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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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20 de noviembre de 2011

Urnas de ultramar - Por: Yoani Sánchez

Urnas de ultramar

Por: Yoani Sánchez
Generación Y

Después de la cena se quedaron en la mesa del comedor para rellenar las boletas. Él nervioso, ella más decidida. Marcaron con cruces, a cuatro manos, mientras los niños jugueteaban en el sofá. Aquellos papeles recibidos en el Consulado español de La Habana olían a nuevo, a tinta fresca sobre el escudo de columnas y coronas. Pero lo más novedoso para la pareja resultaba el acto mismo de elegir en una lista de varios partidos, la acción de decidir entre diferentes colores políticos. Ambos, que hasta hace poco custodiaban urnas vestidos de pioneros, han emitido el primer voto desde su estrenada condición de naturalizados como españoles. Tomaron el bolígrafo con la determinación que jamás habían usado en una boleta nacional, eligieron a distancia, ya que aún no pueden hacerlo en la cercanía.

15 de julio de 2011

CUBA: Permuta la corrupción - Por: Martha Beatriz Roque Cabello

CUBA: Permuta la corrupción

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

Algunas personas aún se dejan confundir por los supuestos “cambios” de los que habla el régimen cubano y de las soluciones a algunos problemas que han estado abrumando al pueblo durante estos 53 años de dictadura. Aunque la mayoría está consciente que las propuestas gubernamentales no son precisamente la salida que necesita el país a la innumerable cantidad de dificultades que tiene acumuladas, se mantiene la esperanza de que pueda significar un inicio al camino a la libertad y la democracia.

Martha Beatriz Roque Cabello
En particular hay dos situaciones de las que se tiene buena cuenta por parte de los que detentan el poder: la compra venta de viviendas y la venta y traspaso de vehículos entre particulares.

En el primer caso se aboliría una gran cantidad de trámites burocráticos, personas cometiendo ilegalidades y también de corrupción, ya que el Estado ha ido interfiriendo en lo relacionado con las “permutas”, (un invento criollo) de forma tal que en estos momentos –incluso- hay que medir las casas para ver cuantas personas pueden vivir en ella. No se le permite a un ciudadano decidir quiénes habitan con él, ni en que espacio quiere residir y en qué lugar desea hacerlo.

Los trámites de las permutas son extremadamente engorrosos y permiten que funcionarios de la vivienda se enriquezcan, al igual que los llamados “permuteros”, todo ello basado en las restricciones que impone el propio gobierno.

En el caso de los vehículos, los negocios de compra venta se mantuvieron de forma ilegal, llevándose a cabo sin el correspondiente traspaso. Esta restricción ayudó a aumentar el precio de los que tenían transferencia, a pesar de ser más viejos. Hoy en día, los autos con más de 50 años, llamados popularmente “Almendrones” son un peligro dentro de las ciudades, ya que no tienen la forma técnica necesaria para garantizar su correcto funcionamiento, no obstante que pasan los dos requerimientos, el FICAV, conocido como “Somatón” y la reinspección de la policía de tránsito; pero todo el mundo conoce que la autorización para que rueden tiene un precio y bastante alto, incluso para los vehículos estatales.

Aquellos que compraron carros sin traspaso, cuando necesitan hacer trámites, son hasta chantajeados por los antiguos propietarios, que exigen alguna suma de dinero para ellos personarse en los lugares correspondientes.

La eliminación de la restricción de venta  para este tipo de autos y sus traspasos, los cambios de motor, que también resultan ilegales; aliviaría múltiples problemas, incluso si se reconociera la venta en el momento en que se realizó, ya que algunos de los vendedores han fallecido o abandonado el país.

El pasado 16 de diciembre de 2010, durante unas de sus intervenciones en la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro dijo: “En las relaciones entre dos individuos, no se tiene que meter el Estado, ni el Gobierno, ni nadie. ¿Por qué tenemos que meternos en la vida de la gente?”.  Dos días después, durante la clausura del evento, reafirmó lo dicho de la forma siguiente: “El Estado regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos”.

Pero, lo que se dice una vez y se hace, puede ser diferente. Un ejemplo de ello es la intervención de Raúl Castro, el 20 de noviembre de 2010, en un receso de la reunión ampliada del Consejo de Ministro, cuando se dirige a los encargados de la ejecución del acueducto de Santiago de Cuba,  expresó: “La presión por cumplir la palabra empeñada no puede inducir a cometer nuevos errores”. De lo anterior se puede concluir que para él, la palabra empeñada no tiene valor alguno.

Es por eso que de pronto la posibilidad de comprar y vender una vivienda se convirtió en: “Política para flexibilizar los trámites relacionados con la vivienda”. Recientemente la prensa nacional informó de determinados aspectos que tendrían estas transacciones.  Algunos aún piensan que habrá soluciones, sin tener en cuenta que según lo que se ha publicado, el Estado seguirá en el medio de todo, incluso el que compre la casa, el apartamento o un cuarto, tendrá que depositar el dinero en el Banco. Entonces vendrá la pregunta ¿de dónde proviene este efectivo?

En el caso de los vehículos, estará presente el pago del Impuesto sobre Transmisión de Bienes y Herencias. Para calcularlo se establecerán valores referenciales por clase y año de fabricación, que se aplicarán cuando el importe de la transacción no es declarado por las partes, o es menor que este. Lo que implica que el Estado fijará el precio de venta.

En ambos casos, para la vivienda y para los vehículos, se establece que las transacciones de transmisión de la propiedad se realizarán ante un notario, lo que implica que trasladan la corrupción existente en los diferentes niveles de la vivienda y de transporte, hacia las notarías. Todo ha quedado en una permuta.
Foto: Internet

27 de junio de 2011

Repasadores - Por: Yoani Sánchez

Repasadores

Por: Yoani Sánchez
Generación Y

Yoani Sánchez
Junio es el mes en que los alumnos finalistas se lanzan sobre los libros, los estudiantes aplicados revisan sus notas y los padres vemos peligrar el bolsillo por el pago a profesores particulares. Durante años, la existencia de estos maestros informales ha sido subestimada a la hora de hacer el balance de la educación en Cuba, pero quienes tenemos hijos en la enseñanza media bien que conocemos su importancia. Ahora mismo, si un adolescente no recibe la atención extraescolar de un repasador tiene pocas posibilidades –o ninguna- de acceder a la universidad. La enseñanza –paradójicamente– se ha privatizado, pero sin reconocerlo públicamente.

