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12 de agosto de 2023
Gabriel García Márquez / Biografía / Premios / Cronología de obras / Bibliografía
17 de agosto de 2011
La Medellín de don Otto - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
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| Sergio Esteban Vélez Peláez |
6 de julio de 2011
Estado de los Derechos Humanos del pueblo Afrocolombiano - Por Juan de Dios Mosquera
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| Juan De Dios Mosquera |
En el año 2009, la situación de ejercicio de los derechos humanos de las comunidades afrocolombianas se caracteriza por la persistencia de las consecuencias de la esclavización, pobreza critica, retraso educativo, racismo, discriminación, manipulación política, agravadas por el impacto del conflicto armado, introducido con la invasión de sus territorios por los grupos armados ilegales: Guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes. La región pacífica es la más afectada, en zonas como el departamento del Chocó, la ciudad de Buenaventura y la costa de Nariño y Cauca.
Las comunidades afrocolombianas son víctimas del fuego cruzado entre las fuerzas militares y las guerrillas, aliadas con las bandas de los narcotraficantes. El Derecho Internacional Humanitario no se respeta por los grupos armadas ni se protegen los derechos humanos de las comunidades, que son utilizadas como escudos, carecen de libertad de movilización, las mujeres son violadas, las familias son obligadas a entregar sus hijos a las guerrillas, los niños y niñas son vinculados al conflicto, son continuos las asesinatos y masacres como castigo y amedrantamiento, y los destierros provocados por los desplazamientos forzados de millares de personas.
En el Informe anual 2007 sobre la situación de derechos humanos en Colombia, la oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, manifiesta su reiterada preocupación así:
“… La población afrocolombiana enfrenta una situación de alta vulnerabilidad por el conflicto armado interno. Se atribuyen a las FARC-EP, a grupos paramilitares desmovilizados, casos de homicidios en persona protegida, amenazas, estigmatizaciones, desplazamiento forzado, toma de rehenes, reclutamiento forzado, ataques contra la población civil, restricciones al paso de alimentos, minas antipersonales. Por su parte, a la fuerza pública se han atribuido casos de ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y señalamientos contra miembros de comunidades afrodescendientes, acusándolos de ser miembros de la guerrilla”.
En la coyuntura nacional del pueblo afrocolombiano el desplazamiento forzado y la perdida de los territorios ancestrales constituyen la más grave violación de los derechos humanos de las comunidades afrodescendientes. Según cifras de Acción Social de la Presidencia de la República, de los 2.359.838 desplazados, unos 800.000 mil afrocolombianos; los desplazados del litoral pacifico son 266.219, concentrados en las ciudades de Buenaventura, Tumaco, Guapi y Quibdó.
Los desplazados afros que llegan a refugiarse en los centros urbanos son víctimas de prácticas de racismo y exclusión racial, se ven obligados a vivir en los cinturones de miseria, en condiciones infrahumanas, mendigando alimentos y despreciados por su condición de desplazados, personas negras y fuerza de trabajo sin competencia laboral. Esta situación se agrava por la inexistencia de programas de autogestión en las organizaciones comunitarias que les ofrezcan orientación, organización y acompañamiento en el proceso de demanda y aplicación de sus derechos ante las instituciones gubernamentales y las ONGs que les atienden.
