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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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18 de julio de 2011

"Final de ciclo”... ¿Principio de qué? - Por: Federico Mayor Zaragoza

"Final de ciclo”... ¿Principio de qué?


Por: Federico Mayor Zaragoza
abarrero@fund-culturadepaz.org

Federico Mayor Zaragoza
Hoy publica "El País" un Editorial "especial", diciendo que se ha llegado al "final de ciclo" y que deben realizarse elecciones anticipadas sin dilación. Incluso noviembre les parece tarde. ¿A qué vienen tantas prisas? ¿Cómo se justifica la oportunidad nacional e internacional de tanto apremio? Con la que está cayendo en Estados Unidos y en Europa en términos económicos, con el acoso de los mercados a la acción política, con el desprestigio de los poderes mediáticos, con la total incapacidad de grupos plutocráticos (G-8 o G-20) en la gobernación mundial, con problemas tan graves como Libia, Siria,...

Pero, sobre todo, ¿qué previsiones hay en España al "final de ciclo"? ¿Lo mismo que en Portugal, que en el Reino Unido, que en Grecia, que en Italia... es decir, mayores recortes, más privatizaciones, obediencia total al "gran dominio" (militar, económico, energético, mediático...)? ¿Cuál es la alternativa en España? ¿Existen, de verdad, programas de soluciones posibles? Porque las "pruebas" de los gobiernos en varias Comunidades Autónomas son -por su excesivo gasto, corrupción, etc.- poco edificantes.

Creo, sinceramente, que ha llegado el momento de, con toda seriedad, alejados de las prisas y desinformaciones de tantos medios de comunicación partidistas, con responsabilidad de Estado, representando a los ciudadanos españoles que son también ciudadanos del mundo, urgidos por reponer los principios democráticos donde los globalizadores situaron pautas mercantiles, se sienten y analicen conjuntamente los grandes retos, olvidando por un momento diferencias y ambiciones, como cuando se trata de un paciente que requiere cuidados intensivos, y decidan qué puede hacerse realmente a escala local, nacional, europea y global.

Que consideren, con la objetividad que requiere el caso, de qué manera puede España contribuir a resolver los colosales problemas -alimenticios, sociales, medioambientales...- que representan el "final de ciclo" de un sistema que ha intentado -¡con cuántos "efectos colaterales" nocivos!- llevar las riendas del destino común. Y ahora -como sucedió en 1989 con el régimen soviético -se derrumba con estrépito sin que se hayan concordado, con la seriedad que exigen las generaciones venideras, las fórmulas aplicables para la construcción de un mañana a la altura de la dignidad de todos los seres humanos.

No es bueno, no es bueno ni conveniente, en momentos de grandes decisiones, de lucidez y enfoques colectivos, que "espinas" individuales enturbien la mirada hacia el futuro.

"Final de ciclo" global... ¿Y luego?

"Final de ciclo" local... ¿Principio de qué?

Ser o no ser. Esta es la cuestión...
Foto: Internet

5 de julio de 2011

¿Hasta cuándo, Catilina…? - Por: Federico Mayor Zaragoza


¿Hasta cuándo, Catilina…?

Por: Federico Mayor Zaragoza
 
¿Hasta cuándo toleraremos que sean “los mercados” –por cierto, ¿quiénes son, exactamente, los mercados?- los que manejan la agenda de un mundo a la deriva, preocupados sólo por la economía en lugar de hacerlo por la justicia y la ética?
 
Federico Mayor Zaragoza
¿Hasta cuándo llegaremos al borde de la revolución -como en Grecia- estrujando lo indecible a los más vulnerables y desposeídos cuando los del “gran dominio” exhiben sus beneficios y se atribuyen cuantiosos estipendios?
 
¿Hasta cuándo reduciremos aceleradamente el déficit haciendo imposible cualquier recuperación laboral, social y económica?
 
¿Hasta cuándo nos ceñiremos al euro regulado como se debe frente a otras divisas desreguladas –y con máquinas de hacer billetes- como no se debe?
 
¿Hasta Cuándo seguiremos comprando productos procedentes de una deslocalización excesiva, guiada por la codicia, que no originan trabajo local ni contribuyen al bienestar de los ciudadanos “nativos”?
 
¿Hasta cuándo seguiremos confiando en instituciones financieras carentes de transparencia y con fondos en paraísos fiscales?
 
¿Hasta cuándo aceptaremos que grupos oligárquicos como el G8 o el G20 sigan intentando infructuosamente gobernar el mundo en lugar de proceder, con la urgencia y la lucidez exigibles, a la refundación de un Sistema eficaz de las Naciones Unidas?
 