La demanda es tan alta que en estas últimas semanas de curso las casas de estos profesores freelance están abarrotadas. El costo de una hora de repaso, oscila entre 20 y 25 pesos cubanos, la décima parte de un salario medio mensual. Asistir a esas clases compensa el bajísimo nivel de los educadores de secundaria y preuniversitario, especialmente en temas como matemáticas, física, química y gramática. Pero también debe decirse que hay muchos colegiales que quieren atrapar en el último minuto el contenido al que no prestaron atención en más de diez meses de clases. La depauperación material y conceptual, el excesivo adoctrinamiento ideológico y la poca seriedad en el cumplimiento del horario escolar, pasan factura durante los exámenes finales y miles de padres están dispuestos a pagar antes que aceptar un reprobado.

La realidad se burla así de las consignas. Quienes tienen recursos pueden proveer a sus retoños de un maestro adicional; quienes no, tendrán que conformarse con enmarcar sobre la pared apenas un diploma de noveno grado. Por estos días, en la sala de un apartamento cualquiera, se ven manos que escriben apresuradamente, toman nota como nunca, guardan silencio y muestran un interés que sorprende. Son los estudiantes frente a su profesor particular, ese apoyo extra docente sin el cual no podrán llegar muy lejos. Saben que cada una de estas clases es un sacrificio para toda la familia, así que absorben las palabras, los dígitos, los teoremas. Estarán, sin dudas, un paso más adelante en la línea de arrancada, con una ventaja adicional sobre quienes nunca tuvieron un repasador.
Foto: Internet

10 de junio de 2011

¿Disidentes cuentapropistas? - Por: Martha Beatriz Roque Cabello

¿Disidentes cuentapropistas?

Por: Martha Beatriz Roque Cabello

A pesar de que el trabajo por cuenta propia no es más que una segunda vuelta con la misma imposibilidad de solución de los problemas, porque mantiene igual número de limitaciones, algunas personas con buena voluntad para resolver los males de los cubanos, piensan que es una vía de cambio en la economía. Un craso error, porque no se puede tener ni un poco de confianza en lo que hace el régimen.
Martha Beatriz Roque Cabello
Pero, van más lejos aún los que imaginan que los disidentes pueden trabajar como cuentapropistas para solucionar sus angustias financieras. Los que asumen esto como un reto, no han comprendido todavía, que la actividad por cuenta propia está politizada, igual que toda la economía y para tener acceso a ella, se necesita de avales que garanticen el apoyo a la “Revolución”, del solicitante.

Habría que tener buena fantasía para concebir un escenario en que un opositor como Jorge Luis García Pérez “Antúnez”, tuviera un “Paladar” en su casa y con las mesas llenas de comensales le dieran un mitin de repudio; o que después de que una Brigada de Respuesta Rápida haya golpeado a Idania Yanes Contreras, con las manos y las muñecas inflamadas, por la forma apretada que siempre la esposan, tuviera que arreglar las uñas de una clienta.

Las cifras que da el gobierno sobre la cantidad de personas que se han acogido al trabajo por cuenta propia, permite suponer –al buen pensador- que ha sido algo muy aceptado por la población en general; pero hay dos cosas que señalar al respeto: en primer lugar no se menciona -para nada- los que solicitan la licencia y después la devuelven en un breve plazo de tiempo, ya que no les resulta viable el negocio y también que la mayoría de los que han acudido -hasta el momento- a incorporarse a esta forma de trabajo, eran personas no vinculadas a algún centro laboral.

Habría que explicar que no todo se desarrolla igual en las diferentes provincias y municipios, cada cual tiene un “librito” propio y sobre todo, lo importante es que la gente se desespere durante el tiempo que está haciendo los trámites, que se hagan largos, para que en la misma medida que la persona esté angustiada pueda meter la mano en el bolsillo y “contribuir” voluntariamente a que las gestiones se agilicen, porque los funcionarios que están a cargo de ellas también tienen que vivir.

Quedan sin resolver numerosos problemas vinculados entre otras situaciones con el abastecimiento, que resulta prácticamente imposible a los precios mayoristas en los que hay que comprarlos, ya que no se han habilitado establecimientos preparados al efecto, a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que se hizo vigente la disposición.

Pero, en contra de este movimiento cuentapropista está la falta de circulante, que cada vez se hace sentir más, sobre todo en el interior del país y en los municipios que se alejan del que es cabecera en cada provincia. Hay poblados donde se vive en la total miseria. A esto hay que añadir los problemas del agua que también agravan la situación.

Algunos de los servicios que prestan los cuentapropistas quedarán con vida en el período que resta del año, pero los que más populares se han hecho, que son los referidos al expendio de alimentos, tienden a caer en picada. En contra de ellos hay que señalar, en primer lugar que son muchos –sobre todo en las ciudades y en particular en la capital- lo que hace que la competencia los vaya eliminando; además el abastecimiento cada día es más caro, lo que atenta frente a las utilidades, que se supone obtengan; y los impuestos, los inspectores y todo lo que está vinculado al mal funcionamiento del sistema los agobia, al extremo de liquidar a muchos de ellos.

No es solo que es obvia la imposibilidad de los disidentes de optar por el trabajo por cuenta propia, pero también después de un primer momento de auge, caerá la posibilidad de incrementar de forma exponencial, el número de personas que se acojan a este método y para el próximo año, prácticamente se habrán agotado las perspectivas y descenderá la cantidad de aspirantes.

Si el gobierno se mostrara con intenciones de cambio y modificara algunos de los aspectos que dificultan el acceso a esta modalidad, incluyendo las restricciones que hace de los oficios, entonces habría que reconsiderar lo que aquí se expone, con respecto a la población en general; pero para los disidentes con la posición actual que tiene el régimen no habrá oportunidad y mientras más hostigamiento haya, más se alejarán las coyunturas.
Fotografía: Internet

2 de enero de 2011

Un pasaporte, un salvoconducto - Por Yoani Sánchez

Un pasaporte, un salvoconducto
Por Yoani Sánchez
Generación Y

Tiene apenas treinta y dos páginas y una sobria cubierta azul. El pasaporte cubano parece más un salvoconducto que una identificación. Con él podemos saltarnos la insularidad, pero su tenencia tampoco garantiza que logremos tomar un avión. Vivimos en el único país del mundo donde para adquirir dicho documento de viaje hay que pagar en una moneda diferente a la que se reciben los salarios. Su costo de “cincuenta y cinco pesos convertibles” significa para un trabajador promedio guardar el sueldo íntegro de tres meses en aras de conseguir ese librito de filigrana y hojas numeradas.

