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Autor: PABLO FELIPE PÉREZ GOYRY   


©Pablo Felipe Pérez Goyry

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20 de junio de 2011

De “ajustadores” a “ajustados” - Por: Federico Mayor Zaragoza


De “ajustadores” a “ajustados”

Por: Federico Mayor Zaragoza

Durante décadas, los países más prósperos de la Tierra, que habían sustituido las ayudas por préstamos, los concedían en unas condiciones draconianas, a las que denominaban “ajuste estructural”.

Federico Mayor Zaragoza
Para recibir estos créditos los países debían, en efecto, cumplir tres requisitos: privatización, reducción de los efectivos administrativos, y realizar infraestructuras (que, siendo un país “en desarrollo” eran ejecutadas por empresas de los países prestamistas).

En diversas ocasiones puse de manifiesto, antes los órganos directivos de la UNESCO, mi total disconformidad con unas exigencias que beneficiaban más a los donantes que a los prestatarios.

Los “recortes” en los efectivos públicos se aplicaban, sobre todo, a los maestros y profesores!

Siendo Rector de la Universidad de Granada, en 1969, me encomendaron –entonces España era un país “subdesarrollado” –recibir un importante préstamo del Banco Mundial para la formación profesional en Andalucía oriental.

No quiero entrar en detalles, pero sí decir que, al cabo de casi dos años, sabiendo además todas las cargas que deben ser satisfechas por quienes reciben los préstamos desde el inicio de las negociaciones, decidí expulsar de mi despacho a la numerosa Delegación del Banco Mundial que, por tercera vez, se desplazaba a Granada desde Washington para ir “elaborando” las distintas fases del proceso.Pensé que era inadmisible la humillación a la que de manera permanente nos sometía la burocracia del Banco. El Ministro a la sazón –don José Luis Villar Palasí-  aceptó, por cierto, dada las razones que la motivaron, mi decisión.

Pues bien: ahora se han vuelto las tornas y son los países que hasta hace unos años “ajustaban” a los países en vías de desarrollo los que ahora se ven “ajustados” y deben hacer recorte tras recorte, privatizar, reducir los efectivos y sueldos de los funcionarios…

Lo único que sucede es que, si lo miramos bien, en último término, el “gran dominio” que estaba detrás de los ajustes estructurales es el mismo que ahora promueve los ajustes de los otrora países acaudalados y maneja, a su gusto, las agencias de calificación.

De “ajustadores” a “ajustados”.Conviene aprender rápidamente la lección. Y reaccionar.
Foto: Internet

14 de junio de 2011

Chile: La clase política - Por: Álvaro Cuadra

Chile: La clase política

Por: Álvaro Cuadra(*)
Investigador y docente.

Álvaro Cuadra
Las movilizaciones que desde hace algunas semanas se han escenificado en diversas ciudades del país, pone en evidencia un cierto malestar ciudadano respecto a materias diversas, pero que podríamos resumir como una muy mala percepción del funcionamiento de las instituciones del país. Un lugar protagónico lo ocupa toda la institucionalidad política que administra tanto el gobierno como la oposición. Resulta paradojal que junto a la caída en la aceptación de las políticas gubernamentales, no se acreciente aquella de los sectores opositores.

La desmovilización de los chilenos no sólo fue el resultado de la prolongación de un estado autoritario heredado de la dictadura militar sino, además, de una administración de dos décadas que se prestó gustosa a tal empresa en nombre de una democracia en la medida de lo posible. La institucionalidad política prescrita por la constitución de los ochenta ha permanecido, en sus aspectos fundamentales, sin mayores cambios. Esto ha hecho posible conjugar bajos niveles de conflictividad social con un modelo económico que garantiza el lucro de las elites y la inversión extranjera. Para construir este capitalismo edénico ha sido imprescindible contar con una clase política que, en nombre de la democracia y el desarrollo, perpetúe un sistema político represivo, excluyente y corrupto.

Las movilizaciones a las que asistimos a través de todo el país marcan un interesante giro en la situación: El modelo de desmovilización comienza a mostrar sus primeras fisuras. En efecto, aún cuando la clase política insiste obstinada en seguir administrando un Chile pos-autoritario, lo cierto es que los sectores más sensibles de la sociedad han comenzado a protestar en defensa de sus intereses. El caso de los estudiantes es paradigmático a este respecto, pero no el único. Notemos que – para bien o para mal - la mayor parte de las movilizaciones reclama un carácter independiente, lo cual significa que el papel de los partidos políticos ha dejado de ser indispensable en la conducción de las demandas ciudadanas. Este fenómeno encontrara su fundamento en el alto grado de desprestigio de una clase política tenida por inepta, corrupta y demagógica.

