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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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16 de octubre de 2007

Cuba: Allanando el camino para una transición razonable


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
16 de octubre de 2007.


EL FINAL DE LA DICTADURA MARXISTA-FIDELISTA, es lioso de profetizar e indescifrable sus consecuencias. Su agónico estado, requiere conceptuarlo que está en cuidados intensivos y con pronostico reservado.

Hay que sumar ―después de más de 14 meses de ser llevado de emergencia a una cirugía intestinal, y transitoriamente delegara el poder a su hermano Raúl― la aparición de Castro, sorpresivamente, durante el programa dominical del gobernante venezolano Chávez, que se transmitió desde la ciudad de Santa Clara, como homenaje al Che Guevara, en el 40 aniversario de la muerte del guerrillero de origen argentino, el dictador cubano habló por teléfono con su discípulo.

Las opiniones no se han hecho esperar. Para Chávez, destrón del castrismo, fue una oportunidad para el pueblo cubano escuchar “en vivo” a Castro. Según el Nuevo Herald, el Departamento de Estado informó: “... que le complacía que el presidente cubano Fidel Castro haya tenido un diálogo con su colega venezolano Hugo Chávez, pero lamentaba que Castro nunca tuviera una conversación parecida con el pueblo cubano”.

El portavoz Tom Casey dijo: "Me complace que Fidel Castro haya tenido una oportunidad de discutir cosas con su buen amigo el presidente Chávez. Pero está muy mal que en casi medio siglo de desgobierno en Cuba no haya tenido la misma conversación con su propio pueblo”. Si fue en vivo o grabado, el esperpento repitió cháchara, como nueva dosis para buscar las cosquillas al embrollo y vivificar los arcanos.

No se puede negar que la “revolución cubana” se estructuro en sus inicios con buenas intenciones. Los eventos han demostrado que se convirtió para algunos en la salvación del universo, para otros (me adhiero) en una dictadura o tiranía.

Desdichadamente, Castro tiene excelentes amigos, especialmente trasnochados intelectuales izquierdistas de América Latina y gobernantes encubridores, que aún en este momento son promovedores y adeptos al misticismo de la “revolución fidelista”. Con todo, creo en las personas decentes que colaboran en la búsqueda para se pueda materializar la Transición, aunque esta sea lenta en el quehacer y dilatada en el tiempo.

Así las cosas, para continuar en el poder, la dictadura eterniza el anacrónico hermetismo y la reescritura de sus estrategias, con el objetivo de desvirtuar la desharrapada existencia de los cubanos y el inocultable desastre del marxismo-fidelismo.

Para las personas honestas, no es un secreto que Cuba está estancada y asfixiada en la indigencia, la sociedad vive hastiada y en la desesperanza. Aunque, pareciera de la generalidad de los cubanos están resignados a ser zombis, tampoco es un secreto de actualmente el archipiélago se debate entre el estatismo arcaico y una eventual Transición democrática con libertad integral sin prejuicios y respeto por los derechos políticos y civiles.

La visita a Cuba de Mijail Gorbachov (2 de abril de 1989) y los acontecimientos posteriores en Europa Oriental, permitió a muchos cubanos percibir una enseñanza moderna para cómo pacíficamente dar respuesta al problema cubano. Poco a poco, ha venido aliñándose en la conciencia civilista y contestataria cubana de la Transición ocurrirá inevitablemente.

A todas luces, el achacoso estado de la dictadura castrista indica su final cercano. Aunque los esfuerzos del régimen, por desvirtuar esta realidad, estén dirigidos a silenciar las voces de la oposición y la opinión pública nacional e internacional. La última aparición de Castro, vía telefónica, es una prueba. Juntamente, el pueblo cubano mal vive y espera se devele la incógnita sobre cuál será el futuro de Cuba, después de la muerte del comandante.

Mi punto de vista al respecto es que, no está inaccesible el día en que los cubanos tengan la responsabilidad de realizar acciones políticas que propugnen limitar el poder del nuevo Estado y establecer marcos legales como soporte del Estado de Derecho. De igual manera, será necesario unificar esfuerzos para defender el respeto a la libertad individual, la propiedad privada, y la garantía de la equidad ante las leyes.

También, erigir la infraestructura de una globalizada economía de dinámica competencia, con libertad comercial y libre empresa, así como el sostenimiento de un sistema monetario que impida al gobierno la morbosa especulación inflacionaria.

Por lo dicho y por decir, la Transición es símbolo de progreso y bienestar para todos los cubanos, sin excepción, estén en Cuba o fuera. El cambio, más que un deseo es una necesidad impostergable.

Definitivamente, por todas las razones expuestas y las acciones sistemáticas de la oposición ―interna y externa―, son evidencias de que adelantadamente se está allanando el camino para una Transición razonable, y es el mejor síntoma de se está hollando con paso firme el sendero que conduce a la reedificación coherente de la República. Cuando se llegue a la meta, con la mano en el corazón y a los pies de la Patria, será menester dar fe del deber cumplido. Empero... dejo al paciente leedor la pregunta que inquieta el espíritu: ¿La nación cubana está preparada para una transición? Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

8 de octubre de 2007

Cuba: Una nueva aurora para la Nación Cubana


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
8 de octubre de 2007.


POR DÉCADAS, HOMBRES Y MUJERES DE LA OPOSICIÓN Y DISIDENCIA CUBANA, se han convertido en auténticos adversarios del régimen, y son calificados de “peligrosos mercenarios” que atentan contra la “causa revolucionaria” y el “pueblo cubano”.

Sistemáticamente, las fuerzas de la oposición y disidencia, son protervamente ultrajadas, estigmatizadas y atormentadas. Una demostración del calvario a que están sometidos, por la dictadura, son los acontecimientos del pasado 27 de septiembre, cuando las autoridades del régimen arrestaron a pacíficos activistas de derechos humanos y opositores ―encabezados por Marta Beatriz Roque Cabello, Jorge Luís García Pérez "Antúnez" y Guillermo Fariñas Hernández― porque exigían al “gobernante interino” del archipiélago, Raúl Castro: la libertad de los presos de conciencia y políticos, y reciban un trato decente, pues, es inaceptable la falta de atención médica, incumplimientos de los beneficios establecidos en los reglamentos penitenciarios, mala alimentación, torturas, golpizas, el acoso de presos comunes, lejanía de sus lugares de vivienda, entre otros problemas. Desde Cuba, llegaron noticias, de fueron arrestados centenares de opositores y disidentes, que desde diferentes lugares del archipiélago, pretendían dirigirse a la capital para participar, junto a Martha Beatriz, en la entrega de una carta, en el “Ministerio de Justicia”, donde se exige un trato humano para los prisioneros políticos y de conciencia; así como iniciar de manera indefinida y pacífica una protesta, en las puertas de esa institución. A pesar de los escollos, se entrego la carta. ¿Llegará la respuesta?

Es evidente del castrismo ajusta tornillos, pues, se acercan las elecciones, convocadas para el próximo 21 de octubre, con las que quiere divinizar la “validez legal” del régimen dictatorial, con ayuda de las ataduras instauradas por Raúl Castro. Como es el engañoso “ejercicio crítico” a que ha llamado a la población: “criticar del modo adecuado, en el lugar adecuado y en el momento adecuado” y añadió, “como hacemos en las Fuerzas Armadas”. Estas detenciones de disidentes y opositores, es la contestación de la dictadura castrista.

Llamar la atención de la opinión pública internacional es trascendental, y una poderosa alternativa es pacíficamente NO VOTAR en las próximas elecciones municipales. De esta manera, los cubanos pondrían a la vista del régimen y ante el mundo, un mensaje de insatisfacción, hastío e inobediencia civil, contra el despotismo castrista.

Hoy día, continúan las campañas y tácticas represivas: actos de repudio frente a los domicilios de los disidentes y opositores; detenciones arbitrarias de corta duración; agresiones físicas; expulsión de empleos; entrega de actas de advertencia; incautación de libros y medios de trabajo (papeles, computadoras, cámaras fotográficas, equipos de fax, etcétera); campañas difamatorias. ¿No es esto... Terrorismo de Estado?

Es admirable lo hace el pueblo en Birmania, desde aquí nos adherimos a sus demandas. Myanmar es un ejemplo indiscutible de lo que pudiera ocurrir en Cuba. Excelente ténganlo en cuenta los cubanos, que pacíficamente reclaman sus derechos, porque deben estar alerta para no dejarse acorralar, y mucho menos hacer la vista gorda para naufraguen las esperanzas de una transición pacífica que allane el camino para restablecer la libertad y democracia. Parlotean los trasnochados y temerosos, de la oposición cubana no ha utilizado con sabiduría las experiencias y cooperación, como armas eficaces contra la dictadura castrista, en circunstancias concluyentes como las que hoy se viven en Cuba. Por este motivo, los heterogéneos sectores de la llamada "opinión pública", dentro y fuera de Cuba, y todas las fuerzas opositoras deben unirse, para encauzar a la ciudadanía por la senda de la acción unificada contra la ponzoñosa y vetusta dictadura marxista-fidelista.

Mi punto de vista al respecto es que, la tenebrosidad de la dictadura castrista principia su ocaso y el temor no debe conducir a la apatía; y para llegue prontamente a la Patria una nueva aurora libre y democrática, es menester NO VOTAR en las próximas elecciones, el 21 de octubre. Resulta evidente que, todos debemos arrimar el hombro, para pronto se disipe la noche que enluta la nación cubana. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

27 de septiembre de 2007

De la Cuarta República (Final)


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
27 de septiembre de 2007.


ESCRIBEN, LOS INVESTIGADORES, de que en los años cincuenta, los cubanos de clase media eran los más ricos de América Central y del Sur. Sin embargo, principalmente en las zonas rurales, más de una cuarta parte de los cubanos vivía en condiciones de exagerada pobreza, sin electricidad y agua potable, ni educación y atención médica.

No es delito mostrarse de acuerdo, que desde los años treinta, La Habana tenía “una reputación como capital de autentica república bananera”. También, hasta antes de 1959, “los ciudadanos de Estados Unidos iban a Cuba a emborracharse y en busca de los placeres de la carne, con lo cual se gano el mote de “Las Vegas del Caribe” y “el prostíbulo de América”. A esto se sumaba la existencia de numerosos clubes, casinos y burdeles. La presencia del crimen organizado, al parecer, llenaba las cuentas bancarias de Batista y políticos con millones de dólares. Una cuota de agradecimiento por permitir que sus actividades se desenvolvieran sin entorpecimientos.

En 1959, la “república bananera” recibiría el triunfo revolucionario. Una esperanza traicionada por Fidel Castro y sus más cercanos cómplices. Esta verdad, es ya historia y se conocen sus secuelas:

· Enfrentamiento y fin de las relaciones con Estados Unidos;

· Embargo económico;

· Pacto de colaboración con el bloque comunista mundial;

· Metamorfosis del nacionalismo al marxismo-fidelismo;

· Con un enfoque stalinista-comunistas: cambios al sistema político, económico y social.

· Internacionalismo proletario.

· Invasión de Bahía de Cochinos.

· Crisis de los misiles; etcétera.