Etc, etc…
 
¿Hasta cuándo?
Foto: Internet

4 de julio de 2011

La hora de “los pueblos” - Por. Federico Mayor Zaragoza

La hora de “los pueblos”

Por: Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza
Por fin, “los pueblos” están empezando a tomar en sus manos las riendas del destino común. Las maquinaciones del Gran Dominio –financiero, militar, energético, mediático– comienzan a ser contrarrestadas por millones de voces hasta ahora desoídas y acalladas. Son los estertores de un sistema que, liderado por el presidente Reagan y la premier Thatcher, sustituyó los principios de justicia social, dignidad humana, libertad y solidaridad por el mercantilismo puro; las ayudas, por préstamos en condiciones draconianas; la cooperación internacional, por explotación; y las Naciones Unidas, por una oligarquía plutocrática (G-6, G-7, G-8…)

En todos estos años, la mayoría de los países fueron cayendo en la trampa de la “globalización”, y los intereses a corto plazo fueron ocultando, en el apogeo de la expansión neoliberal, el deterioro medioambiental, las burbujas económicas, la impunidad en el espacio supranacional con inadmisibles tráficos de toda índole, personas incluidas; el incremento de las asimetrías sociales; la deslocalización fundamentada en el “todo vale”… Todo ello aderezado con invasiones como las de Kósovo o Irak, basadas en la discrecionalidad y la mentira, sin contar con la autorización del Consejo de Seguridad.

De pronto, en momentos en que el gasto militar alcanzaba diariamente los 4.000 millones de dólares al tiempo que morían de hambre más de 60.000 personas, llegó la quiebra del sistema financiero en EEUU y su inmediato “rescate”. No había dinero para los Objetivos del Milenio, para la lucha contra el hambre y la pobreza extrema, ni contra el sida, pero, de pronto, aparecieron torrentes de fondos para salvar del naufragio a los mismos financieros que habían provocado la catástrofe. El Gran Dominio, restablecido, vuelve a las andadas y ha decidido aplicar a los países de la eurozona los mismos “ajustes” que durante décadas aplicó a los países en desarrollo: recortes, despidos masivos, privatizaciones a mansalva…

Sin embargo, desde los primeros años de la década de los noventa se viene fraguando el cambio radical que podría hacer posible que el siglo XXI sea el siglo de la gente. Desde el origen de los tiempos, unos cuantos hombres han mandado sobre el resto de los hombres y de las mujeres. Los ciudadanos no han tenido más opción que obedecer, ofreciendo sin discusión hasta su propia vida cuando quienes ostentaban el poder así lo requerían. Las elecciones han representado un importante adelanto, pero su “formalización progresiva” ha llevado, junto a una notoria desinformación de la ciudadanía, a democracias muy imperfectas, donde los ciudadanos son contados en las elecciones, pero luego no son tenidos en cuenta.

Pues bien, cuando la tecnología de la comunicación empezó a permitir la exposición libre –por internet y los SMS de la telefonía móvil–, estaba claro que la participación no presencial sería el gran factor de transformaciones de hondo calado. Mediante los mismos avances tecnológicos se está procurando distraer a “los pueblos”, mantenerlos como espectadores impasibles, como receptores permanentes. Pero han sido ya muchos, y serán muchos más en el futuro próximo, los que vayan incorporándose a la gran plaza mundial del ciberespacio, a la gran Puerta del Sol, desde donde pedirán, como Blas de Otero, “la paz y la palabra”. Sus voces, expresadas serena y pacíficamente, ya no podrán ser desoídas.

Esta capacidad va acompañada de una conciencia global y de un conocimiento de la realidad a escala planetaria que permiten no sólo conocer las precariedades de los demás, sino apreciar lo que cada uno posee. Los ciudadanos del mundo se van dando cuenta de que pueden modificar las formas de gobernación mundial y hacer frente a los poderes que siempre han deseado, desde sus altos pedestales, mantenerlos atemorizados y silenciados.

Así, en Irán, China, Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria, Italia o Reino Unido hubo concentraciones importantes, especialmente en el caso de la Primavera Árabe, movilizadas desde el ciberespacio, y el 15 de mayo se inició en España la reunión de los indignados, que respondían así a la provocación del lúcido nonagenario Stéphane Hessel. Urgidos, pero sin violencia, los ciudadanos, especialmente los jóvenes, están planteando con propuestas concretas una auténtica reformulación de la democracia. “Situaciones sin precedentes requieren soluciones sin precedentes”, ha escrito Amin Maalouf, y me gusta repetirlo. Ha llegado el momento de la reacción popular, de formular propuestas muy concretas e innovadoras que respondan a los “esfuerzos creadores” que Robert Schumman reclamaba en 1950 para la Europa comunitaria que iniciaba su andadura.

