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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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9 de agosto de 2011

¿Indignados con los “indignados”? - Por Federico Mayor Zaragoza

¿Indignados con los “indignados”?

Por Federico Mayor Zaragoza
Federico Mayor Zaragoza
 
Al contrario, agradecidos y esperanzados con los “indignados” serenos, positivos, que proponen, que expresan sus puntos de vista libremente.
Indignados violentos, no. Nunca.
 
Indignados, pacíficos, sí. Ya era hora. “La paz es el camino”, dijo Ghandi. Y ahora, por primera vez, el camino puede recorrerse sin necesidad de contar con el permiso de los “encumbrados”.
 
“Son muchos los españoles que empiezan a estar indignados con los indignados”, ha declarado Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP. Creo que son muchos más los que empiezan a indignarse con los que, movidos únicamente por su ambición de poder, nunca aportan nada, ni siquiera el hombro cuando lo reclama el bien del conjunto de la sociedad en momentos especialmente críticos.
 
Irán, China, Túnez, Egipto… España… Italia… ahora Israel… está claro que la nueva era de una democracia realmente participativa se está iniciando, de forma irreversible, gracias a la emancipación cívica que representan las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Ya en 1994 podía anunciarse y advertirse que el secular tiempo del silencio había concluido.
 
En las urnas nos cuentan. Pero la democracia no consiste en ser contados de vez en cuando sino en ser tenidos en cuenta permanentemente.
 
Desde el primer momento, las reacciones de los “instalados”, de los que piensan más en sí mismos que en el presente y futuro del pueblo, han sido muy refractarias a los “indignados”. Siguen aferrados ora al G7, ora al G8 o al G20… y cada vez la gobernación mundial y regional peor, más arbitraria, mientras que Occidente, por haber pretendido alcanzar la hegemonía total, sigue a la deriva.
 
Está claro que la mayor parte de las promesas que reiteran una y otra vez son inalcanzables sin cambios radicales que las hagan posibles: ¿cómo van a crear empleo si –como ha sucedido en Portugal y el Reino Unido- siguen creyendo que las mejores recetas son todavía las neoliberales? ¿cómo se puede crear empleo si se aceptan como indiscutibles los recortes sociales, la disminución de funcionarios, la  interrupción de obras públicas, la privatización rampante, la deslocalización productiva en países de mano de obra ultrabarata?
 
Hilo a hilo. Hebra a hebra, los ciudadanos conscientes de su capacidad de acción recién adquirida, tejerán una inmensa red de solidaridad en todo el mundo y acelerarán la evolución en términos económicos y sociales. He escrito con frecuencia que la alternativa a la revolución es la evolución. Sépanlo los que “se indignan con los indignados”: están llegando a su fin, por fortuna, las democracias frágiles, con políticos capitidisminuidos ante el “gran dominio”.
 
Esto –con todas las sombras que presentan ocasionalmente las movilizaciones populares- es lo que no se va a tolerar, ahora que pueden expresarse sin cortapisas por el Internet y la telefonía móvil, por los “indignados” que, pacíficamente pero con firmeza, van a proponer en España y en otros muchos lugares progresivamente, democracias genuinas con una representación parlamentaria que sea transparente y activa en favor del bien común… y que sea realmente representativa (¿pueden seguir aceptándose  parlamentarios multi-empleados o, como sucede en las elecciones a Eurodiputados, que la participación sea menor del 20%);  y se pedirá que figuren en los programas electorales el nombramiento de los miembros de los altos tribunales de justicia con demostrada objetividad y calidad profesional, y compromiso adquirido frente al pleno del parlamento tras las “audiencias” necesarias; y que los bancos y  empresas demuestren en un plazo determinado de tiempo que no poseen fondos en paraísos fiscales, ya que de otro modo muchos depositarios y consumidores dejarán de confiar en ellos y de adquirir sus productos…; y que se reduzca la deslocalización industrial, limitando la codicia y pensando en los empleos en los distintos países y, sobre todo, en el medio ambiente…
 
