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©Pablo Felipe Pérez Goyry

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25 de noviembre de 2011

La dimensión temporal - Por: Reinaldo Escobar


La dimensión temporal

Por: Reinaldo Escobar
Desde Aquí

Desde todas partes se escuchan voces pidiéndole al gobierno que se apresure. Un editorial de la publicación católica Espacio Laical enfatiza en que las transformaciones han de hacerse con el mayor apremio posible, que ciertos ajustes no deben esperar y sugiere que ya va siendo demasiada la paciencia del pueblo. En una carta firmada por L. R. Pérez González y publicada el pasado viernes en el diario Granma su autor refleja el criterio de que es preciso imprimir un poco más de agilidad en la toma de decisiones y apresurar todo lo que sea posible. También recuerda que el pueblo es paciente, revolucionario y sacrificado en todo…”pero no nos podemos confiar”.

19 de julio de 2011

El derecho a la información en Cuba (una reflexión crítica) - Texto: Anneris Ivette Leyva


El derecho a la información en Cuba (una reflexión crítica)

Texto: Anneris Ivette Leyva
Cuba

Brindar información sistemática, veraz, diversa, que permita abordar la realidad desde todas las complejas aristas que pueda ofrecer, no constituye un favor, sino un derecho del pueblo.

Quizás en este minuto, lectores frecuentes y fuentes habituales de los medios de comunicación, puedan estar asintiendo y concordando en que sí, la información no es propiedad privada. Pero resulta que en el diario recabar periodístico en aras de obtenerla, se presentan innumerables e ilógicos escollos, en esferas muy distantes a los asuntos de secreto estatal, que obviamente precisan de un tratamiento diferenciado.

Cuestiones económicas de comprensible interés público, y que mucho ayudarían si fueran de conocimiento mayoritario —al argumentar, por ejemplo, la necesidad de ahorro, o de obtener en nuestro país lo que tan caro cuesta salir a comprar—, son todo el tiempo saeteadas por la incomprensión de muchos funcionarios administrativos, quienes parecen vivir ajenos al derecho de los ciudadanos y a la irritación que en la población causa el no explicar a tiempo los porqués de un fenómeno o medida.

"Es preciso poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo", expuso Raúl en su discurso de clausura del periodo de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, de diciembre del 2010.

Más allá de las inconformidades que provoca, la obstrucción de los canales de acceso a la información viola los principios democráticos propugnados por nuestra legalidad, establecidos en la Constitución de la República, y la voluntad política de nuestro Partido, que en sus documentos rectores viene subrayando la importancia de este tema, cuando desde su Primer Congreso en 1975, definió que "en el socialismo, forma superior de democracia, la información constituye un derecho del pueblo trabajador".

Por ello resulta increíble, y hasta enervante que, para entrevistar en su escuela a un pionero se reclame como algo imprescindible la autorización de un viceministro. O peor, que en un acto de inicio de curso, donde muchas familias van con sus propias cámaras fotográficas, el órgano oficial del Partido no pueda hacer fotos porque en algunas escuelas aducen la necesidad de un permiso ministerial.

¿Qué secreto estatal puede entrañar un reportaje sobre el cumplimiento de los planes de recape de neumáticos —de tan importante conocimiento público para demandar ahorro a las entidades y a los ciudadanos—, que su realización debe tardar días en el trajín burocrático de una aprobación, porque el director dice que debe ser autorizado y después la divulgadora señala que hace falta el asentimiento del máximo responsable de esta esfera?

¿Por qué un grupo empresarial se arroga el derecho de decidir si es interés de la entidad facilitarle a la prensa datos sobre un programa de remotorización de vehículos? Más terrible es que, tras "acceder", acotan la necesidad de consultarle sobre la realización de este trabajo al departamento de divulgación de su organismo superior, de donde la cuestión sigue saltando hacia arriba¼ , o hacia atrás.

Así, muchas solicitudes de trabajos periodísticos van a parar a la cargada mesa de directivos, porque no pocas veces fungen como todo lo contrario los supuestos viabilizadores o facilitadores comunicacionales de entidades estatales, incluyendo a los Organismos de la Administración Central y estructuras de Gobierno locales, y da la impresión de que están allí para entorpecer el flujo de la información y hasta de la comunicación.

Mientras tanto, ¿a qué se dedican nuestros medios? A "la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales", como dijo Raúl en su Informe Central al Sexto Congreso del Partido donde, sin desconocer la responsabilidad profesional que a cada periodista entraña, acotó que "a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos [los periodistas] no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados en la temática en cuestión."

"Los cuadros administrativos y políticos deben estar preparados y es útil, cuando la prensa les solicita información, que la brinden de manera responsable" estipula el Buró Político del Partido en una Resolución de febrero del 2007 "para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación masiva".

Tristemente, muchos militantes son los primeros en incumplir la esencia de tal Resolución. En tanto estas letras no ganen vida en el actuar diario, y no se respete en su justa dimensión el papel de la prensa —que en la misma medida debe incrementar su responsabilidad profesional—, el acceso a la información para el pueblo seguirá transitando por un agonizante vía crucis.
Foto: Granma

23 de mayo de 2011

Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió en España? - Por: Reinaldo Escobar

Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió en España?

Por: Reinaldo Escobar
reinaldoescobar@gmail.com
Blog Desde Aquí


Reinaldo Escobar - Cuba
Para el común de los mortales que en Cuba se informa de lo que ocurre en el mundo a través del Granma, la Mesa Redonda y el Noticiero de Televisión, en España parecía inminente la caída del capitalismo. Para muchos incluso el fantasma del quinto regimiento parecía a punto de resucitar de entre las cenizas republicanas. Los carteles enarbolados en la Puerta del Sol no dejaban lugar a dudas, las imágenes valían más que las palabras: las cámaras se esmeraban en enfocar a la gente más joven y yo diría sin rubor, a las personas más lindas, a los que mejor bailaban y coreaban los lemas del mayo madrileño.