Resulta sintomático que entre las estrategias de La Moneda para despejar el enrarecido ambiente de esta incipiente movilización social, se convoque, precisamente, a una reunión a todos los sectores políticos. De algún modo, más allá de sus matices, la convocatoria del Ejecutivo reconoce a la actual clase política como pilar de la institucionalidad vigente y como indispensable dique de contención de cualquier riesgo de movilización social. Tal como ha señalado el primer mandatario, hay que cuidar nuestras instituciones, nuestra democracia y nuestra amistad cívica. Finalmente, lo que une a la clase política es mucho más poderoso que aquellas aparentes diferencias.

(*) Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA PÚBLICA. Plataforma de Opinión. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS.
Foto: Internet

16 de marzo de 2011

Alain Simard y sus festivales - Por Sergio Esteban Vélez Peláes

Alain Simard y sus festivales

Por Sergio Esteban Vélez Peláes

Alain Simard

Desde que estoy fuera del país, he tenido la oportunidad de conocer el trabajo de algunos de los principales humanistas y gestores culturales del Canadá. Y uno de los perfiles que más han llamado mi atención y admiración ha sido el de Alain Simard, quien ha logrado convertirse en un símbolo vivo de la revitalización cultural de Montreal y de la propulsión de la imagen de esta ciudad como urbe de festivales y de pasión por el arte. Como sé que su nombre no es muy conocido en nuestro país, me parece oportuno dedicarle mi columna de hoy.

Podríamos decir que la primera etapa de importancia en la labor inefable de este forjador de utopías comenzó en 1977, cuando, de la mano de Denyse McCann y André Ménard, fundó el Équipe Spectra. A través de esta entidad, materializaría, tres años más tarde, el sueño de que Montreal tuviera un Festival de Jazz. En ese momento, Simard no imaginaba que ese incipiente evento llegaría a ser el festival más importante del mundo en su categoría y todo un emblema de Montreal.

En un comienzo, talvez lo más difícil para la consolidación de este proyecto era la consecución de los recursos financieros necesarios. Pero la elocuencia del discurso de Simard fue más que suficiente, y poco después ya contaba con el respaldo de distinguidos organismos que le apostaron a los loables objetivos culturales de este gestor. Con su inherente constancia y creyendo solamente en excelencia, Simard logró ganarles la pelea a aquellos que consideraban que el Estado no debía “despilfarrar” fondos en temas “no prioritarios” como los culturales. Dispuso entonces de un torrente de creatividad y procedió a realizar programas especiales con artistas de la más alta calidad y reputación, en escenarios diversos e inusitados, para acercar el Jazz (y todas sus variantes) al público masivo, de todas las edades y clases sociales. Y su iniciativa regeneradora dio más frutos de los esperados, pues, gracias a esta labor, consiguió multiplicar el presupuesto del festival y aumentar contundentemente las estadísticas del público asistente a los actos y conciertos de este certamen (¡hoy congrega anualmente a más de dos millones y medio de espectadores!).

Al convertir en una empresa sólida y rentable aquel proyecto suyo en el cual pocos habían creído en un comienzo, la comunidad principió a reconocerlo como un líder corajudo capaz de desarrollar las más inteligentes estrategias “salvadoras” ante panoramas “nublados”.

Teniendo en cuenta el éxito de su iniciativa de fundar un festival de Jazz de talla universal, Simard se sintió con fuerzas suficientes para crear y sacar adelante otros dos festivales de la más alta categoría: el de las Francofolies y el de Montréal en Lumière. A través del primero (cuya primera edición se realizó en 1989), se ha consagrado al fomento de la canción en lengua francesa, con excelente respuesta de los espectadores (aproximadamente un millón, el año pasado). Y el segundo, creado en el 2000, es un evento dedicado a la promoción de casi todas las artes (música, artes plásticas, danza, teatro, artes circenses...) en la época del año en que el invierno azota con más rudeza a Montreal.

Alain Simard, por medio sus festivales, ha conseguido mejor que nadie exaltar y divulgar el precioso patrimonio urbanístico de Montreal, una de las más bellas capitales de Norteamérica.

Hoy, gracias a él, el movimiento económico de su ciudad se eleva significativamente tres veces año ¡gracias a la cultura!