Sin embargo, en este principio del siglo XXI ya no es tan inusual encontrar a un cubano con pasaporte, algo raro en los años setenta y ochenta, cuando sólo unos pocos elegidos podían mostrar uno. Nos volvimos un pueblo inmóvil y los pocos que salían iban en misión oficial o camino al exilio definitivo. Cruzar la barrera del mar era un premio para los fieles y la gran masa de los “no confiables” no podía ni soñar con dejar atrás el archipiélago. Afortunadamente, eso cambió gracias quizás al arribo de turistas que nos contagiaron la curiosidad por el afuera o por la caída del campo socialista que puso al gobierno ante la evidencia de que ya no podría regalarles “viaje de estímulos” a los más leales.

Ahora, en cuanto consiguen nacionalizarse en otro país, mis compatriotas respiran aliviados de contar con otro documento de identificación que les devuelva el sentido de pertenencia a algún lugar. Unas breves páginas, una carátula forrada en piel y el escudo de otra nación, pueden hacer la diferencia. Mientras, el librito azulado donde dice que nacieron en Cuba, queda escondido en la gaveta, a la espera de que algún día sea motivo de orgullo y no de pena.

*Aprovecho para contar que la oficina de Inmigración y extranjería mantiene retenido mi pasaporte desde mi última solicitud de permiso de salida. ¿Habré pasado a ser una indocumentada?
Foto: Generación Y

20 de agosto de 2010

'Cuba en la Encrucijada' - Por: Roberto Rodríguez Tejera


'Cuba en la Encrucijada'

Diario Las Américas

Por los últimos 52 años los cubanos hemos insistido, más allá de toda lógica, en que algún día Cuba será libre e independiente. El momento puede que esté llegando. Depende ahora de nosotros asegurarnos de que los que sacrifican la libertad de los pueblos en nombre de una paz y una estabilidad artificial no triunfen una vez más. Estaremos los cubanos a la altura de las circunstancias? Espero que sí. El fin de los Castro se acerca: eso no esta en discusión. Estamos a punto de ver la derrota de un sistema que colapsa por el peso de los fracasos, los años y la intransigencia, y el cansancio y la desidia. Sin embargo, la desinformación del régimen, y la activa colaboración de los que debieran ser aliados y dolientes, nos impiden ver lo cercano de la victoria, que por demás, viene disfrazada para que no la podamos reconocer.

Los que nos dicen que la oposición ha sido derrotada por el tiempo, por nuestros pecados y por nuestra incapacidad, o se equivocan, o mienten para salvar los restos del castrismo. Lo que termina, lo que se agota, lo que tiene que morir, es el castrismo. Y tiene que morir para que Cuba viva. A los que nos dicen que la única alternativa que tenemos los cubanos es la reforma del modelo castrista por los mismos que lo implantaron o, en su defecto, la perpetuación del modelo en su expresión más grosera y represiva, tenemos que responderle que, cuando menos, se equivocan; que la victoria está al alcance de la mano y que la derrota no es aceptable, porque aceptarla sería aceptar el fin de un proyecto de nación que se empezó a gestar en el siglo XVIII y que todavía sobrevive a pesar del castrismo. Un proyecto de nación que insiste en que la nacionalidad es fuente de derecho y que lo cubano no lo define un proyecto político en particular.

Los cubanos que pensamos que Cuba no es ni Castro ni la revolución tenemos la obligación de no aceptar nada menos que la rendición incondicional del proyecto castrista. Todo intento de reconciliación y todo proceso de transición política tienen que comenzar por denunciar al castrismo como lo que es: una aberración política que hay que desarraigar de la vida nacional.

Sin ese requisito previo el perdón no es posible, la reconciliación sería una farsa y el futuro una quimera.

Lo que está en juego no es la victoria de un partido político sobre otro. Lo que está en juego es el mismo concepto de Nación, la posibilidad de La República. Aceptar la interpretación castrista de la nación y desde esa perspectiva comenzar la oposición a participar de un proceso de reconciliación nacional sin antes exigir ese exorcismo nacional, sería aceptar la perpetuación del Castrismo como concepto de nación.

Fidel Castro nos impuso un modo de sociedad medieval que tiene que ser desmantelado y, cuanto antes lo hagamos, mejor para todos.

La única negociación posible sería aquella que sirviera para pactar los términos y condiciones del desmantelamiento total del sistema castrista.

No nace este planteamiento de la vana soberbia que ha definido al castrismo en los últimos 50 años, ni tampoco están presentes el revanchismo ni el machismo tan característicos de este proceso y, lamentablemnte, de nuestra cultura. El futuro del país no puede ni debe estar al servicio, ni de una oposición que aspire a excluir totalmente a los que hoy están en el poder, ni tampoco de los que, al lado de los Castro, aspiren a sucederlos excluyendo del futuro de Cuba a otros cubanos.

El peligro para los funcionarios del régimen no viene de una oposición que aspira a una Cuba “con todos y para el bien de todos”. El peligro para ellos viene de las palabras y acciones de los más altos representantes del régimen, especialmente de los más recientes discursos de Raúl Castro y la reaparición de Fidel Castro.

Los funcionarios del régimen no tienen que temer al exilio, la oposición interna, o a los Estados Unidos; por ahora ni siquiera a un pueblo ya cansado y lleno de legítimos reclamos, sino a la ira, la incapacidad y el desprecio por todos los cubanos de los Castro y su equipo de gobierno, anquilosados por los años, el temor y el dogmatismo.

En 1959 Castro nos impuso a los cubanos la peor de las guerras: una guerra civil. Seguimos en guerra los cubanos porque la dictadura nunca ha querido, ni quiere, repito, ni quiere, pactar la paz con la oposición; porque no ha permitido, ni planea permitir, ninguna interpretación de país que no sea la de su proyecto. Como alternativa, nos han dado los paredones de fusilamiento, la cárcel, el destierro, o el convertirnos en no-personas dentro de un país que, por voluntad de un dictador, pasó a ser un feudo suyo y de un grupo de sus seguidores, y no la patria común de todos los cubanos.