Llegado a este punto, y más allá de las diferencias, estoy de acuerdo con el doctor Marcelino Miyares 1, quien afirma 2:

a) “Los cubanos no participaron en el tratado de Paris firmado por los EE.UU. y España, que pone fin a la guerra de independencia, después de 30 años de lucha, en la manigua. Sencillamente nos dejaron fuera”.

b) “La primera república, con su constitución de 1902, estuvo mediatizada por la llamada Enmienda Platt, una ley del congreso de los Estados Unidos”.

c) “La segunda república comenzó con la constituyente de 1940, y en la que hay una participación plural de todos los cubanos. Por primera vez, en la historia de Cuba, el partido comunista cubano participó en el proceso político. Poco duro la participación, porque el golpe de estado de 1952 dosifica la participación plural, dejando fuera a los elementos más progresistas de la sociedad: estudiantes, trabajadores, intelectuales y algunos empresarios”.

d) “La tercera republica se inicia con el triunfo de la insurrección armada, en 1959, y culmina con la constitución del 1976, que produce una división de la familia cubana generando una diáspora de millones de cubanos. Nos han dejado fuera a dos millones de cubanos en la diáspora, y dentro de Cuba se han quedado los que no pueden aceptar la ausencia de un estado de derecho y el imperio de un estado autoritario, personalista y avasallador”.

e) “En ninguna de las tres republicas anteriores (1902, 1940, 1959) los cubanos tuvieron verdadera participación”.

¿Cuál sería la característica de la IV República de Cuba?

Preocupa lo que pudiera acontecer en Cuba, sin Fidel Castro. La academia y políticos, analistas y la oposición anticastrista no llegan a un entendimiento, en relación con este asunto. Lo que es indiscutible, de Castro está más cadáver que vivo, y que es inevitable la llegada de cambios cuando muera.

Es una interrogante que genera otras con fecundos arcanos. Sin embargo, como el tema es extenso y no quiero agobiar al leedor, a lo platicado adiciono estos propios comentarios:

1) La Patria necesita de todos sus hijos, en Cuba y la diáspora, y los exhorta a tengan como prioridad la reconciliación de la nación.

2) Es inevitables la transición, y los cubanos debemos estar preparados para con sabiduría dar la cara esta contingencia.

3) La experiencia de los aciertos y fracasos de las anteriores repúblicas deben ser tenidas en cuenta para no repetir la historia.

4) Con sus excepciones, en cerca de medio siglo, los cubanos han demostrado con su trabajo y creatividad estar capacitados para reformar el país y restablecer la democracia, que tenga entre sus prioridades una “orientación humanista” y salvaguarde:

- el pluralismo,

- la libertad,

- el respeto a los derechos humanos,

- la justicia social,

- el Estado de derecho,

- el principio de subsidiariedad,

- y desarrollo económico.


5) En el seno de la oposición anticastrista hay propuestas de para una nueva Constitución, excelente sería de todos los cubanos las revisemos, y las enriqueciéramos para entregarlas a una Constituyente.

6) Es impostergable accionar mecanismos que faciliten un sincero diálogo nacional, para una “coalición política-civilista”, donde participen todas las fuerzas políticas y de la sociedad civil.

7) Anticipada preparación, no sólo de los líderes sino a la sociedad en general, en el archipiélago y el exilio, para encarar los retos que traerían los cambios económicos y políticos.

8) Los cubanos, dentro y fuera de Cuba ―sin intervención externa―, con ayuda de su extraordinario espíritu creativo y conocimiento político, son los que deben discernir con libertad el sistema de gobierno que desea: Presidencial o Parlamentario.

9) ¿En Cuba, un sistema de gobierno parlamentario será mejor que el presidencial?

10) En la IV República, el Estado democrático, tendrá la obligación constitucional de aceptar:

· La división de los poderes (legislativo, ejecutivo, judicial, de control, etc.);

· El sistema pluripartidista.

· De exista libertad de expresión.

· Del Estado sea laico y separado de cualquier manifestación religiosa.

· El sufragio universal, por voto secreto y directo, ejerciéndose control público sobre el escrutinio.


No es bueno olvidar de que la democracia política, social y económica, es optimista de sus atributos y tiene como virtud esencial la libertad e intervención de toda la sociedad en el gobierno. Es decir, el Estado tiene como única fuente de poder al pueblo, que asegura con ayuda de elecciones libres la representación de sus órganos administrativos y el control público de la gestión estatal.

Debo finalizar... Sólo aspiro, como liberal y demócrata, a que esta exposición sea un modesto y útil aporte para el activo, valiente y civilizado debate, que coadyuve a una pacífica transición en Cuba. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE! [Fin]


Referencias:

Miyares, Marcelino, Ph D. en ciencias políticas, Northwestern University, Evanston (Chicago). Autor de “Modelos de Participación Política de los Hispano-Americanos en los EE.UU”. Arno Press, The New York Times, 1976.

Miyares, Marcelino. "Modelos para un futuro en democracia en Cuba". Presentación en el Seminario de la Internacional Demócrata Cristiana, en Roma, 29 de octubre de 2004.

24 de septiembre de 2007

De la Cuarta República (1)


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
24 de septiembre de 2007.


AVERIGUAR, EXAMINAR O INQUIRIR cuidadosamente algo y sus circunstancias, es el propósito al tratar de reseñar la historia de las repúblicas cubanas.

“La República (del latín res publica, ‘la cosa pública’), forma de Estado basada en el concepto de que la soberanía reside en el pueblo, quien delega el poder de gobernar en su nombre a un grupo de representantes elegidos. En la práctica este concepto ha sido, sin embargo, ampliado, distorsionado y corrompido de diversas formas, por lo que se hace difícil dar una definición unívoca del término”1.

Así las cosas, con la autorización del comprensivo lector, creo estamos en condiciones de desapolillar y escudriñar en la memoria histórica cubana, lo que han sido las tres repúblicas, antecesoras de lo que será una cuarta después de la transición, cuando con libertad el pueblo cubano pueda democráticamente tomar parte en el gobierno.

No es un secreto, de que por mucho tiempo y fundamentalmente a lo largo del siglo XIX, Estados Unidos de América tubo en su agenda de política exterior, buscar la mejor manera de controlar y sacar provecho de Cuba. No faltaron intentos expedicionarios y hasta intentaron comprarla. Finalmente, la fruta estuvo madura, cuando los cubanos estaban a las puertas de ganar la guerra y de liberarse de España. Estados Unidos de América, crea las condiciones ―voladura del acorazado Maine, anclado en la bahía de La Habana― y se entrometió en la guerra.

En diciembre de 1898, se firma el tratado que pone fin a la guerra y al dominio español, no se tiene en cuenta a los cubanos. Un gobierno militar de Estados Unidos gobierna a Cuba hasta 1902. Se dice que es cuando “comenzó a devolver la prosperidad a los cubanos, pero también impuso términos que limitaban seriamente su independencia”.

La historia da fe, no hay dudas, de Cuba pasó de estar sometida a los españoles, a la tutela intervencionista de los Estados Unidos de América. La sentencia del apóstol, José Martí, se había hecho realidad.

Las tres Repúblicas

Cuba se convierte en República en 1902, aunque no es un secreto de se trató de una formalidad. La inmadura democracia, hasta 1959, estuvo violentada por el pillaje, el gangsterismo político y la descomposición. Para los estudiosos del tema, la joven república era un feudo de Estados Unidos de América, y por décadas las riendas del poder político y económico se manoseaban a través de presidentes polichinela y dictadores que estaban sometidos al embajador de Estados Unidos y al gobierno de turno en Washington. Algunos desaprueban esta condición de la república, para otros es un período de la historia que denominan como el de la “seudo república”.

Cuando Tomás Estrada Palma, asumió el poder como primer presidente de Cuba en, 1902, las tropas de Estados Unidos de América comenzaron a abandonar el país, no sin antes dejar en la Constitución cubana la “Enmienda Platt”. Este apéndice en la constitución cubana, daba a Estados Unidos de América el derecho a intervenir en la isla “para mantener un gobierno que velara por la protección de la vida, la propiedad y las libertades individuales”. Enmienda que utiliza en 1906, cuando regresan, tras las revueltas acontecidas después de unas elecciones irregulares. Esta intromisión estuvo dirigida por un gobernador estadounidense hasta 1909.

Los cubanos nunca aceptaron esta sombra, “que reducía la independencia y la soberanía de la República”, y en más de una oportunidad se manifestaron contra la enmienda. Con todo, los cubanos no tenían más opción que hacer la vista gorda, porque el gobierno de estadounidense había dejado claro que Cuba sólo podía ser una república tutelada o no ser. La enmienda se deroga en 1934, salvando la cláusula que permitía a los EE.UU. conservar su base naval en Guantánamo.

Cierto o falso, el control estadounidense condicionó a Cuba, a estar encadenada económicamente al imperio. Una prueba es el Tratado de Reciprocidad, firmado en 1903, donde se declaraba que Estados Unidos podía comprar el azúcar cubano a tasas preferenciales, a cambio de que las importaciones de Estados Unidos, para entrar en la isla, disfrutaran de un régimen favorable de aranceles e impuestos: Esto significó de Cuba se distinguiera por el desbordamiento de productos y propiedades estadounidense como la energía eléctrica, los ferrocarriles y la compañía de teléfonos. Según estadísticas de la época, hacia 1950, el ochenta por ciento de las importaciones provenían de Estados Unidos. El archipiélago era el territorio más conquistado por el sistema de vida estadounidense, en todo el mundo.

República gobernada por corruptos y dictadores

Hasta mediados de los veinte, del siglo pasado, Cuba vivió la experiencia de estar frágilmente gobernada y con hábitos corruptos. Por estas fechas, lo más execrable ocurriría con la llegada al poder del general Gerardo Machado, que comenzó su primer mandato en 1924, considerado por algunos como el de mayores logros. Se transforma en 1928 en un dictador criollo, que se certifica por la crueldad de sus crímenes y la censura. Después, de una huelga general y con la colaboración de Estados Unidos, Machado dimite, en 1933.

Después, de Machado, el poder pasó rápidamente a varias figuras de la política y sociedad civil. Empero, la figura que se destaca es la del militar, Fulgencio Batista, un sargento de ejercito, que había ascendido a coronel en una semana. Batista, un mulato de clase trabajadora, gobernaría Cuba, directa o indirectamente y con el respaldo de Estados Unidos, durante de los siguientes años. Como hombre fuerte, apoyándose en presidentes que le servían de fachada, gobernó hasta 1940. De 1940 hasta 1944, gobernó como presidente electo. Posteriormente, desde 1952 a 1959, inmediatamente de un golpe de Estado, gobernó como autentico dictador.

A pesar de todo, algunos califican a Fulgencio Batista como un patriota que introdujo normas positivas. Se dice que “legaliza los sindicatos y el partido comunista, introdujo la distribución de la tierra y llevó a cabo una reforma del sistema de bienestar”. Para otros es símbolo de la desvergüenza y brutalidad, pues, sólo quería los dineros de las arcas del Estado, para él y sus secuaces (unos 300 millones de dólares de 1959), y para lograrlo aprovechó cualquier medio, sin interesarle la irracionalidad que fuera necesaria. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE! [Fin 1 de 2].

21 de septiembre de 2007

Cuba: Periodismo de oposición patriótica


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
21 de septiembre de 2007.


LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, es una de las más exclusivas libertades de los sistemas democráticos. Es el derecho de las personas a exteriorizar sus pensamientos y opiniones por medio de la imagen auditiva, por escrito o cualquier medio de reproducción, sin restricción, disposiciones, consignas, salvoconducto o censura.

A todas luces, la libertad de expresión, es el resultado de las libertades de pensamiento y de opinión, empero, aunque es un derecho sin límites, porque cada persona es libre de pensar y opinar de una manera particular, tiene fronteras legales. Es decir, lo personal debe estar enfocado a: respetar la intimidad y el honor de los demás, no atentar contra el orden y la convivencia.

La libertad de expresión no es la propaganda o publicidad indisciplinada de agraviantes contra una persona o institución, que supongan una entremetimiento ilegítimo en la vida privada de las personas, ni la amplificación de ideas o agresión contra la infancia, o exacerben la apología del terrorismo.

Por eso, la libertad de expresión debe estar amalgamada al derecho a educar e instruirse, libertad sin entorpecimientos o ataduras dogmáticas y gubernamentales para el maestro o profesor; derecho a recibir y difundir información libremente y por cualquier medio, sin censura previa.