Su visión y su liderazgo demostrados hicieron que su nombre comenzara a hacerse visible en el plano nacional y a figurar, desde su juventud, en las más selectas listas de promotores de la cultura en el Canadá.

Por todo esto, Simard ha sido condecorado por el gobierno de Francia como Caballero de la Orden de las Arte y las Letras y fue escogido por el diario The Gazette como uno de los montrealeses más eminentes del milenio. No nos cabría mencionar las decenas de premios y reconocimientos que ha merecido.

Estoy seguro de que un estudio más acucioso de sus ejecutorias bien podría contribuir para que algunos de nuestros principales eventos culturales adquieran mayor vigor y proyección.
Foto: Internet

23 de junio de 2010

El país de los sueños rotos - Por Lic. Amelia M. Doval


El país de los sueños rotos


Por Lic. Amelia M. Doval 
Miami, Fl

Andar por las calles de la Habana es recorrer un Universo de desgracias,  voluntarias carencias educativas provocadas  por una apatía  general como respuesta a la mala dirección generada por un gobierno de dudosa identidad. 

Después de la crisis de los años 90, la presencia de felinos callejeros disminuyó grandemente pues muchos lo consideraban un alimento, comparándolo con la carne de conejo. Para una cultura no relacionada con estos gustos, consumir esta variante alimenticia se consideró la máxima expresión del desespero que devino en lo que hoy en día a determinadas personas les está resultando curioso, una ausencia notable de gatos en las calles. 

En estos momentos la situación se ha tornado dificil para un animal que siempre resultó ser el más privilegiado de todos por su atractivo, fidelidad y gracia a la hora de ganarse la atención de los niños. El perro, ese compañero habitual es rechazado porque la ausencia casi total de alimentos para la población deja sin opciones a las pobres mascotas. Las familias se ven frente a la disyuntiva de abandonarlos porque no hay cómo alimentarlos o mantenerlos famélicos dentro de sus hogares lo que pudiera provocar una pandemia con la proliferacón de enfermedades asociadas a los malos cuidados y el hambre. 

Los basureros son la opción callejera discutida entre estos indefensos y hambrientos animales con los buzos, personas que viven de la caridad pública pues no reciben ayuda del gobierno. En Cuba no existe un organismo cuya función sea ayudar a los desamparados pues, según su política esta categoría no es válida en el ´´desarrollo´´ social del país.

La miseria dentro de la miseria agrupa a los abandonados, a los enfermos mentales y en un paso más abajo a los que un tiempo fueron recibidos con alegría en las casas y ahora se rechazan con una oración ´´si no hay comida para uno como los alimentamos a ellos´´. 

Una infancia sin juguetes siempre ha sido una preocupación, una advertencia y un acto de crueldad hacía los pequeños que crecen sin poder disfrutar el valor de la fantasía. Recibir desde temprana edad la cruda realidad del abandono, la tristeza y el desespero no porque se provenga de una familia disfuncional en el comportamiento sino porque el destino marcó el nacimiento en un país sin opciones, bajo un gobierno totalitario y criminal.

Crecer en una familia de médicos, ingenieros, graduados de facultad de letras, arte. Hombres y mujeres de comportamiento intachable, estudiosos, trabajadores, correctos, educados no es sinónimo de holgura económica ni de aprendizaje ante la vida. Es  semejante a desamparo social, sueños frustados, decepciones. 

Personificar la vida es dividir en etapas el desarrollo lógico del ser humano. En Cuba la exacta descripción de las etapas de crecimiento están marcadas por la cantidad y calidad de sueños robados. Juguetes y mascotas son privativos, regalos inalcanzables para niños que crecen en un mundo donde se desamparan las expectativas, se recrudece el miedo, el hambre y la imposibilidad de pensar con lógica positivista es evidente cuando la realidad mostrada no va más allá de la indigencia impuesta. 

Cuba, en cincuenta años de escalofriante dominio de los Castros  ha tenido renombrados desaciertos pues ha demostrado científica y categóricamente que la escasez provoca un hambre de sueños, porque no se puede desear lo que no se conoce. La penuria de ideas prolifera proporcionalmente a la carencia de patrones, aumentando la incapacidad de pensar. Desventura y desgracia son sinónimos de cubanía post castro.