Mediante este proyecto CIMARRÓN se propone implementar una estrategia de exigibilidad y protección de los derechos de la población afrocolombiana desplazada, que les proteja contra las prácticas de exclusión racial, fortalezca sus organizaciones y liderazgo, les capacite para la comprensión de sus derechos y les facilite orientación profesional para la exigencia de sus derechos y la vinculación laboral de acuerdo con sus capacidades. [Tomado de Año Internacional de los Afrodecendientes]
22 de abril de 2011
Memorias de un genio de las ideas - Por: Sergio Estebán Vélez Peláez
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| Juan Carlos Ortíz Rodríguez |
1 de abril de 2011
Reconocimientos merecidos - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
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| Sergio Esteban y Sonia Osorio |
Por: Sergio Esteban Vélez Peláez
info@sergioestebanvelez.com
- Esta semana, la cultura colombiana está de luto con la muerte de Sonia Osorio. Nadie ha trabajado nunca como ella por exaltar y divulgar lo más bello de ese tesoro que son las danzas folclóricas de nuestra patria. Qué mujer corajuda y perseverante hemos perdido. En sus últimos años, a pesar de sus problemas de salud y de sus dificultades auditivas, siguió comandando sin pausa su obra maestra, el Ballet de Colombia, orgullo nuestro. Este hijo suyo le mereció innumerables homenajes. Nunca en mi vida, ni siquiera en las casas de los mayores artistas plásticos y escritores de Suramérica, he visto un recinto tan lleno de condecoraciones como la biblioteca del apartamento de Sonia Osorio en Bogotá. Recuerdo que no me alcanzó el tiempo para repasar con mis ojos el conjunto entero de diplomas, medallas y trofeos de todos los países a los que llevó nuestro folclor. Se nos fue una de las más meritorias embajadoras de la cara positiva de Colombia. Su legado seguirá vivo mientras nuestra nación vibre con la danza. Sinceras condolencias a los suyos.
21 de diciembre de 2010
Tania es mucha Tania - Por Yoani Sánchez
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| Tania Brugera |
25 de noviembre de 2009
Colombia: ¿Un conflicto empantanado?

Hernando Salazar
BBC Mundo, Colombia
25 de noviembre de 2009
clic Lea: La encrucijada del ELN
En diálogo con BBC Mundo, Mauricio Romero, director del Observatorio del Conflicto, calcula que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, tienen hoy unos 8.500 hombres en armas; que el Ejército de Liberación Nacional, ELN, suma unos 2.200 y que las fuerzas paramilitares tienen otros 11.000 efectivos.
"Desde comienzos del 2008 las acciones unilaterales por año de los llamados grupos neoparamilitares han sido mayores que las realizadas por las FARC", subraya Romero.
Por su parte, Claudia López, otra de las autoras del informe, señala que "luego de haberle dado golpes certerísimos a la guerrilla, muchos colombianos se anticiparon a proclamar la muerte de las FARC, sin haberla conseguido".
López le advierte a BBC Mundo que las FARC "están saliendo del repliegue, han sido capaces de sobrevivir a los golpes, de reorganizarse y están volviendo a registrar capacidad operativa armada".
"Hace mucho tiempo que las FARC no eran capaces de hacer movilizaciones de hasta 200 hombres, como la que hicieron hace poco en el Cauca, en el sur del país. Eso es gravísimo", añade López.
"Lectura políticamente interesada"
Pero las conclusiones de Nuevo Arco Iris no son compartidas por otros expertos, como Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia.
Según Rangel, Nuevo Arco Iris tiene una lectura "políticamente interesada" de lo que está ocurriendo en Colombia.
"No es posible que ellos consideren un campo minado como una acción ofensiva de la guerrilla, cuando es algo típicamente defensivo. Si el ejército o la policía no estuvieran tras la guerrilla, los campos minados no estallarían", indica.
Lo preocupante, sin embargo, es que la Vicepresidencia de Colombia admite que ha crecido el número de miembros de las fuerzas militares afectados por minas antipersonales.
clic Lea: Colombia en "fase difícil" contra las FARC
Rangel admite que se haya elevado el número de acciones guerrilleras, pero aclara que que no son de "gran envergadura", como las que había hace unos años.
Nuevo Arco Iris sugiere que el gobierno colombiano piense en otras salidas, diferentes a la militar, para superar el conflicto armado.
Mauricio Romero, el director de Observatorio del Conflicto, considera que el gobierno se equivocó cuando enfocó la política de seguridad democrática "sólo en las FARC".
"La política ha sido limitada frente a la guerrilla, por la capacidad de adaptación que han demostrado y limitada frente a los grupos neoparamilitares, porque ahora hay nuevas presencias en las ciudades", añade Romero.