Pero esta mañana supimos que en las elecciones locales y regionales el Partido Popular (¡esos derechistas!) habían barrido el piso con el PSOE y que el electorado español para quien el ejercicio democrático ya no es una novedad, había acudido a las urnas, si no masivamente, al menos en una proporción más elevada que hace cuatro años.

Para mayor confusión de los lectores de periódicos oficiales y televidentes cubanos, se nos advertía que las concentraciones populares antisistema habían sido convocadas usando las redes sociales que propician las nuevas tecnologías, twitter, facebook, las mismas con las que, según nos habían explicado, el imperialismo intentó derrocar al régimen de Irán y sacó del poder al mandatario egipcio.

Ahora es de esperar que los triunfadores reclamen elecciones anticipadas para liquidar definitivamente a Zapatero y su equipo, invocando, entre otras razones, las manifestaciones que desde una izquierda iracunda exigían el fin del gobierno en las plazas públicas. Puedo asegurar que nuestros comentaristas calificarán esa demanda de oportunismo político o algo parecido.

Algo falta en la explicación que nos permita comprender cabalmente lo sucedido. ¿Tendrán los españoles confusiones de igual naturaleza respecto a lo que pasa en Cuba?
Foto: Blog Desde Aquí

13 de junio de 2010

El Granma del viernes, la Cuba del sábado - Por Yoani Sánchez


El Granma del viernes, la Cuba del sábado

Por Yoani Sánchez

Quién hubiera dicho hace algunos años que el adusto periódico Granma abriría una sección que se convertiría en su parte más comentada y leída. Bajo el título de “Cartas a la dirección” salen a la luz cada viernes los escritos –enviados por lectores- que versan sobre aspectos económicos y organizativos de nuestra sociedad. Al principio, corrió la voz de que el órgano oficial del PCC pretendía tantear una Glasnost de probeta que después se extendería al resto de la prensa, pero el resultado ha sido un debate limitado, especialmente por ocurrir en un medio con una marcada tendencia inmovilista y reaccionaria.

El tono de la crítica ha ido en aumento y en ese mismo diario que nunca se ha impreso una foto en colores, aparecen ahora matices diferentes para enfocar viejos problemas. Se ha llegado incluso a hablar de “privatización” de “fin de los subsidios”, todo esto acompañado de frases tan críticas como “nuestra mentalidad estancada”  y exhortaciones del tipo “tenemos que ser realistas”. Hasta ahí, pareciera que la polémica ha logrado instalarse en una publicación que tanto contribuyó durante décadas a cercenarla; pero es mejor no dejar correr el entusiasmo. Ya en el encabezamiento de las “Cartas… ” se aclara que se trata de “opiniones con las que se puede estar o no de acuerdo”. Todo un alarde de tolerancia que quienes somos discriminados por nuestros criterios, sabemos muy bien que no se cumple para nada en la vida real.

Cuando la algarabía se deja a un lado y uno separa las palabras aparecidas de los hechos logrados, se percibe el verdadero alcance y seriedad de este espacio de discusión. Salta a la vista que hay un límite claro en cuanto a temáticas, pues nunca en todo este tiempo se han tocado puntos candentes como las restricciones migratorias, la falta de libertad de expresión, la  penalización al que piensa diferente, los presos políticos, la demanda de someter a votaciones directas el cargo de presidente o la necesidad de contar con una prensa menos plegada al aparato gubernamental. Curiosamente, las misivas aparecidas sólo se refieren al desvío de recursos, la indisciplina social, el modo de producción, la ineficiencia de algunos burócratas y el pedido de muchos de aplicar mayores controles. Esto puede estar dado porque se hace un filtrado de las opiniones o porque los propios lectores se abstienen de enviar ciertas inquietudes que saben nunca verán la luz.

Por otro lado, el Granma del viernes ha generado la falsa impresión de que la crítica es admitida y que se puede hablar “a camisa quitada”. Pero basta leer detenidamente sus líneas para constatar que hay una reverencia obligatoria a cumplir para ser admitido en el selecto grupo de los que pueden opinar. Se debe dejar caer una frase relativa a “mantener nuestro actual sistema” o dedicar un cumplido de exoneración a “los líderes históricos del proceso” y colocar una oración que reparta la culpa del desastre nacional fuera de nuestro territorio. Jamás -ni lo sueñen- se podrán leer en esas páginas de diseño anticuado las dudas que tienen mis compatriotas sobre la gestión de Raúl Castro y sobre la disfuncionalidad de este capitalismo de estado –o de clan familiar- bajo el que vivimos.

La Cuba del sábado, del martes, del domingo -esa que desborda inconformidad y angustia- apenas si se muestra en las “Cartas a la dirección”. El órgano del único partido permitido nunca difundirá a quienes no lo consideran –ni remotamente- la vanguardia de la nación. Hacerlo sería como si Saturno, tras haber devorado a sus hijos, la emprendiera contra su propio corazón.
Fotografía: Generación Y

8 de diciembre de 2009

¿Hay racismo en Cuba?


Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

El tema racial en Cuba es uno de los que menos se debate, tal vez por las apasionadas controversias que despierta. Ahora se puso sobre el tapete a partir de una protesta pública contra La Habana por parte de activistas negros de EE.UU., el Caribe y Brasil.

Tratando de descubrir cuánto racismo existe en la isla y cómo se manifiesta, BBC Mundo entrevistó a especialistas de diferentes colores políticos y recopiló distintos enfoques que, sin embargo, tienen algunos puntos de contacto.

Investigadores comunistas, opositores e independientes concuerdan en que es necesario un debate social sobre el tema, y seguran que la nación cubana no terminará de "cuajar" mientras la sociedad no reconozca el problema racial y le busque soluciones.

