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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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15 de julio de 2011

CUBA: Permuta la corrupción - Por: Martha Beatriz Roque Cabello

CUBA: Permuta la corrupción

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

Algunas personas aún se dejan confundir por los supuestos “cambios” de los que habla el régimen cubano y de las soluciones a algunos problemas que han estado abrumando al pueblo durante estos 53 años de dictadura. Aunque la mayoría está consciente que las propuestas gubernamentales no son precisamente la salida que necesita el país a la innumerable cantidad de dificultades que tiene acumuladas, se mantiene la esperanza de que pueda significar un inicio al camino a la libertad y la democracia.

Martha Beatriz Roque Cabello
En particular hay dos situaciones de las que se tiene buena cuenta por parte de los que detentan el poder: la compra venta de viviendas y la venta y traspaso de vehículos entre particulares.

En el primer caso se aboliría una gran cantidad de trámites burocráticos, personas cometiendo ilegalidades y también de corrupción, ya que el Estado ha ido interfiriendo en lo relacionado con las “permutas”, (un invento criollo) de forma tal que en estos momentos –incluso- hay que medir las casas para ver cuantas personas pueden vivir en ella. No se le permite a un ciudadano decidir quiénes habitan con él, ni en que espacio quiere residir y en qué lugar desea hacerlo.

Los trámites de las permutas son extremadamente engorrosos y permiten que funcionarios de la vivienda se enriquezcan, al igual que los llamados “permuteros”, todo ello basado en las restricciones que impone el propio gobierno.

En el caso de los vehículos, los negocios de compra venta se mantuvieron de forma ilegal, llevándose a cabo sin el correspondiente traspaso. Esta restricción ayudó a aumentar el precio de los que tenían transferencia, a pesar de ser más viejos. Hoy en día, los autos con más de 50 años, llamados popularmente “Almendrones” son un peligro dentro de las ciudades, ya que no tienen la forma técnica necesaria para garantizar su correcto funcionamiento, no obstante que pasan los dos requerimientos, el FICAV, conocido como “Somatón” y la reinspección de la policía de tránsito; pero todo el mundo conoce que la autorización para que rueden tiene un precio y bastante alto, incluso para los vehículos estatales.

Aquellos que compraron carros sin traspaso, cuando necesitan hacer trámites, son hasta chantajeados por los antiguos propietarios, que exigen alguna suma de dinero para ellos personarse en los lugares correspondientes.

La eliminación de la restricción de venta  para este tipo de autos y sus traspasos, los cambios de motor, que también resultan ilegales; aliviaría múltiples problemas, incluso si se reconociera la venta en el momento en que se realizó, ya que algunos de los vendedores han fallecido o abandonado el país.

El pasado 16 de diciembre de 2010, durante unas de sus intervenciones en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro dijo: “En las relaciones entre dos individuos, no se tiene que meter el Estado, ni el Gobierno, ni nadie. ¿Por qué tenemos que meternos en la vida de la gente?”.  Dos días después, durante la clausura del evento, reafirmó lo dicho de la forma siguiente: “El Estado regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos”.

Pero, lo que se dice una vez y se hace, puede ser diferente. Un ejemplo de ello es la intervención de Raúl Castro, el 20 de noviembre de 2010, en un receso de la reunión ampliada del Consejo de Ministro, cuando se dirige a los encargados de la ejecución del acueducto de Santiago de Cuba,  expresó: “La presión por cumplir la palabra empeñada no puede inducir a cometer nuevos errores”. De lo anterior se puede concluir que para él, la palabra empeñada no tiene valor alguno.

Es por eso que de pronto la posibilidad de comprar y vender una vivienda se convirtió en: “Política para flexibilizar los trámites relacionados con la vivienda”. Recientemente la prensa nacional informó de determinados aspectos que tendrían estas transacciones.  Algunos aún piensan que habrá soluciones, sin tener en cuenta que según lo que se ha publicado, el Estado seguirá en el medio de todo, incluso el que compre la casa, el apartamento o un cuarto, tendrá que depositar el dinero en el Banco. Entonces vendrá la pregunta ¿de dónde proviene este efectivo?