Reforma inmediata de la Ley Electoral, supresión de los paraísos fiscales, rechazo a los servicios de los bancos que utilizan esos medios de evasión, transición urgente desde una economía de especulación a una productiva, desarrollo global sostenible, son algunas de esas propuestas. Otras son la autonomía europea en seguridad, con sus propios observatorios y mecanismos de calificación y decisión económica; el inaplazable desarme nuclear, y refundación de un sistema de Naciones Unidas como interlocutor único, dotado de toda la autoridad necesaria para resolver conflictos como los que hoy intentan –con efectos colaterales inadmisibles– abordar infructuosamente los periclitados G-8 o G-20. Todo esto podría ser realidad en poco tiempo. *Artículo publicado en "Público", 2.07.11.
Foto: Internet

27 de junio de 2011

Antes era la amenaza de los golpes de Estado. Ahora de los golpes de “mercado” - Por: Federico Mayor Zaragoza

Antes era la amenaza de los golpes de Estado. Ahora de los golpes de “mercado”

Por: Federico Mayor Zaragoza

(D. Leonel Fernández, Presidente de la República  Dominicana).

Federico Mayor Zaragoza
Los golpistas tradicionales, aunque con frecuencia azuzados desde  el exterior, son locales y se les conoce o pueden ser identificados. Frente a  ellos es posible adoptar medidas preventivas y correctoras, por bien urdidas que  estén sus acciones.

El “mercado” en cambio, es un poder sin rostro. Es fruto de una  gran cesión de atribuciones –no sólo económicas- en procesos de privatización  que tan ponderados han sido por los voceros y beneficiarios de la globalización  como el remedio de todos los males y han resultado ser, cuando se han excedido  en magnitud y competencias, males de muy difícil remedio. Poder sin rostro y sin  arraigo, tentacular, que representa al “gran dominio” (financiero, militar,  energético y mediático), que acosa a la democracia e impide una política social,  con maniobras especulativas inadmisibles, sin la pretendida regulación y  desaparición de paraísos fiscales, marginando a las Naciones Unidos (grupos  plutocráticos G8, … G20, con la Organización Mundial del Comercio situada  directamente fuera del ámbito de la ONU) y actuando con total impunidad en el  espacio supranacional (tráficos de toda índole, mafias, pabellones “ficticios”  en barcos mercantes, deterioro medioambiental descontrolado…  ).

En resumen: Estados débiles y “mercados”  fuertes.

Si no se acomete resueltamente una refundación del Sistema de las  Naciones Unidas, dotándole de la representatividad y autoridad que es ahora más  necesaria que nunca; si no se realizan en la Unión Europea rápidas acciones de  emancipación y tienen lugar los “esfuerzos creadores” a los que aludía Robert  Schumann en 1950; si no se procede con prontitud y eficacia a propiciar Estados  fuertes y asociaciones regionales compactas y solidarias… la deriva del mundo  será imparable.

Y es que no se pueden sustituir impunemente los valores de justicia  social por el interés mercantil; no se puede gobernar eficazmente desde la  dependencia y sumisión frente a la insaciable voracidad de los  “mercados”.

Que nadie se engañe: mientras no se enderecen radicalmente las  tendencias actuales a escala planetaria, las promesas de crear empleo y  propiciar bienestar a los ciudadanos hoy tan atribulados serán pura demagogia  para encaramarse en el poder… y, al día siguiente, seguir sometidos a los  “golpes de mercado”.

Crear empleo, ¿cómo? ¿Ajustando todavía más –como pide de nuevola Unión  Europea a Grecia, al borde de la quiebra y de la revolución? ¿Recortando también  más el empleo público y las grandes obras de infraestructura? ¿Privatizando  todavía en mayor grado las últimas empresas estatales devenidas económicamente  eficientes? ¿Vendiendo incluso –en África, en el Egeo-  territorio?