Lo cierto es que 130 años después de abolida la esclavitud en Cuba, los negros tienen inferiores puestos de trabajo, reciben menores ingresos, viven en las peores viviendas y son mayoría en las cárceles y una minoría en las universidades.

Curiosamente, a pesar de esta realidad, de las 17 personas negras –hombres y mujeres- que consultamos al azar en las calles de La Habana, tres no quisieron contestar y 14 negaron que exista racismo o prejuicios raciales en Cuba.

clic: Participe: ¿cuál es la realidad en su país?

¿Racismo institucional?

Pedro de la Hoz, periodista del diario oficial Granma, es además miembro de la Comisión contra el Racismo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Acaba de firmar una carta defendiendo a su gobierno de las acusaciones de los activistas negros de EE.UU.

"En Cuba no existe racismo porque no está institucionalizado. Lo que existen son prejuicios raciales", explicó a BBC Mundo y agregó que después de 500 años de racismo es lógico que sobrevivan actitudes prejuiciosas. "Lo más difícil es cambiar la cabeza de la gente".

"La Revolución creó un aparato legal que condenó el racismo, desmanteló el racismo institucional y benefició a los negros dando enseñanza gratuita y salud para todos", dijo de la Hoz pero recordó que existían "desventajas históricas acumuladas".

El periodista criticó la política aplicada por Cuba en los '80 de promover cuadros negros a los puestos de dirección. "La vía de cuotas fue un ejercicio inútil, sólo es una estadística que no garantiza el desmontaje del prejuicio", afirmó.

"Hay que debatir el tema abiertamente, utilizar la prensa y la educación, apoyándose en las investigaciones sociales que ya existen". De la Hoz sostuvo que "la nación cubana sólo estará consolidada cuando culmine su fase integrativa (de integración racial)".

Racismo "cordial"

En el otro extremo del abanico político se encuentra Manuel Cuesta Morúa, un opositor negro, socialdemócrata y activista racial. A su juicio "en Cuba hay un racismo que se manifiesta en la historia, en la cultura, en la convivencia y en el plano ideológico".

"Socialmente es un racismo cordial, la gente se lleva bien pero cada uno sabe que tiene su compartimento. Se sintetiza cuando el blanco dice: este negro es mi amigo pero nunca será mi cuñado", afirmó a BBC Mundo el disidente cubano.

Reconoció que "la Revolución eliminó las barreras institucionales que impedían que los negros accedieran al ámbito social público y extendió los programas educativos y de salud, con lo que se benefició a los más pobres, entre ellos los negros", afirmó Cuesta.

Sin embargo, sostiene que "el principal error fue suponer que un gesto político podía barrer un acumulado cultural. En 1959 deberían haber creado políticas de acción afirmativa para reducir la desventaja que tenían los negros en relación a los blancos".

"Hoy el racismo afecta estructuralmente a la nación, el 80% de la población penal es negra mientras en las universidades son un porcentaje ínfimo. Sólo con un debate en el interior de la sociedad pueden aflorar soluciones a este problema, pero sería necesario que el gobierno se abra a ello".

Dos proyectos de nación

La antropóloga María Ileana Faguada es una investigadora independiente que cree que el tema del racismo ha quedado fuera de la agenda política. Tanto del gobierno como la mayoría de los opositores, "lo daban como un problema superado".

Sin embargo, la antropóloga sostiene que "el racismo es estructural, está tan arraigado en la sociedad que ni siquiera hay legislación complementaria sobre el tema, por lo que el articulado de la Carta Magna se queda en letra muerta".

"La Revolución perdió la oportunidad única en 1959 de comenzar el proceso de la descolonización, se cometió el error de equiparar todos los problemas, incluso el racial, al conflicto de clases, no se contextualizó el marxismo a la realidad cubana", nos explica.

Faguada afirma que ahora "lo primero es reconocer que existe el problema, que es un asunto de todos y por lo tanto debe ser debatido por toda la sociedad. Hay condiciones en la población para ese debate y la necesidad es urgente".

"Hay dos proyectos de nación, uno blanco y criollo, que nos excluye, y otro en el que participa la población negra. Ese es el verdadero proyecto de nación cubana, en el que cabemos todos, algo en lo que estamos enfrascados pero que aún está por construir".

25 de noviembre de 2009

Cuba - Periodismo con fobias


Por Katia Siberia García

La Habana, Cuba

23 de noviembre de 2009


¿Qué esconden quienes rehúsan fotos y entrevistas? ¿A qué temen quienes aluden a disposiciones y autorizos para impedir que periodistas y fotógrafos de nuestros medios de prensa ofrezcan informaciones?


¿Cómo trabajar en un diario y lograr así la inmediatez; cómo hacer del derecho a la información una realidad cotidiana?


Ante tales interrogantes podrían aparecer unas cuantas respuestas, esgrimidas quizás por los mismos que creen que la prensa revolucionaria no posee suficiente inteligencia y no puede asumir responsablemente lo publicado, amén de lo objetivo y subjetivo que sazona la realidad cubana.


Incumplen, además, la resolución del Buró Político, emitida en el 2007 para incrementar la eficacia informativa de los medios de comunicación, la cual establece que "salvo el secreto militar y estatal, nadie tiene derecho a negarnos información".


Y ahí están: funcionarios casi infranqueables, solo accesibles en actos y reuniones; administrativos que se amparan en el bloqueo y el acecho enemigo; directivos que desenvainan "por cuantos y por tantos"; relacionistas públicos que entorpecen los contactos.


En una empresa de ETECSA, por ejemplo, ubicada en la avenida Vento # 551, entre Camagüey y Línea del Ferrocarril, El Cerro, no pudimos pasar a tomar unas fotos que se exhiben como parte de un plegable en todo el país. Las imágenes muestran productos ociosos y dan cuenta del buen trabajo de la entidad por despojarse de lo estancado. Ni siquiera para ilustrar los resultados logramos entrar. El jefe de Protección Física, un directivo de la empresa, una encargada de los artículos en desuso todos coincidieron en que sin coordinación, ¡nada! Hasta de la propia vicedirección mandaron "a aguantar". Ellos, muy amables, insistieron en que volviera luego, luego de la coordinación quiero decir.