En el caso de los vehículos, estará presente el pago del Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias. Para calcularlo se establecerán valores referenciales por clase y año de fabricación, que se aplicarán cuando el importe de la transacción no es declarado por las partes, o es menor que este. Lo que implica que el Estado fijará el precio de venta.

En ambos casos, para la vivienda y para los vehículos, se establece que las transacciones de transmisión de la propiedad se realizarán ante un notario, lo que implica que trasladan la corrupción existente en los diferentes niveles de la vivienda y de transporte, hacia las notarías. Todo ha quedado en una permuta.
Foto: Internet

7 de julio de 2011

El Partido Comunista Chino se enfrenta al Siglo XXI - Por: Daniel Méndez

AFP/Getty Images

El Partido Comunista Chino se enfrenta al Siglo XXI

En su 90 aniversario, las incertidumbres se ciernen sobre el Partido Comunista Chino. Si quiere sobrevivir a la era de la globalización y las redes sociales tendrá una vez más que transformarse.

Por: Daniel Méndez(*)

Las calles de Pekín llevan semanas adornadas con el número 90, que son los años que este mes cumple el Partido Comunista de China (PCCh), la institución política más poderosa del planeta. Con más de 80 millones de miembros (la misma población que tiene Alemania), el PCCh controla las empresas más poderosas de la segunda economía del mundo y lidera el país más poblado del globo. En sus manos ya no está sólo el destino de la nación china, sino de todo el planeta.

Sin embargo, a pesar de los logros económicos de las últimas décadas, el Partido Comunista de China está rodeado de incertidumbres. Si bien desde fuera el país podría considerarse una superpotencia capaz de sortear todas las crisis (la última de ellas la de 2008), desde dentro el Gobierno es cada vez más consciente de los nuevos retos a los que se enfrenta en el siglo XXI. La vitalidad de Internet, el surgimiento de nuevos poderes económicos, la falta de una ideología capaz de seducir a los ciudadanos, el estancamiento del actual modelo de desarrollo y la próxima sucesión en el poder en 2012-2013 han creado una gran inseguridad en el seno del Partido.

Para empezar, la fuente de su actual legitimidad, que reside en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, se ha puesto en duda en los últimos meses. Aunque el Producto Interior Bruto no ha dejado de crecer de forma espectacular, la inflación, el disparatado precio de la vivienda y las diferencias entre ricos y pobres están generando un descontento entre la población que en los últimos meses ha explotado en varias regiones. Si el PCCh no consigue frenar la corrupción en sus filas y reducir las desigualdades, el sentimiento de frustración seguirá creciendo entre la mayoría de ciudadanos que no puede alcanzar el sueño chino que ve por televisión.

Por encima de estas consideraciones económicas, muchos en China piensan que las instituciones gubernamentales se han quedado obsoletas en el mundo moderno. Internet y la globalización han cambiado el planeta y al gigante asiático, y al igual que ha pasado en muchos países árabes o incluso europeos, existe cada vez una mayor brecha entre gobierno y ciudadanos. El propio presidente chino, Hu Jintao, hizo énfasis en su discurso conmemorativo del nonagésimo aniversario en que las raíces de muchos de los errores del Partido habían estado en su falta de conexión con la realidad. El actual inmovilismo del PCCh no encaja demasiado bien con el dinamismo de la sociedad china.

Aunque no se habla abiertamente de una democratización (actualmente fuera de la agenda política), diferentes intelectuales, periodistas e incluso políticos de primer orden (entre ellos el primer ministro Wen Jiabao), han defendido en los últimos años una mayor apertura del régimen. Uno de los académicos que con más ahínco pide reformas es Yu Jianrong, un investigador de la Academia de Ciencias Sociales que no deja de defender un mayor control sobre el gobierno y el respeto a la ley para acabar con la corrupción y defender a los más desfavorecidos, especialmente a los campesinos.

