Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

2 de agosto de 2011

!Hay que tomar partido! - Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

!Hay que tomar partido!

Por: Sergio Esteban Vélez Peláez

En estos días, cuando ya avanza la dinámica de las campañas a alcaldías, gobernaciones y entes colegiados departamentales y municipales, he estado conversando con numerosos amigos escritores, artistas y trabajadores de la cultura. Y me ha sorprendido negativamente darme cuenta de que muchos de ellos no muestran interés alguno hacia la contienda electoral que se avecina y son tibios e indiferentes a la hora de evaluar los perfiles y realizaciones de los candidatos. Ni siquiera parece que les importara quién será el líder escogido para comandar los destinos de Medellín, especialmente los de los asuntos culturales y educativos, que son aquellos por los cuales debemos velar los defensores de la cultura como herramienta para la paz.
Sergio Esteban Vélez Peláez
La cultura no puede ser indiferente ni ignorante ante la problemática de la ciudad; los gestores culturales debemos sensibilizarnos con nuestra realidad y ser activos participantes en la búsqueda de soluciones para una mejor situación de los habitantes de una urbe tan importante como la nuestra. Es necesario que nos comprometamos con la construcción de la Medellín megalópolis cívica, culta y líder por la que tanto trabajaron nuestros emprendedores ancestros. ¡No seamos reacios a asumir posiciones en cuanto a lo público! ¡Hay que tomar partido! Y la mejor opción que hoy encontramos es la que nos ofrece Aníbal Gaviria Correa.
Los intelectuales y artistas estamos hastiados de politiqueros y corruptos promeseros. Por eso, nos esperanzamos y vislumbramos una luz en la figura de Gaviria Correa. Porque Aníbal no es promesas: es obras, y de su gestión incansable todos somos testigos. Su labor social, cultural y de defensa de la vida y de los derechos humanos ha sido exaltada y reconocida a nivel nacional e internacional y no es gratuito que haya sido elegido como el mejor gobernador de Colombia. Vivimos entonces un período admirable que nos llevaba a sentirnos orgullosos de nuestra administración.
La brillante trayectoria y las ejecutorias de este administrador de empresas especializado en Harvard son prenda de que, bajo su orientación, Medellín volverá a ser el motor de Colombia y recobrará el liderazgo que durante tantos años nos llenó el alma de entusiasmo.
La gente no olvida que durante la gobernación de nuestro personaje se realizaron innumerables obras públicas extraordinarias, se dio vivienda digna a más de 100.000 familias paisas (gracias al programa VIVA) y se gestaron procesos educativos y culturales de altísima importancia, que no mencionamos hoy, por falta de espacio, pero a los cuales nos referiremos con detalle en columnas posteriores. Me permito, sin embargo, recordar rápidamente que, gracias a la visión de Aníbal, no solo se ampliaron muy notoriamente los cupos educativos en todo el Departamento, sino que, para que los niños más pobres de nuestras comunidades tuvieran mejor disposición para el aprendizaje, se estableció la provisión cotidiana de alimentos a más de 250.000 niños antioqueños beneficiarios del Programa de Mejoramiento Alimentario y Nutricional de Antioquia, MANÁ, creado por ese mártir de la paz que fue Guillermo Gaviria Correa y consolidado por su hermano Aníbal, en su sobresaliente período de gobierno. Valga la pena recordar que este programa de las administraciones de “Una Antioquia Nueva” acaba de ser exaltado con uno de los más honrosos premios de la ONU.
Paradójicamente, en nuestro país, en los procesos de desarrollo intervienen muchísimas personas de distintos estamentos y entidades y cuando las obras alcanzan su culminación ya los gestores han cedido su lugar de gobernantes y han pasado a impulsar otras realizaciones, por lo que muchas veces los reconocimientos recaen sobre sus sucesores y se ignora quién fue el verdadero artífice de estas obras y programas.
Es preocupante que a las más altas posiciones del Gobierno Municipal accedan personajes que no conozcan verdaderamente las circunstancias de Medellín y no tengan experiencia en gestión pública. Aníbal Gaviria ha estudiado mejor que nadie las condiciones de nuestro entorno, y su experiencia y la alta categoría de su inclusivo equipo de trabajo nos llevan a estar seguros de que, bajo su guía, Medellín ascenderá hasta la posición internacional a que tiene derecho y que, con su acendrado plan de gobierno, podremos dar debidas soluciones a los problemas sociales que hoy tanto nos angustian. [Fuente y foto: Blog personal Sergio Esteban Vélez Peláez: http://www.sergioestebanvelez.com/article-hay-que-tomar-partido-82634978.html]

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