Resulta evidente que, el gobierno castrista, se ha consolidado por décadas en el poder político, utilizando sin escrúpulo una cruzada para anular el universo constitucional ―físico, jurídico y psicológico― de los ciudadanos y la oposición, impidiendo con esto puedan ejercer sus derechos con libertad y participación democrática responsable. Lo que facilita al gobierno perseguir y censurar el trabajo de los Periodistas Independientes Cubanos.

Escribió nuestro apóstol José Martí: “Aquí velamos; aquí aguardamos; aquí anticipamos; aquí ordenamos nuestras fuerzas; aquí nos ganamos los corazones; aquí recogíamos y fundíamos y sublimábamos, y atraíamos para el bien de todos, el alma que se desmigajaba en el país... Con el dolor de toda la Patria padecemos, y para el bien de toda la Patria edificamos,... ¿Qué es la mayor libertad, sino para emplearla en bien de los que tienen menos libertad que nosotros? ¿Para qué es la fe, sino para enardecer a los que no la tienen?... Y esto hacemos aquí, y labramos aquí sin alarde, un porvenir en que quepamos todos...”. Precisamente, los Periodistas Independientes de Oposición Patriótica, con disciplina y liberalidad resistimos junto a toda la Nación las arbitrariedades de la dictadura castrista.

El derecho a la información, es un instrumento de trabajo para los Periodistas Independientes. Esta libertad y derecho, es sistemáticamente restringido y descalificada por la dictadura. Un ejemplo, es la “Operación Ciber”, utilizado, por el castrismo, para ocultar, engañar, desvirtuar y manipular, lo que acontece en el archipiélago. Engaño que los Periodistas Independientes desenmascaran con su decoroso trabajo informativo.

Los Periodistas Independientes, que residen en la isla cárcel, continúan padeciendo las acciones coercitivas, amenazas de la policía política, detenciones temporales o pagan largas condenas en las mazmorras castristas. A esto debe sumarse, los restringidos recursos económicos (no salario por su trabajo) y soporte técnico (fax, impresoras, escáners, papel, cámaras fotográficas, computadores, incluso papel).

Mi punto de vista al respecto es que, el régimen no ha podido silenciar a la oposición y mucho menos el quehacer del Periodismo Independiente Cubano, que hace oposición patriótica y cuya modesta misión es denunciar, informar, exaltar los valores humanitarios y crear auténticos estados de opinión que ilustren y faciliten un nuevo pensamiento socio-político-económico en la nación, como esencial entendimiento para la construcción de la nueva República.

Sé de existen personas que defienden “el justo y maravillosos régimen castrista”. Empero, aplican la ley del hielo a los Periodistas Independientes ―especialmente a los que viven en el archipiélago―, que perseveran con decencia y con estricta norma profesional desafían las calumnias de la dictadura. Todos, sin excepción viven ahogados en un contexto extremadamente peligroso y están en riesgo sus propias vidas y las de sus familiares; ejemplo de estos excelsos colegas es: Guillermo Fariñas Hernández, Bernardo Arévalo Padrón, Fabio Prieto Llorente, Miguel Galbán Gutiérrez, Beatriz Pedroso León, Ricardo González Alfonso, Juan Mario Rodríguez, Julio César Gálvez, Héctor Maseda Gutiérrez, Omar Rodríguez Saludes, Oscar Espinosa Chepe, Miriam Leiva Viamonte, José Luís García Paneque, Hugo Araña San-Hoyerdo, Alejandro Tur Valladares, Heriberto Portales Rodríguez, Jorge Olivera Castillo, Roberto Miranda Díaz, y Carlos Serpa Maceira.


Castro, obliga a los periodistas trabajar “conforme a los fines de la sociedad socialista”, y practica un control absoluto sobre los medios de comunicación, y la información que se difunde en el país. De hecho, la dictadura utiliza la incomunicación de los Periodistas Independientes y la represión en todas sus manifestaciones al estilo stalinista, materializada por las confiscaciones de materiales y documentación, hasta el arresto y condena a grandes penas de prisión.

Una prueba de esta sinrazón, es la gravísima situación de salud del periodista y prisionero de conciencia Normando Hernández González, quien según “las ultimas informaciones llegadas de Cuba confirma de fue trasladado el pasado 14 de septiembre desde la prisión de Kilo 7 en Camaguey, al Hospital Militar Carlos J. Finlay, en la Ciudad de La Habana. Oficiales de la Seguridad del Estado informaron a su esposa, Yarai Reyes Marín, que seria sometido a un chequeo general. El periodista opositor esta en critico estado de salud, padeciendo un Síndrome de Mala Absorción Gastrointestinal, Giardasis o quistes en la Vesícula, Duodenitis Eritematosa, Yeyunitis Crónica, Intestinos y Colon irritable, Avitaminosis, Desnutrición, Cefalea constante, dos Vértebras comprimidas en la Columna cervical, Hipertensión arterial severa y perdida de la visión. Además, se le hizo la prueba de la Tuberculina, con la técnica Mantoux la cual dio Hiper Reactiva (14). Al mismo tiempo, sufre de fatigas, mareos, inapetencia, crisis de diarreas y estreñimiento, nauseas, y tiene 14 Kg por debajo de su peso corporal”.

Por todas estas razones, como periodista independiente cubano, respetuosamente solicito a Medios de comunicación y periodistas (especialmente de América Latina), Parlamento Europeo, Organizaciones no gubernamentales, Gobiernos democráticos, y Organización de Estados Americanos, para que se adhieran a la defensa de los Periodistas Independientes Cubanos y exijan al gobierno castrista:

· La inmediata liberación de todos los Periodistas Independientes encarcelados, y sin condiciones se levante todas las diligencias penales contra ellos.

· Se ponga fin a las: acciones restrictivas, agresiones, decomisos, y arrestos.

· Se respete y reconozca la libertad de prensa y palabra sin restricción.

· Se legalicen a los Periodistas Independientes, por el Ministerio de Justicia y los organismos competentes, para puedan aspirar a un empleo digno.

· Se legalicen las Agencias de Prensa Independientes, para de esta manera las autoridades del régimen den cumplimiento a los acuerdos que ha firmado ante la comunidad de naciones.

· Se derogue la Ley 88 y sus artículos, porque constituye una violación grave de los derechos humanos, así como atentan contra la libertad de opinión y expresión noviolenta.

Unido a lo ya mencionado, como deber ético y vehículo eficaz para desbloquear el aislamiento a que están sometido los Periodistas Independientes Cubanos, sería bueno de los medios de comunicación echara una mano abriendo espacios donde se publiquen informes, crónicas y artículos de los Periodistas Independientes Cubanos. Al mismo tiempo, busquen instrumentos que faciliten la ayuda financiera por su trabajo periodístico, que generaría un reconocimiento a su labor.

Es innegable, a través de la historia, el papel de los periodistas y los medios de comunicación en los procesos de cambio. Cuba esta a las puertas de acontezca una transición hacia la libertad y la democracia. Si los Periodistas Independientes, tuvieran un sincero apoyo de los medios de comunicación internacionales, con mayor eficiencia pudiesen cumplir con su misión de educar e informar a la sociedad cubana y mundial sobre las inhumanas secuelas políticas, económicas y social causadas por el régimen marxista-fidelista, que por cerca de medio siglo impera en Cuba.

Antes de terminar, con el permiso del leedor, debo confesar mi preocupación por la salud de Normando Hernández González y todos los opositores que se encuentran en las prisiones castristas. Los Periodistas Independientes Cubanos, anhelamos evitar que el sistema de doctrina y tácticas represivas de la dictadura castrista continúen cobrando víctimas entre las filas del periodismo independiente y las fuerzas opositoras. Convocamos a la comunidad internacional para apoyen nuestra labor. Desde el alma, llegue a Normando, a los Periodistas Independientes, fuerza opositoras, y a sus familiares un abrazo solidario y los mejores pensamientos. ¡NAMASTE!

17 de septiembre de 2007

Cuba: Oposición numantina y Consenso nacional


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
17 de septiembre de 2007.


LA COMIDA CUBANA, tiene como particularidad expresa, el predominio maravilloso de la ascendiente cultura hispánica y africana. Aunque es menos sofisticada, porque sus olores son naturales y campestre. Empero, esta especial comida hace demasiado tiempo que está ausente de la cotidianidad del pueblo cubano. Si señor, aunque pudiera parecer una exageración anticastrista, es una realidad incuestionable.

Lo embrollado del asunto está en que, a pesar de ser la tierra cubana de cierta fertilidad, los isleños no pueden alimentarse adecuadamente, como Dios manda. La generalidad de las verduras y frutas se exportan como trueque por un “puñado de dólares”. No es un secreto de que la exigüidad de alimentos tiene su florecimiento desde los comienzos de la revolución, y agravó en la década de los noventa.

El progresivo detrimento de la alimentación, de los cubanos, se produce porque los mejores productos del país o importados están reservados para los extranjeros y hoteles. Causa ira ver los bufés del desayuno, que suelen tener frutas, crepes, cruasanes y huevos con tocineta; por las noches el turista tiene la posibilidad de saborear diversidad de carnes, ensaladas, etcétera. Para atraer visitantes y potenciales huéspedes, estas comidas se incluyen en los precios de la llamada “pensión americana” o “todo incluido”. Es evidente de los extranjeros, y los cubanos que visitan la isla cárcel, no están expuestos a las privaciones en las que está sumergido el cubano de a pié.

Los hoteles del sector turístico sirven comida internacional. En los restaurantes, se prepara la comida criolla, como los moros y cristianos (arroz y frijoles negros), y el congrí (arroz con alubias), acompañados con yuca, malanga, plátanos tostones o fufú. El pescado, langosta, pollo, cerdo asado, bistec, picadillo, o el guiso de carne y verduras, están a la carta. También, es parte de este ofrecimiento los gloriosos y densos helados Coppelia. Y el ron, que tiene su origen en el llamado "mata diablos" o "ron bullón", es la bebida nacional. Se bebe en cóctel o solo. Los cócteles más populares son el Cuba libre (una ironía), el Mojito (ron, azúcar, zumo de lima, hojas de menta, y agua con gas) y el Daiquiri (ron, azúcar, zumo de lima y maraschino mezclado con hielo picado), descrito por Hemingway, en su novela Islas en el Golfo, como “esquiar glaciar abajo con nieve en polvo”. Para beberlo sólo o con hielo, se debe escoger un ron añejo. Este, no es el de los barrios, un ron áspero y sin arrugas, cuyo contenido de alcohol puede ser tan alto que simplemente con un trago bastará para marearse.

Esta es la Cuba del guarapo y el granizado, que junto a la cerveza Bucanero, Hatuey, y Cristal, es la protección perfecta para el calor caribeño. Donde el café-arveja es fuerte, con buena cantidad de azúcar y, el rebusque de las “jineteras” que por “un manojo de dólares” hacen meretricio con los extranjeros.

En la Cuba del dictador Fidel Castro y su “Revolución cubana”, la Constitución consagra de los cubanos tienen libre acceso a todos los lugares públicos. A pesar de esto, mientras los turistas se deleitan el paladar con suculentos bufés, disfrutan de excelentes playas, tiene prioridad en las colas (filas) de restaurantes y almacenes, a los cubanos se les impone el “apartheid criollo”, pues, les está prohibido visitar las mejores playas y hoteles del archipiélago, los mejores restaurantes y clubes nocturnos. Es evidente de los extranjeros, en cualquier caso, no están expuestos a las privaciones de los isleños. Ese cubano que está encadenado a un atroz racionamiento de alimentos, que espera interminables horas para acceder al transporte público y que en las “cantinas de los barrios” le ofrecen un ron inclemente, cuyo sabor no es muy agradable al paladar y su contenido de alcohol en un trago será suficiente para perforar un estómago.