Muchos expertos también piensan que son necesarios cambios estructurales para que el país pueda seguir avanzando económicamente. El gran reto de China es abandonar el actual modelo de crecimiento basado en las exportaciones y la mano de obra barata para conseguir una economía con mayor valor añadido y empresas competitivas a escala global. O, como se suele decir, pasar del made in China al invented in China. Hu Shuli, una de las periodistas económicas más famosas del país, no deja de repetir en su nuevo grupo mediático, Caixin, que sin cambios estructurales (políticos, culturales, legales, etc.) el país se puede quedar atrapado en su actual nivel de desarrollo.

Todas estas dudas que se ciercen sobre el PCCh se han intensificado debido a la falta de un sostén ideológico que aglutine a la población. Desde que en 1978 el Partido comenzara a abandonar en la práctica las teorías marxistas, éste se ha quedado desnudo sin un armazón de principios que pueda convencer a la población. La reciente solución ha sido promover un nacionalismo chino que el Partido Comunista pueda liderar, y aunque esto se ha conseguido parcialmente, también se ha convertido en un arma de doble filo que podría volverse contra el PCCh.

Para llenar el actual vacío ideológico, otro grupo de políticos ha defendido en los últimos años una especie de vuelta sentimental al maoísmo. Entre los líderes más destacados de esta tendencia está Bo Xilai, hijo del histórico dirigente Bo Yibo y actual secretario de Chongqing, quien ha organizado campañas multitudinarias para recuperar las canciones y películas rojas de los 50 y 60. A esta tendencia se han sumado también otros hijos de revolucionarios chinos, que forman un influyente grupo dentro del PCCh y podrían buscar una vuelta a los principios marxistas del Partido. Aunque es probable que estos movimientos sólo sean intentos populistas por ascender en el poder, la previsible llegada en 2013 a la presidencia de Xi Jinping, que forma parte de esta misma facción, podría provocar una vuelta a los valores comunistas como solución para llenar el actual vacío moral del Partido.

A sus 90 años, el PCCh se ve una vez más en la obligación de transformarse. En todo este tiempo, el Partido Comunista de China ha pasado de promover la revolución y la igualdad social a defender la estabilidad, el estatus quo y el desarrollo económico. Si en sus orígenes atacó a burgueses y empresarios, en la actualidad éstos son sus principales defensores. Aunque conquistó el poder gracias al apoyo del campo, hoy en día su sostén está en las ciudades más ricas. En los actuales tiempos de confusión y redes sociales, el PCCh tendrá que transformarse una vez más si quiere sobrevivir. (Tomado de FP en Español)

(*) Daniel Méndez es coordinador de la página web ZaiChina.
Foto: AFP/Getty Images

22 de junio de 2011

Reflexión: ¿El secreto es una forma de corrupción? (22-06-2011)


Reflexión: ¿El secreto es una forma de corrupción? (22-06-2011)

“En los presupuestos de gastos de muchos gobiernos que deberían ser los mejores indicadores de las prioridades del Estado, hay rubros muy importantes que se manejan prácticamente bajo secreto. Yo afirmo, que en este y en cualquier otro caso, el secreto es una forma de corrupción, aun cuando no se utilice para ocultar el enriquecimiento ilícito de los gobernantes. Afirmo que es corrupta la actitud de los líderes que se acerrojan el abusivo poder de mantener al pueblo en la oscuridad, con respecto al destino de los recursos del Estado”.
Oscar Arias.
Imagen: Internet