En otra ocasión un reportero de Granma se vio impedido por la directora de la Secundaria Básica de Paseo y 21, del Vedado capitalino, de tomar unas fotos allí porque "debía tener autorización del mismísimo viceministro primero del MINED".


En las tiendas recaudadoras de divisas, donde todo se exhibe y está a la vista, igualmente tienen prohibido tirar fotos o acceder a información, si no se hacen "las tramitaciones pertinentes".


En los círculos infantiles ven las cámaras fotográficas como algo nocivo. Igual sucede dentro de hospitales y policlínicos, y hasta en la funeraria de Calzada y K, donde ni el propio administrador pudo dar el permiso para ilustrar una reparación constructiva, debiendo pedir "señas de arriba".


Más ilógico aún es el caso de una de nuestras fotorreporteras que no pudo atrapar la alegría del primer día de clases durante el matutino de la Secundaria Básica Juan Manuel Márquez, en Marianao. Simplemente: no estaba autorizada para revelar ese acontecimiento en las páginas del diario. Eso lo dijo, paradójicamente, la directora de la escuela, no el director de Granma.


¿Por qué los impedimentos para tomar fotos y acceder a informaciones?


El hecho de que muchos se escuden en la falta de autorizos haría pensar que al periodismo "sin permisos" le asiste una malsana fobia.


22 de octubre de 2009

Las culpas del pueblo cubano


Por Fernando Ravsberg
BBC-Cuba - 22.10.09

Me siento confundido, tantas referencias a las "gratuidades" en la prensa y los discursos oficiales, me hicieron buscar cuales son las cosas que se dan "gratis" al ciudadano. Solo encontré la seguridad social, la salud pública, la educación, el deporte y los funerales, por todo lo demás hay que pagar.

Descuento que estos 5 rubros no estén en la lista de las cosas que, según el gobierno, en el futuro costarán dinero. Por lo tanto me imagino que se están refiriendo a otros productos y servicios que resultan asequibles al bolsillo del hombre común, pero que no son gratis.

Se habla, por ejemplo, de los comedores obreros como si fueran una "gratuidad" o una "subvención desmedida". En realidad no lo son, los precios de estos almuerzos están en perfecta consonancia con los salarios que se paga a los trabajadores.

Me confunde también la insistencia de algunos periodistas reclamando la eliminación de la libreta de racionamiento, sin explicar cuáles serán las medidas económicas "que garanticen el acceso de las personas de bajos ingresos a esa canasta básica".

Es verdad que muchos cubanos pueden ya prescindir de estas subvenciones y que tienen recursos para comprar sus alimentos a precios de mercado. Sin embargo, no es menos cierto que para otros esa cuota alimentaria resulta esencial.

Una vieja amiga, ya jubilada, me explicaba hace pocos días que ella no podría comer sin la libreta y añadía que "el Estado tiene la responsabilidad de velar por nosotros mientras nos pague 250 pesos cubanos (US$10) al mes, después de haber trabajado toda nuestra vida".

No es un análisis serio acusar al pueblo cubano de mostrar "síndromes" que lo llevan a esperar todo del Estado. Ahora resulta que, según el periódico Granma, es la población y no el gobierno quien diseñó la actual estructura socioeconómica.

Pero si se van a atacar las gratuidades, justo sería empezar por el "Síndrome del Turista". Predicando con el ejemplo, los periodistas que escriben contra las gratuidades deberían renunciar a hospedarse en los lujosos hoteles de Cayo Coco, donde los encontré vacacionando.

Podrían eliminar el "Síndrome del Dirigente Viajero" y enviar al extranjero a especialistas que conozcan lo que van a comprar. Así evitarían importar barredoras de nieve o tener almacenes con equipos inservibles, como sucede hoy en salud pública.

También ahorraría mucho dinero atacar "el Síndrome de los Hijos de Papá", haciendo que estos empiecen a pagar en los cabarets, restaurantes y hoteles, en vez de limitarse a firmar la factura, como si fueran los dueños del local.

Lo que no se puede hacer es culpar a los pobres de las deformaciones de un sistema creado por los hombres que los dirigieron durante medio siglo. Si ellos se llevan los laureles por los logros de la Revolución, justo es que también asuman sus errores.

El periódico del Partido Comunista se lamenta de que "la Revolución fue desde sus inicios un torrente de justicia, que no siempre ha sido correspondido". Una vez Bertol Brech preguntó con ironía: "¿No sería más fácil que el gobierno disolviera al pueblo y eligiera un pueblo nuevo?".

En realidad, durante décadas, en Cuba existió una especie de "contrato social". El Estado pagaba bajos salarios pero mantenía un nivel de precios acorde y garantizaba el acceso gratuito de todos a la seguridad social, educación, salud y deportes.

El contrato terminó porque, en la crisis de los 90, el Estado fue incapaz de cumplir su parte. Parece una burla leer hoy en la prensa que en el socialismo cada cual recibe "según su trabajo", cuando Raúl Castro reconoció públicamente que los salarios son insuficientes.

Es a raíz de esa insuficiencia que se populariza el robo como mecanismo para completar los ingresos. Resulta lógico que el gobierno quiera revertir esa tendencia pero para ello, irremediablemente, deberá mejorar salarios y pensiones.

Algunos pasos en ese sentido ya se han dado, la liberación de los topes salariales, dinero extra a los que se quedan sin almuerzo laboral, apertura de comedores baratos para jubilados y ayudas materiales para los casos sociales.

Sin embargo, solo el 25% de los trabajadores se ha beneficiado de estos cambios. Alfredo Vázquez dirigente de la central sindical acusó a las "direcciones administrativas" de ralentizar la reforma salarial para no "afectar sus ingresos personales".