Salvo excepciones, los extranjeros no conocen las carencias de los cubanos, especialmente los que ciegamente creen en el “espectro” de la revolución y no aceptan de en la sociedad cubana está enquistado el desbarajuste económico e incoherencia de la dirección oficial, el florecimiento del estraperlo y el soborno, el quebrantamiento de la “constitucionalidad” y corrupción de los funcionarios.

Castro parloteo, hasta el agotamiento, que su revolución desaprobaba el turismo por ser emblema de la prostitución y el juego, una manifestación del capitalismo decadente. Hoy día, sus principios ideológicos se “fueron al infierno”, porque su obsesión es buscar desesperadamente dólares y dar mayor atención a los extranjeros que a sus propios conciudadanos.

Hay que sumar, a todo lo dicho, de hace años la dictadura ha prohibido a los cubanos utilizar el derecho de criticar, especialmente a los Periodistas Independientes; porque el régimen no quiere dar oídos y mucho menos reformar su revolución. Los cubanos no pueden disentir de las actuaciones del “gobierno”, y mucho menos de lo que diga “el comandante en jefe”. Por estas razones, se han generado masivas emigraciones de ciudadanos, con ayuda del “Programa Alas por al Libertad” (entre 1965-1971), el “Puente Mariel-Cayo Hueso” (1980), y los Balseros (1994). También, de exista una “oposición numantina” (en Cuba y el exilio) que trata de encontrar una vía apropiada que permita un autentico “consenso nacional”.

Mi punto de vista al respecto, de es saludable para el cuerpo, el espíritu y toda la nación el reflexionar sobre lo que acontece en el archipiélago y una cercana transición, donde no se deje de hacer una “oposición numantina” y no descansar en la búsqueda de un “consenso y reconciliación nacional”.

La Unidad por la Libertad es posible, y los últimos eventos y llamamientos desde el archipiélago son una prueba reina. Ejemplos de valentía: la creación del “Consejo de Relatores de Derechos Humanos”, el sistemático quehacer de las heroicas “Damas de Blanco”, el meritorio trabajo de información y denuncia de los “Periodistas Independientes”, la titánica firmeza de los “Presos de Conciencia y Políticos”, la magnífica presencia en la isla y el exilio del periódico “La Primavera de Cuba” y la revista “Misceláneas de Cuba”, y la excelente idea de las “Bibliotecas Independientes”. Llegue a todos, la voz solidaria y un abrazo fraternal desde el alma.

A propósito, para finalizar, dejo respetuosamente en manos del leedor y de los opositores anticastrista, el siguiente razonamiento: ¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: ‘Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar’. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. [San. Lucas 14, 25-33]. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

12 de septiembre de 2007

Cuba: La oposición anticastrista, ejemplo de coraje y decencia


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
12 de septiembre de 2007.


DICEN LOS CLÁSICOS DE LA ERUDICIÓN EUROPEA, del contrato social es la liga, coalición o unión entre los ciudadanos, como alternativa organizacional y excelente principio del derecho, el poder y del Estado. En los sistemas democráticos, el contrato social es un derecho natural de los ciudadanos, que está estrechamente amalgamado a las responsabilidades civiles. Quiere decir, que el contrato social debe ser un suplemento coherente y equilibrado de poderes del mismo sistema político.

Estas ideas las retoco el filósofo J.J. Rosseau, quien argumenta de era esencial el contrato social para garantizar la seguridad y el orden, no solo del Estado, sino también para proteger los derechos de todos los ciudadanos. Por último, se puede considerar que el contrato social es un “entendimiento” entre diversos actores sociales y políticos, con el objetivo de evitar formas de conflictos violentos.

Juntamente a este contrato social, encontramos la oposición [del lat. opositio: acción de oponer y oponerse.]. Este ejercicio civilista, es la antítesis, de los criterios y concepciones políticas propias, a la política y conceptos dominantes. Es la resistencia que presenta opciones noviolentas a la política oficial.

Luego contrato social y oposición pacífica, son complementos valiosos en una nación que se respete así misma. Hoy día, el tema es ardoroso en el contexto socio-político-económico cubano. Nación ultrajada por el marxismo-fidelista, con su anacrónico experimento ideológico y gubernamental, caracterizado por el brutal avasallamiento contra los que no dudan en hacerle frente al régimen.

No es un arcano, de Castro ha utilizado sus endemoniados instrumentos propagandísticos y represivos para sistemáticamente descalificar y encerrar en las cárceles a los opositores. No hay dudas de que la dictadura violenta y restringe las libertades individuales y universales.

El “cacique mayor”, cada día más cadáver, es la encarnación autocrática del “Estado-gobierno-partido” y como tal, a “sangre y fuego”, estigmatiza toda organización política o de la sociedad civil que no agache la cabeza y acepte el dogma oficial. Es decir, “llamar las cosas por su nombre, alejados de la complacencia y los aplausos al dictamen oficial” es un delito que puede ser sancionado con pena de muerte. De esta manera, por más de cuarenta años, a la oposición cubana se le ha negado su derecho a la libre expresión contra un “gobierno” omnipotente y omnipresente.

Actualmente, la oposición política y de la sociedad civil, no descansa y hace frente pacíficamente a cada avalancha represiva. Oposición, quizás más hoy que ayer, tiene renovados bríos, no renuncia a sus derechos y busca caminos que conduzcan a la anhelada transición no violenta, para concertar un nuevo contrato social.

Para aspirar tener éxitos en la reconstrucción política, social y económica de la nueva República, todos los cubanos, con humildad, debemos ayudar en la investigación, compilación e intercambio de conceptos que permitan escudriñar los resultados y evolución de las transiciones en América Latina y Europa. Esto se debe hacer no sólo para conocimiento de la academia, sino para llevarlo a lenguaje público y mostrarlo a la nación cubana para sepa qué hacer en el proceso de transición y en lo humanamente posible evitar errores que lamentar.

Un nuevo amanecer está cerca. Dentro y fuera del archipiélago, la oposición democrática cubana, ha demostrado que no ha muerto, antes busca vigorizarse mediante la unidad política. Las fuerzas opositoras se están organizando y fortaleciendo, más allá de las diferencias, y desean unificar compromiso y responsabilidades, de cara a reconstruir el país.

A todas luces, la oposición anticastrista está dando pasos seguros y preparándose con sabiduría para una transición pacífica. Un gesto alentador, sumado a otros, es el “Llamamiento por la Unidad Liberal de la República de Cuba, así como la “Proclama de la Unidad Liberal” que se diera a conocer el pasado 5 de septiembre, en La Habana, Cuba.

Y como “... los hombres no pueden crear por sí solos nuevas fuerzas, sino unir y dirigir las que ya existen, sólo les queda un medio para conservarse, y consiste en formar por agregación una suma de fuerzas capaces de vencer la resistencia, poner en movimiento estas fuerzas por medio de un solo móvil y hacerlas obrar de acuerdo”. Enhorabuena, el “Llamamiento...” y la Proclama...”, y ojalá se pueda condensar una coalición de unidad nacional, con un inteligente “proyecto patriótico, liberal y político”.

¿Será posible de los Periodistas Independientes Cubanos, a la vez de informar y denunciar, concertáramos la posibilidad de unirnos? En lo personal, me entusiasma la idea; y tengo la percepción, entre otras, de serviría como ayuda estratégica, organizaría la reciprocidad periodística y nuestra labor, hoy contra la dictadura y mañana insertados a los medios de comunicación, en un mundo globalizado. Respetuosamente, dejo abierta la invitación para estudiemos iniciativas enfocadas hacia la unidad y fundar una: “Asociación, Liga, Confederación, o... de Periodistas Independientes Cubanos”.

Volviendo al asunto, en mi opinión y por todas las razones comentadas, la historia no dudará en atesorar amorosamente los admirables ejemplos de coraje y decencia, de numerosos hombres y mujeres, de la oposición cubana, que son auténticos héroes defendedores de la libertad y democracia. Tiene usted la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

10 de septiembre de 2007

Cuba: Transición con voluntad y compromiso


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
10 de septiembre de 2007.


LOS CUBANOS NO SOMOS LOS ÚNICOS, que hemos conocido de cerca los tentáculos del poder arrogante de una dictadura. Como liberal, soy respetuoso del convencimiento y obediencia irracional de adoradores a la única o suprema fuente de la sabiduría o de la ética, encarnados en la persona de Fidel Castro.

La llamada “revolución cubana”, resultó ser un régimen político antidemocrático basado en el “poder ilimitado” de un hombre. Una dictadura que por cerca de cinco décadas se mantiene en el poder por medio de la manipulación y el terrorismo de Estado. Es evidente y no es saludable olvidar de Castro ha sumergió al país en su fracasado proyecto y experimento marxista-fidelista, que solo ha lleva a la muerte la intimidad y la momificación del pensamiento.

He visto, en los últimos meses, un accionar acertado de los diferentes grupos opositores, algo muy benéfico, si dejan resultados positivos y no mediocres argumentaciones de enorme imposición ideológica y análisis parcializado.

Un sinnúmero de cubanos condena el gobierno marxista-fidelista, porque deshonra los principios de libertad de las personas. Muchos son los que buscan vías pacíficas para democratizar el país.

Cuánta injusticia, cuánto sufrimiento causado a hombres y mujeres ―como Oscar Elías Biscet, Héctor Maseda Gutiérrez, Felix Bonne Carcacéz, Iván Hernández Carrillo, Miguel Valdés Tamayo, Fernando Sánchez López, Oswaldo Yánez, Luís García Vega, Jorge Alberto Liniaro, Gisela Delgado Sablón, Dolia Leal Francisco, Ana Leonor Chamizo, Julia Núñez Pacheco, Alida Viso Bello, Julia Cecilia Delgado González, Clara Lourdes Prieto, y muchos más― que exigen respeto a sus derechos naturales, y son sistemáticamente ultrajados o encerrados en las mazmorras de la isla cárcel.

Los cubanos, en mi opinión, debemos ser leales a los principios de libertad y democracia. Y algo insustituible, en el futuro cercano, será “confiar en la gente y darles la más amplia libertad para emprender, para trabajar y para elegir” a sus representantes y autoridades. Las transiciones son exitosas ―como en Chile y Estonia― y triunfan si los líderes creen en el prójimo. Es una maravillosa oportunidad para reconstruir el país y sus instituciones, con libertad y justicia. Porque “la libertad sin verdadera justicia, facilita se encumbre la desorganización y el caciquismo.

Estoy en favor de la democracia y libertades económicas, políticas y sociales. Soy de los que están persuadidos de que el debate político se debe caracterizar por la pluralidad de las opiniones y los razonamientos. Es la mejor manera de discutir y llegar a un punto conciliador que facilite la reconstrucción de la Patria. No obstante, creo que en esencia el debate tiene muchas más coincidencias de ideas que desacuerdos.

Una “coalición opositora” es impostergable, para enfrentar al enemigo común con acciones concordadas en el archipiélago y el exilio. La no-unidad, en la oposición, la ha aprovechado la dictadura por más de cuarenta años.

En la política, las coaliciones honestas engendran ventajas para cada copartícipe. Eso sí, sobre la base de la responsabilidad y la tolerancia mutua, ya que puede tener graves desventajas si una de los participantes proyecta hegemonía sobre el conjunto. La piedra angular de una coalición política, es el respeto por la autonomía del resto y actuar teniendo en cuenta la coincidencia de intereses.

Empero, no hay que permitir se hagan nudos en la garganta ante los desafíos. Cuando llegue la transición, hace falta de la oposición este fortalecida por una coalición política-social. Un equipo que ejerza un liderazgo, con audacia moral, en el seno de la nación cubana. Los líderes deben tener bien puestas las botas, para llegado el momento liderar una transición con el compromiso y voluntad de hacer bien la obra que coronará el retorno de la libertad y democracia a la Patria.