24 de febrero de 2011

Los liberales, todavía difamados - Por Sergio Esteban Vélez Peláes

Los liberales, todavía difamados

Por Sergio Esteban Vélez Peláes
Sergio Esteban Vélez Peláes

Con su pluma aparentemente sosegada (pero potencialmente incendiaria), pareciera como si el sacerdote en retiro Ernesto Ochoa Moreno quisiera revivir los tiempos en los cuales la Iglesia azuzaba a sus fieles contra el Partido Liberal. A pesar de la prudencia y sabiduría que exige la categoría vitalicia de “intermediario entre Dios y los hombres” que le ha concedido la ordenación sacerdotal (aunque su ministerio esté inactivo), Ochoa, en su columna del pasado sábado, publicada en El Colombiano, declara “maldita” la herencia que ha dejado a Colombia el general Francisco de Paula Santander, forjador de nuestra república.

Esta maldición afecta de paso al Partido Liberal y a sus dirigentes, que han tenido como inspiración y guía, durante más de 160 años, el pensamiento y la obra magnánima del general Santander.

Al comienzo de la citada columna, Ochoa maldice la corrupción que ha asolado a Colombia (cuya responsabilidad el columnista imputa a los seguidores de Santander), y, en el penúltimo párrafo del texto, maldice explícitamente al santanderismo como tal (mejor conocido en Colombia como el Liberalismo).

Al leer el sectarista artículo de Ochoa Moreno, lo primero que pensé fue que esta maldición suya a un significativo sector de la población colombiana no sólo era gravísima por venir de un líder de opinión, sino altamente peligrosa por haber sido emitida por un religioso, mucho más cuando en Colombia hemos sufrido ya dolorosos episodios causados por declaraciones como la que capta hoy nuestra atención. No podemos olvidar a algunos célebres obispos y a numerosos sacerdotes que, hasta hace medio siglo, condenaban “el pecado de ser liberal” y se abstenían de suministrar los sacramentos a los militantes del Liberalismo y a los hijos de estos. Eruditos historiadores señalan que esta actitud de la Iglesia fue uno de los principales factores para el desencadenamiento en nuestra patria de “La Violencia” partidista, que dejó más de 300.000 muertos y otros cientos de miles de desplazados.

Por lo demás, ¿no es, acaso, consciente Ochoa Moreno de lo que en el ámbito de la Catolicidad significa una “maldición de cura”?

Además de su ominoso fundamentalismo, al artículo de Ochoa debe criticársele la falta de rigor histórico. Dice, por ejemplo, que el fundador del Partido Conservador fue don Miguel Antonio Caro (cuando la verdad es que don Miguel Antonio era apenas un niño cuando ese partido fue fundado por Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro).

Según Ochoa Moreno, su condena a la figura y a las realizaciones de “el Hombre de las Leyes” tiene sustento en el libro “Santander”, que publicara el antioqueño Fernando González en tiempos del Gobierno el presidente Eduardo Santos, a quien González llamara despectivamente “indio”. Ignora Ochoa que, en la opinión de numerosos intelectuales, de la talla Rafael Gutiérrez Girardot, González no merece ser llamado filósofo y su obra está llena de incoherencias, trivialidades y contradicciones.

Las virulentas críticas de Fernando González contra los gobiernos no fueron ajenas a sus intereses personales. En tres oportunidades, sus furibundos vituperios contra nuestros gobernantes tuvieron que quedar en suspenso, cuando aceptó los altos cargos diplomáticos en Europa que le ofrecieron los partidos tradicionales. Y su paso de ser antibolivariano a seudodevoto de Bolívar y recalcitrante enemigo de Santander viene también de la venta de su pensamiento, en este caso al deseo de acercarse al sangriento dictador venezolano Juan Vicente Gómez y de obtener los favores de este. Como todos sabemos, Gómez manipuló la imagen de Bolívar tan mañosamente como lo ha hecho su álter ego, Hugo Chávez.