Rangel, en cambio, critica la metodología usada por Nuevo Arco Iris, que asegura que se basó en estadísticas oficiales.
"Cuando ellos (los de Nuevo Arco Iris) hablan de paramilitarismo, involucran a todo tipo de extorsionistas y ladrones de autos. Eso no es riguroso, ni serio, ni corresponde a la realidad", subraya.
El director de Seguridad y Democracia repite lo que ha dicho el gobierno de Álvaro Uribe en los últimos años, que "los paramilitares desaparecieron en Colombia".
"Ya no hay grupos civiles armados combatiendo a la guerrilla, ahora hay bandas armadas al servicio de los narcotraficante, que muchas veces están aliadas con la guerrilla", sostiene.
Claudia López, por su parte, señala que aunque ya no son los 35.000 paramilitares que había en 2002, estos siguen siendo una fuerza cuyo poder no se puede despreciar, porque además "tienen mucho dinero".
Y advierte que los grupos armados ilegales interferirán en el proceso electoral que se avecina, cuando se elegirán 268 miembros del Congreso, así como presidente y vicepresidente de la república.
29 de agosto de 2009
Unasur: ¿el diálogo posible?
Valeria Perasso
Enviada especial de BBC Mundo a Bariloche.
Las lecturas triunfalistas dirán que hubo ganadores silenciosos y ases sacados de bajo la manga. Los más pesimistas reclamarán que la cumbre estuvo escasa de resultados e incluso hablarán de fracaso. Los "cazadores de escándalos" en los foros diplomáticos seguramente se habrán quedado con ganas de los cruces virulentos que los mandatarios latinoamericanos protagonizaron en otras ocasiones.
Sin embargo, en lo que probablemente coincidirán todos los analistas es en que la reunión extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) de este viernes estuvo marcada por la búsqueda de consensos.
Los 12 mandatarios llegaron a Bariloche, en el sur de Argentina, para una reunión de unas tres horas que al final de convirtieron en siete. Habían sido convocados para discutir el principal conflicto bilateral de la región por estos días, que enfrenta a Colombia con algunos de sus vecinos por un acuerdo militar firmado entre Bogotá y Estados Unidos.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, y su par colombiano, Álvaro Uribe, caldearon el ambiente en los días previos con acusaciones cruzadas. "Imperialista", rotuló Chávez a la asociación colombo-estadounidense. "Intervencionista", replicó el gobierno uribista y anticipó que nadie va a inmiscuirse en sus asuntos internos.
Y detrás de ellos se alinearon los mandatarios de Unasur en dos bandos: Ecuador y Bolivia, aliados históricos de Venezuela, y el peruano Alan García como respaldo de Uribe. Todo hacía pensar en debates subidos de tono, insultos y desaires.
En vez de eso, en Bariloche hubo un intercambio que dejó tras de sí un documento final que habla de "cooperación", "mecanismos de confianza mutua" y "fortalecer Sudamérica como una zona de paz".
Pueden ser declaraciones de buena voluntad pero, por el momento, todos eligieron suscribirlas. Lo que no es poco en una región dividida por modelos de país disímiles y, de a ratos, incompatibles.
Seguridad, en la agenda
El largo día de sesión se centró en la discusión por las bases militares colombianas que, tras la ampliación del acuerdo entre Bogotá y Washington, podrán ser usadas por fuerzas estadounidenses.
La sola mención de la infraestructura militar en territorio colombiano hizo elevar las voces. La que se oyó más fuerte fue la de Chávez, quien presentó un documento con el que, a su juicio, se confirmaría que la presencia de efectivos estadounidenses en Colombia es parte de un plan más amplio de intervención sobre el sur del continente.
El ecuatoriano Rafael Correa, por su parte, se refirió a ellas como "las bases norteamericanas", pese a que Uribe insistió en que las instalaciones estarán bajo el control de su gobierno.