Y así, sucesivamente: agencias de calificación en la Unión Europea, rechazando la especulación y el acoso de los mercados, adoptándose rápidamente un sistema de federación económica; nueva estructura, urgente, de las Naciones Unidas, desplazando definitivamente de la gobernación mundial a los grupos de países ricos (G7, G8) que tantos trastornos han producido; y, una vez se disponga de un Sistema de Naciones Unidas fuerte, iniciación de un proceso de desarme, así como de atención ecológica global…
 
Los “indignados” pueden ser –al romper el silencio que por miedo y sumisión ha situado siempre al pueblo al margen del poder- los que permitan que el siglo XXI sea el siglo de la gente. Lo escribí hace años como deseo. Hoy, aquella ilusión –gracias, Stéphane Hessel- puede ser realidad. Y entonces, los que se indignan con los indignados se quedarán con un palmo de narices (en realidad, ya lo tienen)…
Foto: Internet

7 de julio de 2011

El Partido Comunista Chino se enfrenta al Siglo XXI - Por: Daniel Méndez

AFP/Getty Images

El Partido Comunista Chino se enfrenta al Siglo XXI

En su 90 aniversario, las incertidumbres se ciernen sobre el Partido Comunista Chino. Si quiere sobrevivir a la era de la globalización y las redes sociales tendrá una vez más que transformarse.

Por: Daniel Méndez(*)

Las calles de Pekín llevan semanas adornadas con el número 90, que son los años que este mes cumple el Partido Comunista de China (PCCh), la institución política más poderosa del planeta. Con más de 80 millones de miembros (la misma población que tiene Alemania), el PCCh controla las empresas más poderosas de la segunda economía del mundo y lidera el país más poblado del globo. En sus manos ya no está sólo el destino de la nación china, sino de todo el planeta.

Sin embargo, a pesar de los logros económicos de las últimas décadas, el Partido Comunista de China está rodeado de incertidumbres. Si bien desde fuera el país podría considerarse una superpotencia capaz de sortear todas las crisis (la última de ellas la de 2008), desde dentro el Gobierno es cada vez más consciente de los nuevos retos a los que se enfrenta en el siglo XXI. La vitalidad de Internet, el surgimiento de nuevos poderes económicos, la falta de una ideología capaz de seducir a los ciudadanos, el estancamiento del actual modelo de desarrollo y la próxima sucesión en el poder en 2012-2013 han creado una gran inseguridad en el seno del Partido.

Para empezar, la fuente de su actual legitimidad, que reside en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, se ha puesto en duda en los últimos meses. Aunque el Producto Interior Bruto no ha dejado de crecer de forma espectacular, la inflación, el disparatado precio de la vivienda y las diferencias entre ricos y pobres están generando un descontento entre la población que en los últimos meses ha explotado en varias regiones. Si el PCCh no consigue frenar la corrupción en sus filas y reducir las desigualdades, el sentimiento de frustración seguirá creciendo entre la mayoría de ciudadanos que no puede alcanzar el sueño chino que ve por televisión.

Por encima de estas consideraciones económicas, muchos en China piensan que las instituciones gubernamentales se han quedado obsoletas en el mundo moderno. Internet y la globalización han cambiado el planeta y al gigante asiático, y al igual que ha pasado en muchos países árabes o incluso europeos, existe cada vez una mayor brecha entre gobierno y ciudadanos. El propio presidente chino, Hu Jintao, hizo énfasis en su discurso conmemorativo del nonagésimo aniversario en que las raíces de muchos de los errores del Partido habían estado en su falta de conexión con la realidad. El actual inmovilismo del PCCh no encaja demasiado bien con el dinamismo de la sociedad china.

Aunque no se habla abiertamente de una democratización (actualmente fuera de la agenda política), diferentes intelectuales, periodistas e incluso políticos de primer orden (entre ellos el primer ministro Wen Jiabao), han defendido en los últimos años una mayor apertura del régimen. Uno de los académicos que con más ahínco pide reformas es Yu Jianrong, un investigador de la Academia de Ciencias Sociales que no deja de defender un mayor control sobre el gobierno y el respeto a la ley para acabar con la corrupción y defender a los más desfavorecidos, especialmente a los campesinos.

