que los "gringos" ayuden al Amazonas

Redacción
BBC Mundo

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, exigió que las naciones industrializadas paguen a los países de la cuenca amazónica para prevenir la deforestación.

Durante la cumbre de países amazónicos que se realiza en Manaos, el presidente Lula utilizó el apelativo de "gringo" para referirse no solo a los estadounidenses sino a todos los extranjeros de países ricos.

"Que ningún gringo (extranjero) nos pida que permitamos que un amazónico se muera de hambre bajo un árbol", declaró Lula en un discurso emitido antes de la reunión.

"Queremos conservar (la selva), pero (otos países) tendrán que pagar por esa conservación".

La reunión sucede poco antes de la crucial cumbre global sobre el cambio climático en Copenhague, Dinamarca.

Lula da Silva presidió la cumbre que incluyó delegados de Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Venezuela y Surinam, con la asistencia del presidente de Francia Nicolás Sarkozy en representación de la Guayana Francesa.

Lula y Sarkozy coincidieron en que los países industrializados deberían asistir a los más pobres a combatir el cambio climático.

"Los pobres necesitan ser apoyados sin que ningún país entregue su soberanía", manifestó el presidente Lula.

Sin propuestas concretas

El enviado de la BBC a Manaos, Pablo Cabral, informa que los asistentes a la cumbre intentan formular una postura conjunta de los países de la Amazonía y Francia para ser presentada en Copenhague.


El comunicado común acordado en Brasil establece principios generales, mas no propuestas nuevas o concretas, comenta el corresponsal de la BBC.

Cabral añade que la mayoría de los presidentes invitados a la cumbre no asistieron a Manaos, aunque enviaron ministros y embajadores para sellar el acuerdo.

Brasil propuso combatir la deforestación de selva amazónica con el apoyo financiero de los países ricos.

En la Declaración de Manaos, los países amazónicos apoyan la meta establecida por la ONU de una reducción global de 40% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero para 2020.

Durante la cumbre, el gobierno brasileño hizo una presentación de sus esfuerzos por reducir la destrucción del Amazonas como una parte clave de su estrategia para combatir el cambio climático.

A comienzos de este mes, Brasil afirmó que la tasa de deforestación de la selva había caído 45%, la más baja desde que se inició el monitoreo hace 21 años.

Señaló que poco más de 7.000 kilómetros cuadrados fueron destruidos entre julio de 2008 y agosto de 2009.

El grupo ambientalista Greenpeace recibió con beneplácito las recientes cifras pero insiste en que todavía hay demasiada destrucción de la selva.