Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

27 de junio de 2011

Antes era la amenaza de los golpes de Estado. Ahora de los golpes de “mercado” - Por: Federico Mayor Zaragoza

Antes era la amenaza de los golpes de Estado. Ahora de los golpes de “mercado”

Por: Federico Mayor Zaragoza

(D. Leonel Fernández, Presidente de la República  Dominicana).

Federico Mayor Zaragoza
Los golpistas tradicionales, aunque con frecuencia azuzados desde  el exterior, son locales y se les conoce o pueden ser identificados. Frente a  ellos es posible adoptar medidas preventivas y correctoras, por bien urdidas que  estén sus acciones.

El “mercado” en cambio, es un poder sin rostro. Es fruto de una  gran cesión de atribuciones –no sólo económicas- en procesos de privatización  que tan ponderados han sido por los voceros y beneficiarios de la globalización  como el remedio de todos los males y han resultado ser, cuando se han excedido  en magnitud y competencias, males de muy difícil remedio. Poder sin rostro y sin  arraigo, tentacular, que representa al “gran dominio” (financiero, militar,  energético y mediático), que acosa a la democracia e impide una política social,  con maniobras especulativas inadmisibles, sin la pretendida regulación y  desaparición de paraísos fiscales, marginando a las Naciones Unidos (grupos  plutocráticos G8, … G20, con la Organización Mundial del Comercio situada  directamente fuera del ámbito de la ONU) y actuando con total impunidad en el  espacio supranacional (tráficos de toda índole, mafias, pabellones “ficticios”  en barcos mercantes, deterioro medioambiental descontrolado…  ).

En resumen: Estados débiles y “mercados”  fuertes.

Si no se acomete resueltamente una refundación del Sistema de las  Naciones Unidas, dotándole de la representatividad y autoridad que es ahora más  necesaria que nunca; si no se realizan en la Unión Europea rápidas acciones de  emancipación y tienen lugar los “esfuerzos creadores” a los que aludía Robert  Schumann en 1950; si no se procede con prontitud y eficacia a propiciar Estados  fuertes y asociaciones regionales compactas y solidarias… la deriva del mundo  será imparable.

Y es que no se pueden sustituir impunemente los valores de justicia  social por el interés mercantil; no se puede gobernar eficazmente desde la  dependencia y sumisión frente a la insaciable voracidad de los  “mercados”.

Que nadie se engañe: mientras no se enderecen radicalmente las  tendencias actuales a escala planetaria, las promesas de crear empleo y  propiciar bienestar a los ciudadanos hoy tan atribulados serán pura demagogia  para encaramarse en el poder… y, al día siguiente, seguir sometidos a los  “golpes de mercado”.

Crear empleo, ¿cómo? ¿Ajustando todavía más –como pide de nuevola Unión  Europea a Grecia, al borde de la quiebra y de la revolución? ¿Recortando también  más el empleo público y las grandes obras de infraestructura? ¿Privatizando  todavía en mayor grado las últimas empresas estatales devenidas económicamente  eficientes? ¿Vendiendo incluso –en África, en el Egeo-  territorio?

O los Estados reaccionan de una vez y ponen orden y plazos en lo  que haya que cambiar; eliminan el lavado de dinero; ponen en marcha sus propias  agencias de calificación y observatorios a escala regional; confieren autoridad  moral y fuerza real al Sistema de las Naciones Unidas… o los Estados irán  sucumbiendo a los “golpes de mercado”, de los que nos advierte lúcidamente el  Presidente Leonel Fernández.
Foto: Internet

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