Muchos expertos también piensan que son necesarios cambios estructurales para que el país pueda seguir avanzando económicamente. El gran reto de China es abandonar el actual modelo de crecimiento basado en las exportaciones y la mano de obra barata para conseguir una economía con mayor valor añadido y empresas competitivas a escala global. O, como se suele decir, pasar del made in China al invented in China. Hu Shuli, una de las periodistas económicas más famosas del país, no deja de repetir en su nuevo grupo mediático, Caixin, que sin cambios estructurales (políticos, culturales, legales, etc.) el país se puede quedar atrapado en su actual nivel de desarrollo.

Todas estas dudas que se ciercen sobre el PCCh se han intensificado debido a la falta de un sostén ideológico que aglutine a la población. Desde que en 1978 el Partido comenzara a abandonar en la práctica las teorías marxistas, éste se ha quedado desnudo sin un armazón de principios que pueda convencer a la población. La reciente solución ha sido promover un nacionalismo chino que el Partido Comunista pueda liderar, y aunque esto se ha conseguido parcialmente, también se ha convertido en un arma de doble filo que podría volverse contra el PCCh.

Para llenar el actual vacío ideológico, otro grupo de políticos ha defendido en los últimos años una especie de vuelta sentimental al maoísmo. Entre los líderes más destacados de esta tendencia está Bo Xilai, hijo del histórico dirigente Bo Yibo y actual secretario de Chongqing, quien ha organizado campañas multitudinarias para recuperar las canciones y películas rojas de los 50 y 60. A esta tendencia se han sumado también otros hijos de revolucionarios chinos, que forman un influyente grupo dentro del PCCh y podrían buscar una vuelta a los principios marxistas del Partido. Aunque es probable que estos movimientos sólo sean intentos populistas por ascender en el poder, la previsible llegada en 2013 a la presidencia de Xi Jinping, que forma parte de esta misma facción, podría provocar una vuelta a los valores comunistas como solución para llenar el actual vacío moral del Partido.

A sus 90 años, el PCCh se ve una vez más en la obligación de transformarse. En todo este tiempo, el Partido Comunista de China ha pasado de promover la revolución y la igualdad social a defender la estabilidad, el estatus quo y el desarrollo económico. Si en sus orígenes atacó a burgueses y empresarios, en la actualidad éstos son sus principales defensores. Aunque conquistó el poder gracias al apoyo del campo, hoy en día su sostén está en las ciudades más ricas. En los actuales tiempos de confusión y redes sociales, el PCCh tendrá que transformarse una vez más si quiere sobrevivir. (Tomado de FP en Español)

(*) Daniel Méndez es coordinador de la página web ZaiChina.
Foto: AFP/Getty Images

21 de junio de 2011

Reflexión: “Utopía del siglo XXI” (21-06-2011)


Reflexión: “Utopía del siglo XXI” (21-06-2011)

“En este momento, la mitad de la humanidad vive con menos de dos dólares diarios. Evidentemente, la responsabilidad no es de esos tres mil millones de personas. No hay una voluntad de suicidio tan extendida. Los informes más recientes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional reconocen que el crecimiento no es suficiente para el desarrollo, sino que tiene que ir acompañado de unas políticas de reparto. Sin embargo, el discurso institucional no viene acompañado de acciones prácticas”.
Francisco José Alonso Rodríguez.

Imagen: Internet

17 de mayo de 2011

Reflexión: “Equidad de Género”. (17-05-2011)


Reflexión: “Equidad de Género”. (17-05-2011)

“Primero abordemos la equidad de género. El nuevo contrato social del siglo XXI debe tener en su núcleo el principio de la equidad de género. El contrato tiene que reconocer la habilidad de las mujeres para comprender los problemas y sus soluciones. Y hasta que estemos incluidas en todos los aspectos, la humanidad no será capaz de deshacerse de todas las cadenas que continúan atándola”.
Cora Weis

Imagen: Internet

2 de enero de 2011

Un pasaporte, un salvoconducto - Por Yoani Sánchez

Un pasaporte, un salvoconducto
Por Yoani Sánchez
Generación Y

Tiene apenas treinta y dos páginas y una sobria cubierta azul. El pasaporte cubano parece más un salvoconducto que una identificación. Con él podemos saltarnos la insularidad, pero su tenencia tampoco garantiza que logremos tomar un avión. Vivimos en el único país del mundo donde para adquirir dicho documento de viaje hay que pagar en una moneda diferente a la que se reciben los salarios. Su costo de “cincuenta y cinco pesos convertibles” significa para un trabajador promedio guardar el sueldo íntegro de tres meses en aras de conseguir ese librito de filigrana y hojas numeradas.

