22 de junio de 2010

¡Sooo.... Valdés! - Invitan a Zoé Valdés a desembarcar en Cuba con un cartel reclamando sus derechos


Sooo.... Valdés


Invitan a Zoé Valdés a desembarcar en Cuba con un cartel reclamando sus derechos

 Después de sus críticas a disidentes por la carta de los 74, un expreso político, Francisco Chaviano, publica hoy en Misceláneas de Cuba un duro ataque contra la escritora a quien le reprocha sus comentarios en un artículo bajo el título Sooo.... Valdés:

Por Francisco Chaviano González
Unidad Liberal de la República de Cuba y la Agenda para la Transición Cubana

Dentro del bombardeo digital que ha despertado la carta de los 74 disidentes que apoyan se respete el derecho de los norteamericanos a viajar a Cuba, mutilada – como anoté al momento de firmarla y ahora lo ratifico −, por el craso error de no reclamar se respete al mismo tiempo el derecho para los cubanos a viajar a otros países, se encuentran personas de méritos cuyos argumentos son válidos en el marco de la democracia, aunque lo consideremos desacertados.


También están los aprovechadores en busca de propaganda para protagonismos. Estos suelen ser más violentos, injuriosos y desenfocados, la que más resalta por su lenguaje grosero, su falta de consideración y respeto con los que se sacrifican, es Zoé Valdés, quien en su campaña de auto propaganda toma como carta de presentación la de ser hija de un preso político, cosa que resulta raro, porque el sistema se caracterizó siempre por hacerle daño a los familiares de los presos políticos y volverles la vida un calvario, no nombrarlos representante en la UNESCO, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el serafín de Miguel Barnet, Premio Nacional de Literatura y hoy Presidente de la UNEAC.


Zoé publicó dos poemarios y una novela en Cuba, textos con un lenguaje marcadamente soez, este juego de la palabra con su nombre ha servido de mofa a los tiradores de las mesas redondas, cuando han querido burlarse de la escritora por sus burdas incursiones en la política.


Ahora Zoé Valdés está mucho mejor, vive en París, donde amasó una fortuna como escritora por su carácter de vocera fuera del juego, tal vez desde lo más alto de la torre Eiffel, lejos del mundanal ruido, atacando a su antojo con su ordenador portátil, o su teléfono celular, con el emparedado de atún y el refresco cerca de la bolsa, sin preguntarse que es lo que hay que tener para hacer una huelga de hambre.


Muchos compatriotas por estos días han manifestado el deseo de contestarle y decirle cuatro verdades, pero argumentan que no quieren darle más protagonismo, que es a fin de cuenta lo que busca. Aunque desde lo alto de la torre y con vista al Sena, le haga mucho daño a la causa de los que luchan en Cuba.


Tiene montado en su cabeza un guión de cómo será el fin de la dictadura comunista. Obama llegando a Cuba, junto a la escalerilla del avión lo espera Raúl Castro y a su lado una corte de personajes de la oposición y una bloguera, y mi hermano de lucha Guillermo Coco Fariñas, en silla de ruedas y todavía en huelga de hambre. Por degradar su estoicismo y como me incluye también a mí, por ser uno de los 74 firmantes, le voy a contar algo que no es solo literatura.


Soy el ex prisionero de conciencia que más años ha pasado en una cárcel cubana por defender los Derechos Humanos, y uno de los más viejos en la oposición dentro de la isla. Desde finales de los años 80 el gobierno cubano nos acusa de ser asalariados del imperio, se aprovechaba para ello de nuestras relaciones con la misión norteamericana en la Habana a la que acudíamos con los zapatos rotos y no nos daban ni un lápiz; sin embargo, los Castro aseguraban que allí recibíamos un sueldo.


Los tiempos mejoraron a mediado de los años 90 por la ayuda de los grupos del exilio, algunos con recursos propios y otros de origen federal. Se trataba de pequeñas cantidades de 30, 40 ó 50 dólares que reciben algunos opositores mensuales; las sumas más altas obtenidas fundamentalmente por periodistas destacados no sobrepasaban los 200 dólares, en un país donde se gastan 300 en cubrir las necesidades básicas.


Mi labor de opositor la realizo totalmente gratis. He creado y dirigido junto a otros compatriotas los dos proyectos más grandes e importantes de la oposición en estos momentos: la Unidad Liberal de la República de Cuba y la Agenda para la Transición Cubana, la organización que más le preocupa al gobierno por su dimensión, perspectivas y significación (le remito a lo que dice de nosotros el gobierno a través de Percy Francisco Alvarado Godoy en Rebelión en 9 de junio de 2010, publicado en www.kaosenlared.net).


Considero que sus soeces contra el Coco Fariñas, un héroe de la lucha por las libertades públicas es uno de sus mayores errores como parisina. ¿Qué sabe usted de huelga para hablar de ello? A usted, que mientras injuria desde la cima de la torre Eiffel no deja de pensar en el próximo bocado, o el buen vino, yo la invito a recordar que cuando “nadie escuchaba” sobre lo que ocurría en el presidio político, y usted preparaba su literatura erótica para ser publicada y olvidada hasta el cansancio, el gobierno dejó morir a Pedro Luís Boitel en una huelga de hambre.


Después comenzó la alimentación a la fuerza a los huelguistas, un calvario más difícil de llevar que la propia huelga. Para persuadirlo te ponen totalmente desnudo en una celda tapiada, tienes que dormir en un mugriento piso donde pululan los ratones y las cucarachas. Varios días después tratan de doblegarte quitándote el agua por una semana; luego te la ponen de nuevo; a la tercera semana comienzan los sueros, si no te lo dejas poner te amarran, luego te devuelven a la celda y el proceso se repite hasta que te ingresan por el peligro de muerte. A partir de ese momento te alimentan de forma parenteral.


El profesor Félix Bonne Carcassés, uno de los secretarios pro tempore de la Agenda, ha prometido declararse en huelga de hambre hasta la muerte si llegara a morir el Coco Fariñas, algo que para usted es tan absurdo. Está a tiempo todavía de dar una nota distintiva y desigual a su parafernalia y limpiarse apoyando de verdad la muerte de Zapata y la lucha por la libertad de Cuba.


Deje sus comodidades de París y venga a Cuba, usted posee el dinero suficiente para desembarcar por cualquier punto de la costa con un cartel en reclamo de sus derechos a entrar y salir libremente de éste, que es también su país.


Si se anima me avisa, yo estaré esperándola en la orilla para sostener junto a usted el cartel. Desde ahora me responsabilizo con mi actitud, iremos presos juntos y le aseguro que Zapata y Fariñas se sentirán regocijados porque sus sacrificios no resultaron en vano.