Es en ese sabotaje de la burocracia donde los periodistas encontrarán la causa de algunos de los más graves problemas del país. Pueden incluso profundizar más, pero para eso tendrán que armarse de valor y hurgar en las fallas de origen del modelo.

Enfrentarse con los que tienen poder siempre es riesgoso pero sería mucho más profesional y honrado que andar diagnosticándole síndromes al pueblo.

10 de septiembre de 2009

Cuba: Blogueros rompen el silencio cubano



Por Carlos Lauría y María Salazar Ferro*

Semana.com

Jueves 10 de septiembre de 2009


REPORTAJE ESPECIAL


Una vibrante cultura de blogueros independientes están hablando de lo que durante años tuvieron que callar. ¿Es el despertar de una nueva era de opinión o solo la antesala de una próxima represión?


Leer a diario las páginas de Granma era una experiencia frustrante para Laritza Diversent, a quien le parecía que el periódico, órgano oficial del Partido Comunista, ignoraba sus necesidades y tergiversaba su realidad. La experiencia convenció a la abogada de 28 años, radicada en La Habana, a comenzar un blog; un sitio dónde, según ella, puede expresar las frustraciones y la impotencia del pueblo cubano, al igual que sus alegrías y aspiraciones.


“Ese espacio también es de miles de jóvenes que intentan explicarse muchas cosas, que quieren otras alternativas, que sueñan tener un futuro”, indicó Diversent. “Es la oportunidad de decir lo que piensas, aún sintiendo miedo”.


A pesar de grandes obstáculos legales y técnicos, un creciente número de blogueros cubanos ha prevalecido sobre las fuertes restricciones al uso de Internet impuestas por el gobierno, logrando difundir noticias de la isla y opiniones en línea. Los blogueros, en su mayoría jóvenes de profesiones diversas, han abierto un espacio nuevo para la libertad de expresión en Cuba, mientras que brindan un rayo de esperanza para el renacimiento de ideas independientes dentro del cerrado sistema cubano.


Por lo menos 25 blogs independientes, periodísticos y actualizados en forma regular están siendo producidos por escritores cubanos, según el análisis del CPJ. Existen, además, alrededor de 75 blogs independientes enfocados en noticias o reportajes que responden a intereses más personales o familiares. Además, unos 200 blogs con aprobación oficial son producidos por periodistas que trabajan en los medios estatales, según el sitio Web de la Unión de Periodistas de Cuba.


El surgimiento del blog independiente cubano tuvo origen a comienzos de 2007, cuando aparecieron los primeros blogs escritos bajo seudónimos. Defensores de la libertad de prensa y periodistas cubanos coinciden en señalar a Yoani Sánchez, de 34 años, como la pionera de esta comunidad de blogueros. Sánchez, quien empezó a bloguear en abril de 2007, fue la primera en utilizar su firma. Su blog, Generación Y, y otros seis están colgados en el portal alemán Desde Cuba, un sitio, según su página de introducción, “para el ejercicio del periodismo ciudadano” dónde se puede “dar visibilidad a las opiniones que no encuentran un espacio en los medios oficiales cubanos ni en otras publicaciones condicionadas por requerimientos políticos”.


Puede parecer sorprendente que una cultura de blogueros haya surgido en un lugar dónde solo una ínfima parte la población tiene computadoras personales o acceso a Internet. Sin embargo, los cubanos tienen una larga tradición de periodismo en línea. Las raíces del periodismo cubano de Internet pueden hallarse en el movimiento de la prensa independiente que surgió a mitad de la década de los noventa y se expandió hasta la actualidad. A través de herramientas periodísticas básicas para hacer reportajes, los escritores enviaban sus notas por teléfono o fax a sitios Web en los Estados Unidos o Europa dónde se publicaban. Muchos fueron encarcelados en una embestida masiva del gobierno en 2003, y en la actualidad permanecen entre rejas.


El escritor Manuel Vázquez Portal, quien fue encarcelado durante la embestida de 2003 antes de ser liberado y enviado al exilio un año después, afirmó que existe un vínculo estrecho—al igual que notables diferencias—entre el movimiento de la prensa independiente de su generación y la nueva comunidad de blogueros de 2009.


Una nueva generación


A diferencia de la prensa independiente de los años noventa, compuesta en su mayoría por activistas de la oposición con fuertes opiniones políticas, los blogueros de hoy han marcado sus diferencias tanto del gobierno como de la disidencia, según Vázquez Portal y otros.


Ya sea de forma deliberada o no, los blogueros han sido astutos al no desafiar abiertamente al gobierno cubano, indicó Daniel Erikson, analista del Diálogo Interamericano, un centro de estudios radicado en Washington. “Sus blogs no han sido duros críticos del sistema o gobierno cubanos, más bien han sido espacios para intercambiar información y puntos de vista”, explicó.


Los blogueros están radicados principalmente en La Habana, dónde es más fácil acceder a computadoras e Internet que en el interior de la isla. En su mayoría jóvenes de entre 20 y 30 años de edad, son periodistas, estudiantes, profesores, abogados, artistas, fotógrafos y músicos. Algunos escriben bajo seudónimos aunque la mayoría firma con su nombre y apellido. Un análisis del CPJ de 25 blogs periodísticos encontró que están dedicados a examinar de manera crítica los problemas diarios de los ciudadanos cubanos como la falta de comida, la salud y la educación, los problemas de viviendas y la falta de acceso a Internet. Algunos escriben crónicas deportivas o de arte, y un puñado está dedicado a comentarios políticos. Diversent orienta su blog, Las Leyes de Laritza, hacia temas jurídicos para “tratar de educar a otros cubanos sobre el sistema legal del país”.