Todo se puede pactar, todo se puede negociar entre la oposición y los funcionarios dispuestos a abandonar el régimen, para la formación de un gobierno de transición; todo, menos la supervivencia de un castrismo sin Castro. El gobierno de transición, para que sea creíble, no puede incluir a nadie que no rechace de antemano todo lo que ha representado el castrismo en la vida nacional.

Se acerca el momento en que Cuba, después de 50 años, sea gobernada por un grupo de cubanos cuyo apellido no será Castro. Si fuéramos a sintetizar la misión de ese equipo de gobierno, el gobierno de transición, habría que decir que ha de ser la erradicación del concepto castrista de nación, y la implementación, al mismo tiempo, de la metodología democrática que pueda llevar a Cuba, en poco tiempo, a su transformación en un estado de derecho basado en el ideal que nació en la manigua y creció con Martí, en una República donde “la ley primera… sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Como se ha demostrado en los últimos meses, ni la oposición interna, ni el país en diáspora, podrán ser sometidos por la fuerza, ni asumidos por la mentira y la manipulación. Tratar de ignorarlos sería condenar al fracaso todo intento de transición verdadera. Los funcionarios desencantados del castrismo que no hayan tenido responsabilidad directa en hechos de represión brutal resultan indispensables también a todo proceso de transición que, tal como lo reclama el bienestar de la nación, le cierre el paso al revanchismo y la venganza. Estos tres elementos –oposición interna, exilio y exfuncionarios limpios- están llamados a forjar la alianza que garantice el fin del continuismo, la re-fundación del estado de derecho y la rápida desembocadura en una República democrática, y es esa alianza lo único que puede ofrecer las necesarias garantías de paz para el desarrollo del proceso de transición.

Algunos, dentro de las filas de los que aspiran a suceder a los hermanos Castro, quizás crean que su supervivencia física y su supervivencia política estarán garantizadas por su habilidad para reprimir a los cubanos en la isla y por su capacidad de negociar con Estados Unidos, o sea, siguiendo, de esa forma, el modelo castrista. Confían en que la oposición será negociada por Washington. Sin embargo, se equivocan los que piensan que el gobierno de los Estados Unidos podrá imponerle a los opositores cubanos, en el exterior, o dentro del país, lealtad, sumisión y cooperación con cualquier intento de gobierno que pretenda suceder a los Castro. El gobierno de la transición deberá ser pactado de antemano e integrado por opositores y exfuncionarios desvinculados de la represión o no cesaremos, en la oposición, en nuestros esfuerzos por lograr para Cuba lo que Cuba y los cubanos se merecen: libertad política, democracia económica, y respeto pleno a la dignidad de todos los cubanos sin importar sus preferencias políticas.

Solamente la participación de la oposición en el gobierno que suceda a los Castro puede garantizar que las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos no se conviertan en una deshonrosa y costosísima capitulación política y económica para la República de Cuba.

Solamente la oposición, como parte del gobierno de transición, puede garantizar la paz social y la esperanza. Sólo la lealtad y apoyo de la oposición al proyecto de país que se quiera construir pueden ayudar a garantizarle a Cuba su soberanía y su independencia. La credibilidad ante el pueblo está en las manos de los opositores. Sin el aporte de la oposición, los cambios económicos serían solamente oportunidades para la desestabilización del gobierno y la pérdida de la paz social. El tiempo se acaba y la crisis es de tal magnitud que ni la represión, ni la voluntad que tiene la oposición para que los cambios se realicen de forma pacífica y pactada, pueden garantizar que el pueblo tenga la paciencia y la tolerancia para continuar esperando. Si la violencia se desata, nadie puede garantizar nada.

Para que Cuba sobreviva la guerra que se inició en 1959, esa guerra tiene que terminar. Llegó el momento de pactar la paz: sin los Castro y sin el castrismo. Entre cubanos.

Ningún cubano deberá ser fusilado, ni encarcelado, ni declarado apátrida, ni traidor, ni agente de gobierno extranjero alguno, ni perseguido jamás, ni obligado a vivir fuera de Cuba, por defender una idea política. Todo esto hay que desterrarlo del futuro de la nación.

Tenemos que pactar una paz basada en la posibilidad de una patria para todos: para la oposición, para los exfuncionarios del régimen, para los negros, para los mestizos y para los blancos, para los exilados políticos y para los inmigrantes económicos, para los creyentes y para los ateos.

Se podrán abrir las cárceles para dejar salir presos politicos, antes se ha hecho. Pero mientras no digamos todos juntos ¡NUNCA MAS!, esas cárceles se pueden volver a llenar. Una meta indispensable tiene que ser la de no más presos políticos; no más presidio político.

Se podrá dejar de perseguir a los cubanos por sus ideas, por practicar una religión en específico, por su raza o por sus preferencias sexuales, pero hasta que la cultura de intolerancia y el carácter dogmático del castrismo no sean condenados por todos, no se comenzarán a erradicar esas taras que el propio castrismo nos quiere legar.

Se podrá insistir en el principio martiano de “dígase cubano y se habrá dicho todo” y seguiremos cultivando una metáfora, imprescindible como meta, pero que no se ajusta a la realidad de ayer, ni a la de hoy.

Es hora de plantearse como parte imprescindible del proyecto nacional la integración de la poblacion negra en los asuntos económicos y políticos. Esto requiere que todos hagamos desde ahora un compromiso serio, concertado y bien financiado en su momento por parte del estado cubano para ayudar a la población negra, tan pronto comience la transición, a despegar económicamente con las mismas oportunidades de éxito que los blancos con familia en el exterior o los que han ocupado trabajos en áreas dólar.

Si queremos paz social, unidad nacional y una transición exitosa después del castrismo, la poblacion negra tiene que ser incorporada desde el primer momento. Esto no admite demora.

Cuba, por su insularidad y geografía, requiere unas fuerzas armadas modernas, profesionales y listas para enfrentar los retos del siglo XXI. Igualmente requiere órganos de seguridad provistos con los instrumentos técnicos y jurídicos necesarios en una sociedad moderna.