Así las cosas, más cierto que falso, los cubanos están a las puertas de la libertad. Es indiscutible, en los tiempos por venir, ante transformaciones post castrismo, la faena en procura de la democracia será riesgosa y de escarpados obstáculos. Sobre el asunto, hace mucho tiempo el debate está abierto. ¿La nación cubana está preparada para la transición? ¿Es necesaria la unidad de la oposición, en una coalición política-social? ¿Está cerca la hora? Tiene la palabra amiga, amigo... ¡NAMASTE!

4 de septiembre de 2007

Cuba: El fracaso del modelo económico cubano


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
4 de septiembre de 2007.


HABLAR DEL SOCIALISMO EN CUBA, es platicar de una quimera. Es decir, “socialismo” es para muchos izquierdistas latinoamericanos: aquella economía, como la cubana, que utiliza “mecanismos políticos y no de mercado, y que ha suprimido la propiedad privada en los medios de producción”.

Mucho se ha debatido sobre el tema, durante el siglo XX, después del desplome comunista en Europa Oriental. En lo personal, estoy convencido por experiencia propia, de que el “socialismo trunca” las más elementales esperanzas de un ser humano. Una mirada retrospectiva a los países que han tratado de establecer el socialismo, sería excelente para el razonamiento y conseguir argumentos para el debate.

Sin embargo, es una utopía pensar que este fracaso o ineficacia es el precio a pagar para exista “una mayor igualdad y de un considerable bienestar para los pobres”. Este pensamiento se exacerba a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Época en que los anhelos de libertad, de muchas naciones, y el respaldo a los ideales progresistas que se identificaron con la revolución cubana, llevó a muchas personas ha desviarse del camino liberal y democrático.

El presente escrito, sólo pretende repasar unos apuntes que sirvan para el lector debata civilizadamente y escudriñe argumentos que impidan se repita el desusado socialismo.

Cuando se conceptúa de que el socialismo cubano fracasó, es entre otras razones porque no ha sido dable conseguir los resultados esperados cuando la “revolución” lo estableció en 1961. Es decir, Fidel Castro y sus seguidores pretendían, entre otras cosas: extirpar la pobreza del pueblo y darles una vida sin carencias. La historia a demostrado, que por más de cuatro décadas, el socialismo ha fracasado en alcanzar este humano deseo, porque la mayoría de los nacionales están sumergidos en la miseria.

Después de la Segunda Guerra Mundial, o nueva distribución del mundo entre las potencias de la época, el socialismo tomo nuevos aires y su expansión fue un hecho sin precedentes. Se inicia, especialmente en países del oriente europeo, un sorprendente ascenso del socialismo, con la implementación de procesos políticos, sociales y económicos. Con todo, pese a los esfuerzos, el socialismo demostró su esterilidad económica.

Todas los países que han implementado sistemas socialistas, han dejado al descubierto de que no han sido igualitarias. Solo es suficiente y demostrativo compararlos con aquellos no socialistas, donde con categoría análoga de progreso económico, sus pobres no están en mejor situación. Cuba, el único país que ha entronizado un sistema radical socialista, en América Latina, es un vivo ejemplo de lo dicho, y no falta quien trate de enmascarar lo tangible. La evidencia al respecto, en la isla y otras partes del mundo es plenamente demostrado.

En América Latina, con insistencia se argumenta del contexto económico de muchos países es un caldo de cultivo apropiado para los pobres vean en el sueño socialista la posibilidad de cambio en la región, para reducir su desesperanza. En el caso cubano, pudo comprobarse su anacronismo. Con el triunfo revolucionario y la posterior implementación del sistema socialista, Fidel Castro pretendió hipnotizar a la generalidad de cubanos que anhelaban el fin del estilo patriarcal de los “gobiernos republicanos” y poner fin al caciquismo criollo. Lo que no se comenta, por los izquierdistas, es que en esa época en la mayoría de los países de la región se enfrentaba al “caudillismo y la corrupción”, con sistemas democráticos.

Es verdad de que la Revolución trató de industrializar el archipiélago, prescindiendo de la propiedad privada, copiando el “socialismo soviético”. Como fracasó, porque los resultados no fueron los deseables, intentó “una rápida industrialización para retornar al esfuerzo de lograr un desarrollo azucarero”. Este esfuerzo, estaría enfocado a incentivar los valores morales sugeridos por el Che Guevara. Algo que a todas luces contradecía lo que a moralidad encarnaban el aplicar leyes y acciones “políticas coercitivas”, y evitar a toda costa las “recompensas económicas positivas”.

En este contexto, Fidel Castro ―más muerto que vivo― trata de beneficiarse de los antagonismos políticos, económicos y sociales de algunos países, para lograr objetivos ideológicos. El propósito castrista estaba encaminado a exacerbar el nacionalismo e incentivar el socialismo, como opción para el desarrollo. Porque el Estado, debe ser quien impulse la economía y no el mercado.

A comienzos de la década de los años 70, se salvaguardó el aspaviento relacionado con el perfeccionamiento de la industria azucara. Empero, Castro desecha la idea de Guevara de los estímulos morales y regresa a la recuperación de la economía planificada y centralizada al estilo soviético. Más adelante, ante los sistemáticos yerros, Castro con su cotorreo interminable ―en un experimento por sobrevivir a los cambios en la URSS― llama al pueblo para rectificar el camino recorrido y por recorrer, “fue un intento, que el líder cubano deseaba fuese efímero”.

De acuerdo con estudios, antes del triunfo revolucionario, el 75 por ciento de las exportaciones cubanas iban a los Estados Unidos de América y el 65 por ciento de las importaciones de la isla provenían de este país. Esta dependencia cambia de socio, los dato reflejan de que en 1982, la isla le facturaba a la URSS el 72 por ciento de sus exportaciones y traía el 60 por ciento de sus importaciones de ese país. Cuba fue y es un país dependiente económicamente, del exterior.

La evolución de los acontecimientos en los antiguos países comunistas, tiene en vilo a la dictadura. Las noticias y eventos, post comunismo, enfrenta a los marxistas y los mercantilistas, porque ambos “carecen de economía de mercado”. El temor de Castro es que la realidad y contexto globalizado elimina toda posibilidad de ocultar la realidad cubana e impedir el curso de la historia.

Bendix Reinhard, detalla con maestría de cómo los gobiernos dictatoriales utilizan el partido único: “El partido puede hacer caso omiso no sólo de todos los procedimientos legales por medio de los cuales se invalidan las leyes, sino también de sus propias leyes previamente dictaminadas, y cuando instantáneamente se pueden cambiar las normas, el imperio de la ley se destruye”. Fidel, “silenciando los focos internos y externos de oposición”, ha tratado insistentemente, con ayuda del Partido Comunista, de materializar sus ideales marxistas-fidelistas. Un disparate que ha llevado a la ruina al país, y sometido a los que se oponen a las más humillantes acciones del terrorismo de Estado.

Desplegar más pormenores interrelacionados con la dependencia económica de Cuba, sería prolongar el suplicio del lector, porque antes era el azúcar el primer rubro para recaudar dineros, ahora es el turismo, tabaco sin procesar, incentivo al capital extranjero para financiar empresas conjuntas, “bajo condiciones que, irónicamente, competían con los programas de ‘industrialización por invitación’.

La austeridad impuesta por Castro, tiene como objetivo principal adormecer las miserias en que vive el pueblo cubano. Simultáneamente, la dictadura confía en que la solución al desbarajuste económico, es desarrollando la industria farmacéutica y la turística-empresarial. No hay dudas de que estos intentos para perseverar el experimento socialista y recuperar la economía, con “un socialismo con empresas conjuntas” son muy cercanas al pensamiento de Sir W. Arthur Lewis.

Esta discusión sobre el presente y futuro desarrollo económico cubano, esta estrechamente entretejido con lo social y el sistema político, los tres actores son fundamentales para conseguir un cambio coherente.

Es cierto que la revolución logró éxitos en los servicios de salud y la educación. Pero esto tiene un costo que obliga al régimen desembolsar gran cantidad de dinero, proveniente de las importaciones. Para un país con dependencia externa, era un desafío llamado al fracaso.

Castro está exigiendo a los cubanos que aguanten y continúen con el quehacer esclavo. Las estrategias de la dictadura, conservan la dependencia cubana a una economía de trueque. El socialismo cubano ya no es un modelo a tener en cuenta.

La situación económica y política en Cuba es deprimente. Como respuesta desesperada, la dictadura insiste en su diseño de austeridad para el cubano de a pie, la utilización de bicicletas para suplir la escasez de transporte motorizado, la utilización de bestias de carga, cierre de fábricas e ingenios azucareros, jornadas de trabajo más cortas, trabajadores de la ciudad trasladados para realizar labores en el campo, etcétera.

Es saludable señalar, de existen personas que tienen el valor de reconocer el fracaso del socialismo. Otros, alegan que estos descalabros socialistas pueden ser provocados por acontecimientos reales específicos y que el “verdadero socialismo, el que sí funcionará, está todavía por venir”. Puede esto ser una prudente tesis. Empero, hay que esperar y el futuro tendrá la última palabra.

Lo cierto, es de que la perestroika de Gorbachov y lo sucedido en Europa Oriental, por ahora y ojala en el futuro de América Latina, serenó los impulsos que abran la puerta a nuevas dictaduras del prototipo castrista. El fracaso del marxismo en todo el mundo, incluyendo a Cuba, es un hecho que no tiene discusión. Está cercano el fin del castrismo y el desplome de la revolución socialista.

De modo que, en un futuro próximo, es inevitable de en Cuba exista libertad, para se elimine todo aquello que de inseguridad al derecho personal a la propiedad privada y la íntegra validez de la libertad de sus “titulares”, legalmente certificada. En caso contrario, aunque se logre una transición no se logrará desarrollar una economía de mercado. Tengo la idea, de que la actual infraestructura turística cubana, es una inversión anticipada; que puede insertarse, sobre la marcha, a la economía de mercado.

Algo si debe estar claro para el amigo lector, “ni la democracia ni el autoritarismo son garantías de éxito”, porque son modalidades para acceder al poder, y no las relacionadas con el gobierno y la organización de éste para cumplir sus responsabilidades constitucionales. No hay que olvidar que las circunstancias y el comportamiento de las masas son un factor determinante en estos asuntos.

La venta o privatización de empresas confiscadas, nacionalizadas o establecidas durante el período marxista-fidelista tomaría tiempo, porque sin regulaciones legales y una Constitución adecuada a la nueva república, sería un imprudentísimo despropósito. Sin embargo, ésta no es la solución al problema financiero y de la introducción a la economía de mercado, sino la parte visible del iceberg.

Así las cosas ―doy la razón a lo que dice Birgitta Ohlsson, Parlamentaria por el Partido Liberal Sueco―, de no acontecer una transición, los cubanos del archipiélago están a las puertas de “un capitalismo sin democracia, donde los ciudadanos no pueden opinar, pensar y creer libremente, al estilo chino o vietnamita”.

Mientras tanto, incluyendo sus particularidades fundamentales, sociales y políticas, ha quedado demostrado que la aplicación de la economía socialista en Cuba, es de mírame y no me toques.
Aunque soñar no cuesta nada, los hay que tienen fe en un socialismo al estilo cubano que de solución a los problemas sociales, políticos y económicos de su país. Olvidan que no hay rosas sin espinas, que a buen entendedor, pocas palabras bastan y que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Quién sabe, si los idealistas amigos de la dictadura despiertan a tiempo de la pesadilla. ¡NAMASTE!