La abyección de González, según el cual Gómez era un segundo Bolívar, llegó hasta el extremo de haber publicado un libro entero de homenaje al dictador, quien pasara a la historia por sus asesinatos, torturas, encarcelamientos y ejecuciones sumarias de sus opositores y por el expolio al que sometió a Venezuela. ¡Y se atrevió luego Fernando González a escribir un panfleto para mancillar la memoria del general Santander, padre de nuestra democracia, ejemplo de justicia y de respeto por la ley y precursor del enfoque liberal de nuestra legislación! ¿Qué tal las bases ideológicas de Ochoa Moreno?

Como nuestro espacio es limitado, no podemos extendernos en evocar las ejecutorias monumentales de Santander, ni en desvirtuar las injurias que sobre él se han divulgado malintencionadamente. A quienes estén interesados en conocer la realidad acerca de las supuestas actitudes de Santander que critica Ochoa Moreno en su columna, los invito a consultar el libro “El gran calumniado”, en el cual Germán Riaño Cano despeja la leyenda negra de “el Hombre de las Leyes”. Este libro, que me fue recomendado por el historiador Rodrigo Llano Isaza, es herramienta fundamental para todo colombiano que quiera estar seguro de la probidad moral y de la lucidez de Santander, el primer gran precursor de la educación en Colombia, como me comentara hace unos meses el doctor Otto Morales Benítez.

Y valga la pena aclarar que, al defender a Santander, no pretendemos, en absoluto, demeritar a “el Libertador”. Talvez nuestros lectores recuerden el extenso artículo que, hace tres semanas, publicamos acerca de la gloria de Bolívar.

Cuando residía en Colombia, conocí, en las reuniones de la Sociedad Santanderista de Antioquia, a distinguidos seguidores de “el Hombre de las Leyes” que eran también fervorosos bolivarianos, y a otros apasionados por Santander, que, no obstante no ser bolivarianos, reconocían y exaltaban los méritos y el heroísmo de Bolívar. Logré, entonces, una mejor conceptualización histórica del período inicial de Colombia como república y comprendí que es vana la disputa radical entre santanderistas y bolivarianos y que hacen mal quienes, como Ernesto Ochoa Moreno, pretenden reanimar el odio entre liberales y conservadores.
Foto: Internet

5 de julio de 2010

¡Dios salvaguarde a Colombia! - Por Pablo Felipe Pérez Goyry


¡Dios salvaguarde a Colombia!



Por Pablo Felipe Pérez Goyry
Semana.com

En los últimos tiempos he observado con indiscutible hastío el atropello desmedido de algunos medios de comunicación, nacionales e internacionales, al informar y opinar sobre temas colombianos relacionados con la violencia, los secuestros, la corrupción, etc.

Hay periodistas que morbosamente sacan buen provecho personal con el espectáculo noticioso; aplicando embrollos y desinformación, y ataviándose hipócritamente con el banderín de la libertad de expresión. Sin embargo, olvidan, en puntuales sucesos, la ética periodística, y el discernimiento como integrantes activos de la sociedad. Es decir, abarrotan o autocensuran su deber de informar para esclarecer, educar y escudriñar en los problemas para contribuir con soluciones para salvaguardar la convivencia y seguridad ciudadana, y la imagen del país.

Causa pesadumbre como se desangra la patria, en medio de mezquinas disputas callejeras, el conflicto armado, el narcotráfico, la corrupción de los funcionarios públicos, el desplazamiento forzado, los falsos positivos, la impunidad... Y a todo esto se suma el rebusque de audiencia o lectores de algunos medios de comunicación. Al final, solamente está perdiendo Colombia, porque continúa sumergida en el martirio e incertidumbre.

Cada día son numerosas las noticias desemperezadoras, en medio de acciones que buscan encontrar solución a los graves problemas económicos, de empleo, seguridad, etc., enquistados en la nación. No es un secreto de aumentan las cifras sobre la violación a los Derechos Humanos; la desvergüenza de los gorrones ‘paladines’ de la democracia que con su protagonismo violentan las arcas del Estado; el irrespeto al bienestar y la armonía de los colombianos; la acción execrable de los grupos armados ilegales y el narcotráfico.