Sin embargo, para que esas instituciones puedan obtener el respeto del pueblo y el respaldo de la oposición, el gobierno de transición, una vez establecido, debe ordenar inmediatamente la exclusión de los órganos de seguridad y defensa del país de los represores y de los agentes políticos del estado, así como de los mandos que hayan colaborado con las autoridades políticas en detrimento de esas instituciones.

Nunca más la tortura, el abuso, ni la violación de los derechos humanos deben tener cabida en organismos cuyo objetivo es defender al pueblo, y no reprimirlo.

Es requisito indispensable que se eliminen del Código Penal y de los códigos civiles actualmente vigentes las limitaciones políticas, de reunión, de libre expresión y de acceso a los medios de comunicación, así como cualquier otra limitación que impida echar a andar el proceso de participación de todos los sectores interesados en la transición, además de eliminar inmediatamente el papel rector del Partido Comunista en los asuntos del país. De igual manera, se necesita que el gobierno de transición asuma a los cubanos que vivan en el exterior y a los hijos de estos como parte de la nación, reconociéndoles iguales derechos políticos y legales que a los cubanos que vivan en el territorio nacional. La Nación supera la geografia nacional, y eso es indispensable reconocerlo de inmediato.

Para lograr la necesaria legitimidad, el gobierno de transición deberá disolver de inmediato la Asamblea Nacional del Poder Popular y convocar a elecciones nacionales para establecer un cuerpo legislativo verdaderamente representativo, independiente y legítimo, eliminando toda restricción en el proceso de postulación y posterior selección de los ganadores. Ese cuerpo legislativo, libremente electo y representativo de todos los ciudadanos, incluyendo a los cubanos en la diáspora, debe de ser la máxima autoridad en los asuntos legislativos del país y, de forma soberana, debe legislar los cambios legales necesarios para garantizar el éxito de la transición.

El futuro se nos hace presente mucho más rápidamente de lo que pensamos. Entender e identificar desde ahora y, si es posible, fortalecer a elementos dentro del régimen que aspiren a superar el castrismo una vez que comience la transición, es indispensable, así como lo es también el aislamiento de pequeños, pero poderosos, grupos de intransigentes que nos quieren imponer el continuismo.

Nos encontramos los cubanos, nuevamente, en una encrucijada muy parecida a la que tuvimos que enfrentar en 1959. Por una parte una dictadura a punto de colapsar y como remedio, en ese momento, como alternativa de futuro, tuvimos que escoger entre el castrismo o el socialismo democrático de las fuerzas progresistas. El resultado Uds. lo conocen, no hace falta abundar.

El error, la imposición, la manipulación, la conspiración, como ustedes quieran llamarle, nos ha costado muy caro: 52 años de dictadura. Quizás, porque el tiempo no está de nuestro lado, un error ahora puede ser fatal para la República. A los que nos quieren imponer un castrismo reformado, confiando en su interpretación del tiempo, o su poder económico, o sus intereses personales o económicos, o simplemente porque se creen derrotados por un régimen que los intimida y manipula aún desde su tumba, tenemos que decirle que el momento de Cuba es ahora. Que el desmonte del castrismo no es negociable, así lo quieran algunos en Washington, en el Vaticano, en Miami o en La Habana.

No es por unos pocos, ni para unos pocos: es para todos y, para siempre, que Cuba, tiene, debe y va a renacer. Y permítanme terminar diciendo, como Agustín Tamargo, y en la mejor tradición del cubano que ni se rinde ni pierde la fe: Cuba primero, Cuba después, y Cuba siempre.

25 de junio de 2010

Cuento pequeño para salvar a un pueblo grande - Por Lic. Amelia M. Doval



Cuento pequeño para salvar a un pueblo grande

Por Lic. Amelia M. Doval
Miami, Fl 

Imaginar es el arte de pensar y proyectar los hechos como ocurrirían en la realidad. El bravío mar que separa las dos Cubas, sirve de colofón para establecer, en calma y sosegadamente, un encuentro entre al menos cuatro cubanos representantes de varias ideas. Tratando de responder y preguntar sobre el futuro de la isla, decidieron establecer un camino para alcanzar un mundo mejor. 

Los cuatro elegidos son un nacido en Cuba después del 59, en contraposición con un nacido antes de esa fecha con tiempo suficiente para haber vivido las dos etapas aunque apoya la dictadura. Sin sus cuestionamientos no podremos entender lo nefasto de un gobierno que se sostiene por el apoyo de su crueldad. 

El exilio tiene sus representantes definidos entre los que salieron hace años cuando la historia no había abiertos los caminos que ahora se vislumbran y otro que hablará por los más recientes, llegados después de haber pasado una parte de su vida tratando de sobrevivir. 

Fantaseando respecto a la cordialidad  los cuatro se saludaron entendiendo que en este encuentro puede quedar definido un concepto sobre el porvenir del país. Como nunca podría faltar un moderador el quinto visitante, imparcial y preocupado por abrir la nombrada puerta de la felicidad, un niño. Un ser indefenso, preparado para asumir la vida,  marcado entre dos variantes; quedarse en la isla sin más expectativas que el sueño de irse o lograr escapar y vivir soñando con volver a su patria. 

La primera pregunta, provoca una reflexión que para algunos es habitual, para otros un dilema. El futuro de Cuba aún a 51 años de gobierno es totalmente incierto, se han presentado planes anuales, quinquenales, proyectos, prespectivas, deseos, se habla de cambios en las estructuras de gobierno, se expulsan ministros, entran otros. Militarizan al país, se firman convenios, se cierran y se abren mercados, se condena al campesino, al intermediario, al productor, al consumidor en fin se habla mucho pero, concretamente no hay solución. La pregunta es, si los campos de Cuba son fértiles, si es una isla que por lógica el mar le puede servir de fuente de alimento, si el clima es favorable. ¿por qué se pasa hambre, por qué el pueblo no tiene sal, azúcar, alimentos básicos, por qué el campesino abandona la tierra?¿por qué, es lo primero, no hay respuestas para tantas preguntas? 

Todos, como cubanos, tienen una valoración diferente desacertada o no pero, el niño sagaz, desprejuiciado y con visión de futuro concluye.