27 de agosto de 2007

Cuba: De la transición y la diversidad racial cubana


Por Pablo Felipe Pérez Goyry.
27 de agosto de 2007.

Sé de estas cuartillas tratarán un tema peliagudo, y que muy pocos tiene la audacia de abordarlo con urbanidad. Antes de continuar, yo, con el sincero respeto al leedor que se aventura echar un vistazo a estas líneas, pido paciencia y disculpas por si el asunto no es de su agrado, pero sólo quiero entienda que es mi intención alertar de peligros que asechan. Luego, con su imparcialidad e indulgencia por los posibles yerros, ya es hora de que exteriorice con libertad mis pensamientos.

Extendido en el Mar Caribe, el archipiélago cubano se ha comparado con un caimán. Es el territorio más extenso de las Antillas. Se calcula de se agranda, de Oeste a Este, mil doscientos cincuenta kilómetros, que es poco más o menos el estado de Filadelfia, en Estados Unidos de América. Cuba tiene unos seis mil kilómetros de litoral marítimo, con unas trescientas playas, las mejores exclusivamente para el turismo extranjero. Además, el territorio está limitado por unas mil doscientas a cuatro mil pequeñas islas, cantidad que pudiera ser superior si se contaran los islotes y cayos.

En este maravilloso archipiélago, convive la generalidad de la nación cubana. Un “pueblo” que está aglutinado alrededor de su dilatado historial saturado de sufrimientos. Sin embargo, no ha renunciado a su estirpe. A pesar de sus desesperanzas, el cubano es sensual y de indiscutible calidez. Es como si perseverara por tener el privilegio de la “alegría de vivir”, a pesar de las privaciones y ausencias que en la actualidad sobrelleva. El bailoteo, la música y el gozo sexual, son propios de su rutina social, que es fuente de inspiración de rimadores y compositores. Otra característica del cubano, es de que tiene la aptitud y actitud de inventar para remediar las necesidades. A esta realidad, hay que sumar el jugar dominó y el diálogo ameno, que al igual que el béisbol podrían definirse como irreemplazables entretenimientos nacionales.

También, Cuba es un país con una prolífera diversidad étnica. Tiene una población negra ―que supera el cincuenta por ciento del total de habitantes― en gran parte descendientes de esclavos traídos de África Occidental o emigrantes de Jamaica y Haití. También están los mulatos, que son descendientes de la unión entre hispánicos y negros. Los blancos que residen en el archipiélago, descienden de europeos, especialmente hispanos. A propósito de blancos, se habla con cierta seguridad, de que la mayoría de los naturales, en el exilio, son blancos.

No son las diferencias del pigmento de la piel, las que incitan escribir estos papeles. Mucho menos de conceptos errados de “igualdad marxista”. Se trata de la manera de comportarse y accionar, de negros, mulatos y blancos en el seno de la sociedad. Precisamente, esta diversidad étnica, encierra en su médula evolutiva, típicos privilegios espirituales y síquicos, que es lo que hace que los cubanos tengan genuina beldad, que es su razón de ser.

Esta excepcional complejidad étnica, en prácticamente toda la historia nacional, se sabe y no es un secreto de los negros y mulatos siempre han recibido un trato degradante e injusto, no sólo como trabajadores, también en ciertas zonas residenciales del país, en las playas y hoteles, porque eran exclusivamente para los blancos. Por eso se argumenta, sea cierto o no, de que la población negra se ha beneficiado con la llegada al poder del dictador Fidel Castro y su proyecto marxista-fidelista. Los defensores de la dictadura, afirman, de la “Revolución Cubana” ha extirpado la discriminación racial. Con todo, en casi medio siglo de despotismo comunista, los negros y mulatos tienen una miserable representación en los cargos gubernamentales y partidistas, así como, en la infraestructura turística y los estratos altos de la sociedad cubana, aunque se pudiera aceptar un restringido consuelo en sus perspectivas de empleo.

Otro problema, a solucionar en una transición, es el papel de la mujer en el seno de la sociedad. Porque ellas, hoy día, no escapan a la deplorable cotidianidad en la isla, las carencias y restricciones de su libertad plena, sino que a pesar de las normas legales vigentes, están sometidas por el machismo que está íntimamente arraigado en el sentimiento masculino.

No menos espinoso es el tema del legendario “guajiro”, con el típico “sombrero de paja y el machete colgado de su cinturón”. El mismo que por generaciones ha arado la tierra con sus disciplinados bueyes, laborado en las plantaciones y cosechado sus cultivos. Quién en su momento fue capaz de enfrentar en la manigua a la metrópoli española.

Y los homosexuales... A esta humana conducta, que respeto, ha sufrirdo en carne propia momentos de angustia y represión en los primeros años de la revolución, porque se les califico de “ser un mal de la sociedad capitalista decadente”. Muchos homosexuales como “Cuco” ―un obeso y prestigioso santero del barrio los Pocitos, en el municipio de Marianao―, junto a miles de compatriotas que disentían del establecimiento, fueron confinados a “campos de concentración” que se conocerían como “Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde tenían que realizar trabajo forzados en la agricultura y aceptar ser “reeducados ideológicamente”. Si bien el concepto de anti-gay aún prevalece en la sociedad cubana, sus efectos son mínimos. La misma dictadura, anulo en 1987 “una ley que prohibía las manifestaciones públicas de la homosexualidad”. Quién no conoce la realidad cubana, pensaría que la dictadura respeta las libertades individuales.

Hoy día, a pesar de los pesares ―negros, mulatos, blancos, homosexuales, santeros, fidelistas, disidentes, hombres, mujeres, niños y niñas―, los cubanos continúan siendo generosos entre ellos mismos y con el que visita el archipiélago, la fraternidad está por sobre todas las cosas. No falta el nacional que sin el menor complejo lleva a su hogar al visitante y comparte lo poco o mucho que tenga de comer o beber, donde no falta el café-chícharo, “colado” con un retazo de tela sobre un colgador metálico de producción artesanal.

El dramaturgo cubano, José Triana, escribió: “Jamás he confundido al gobierno con el pueblo. Hay grandes virtudes que hacen destacar a los cubanos en el concierto de las naciones. Entre ellas, señalaría su paciencia y generosidad sin parangón... Creo que ningún gobierno jamás ha representado a nuestro pueblo. Al contrario, todos los gobiernos se han aprovechado de esa paciencia y esa generosidad”. Y no dijo mentiras. Los cubanos todos, gozan de una prodigiosa dote patriótica y de una excelsa honradez. Esto le facilita ser fiel a la patria, aunque certifiquen o no su gobierno. Antes y después de la transición, hay que impedir a como de lugar gobiernos felones que lucren con ese estoicismo y esa benevolencia.

Los peligros de una transición en Cuba son innumerables. No sólo la economía de mercado, estructurar un buen gobierno y establecer un estado de derecho, serían la solución para los cubanos puedan gozar de una república libre y democrática. Debe ser analizado con lujo de detalles, el asunto social y de convivencia, entre los que están en Cuba y los del exilio; entre negros, mulatos y blancos; entre los que han sido favorecidos por la revolución cubana y los que regresan para recuperar las propiedades que el castrismo les arrebató. Un estudio, con tiempo y antes de los acontecimientos, pudiera evitar un enfrentamiento no solo entre los que apoyan la dictadura y los que disienten, sino también entre representantes étnicos. Es saludable, para todos los cubanos, poner manos a la obra en este sentido.

Sería quimérico y estúpido, creer de la totalidad de cubanos viven en el archipiélago quieren cambiar la dictadura por un sistema donde prevalezca la libertad y democracia. Muchos consideran como buena idea un cambio, pero de continúe el castrismo en el poder. Otros, los más, ven con cierto recelo toda la algarabía del exilio de Miami, y al gobierno de Estados Unidos de América que dice apoyará la reconstrucción del país después de Castro.

Soy de los que están convencidos de que Cuba, “fue colonia de los españoles. Después, como seudo república, colonia de los estadounidenses. Más tarde, colonia de los soviéticos”. Sería un error ciclópeo de los cubanos flirteen con la idea de repetir la historia.

Cuba es multiétnica y no se puede olvidar el inevitable protagonismo de los negros, mulatos y blancos en una eventual transición. De igual manera, es vital buscar un equilibrio de interese sociales-económicos-políticos entre todos los actores que participaran en la transición. Esto no se debe negar y mucho menos ocultar, porque es evidente y existe en un contexto cubano especial y en crisis.

Aunque la mayoría aceptaría un cambio pacífico, un arreglo político, es real de existen sectores en el exilio, alejados por décadas de la realidad y con poder económico, que no piensan lo mismo. Una transición en Cuba será delicada y conflictiva, ojala no ensangrentada.

Si bien tengo fe en el talento de los demócratas y sé de la ilustración de eminente líderes cubanos, dentro y fuera de Cuba, no me cansare de expresar mi inquietud por los eventos que a futuro se puedan desarrollar en Cuba, en un proceso de transición. En este momento, mas que nunca, es esencial para mi llevar un mensaje de unidad a la nación cubana, a negros, mulatos y blancos.

Hace algún tiempo, en diciembre de 2004, preguntaba a los lectores si ¿los cubanos estaban preparados para un cambio? Hoy el panorama sigue sin una respuesta convincente. Hipótesis y tesis, sobre la necesidad de una transición, son debatidas en los más heterogéneos escenarios, pocos se refieren a los potenciales conflicto desde el punto de vista étnico.

Como expresara en aquella oportunidad, estamos abocados a problemas que deben ser encarados por los cubanos honestos, con ayuda de la sapiencia y la luz del discernimiento, y al mismo tiempo sepan encontrar estrategias coherentes que eviten el enfrentamiento desmedido y sectario.

El futuro esta saturado de escollos y mezquinos peligros. Empero, estoy convencido de que la democracia en Cuba es posible. Se derribaran los obstáculos, con intuición auténtica. Sé de los cubanos disfrutan de un admirable saber en lo intelectual, excelsa persuasión a través del entendimiento, y capacidad de ideación.

Los cubanos han demostrado poseer voluntad sobrada para vencer los reveses, la impaciencia, los lutos y la añoranza. Por todas estas razones, otras ya mencionadas o por explicar, es deber de todos los cubanos el madurar como nación ―los que sufren las privaciones en el terruño amado, los que fuera de ella están sometidos al ostracismo, los negros, mulatos o blancos― para a los pies de la Patria, puedan en la nueva república tener justicia y libertad.

En mi opinión, es menester dejar lo pretérito y enfocar las energías en el futuro cercano. Empero los cubanos, respetando el color de la piel, debemos aprender a diferenciar entre la sabiduría y el fanatismo, el entendimiento y la emoción, y ser capaces de hacer un correcto uso de ellas. A estos conceptos pacíficos y estupendos me adhiero, para con humildad e inspirados en la historia y la experiencia construir la nueva república.
Por lo dicho y por decir, sólo si nos unimos con preclaro propósito ―para el bien de todas las fuerzas políticas y de la sociedad civil―, será posible un perdurable pacto social nacional que permita legitimar a los líderes honestos en una transición. Precisamente en esto debe sustentarse la rectitud de todos los cubanos, porque es la fortaleza de la Patria. Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

20 de agosto de 2007

Cuba: Pocas respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
20 de agosto de 2007.


Por estos días, en un canal de televisión, un joven norteamericano disertaba sobre sus puntos de vista, después de haber recorrido más de 80 países. A pesar de su corta edad, había tenido el privilegio de acariciar y experimentar las inagotables maravillas de otras civilizaciones y ambientes. Entre estos países estaba Cuba. Confieso, de mis ojos, diligentes y osados, se despabilaron junto a todos los sentidos, para no perder detalles sobre lo que el adolescente diría sobre la isla.