¿Hasta cuándo debemos los colombianos consentir se violen con impunidad los más elementales derechos de la sociedad? ¿Por cuánto tiempo tendrán que desplazarse de sus tierras los campesinos, que representan más del 35 por ciento de la población colombiana? ¿Hasta cuándo se debe ignorar el clamorear por el respeto de sus derechos de las minorías? ¿Hasta cuándo hay que permitir la ausencia de solución a los problemas de fondo y que están a la vista? ¿Por cuánto tiempo se debe postergar una paz pundonorosa y duradera?

En pocas semanas, un nuevo gobierno conducirá, para bien o mal, el destino de Colombia. Tengo la percepción de que el nuevo presidente, Juan Manuel Santos, repetirá receta y menú al estilo del saliente Álvaro Uribe Vélez, algo que no sería muy alentador para el país, pues, sería más de lo mismo.

Definitivamente, hasta la fecha, son pocos los que con benevolencia han valorado la verdadera dimensión de los problemas que entristecen a la patria, y sus secuelas a corto, mediano y largo plazo. No quiero ser pesimista, pero aún no se vislumbra la luz al final del largo camino que debe recorrerse para alcanzar un profundo concepto de nacionalidad -que está relegada por la costumbre regionalista que tanto daño hace- como antesala de la paz que tanto necesitan los colombianos. ¡Dios salvaguarde a Colombia!
Fotografía: Internet

Contextus Libertad de Palabra y Opinión

1 de julio de 2010

Así nos gobiernan algunos políticos, Abre los ojos - Por George Carlin



Así nos gobiernan algunos políticos, Abre los ojos 

Así nos gobiernan algunos políticos... Abre los ojos... Por favor, divulga este video y reflexiona, en especial hazlo antes de votar la Segunda Vuelta Presidencial el 20 de junio de 2010...





Video 

Conferencia de George Carlin
 
Fotografía: Internet

28 de octubre de 2009

Magdalena: La tierra del olvido - Agro Ingreso Seguro...

Hollman Felipe Morris
Director y Fundados Morris Producciones

Contravía
Morris Producciones

Las cámaras de CONTRAVÍA llegaron a Bellavista, corregimiento ubicado en el departamento del Magdalena y víctima del conflicto armado, especialmente, de los paramilitares. Bellavista, y en general el departamento, tienen altos índices de pobreza y desplazamiento. Sin embargo, el departamento del Magdalena, no está en el olvido, pues recibió gran parte de los recursos del programa Agro Ingreso Seguro, del Ministerio de Agricultura; subsisdios no reembolsables, ortorgados a las familias más poderosas y pudientes del Magdalena.


Mientras esas familias recibían en total más de 30 mil millones para invertir supuestamente en el campo, 40 familias humildes víctimas de los paramilitares no tenían dinero para enterrar a sus parientes. El director Nacional de la Unidad de Justicia y Paz Luís González, denuncía en CONTRAVÍA, la no colaboración del Estado con los campesinos más humildes del Magdalena para poder darle cristiana sepultura a las víctimas.

Vea la historia de algunos de los miembros de las familias beneficiadas del Magdalena que están vinculados a la parapolítica, como es el caso del ex senador Luís Eduardo Vives, condenado por sus vínculos con los paramilitares.

Vea esto y mucho más todos los jueves a las 10:50pm en CONTRAVÍA por el canal Uno.

Parte I



Parte II




Parte III



1 de julio de 1999

Colombia: ¿Un nuevo Kosovo?

Por Pablo Felipe Pérez Goyry
02 de julio de 1999.

"Estamos preparando planes de contingencia para tal eventualidad". (General Charles Wilkelm. Jefe Comando Sur EE.UU.)

En los últimos tiempos hemos observado con estupor el indiscutible atropello, de los medios de comunicación, al tratar temas relacionados con la violencia, los secuestros, la corrupción.