- Con un sistema totalitario, sin propiedad privada, sin interés de producir. Un pueblo explotado, con miopia política, cansado del dia a día, descontento, agotado de un gobierno de mentiras decide sentarse a esperar. Lo más denigrante es reconocer que el gobierno para demostrar su onnipotencia le ha inculcado al pueblo la idea de dependencia total. Le roba la iniciativa, utilizando el miedo, la coacción mental  corporal y como conclusión culpa, vendiendo la imagen de vagancia, a un pueblo que su único delito es estar débil por cargar una culpa ajena-todos se miran con certeza este pequeño sabe pensar. 

El viejo, comunista o partidiario siempre declara  a favor de sus ideas que antes de la revolución había pobres, desalojo, analfabetos y la revolución terminó con ellos.

El joven que aún vive en Cuba responde casi en un grito, -si, supongamos que dices la verdad pero, ¿a qué precio?¿qué nos cuesta esa política?.-interrumpido por quien nació allí pero ahora vive fuera, puede documentarse y comparar las dos realidades.

Disculpen, analicen algo, primero hubo desalojos es cierto ahora también los hay en el campo , en la ciudad solo basta con que el gobierno determine que quiera algo para que se tome el derecho de expropiar bajo sus leyes. Analfabetos hubo, las condiciones socio-económicas y culturales de aquella época lo propiciaban, ahora es una escolarización sin educación sino comprueben en aulas, entrevisten maestros. Antes había clases sociales ahora hay gobernantes dueños del país, el pueblo, sus riquezas, su ganancias y un puñado de cubanos que viven en la ilegalidad para sobrevivir, el resto casi el 95% en la total pobreza. Antes había clínicas, policlínicas, hospitales, médicos. Ahora hay trabajadores de la salud mal pagados, vendidos como mercancia, y vetustas construcciones que sirven de puesto médico. 

Un Señor mayor cuyas  canas guardan la sabiduría y su voz la decisión de encontrar respuestas rápidas para poder disfrutar del triunfo, pide la palabra y sin mirar a nadie pregunta.

-Si usted que se fue, y aquel que aún vive están inconformes ¿por qué no se quedó y luchó?¿por qué no derrocar el gobierno?esa es la única manera.

Es cierto-dicen los dos jóvenes a la vez- sería lo ideal!! ¿Dónde está la lista de voluntarios, dónde están las armas, dónde el dinero necesario para comprar la traición de los más cercanos al gobierno, dónde la voluntad de apoyarnos, dónde está todo lo que se necesita?.

El niño sabiendo que la discusión se puede acalorar y este no es el fin declaró que la reunión era para encontrar un punto en común. - todos tienen la razón desde su visión. A usted que apoya el gobierno le concedo el derecho de dudar porque sería excelente si pensara un poco en lo siguiente. Un gobierno tiene la responsabilidad y el deber de dirigir a su pueblo sobre las bases justas. Un gobierno que se prostituye, abusa de sus ciudadanos, no le confiere identidad, ni futuro. Mostrar la mentira como argumento final. Es ante todo un mal padre de familia pues no sabe dirigir con buenos métodos.  Su sistema es obsoleto, gastado y mal oliente. El pueblo tiene derecho y el deber de expulsarlo aunque para ello necesita la ayuda y el apoyo de quienes pueden o deben unirse, no importa si piensan o no bajo la misma ley- 

Todos están encantados cómo un ser tan pequeño puede razonar con tanta certeza. Esto sólo lo explica la experiencia que da observar desde abajo la grandeza, callar e ir razonando. 

Ahora-dice el niño- para concluir esta primera sesión dejemos algunas preguntas claras que deberíamos hacernos todos- 

¿Por qué la juventud prefiere huir, enajenarse, pensar en otras cosas antes de enfrentar al gobierno? 

¿por qué el pueblo siente el peso del hambre, el desespero y continúa sin gritar, salir a la calle? 

¿por qué permitimos llegar a 50 años de fallido mandato? 

¿por qué el mundo no entiende la lucha del pueblo cubano? 

¿por qué es más fácil criticar que tratar de entender? 

¿por qué el ejército cubano no se siente responsable de defender a su pueblo? 

¿por qué nos hacemos tantas preguntas y tenemos tan pocas respuestas? 

¿por qué llegamos a otras tierras y nos olvidamos del sufrimiento? 

¿por qué siempre nos culpamos, criticamos, valoramos  para no llegar a una conclusión final? 

¿por qué no entendemos que tener partidos, líderes, proyectos es algo necesario? 

¿por qué no practicamos la democracia, el respeto y el sentido de lucha? 

¿por qué aún existen personas que viviendo en la miseria no piensan en el cambio? 

Al final les quiero dar las gracias-dijo el pequeño- porque haber podido reunirnos es una señal de reconocernos, de comenzar a estrechar los lazos entre nosotros. Preguntas hay muchas, respuestas no tantas. Comprender que diferente ubicación geográfica, edades dísimiles,  pensamientos encontrados no nos hace más o menos cubanos. Cubanos somo los que entendemos que el país necesita un cambio.  De pequeños pasos se hace una escalera. 
Fotografía: Internet 

23 de junio de 2010

El país de los sueños rotos - Por Lic. Amelia M. Doval


El país de los sueños rotos


Por Lic. Amelia M. Doval 
Miami, Fl

Andar por las calles de la Habana es recorrer un Universo de desgracias,  voluntarias carencias educativas provocadas  por una apatía  general como respuesta a la mala dirección generada por un gobierno de dudosa identidad. 

Después de la crisis de los años 90, la presencia de felinos callejeros disminuyó grandemente pues muchos lo consideraban un alimento, comparándolo con la carne de conejo. Para una cultura no relacionada con estos gustos, consumir esta variante alimenticia se consideró la máxima expresión del desespero que devino en lo que hoy en día a determinadas personas les está resultando curioso, una ausencia notable de gatos en las calles. 

En estos momentos la situación se ha tornado dificil para un animal que siempre resultó ser el más privilegiado de todos por su atractivo, fidelidad y gracia a la hora de ganarse la atención de los niños. El perro, ese compañero habitual es rechazado porque la ausencia casi total de alimentos para la población deja sin opciones a las pobres mascotas. Las familias se ven frente a la disyuntiva de abandonarlos porque no hay cómo alimentarlos o mantenerlos famélicos dentro de sus hogares lo que pudiera provocar una pandemia con la proliferacón de enfermedades asociadas a los malos cuidados y el hambre. 

