Sorores et Fratres: Soy defendedor de causas sociales-políticas nobles pundonorosas. Empero, no creo en defensores mefistofélicos que lucran con los anhelos de equidad y buena voluntad universal, de los seres humanos. Porque la justicia demanda ética, discernimiento y valor. Y en lo aparentemente indescifrable es menester descubrir su esencia de verdad. ¡Estoy a favor de la Paz! Abrazo comedido, afectos y los mejores pensamientos, para que Dios y el Universo bendigan a usted, familiares, amigos y ... con su luz y sabiduría, con su amor y misericordia, con su paz y alegría. ¡Dios, ilumina y bendice las buenas obras e ideas! ¡Dios, ilumina mi fe y caridad! ¡Dios guíame para saber que pensar, decir, hacer, evitar y cómo realizar obras de misericordia a través de mis actos, palabra, oración y servicio a los que más necesitan!
¡Misericordia Divina, en ti confío!
¡Jesús, en ti confío!
Amén. 
©Pablo Felipe Pérez Goyry


                       

30 de junio de 2011

Cristina y el sindicalismo como rémora - Por: Alberto Buela


Cristina y el sindicalismo como rémora

Por: Alberto Buela(*)

El sábado pasado terminaron de armarse las listas de candidatos a diputados, gobernadores y presidentes para la Argentina a partir del 2012 y casi no figura ningún candidato que provenga de las filas del sindicalismo.
Alberto Buela
La CGT de Moyano, la CGT oficialista, con todo su poder de movilización realizó actos multitudinarios proclamando a los cuatro vientos el apoyo al gobierno de Cristina y ésta le pagó “como la vaca empantanada” y es sabido, por los criollos, que cuando se saca una vaca empantanada que está por morirse, la vaca termina dándole coces a quien la sacó.
Hace más de dos años que venimos pregonando en cuanto sindicato nos abre las puertas y a cuanto dirigente sindical nos quiera escuchar que: “para el kirchnerismo el sindicalismo es una rémora” que hay  que sacarse de encima. Y eso fue lo que hizo.
De nada valieron las zalamerías  de Piumato aplaudiendo a lo loco en cuando acto estuviera Cristina o las declaraciones de Moyano de apoyo irrestricto “al modelo k”. Ellos fueron raleados. Se los dejó de lado. Se los puso a un costado. Pero, ¿cuál es la razón, si Piumato es el sindicalista más honesto y transparente que tiene la Argentina? Y encima recontra alcahuete del kirchnerismo. ¿ No fue acaso Moyano el que primero proclamó la reelección de Cristina en el acto de la 9 de julio?.
El problema es más profundo. Los KK, los Kirchner por su formación abogadil y platense no pueden ser otra cosa más que lo que recibieron: son ilustrados al estilo de los de la Revolución Francesa y como tales solo ven en el sindicato una figura político social de medioevo, de la Edad Media. Y para ellos eso es un error y un horror. Eso es todo.
Es por ello que un ministro de trabajo como Tomada, intelectualmente inconsistente, navega a dos aguas con  la personería gremial de la CTA, cuando de entrada y desde el principio tendría que haber afirmado: esto no es posible en el modelo sindical peronista, y listo el pollo.
Qué quiere decir que el sindicalismo, para Cristina hoy y para el kirchnerismo ayer, sea una rémora? Es que es algo que forma parte del pasado y que hay que sacarse de encima. Es como esos tíos viejos solterones que tenían un par de casas y que venían a visitarnos y se meaban encima. Se los toleraba para ver quien se quedaba con las casas.
No le alcanzó a  la CGT de Moyano y compañía ser los primeros “tira gomas” de las políticas kirchneristas para lograr que los consideren. No fueron considerados. Y es que, además pensándolo bien, no tienen tantos méritos propios. Es que la centralidad política de la CGT no puede estar limitada al hijo de Moyano o al abogado Recalde.(que tuvo varios patrones pues en su momento fue abogado de Cavalleri de Comercio y preso por la estafa de Pueyrredón Inmobiliaria junto con el Gitano).
La conducción de la CGT no supo o no quiso saber que el sentido mismo de su existencia como organización gremial está cuestionado in nuce (desde la nuca) por la ideología de la socialdemocracia de la cual los Kirchners, los ex montoneros que los acompañan,  son los representantes más genuinos en Argentina.
Esta contradicción principal que la CGT no quiso resolver y que resolvió Cristina de un plumazo: no más sindicalistas en mis listas de diputados, es la que los dejó de lado.
Y esto vale también para de Genaro y su proyecto con los socialistas. Señores sindicalistas: no se dan cuenta que su proyecto social, su proyecto político, en definitiva, su proyecto de vida, se da de patas, se da de culo, con el proyecto del progresismo, cualquiera sea sus variantes.
Y vamos a explicar por qué?
Porque el sindicato en sentido estricto se tiene que ocupar de las trabajadores y de sus necesidades y allí no hay retórica política que valga. O se satisfacen o los dirigentes se tienen que ir. El sindicato es la antítesis moderna del partido político. En éste el compromiso no compromete al dirigente, en el sindicato el dirigente está comprometido con sus representados pues: el salario no se negocia, es esta una ley de acero.
El sindicalista no tiene que ser ni santo ni perverso (sería mejor que fuera bueno), pero tiene que tener una virtud, la virtud del cuidado, la epimeléia griega. Tiene que cuidar todos los días su lugar de trabajo de donde surge, cuidar al cuerpo de delegados, cuidar el deterioro del salario. En una palabra, “cuidar su quinta”.  
No hay en todo el espectro de los partidos políticos argentinos un dirigente más transparente que el sindicalista Piumato de judiciales, pero tampoco hay alguien más ingenuo. Lo mandaron desde el kirchnerismo en el 2007 en el listado de diputados después del cómico Morgado, el que siendo presidente del INADI le pagaba el teléfono a su mujer con los dineros públicos y en las elecciones del 2009 detrás de Heller, ex miembro del Partido Comunista, un requete gorila. Y Piumato siguió consecuente yendo a todos y cada uno de los actos de Cristina Fernández y… no le dieron nada. Le pagaron como la vaca empantanada.
Es seguro que no van a faltar sindicalistas que incluso proclamen en contra de sus intereses que la sectaria decisión de Cristina (apoyo a la Cámpora) ha sido para promover a dirigentes jóvenes, pero esto, señores, no es otra cosa que: oportunismo, la virtud nefasta del sindicalismo en política,
Hoy todos se quejan desde los grupos que quedaron al margen sin comprender que el progresismo no paga lealtades porque no las conoce. No se maneja con esa categoría. Es que, como creación de la política moderna solo reconoce, como Disraeli, intereses.  La lealtad es una virtud caballeresca de la Edad Media y eso para el kirchnerismo es: una rémora. (*)  alberto.buela@gmail.com / www.disenso.org
Foto: Internet

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