Es una certitud de que algunos periodistas se han encargado de sacar buen partido al espectáculo noticioso; aplicando embrollos y desinformación, ataviándose con el banderín de la libertad de expresión. Pero... olvidan, en determinados sucesos, la ética periodística, su discernimiento como integrantes activos la sociedad. Es decir, esclarecer, informar, educar, y contribuir con soluciones. Del mismo modo, ser salvaguardas de la imagen del país, escudriñando en los problemas - a corto, mediano y largo plazo – e ilustrar a la opinión pública.

Causa pesadumbre el ver como se desangra la nación, en medio de las disputas; desde las callejeras, pasando por el "conflicto armado", hasta culminar con los asuntos públicos; y los medios de comunicación en rebusque de más público. Al final solo está perdiendo Colombia y los colombianos, pues su imagen es cada día más martirizada y inquietante.

¿Estamos obligados a consentir se violen con impunidad los más elementales derechos de la sociedad?, ¿Por cuánto tiempo tendrán que desplazarse, de sus tierras, los campesinos, que representan más del 37% de la población colombiana?, ¿Se debe continuar ignorando el clamoreo, por sus derechos, de los indígenas?, ¿Hasta cuándo se permitirá prolongar la solución a los problemas de fondo que están a la vista, de Colombia y el Mundo?, ¿Hasta cuándo una mayoría
debe sufrir las depravadas, irresponsabilidades y corrupción de unos pocos?. ¿Por cuánto tiempo debemos postergar una paz seria y duradera?

Muchos individuos no ven más allá de sus intereses personales, y relegan los del pueblo colombiano.

Cada día son más las noticias enternecedoras, sobre acontecimientos nada esperanzadores; en medio de una perniciosa tarea, para lograr la paz para Colombia.

Los informes e imputación, sobre la violación de los Derechos Humanos, son innumerables por décadas.

Tampoco escapa el país a la desvergüenza de los que violan el bienestar y armonía de los ciudadanos; tampoco faltan los gorrones y "paladines" de la democracia, que solo buscan protagonismo y violan los esenciales derechos ciudadanos.

Hasta la fecha son pocos los que, conscientemente, han valorado la dimensión del conflicto y sus secuelas a corto, mediano y largo plazo.

Un repaso a la historia, de América Latina, nos revelará una respuesta contundente de a que se expone Colombia de no lograrse un equilibrio Político y Social, mediante diálogos de paz, en el menor plazo posible.

La preocupación, esta sustentada en los resientes acontecimientos de Kosovo, aunque no es el único ejemplo que podemos citar; los resultados a la larga se verán, para mal de los que menos tienen. Todos en mayor o menor grado conocemos las consecuencias de una guerra.

Terminada esta aventura de la OTAN, debemos pensar: ¿Qué nuevo proyecto de hegemonía tendrán las poderosas industrias armamentistas, fundamentalmente las de estados Unidos, en un mundo unipolar?.

Desde hace algún tiempo, y mucho antes de la situación de Kosovo; se ha manipulado con gran cautela el peligro que representa la situación interna colombiana para la estabilidad y seguridad de la "democracia" en los países vecinos. No hay la menor duda que existen intenciones ocultas, nada buenas para el futuro de Colombia, en los próximos diez años.

No son ideas o especulaciones las que motivan nuestra llamada de alerta, veamos algunas evidencias recientes.

Al concluir la XXIX Asamblea General de la OEA, en Guatemala; donde fue reelegido el ex presidente de Colombia, César Gaviria, como Secretario General, se conoció del rechazo a la propuesta - de Estados Unidos de Norteamérica – para la creación de una instancia multinacional que pudiera intervenir de una manera u otra en aquellos países donde la "democracia" corriera peligro. Este proyecto fue rechazado, aunque no faltaron quienes lo vieron como un acto de protección continental; olvidando que solo es una formalidad del buen vecino. Todos conocemos la prepotencia, al abordar estas cuestiones, de los Estados Unidos. No se puede olvidar las violaciones, estadounidenses, de las reglas más elementales y diplomáticas en el concierto mundial. En la historia de América Latina no faltan ejemplos y los colombianos han vivido esta experiencia.