Los blogs periodísticos tratan temas que permanecen ampliamente inexplorados en la prensa oficial. En Cuba, la prensa oficial ha sido tradicionalmente la única fuente de información para la mayoría de los ciudadanos. La Constitución cubana otorga al Partido Comunista el derecho a controlar los medios de comunicación y reconoce a la libertad de prensa únicamente como “conforme a los fines de la sociedad socialista”. El gobierno tiene propiedad y control sobre todos los medios: cinco canales nacionales de televisión y varias estaciones regionales; dos agencias de noticias; una estación internacional de radio (Radio Habana Cuba); seis estaciones de radio nacionales y varias decenas de estaciones provinciales; por lo menos cuatro sitios Web; dos diarios nacionales, Granma y Juventud Rebelde; el semanario nacional Trabajadores; y varias publicaciones provinciales. Estos medios operan bajo la supervisión del Departamento de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista que desarrolla y coordina las estrategias de propaganda oficiales. Algunos cubanos escuchan transmisiones de onda corta de las estaciones de radio financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, Radio Martí y La Voz de América, al igual que estaciones de radio europeas, según las investigaciones del CPJ.


Los blogueros enfrentan diversas limitaciones legales, económicas y tecnológicas. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas y del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, cerca al 13 por ciento de la población cubana tiene acceso a Internet, aunque periodistas independientes insisten que ese número está inflado. Sin embargo, a juzgar sólo por las cifras del gobierno, Cuba tiene el índice más bajo de acceso a Internet en las Américas.


La compra de computadoras personales estaba restringida hasta 2008 cuando el nuevo presidente, Raúl Castro, emprendió una serie de reformas económicas. En mayo de ese año, el gobierno autorizó la venta a los consumidores de bienes electrónicos como computadoras personales, reproductores de DVDs y teléfonos celulares—todos productos que hasta entonces se les había prohibido comprar a los cubanos. No obstante, el precio de los aparatos electrónicos sigue siendo prohibitivo para el cubano de a pie.


Para la gran mayoría de cubanos, el acceso privado a Internet sigue estando restringido por ley. La Resolución 180 de 2003 permite obtener acceso individual a Internet únicamente a personas con Pesos Convertibles Cubanos (CUC) —una de las dos monedas oficiales en Cuba. El proveedor de Internet ETECSA, propiedad del gobierno, debe aprobar todas las conexiones. Así, en la práctica, el acceso individual a la Web está restringido en gran parte de los extranjeros, intelectuales con vínculos gubernamentales, altos funcionarios, ciertos médicos en los hospitales, académicos en las universidades y compañías que son propiedad del gobierno. Además se necesita una clave expedida por el gobierno para acceder a la Web a través del proveedor de Internet del Estado. Pero como con la mayoría de las mercancías en Cuba, las claves pueden conseguirse a precios elevados en el mercado negro.


No parece extraño, por lo tanto, que el bloguero de La Habana Iván García Quintero describa “el proceso de conectarse [a Internet] en Cuba como una onda kafkiana”. Los blogueros pueden entrar a Internet en cafés, universidades y sedes diplomáticas. Los hoteles se convirtieron en otra opción en 2008 cuando el gobierno levantó las restricciones que les prohibían a los ciudadanos acceso a lugares turísticos. Pero hasta en estos sitios, los blogueros cubanos deben enfrentarse a impedimentos prácticos y económicos. Las conexiones son sumamente lentas—periodistas extranjeros señalan que puede tardar hasta una hora para enviar dos correos electrónicos —y son muy costosas. Una hora de Internet en un hotel o cibercafé puede costar hasta 260 pesos (US$6), alrededor de la tercera parte del salario mensual promedio de un cubano. Según los blogueros, la intranet cubana es una alternativa menos costosa que, sin embargo, sólo permite acceso limitado al correo electrónico y a un puñado de sitios Web cubanos.


La embajada holandesa y la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana también ofrecen computadoras y acceso a Internet. Aunque algunos blogueros utilizan estas sedes diplomáticas, muchos expresan su preocupación ya que tener contacto con funcionarios extranjeros puede ser interpretado como una vinculación con los partidos de la oposición.


El gobierno cubano no ha puesto en práctica un sistema tan sofisticado de censura en la Web como el que utiliza China, aunque sí ha promulgado un marco regulatorio fuertemente represivo. Es uno de los pocos países en las Américas con reglas específicas de censura que, como describe el Decreto 2009 de 1996, pretenden garantizar “los intereses de la defensa y la seguridad del país”. Como con los medios tradicionales, constitucionalmente controlados por el Partido Comunista, la información en línea está restringida por una comisión interministerial encargada de regular “el uso de la información procedente de dichas redes informáticas de alcance global” y asegurar la ciber seguridad y defensa del país. Las actividades en línea están reguladas por la Resolución 179 de 2008 del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones. Según el Artículo 19, los proveedores de servicios de Internet deben “adoptar las medidas necesarias para impedir el acceso a sitios cuyos contenidos sean contrarios al interés social, la moral y las buenas costumbres; así como el uso de aplicaciones que afecten la integridad o la seguridad del Estado”.


Según Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional en La Habana, los cubanos no pueden acceder a sitios dónde se tratan temas relacionados con la disidencia o la democracia en Cuba. Sin embargo, muchos blogs independientes no están completamente bloqueados, explicó Oscar Espinosa Chepe, un periodista freelance quien fue excarcelado y bloguea, en forma ocasional, sobre temas económicos para Desde Cuba. En su lugar, el gobierno cubano cuenta con obstáculos prácticos, como el alto costo de Internet, para desalentar la lectura de blogs, agregó. “Cuando acceder a Internet es tan caro, la mayoría de la gente prefiere mirar su correo que tratar de bajar o leer blogs”, detalló Espinosa Chepe.