Sin embargo, la resolución final de los mandatarios no hace una condena abierta a las bases. Ni siquiera una mención. Establece, de un modo genérico, que "la presencia de fuerzas extranjeras no puede amenazar la soberanía" de ninguna nación de la región.
Para algunos observadores, éste fue uno de los triunfos silenciosos del mandatario colombiano, que evitó una condena expresa a un acuerdo que, según había dicho antes de llegar a Bariloche, no tendrá de todos modos marcha atrás.
El orden brasileño
Otros, en cambio, adjudicarán ese consenso, trabajoso y agotador, a la intervención del país mais grande de la región, Brasil.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva jugó un papel fundamental en atemperar los ánimos y rescatar a Unasur como herramienta de trabajo diplomático. Y no lo hizo al micrófono: Lula habló tarde y bastante menos que otros representantes, se quejó cuando el debate perdió el norte, y hasta protestó de la reunión televisada porque ante las cámaras "no hablamos como pensamos o sentimos".
Más bien, Lula buscó el diálogo con cada actor del conflicto para llamar a la concordia. Recibió a Uribe durante la "gira relámpago" del colombiano en busca de apoyo regional, seguramente tocó el tema álgido en una visita al presidente boliviano, Evo Morales, en El Chapare días atrás, y hasta llamó al estadounidense Barack Obama para explicarle que las acciones militares en la región generan "preocupación y sensibilidad".
Fuentes de Cancillería le dijeron a BBC Mundo que, antes de la reunión, Lula le solicitó a Chávez que evitara promover el "aislacionismo": dejar a Uribe solo frente a un alud de reclamos vecinales.
"Todos nosotros tenemos acusaciones para todos, y eso no soluciona nuestro problema. Cuando nos sentamos a una mesa como ésta, tenemos que decidir antes de llegar a la puerta si queremos entrar para construir un clima de paz o para construir un clima de guerra", aleccionó el brasileño.
La estrategia... vaya si funcionó. El tono de la reunión nunca llegó al grito o al insulto, apenas alguna acusación subida pero siempre aclarando "con todo respeto, presidente".
Muchos señalarán que Brasil quedó así un paso más cerca de consolidarse como "elemento de cohesión" en el bloque sudamericano. El país tiene sus propios motivos, además de una innegable buena predisposición: las turbulencias en el vecindario afectan su estabilidad interna, así como el papel de potencia internacional que está decidido a construir de cara al mundo.
Carrera armamentista
Sobre la mesa de diálogo de Unasur quedó un tema pendiente: la tensión entre soberanía y seguridad, que se vuelve aún más sensible cuando el debate se da entre socios tan dispares.
Los cruces verbales sobre las bases militares de Colombia sirvieron para dejar al descubierto una problemática asociada que preocupa a todo el continente: la carrera armamentista que, en silencio y con nuevos bríos, parecen haber emprendido varios países de la región.
"Es vergonzoso que se haya gastado US$38.000 millones en armas, y saldremos de aquí a comprar más armas", reclamó el presidente de Perú, Alan García, quien consideró que es paradójico que el abastecimiento de tanques y fusiles transcurra en paralelo a los discursos de paz de la región.
Brasil, Venezuela, Colombia y Chile son, según las estadísticas que se conocen, los principales responsables de este movimiento armamentista (aunque parte del gasto en armamento se usa en renovar equipos obsoletos).
En la sesión se sugirió crear "mecanismos de verificación" de armamento en los países miembro, y será misión futura abordar los fines y alcances de la carrera armamentista sudamericana, de la que sólo parecen quedar fuera Argentina y Paraguay.
Por el momento, las miradas seguirán puestas en los vecinos sobre el Caribe. Para septiembre está convocado un encuentro del Consejo de Defensa de Unasur, donde cancilleres y ministros de Defensa analizarán cómo resolver, primero, el conflicto actual entre Colombia y Venezuela.
Pablo Felipe Pérez GoyryFreelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst | |||||||||||||||||||||
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