El infortunio de haber nacido después del 59 en sombrias tierras, doblegadas por la fuerza de la maldad hacen almas desdichadas y cuerpos miserables a los que se les ha robado el espíritu de lucha porque se les mutiló la voluntad. Así se describe una radiografía panorámica del ambiente social dentro de la isla, entenderlo es tarea dificil, cambiarlo debe constituir una prioridad para cada hombre o mujer que sienta el peso de la nostalgia y la necesidad de devolver la patria a sus verdaderos dueños: los cubanos.
Fotografía: Internet 
Contextus Libertad de Palabra y Opinión

9 de junio de 2010

Cuba: Aniversario de una consigna - Por Yoani Sánchez




Cuba: Aniversario de una consigna

Por Yoani Sánchez

No, no se equivoca usted, el titulo refiere precisamente a un slogan que cumple años, a una consigna a la que le prenden una nueva velita. En esta isla la manía de conmemorar ha llegado al extremo de celebrar incluso la primera vez que alguien dijo algo. Aunque nos ahogábamos ya en las efemérides y en los aniversarios, ahora se han sumado a la lista de los festejos aquellos relacionados con el nacimiento de una frase. Se entrevista a quienes presenciaron el momento en que se combinó determinado verbo con ciertos sustantivos, como si cada día no nacieran miles de expresiones a tener en cuenta. Hoy, por ejemplo, mi vecina dijo muy inspirada: “nunca se termina, en esta casa nunca se termina”, que viene a ser el lema –apenas tenido en cuenta- de todas las amas de casa del país.

En el inventario de las expresiones a recordar sólo están las positivas, porque a quién se le ocurre que en el noticiero vayan a desempolvar las derrotas, las mentiras, las meteduras de pata. Esas no acumulan años, esas se borran de la historia y punto; que las recuerden otros. Por eso la prensa oficial sólo dedica espacio en estos días a ensalzar la aparición de la coda “¡Venceremos!” en un lema que ya era de por sí bastante pavoroso. Hace más de cincuenta años que la disyuntiva nacional quedó encerrada en un esquemático “Patria o Muerte”. Cinco décadas en que nos hemos acostumbrado al tremendismo de tener que optar por la Pelona, mientras al otro lado de la frase se cambiaba la palabra “patria” por la de “socialismo”, que también podría sustituirse por el término “partido” o por el nombre de cierto líder.

Así van las cosas por aquí: transcurriendo en el plano de lo nominal, de lo dicho pero no hecho. Haciendo un culto al verbo, aunque la realidad lo niega cada día. De qué vale inflar globos por las consignas y recordarnos que peinan canas, si su antigüedad no las ha hecho ni más venerables ni más ciertas. Aunque la vistan de fiesta, la consigna “Patria o Muerte: ¡Venceremos!” me sigue provocando más inquietud que tranquilidad. Hoy, con medio siglo repartido entre sus cuatro palabras, suena como el eco de tiempos lejanos en que todo un pueblo llegó a creerse esa disyuntiva. Después de tanto repetirla, verla pintada en las vallas, escucharla desde las tribunas, me sigo preguntando si acaso hemos vencido, si a esto que hoy tenemos se le podría llamar “victoria”.
Fotograía: Generación Y 

27 de mayo de 2010

Cuba: Soñadores no delincuentes - Por Lic. Amelia M. Doval




Soñadores no delincuentes

Por Lic. Amelia M. Doval.
dovalamela@yahoo.com
Miami, Fl - 26 de mayo de 2010

Un grupo de opositores lanza a luz pública La Carta de nuevo país, que proclama el derecho a la propiedad privada y es que siendo un país socialista según lo expuesto no existe la posibilidad de que el pueblo tenga creatividad económica dejando solo al estado lo que realmente deben controlar los gobiernos.

Hace algunos años para dar la imagen de avance político se vendió una apertura que no ha dejado de funcionar por más que le han apretado las clavijas porque el estado del yunque y el martillo no conoce otra manera de dirección que la destrucción. Para algunos el deseo de un  pequeño negocio los hizo esmerarse y asumir la tarea. Estos supuestos empresarios del sueño comenzaron a rendirle obligado tributo mercantil a una organización estatal cuya única función es ahogar el impulso para que no existan ganadores sino solamente corredores de fondos, la llamada ONAT(Organización Nacional de Arrendamiento Tributario), única con la facultad de dar o retirar la licencia para ofrecer el servicio. Hasta este punto todo funciona como en cualquier país del mundo,la decepción está en los metódos. Las irregularidades son arbitrarias, la recaudación de fondos por el gobierno es un manera indiscrimanda y sustaciosa de obtener ganacias sin inversiones y sobre todo sin reportar la utilidad que revierten en función de la comunidad.