El presidente de Perú, también a promovido su gran preocupación sobre los peligros en su frontera, por la guerra interna en Colombia. Ciudadanos de Colombia han cruzado las fronteras de Venezuela y Brasil, en busca de protección; ante los embates de guerrilleros, paramilitares y fuerzas militares. También han incursionado narcotraficantes y guerrilla dentro del territorio de Panamá. El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, a catalogado la situación colombiana como un potencial Kosovo en Iberoamérica.

Ahora, para colmo de males, el Norte de Santander pide su independencia de Colombia. Existen síntomas para sospechar, en una posible internacionalización del conflicto colombiano, en el próximo decenio.

Por otro lado, con mucha fuerza, el Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, General Charles Wilhelm, quien en los últimos tiempos visita con frecuencia Colombia, argumenta y no sin razón, sobre los peligros de una guerra en el país, para la seguridad del Canal interoceánico; ante la incapacidad militar de los panameños. Con este alegato acusa a las Farc y los narcotraficantes como un grave inconveniente. A esto se suma la noticia de la llegada de 45 mil militares estadounidenses - en los próximos dos años - al sudeste colombiano para "combatir el narcotráfico".

Pero es bueno, por la gravedad, considerar, las declaraciones subidas de tono, del General Wilhelm, y cito: "...estamos conscientes de nuestra obligación de intervenir, sea en cooperación con los panameños o de manera unilateral, si las condiciones lo requieren". "Estamos preparando planes de contingencia para tal eventualidad".

Con este torbellino de acontecimientos, los hombres dignos no podemos dormitar, ante lo que implican estas aseveraciones, del estadounidense. Las condiciones se están dando. Ninguna voz de alerta se ha escuchado, ante una eventual balcanización del conflicto colombiano. Agudización con un solo objetivo: "combate contra el terrorismo y las drogas".

El conflicto interno en Colombia, tiene una urgente necesidad de solución. Una intervención militar, justificada para una minoría - los que todo lo tienen -, no justificada; no para la mayoría - los que poco o nada tienen – que no quiere se violen sus fronteras; porque es una intervención en los asuntos internos de una nación soberana e independiente.

Todos - los actores del conflicto armado, los políticos, los hombres de bien, los que vivimos en esta hermosa nación - con una consciencia real y sin utopías, emprendamos la marcha por el camino correcto para lograr la paz. Hay que evitar más aplazamientos a la solución de un problema que dura más de cinco décadas. Una intervención militar en Colombia agudizaría más los problemas actuales y se sumarían otros, en lo político, social y económico.

Existe la solución, encontrar la paz definitiva. No puede permitirse la destrucción de la nación. Los colombianos deben aprender la lección de cómo se debe vivir en convivencia, como personas civilizadas. Son bochornosas las alusiones sobre la incapacidad de ser consecuentes con la razón de patria, para todos.

Hace falta construir sólidas y perdurables vías para encontrar la paz. Y tener presente los colombianos de que en la unión esta la fuerza, y solo pensando como nación, como un todo coherente y homogéneo - sin que predominen las tendencias políticas o intereses personales - será posible encontrar la paz definitiva.

Agotar todas las alternativas políticas y pacíficas, con un profundo sentido de fraternidad nacionalista, buena voluntad, el respeto a Colombia es la tarea, que debe ser asumida con valentía y dignidad. Créanme hermanos, vale la pena. Con estos elementos debemos responder la pregunta: ¿Colombia puede ser un nuevo Kosovo? (Este documento puede ser reeditado - total o parcial - citando autor y fuente).


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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