Empero, mi curiosidad se “vino a tierra” al conocer los apartes de su itinerario por el archipiélago, porque lacónicamente sólo describió el encantador descanso turístico y la música, de las mujeres y el mojito, del café, el habano y la comida típica. Si bien esto arrastró el sentimiento y la memoria personal a las más de cuatro décadas de vida en la tierra amada que me vio nacer, mi alma enlutó. A causa de que no platico sobre la otra realidad cubana.

Si..., existe esa Cuba seductora, y la otra disímil que no se ve en detalle mientras se viaja con un guía turístico en un ómnibus con aire acondicionado, butacas reclinables y ventanillas estupendas. Hablo de la otra Cuba, donde los ciudadanos están aislados del mundo y sometidos a las ordenanzas y mañas de una paranoica dictadura izquierdista que no respeta las libertades de los cubanos. Es la Cuba que desconocen muchos turistas y que es manosea a su antojo por Fidel Castro, y su séquito, desde que llegó al poder en 1959.

Sería yo un irresponsable, si dejara entre renglones, el no comentarle al paciente lector de que el régimen político-social-económico, que por más de cuarenta años impera en Cuba, es un ensayo autoritario con detractores, y también románticos incondicionales. Para los últimos, a diferencia de otros países de América Latina y África, en Cuba no existe: la indigencia, la desvergüenza política y la falta de oportunidades para la subsistencia. También, es la apreciación, en este sentido, de las Naciones Unidas: Cuba tiene excelentes programas de salud preventiva y educación, y disfruta de una distribución equitativa de la riqueza.

Sin embargo, para los denunciantes, como yo, estas bondades del régimen están condicionadas al secuestro de la libertad de los cubanos. Libertad arrebatada por una dictadura que tiene a los nacionales hundidos en la ruina económica, física y espiritual. Se dice de la causa fundamental es la desaparición del despotismo marxista de Europa del Este, que cobijaba a la isla.

Las verdades de unos o mentiras de otros, no pueden esconder de en el archipiélago la generalidad de los cubanos, en su día a día, se ven encerrados en un circulo vicioso para sobrevivir: largas colas, comercios vacíos, raciones esqueléticas, rebusque ―legal o no― en el mercado negro, crisis permanente en el trasporte público. Es un caos que sepulta la esperanza, que está viciado por el “ir tirando”.

Soy del criterio, del comunismo en Cuba ha durado, entre otras cosas, gracias al “embargo económico” impuesto por Estados Unidos de América. Embargo que por décadas a sido una bufonada utilizada por el régimen para consolidarse en el poder y como embrollo político de los gobiernos estadounidenses. Pudiera argumentarse de que el levantamiento de las sanciones no es un procedimiento para poner fin a la dictadura, o como dicen muchos, si sería “probablemente el único acto que acabaría con las aflicciones económicas de Cuba, paradójicamente también traería consigo la caída del gobierno, puesto que desaparecería su chivo expiatorio, Estados Unidos”. El debate continúa y, entretanto el régimen eterniza su insolencia y atropellos.

Actualmente, numerosas oficinas de turismo, a precios favorables, ofertan viajes al archipiélago: para descansar en confortable hoteles, disfrutar del inconfundible sol caribeño, la arquitectura colonial, los cócteles, habanos, ron y diversión. Y no puede negarse de, en los últimos años, el turismo internacional ha crecido.

Por otro lado, muchos turistas, salvo excepciones, no saben o tienen ojos ciegos y oídos sordos, para reconocer de Fidel Castro, “guía espiritual y político de la Revolución Cubana”, más cadáver que vivo, insiste en la exhortación a “renovar los bríos y las aventuras violentas” para continuar con el extemporáneo movimiento revolucionario, denominado “socialismo del Siglo XXI”, y que encabeza Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

La dictadura castrista ha sobrevivido a muchos embates y adaptado sus intereses a las circunstancias, especialmente después de 1989, cuando se inicia el desmoronamiento del bloque comunista europeo. Un ejemplo es la manipulada “apertura al capital extranjero” que está bajo riguroso control del régimen.

En este momento, los cubanos que residen en la isla siguen atormentados por la subsistencia diaria, que cada día es más difícil. Juntamente, sólo los turistas y extranjeros pueden tener acceso al comercio y recursos del mundo globalizado.

Con todo, para algunos turistas, el hábito de los cubanos de dar tiempo al tiempo indefinidamente, es lo que les da nuevos ánimos para hacer colas para el camello (vehículo de carga pesada, convertido en autobús, para inhumano transporte masivo de personas) y hasta para el pan de cada día. Algunos dicen de quizá, estas costumbres, los condicionan a no pensar en sublevarse contra Castro. Otros, de es como si los cubanos tuvieran esperanza resignada y esperan sentados a que simplemente acontezca algo que mude de aires el país y su historia.

Ciertamente, muchos de los visitantes extranjeros desconocen los peligros que los demócratas isleños tienen enfrenar, en el cotidiano batallar, y de son reprimidos y marginados, por solo exigir respeto para sus libertades naturales. Ignoran de mujeres son acosadas, como las “Damas de Blanco”; de son encarcelados, periodistas independientes y activistas de derechos humanos; de hay centenares de presos de conciencia en las cárceles fidelistas; de hasta existe, para los que hacen frente al régimen, el riesgo de ser fusilado.

Bien hace la organización no gubernamental “Solidaridad Española con Cuba”, quien acertadamente distribuye gratuitamente una “Guía Turística y Solidaria de Cuba”, para el viajero no solo tenga la posibilidad de deleitarse con los atributos naturales e idiosincrasia de los nacionales, sino, a un tiempo pueda saber al dedillo y de buena tinta quiénes son las victimas de las arbitrariedades de la policía política y las brigadas de acción rápida.

Las preguntas que todos debemos hacernos, y también los románticos incondicionales del régimen, es de: ¿Por cuánto tiempo Cuba será comunista? ¿Llegará la libertad y democracia después de la muerte de Fidel Castro? ¿Hasta cuándo los demócratas de América Latina, deben seguir indiferentes ante los desmanes de la dictadura castro-comunista? ¿Por qué el Parlamento Europeo y la Organización de Estados Americanos no son más enérgicos en sus denuncias y acciones contra la dictadura? Sé, de son pocas las respuestas, para muchas interrogantes y conjeturas. He aquí la complejidad del problema cubano.

Respetando el punto de vista de los que no comparten la mía. En mi opinión, con benevolencia, una transición pacífica en Cuba, solo será posible cuando las condiciones impersonales y sicológicas sean coherentes con una oposición fusionada-dinámica, que tenga una estrategia común nacional. Y un último razonamiento, la solución de este dilema está en manos de la nación cubana, y en principio de los que viven en la isla, con la sincera colaboración de los que están en el exilio.
Por todas estas razones, a los cubanos que están en la Patria amada, que sufren las carencias y/o sistemáticas agresiones de la dictadura, lleguen las voces solidarias y el apoyo incondicionalmente de los demócratas decentes. Y desde estas cuartillas, escritas por este compatriota, reciban abrazos fraternales con los mejores pensamientos. ¡Namaste!

16 de agosto de 2007

Cuba: La Patria esta en peligro y la tragedia puede evitarse


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
16 de agosto de 2007.

En las últimas cinco décadas, de manera inevitable, se ha podido palpar el exacerbado espíritu nacionalista de los cubanos. Empero, para tener un acercamiento a estas manifestaciones, dentro y fuera de Cuba, es imprescindible conocer qué es nación. Desde el punto de vista etimológico, resulta del latín naceré (nacer), que desde la época medieval se designa a gentes llegadas de otros lugares en el seno de una comunidad, que bien se adecua al de los exiliados cubanos. A esto se suma el de patria, que es el lugar de procedencia de estas gentes y que en definitiva es la tierra de sus padres. Es decir, patria (de pater, padre) y país (de pagus, tierra, campo).

Sin embargo, también prefiero el concepto que da el Diccionario de la Real Academia Española. En el caso de nación (Del lat. natío, -ónis) de es el conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno y/o conjunto de personas de un mismo origen... que generalmente hablan el mismo idioma. Patria (Del lat. patría) de es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Y País (Del francés pays) de es nación, región, provincia o territorio. Con todo, no es mi intención abrumar al lector y, mucho menos yo lidiar ahora con aspectos etimológicos o conceptuales relacionados con nuestro idioma, aunque en esencia sea justificado para este escrito.

Así las cosas, podemos comprender el drama de la nación cubana, que en su pater y pagus, y en el seno de otras sociedades, trata de prevalezca su auténtica naceré. Sin embargo, esta realidad histórica-social tiene su origen, después de 1959, más evidente y específico por los eventos y particularidades económicas, ideológico-culturales y sociales. Acontecimientos, que arrastrarían a los cubanos, comandados por Fidel Castro, a un supuesto esquema institucional “republicano-socialista”, que en esencia fue y es una: democracia-fidelista dictatorial de corte stalinista. Sucesos que, de paso, fragmentaría la nación, el país.

Por cerca de medio siglo, lo que parecía un atractivo y prometedor gobierno progresista, resultó ser un sistema autoritario que ha limitado la libertad individual y colectiva, y sin el menor pudor, ha ultrajado los principios republicanos.

Es decir, desde la llegada al poder de Fidel Castro, se implanto un régimen político-económico-social que ha dado privilegios incondicionales al Estado, monopolizado por la cúpula castrista, que a destruido la economía, desunido las familias y ha desperdigado por el planeta a más de millones de cubanos.

Al presente, la dictadura a olvidado de que las raíces auténticas de la nacionalidad cubana, están abonadas por la sangre y vidas honestas de los patriotas intachables y pensadores rectos, que valerosamente salvaguardaron los ideales patrimoniales del país, y que son la razón de ser de la patria. De esta estirpe están hechos los cubanos honestos, que hoy luchan en Cuba y fuera del suelo patrio para cese el avasallamiento y vuelva la libertad.

Censurables y alarmantes, vergonzosa y anárquica, salvaje e irresponsable, son epítetos insignificantes para calificar a la cúpula castrista. Caciquismo que tiene, a los cubanos que residen en el archipiélago y especialmente a los hombres y mujeres que se oponen pacíficamente al régimen, sumergidos en: prohibiciones monstruosas, miseria galopante, persecuciones deshonestas, tribulaciones fosilizadas, asesinato de la dignidad humana, indiferencia por las penurias y sueños de los jóvenes.

Sé de son numeroso los que aún sueñan, en América Latina, con la utopía de la “Revolución Cubana”, la dictadura del proletariado, el centralismo comunista, las consignas, la igualdad de clases y las grandes vallas del culto a la personalidad. Ignoran la historia reciente de Europa del Este. También, “ingenuamente” no quieren reconocer de en Cuba fracaso el socialismo-fidelista, y que el presente del país es tremebundo. La decadencia y pudrimiento de Castro y el régimen, es una verdad a gritos, continúan estrujando el país y ofendiendo a la patria. Sólo “apasionados antiimperialista”, que son alcahuetes y cómplices de la dictadura, pretenden hacer creer de son invenciones o ilusiones visuales de sus detractores y que la culpa de todo la tiene Estados Unidos de América y el ”embargo económico”.

A más de un año de las complicaciones de salud, y más allá de las profecías de algunos analistas, Fidel Castro se “recupera”. Y desde su obligado recogimiento, a salido a la palestra, ahora como editorialista del periódico Granma, apéndice ideológico del Partido Comunista de Cuba. Esta “novedad”, deja a las claras de que Castro continúa dirigiendo el país y con ello trata de evitar, a como de lugar, cualquier asomo de transformaciones en el archipiélago.

Coincido con el consagrado adalid liberal Carlos Alberto Montaner, de los cubanos que residen en Cuba, acarician la idea de cambios pero juntamente le temen. En mi opinión, para encarar una eventual transición, se debe estar conciente de es ineludible enfrentar este dilema peligroso.