Sin embargo, en este principio del siglo XXI ya no es tan inusual encontrar a un cubano con pasaporte, algo raro en los años setenta y ochenta, cuando sólo unos pocos elegidos podían mostrar uno. Nos volvimos un pueblo inmóvil y los pocos que salían iban en misión oficial o camino al exilio definitivo. Cruzar la barrera del mar era un premio para los fieles y la gran masa de los “no confiables” no podía ni soñar con dejar atrás el archipiélago. Afortunadamente, eso cambió gracias quizás al arribo de turistas que nos contagiaron la curiosidad por el afuera o por la caída del campo socialista que puso al gobierno ante la evidencia de que ya no podría regalarles “viaje de estímulos” a los más leales.

Ahora, en cuanto consiguen nacionalizarse en otro país, mis compatriotas respiran aliviados de contar con otro documento de identificación que les devuelva el sentido de pertenencia a algún lugar. Unas breves páginas, una carátula forrada en piel y el escudo de otra nación, pueden hacer la diferencia. Mientras, el librito azulado donde dice que nacieron en Cuba, queda escondido en la gaveta, a la espera de que algún día sea motivo de orgullo y no de pena.

*Aprovecho para contar que la oficina de Inmigración y extranjería mantiene retenido mi pasaporte desde mi última solicitud de permiso de salida. ¿Habré pasado a ser una indocumentada?
Foto: Generación Y

2 de junio de 2010

La indolencia es un mal de gobierno, no de pueblos - Por Lic. Amelia M. Doval


La indolencia es un mal de gobierno, no de pueblos


Por Lic. Amelia M. Doval
Miami, Fl - 01.06.2010

La vagancia es un mal en mentes ociosas y con poca proyección social. Vagos son los que poseen almas indolentes y de escazas aspiraciones. Humanos que acortan el espacio de sus deseos limitándose unicamente a querer lo que pueden alcanzar con levantar la vista, seres que despiertan de los sueños para evitarse caminar rumbo a ellos porque no pueden o no saben que el mundo es de los que luchan y que las manos no son el horizontes de las aspiraciones. Antiguamente la sociedad reprimia la vagancia, en estos tiempos después de estudios minuciosos se asocia con insuficiencias físicas o condiciones sociales imperfectas.

Las crisis económicas son promotoras de la disminución de los estímulos para crear metas, anhelos. Las esperanzas disminuyen en la medida que la sociedad atribuye los fracasos a un mal general.

Con los nuevos tiempos, los hijos han dejado de valorar el sacrificio de los padres porque éstos se han dado el deber de ser buenos progenitores como una tarea sin fin, sin límites, evitándoles los amargos momentos que son necesarios para aprender que la vida es un regalo y desempacar el envoltorio es una responsabilidad personal.

Este concepto de protección se arraiga en la sociedad y  posteriormente lo reclaman también de sus gobiernos e instituciones. Lo que se obtiene fácilmente se desprecia o se pierde.Se necesita educar, no reprimir.

Un buen gobierno es aquel que disminuye los discursos impropios para demostrar que el trabajo en conjunto crea riquezas y establece condicionamientos con disciplina, respetando el desarrollo colectivo tanto como el personal. En el siglo XXI, el Universo queda a la saga, sus expectativas se debilitan y sociedades estrictamente conceptuales reestrucuturan los valores para avanzar tomando ventajas.