Los basureros son la opción callejera discutida entre estos indefensos y hambrientos animales con los buzos, personas que viven de la caridad pública pues no reciben ayuda del gobierno. En Cuba no existe un organismo cuya función sea ayudar a los desamparados pues, según su política esta categoría no es válida en el ´´desarrollo´´ social del país.

La miseria dentro de la miseria agrupa a los abandonados, a los enfermos mentales y en un paso más abajo a los que un tiempo fueron recibidos con alegría en las casas y ahora se rechazan con una oración ´´si no hay comida para uno como los alimentamos a ellos´´. 

Una infancia sin juguetes siempre ha sido una preocupación, una advertencia y un acto de crueldad hacía los pequeños que crecen sin poder disfrutar el valor de la fantasía. Recibir desde temprana edad la cruda realidad del abandono, la tristeza y el desespero no porque se provenga de una familia disfuncional en el comportamiento sino porque el destino marcó el nacimiento en un país sin opciones, bajo un gobierno totalitario y criminal.

Crecer en una familia de médicos, ingenieros, graduados de facultad de letras, arte. Hombres y mujeres de comportamiento intachable, estudiosos, trabajadores, correctos, educados no es sinónimo de holgura económica ni de aprendizaje ante la vida. Es  semejante a desamparo social, sueños frustados, decepciones. 

Personificar la vida es dividir en etapas el desarrollo lógico del ser humano. En Cuba la exacta descripción de las etapas de crecimiento están marcadas por la cantidad y calidad de sueños robados. Juguetes y mascotas son privativos, regalos inalcanzables para niños que crecen en un mundo donde se desamparan las expectativas, se recrudece el miedo, el hambre y la imposibilidad de pensar con lógica positivista es evidente cuando la realidad mostrada no va más allá de la indigencia impuesta. 

Cuba, en cincuenta años de escalofriante dominio de los Castros  ha tenido renombrados desaciertos pues ha demostrado científica y categóricamente que la escasez provoca un hambre de sueños, porque no se puede desear lo que no se conoce. La penuria de ideas prolifera proporcionalmente a la carencia de patrones, aumentando la incapacidad de pensar. Desventura y desgracia son sinónimos de cubanía post castro.

El infortunio de haber nacido después del 59 en sombrias tierras, doblegadas por la fuerza de la maldad hacen almas desdichadas y cuerpos miserables a los que se les ha robado el espíritu de lucha porque se les mutiló la voluntad. Así se describe una radiografía panorámica del ambiente social dentro de la isla, entenderlo es tarea dificil, cambiarlo debe constituir una prioridad para cada hombre o mujer que sienta el peso de la nostalgia y la necesidad de devolver la patria a sus verdaderos dueños: los cubanos.
Fotografía: Internet 
Contextus Libertad de Palabra y Opinión

18 de junio de 2010

Carta de ciudadanos cubanos a congresistas norteamericanos



Carta de ciudadanos cubanos a congresistas norteamericanos

Cuba, 30 de mayo de 2010.

A: Honorables Sres. Congresistas de los Estados Unidos de América.
Honorables Miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.
Congreso de los Estados Unidos de América.
Washington. DC.

De: Personas que forman parte de la sociedad civil de Cuba.
La Habana, Cuba.

Honorables señoras y señores:

Los miembros de la sociedad civil cubana que suscribimos esta carta a título personal, hemos sabido que actualmente Uds. están considerando un proyecto de ley (H.R. 4645) que levantaría las restricciones de viajes a Cuba para todos los estadounidenses, y facilitaría la venta de productos agrícolas a la Isla.

Este proyecto de ley tiene como título: “Ley de reforma a las restricciones de los viajes y promoción del comercio”, tenemos entendido que cuenta con el apoyo de Republicanos y Demócratas en el Congreso. Sabemos además, que para que esta iniciativa sea considerada por el pleno, primero tendrá que ser aprobada por el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.

Conocemos que importantes Organizaciones No Gubernamentales apoyan este proyecto de ley. Solo mencionaremos algunas: La Cámara de Comercio de los EEUU, el Buró de Agricultura de los EEUU, Amnesty International, Human Rights Watch, la Conferencia de Obispos Católicos de los EEUU, el Cuba Study Group y muchas otras organizaciones de derechos humanos.

Compartimos la opinión de que el aislamiento del pueblo de Cuba beneficia a los intereses más inmovilistas del gobierno, mientras que la apertura sirve para informar y empoderar a los cubanos y ayudar a un mayor fortalecimiento de nuestra sociedad civil.

Valoramos la experiencia de que todos los países occidentales, incluyendo a los EEUU, favorecieron la apertura y los intercambios con todos los países de la antigua Europa oriental. Estamos seguros de que el aislamiento no facilita las relaciones de respaldo y solidaridad de personas y grupos alrededor del mundo que están a favor del cambio hacia la democracia en Cuba.

A este respecto queremos recordar aquella memorable exhortación hecha en 1998 por el Papa Juan Pablo II quien había experimentado en su propia vida este tipo de sistema totalitario: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.

Al paso del tiempo hemos comprobado que el régimen cubano no se abre plenamente ni al mundo ni a los propios cubanos porque a lo que más teme es a la apertura, a la libertad de comercio y a la libre empresa, al flujo de información y a la comunicación directa entre los pueblos.

Los que se oponen a este proyecto de ley, alegan que levantar estas prohibiciones representaría una concesión al régimen cubano y constituiría una fuente de ingreso de divisas que podría ser utilizada para reprimir al pueblo. También argumentan que, dadas las incesantes violaciones de derechos humanos y los repetidos actos de repudio, el levantar estas prohibiciones sería como abandonar a la sociedad civil cubana.

Es verdad que últimamente se ha incrementado la represión y la violación sistemática de los Derechos Humanos de forma cruel y pública. Es cierto que estos fondos también podrían utilizarse para sostener e incluso agravar esta represión.

No obstante, creemos que si los ciudadanos de los Estados Unidos, como los del resto del mundo, aumentaran su presencia en nuestras calles y pudieran visitar a los familiares de los presos políticos y otros miembros de la incipiente sociedad civil cubana, podrían: en primer lugar, ser testigos presenciales de los sufrimientos del pueblo cubano; en segundo, sensibilizarse aun más con la necesidad de los cambios en Cuba; y en tercer lugar, ser puentes solidarios y cercanos para favorecer la transición que deseamos muchos cubanos.