Varias fuentes del CPJ indicaron que el gobierno emplea a estudiantes de informática para monitorear el contenido de los blogs independientes. García Quintero los llama “una especie de policía cibernética. … Si pueden dar con la clave o con el código del blog tratan de desarmarlo”. Yoani Sánchez, por ejemplo, denunció a finales de 2008 que su blog había sido jaqueado y bloqueado por varios días. Otras fuentes también revelan que el monitoreo del gobierno altera las comunicaciones electrónicas. Laura Pollán, activista de derechos humanos y esposa del periodista independiente encarcelado Héctor Maseda Gutiérrez, señaló al CPJ en 2008 que su cuenta de correo electrónico había sido interferida como parte de la continua vigilancia que el gobierno ejerce sobre su familia.


A pesar de todas estas limitaciones, los blogueros cubanos aún encuentran formas de subir sus artículos a la Web. Escriben en casa con computadoras personales (algunas armadas con distintas partes adquiridas en el mercado negro) y guardan la información en memorias flash que llevan a cafés, hoteles o sedes diplomáticas. Algunos señalan que pueden subir la información directamente a los blogs de manera esporádica cuando pueden acceder a ellos desde la isla. Pero la mayoría envía los artículos por correo electrónico a amigos en el exterior quienes los montan a sus respectivos sitios Web. Aún así, los blogueros nunca están seguros de lo que aparece publicado en sus sitios, explicó García Quintero, quien escribe comentarios políticos y sociales. “La semana pasada escribí un post, por ejemplo, que no sé si está colgado”, comentó durante una entrevista reciente. “Muchas veces no puedo ver lo que escribo”.


La mayoría de las entradas de blog reciben decenas de comentarios, en su mayoría de seguidores en el extranjero que dejan mensajes de apoyo, o de visitantes pro-castristas que acusan a los blogueros y cuelgan links que promueven al gobierno. El tráfico de los blogs viene en gran parte de lectores en el extranjero.


De hecho, a causa de los numerosos obstáculos, el conjunto de los cubanos raramente lee los blogs independientes en Internet. “Sabemos que la gran mayoría de nuestros lectores está fuera de Cuba”, detalló Juan González Febles, reportero independiente y traductor que dirige el blog noticioso Semanario Digital Primavera. “Pero porque buscamos informar a los cubanos, a la población, siempre se buscan nuevos canales de distribución para llevarles la información”.


Para poder divulgar sus entradas dentro de Cuba, los blogueros las guardan en CDs o memorias flash que distribuyen a bibliotecas y grupos independientes. Otros imprimen, fotocopian y juntan sus artículos en publicaciones improvisadas que, según González Febles, “se pasan de mano en mano, permitiendo que el pueblo cubano tenga un mejor conocimiento sobre lo que hacen los blogueros”.


Vínculos históricos


Las autoridades no parecen haber encontrado aún una respuesta a la aparición de estos blogueros. Aunque al comienzo les prestaron poca atención, señaló el bloguero Luis Cino, se han mostrado cada vez más represivos. “Las autoridades temen todo lo que amenace el monopolio de la información” detalló Cino, quien escribe el análisis político “La Esquina de Cino” en el blog Desde La Habana.


Como método para disputar el impacto que pueden tener los blogueros independientes, el gobierno apoya a blogs oficiales dedicados a la propaganda y a dar una buena imagen de Cuba en el exterior. Dos blogs se han apropiado del nombre “Desde Cuba” con leves variaciones y están colmados de comentarios a favor de Castro y en contra de los Estados Unidos, así como vínculos a sitios Web oficiales del gobierno cubano. Uno de los blogs con más publicidad en los sitios Web cubanos es conocido como Las Reflexiones de Fidel, dónde se recicla una serie de artículos escritos por Fidel Castro Ruz para diarios cubanos desde que renunció a la presidencia.


El gobierno también hace uso de estos sitios para desacreditar a los blogueros independientes a través de acusaciones sin fundamento dónde se les acusa de recibir dinero de grupos de la oposición radicados en el exterior. Algunos blogueros independientes han sido llamados a citatorios, a otros se les han negado visas para viajar al exterior y otros han sido amenazados con sanciones a menos que dejen de informar, según las investigaciones del CPJ. “He tenido problemas desde que empecé a bloguear hace un año”, indicó Claudia Cadelo, una joven profesora de francés que escribe el blog Octavo Cerco. “Este año, hasta me citó el Ministerio del Interior y ahora siento miedo todo el tiempo”. Cadelo, quien explicó que faltó a su cita en el Ministerio del Interior por una enfermedad, examina en su blog temas de salud, injusticia legal y barreras a la educación.


El gobierno cubano ha mostrado escasa tolerancia hacia las noticias y las opiniones críticas en el pasado, como lo evidencia su dura embestida contra la prensa independiente.


A mediados de los noventa, los escritores icónicos Raúl Rivero y Rafael Solano fundaron las agencias de prensa independientes Cuba Press y Havana Press. Hasta entonces, existía poco periodismo independiente en Cuba. Rivero y Solano se rodearon de un pequeño grupo de individuos que, como los blogueros de hoy, no estaba necesariamente entrenado como periodistas profesionales pero era gente ansiosa por cumplir con el trabajo informativo y ofrecer puntos de vista distintos a los del gobierno. Este pequeño ejército de reporteros, muchos con una larga trayectoria en la disidencia política, comenzó a publicar en medios radicados en el exterior noticias hasta entonces ignoradas por la prensa oficial.


La represión gubernamental pronto se agudizó. En octubre de 1997, Bernardo Rogelio Arévalo Padrón, corresponsal de la agencia de prensa independiente Línea Sur Press en la provincia de Cienfuegos, fue arrestado por publicar informes en el sitio Web Cubanet y en Radio Martí, ambos radicados en los Estados Unidos, detallando como se transportaba carne desde Aguada de Pasajeros, dónde la gente se estaba muriendo de hambre, hacia La Habana para alimentar a la élite política. Un mes después, un juzgado provincial sentenció al reportero a seis años de cárcel por “faltar al respeto” al Presidente Castro y a Carlos Lage, miembro del Consejo de Estado y de Ministros.


