21 de septiembre de 2011

Reflexión: El estoicismo y la benevolencia

Reflexión: El estoicismo y la benevolencia

Bertrand Russell
El lugar del estoicismo en la vida ha sido, quizás, un poco subestimado en épocas recientes, en especial por los educadores progresistas. Cuando la desgracia amenaza, hay dos modos de hacer frente a la situación: tratar de
evitar la desgracia o decidir resistirla con fortaleza. El primer método es admirable cuando se puede emplear sin cobardía; pero el último es necesario, pronto o tarde, por cualquiera que no esté preparado a ser esclavo del miedo. Esta actitud constituye estoicismo”.
El estoicismo, contrariamente a las primitivas filosofías puramente griegas, es emocionalmente estrecho, y fanático, en cierto sentido; pero también contiene elementos religiosos, de las cuales el mundo sentía la necesidad y que los griegos parecían incapaces de proporcionar”.

Estos pasajes ponen claramente de manifiesto las contradicciones inherentes a la ética y a la teología estoica. Por una parte, el universo es uno solo, rígidamente determinista, en el cual todo ocurre como resultado de las causas anteriores. Por la otra, la voluntad individual es completamente autónoma, y ningún hombre se puede ver obligado a pecar por causas exteriores. Esto es una contradicción, y hay una segunda íntimamente unida a ella. Como la voluntad es autónoma, y sólo es buena la voluntad del virtuoso, un hombre no puede hacer bien o mal a otro; por lo tanto, la benevolencia es una ilusión”.

Fuente: ‘Diccionario del hombre contemporáneo’. Santiago Rueda, Editores. Buenos Aíres. 1963.
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