Para los cubanos podamos aspirar a una libertad duradera y una república floreciente, que permita el respeto de los derechos individuales y de propiedad, los dirigentes de las colectividades disidentes en la isla, también en el exilio, tienen la responsabilidad histórica de manejar con discernimiento y creatividad los avatares futuros.

Hoy día, son muchos los nacionales que buscan en las costumbres y pasado auténtico salvaguardar su origen y regresar a su país para cobijarse en los brazos amorosos de la patria. Retorno que solo será dable si se alcanza una transición democrática que sustituya al régimen dictatorial, y se restablezca las libertades propias de un Estado de Derecho.

Inmensa es la responsabilidad y el reto ―antes, durante y después de la transición― porque el legado que dejara la dictadura será calamitoso, y se deberá rehacer la república.

La Patria está en peligro y la tragedia puede evitarse, pero... está en manos de los cubanos y demócratas decente, más allá de los intereses particulares e ideales políticos. De no hacerlo, seremos testigos del anarquismo y la desesperanza, y del cataclismo de una nación. Así que, ya es tiempo de concertar esfuerzos, con anticipación, para crear esquemas programáticos que faciliten diseñar una hoja de ruta, como itinerario para una transición.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!

8 de agosto de 2007

Del autoritarismo


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.


Hoy día existe el Autoritarismo? La historia ha demostrado que defiende su permanencia en la fe sin ojos y sumisión irracional de las personas que, incondicionalmente, lo protegen y legitiman, echándose a los pies de: una persona, institución o grupo social.

Han atiborrado la evolución humana, singulares casos de autoritarismo, en cabeza de individuos que tienen como soporte y fuente de autoridad, regimenes socio-económicos-políticos basado en el poder ilimitado: que patrocina la manipulación y violencia. Un dogma que se preocupa por la dominación, como único o supremo origen de la sabiduría o la ética.

El Autoritarismo (del lat. auctoritatem) es radical y sectario, que en ocasiones se disfraza de nacionalismo o patriotería. Se fundamenta en cuatro mecanismos: culto a la personalidad, el monopolio ideológico, el control de todos los medios de poder, seducción y policiales. De la misma manera utiliza ofrecimientos antojadizos, tergiversando los hechos para conseguir objetivos turbios.

Un excelso sistema político democrático, considera necesario el equilibrio de poderes, y tiene como vocación de es esencial un pacto entre los ciudadanos ─genuina fuente del derecho, del poder y del Estado─ según el cual a los derechos le corresponden simétricas obligaciones civiles y estatales. De la sociedad debe tener acceso a la educación y cultura política, para pueda entender que el bienestar y progreso están amalgamados a la equidad y autoorganización, benevolencia y amplitud de libertades. Son obligaciones y deberes que facilitan la satisfacción de las necesidades vitales de los seres humanos, en materia de: empleo, medicina, educación y seguridad social.

Imprescindible, en los tiempos que corren, es evitar y condenar todas las formas o manifestaciones que promuevan el Autoritarismo, así como a sus consanguíneos: dictadura, absolutismo, tiranía, despotismo, autocracia, inmovilismo, etcétera. Puntos obligados de referencia son la difunta Unión Soviética; los regímenes desmantelados del Bloque Comunista de Europa del Este; el nacionalsocialismo de Hitler; las arbitrariedades de: Francisco Franco y Miguel Primo de Rivera (España); Fulgencio Batista Zaldívar (Cuba); José Gaspar Rodríguez de Francia y Alfredo Stroessner (Paraguay); Kim Il Sung (Corea del Norte); Francisco Macías Nguema (Guinea Ecuatorial); Cesáreo Guillermo y Rafael L. Trujillo (Rep. Dominicana); Porfirio Díaz, Victoriano Huerta y Antonio López de Santa Anna (México); Benito Mussolini (Italia); Getúlio Vargas (Brasil); Antonio de Oliveira y Marcelo Caetanao (Portugal); Jean-Claude Duvalier (Haití); Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez (Venezuela); Jean Jacques Dessalines (Francia); Agustín Pedro Justo y Juan Manuel de Rosas (Argentina); Ioánnis Metazas (Grecia); Anastasio Somoza (Nicaragua); y Augusto Pinochet Ugarte (Chile). Todos fenómenos incompatibles con la democracia.

Ahora el Autoritarismo está presente en: Corea del Norte (Kim Jong), Venezuela (Hugo Chávez Frías), y Cuba (Fidel Castro Ruz); de igual manera en algunos países de Oriente y África.

Estoy persuadido de es trascendental impedir, pacíficamente, que el Autoritarismo se extienda y consolide por el mundo. Más que un deber, es un compromiso honesto luchar para exterminarlo y, sustituirlo por la autentica democracia y modernización de la sociedad.

Como el lector tiene libertad de palabra, opinión y pensamiento, creo conveniente afirmar que mi punto de vista, está alimentado de propia y autentica experiencia, y es evidente de quien escribe deja en claro su posición: ideológica, filosófica, política, ética y religiosa. Esto puede ser censurable, ya que sé de no hay crítica neutral. Empero los ideales, sentimientos y enfoques deben ser respetados. Por lo dicho, invito a la reflexión, porque usted, también tiene la palabra... ¡Namaste!

5 de agosto de 2007

De la libertad y democracia en Colombia


Por Pablo Felipe Pérez Goyry
5 de agosto de 2007.

Las sociedades son diferenciadas y cada estrato social disfruta de particularidades psicológicas especiales y personalidad propias. Quizá, por esta razón, y con incuestionable sabiduría, sé cree que uno de los rasgos que caracterizan al hábito social, es el de aceptar acríticamente la ideología, el orden existente y las normas-valores dogmáticos.

Esta particular psicología ―de los individuos y la sociedad―, se manifiesta en ocasiones agachando la cabeza y acomodándose a la influencia del conjunto, y a las opiniones de la mayoría. Tomando en cuenta estos argumentos, es precisamente esta psicología individual y colectiva la que propicia el fortalecimiento centrista del Estado, para este pueda manipular a las masas o por el contrario, como en Colombia, sean utilizadas por las guerrillas marxistas FARC y el ELN, y los grupos paramilitares.

Sin lugar a dudas, en Colombia, se hace necesario el fortalecimiento de las normas e instituciones democráticas, para se respete la libertad y garantice con responsabilidad la organización del Estado. Los colombianos sufren la ausencia de un congruente equilibrio socio-económico-político, que impida la rapacería en el país. Es decir, el Estado tiene la obligación de establecer las adecuadas normas e instituciones jurídicas, para salvaguardar la libertad mediante la fiscalización del quehacer de la política, economía y sociedad, incluyendo la aplicación de la constitución y las leyes. Durante más de medio siglo, estas premisas se han ultrajado.

Tengo la percepción de que una parte de la sociedad colombiana se ha acostumbrado a una realidad donde la impotencia y el terror son los que determinan la conducta y las decisiones, y de los que tienen el poder son los que se imponen cada día.

Durante décadas, los colombianos han soportado, lo he visto, la incapacidad de los gobiernos para derrotar a los grupos al margen de la ley. Para algunos analistas, los insuficientes recursos son un factor decisivo. Otros, dicen que se debe a la corrupción política y la desacertada organización de las Fuerzas Armadas. Para los más escépticos, es la psicología individual y colectiva del colombiano, sumado a la frustración y el deterioro del carácter, que limitan la lucha contra el narcotráfico, la corrupción, las guerrillas, los paramilitares y la delincuencia común.

No comparto totalmente el argumento de la incapacidad psicológica de los colombianos ―para procesar un punto de vista propio y, de no tener capacidad de discernir y tomar decisiones de manera autónoma― para luchar contra una realidad que les tiene secuestrada la libertad. Prefiero adherirme a la tesis de que esta psicología está trastornada por la ausencia de libertad y, el no adecuado mejoramiento estructural de la educación y la cultura cívico-política, como herramientas que permitan vivificar la personalidad de los colombianos, para pueda ser creativo, tenga discernimiento por cuenta propia. La libertad es un derecho y no debe ponerse en peligro.

Las guerrillas comunistas de las FARC y del ELN, dicen de van ha tomar el poder y anuncian que es dable. Lo que no deja de ser una utopía, pues, es incuestionable el fracaso de su narco lucha, que han sumergido en la desesperanza e indefensión a la generalidad de ciudadano, y convertido a Colombia en un país empobrecido y despojado de sus libertades. No hay dudas de serán derrotadas porque están desacreditadas, desmoralizadas, y les ocurrirá lo mismo que las guerrillas en Venezuela, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Ecuador, El Salvador, Guatemala.

En Colombia la pobreza es alarmante, que es el caldo de cultivo para se incremente las actividades al margen de la ley, y se desparramen por el territorio nacional. En tanto, por décadas, vemos a un Estado devorado hasta los tuétanos por la corrupción e infectado por la parapolítica y el narcotráfico. Las perspectivas de un mejoramiento de la situación conflictiva que vive el país, no son muy halagadoras.

Así las cosas, entre muchas, para los colombianos puedan gozar de paz y libertad, es imprescindible, estructurar una buena educación y cultura política, pues, estas permiten el desarrollo de la personalidad en los seres humanos, como complemento de esta libertad y cultura, que son unidad modular de la cultura cívica (civismo), y que tiene como virtud el disciplinar las relaciones entre los ciudadanos, los grupos políticos, las instituciones gubernamentales nacionales y global. Está en las manos de los colombianos, cuando tengan una percepción diferente y asuman sus responsabilidades, cambiar este sombrío panorama.

Empero, se hace necesario líderes creíbles y honestos que den prioridad a la tarea de fortalecer la libertad y democracia, y enfrente con bravura a las fuerzas que están al margen de la ley. De igual manera, vigorizar los programas educativos e ilustrar a la sociedad, para pueda saber al dedillo como defender la libertad.

A todas luces, para prospere la libertad y democracia, es medular las oportunidades, la educación y cultura política honesta, pues, estas incentivan el desarrollo de la personalidad, como apéndice de la autonomía y conocimiento, que son elementos del pundonor, y que tiene como atributo el salvaguardar la convivencia coherente y fraternal entre todos los colombianos.

En Colombia, no tendrá sentido hablar de paz y reconciliación, a no ser que los nacionales reaccionen y busquen alternativas para abrir la puerta que permitan dar solución a determinados problemas críticos:

· desplazamiento forzado y pobreza endémica,

· pobreza eterna y desempleo arraigado,

· corrupción divinizada y complicidad desvergonzado,

· exclusión ignominioso y marginación execrable,

· desesperanza de la juventud y débil identidad nacional,

· baja calidad y cobertura de la educación,

· inseguridad en la seguridad social,

· atropellamiento de las libertades y el asesinato de la democracia.

· violencia desenfrenada e impunidad escandalosa,

· odios enquistados y conflictos geopolíticos,

· desequilibrios regionales y economía subterránea,

· desconocimiento, deterioro y desaprovechamiento de los recursos naturales,

· atraso científico y tecnológico,

· prejuicios históricos e indiferencia de los dirigentes políticos, gamonales y caciques.


Más allá de las imperfecciones, no hay que borrar de la memoria, la excelsitud del ser humano está en su discernimiento y benevolencia, que deben ser la base ética de toda acción personal y social. Los colombianos no carecen de estas esenciales particularidades.

Con respeto, por todas estas razones, yo opino que en Colombia el futuro de la libertad, democracia y paz, no es una utopía. Eso sí, será posible cuando los colombianos acojan, con responsabilidad, un sistema universal de derechos, otorguen interés a la equidad y competitividad para la realización integral del ser humano, y, cuando el Estado y los ciudadanos, sin paños tibios, acepten con civismo ser juzgados por las mismas normas éticas.
Tiene la palabra amiga, amigo... ¡Namaste!


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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