O los Estados reaccionan de una vez y ponen orden y plazos en lo  que haya que cambiar; eliminan el lavado de dinero; ponen en marcha sus propias  agencias de calificación y observatorios a escala regional; confieren autoridad  moral y fuerza real al Sistema de las Naciones Unidas… o los Estados irán  sucumbiendo a los “golpes de mercado”, de los que nos advierte lúcidamente el  Presidente Leonel Fernández.
Foto: Internet

25 de abril de 2011

URGENTE: Siria, Yemen... Es apremiante reforzar a las Naciones Unidas como máximo interlocutor ahora... y no después! - Por: Federico Mayor Zaragoza

URGENTE: Siria, Yemen... Es apremiante reforzar a las Naciones Unidas como máximo interlocutor ahora... y no después!

Por: Federico Mayor Zaragoza

Insisto en este tema  porque, desde hace tiempo, los países "hegemónicos", apiñados en el G-8 o G-20  han fracasado estruendosamente -¡a qué precio de vidas y sufrimientos!- en el  ejercicio de unas funciones que sólo las Naciones Unidas, apoyadas por todos los países sin excepción,  podrían llevar a buen término, demostrándose su capacidad no sólo resolutiva  sino preventiva.
Federico Mayor Zaragoza - Nobel de Paz

Sobre todo, preventiva...  porque la "marea virtual” -lo he escrito muchas veces y reescribo ahora- ya no se detendrá. Después de -o  durante- los países árabes vendrán los países hoy acosados por los "mercados",  que siguen impidiendo, con una economía de especulación, corrupción y guerra, la  realización de las políticas sociales por las que tantos años hemos  luchado.

Prevenir, esclarecer los  confusos horizontes actuales -porque se ve que nadie manda "democráticamente" en  el mundo y que la plutocracia está abocada a una inmediata desaparición- para  que, en poco tiempo, las asociaciones regionales (EE.UU., EU, Liga de Países  Árabes, OUA, UNASUR...) vuelvan a tener sentido y espacio en un mundo que ahora  necesita recuperar sin demora los valores éticos y ejercer sus  responsabilidades sociales, medioambientales, alimentarias,...  antes de que los oprimidos y marginados, que desean la transición de la  fuerza a la palabra, no desesperen y decidan, ellos también, utilizar la fuerza.

No  es posible seguir en el desconcierto que reflejan las siguientes informaciones  de estos días:

-"Los países del Golfo  negocian la inmunidad para el presidente yemení", (artículo de Ángeles Espinosa  en "El País", 22 de abril). ¿Qué países? ¿Qué garantías para los insurgentes?  ¿Quiénes pueden respaldar estos acuerdos?...

-"La  estrategia de la OTAN en Libia" (artículo de Enrique Vega en "Público", 22 de  abril). La operación Protector Unificado pretende no sólo impedir el triunfo  militar de Gadafi sino, especialmente, que no aumente el territorio que  actualmente controla... con especial atención a Bengasi, sede de las compañías petroleras, que deben seguir  exportando crudo."Proteger a los  civiles", dice la Resolución de las Naciones Unidas. ¿Incluye a los civiles  "rebeldes" o sólo a los "no combatientes"?...

-  "Gadafi propone -Laura L. Caro, en "IDEAL" de 21 de abril- comicios libres en  seis meses si la OTAN pone fin a la operación militar”... ¿A quién lo propone?  ¿Cuáles son los cauces diplomáticos utilizados y su  veracidad?...

-  "Siria simula una apertura democrática", de Enric González en "El País" de 20 de  abril...
Todas estas noticias nos  llevan a reafirmar el convencimiento de que es absolutamente imprescindible que,  con toda celeridad, se llegue a un interlocutor válido con el apoyo de todos  los países, especialmente los que más se han distinguido en sus empeños  "globalizadores" en los últimos años.

Está  muy claro que no se aceptarán más agencias de calificación al servicio de "el  gran dominio" ni se seguirán comprando productos de países que, olvidando su  pasado solidario, se erigen ahora como "puristas étnicos", como sucede en el  caso de Finlandia.

Sólo  juntos, aunque muy diversos, podremos cambiar el curso de los acontecimientos.  Sólo las Naciones Unidas. Sólo con una renovada autoridad, particularmente  moral, se podrán regular los flujos financieros, eliminar los paraísos fiscales  y ordenar el espacio supranacional, hoy poblado de siniestros traficantes que  actúan en la mayor impunidad.

No  permitirán que países que ahora acusan al dictador libio, con razón, sigan -con  la mayor sinrazón y codicia irresponsable- llenando los arsenales de armas de  "última generación" de otros “potenciales” autócratas.

Juntos, podemos. La  respuesta urgente es: Naciones Unidas.
Foto: Internet

22 de marzo de 2011

¡Hacer la paz y no la guerra! - Por Federico Mayor Zaragoza

¡Hacer la paz y no la guerra!