Ante este mapa mundial de frustaciones debemos detenernos y pensar en paises como Cuba,una isla que ha sido catalagoda por los propios y los ajenos como zona de libre producción de vagos después del 59, fecha en que la actual dictadura comenzó a ejercer un patronato mental que ha llevado a la expropiación concibiendo el desmoramiento de los preceptos morales como un condicionamiento humano. Rebatir este concepto es una tarea difícil pero, pruebas hay que el pueblo dista mucho de ser el prototipo que ha vendido el gobierno como culpables de los retrazos económicos existentes para de esa manera justificar sus malas acciones. Un pais que no produce como estado aun cuando es dueño absoluto de cuanto se tiene no puede catalogar a su pueblo como destructor o incapaz cuando lo ahoga y no le deja alcanzar las herramientas necesarias para producir, no obstante como naufragos sin islas el cubano trata de subsistir e inventar sus medios. Aunque robar es un delito capital, solo están apropiándose de lo que por derecho les pertenece y por convicción necesitan para vivir.

Cuando los absurdos mecanismos estatales abrieron la puerta para crear pequeños negocios controlados por el gobierno, la inventiva se adueñó de las calles. Este trabajador por ¨´cuenta propia¨´, tiene ante sí el mayor dilema, debe producir, pagar licencias y permisos pero no cuenta con préstamos bancarios, ni mercados legales donde obtener los productos.

Lo evidente salta a la vista, comienza el liderazgo del mercado negro, el gobierno oculta su contribución al robo con un cuerpo de inspectores que sucumben ante las negociaciones. Simple ecuación matemática que converge en un razonamiento físico, la lógica se hace negociable. Un papel de compra legal de productos, en un mercado estatal de valores triplicados,  justifica las posteriores adquisiciones en el mercado negro. Esta es la parte que el mundo ve y bajo la cual se atribuye el San Benito de vividores.

Ese producto que aparenta ser ilegal, no es para consumo fácil sino para producir otros que son en provecho de una economía que se sustenta gracias a ellos. Un saco de harina comprado de manera impropia (justificado por un antiguo papel de compra legal), representa, la materia prima para elaborar pizzas que el gobierno no vende bajo sus propiedades y los nuevos comerciantes  logran producir con maquinarias de invención popular para posteriormente vender en sus cafeterias a un  pueblo ávido de tener una vida común al resto del mundo.

Un carpintero, necesita comprar ilegalmente la madera de la zona Oriental del país a un campesino que aunque es dueño del árbol puede venderla únicamente al gobierno que establece una tarifa baja de 30 pesos cubanos por pie cuadrado. Las empresas del estado se encargan de la venta a entidades extranjeras radicadas en Cuba o para exportación (el cedro cubano es de gran valor en la indiutri del tabaco) a 1 dólar el pie cuadrado en este tratado de compra-venta estatal no se está teniendo en cuenta al pueblo.

Con lo establecido bajo la legalidad todos pierden menos los dueños absolutos de la isla que engrandecen sus arcas. Cualquiera pensaría que campesinos y carpinteros están malversando los bienes, pero no existe ley social ni moral bajo la cual una propiedad no pueda ser vendida por su dueño.

Mientras en cualquier país los propietarios de pequeños negocios son considerados estrategas pues con su riesgo personal contribuyen al funcionamiento de la rueda económica, los negociantes cubanos son valorados como crápula social, aunque existan realmente quienes tergiversan la idea y ultrajan el derecho ajeno, no es válido generalizar. Valorar al cubano que vive dentro de la isla como un vago y medir con la regla de los delicuentes a quienes abandonan su tierra, es degradar el derecho de ser dueño de tu país, estamos suponiendo que el cubano le roba a un latifundista propietarios de las almas de sus esclavos, es seguir la oración con sus propias palabras.

La vagancia puede ser un mal de algunos, una enfermedad de muchos o un arma de resistencia civil, lo que si puede quedar como frase lapidaria es que el cubano durante cincuenta años ha pisado tierra ajena, cultivado frutos de otros, creado en industrias que no le pertencen. Los de antes y los de ahora en su gran mayoría sacrifican el tener por el deber, continuan siendo una comunidad de trabajadores.
Fotografía: Contacto Magazine


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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