Una ¨´paladar¨´, incongruente versión de restaurant, hostal, fonda o las conocidas cafeterias ganan en prestigio comparado con el servicio estatal porque calidad y buen trato son sus cartas de triunfos. Esta es la imagen externa la interna es una batalla constante entre verdad y delito.

Un pais como Cuba la fina línea entre ambos significados es violada con facilidad.La ONAT, tiene sus inspectores, necesitados ciudadanos del deber que tienen el precio de la corrupción. Doce comensales son el máximo de capacidad permitido en una de estos restaurantes, detectar 13 ó 14 puede terminar en una transacción a favor del estado con una multa de 1500 pesos cubanos (cambio está 24 pesos por un cuc), saltar este muro puede significar un trato de eterna ilegalidad comprometida con una deuda de por vida al inspector garantizando para ambos lados una tranquilidad momentánea, traducida en una couta mensual a pagar por el dueño que puede ascender a los 200 CUC y la posibilidad de consumo familiar en una mesa libre de gastos para el inspector.

Lo contrario sería una exagerada inspección a refrigeradores, neveras, vales, todo lo relacionado con la actividad de compra-venta y cualquier inexactitud provocaría el cierre del local. Solo quedan las más acaudaladas, las que pueden negociar porque el resto han sido cerradas, los motivos saltan a la vista.

El negocio próspero incluye que se le paguen a las jineteras(prostitutas cubanas) 5 CUC (moneda de cambio), por cada cliente que llevan, el taxista recibe la misma cantidad y todo sale del bolsillo del turistas porque el menú varia según las comisiones a pagar, pero estos terminan complacidos, buens ervicio, buena comida, excelente compañía, máxima seguridad y han compartido con el pueblo a un precio estable.

Los demás cuentapropistas(asi se les conoce a esta capa de mágicos empresarios) no están exonerados de culpas, un vendedor de maní con una licencia válida solamente para el municipio de residencia, traspasar las fronteras puede implicar una multa. Estos son visitados cada mes por un inspector que revisa los papeles que demuestren la compra de la sal en una tienda recaudadora de divisas(la del sumisnistro de la bodega no es válida en estos casos), deben mostrar los utensilios que usan para tostar el maní, así como la constancia de la compra del papel, en la conocida tienda, donde se envuelven los granos.

Un carpintero, no es permitido como tal sino como reparador de muebles, las inspecciones pueden ser a los desperdicios de madera y al aserrín porque no está autorizado manipular madera nueva.

Para los empresarios del pueblo no existe ningún beneficio, sus logros son muchos, el esfuerzo comparado al de cualquier creador de pequeñas empresas en mundo entero. Sanciones muchas, aunque su aporte a la sociedad es grande pues no están pidiendo nada a cambio de su diario batallar sino que les permitan trabajar en paz y producir honradamente. Catalogar al cubano que se enfrenta a esta guerra diaria como vago, estafador o ladrón, es no conocer la sensibilidad  de un pueblo que aún contra viento y marea se empeña en vivir como cualquier ciudadano libre del mundo. Estos son seres humanos que producen con el riesgo del delito y la valentía del soñador.
Fotografía: Internet

30 de octubre de 2009

Gente de palabra - Cartas desde Cuba

Por Fernando Ravsberg
BBC - La Habana
Jueves, 29 de octubre de 2009.

Recién llegado a la isla presencié como dos cubanos hacían un negocio, acordaron que parte del pago de la deuda sería cancelado mensualmente durante un año. Esperé que firmaran algún papel pero simplemente se dieron la mano y ya.

Mi abuelo me vino a la cabeza. Él me hablaba de los tiempos en los que "el mejor aval era la palabra de un hombre" y me contaba como "en otras épocas" en mi país se podía vender hasta un campo sin firmar previamente ningún documento.

Si le hago caso a mi abuelo podría pensar que Cuba es el último reducto en el mundo en el que aún se cierran tratos sin papeleos, donde basta la palabra de un hombre o de una mujer como garantía de que se cumplirán los acuerdos.

El hecho podría ser consecuencia de la política económica del sistema socialista que rige la vida del país. El asunto es que casi todos los negocios que se hacen son ilegales, lo que impide que puedan avalarse jurídicamente.


Pablo Felipe  Pérez Goyry

Freelance: Writer - Journalistic Analyst - Photographer Design Editor - CEO - Chemical Industrial & Analyst

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