Esta presencia solidaria, el apoyo directo y otras muchas posibilidades de intercambio, usados eficazmente, y en la dirección deseada, en lugar de dejar abandonada a la sociedad civil en Cuba, podría fortalecerla de manera significativa. De igual forma facilitar aún más la venta de productos agrícolas podría contribuir a aliviar las penurias alimentarias de la población.

Por encima de todo esto, creemos y defendemos que el respeto a todos y cada uno de los Derechos Humanos para todos, es y debe ser una prioridad absoluta sobre cualquier decisión política y económica, y que ninguna restricción de cualquiera de esos derechos puede ser justificada por motivos económicos, políticos o sociales. Creemos que los derechos se defienden con derechos.

Como viajar libremente es un derecho de todo ser humano, apoyamos la aprobación de este proyecto de ley. El actual gobierno cubano ha violado siempre este derecho y, en los últimos años, esgrime a su favor que el gobierno de Estados Unidos también coarta la libertad de viajar a sus propios ciudadanos. Aprobar esta ley, eliminaría además, esta espuria justificación.

Por último, Honorables Sres. Congresistas, tenemos la firme convicción de que los problemas de Cuba y su camino hacia la libertad y la democracia son responsabilidad y tarea de nosotros los cubanos y cubanas que vivimos en la Isla, en comunión con los que sufren el exilio en la Diáspora y aman igualmente a la Nación que todos formamos.

En el mundo de hoy todos los pueblos de la tierra se interrelacionan, aun cuando se trate de sus decisiones soberanas. Este sentido de responsabilidad con nuestra querida Patria y de fraternidad universal, nos anima a comunicarles respetuosamente nuestras opiniones con relación a este proyecto de ley que, aunque es competencia de los norteamericanos, está relacionado con Cuba.

Agradecemos su atención y respeto.

A continuación la lista de ciudadanos cubanos que firman esta carta a título personal, entre los que se encuentran presos políticos, bibliotecarios independientes, bloggers, periodistas independientes, editores de revistas, clérigos, intelectuales, artistas, animadores de la sociedad civil y miembros de organizaciones políticas


1 Juan Juan Almeida García
2 José Alberto Álvarez Bravo
3 Silvio Benítez Márquez
4 Juan Carmelo Bermúdez Rosabal
5 Servando Blanco Martínez
6 Félix Bonne Carcassés
7 Luis Cáceres Piñero
8 Claudia Cadelo de Nevis
9 Leonardo Calvo Cárdenas
10 Eleanor Calvo Martínez
11 Marcelo Cano Rodríguez
12 Cecilio Dimas Castellanos Martí
13 Miriam Celaya González
14 Francisco Chaviano González
15 Hortensia Cires Díaz
16 Martha Cortizas Jiménez
17 Manuel Cuesta Morúa
18 Roberto De Miranda Hernández
19 Gisela Delgado Sablón
20 Reinaldo Escobar Casas
21 Oscar Espinosa Chepe
22 Guillermo Fariñas Hernández
23 Guedy Carlos Fernández Morejón
24 Juan Carlos Fernández Hernández
25 Karina Gálvez Chiu
26 Livia Gálvez Chiu
27 Margarita Gálvez Martínez
28 Julio César Gálvez Rodríguez
29 Joisy García Martínez
30 José Luis García Paneque
31 Juan del Pilar Goberna
32 Ricardo González Alfonso
33 Iván Hernández Carrillo
34 Maikel Iglesias Rodríguez
35 Irene Jerez Castillo
36 Yusnaymi Jorge Soca
37 Eugenio Leal García
38 Miriam Leiva
39 Gloria Llopis Prendes
40 Olga Lidia López Lazo
41 Yasnay Losada Castañeda
42 Luis Ricardo Luaces
43 Juan A. Madrazo Luna
44 Ainí Martínez Valero
45 Katia Sonia Martínez Véliz
46 Ricardo Santiago Medina Salabarría, presbítero
47 Manuel Alberto Morejón Soler, presbítero
48 Félix Navarro Rodríguez
49 Jorge Olivera Castillo
50 Pablo Pacheco Ávila
51 Leonardo Padrón Comptiz
52 Héctor Palacios Ruíz
53 Gustavo Pardo Valdés
54 Yisel Peña Rodríguez
55 Ana Margarita Perdigón
56 Arturo Pérez de Alejo
57 Juana Yamilia Pérez Estrella
58 Tomás Ramos Rodríguez
59 Soledad Rivas Verdecia
60 José Conrado Rodríguez Alegre, presbítero
61 María Esperanza Rodríguez Bernal
62 Lázaro Rosales Rojas
63 Elena Rosito Yaruk
64 Yoani Sánchez Cordero
65 Fernando Sánchez López
66 Elizardo Sánchez Santa Cruz
67 Mayra Sánchez Soria
68 Pedro Antonio Scull
69 Sergio Abel Suárez García
70 Virgilio Toledo López
71 Dagoberto Valdés Hernández
72 Wilfredo Vallín Almeida
73 Alida Viso Bello
74 Liset Zamora
*************************************

 Medellín, Colombia - Junio 2010 

Compatriotas. 

Reciban los 74 mi admiración por su valentía al reconocer la necesidad de terminar de una vez con la manipulación del mal llamado bloqueo. 

Con pundonor y sabiendo de existen detractores que se oponen a su gestión ante los congresistas estadounidenses, estoy de acuerdo con los argumentos que ustedes exponen y sé que es el sentir de la mayoría de cubanos honestos dentro y fuera de Cuba. 

Quedo a sus órdenes y cuenten con mi modesta solidaridad y apoyo moral. Asimismo, están abiertas las puertas del Proyecto Contextus para puedan exponer sin restricciones sus puntos de vista. 

Abrazo y afectos desde el alma con los mejores pensamientos. 

¡Viva Cuba Libre! 

Pablo Felipe Pérez Goyry
Director, Editor y Analista Sociopolítico Independiente.
Premio de Periodismo 2008,

PROYECTO CONTEXTUS:
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Fotografía: Internet 

Libertad de Palabra y Opinión


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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