Arévalo Padrón fue la primera persona encarcelada por publicar un reportaje en línea que fue luego incluido en el censo anual del CPJ sobre periodistas encarcelados en el mundo. (El periodista fue liberado en 2003 tras cumplir su sentencia completa).


Durante los próximos años, los periodistas independientes sufrieron con frecuencia acoso e intimidación y fueron encarcelados por su trabajo. La represión gubernamental llegó a su máximo en marzo de 2003 cuando las autoridades ordenaron la detención de 75 disidentes, dentro de los cuales se encontraban 29 periodistas independientes que colaboraban para medios de Internet. El siguiente mes, los periodistas recibieron sentencias de hasta 26 años de cárcel por actuar “contra la independencia o la integridad territorial del Estado” y colaborar con los medios extranjeros para “desestabilizar el país”. Veinte periodistas permanecen encarcelados hoy, muchos bajo condiciones inhumanas y lejos de sus familias. Viven con numerosas enfermedades físicas y mentales. (Otros dos periodistas fueron encarcelados desde 2003 y permanecen hasta hoy en prisión).


¿El pasado será un preludio?


El hecho que no se haya registrado una fuerte embestida contra los blogueros, advierten los analistas, no excluye la posibilidad de una eventual ofensiva de las autoridades cubanas. Algunos blogueros creen que la franqueza es el mejor remedio para evadir la vigilancia y la persecución. “Al firmar con el nombre, al decir por lo alto las opiniones y al no esconder nada, les desarmamos sus oscuras maniobras de vigilancia,” Sánchez escribió en su blog.


“Mis amigos creen que estoy tomando un riesgo enorme con mi blog”, explicó Sánchez al CPJ durante una entrevista en 2008. “Pero creo que esta es mi forma de empujar al sistema, aunque sea sólo un poco”.


Algunos analistas explican que el gobierno no alcanza a entender el fenómeno de los blogs porque sus líderes más influyentes tienen en promedio 70 años y no forman parte de una comunidad activa de usuarios de Internet. “Sospecho que las actividades de Raúl Castro están totalmente desconectadas de las de Yoani Sánchez”, explicó Erikson del Diálogo Interamericano. Otros piensan que a las autoridades no les preocupa la blogosfera por la escasa influencia que tiene sobre los ciudadanos cubanos, la mayoría de cuales rara vez se conecta a Internet. Después de todo, subrayó Erikson, los blogs independientes no están siendo utilizados como “herramientas para movilizar a la gente” políticamente.


Claras diferencias generacionales separan a los blogueros de hoy y a sus antecesores del movimiento de la prensa independiente. Muchos de los miembros del movimiento anterior, por ejemplo, apoyaban al Proyecto Varela, una iniciativa de 2001 que proponía un referendo para reformas democráticas y respeto para los derechos humanos básicos. “Nos percibían como a mercenarios trabajando para un poder extranjero”, explicó Vásquez Portal, galardonado en 2003 con el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del CPJ. “No pueden usar el mismo pretexto con una persona como Yoani Sánchez, simplemente no tiene sentido”.


El bloguero García Quintero abarca las dos generaciones. Comenzó a trabajar para la agencia de prensa independiente Cuba Press durante el apogeo del movimiento de la prensa independiente. En la actualidad, informa para sitios Web de noticias radicados en el exterior y bloguea para Desde La Habana. Aunque los blogueros contemporáneos son analíticos, tienden a no adherirse a causas políticas específicas, indicó. “La mayoría son personas que no hacen parte de ningún movimiento político de la disidencia, de los partidos políticos de la oposición,” detalló García Quintero. “Son personas que tienen algo que decir y el blog se convirtió simplemente en una herramienta para su libre expresión”.


Pero en medio de las tribulaciones de la actual crisis económica, tener algo que decir acerca de la escasez de comida o los problemas en el sistema de salud podría hacer estallar la ira del gobierno castrista. En julio, Raúl Castro anunció grandes recortes en los gastos del gobierno para resucitar a la lánguida economía del país. Y los blogueros ya están explorando cómo la gente percibe la situación económica—y las acciones del gobierno.


Los blogueros también están desarrollando fuertes lazos a nivel global que podrían tener dos tipos de repercusiones. Sánchez, por ejemplo, ha recibido varios premios, incluyendo una mención especial de la Universidad de Columbia, y ha empezado a colaborar en forma habitual para el blog Huffington Post, radicado en los Estados Unidos. Pero mientras que la atención internacional puede proporcionar a los blogueros protección contra el acoso o el encarcelamiento, el gobierno de Castro ha utilizado en el pasado las relaciones de periodistas con organizaciones extranjeras como razón para una embestida.


Entonces, ¿podría ser el pasado un indicador del futuro? Si los blogueros critican al gobierno de forma más directa, sus riesgos aumentarán sin lugar a duda. El gobierno de Castro se ha mostrado impasible ante las críticas internacionales a las violaciones a los derechos humanos, y sigue manteniendo a 22 personas encarceladas por el simple “crimen” de expresarse libremente.


Pero el surgimiento de blogueros independientes es también evidencia de un cambio generacional, un síntoma de que hasta un país tan aislado como Cuba se está moviendo con lentitud hacia el siglo 21. Después de todo, han pasado más de 50 años desde la Revolución cubana, y la figura omnipresente de Fidel Castro ha empezado a desaparecer. Diversent explicó que ella y sus compañeros blogueros forman parte de “la juventud posrevolucionaria. Crecimos después de la caída del campo socialista”. Es una generación, según ella, sin ataduras a las consideraciones políticas del pasado. “Para nosotros, bloguear es decir y escribir lo que pensamos”.


* Carlos Lauría es el coordinador senior del Programa de las Américas del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ). María Salazar Ferro es la investigadora asociada senior del Programa de las Américas.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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