Por Federico Mayor Zaragoza
fedmaza@gmail.com
http://www.federicomayor.blogspot.com/

Federico Mayor Zaragoza - Premio Nobel de la Paz
Nueva lección para dotar a las Naciones Unidas de la autoridad que es indispensable para el cumplimiento a tiempo de su misión, que es "evitar el horror de la guerra".

Los actuales poderes, que sólo conocen el empleo de la fuerza, las llaman siempre al final -cuando se las llama, como ahora, que es mejor que marginarlas como sucedió en Irak- cuando ya no queda más remedio que hacer la guerra.

El G8 y el G20 deberían desaparecer de una vez del escenario internacional, porque sólo sirven para llegar tarde, mal y nunca.

Si hubieran, hace 20 días, respaldado unánimemente a las Naciones Unidas, se habría negociado la paz porque todos los países del mundo están en contra de la brutal reacción de Gadafi. Ahora ya sólo queda emplear, una vez más, el lenguaje de las bombas. Eso sí: como hace muy pocas semanas todos se afanaban en vender armas al "dictador", las que se usan por uno y otro bando son las mismas y se conocen bien...

Acabemos de una vez con la vergüenza que producen unos gobernantes "saltimbanquis" que, sin brújula ni rumbo, un día abrazan y al siguiente repudian. Y es que, aunque no quieran reconocerlo, se trata de una crisis sistémica y lo que deben hacer, si más aplazamientos, es darle la vuelta a la gobernación mundial, con valentía y lucidez, pasando del G20 al G-196, a todas las naciones... porque todas sufren las consecuencias de la plutocracia actual.

No podía consentirse lo que estaba pasando, es cierto. Nadie puede disparar impunemente sobre el pueblo... pero donde era necesaria la determinación política de utilizar con apremio y unanimidad el cerco diplomático y económico, se utiliza la contundencia -de resultados siempre imprevisibles y con notables "efectos colaterales"- de la fuerza.

Con la misma diligencia con que hace un mes vendían armas sin sonrojo ahora llevan a cabo acciones bélicas. Es preciso aprender la terrible lección y tomar medidas para que no se repita este oprobio.

Miren lo que está pasando en Bahrein y Yemen. ¿No es ya tiempo de acabar con el sueño hegemónico de Reagan y Thatcher, y de los grupos plutocráticos, para volver a unas Naciones Unidas de las que se fueron y hacerlas rápidamente, fuertes, eficientes y respetadas por todos?
Fotografía: Internet

17 de marzo de 2011

Solo unas Naciones Unidas fuertes... y unidas!, podrían... - Por Federico Mayor Zaragoza


Solo unas Naciones Unidas fuertes... y unidas!, podrían...

Por Federico Mayor Zaragoza

    • Ser un interlocutor válido y eficiente, representando a todos los países y no a unos cuantos (Unión Europea, OECD, Liga Árabe... cada uno, además, con antecedentes “poco ejemplares”) para intervenir –y prevenir- en casos como el que la Libia de Gadafi representa hoy dramáticamente...

Se está llegando, como era previsible, a una situación límite y se perderá, con muchas víctimas y sufrimiento, una ocasión histórica.

El G-8 y el G-20 siguen agonizando y las Naciones Unidas no reciben –ahora es el momento- el apoyo necesario para jugar el papel que sólo ellas podrían desempeñar.

    • Como única institución capaz -si cuenta con la colaboración de todos los “globalizadores” que han pretendido un poder hegemónico- de alcanzar rápidamente, siendo depositaria del compromiso universal con las generaciones venideras que no puede aplazarse ni un momento, un gran pacto mundial energético, respetuoso con el medio ambiente, para regular en adelante el consumo, uso y características de las distintas fuentes (incluyendo, en primer lugar, el petróleo y las nucleares).

    • Sólo el Sistema de las Naciones Unidas tiene la capacidad de coordinar y poner en práctica las pautas de acción apropiadas frente a las catástrofes naturales o provocadas, para la reducción de su impacto, con la tecnología y el personal capacitado para ello...

    • Sólo unas Naciones Unidas fuertes... y unidas podrían constituir referencia y arbitraje universalmente reconocido en cuestiones tan “nuevas” y apremiantes a escala planetaria como la gestión de Internet...

    • El tiempo de la globalización neoliberal, de los grupos G y del poder hegemónico ha concluido. “Los pueblos” como establece la Carta de las Naciones Unidas, están empezando a elevar su voz.
Foto: ONU


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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